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astcllana en Chile

Facultad, de Filosofia y Educacicin

Ukiversidad de Chile

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Rodolfo Oroz Director de la Academia Chilena

Miembro Academico de la Facultad de Filosofia y Educacibn de la Universidad de Chile

LA LENGUA CASTELLANA

EN CHILE

Santiago, 1966 FACULTAD DE FILOSOFIA Y EDUCACION

UNIVERSIDAD DE CHILE

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I N S T I T U T O D E F I L O L O G I A

SECCION DEL

Instituio de Inveatigaciones HistGrico-Cult~irales Universidnd de Chile

@ Dr. Rodolfo Oroz Inacr ipci6ii S' 32.930

PR~NTED IN CHILE

Compuesto con matrices Linotype Baskerville 10/12 e impreso en 10s talleres de Editorial Universitaria, S. A. San Francisco 454, en Santiago de Chile.

Proyect6 la edicih Mauricio Anister

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Es un grato deber para el autor expresar sus mis profundos agradecimientos a todas las personas que ayudaron en las encuestas y la recolecci6n de datos y, muy en particular, a la Srta. DOLORES BUSTAMANTE, quien orden6 parte del material de este libro y se impuso la ingrata tarea de preparar el fndice de palabras asi como de revisar todas las pruebas.

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.a descripci6n del castellano de Chile que intentamos en las presentes ginas pretende reflejar de la manera mbs fie1 y cornpleta posible la onomia de nuestra lengua actual o contemporhea. A pesar del carzicter fundamentalmente sincrbnico de este estudio, mos aducido, en mbs de una ocasibn -sobre todo en la ‘Fon6tica’- ,timonios de 6pocas alejadas del momento propiamente actual. Asi material utilizado abarca, en muchos casos, el espacio de todo un

;lo. E1 cotejo con 10s datos proporcionados por el Lic. VALENT~N GOR- AZ (1860)1, por LENZ (1891), por A. ECMEVERR~A R. (1900) y por XI. YRARRAZAV-~L (1947) comprueba que en el transcurso de 10s 61-

moF cien afios, prbcticamente no se han producido alteraciones en la lnetica chilena. Del mismo modo y con mayor amplitud todavia, con- rman nuestra aseveracibn 10s datos linquisticos que ofrece la “Crbni- I de un soldado de la Guer ’>

tdnica) . Dicho documento, cuyo

e (sur), representa, en 10 iundamental, el autentlco lenguaje rural ileno de mediados del siglo pasado. La totalidad de 10s fenbmenos ,is caracteristicos de su habla tienen todavia plena vigencia. Por lo que atafie a las formas gramaticales, las variaciones son mi-

mas y dificilmente demostrables en relacibn con los cambios cultura- $, de 10s cuales serian probable indicio. Pues es un hecho evidente le existe una relaci6n bastante estrecha entre las metamorfosis mjs

Gc CI‘ cc “F

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‘ra del Pacifico” (187911881) (Ver Y. PINO

autor era natural de la provincia de Ru - . . . . . .

‘A propbito de las Corv JRVAZ, don Andrks Bello, escribi6 un comentario critic0 que qued6 inedito hasta l e D. 11. L. AmunAtegui lo incluyb en su Introduccidn a1 t. VIII de las Ohras impletas (1885). Bello elogia 10s conocimientos y laboriosidad del autor y dice: Fta publicacibn seria de mucha utilidad en las escuelas y colegios como comple- rnto de instruccibn gramatical que en esos establecimientos se dispensa a la ju- ntud”. . . “Son poquisimos 10s que, despues de haber frecuentado por algunos OF dichos estahlecimientos, no tengan algo que aprender en el modesto opdsculo I sefior Gormaz. Nosotros, que hemos hecho un largo estudio de la lengua, no icmos empacho en confesar que le somos deudores de algunas provechosas t ertencias. Debemos decir, sin embargo, que hemos encontrado omisiones notables, y aun

y n o s conceptos que nos parecen err6neos; lo que no es de extrafiar, siendo tanta moltitud de voces y frases impropias de que est& plagado entre nosotros el cas-

llano” (0. C., t. v, p. 223). Luego pasa a discutir algunas palabras (apologia, Inegacih, abrogar, apercihir, balear, afusilar, concho, equivoco, rol, rolar y enro- -, sendos, sendas). Lamentablemente, el artfculo de Bello quedb inconduso.

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notables que experimenta una n a d n en el correr de 10s tiempos, en el campo de las ideologias, en sus instituciones, en sus €ormas de vicla, por una parte, y la expresibn de i-stas en su lengua, por otra.

Si en materia fonGtica no se advierten mutaciones de trascentlencia, la situaci6n es diferente en el domini0 del IGxico, donde son mis evi- dentes 10s reflejos de 10s principales caracteres del munclo actual en su continuo flujo.

Nuelga insistir en la importancia que han adquirido 10s medios de comunicaci6n de nuestra +oca coin0 factores externos para promover una diferenciacibn de 1:t lcngiia de hoy frente a las funciones de la len- gua de ayer. Pucs, es innegable, descle luego, la influencia de la prensa, de la radiodifusih, asi corn0 del cine, sobre la lengua comhn; a este respecto, basta recordar, por ej., lit expresi6n: cukntamclo en colore~ por ‘dimelo en forma mis agradable’. Por lo que respecta a la prensa, es frecuente oir hablnr tie un Zcngzinjc p m iodistico, en sentido despec- tivo, aludiendo a una manera de escribir superficial y poco respetuosa de las normas gramaticales. Sin embargo, tales defectos no son propios de todos 10s periodistas ni son las principles caracteristicas de s u estilo en nuestro ambiente.

La prensa diaria constituye hoy por hoy, uno de 10s instrumentos mis poderosos y responsables de transmisih de la lengua escrita, como lo es la radiodifuqih respecto de la lengua oral. Y su influencia lin- giiistica es decisiva, siendo para la gran masa de Ia poblacibn la 6nic;r o la principal fuente de inEormaci6n cultural.

La prensa es, sobre todo en 10s llamados Daises “subdesa~ rollados”, un verdaclero taller lingiiistico, donde las diversas noticias, comunica- ciones y colaboraciones con sus m6ltiples variedades de la lengua es- crita (literaria, administrativa, tkcnica, etc.) son sometidas a un .pro- ceso de reelaboraci6n -que no siempre es de purificaci6n- para adap- tarlas a las condiciones idiomiticas de un p6blico no especializado.

Si a tales empeiios clebemos la ripida propagacih de nuevos giros como: reunidn e n la cumbic.; conferemin en In c imo ; con fcrencin dc nlto n i i x l , ctc., -tmducciones eiitlentes del franc& c o n f m ~ h c e 0 1 1

sornrnet, y Gste a SLI vez clel inglPs sliminit corlferencC-, tambikn ocu- rren expresiones que pronto se alojan en el lenguaje administrativo

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La lengua de la publicidad, por su parte, es otra fuente de innova- citin, aunque algo a1 margen de la lengua comlin. Sin embargo, es ella, mbre todo, la que introduce a destajo toda clase de extranjerismos y acuiiaciones muchas veces reiiidas con 10s moldes de una tradicibn res. pctabble.

El vocabulario periodistico es t ambib el espejo mris fie1 de la vida econbmica e industrial de un pais. A este respecto, la siempre progre- siva industrializacibn de Chile se halla claramente reflejada en las co. lumnas de 10s peribdicos. Sefialaremos en la ‘Morfologia’ (Formacicin (le paLbras) y en el capitulo sobre el lexico, algunos tCrniinos que cn- 1 acterizan estos hechos y otros relacionados con las condiciones sociales

la influencia de la admiiiistracicin p6blica.

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Fs ciei to que la labor periodistica y el lenguaje administrativo pueden influir tambiCn de manera negativa en el desarrollo de la lengua, a saber, “cuando el periodismo y el aparato administrativo no estin en cl plano superior de conocimiento de la norma lingiiistica” (KONA, p. I! I ) , Est0 ocurre, por ejemplo, cuando en la prensa santiaguina se ha- 11,in arisos como ‘Trlns vcirias con y si17 rotrfcccionnr y 71~stziario’ o en cleclaraciones de una Reparticicin pliblica se leen titrtlos como: ‘La cxpmsibn de la industria mitomotriz’ o ‘la industria uutomotora’, o p a colmo: ‘recomendaciones para progruma automotrir de Chile y la lrgentina’ (El Mercurio, 1 7-VIII-63) , que son expresiones “incorrec-

L I S ” en ese nivel cultural, y a que no respetan la norma dictada, en y i t e cam, por la R. Academia Espafiola ni ye observan las rrglas de 1~ (oncordancia ( v h e la definicibn de automotor, -7n; automotriz del Ikico oficial) . Descle este mismo punto de vista es igualmente cen- wable que en esferas ministerialrs sc d i p : ‘Ta l XeL nosotros no es- camos vzsuaZizando ahora lo que estos Gomittis w n a signiticar 1x11 a iiiejorar la Administracibn Piiblica’, donde se cmplcd el neologismo 711rirali2nr -por lo demris no ieconocido por la Iteal Academia Espa- fiola- por ‘ver, advertir’ sin que el autor de esta iraqe se disra cuent;i de que el sufijo -izar convierte el verbo, en general, en causativo, de iitodo quc 7~~s? ia / z zar equivddria a ‘hacer visual, dar carkter visual’. ’r’ ;15i podriamos citar una infinidad de ejeniplos In&. Sin embargo, en cl presente trabajo no nos interesan 10s principios ielativos a la correc- (itin itlioniritica, sino una clesci ipcibn objetiva de 10s hechos linquisti- (os, libre de toda I

El preseute estu h b l a chilena, captacios a Dase ue una encuescd y conrirmaaos, nasta

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donde nos fue posible, mediante 10s testimonios de la literatura na- cional.

La encuesta se realiz6 fundamentalmente, sobre todo en lo que ata- fie a la morfologia y sintaxis, mediante un cuestionario preparado en estrecha relaci6n con el “Cuestionario Lingiiistico” de TOMAS NAVARRO, desde el extremo norte a1 sur, en 10s siguientes lugares: Iquique, Anto- fa*gasta, Copiap6, Ovalle, La Ligua, San Felipe, Putaendo, Los Andes, Limache, Valparaiso, Santiago, Conchali, Rengo, San Vicente de Ta- gua Tagua, Sewell, Graneros, Chimbarongo, Curic6, Talca, Talcahua- no, Concepci6n, Los Angeles, Angol, Contulmo, Valdivia, Puerto Montt, Ancud (Chiloe) , Castro (ChiloC), Punta Arenas.

Las respuestas se reparten en forma desigual a traves de todo el te- rritorio. Con especial inter& y acuciosidad, se encuest6 el departa mento de Curic6 (27 informes) y la isla de Chilo6 (9 informes) . Par- ticularmente 6tiles resultaron 10s informes de 10s profesores primarios de Talca.

Para la isla de ChiloC, contamos con valiosos datos de la profesora seiiorita Ana Maria Gallardo, y para la ciudad de Valdivia y sus alre- dedores, con 10s de nuestro colega y ex-discipulo, sefior Guillermo Araya, asi como del sefior Luis San Martin Price.

Hemos creido conveniente aplicar el mencionado cuestionario y conservar en la exposici6n el orden de 10s fen6menos empleado por T. Navarro -con excepci6n de la parte fonetica, en la cual hemos se- guido una agrupaci6n diferente de 10s fenbmenos, en conformidad m& bien con el mttodo adoptado por P. HENRiQUEZ U R E ~ ~ A (BDH, IV

y v) - a fin de facilitar la comparaci6n a quienes desean efectuarla, en vista de que ya existen varios estudios dialectol6gicos de paises o grandes zonas hispanoamericanas de acuerdo con la pauta seiialada (PanamP, Colombia, Ecuador, provincia de San Luis, Argentina, etc.) . De este modo, si se contin6an las monografias dialectales con dicho modelo, hasta cubrir la mayor parte del territorio de habla hispana, serP posible proceder, en un futuro no muy lejano, si no a la confec- ci6n de un atlas, por lo menos a la fijaci6n de isoglosas de 10s fen6 menos mis importantes, o en todo cas0 a realizar una sintesis sobre una base mis segura que la que muestran algunos intentos llevados a cab0 algo prematuramente.

Hemos prescindido de una comparaci6n sistemPtica con fen6menos similares observados en otras partes de Hispanoamerica con el objeto de reducir en lo posible la extensi6n de este trabajo. S610 en determi- nados casos, en que la coincidencia con el us0 de paises vecinos, prin- cipalmente la Argentina, admite un posible influjo de uno o de otro

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lado, hemos hecho la anotaci6n y advertencia correspondientes. Por lo demis, el lector dispone de 10s estudios publicados en la BDH asi como de otros que se hallan indicados en la Bibliografia, para la con- frontaci6n respectiva.

No hemos creido necesario ofrecer, ademis, una exposici6n fonol6- gica sistemitica o tratar de combinarla con la fonktica descriptiva -cp. STANLEY L. ROBE, The Sflanish of Rural Panama, Berkeley, 1960, cap. 111 “Phoncmics and Phonetics”, quien sin embargo, no aplic6 este mbtodo de anilisis y clasificaci6n a la morfologia- porque, desde lue- go, respecto del espafiol de Chile ya existe un ensayo muy satisfactorio de esta indole (v. I. SILVA-FUENZALID~L) y, en scguida, porque no te- niamos el propisito de hacer aliora un anhlisis estructuralista de 10s fen6menos morfol6gicos, sinticticos y lkxicos. Por lo demis, hasta el momento, son poquisimas :as tentativas realizadas en este dltimo do- minio en cuanto a la lengua espafiola en general2, y no existe ninguna, que sepamos, referente a las diversas modalidades hispanoamericanas, en particular. Asi nos hemos contentado con un brevisimo resumen de 10s hechos mis sobresalientes de la fonologia, la que, ademhs, ha pro- bad0 ser -igual que en otros casos del espafiol de HispanoamCrica- de poca importancia frente a la peninsular.

La dialectologia hispanoamericana se halla todavia, no cabe duda, en una etapa preliminar, en la meramente descriptiva. Asi lo demuestra la mayoria de 10s trabajos realizados hasta ahora, y sin embargo, son indispensables estos estudios monogrificos descriptivos con abundan- tes datos como base para futuros ensayos comparativos que permitan llegar a una sintesis provechosa.

Se ha dicho que “cada uno de nuestros paises posee su propia nor- ma culta” y que, ademh, existe la norma literaria de Espaiia como una especie de pauta superior de referencia, la que, sin embargo, no orienta el habla comdn dentro de cada pais (RONA, p. 9).

No creemos que pueda sostenerse lo mismo en el cas0 de Chile. El habla culta posee, evidentemente, su ideal de lengua y Cste correspon-

2VCanse a1 respecto 10s trabajos orientadores de EMILIO ALARCOS LLORACH: Gra- mdtica estructural (segbn la Escuela de Copenhague y con especial atenci6n a la lengua espaiiola) , hfadrid, 1951; tb. HENRY R. KAHANE and ANGELINA PIETRANGELI: Descriptive Studies in Spanish Grammar, University of Illinois, Urbana, 1954: y BERNARDO POTTIER: Introduction d I‘e‘tude de la philologie hispanique, XI, Morpho- syntaxe, Paris, 1960 (23 ed.); y SystCmatiyue des ele‘ments d e relation. Etude de morphosyntaxe structurale romane. Paris, 1962. Este autor no sigue ninguna escuela determinada en particular.

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de, en lo esencial, n la norma comiin a totlo el castellano, o sea a la norma peninsular.

Ocurren en Chile, por supuesto, t ambih en el nivel superior -ni- iel del habla culta- iormas que se apartan de la norma literaria, sin ser por esto, como en otras pal tes, elementos integrantes y t1istintivo.l de una normi especial, propia de un h i \ el superior regional’.

Si se obseiian en Chile tale$ desvios de la pauta general espaBola, se trata, en el nivel superioi, de algo ocasional y siempre de fenbmenos peculiaies de niveles m b bajos que surgen a1 nibel superior.

Para 10s chilenos cultos no existe sino la norma acadkniica como (mica pauta de referencia, wlvo, naturalmente, 10s pocos casos de rx- 1;irter f6nico que, en parte (seseo, yeismo) no constituyen infraccicin a la norma de Espafia, y algunas tlivergencias de orden IPxico que no requieren mayor explicacibn.

No tenemos datos que nos autoricen I grrificamente diferenciadas’ en nuestro t establecer una norma culta local. por ejemuio. ~n CIY ~ ~ i ~ r r o n o i i . t’Frii

iornia I no seria diferente o inferior a la I

m a hablar de ‘normas Reo- erritorio. Y, si se quisiera - 1 - 1 - 1. 1 - ... ? 1’ L ,

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culta general.

Es justo insistir en la necesidad de estudiar totlos 10s niveles de Ias r1ases sociales, pues no basta conocer las peculiaridades del lenguaje popular; igual consideracibn debe ronceclerse a1 habla culta. Y no basta tampoco un estutlio realizado meramente en el plano horizon- tal como 10s trabajos que tenemos actualmente y como hemos proce- dido tambien nosotros en el presente caso, sino que dehe considerarse con igual inter& el moviiniento lingiiistico de un pais en sentido ver- tical. lo QUC uerniitid llrmr. Fin diida. a a l m n a s ronrliisinnm d 1 p -~____.- _-___- ~ _.- L l -0 ’ - - - - - - I

alcance general. Los bajos niveles suelen llevar su influencia hasta 10s dominios mris elevados (la juventucl culta revela, a menudo, irre- primible simpatia por terrninos de baja estirpe, en la conversacibn) y viceversa, 10s hablantes cultos hacen valer si1 prestigio y autoridad sobre 10s iletrados. Este es un punto que merece, a todas luces, mayor atencibn que la que se le ha dispensado hasta ahora en 10s paises de America.

Con 10s datos recogidos mediante nuestra encuesta llevada a cabo algunos afios atrris, no seria procedente tratar de trazar isogloras, ni hori~ontales y mucho menos verticales, en el territorio chileno. Para tal objeto, no s610 se necesitaria una red de puntos de referencia mucho mAs densa, sino, ademris, extender, en algunos casos, nuestra

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I N T R O D U C C I O N

EL ESPAROL EN CHILE

El habla de Chile ofrece, como veremos en el presente estudio, todos 10s rasgos fundamentales que caracterizan el espaiiol de America.

Seiialaremos a continuaci6n 10s principales puntos que han sido objeto de controversia en relaci6n con el problema del desarrollo de la lengua castellana en Hispanoamerica.

I. GENERALIDADES SOBRE EL EWAR

El gran contingente de aventureros y guerreros de escasisima cultura que constituian 10s primeros colonos -seglin se ha creido hasta ahora- es la principal raz6n de que se propagara en America, en un comienzo, la lengua popular y regional espaiiola. De ahi que se haya comparado en varias oportunidades la colonizaci6n de Amtrica por 10s espaiioles con la de la Romania por 10s romanos, habiendose llevado a cab0 esta liltima tambiCn principalmente por legionarios y colonos mili- tares de baja condici6n social.

Viendo la analogia entre ambos fendmenos, el ilustre Rufino Jost , Cuervo, vaticin6 -influid0 tal vez por la idea de A. 1;. Pot@-- el fraccio- namiento de la lengua castellana en Hispanoam&-ica, llegando a creer que, andando 10s siglos, nuestra lengua se disgregaria, como se disgreg6 el latin, para transformarse en un idioma distinto en cada pais de AmQica4.

Esta idea de Cuervo dio despues origen a una larga polCmica entre

s‘4 . . . id fatum inminere vix dubito linguis transmarinis romanis, u t . . . tandem aliquando novae evasurae sint linguae, sicut olim Romanae, . . . ” (Carta a R. J. Cuervo, 9 de junio de 1876. Ver ApPndice a1 Prblogo de las Apuntaciones) . Idea, por lo demis, muy propia de las tendencias y concepciones naturalistas de la Cpoca.

4Aludimos a la famosa frase de Cuervo contenida en la carta publicada como pr6logo a1 poema Nastasio de don FRANCISCO Son, Y CALVO (Chartres, 1899’): “Estamos pues en vfsperas (que en vida de 10s pneblos pueden ser bienm largas) de quedar separados, como lo quedaron las hijas del Impeiio Romano: hora solemne y de handa melancolia en que se deshace una de las mayores glorias que ha visto el mun. do,. . .” (Reproducida en R. J. CUERVO, El castellano en Amgrica, ed. Buenos Aires, 1947, p. 36).

Cp. tb. a1 respecto, R. MEN~NDEZ PIDAL, Cmtilla, la tradicidn. El idioma. Buenos Aires, 1945, pp. 171 ss. y A. ALONSO, El problema de la lengua en Amhica, Madrid, 1935, pp. 101 ss.

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el eminente fil6logo americano y el celebre escritor Juan Valera (1899- 1903). Cp. el articulo del primer0 El castellano e n Amkrica, en BHisp., 111 (1901), pp. ,3562 y reproducido en la obra del mismo titulo, Buenos Aires, 1947, pp. 55-92.

J. Valera trat6 de desvirtuar el argument0 de Cuervo, subrayando que el “imperio de 10s CCsares acab6 y se desmembr6 por invasi6n extranjera . . . mientras que el imperio colonial de Espafia ha tenido fin, dividiendose de manera muy distinta, por obra de 10s mismos es- paiioles de origen que han querido y logrado ser independientes”.

Identico temor a1 de Cuervo respecto del porvenir del Castellano en AmQica habia preocupado ya antes a ANDRBS BELLO~, quien, igual que el fildlogo colombiano, buscaba la soluci6n del problema en la unidad del habla entre 10s hispanoparlantes y “en la extensibn e intercambio de la cultura en todos 10s paises hispinicos” (Cp. S. GILI GAYA, en Obrns completas de A . Bello, Caracas, 1955, t. VI, p. XIX) .

A la posibilidad de un desarrollo de diferentes lenguas hispano- lmericanas aludi6 tambih -con un proncistico negativo, sin embar- yo- R. LENZ, en su articulo Beitriige zur Kenlztnas des Amerikano- spanischen (ZRPh, XVII (1893), pp. 188-214; ahora tb. en BDH, VI, pp. 211-258: ‘Pxa el conocimiento del espafiol en America’).

Lenz veia la principal causa de la diferencia entre el desarrollo del latin vulgar en el Imperio roman0 y la evoluci6n del espafiol en Ame- rica en el hecho de que “el latin ya habia alcanzado el punto miximo de su perfecci6n literaria cuando se realiz6 la verdadera romanizaci6n de la mayoria de las provincias . . . En cambio, para toda la America espaiiola, el principal periodo de colonizaci6n comienza en el segundo cuarto del siglo XVI, es decir en un periodo en que la lengua literaria de Espaiia aun no habia alcanzado su plena madurez”.

Sobre 10s inconvenientes de usar conceptos de aplicaci6n literaria en este problema, puede consultarse A. ALONSO, La base linguistica del espafiol americano, en “Temas hispanoamericanos”, pp. 7 ss.

En una refundicibn posterior (Ensayos filoldgicos americanos, A UCH

tentajas de un lenguaje comun, es la avenida de neologismos de construccih que inunda y enturbia mucha parte de lo que se escribe en AmCrica, y alterando la estructura del idioma, tiende a convertirlo en una multitud de dialectos irregu!ares, licenciosos, birbaros; embriones de idiomas futuros, que durante una larga elabo- raci6n reproducirian en America lo que fue la Europa en el tenebroso periodo de la corrupci6n del latin. Chile, el Per6, Buenos Aires, Mexico, hablarian cada uno su lengua,. . .” (218 ed. Paris, s.a., pp. VII-VIII).

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I XXXJ’II (15!?4), 1111. 113-132 y 353-3F‘i), Lenz amplib esto$ conceptos, explicando el desarrollo linguistico clibergentc en 1‘15 provincias ro- manas por el creciente aislamiento de &as respecto de Roma frente a la relativa unidad del castellano en America debido a la supremacia lingiiistica y politica de Espaiia durante 10s tres siglos de coloniajeF.

Pero concluy6 diciendo que “si en alguna parte de America babia y hay las condiciones exigidas para la formaci6n de una nueva lengua, tlebe ser en Chile” (BDH, VI, p. 220) .

EDG‘AFWO DE LA BARK,\, en ~ L I rCplica a este articulo (Ensayos filo- Idgicos americanos. C w t a a1 Profesor don Rodolfo Lenz. Rosario de Santa-Fe, lS94), cncontih sin lundameiito la opini6n de Lenz, mani- festando su decidido optimism0 respecto del futuro de la lengua cas- tellana en America, al declarar: “Las causas de estos fen6menos de niuerte y reproducci6n de las lenguas en su progenie, no existen en Chile ni en ninghn punto de America. El castellano de nuestro conti- nente vivo y sano, sigue y seguirit una marcha paralela con el de Espa- ila, hasta que juntos lleguen a su ocaso” (pp. 6-7).

Toda esta cuestibn fue tratada con profundidad y concepci6n mo- derna por A. ALONSO en El problemn de la leitgtrn en AmCricn, en el cap. ‘El destino futuro de la lengua’, pp. 102 ssT.

Hoy nadie participa de 10s temores que manifestaran, en el siglo pasado, Bello, Cuerro y otros respecto del porvenir de nuestra lengua en Amtrica. Sabemos que-como dice Alonso- “en todas estas visiones fstalistas que predicen el ?mxmr io y izaturaZ fraccionamiento futuro de nuestra lengua coniim, hay siempre un equivoco histqrico . . . iQLtk

ceguera la de creer que las lenguas, latalmente, naturalmente, caminan hacia su desintegracibn, queramos que no! Somos nosoiros, nosotros 10s hablantes, 10s que llevamos el idioma hacia abajo o hacia arriba, hacia el fraccionamiento o hacia la unificaci6n, hacia la ruralizacih y dialectizacibn localista o hacia la urbanizaci6n general, hacia la barbarie o hacia la civilidad” (0. c., pp. 110-1 11) . . . “En cuanto a1 fu- turo de nuestra lengua, el tipo cada vez mis universalista de la civili- zaci6n actual -y si es Csta suplantada, no seri la otra, sin duda, menos universal- hace imposible el fraccionamiento” (ib., p. 121) .

R. Menendez Pidal, en forma similar, expresa: “. . . el futuro del idioma, en vez de amenazado por la negra nube de la fragmentaci6n,

“Cp. tb. R. ML.‘~~NIEZ P l D A I , “Nuevo valor de la palabra hablada y la unidad del iclioma”, en BAAL, XYI, NQ 81 (1956), p. 430 y del mismo autor, “La lengua espa- iiola”, en “Instituto de Filologia” (Buenos Aires, 1924), t. I, cuad. 1*, p. 20.

7Rcfcrcntc a1 origen de las lengiias romances, vbase, en particular, pp. 115-116.

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lo prevemos llegar a una mhs perfecta unificacih que la que ahora l o p ” (Castilla: L a tradiccidn, el idioma. 13. Aires, 1945, p. 205).

El espafiol de Hispanoamerica no ha llegado a fraccionarse ni Ile- garh a formar nuevas lenguas regionales, pues ha evolucionado y segu- ramente seguird evolucionando con tendencias paralelas a las del espa- fiol peninsular, porque la estructura interior de la lengua ha quedado la misma.

Tal resultado ha sido posible, evidentemente, s610 gracias a la exis- tencia de cierta norma linguistica que hizo que se acentuara el acer- camiento del habla oral urbana a un ideal de lengua literaria y que se conservara, en general, la unidad del ideal y no prosperaran ni la barbarizacih ni la dialectizacibn del idioma. De todos modos, en la actualidad, la tendencia a la unidad es mayor que a la disgregacidn. ilsi opina tambiPn don Tomis Navarro T. (Pto. Rico, p. 29).

Esto, sin embargo, no quiere decir que no existan hablas regionales en Hispanoamhica, en las cuales se evidencie una fisonomia idiom& tica propias.

Si el espafiol de AmQica ha seguido com6nmente el camino del cas- tellano europeo, en algunos rasgos se ha apartado decididamente del dialect0 de Castilla, acerchndose a1 de otras regiones, principalmente a1 de Andalucia.

*Alp0 distinto de cste problema es la discusi6n de la emancipacih del castellano en America que infructuosamente han tratado de propulsar, con todos 10s medios a SII alcance, 10s que han sofiado o sigucn sofiando con la posible creaci6n de un.a ‘lcngua nacional’, debate que alcanz6, durante nn periodo, contornos algo inquietan- tes en la Rcphblica Argentina.

El chileno Alberto clcl Solar, antiguo Oficial de la Legaci6n Chilena en- Espafia, pablici, con este motivo, un folleto inttitulado “Cuestibn, filol6jica” (B. Aires, 1889, 55 pp.), defendiendo la causa de la lengua castellana y combatiendo la opini6n y 10s esfnerzos que Sarmiento, Gutitrrez y otros desplcgaban. en favor de la eman- cipaci6n de 10s idiomas americanos.

KO obstmte, don Julio Saaveclra Molina, en una conferencia dada en la Univer- d a d de Chile, el 31 de julio de 1907, con el titulo de ‘Nuestro idioma patrio’ (re- woducido en “Repeliendo la invasi6n”, Santiago, 1908, pp. 75 s ~ . ) se atrevi6 a mtcner la tesis de que “Tarde o temprano sera neccsario dar a1 castellano de Chile t i n nombre que lo distinga de las otras ramas; llamarlo chileno desde luego, sera s610 an’ticiparse a usar una palabra que es como una caricia para cualquier coraz6n que sepa latir”. (p. 76). Y lucgo afiadib: “Pero no es en las diferencias mismas en lo que yo pienso insistir, sino en la inmevitable i progresiva separaci6n hicia que marchamos i marcharemos, siendo por consiguien.te la indcpendencia de nucstro idio- ma patrio no una cuesti6n de hecho, porque no adinite duda, sin80 una cuesti6n de ticmpo; un plazo que, si para unos no se ha cumplido, para otros ya lleg6”. (pp. 78-79).

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (17)

Las coincidencias o semejanzas de ciertos rasgos foneticos -sobre todo el sese0 y el yeismo- entre ambas modalidades origin6 la prolon- gada discusi6n sobre el ‘andalucismo dialectal de America’, en la cual intervinieron MAX LEOPOLD WAGNER Amerikanisch-Spanisch und Vul- garlatein (El espafiol en AmCrica y el latin vulgar; CZF, I, 1924, pp. 45-110. Trad. de la ZRPh, XL, 1920, pp. 286-312) ; El supuesto anda- lucismo de Ame‘rica y la teoria climatoldgica, en RFE, 1927, XIV, pp. 20-32 y PEDRO HENR~QUEZ U R E ~ ~ A (El supuesto andalucismo en Ame‘ri- ca, CZF, I (1925), pp. 117-121; reproducido en B D H , Anejo I (1932), pp. 121-136: Observaciones sobre el espafiol en Ame‘rica, R F E (1921), VIII, pp. 337-390; id., 11, R F E (1930), XVII, pp. 277-284 Sobre el proble- ma del andalucismo dialectal en AmCrica, B D H , Anejo I, Buenos Aires, 19329, y ahora hltimo sobre todo RAFAEL LAPESA, El andaluz y el espaAol de Ame‘rica, en PFLE, 11, pp. 173-182 (V. infra).

Se basa esta opini6n del andalucismo dialectal en el supuesto predo- minio de 10s andaluces en la conquista y colonizaci6n de America. Los dos citados investigadores llegaron a ponerse de acuerdo en va- rios puntos:

10 El espafiol de America, con- siderado en su conjunto, tiene ca- racteres propios: no procede ni depende especialmente de nin- guna regi6n de Espafia, porque todas las regiones estuvieron re- presentadas en la conquista y la colonizaci6n.

20 Hay, sin embargo, coinci- dencias especiales de la America

espafiola con Andalucia. Las se- mejanzas son ligeras; per0 no hay explicaci6n segura todavia del origen de esas semejanzas, ya que no se puede probar el predomi- nio andaluz en la conquista y colonizaci6n (P. HENR~QUEZ U.. El sup. and. e n Am., pp. 129 130).

La tesis del influjo andaluz en el espafiol de America ha merecido serios reparos por estudios mis recientes sobre la cronologia y difusi6n del sese0 y yeismo, asi como por el cada vez mejor conocimiento de 10s actuales dialectos espafioles y la estadistica mPs completa y exacta relativa a la emigraci6n a America.

A. ALONSO (BDH, I, Apen.; “Estudios lingiiisticos: Temas hispano- americanos”, ver tb. infra) rechaza la opini6n del origen anda- luz de 10s dialectos hispanoamericanos; admite, sin embargo, que “si

‘Vease ahora LAPESA, HLE, pp. 348-356; ZAMORA, Dialectol., pp. 333-336; tb. pp. 227-264; 375; CATALAN, BF, XIX, pp. 317-337; G. L. GUITARTE, Cuewo, Henriquez Urefia y la polimica sobre el andalucismo de Ame‘rica, en Vox Romanica, XVII

(1958), NQ 2, pp. 363-416.

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Andalucia dio alguna vez predominio de conquistadores y colonizado- res, eso tuvo que ser en 10s primeros tiempos . . .” (Temas hispanoameri- canos, p. 327). T. Navarro, por su parte, declara: “En esta mezcla de procedencias, en la que Castilla, Vasconia y Galicia, a1 contrario de lo que suele creerse, suman una contribuci6n inicial notoriamente mayor que la de Andalucia.. .” (Pto. Rico, p. 22).

Recientemente fue retomado el problema de la procedencia de 10s primeros colonos espaiioles de Amkrica por PETER BOYD-BOWMAN: Re- gional Origins of the Earliest Spanish Colonists of America, en PMLA,

Este estudio comprende, por el momento, s610 el periodo inicial, registrando geogrifica y alfab6ticamente las personas de origen cono- cido que se hallaban establecidas en las islas de las Antillas entre 1493 y 1519.

Sostiene el autor que ninguno de 10s investigadores anteriores ha aprovechado bien las fuentes disponibles ni ha aplicado totalmeiite 10s mktodos para averiguar y determinar la procedencia regional de 10s emigrantes y su lugar de radicaci6n en Amkrica.

AI precisar estos datos, seria posible obtener una base mPs segura para la soluci6n de algunos problemas lingiiisticos; pues evidente mente 10s dialectos hispanoamericanos se explicarin en varios de sus rasgos especiales por la fecha de la conquista y colonizaci6n y por las hablas de 10s conquistadores, por un lado, asi como por la densidad de la poblaci6n y el nivel cultural de 10s indigenas sometidos, por otro. Ademis, han de tenerse en cuenta las corrientes inmigratorias siguien- tes y sobre todo el grado de la relativa continuidad de contact0 cul- tural con Espaiia (0. c., p. 1153).

Con anterioridad a 1600, o sea en el primer periodo de colonizacih en la cual la influencia linguistica de Espaiia debe de haber sido la mis intensa, cilculos prudentes indican una poblaci6n de aproxima damente 200.000 blancos establecidos en las colonias hispanoamerica- nas. La colonizaci6n se redujo, en el primer periodo, a las Antillas, desde donde partia siempre el principal contingente de expedicionarios para las conquistas subsiguientes.

En el Area antillana habri de buscarse, pues, la primera forma del espafiol de d h i c a , la que habrh sido una constante adaptacibn del patrimonio regional traido de Espaiia a las nuevas condiciones de vida en ebre continente. En este primer periodo, 10s pobladores penin- sulares ya habian, seguramente, logrado nivelar gran parte de las di- Eerencias dialectales que caracterizaba sus hablas, resultando una espe-

LXXI, (1956), No 5, pp. 1152-1172.

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Ahoi en And dos o ti que goz de Sevi . -

tie de “KoinC antillana”, como dice muy bien DIEGO CATALAN (BF, XIX, p. 318) .

Para esta primera Cpoca, Boyd-Bowman ha comprobado que 10s an- daluces constituian una Clara mayoria entre 10s pobladores de las In- dias, y aun subdividiendo esta kpoca en dos (de 1493 a 1508 y de 1509 a 1519) , Andalucia alcanza, en la primera mitad a1 60y0 y en la segunda, a1 37yo1O.

P. Henriquez Urefia clasific6 a 10s colonizadores con respecto a1 se- seo y encontrb que 10s ‘seseantes’ eran inferiores en nhmero frente a 10s ‘no seseantes’ (46,7y0: 53,3y0) (cp. 0. c., p. 115).

ra, considerando que la gente de mar se reclutaba, en general, lalucia (Sevilla y Triana, Huelva, Palos, etc.) y que de cada res colonos uno era andaluz, se p e d e apreciar el prestigio de aba, en esa Cpoca, el dialect0 andaluz y, en particular, el habla Ha, de modo que no tendria nada de extrafio que Csta seiia-

lara la norma en la fase inicial del espafiol americano y no la de Madrid o Toledo.

Sin embargo, aunque este period0 lleva forzosamente un sello an- daluz en el lenguaje ya nivelado de 10s conquistadores y colonizadores, /A. Zamora dire a1 r emer tn ‘ “en l a s Ant i l l a s <e fnrmri una Ienpua de

U ,. -. __ ..._-. ___-_ - - - _I ____. _ _ _ __I _____--__I -_ ____.- - . .- -_-.

hondo carkter andaluz o andaluzado, que constituy6 la base del ulte- rior lenguaje desparramado sobre todo el continente”. Dialectologia, p. 351) las etapas posteriores de la conquista pueden haber introducido notables cambios de rumbo en la evol que fue llevado despues a1 continentell.

D. Tom& Navarro, por su parte, nc andalucismo sino secundaria importan que se consideran como caracteristicba u\-l llLIulLl LLlluulLllru - ilLilL.v,

yeismo y aspiraci6n de la s final de silaba-, no parece existieran por entonces ni en Andalucia ni en ninmna otra Darte de EsDafia” (Pto.

uci6n de este espafiol antillano

) le atribuyb a esta cuesti6n del cia en vista de que “10s rasgos

-0 cl-1 h-hlq - n c l q l . . v q _ F P E P ~

0 1 - I \

Rice, pp. 28-29) 12.

‘“En resumen, dice: “ . . . fo r the Antillean period as a whole more than one colonist in every three was an Andalusian, one in every five was from the province of Seville and one in every six claimed the city of Seville as his home town”. (0. c., p. 1157).

“Sobre Idrelaci6n de la lengua popular hispanoamericana con 10s dialectos espafioles meridionales, vkase tb. R. MENENDEZ PIDAL, L a lengua espariola, en CIF, I,

laRespecto del yeismo, A. Alonso sefiala testimonios andaluces s610 a partir de 10s liltimos decenios del siglo XVIII, por lo que pens6 en un origen poligenktico de este fen6meno. o sea, en una tendencia de la lengua general cnmplida en forma paralela en el espafiol peninsular, el judeo-espafiol y en el espafiol de America. Sin embargo

pp. 17-19.

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Una notable sintesis de 10s principales caracteres del espafiol de Amtrica nos brind6 R. J. CUERVO en su conocido articulo El castella- no e n Ame‘rica (BHisp. 111 (1901), pp. 35-62, v (1903), pp. 58-77; reproducido en el volumen que re6ne varios trabajos del mismo autor con igual titulo: B. Aires, 1917, pp. 55-92 y 107-129; en particular pp.

Casi medio siglo despub, MAX LEOPOLD WAGNER intent6 trazar, con nuevos datos y mejor fundamento, un cuadro de la lengua en 10s co- mienzos de la colonizaci6n de AmCrica y del espafiol hispanoamericano actual, en Lingua e dialetti deFl’America Spagnola (1949). Algo ante- rior es el brevisimo capitulo que ofrece V. GARC~A DE DIEGO en su Manual de Dialectologia EspaGola (2a ed. 1959, pp. 363-365) y la muy iitil sintesis de MALMBERG, SL, I, pp. 91 ss. (1947), asi como la de R. IAPESA HLE, pp. 341-363 (1959). Hoy disponemos, ademis, del exce- lente resumen de A. ZAMORA, en su Dialectologia EspaAola, pp. 306- 361 (1960).

Otros estudios de menor extensi6n relativos a este problema son: ANGEL ROSENBLAT: Lengua y cultura de hispanoame‘rica. Tendencias actuales. Ediciones del Ministerio de Educaci6n, Caracas, 1962 (reedi- cibn de una conferencia pronunciada en Berlin en 1933) : A. ROSEN- RLAT: El castellano de Espaiia y el castellano de Ame‘rica. Unidad y di- frrencia, Cuadernos del Instituto de Filologia “AndrCs Bello”, Caracas, 1962, 58 pp.; FRANCISCO L ~ P E Z ESTRADA: El legado de Espafia a Arne‘- iicn, vol. I: ‘La lengua’, pp. 83-101, Madrid, 1954.

Tambih se ocup6 del tema -con anterioridad a estos hltimos tra- bajos-, y aplicando nuevos criterios asi como rectificando conceptos errbneos, A. ALONSO, en su importante articulo L a Base lingiiistica del espaf iol americano (Temas hispanoam., pp. 7-72).

Si Wagner ve la fuente del espafiol de AmCrica en el “cosiddetta spagnolo ‘preclassico’ o ‘espafiol anteclisico’, como dicono gli spag- noli” (Lingua, p. 11) -Lenz decia “la lengua popular espafiola ante&-

cm~t l ios mis rccicntcs, como el de ALVARO G A L M ~ S DE FUENTES (EMP, VII, pp. 273- 107) detnucstran que la aparici6n tardia del yeismo en la litcratura espafiola, a \ems, no refleja sino el rctroccm de tendcncias popularcs y regionalcs en la lengua literaria, sin que csto sea un indicio seguro de la 6poca en que se origin6 un dialectaliqmo fonktico.

Un documento literario morisco de 1609, estudiado por Galmts de Fuentcs ofrece I arios casos de evidente ycismo (yorando, yegcindose, i ~ ~ r n a n d o , junto a ultracorrec- ciones, como alZudala, ‘ayudarla’, etc. Si, por otra parte, el yeismo era rasgo tipico IC 10s moras, incapaccs de pronunciar correctamcntc la ZZ espaiiola, s e g h Nebrija, i n es raro encontrar tcstimonios de ycismo en textos como el citado. Sobre la pro- iunci ici6n corricnte de la ZZ por 10s moriscos aljamiados (ZZ, U), vtase ALONSO, Temas iispanoarn., pp. 202-203. Cp. tb. HARRI MEIER, RF, 68, H. 1-2 (1956), pp. 175 176.

63-92.

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sica del siglo XVI-, Alonso contesta con razbn a estas afirmaciones que “lengua clisica es solamente la de las obras literarias que tengamos por clisicas . . . , el idioma hablado por la gente . . . no es ni puede ser nunca clisico, y, por lo tanto, nunca puede ser anteclisico ni postclt sico”, ya que 10s conquistadores no trajeron el espaiiol de 10s poemas y novelas (Temas hispanoam., p. 11) .

Alonso rechaza igualmente el andalucismo americano desde el punto de vista linguistic0 asi como histcirico, pues en su opinibn, el espafiol de America no tiene nada de andaluz en las regiones que fueron las mis importantes en el tiempo de la colonia y, ademis, “no podian existir en Andalucia andaluces suficientes para poblar todo lo que se les atribuye y ademis quedarse en Andalucia” (0. c. p. 15).

S610 para las Antillas y tierras costeras del Caribe admite coinci- dencias con Andalucia “en algo mAs que el sese0 y el yeismo” (ib. p. 16) 13.

En la discusidn sobre el andalucismo dialectal de AmCrica, el hispa- nista sueco B. MALMBERG sugirici ~lt imamente en su enjundioso tra- bajo L‘Espagnol dans le Nouueau Monde, otra soluci6n del pro- blema que nos parece bastante acertada, sosteniendo que el origen de 10s americanismos no debe buscarse en la diferenciacibn geogrdficn del espaiiol europeo sino en la diferenciacidn social ( S L , I, p. 36). Dice dicho autor: “. . . la differenciation qui s’est produite B l’intkrieur de 1’AmCrique espagnole . . . n’est pas un effet de facteurs climatologiques, comme le suggh i t Henriquez Ureiia, mais une consequence des diffe- rences sociales, administratives et culturelles entre les diffCrentes rk- gions coloniales. L’opposition qu’il y a par exemple entre les plateaux du MCxique d’un cBtC, et le littoral argentin de l’autre, reflkte la dif fCrence de la force des vieilles tendances vulgaires et populaires castilla. nes dans les diffkrentes couches de la sociCt6 espagnole B l’kpoque de l a dkcouverte du Nouveau Monde” (pp. 36-37) .

VCase tambih R. LAPESA, H L E (1959), pp. 348-355, y sobre todo El andaluz y el espafiol de Ame‘rica, de este mismo autor, en PFLE XI, pp. 173-182, donde concluye declarando que “hoy no cabe ya duda

13P0r lo que respecta a las Amkrica, no hay estudios especi de 10s tkrminos empleados en’ terreno lo constituyen las indaj COROMINAS public6 con el tituli VI, 1-35: 139-175; 209-241. Exa de procedencia peninsular occi ellos, no pocos tienen us0 corri

relaciones entre el material l6xico de Andalucia J

iales que permitan establecer alguna filiaci6n segura nuestro continente. Un avatice provechoso en este

;aciones de lexicografia hispanoamericana que JUAX

3 de Indianoromcinica (Buenos Aires, 1944) y R F H , mina el autor de este trabajo sobre todo tCrmino5 dental (gallego, portuguks, leones, extremefio) . DE ente en. Chile. Ver infra ‘Lexico’.

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posible respecto a1 origen andaluz de algunos de liares de la pronunciacibn americana: el m b gel probablemente, el yeismo; seguros, aunque no ge la confusi6n de r y 1 finales, la aspiracibn de la -s j de j por h aspirada. Todos, salvo el seseo, propioi de Andalucia, sino de otras regiones meridionale madura”.

El lexico actual de Chile muestra buen n6mer cidencias con el de la regi6n andaluza y en mud con el vocabulario de Aragbn o Salamanca.

AI revisar el Vocabulario Andaluz de A. ALCAL nueva edici6n de 1951, que contiene 18.927 palat aproximadamente 426, o sea un Z,.3yo de voces co en Chile, con significado, en su mayor parte, corn y en otros casos, por lo menos muy similar. No aquellos vocablos en 10s cuales se trata de simple de formas usadas en el norte de Espada sin c andalucismos.

Ahora, si se dice que el lenguaje de 10s conquis general era el castellano vulgar, el de la gente coinete un grave error, pues no toda aquella gentc que su lenguaje, por supuesto, tampoco era el liter; o sea “r6stico en 10s rhsticos, vulgar en el vulgo, lo niismo en America que en Espafia”. (ALONSO, it

A pesar de que la conquista y colonizaci6n de 10s pueblos de todas las regiones espafiolas (Len; participaron en igual proporci6n. Los c6mputos (10s por Boyd-Bowman asignan claro predominio el primer cuarto del siglo XVI, per0 10s datos de lo presentan castellanos y andaluces en casi igual p el siglo XVI.

Ahora, la verdadera base lingiiistica del espaii que haber sido una lengua ya bastante nivelada, co el castellano .‘general e interregional’, en el cual especificamente dialectal, per0 tal vez con un En America, sin embargo, afloraronAuego y se ilr ciertas tendencias locales que janto con las nuf /

10s rasgos mAs pecu- neral, el seseo; muy nerales en America, Final y la sustituci6n 3 en Espafia no s610 s, sobre todo Extre-

o de evidentes coin- io mayor grado que

.A VENCESLADA, en su Iras, hemos recogido mo de us0 corriente pletamente idkntico,

hemos considerado s variantes fonCticao onstituir verdaderos

2 era plebeyal4, aun- mio, sino el hablado, culto en 10s cultos,

America se hizo con c, Alonso), no todas estadisticos efectua-

a 10s andaluces para 1s cronistas de Indias

)., p. 20).

lmo io era en Lspana no se acentuaba lo

leve fondo andaluz. tpusieron finalmente :vas modalidades de

’“agner afirma: “Alla propagazione della lingua pop tribui anche il fatto che la massa di avventurieri e guerriei dopo la conquista, si riversarono in America, consisteva pt e poco colta.. .” (0. c., p. 11) .

olare e provinciale con- .i che, nei primi decenni zr lo pih di gente rozza

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vida que el Nuevo Continente presentaba a 10s pobladores hispinicos y las que tuvieron que reflejarse en la expresi6n idiomAtica, dieron a1 espaiiol hispanoamericano su rasgo distintivo.

Todos 10s estudiosos del espafiol de AmCrica han seiialado como caracteres sobresalientes: 10 un notorio uzilgarismo en la pronuncia- ci6n y en el us0 de ciertas Cormas gramaticales, 20 la conservaci6n de buena cantidad de arcaismos, de orden fonbtico, morfol6gico y, sobre todo, ICxico, 39 la adopci6n de indigenismos, casi exclusivamente en el vocabulario y 49 la creaci6n de numerosos neologismos.

Este espaiiol americanizado -difundido por 10s espafioles y sus des- cendientes nacidos en AmCrica, criollos y mi S

rascos dialectales en 10s mimeros siplos de 1: :stizos-, ya denuncia su 1 colonizacibn. - ------ 1 -1 :-A:- ":--

" " Per0 no s610 se incorpor6 a la poblaci6u ~ , c ' I ' I c ~ ~ I CL iiiuiu, WIU,

en diversos paises, se produjo tambiCn la fusi6n con elementos de ori- gen africano y, en Ppoca reciente, sobre todo, la incorporaci6n de ma- terial humano de numerosas otras razas.

Un papel particularmente importante en el desarrollo del espafiol en ArnCrica les correspondi6 a las lenguas indigenas. Desde el comienzo de la conquista, la lengua castellana adopt6 un considerable n6mero de voces de origen aut6ctono.

El primer grupo de estos elementos indios pertenece a1 arahuaco, lengua que 10s espafioles encontraron en la ish de Haiti, llamada por ellos "La Espafiola".

Entre las voces arahuacas que han alcanzado mayor difusibn en espaiiol, figuran, por ejemplo:

Aji, baquiano, batata, batea, cacique, canibal, caribe, canoa, caoba, Carey, chicha, guayaba, guayaccin, hamaca, nzacana, maiz, mani, sabana, tabaco, tiburdn, tuna, etc.

A la lengua de las islas pertenecen tambiPn caimdn, piragua, etc. . . V - - - l . . L - 1 - 1 _.__ .- 2 - 1-. _-I _ _ _ _ -1 rl "L!. 1- -.'.

petacn, tiza, tocayo, tomatc 1.

I dIIlU1t:Il Id I C I l g U d Ut: IUb dLLCLdb, Cl IldllUdLl, bUIIIIIII>LIU UUC'II 1111-

mer0 de palabras a1 espafiol. Para seiialar su importancia, basta re- cordar las siguientes:

Cacao, carnote, chicle, chocolate, hule, La tercera de las grandes leriguas indigenas que aio un aporte no-

table al vocabulario espafiol fue la ella provienen las siguientes voces:

pampa, papa, pirca, poroto, puma, puna, tanda, z yapa, rapallo, etc.

Alpaca, cancha, coca, cdndor, chacm, c m n o , guanaco, Llama, mate, >

En mucha menor proporci6n contribuyeron las otras ienguas inai-

lengua de 10s incas, el quechua. De

7 - 1 .

ricuiia, vizcacha

. ,

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genas, como el aimar6 (chinchilla), c tzrcdn, jaguar, etc.) y el mapuche {g

Para mhs detalles, vCase LENZ, D ill. L. WAGNER, Lzngua, pp. 51-77; 2 el extenso estudio de TOMAS BUES cos en espnfiol. CSZC. Madrid, 1965

Sabemos que AmCrica no fue PO

y guerreros sin cultura, sino que e1 colonos vinieron tambih represer Espaiia, clCrigos, hidalgos y aun alg analfabetos -por ejemplo de 10s 1 Pedro de Valdivia a Chile, 89 no sa eclesiisticos tom6 pronto a su cargc Si, como se ha dicho, la conquista n pufindo de hombres ignorantes, ruc quista moral la realizaron 10s misic dados, sin duda, por la obra de n- pafioles.

Era 16gico que a 10s religiosos les I

tar la civilizaci6n y cultura a1 Nu 10s que habian salvado y difundido la Edad bledia. c

Los misioneros se convirtieron el tidos, adoctrinindolos en la fe crist sus nuevos amos.

La lengua que 10s conquistadore gena adquiri6, desde 10s comienzos nomia propia y, como se ha dicho, se siglor de la Colonia, una especie de niritica que en esa kpoca, en la Penii equilibrio entre las tendencias cultas

Debido a las nuevas condiciones valores sociales que regia en Espaiia, tambien el ideal de la lengua. En A dominantemente rhsticas sus formas nizaron, se aplebey6 sd lengua. Per0 reprimir o frenar las tendencias plc ulgares o rhsticos penetraron en to(

Hoy dia estas condiciones han can odos 10s paises hispanoamericanos s

gr'f ' a 1cos.

31 guarani (anand(s), tapioca, tapir, .aucho, laucha, maldn, poncho). icc.; FRIEDERICI, Am. Wtb.; HWA; :AMORA, Dial., pp. 314-319, y ahora L OLIVER, Zndoamericanismos le'xi- , 91 pp., con amplios datos biblio-

blada imicamente por aventureros itre 10s conquistadores y primeros itantes de la clase m6s culta de iinos nobles. Aunque muchos eran 50 espafioles que acompaiiaron a bian firmar-, un buen n6mero de ) la misi6n de difundir la cultura. iaterial de America fue obra de un dos y analfabetos 10s m6s, la con- meros, o el clero en general, ayu- iuchos admirables gobernantes es-

correspondiese la tarea de trasplan- evo Mundo, ya que fueron ellos

1 la ciencia durante gran parte de

1 10s maestros de 10s indios some- iana y ensefihdoles la lengua de

s impusieron a la poblaci6n indi- , en el suelo americano una fiso- produjo, durante 10s dos primeros aflojamiento de la tradici6n idio-

nsula, iba llegando a un estado de y vulgares. de tvida se rompe el equilibrio de , cambia el ideal de vida y con eso mCrica, 10s espaiioles hicieron pre- de vida y de este modo se desurba- mientras que en Espaiia se lograba -beyas, en AmCrica, ciertos rasgos las las clases sociales. ibiado fundamentalmente, pues en ,e lucha poi' reanudar la tradici6n

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (25)

culta que representa un ideal de lengua mAs ceiiido a un nivel supe- rior de cultural6.

El espaiiol de America revela, en su aspect0 fonetico, gran unifor- midad en muchos fenbmenos, aunque, como dice M. L. WAGNER, “alcu- ne regioni hanno una preferenza per tale o talaltro fenomeno fonetico che rnanca o 6 raro in altre zone. . .”; y a continuacibn cita quince ras- gos que caracterizan a la mayoria de las regiones americanas (Lingua, pp. 12-13). Cp. tb. ZAMORA, Dial., pp. 306-314.

11. ESTUDIOS SOBRE EL ESPAGOL DE CHILE

Los estudios sobre el espadol hablado en Chile comienzan con la serie de articulos que public6 A. Bello desde las pgginas del semanario oficial El Araucano, en 1833 y 1834, con el titulo de Advertencias sobre el us0 de la lengua castellana dirigidas a 10s padres de familia, profesores de 10s colegios y maestros de escuelas, empedado en el pro- p6sito de corregir 10s vulgarismos y expresiones viciosas del lenguaje chileno.

N o T A . Este trabajo fue repro- ducido en la edici6n de las 0 bras Completas de A . Bello, Santiago, 1881-1893, en el vol. v, pp. 467- 486. Luego se incluyb en la Bi- blibteca de Dialectologia Hispa- noamericana, vol. VI, pp. 51-77, Buenos Aires, 1940, con las no- tas nuestras y las de D. Yolan- do Pino Saavedra sobre el us0 actual en Chile, comparado con el de la epoca de Bello, y acom- paiiado de anotaciones de A. Alonso y R. Lida. Este mismo texto fue reimpreso despuCs en la edici6n de las Obras comple- tas de A . Bello, Caracas, 1951, vol. V, pp. 147-171, a1 cual se agregaron tambikn algunas no- tas de A. Rosenblat.

Recientemente, estas Adver- tencias fueron objeto de una nueva edicibn prologada y ano- tada por doiia Balbanera Raquel Enriquez, La Plata, 1956. Suple- mento No 11 de la Revista de Edu- cacidn de la provincia de Buenos Aires.

Se basa esta ~ l t i m a edici6n en la de las Obras Completas de A. Bello, Caracas, 1951, transcri- bikndose textualmente nuestras observaciones y las notas de 10s profesores Alonso, Lida y Rosen- blat, con la adici6n de otras de B. R. Enriquez, las cuales con- sideran, en particular, el lengua- je de 10s argentinos. Trae, ade- m h , un utilisimo ‘Indice Anali- tico’ de materias y voces tratadas.

Wp. ALONSO, El problema, pp. 125-141

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Con las Advertencias Bello, por supuesto, no pretendia ofrecer un cuadro sistemhtico del habla chilena, sino que perseguia tan s610 sin “orden o clasificaci6n alguna” del material, una finalidad pura- mente pedagbgica, como se desprende del mismo titulo que le dio el autor. Y en verdad, s610 alude a determinados rasgos del us0 chileno que merecieron algim reparo desde el punto de vista de la pureza del idioma.

A1 aiio siguiente, en 1835, movido por el vag0 temor de que el habla se aplebeyara de tal manera que corriese serio peligro la unidad del idioma y con el prop6sito de difundir la buena pronunciaci6n en AmC- rica, Bello da a luz p6blica sus Principios de la ortologia y mttrica de la lengua castellana.

En el Pr6logo a su edici6n de las Advertencias, B. R. Enriquez declara que estos Principios de ortologia y mttrica “buscaban dete- ner la ripida y alarmante descomposici6n del lenguaje fonCtico chile- no, seiialar 10s ‘resabios de vulgaridad o ignorancia’, para encaminar la lectura por la recta pronunciaci6n, hacia la inteligencia de las obras pokticas” (p. 13).

Nos parece, sin embargo, que, en este punto, la distinguida fil6loga argentina no ha interpretado en forma muy exacta las palabras de Bello, pues en ninguna parte de su tratado nos dice el autor que haya tenido la intenci6n de corregir hicamente vicios del lenguaje chileno. Sabia muy bien AndrCs Bello que la lengua castellana esiaba expuesta a serios contratiempos en toda HispanoamQica y preocupado por el manteni- miento de la unidad lingiiistica en todos 10s paises hispinicos, destin6 sus Principios ‘a 10s j6venes americanos en general’ (v. ed. Caracas, 1954, p. 6). Asi leemos, por ej.: “Es harto comGn entre 10s americunos decir . . .” (Prim., p. 58) o “. . . que 10s americanos acostumbran acen- tuar.. .” (ib., p. 59), sin aludir a un pais determinado (el subrayado es nuestro) .

Siguen despuCs algunos divulgadores de las enseiianzas de Bello, 10s que se limitan, en general, a sefialar 10s vicios de pronunciaci6n, las incorrecciones morfol6gicas, sinthcticas o 1Cxicas.

Las Aduertencias de Bello, asi como, en menor grado, las un tanto pintorescas Correcciones Zexicogrdficas sobre la lengua castelllana en Chile del Lic. VALENT~N GORMAZ (Valparaiso, 1860) y las Acentuacio- nes viciosas de MICUEL LUIS AMUN~TEGUI (Santiago, 1887), poseen hoy solamente un valor histdrico como testimonios de diferentes etapas en la evoluci6n del castellano en nuestro pais.

Con cierto orgullo y satisfacci6n Amunitegui pudo declarar a1 final de su ‘Introducci6n’ a las Acentuaciones viciosas: “Los Principios de

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ortologia castellana dados a la estampa por don AndrCs Bello el aiio de 1835 ejercieron tal influencia sobre este punto, que, poco a poco, esas malas acentuaciones fueron corrijiCndose hasta desaparecer por com- pleto” (p. 21).

Y despuPs de citar, en esta misma obra, un pasaje de las Adverten- cins de Bello que se refiere a la acentuacicin de ciertos vocablos, comen- t6: “En el espacio de medio siglo, 10s vicios de pronunciaci6n que Bello censuraba en las precedentes lineas, han desaparecido por completo en las personas ilustradas de Chile” (ib., p. 87).

Sin embargo, dos aiios antes, en 1885, don PEDRO N. ALBORNOZ en- juiciaba en un articulo publicado en la Kcvista de Artes y Letras, t. IV, pp. 50-56, el Estado dol habla castellana en Chile, opinando que Csta se encontraba “sobremanera corrompida” (p. 52) .

La llegada de Rodolfo Lenz a Chile seiiala un hito importante en la historia de 10s estudios del espaiiol en nuestro pais. Sus Chilenische Studien (Estudios Chilenos) I-VII, publicados en 10s Phonetische Stu- dien de W. Vietor, Marburgo, 1892-1893, t. v, pp. 272-292; t. VI, pp. 18- 34; 151-166 y 274-301, representan la primera descripci6n rigurosamente cientifica de la pronunciaci6n chilena.

Siguieron, en el mismo aiio 1893, sus Beitrage zur Kenntnis des Amerikanospanischen (Contribucicin para el coriocimiento del espa- iiol de AmCrica) , publicadas en ZRPh, t. XVII, pp. 188-214.

En este trabajo, Lenz compara el sistema fonCtico araucano con el del castellano chileno, llegando a la conclusibn de que “el espaiiol de Chile (i. e. la pronunciaci6n vulgar) es principalmente espaiiol con sonidos araucanos” ( B D H , VI, p. 249). Estas observaciones fueron re- fundidas despuCs en sus Ensayos f ilolldgicos americanos. Introducci6n a1 estudio del lenguaje vulgar en Chile, en A U C H , t. LXXXVII 9, 1894,

Anterior a estos estudios fundamentales fue un breve articulo Zur spanisch-amerikanischen Formenlehre (Sobre la morfologia del es- pafiol de AmCrica), publicado en ZRPh , t. xv (1591), pp. 518-522, donde se ocupa del voseo y la conjugacicin vulgar chilena.

Estos tres trabajos de Lenz han constituido hasta ahora la principal exposicicin y fuente de informaci6n sobre el espaiiol hablado en Chile, en sus aspectos fonCtico y morfol6gico. Sin embargo, habian quedado para muchos estudiosos hispinicos pricticamente a1 margen o del todo inac- cesibles hasta el aiio de 1940, cuando fueron incluidos en la B D H , for- mando la parte central del tom0 VI de dicha serie, titulado: El espaiiol

PP. 113-132 y 333-367.

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en Chile. Trabajos de RODOLFO LENZ, ANDRBS BELLO y RODOLFO OROZ. Traduccidn, notas y apkndices de Amado Alonso y Raimundo Lida. Buenos Aires, 1940, 374 pp.

Todos 10s estudios posteriores a 10s de Lenz sobre esta materia tra- tan, en general, s610 temas parciales -varios dan mucho menos de lo que insin6a su titulo- o ien6menos regionales, a veces muy especializa- dos (vkase infra, ‘Bibliografia’) . Sin negar la utilidad y el mCrito de )tros, mencionaremos aqui s610 algunos.

Los Ensayos filoldgicos anzericanos -A U C H , LXXXVII (Santiago, 1894)- de R. LENZ provocaron una apasionada replica de EDUARDO DE

LA ~ R R A , quien public6 un ‘Estudio critico’ de Pstos con el titulo de Ensayos filoldgicos americanos. Carta a1 profesor D. Rodolfo Lenz so- b y e su “Introducci6n a1 estudio del lenguaje vulgar de Chile”. Rosario de Santa-Fe, 1894, 54 pp. (v. supra, I ) . Contiene esta carta una sucinta e interesante enumeraci6n de 10s principales rasgos del habla de nues- tros guasos, esencialmente en su aspecto Exico (pp. 33-47).

El mismo autor insert6 despues algunas observaciones sobre la pro- nunciaci6n chilena bajo el titulo de Pronunciacidn americana, en la Revista de Znstruccidn primaria, Aiio x (1896), NO 12, pp. 783-786.

Luego merece datacarse el libro de NICOLAS PALACIO R a z a clailena, Valparaiso, 2a ed., 1904, que ofrece, en 10s capitulos 11 y 111 (pp. SS-ISIS), una extensabdescripci6n del lenguaje chileno con particular insistencia en sus rasgos vulgares.

Los datos publicados por don MICUEL LUIS AMUNATEGUI REYES con el titulo de La lengua cspafiola en Chile, en BACIZ, t. 111, cuad. XII

(1925), pp. 349-389 e insertos en el pr6logo del tom0 11 de sus Obser- vaciones y enmiendas a un Diccionario, aplicables tambie‘n a olros, Santiago, 1925, pp. 5-50, son de orden bibliogrifico, enurnerindose preferentemente aquellas obras que tratan, en particular, de temas le- xicogrificos, aunque el titulo no indique tal limitaci6n.

Como estudios de hablas regionales chilenas ocupan un lugar pre- eminente, entre otros, el de ALEJANDRO CAKIAS PINOCHET sobre el dia- lecto colchaguino (Estudio Zingiiistico, Santiago, 1907) y el de FRAN- cisco J. CAVADA sobre el dialect0 de ChiloC (Chiloe‘ y ilos chilotes, San- tiago, 1914).

Son muy abundantes 10s trabajos realizados en el campo de la lexico. grafia chilena. Vkase la Bibliografia en B D H , VI, pp. 301-324 y, por lo que se refiere a 10s aiios comprendidos entre 1940 y 1961, a1 final de este libro.

1

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III. EL ESPAGOL DE CHILE EN LA EPOCA DE LA CONQUISTA Y COLONIZACION

En la lengua de 10s conquistadores figuraban todavia algunos fonemas caracteristicos del antiguo espaiiol I s / , /z/, 151, 131, Its/, /dz,/, la /h/ aspirada (tambiCn se distinguia /b/ y /VI), cuya existencia se com- prueba en algunas 'voces espaiiolas que pasaron a las lenguas indigenas (cp. mapuche acucha: esp. ahuja; 17. LENZ, BDH, VI, p. 249; en 10s prCs- tamos modernos, el mapuche sustituye la j espaiiola por h: nafaka (na- vaja) ; map. wdka: esp. vaca; map. chumpiru: esp. sombrero; para m6s detalles v. LENZ, 0. c. y W. GIESE, BFUCH, v. pp. 115-132.

Durante el siglo XVI, se produjeron algunas transformaciones radica- les en el consonantismo espaiiol. Asi el sistema fonktico de las fricativas se redujo en Castilla a un cuadro de tres miembros ([e], [SI, [XI) , y en Andalucia y otras partes, asi como en casi toda Hispanoamkrica, a un esquema de dos fonemas ([s], [XI) .

De la lengua que trajeron 10s conquistadores a Chile, nos dan una idea aproximada las cartas de Pedro de Valdivia, cuya prosa contiene t o das las caracterfsticas de la lengua castellana escrita de la primera mi- tad del siglo XVI.

En el vocalismo, se observa cierta vacilaci6n en el us0 de la vocal prot6nica (adquerir, escrevir, prencipal, symentera, descobrir, dispusi- cidn). Varios de estos casos se han conservado en ambientes r6sticos has- ta hoy dia (escrebir, recebir, etc) . Peculiaridades del consonantismo son: La grafia 11 para representar [A] en la combinaci6n de -r del infinitivo + 1- inicial del pronombre encl*tico, ocurre algunas veces: gastallo, pa- gallo, etc.; del mismo modo, en documentos posteriores: socorrellos y ayudallos, etc. (1580) ; cp. COUOIN, 111, p. 33, etc.

Sobre la realizaci6n de la /r/ informan solamente casos con el grupo -nr- (honrra, etc.) , el que alterna, en el futuro y condicional con -ndr- y -rn- (terne', ternia, etc.) y r- en posici6n inicial ( r r e l a p h , Relacidn, etc.) .

No hay una Clara distincih entre [SI y [z], mientras que &a existe entre [SI y [XI y entre [ts] y [dzl, a 1 ciones.

En las cartas de Pedro de Valdi apuntan a un posible seseo, en esa tase de un fen6meno que se llev6 i

En un documento publicado MAGNS-ZNI en BACHH, XXVIII, NQ de Uiz escrito ine'dzto relative a la TiLueiLe u e r(lLiiLugru - U l l d tlbptuc ut: cr6nica en verso y prosa "hecha por un testigo de vista por 10s aiios de

)esar de encontrarse numerosas excep-

via no hay sino escasos ejemplos que . kpoca (dispusysydn, perffesydn); tri- 3 cab0 durante el period0 colonial.

recientemente por MARCELO CAR- 65 (1961), pp. 179-191, con el titulo ",".-.--.I- J - A r.....-..^ 1- A,.

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1550”- aparecen en las “coplas”, probableinente de fecha algo anterior, numerosos ejemplos que prueban para esa Cpoca la confusi6n de las si- bilantes.

El autor evidenteinente ceceaba: dice, por ejemplo: pplicar clemen- cia de todoz tengaiz (15) frente a suplicamos (30) ; reduze (2) ; dis (= dice) (4) ; pstanqiado (4) ; qiendo (= siendo) (4) ; sociego (5) ; etc.; etc.

Lo mismc

qobreviniese

ab int Y ll ubieqe

Pi+”.-

1 se observa con toda evidencia en las rimas:

(25) atenci6n . . (30) (25) premiqion (25) protecion (25) priqion (34) perclirion (34) o<

En Chile, segbn parece, se habia generalizado el sese0 ya a mediados del siglo XVII. El escribano pbblico de Colchagua, Alonso FernAndez Moreno, escribe en 1659, jues, dies, crus, siensia, pasiensia, nufies, fer- nandes, pisarro; Bazquez, lyzencia, estanzia, reconozimiento, con- tradizidn, junto a PiGarro, estancia (v. MARIO G~NGORA, Origen de 10s ‘inquilinos’ de Chile Central, Santiago, 1960, pp. 135 ss.) . MAS tarde, Fr. JUAN DE BARNECHEA y ALBIS, en su obra inPdita La Restauracidn de la Imperial y conversidn de almas infieles (1693), ofrece casos de confusi6n como por ej. asperesas, abrasos, cabesa, ensalsado, esperansas, hiso, lansa, hallasgo, velosmente, gosar, etc., junto a cabeza, gozan, hizo, razdn, ragdn, cabeca, etc., deffenza, interez, pazada, tezoro, etc.

En la lengua del conquistador se halla tambiCn la simplificaci6n de 10s grupos cultos (a~esorio, acidentes, dotrina, efeto, otauiano, otubre, etc.) ; tales formas continban vigentes hasta el siglo XVII (cp. CODOZN, HI (1635) ; inorancia, edito, etc., (1580), pp. 12-13; PEDRO DE O ~ A , El Vasauro, ed. de R. Oroz, pp. 318-319) . Algunas de Pstas persisten en la lengua vulgar hasta hoy (indino, etc.) .

En la morfologia, la lengua de Valdivia muestra, en ciertos verbos, todavia preferencia por las formas con vocalismo arcaico: estove, esto- viese, ove, oviese, tove, toviese, truxe, truxese. Luego 10s arcaismos ymos, vee, viarnos, vido, vernos hemos, darle he, matarseyan, etc., se perdieron, en gran parte, salvo via, vido que a6n suelen oirse en el l e n guaje vulgar, lo mismo que truje, conservado en la Isla de ChiloC.

Tambih se hallan relegados a las clases humildes y r6sticas otros ar- caismos traidos por Pedro de Valdivia y sus compaiieros (agora, dende, mesmo, priesa, etc.) .

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (31)

19. -io hispini . .. , .. : 1 - ...

Para mis detalles, v. R. OROZ. La 1~

Una revisi6n del vocabulai BFUCH, XI (1959), pp. 133-18

ver que algunas voces sufrieron rapiuam suelo americano; por ej. estancia. P. de todavia en el sefitido de ‘habitaci6n, cuai 8; VIII, 17,135, ed. de J. T. MEDINA) ; pero XVI, ya tiene en Chile, como en otros pais c i h americana ‘granja o cortijo’ o segur R. Ac. ‘hacienda de campo destinada a1 c la ganaderia’ (cp. afio 1570 “. . . Di orde dios, que ellas estin pobladas, para saber! ellos 10s sefiores de las estancias”, C O D 0 v. RUFINO J. CUERVO, Apuntaciones, Pr61 37, ed. Instituto Caro y Cuervo, Eogoti,

El vocabulario chileno tiene, igual qi - americanos, un apreciable caudal de pal general, se consideran obsoletas o estin ei

De la extensa lista de arcaismos que d; cabulario de Santo Doming0 (BDH, v, Chile, entre otros, 10s siguientes casos c minicano:

abajarse: ‘bajarse’; leng. popular arr agora: ‘ahora’; popular y rustic0 , . . e aguaztar: ‘mirar con atencion, asc

agiielo-a: esta variante fonktica n r r

alcuza: ‘angarilla, ‘vinagreras’, es

anafe: ‘cocinilla porthtil’, de us0

acechar’; familiar y popular

es popular y vulgar

de us0 general as$

asi

comhn anque: ‘aunque’, es rustic0 cit antonce: ‘entonces’, r6stico anedir, afiedir: v. BDH, I, p. 88;

el aiiedido, es vulgar, popular apefiuscarse: ‘apifiarse, amonto-

argullo: ‘orgullo’, variante fonC- co7

cir,

narse’, popular y familiar clil

tica regional (ChiloC)

:ngun de Pedro de Valdivia,

co del period0 colonial deja ente un cambio semintico en Valdivia einplea este vocablo rto, aposento’ (Cartas, VII, 16, en la segunda rnitad del siglo

es de este Continente, la acep i la definici6n moderna de la :ultivo, y mis especialmente a n en visitar las estancias e in- je con que titulo se servian de IN, I, p. 267). Sobre esta voz, ogo de la 7a ed. Obras, t. I, p. 1954). le el de otros paises hispano- abras que dentro del espafiol i vias de convertirse en tales. I P. H. Urefia respecto del vo- cap. v), podemos citar para

p e coinciden con el us0 do-

empujar, rempujar, rcmpu- jdn: ‘empujar’, etc., popular onder: ‘esconder’; regional (ChiloC) uchar: ‘escuchar’; regional (ChiloC) na: ‘asi’, rhstico; tambiCn asi- nita w a r : ‘esperar’; regional (Clii-

nega: sobre esta variante mor- fol6gica del leng. popular, v. BDH, I, pp. 86-87, nota. giiela: ‘ciruela’, variante fonk- tica del leng. popular u : ‘crin’; popular %testa: ‘contestaci6n, respues ta’; popular

106)

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (32)

rontimds: ’cuanto mAs’, vulgar; v. BDH, r, pp. 101-102.

cuasi: ‘casi’; se da en todos 10s ni- veles culturales. La forma cua- si, conskrvase, ademis, como prefijo, en expresiones como: cnasi-delito, cuasi-homicidio, etc. de la lengua culta

chiminea: ‘chimenea’; popular dewle: ‘desde’; popular r lm: ‘ir’; popular y vulgar diipertar, dispierto: ‘despertar’,

etc.; popular y r6stico dirfizi1s: ‘despues’; popular y rds-

tic0 emprrstar: ‘prestar’; popular y

familiar cntodauia: ‘todavia’; rdstico rntriega: ‘entregar’, sust.; del ha-

bla popular ucrc~bir: ‘escribir’; rfistico y vul-

gar mziro, cscurecer, escuridad: ‘os-

curo’, etc.; popular y rfistico rvtrjgnmo: ‘est6mago’; popular,

r6ctico rvtrzimento: ‘instrumento’; rdsti-

frczada: ‘frazada’; vulgar qirorgiiero: ‘garguero’; popular y

co

vulgar

indino: ‘indigno’; popular y vul-

lamber: ‘lamer’; vulgar mata: ‘planta, Arbol’, popular y

medecinn: ‘medicina’; popular rnesmo: ‘mismo’; r6stico monte: ‘bosque’; popular y rfis-

itaide, na idmr ‘nadie’; popular

priesn: ‘prisa’; popular lnitn: ‘padre’; rdstico. trornpezar, trompezdn: ‘trope-

zar’, etc.; popular. truje: ‘traje’; regional (Chiloe) ,

vulgar. v ide: ‘vi’; popular y rfistico.

gar

familiar

tic0

y vulgar

Doc. Lit.: “Asina n6, no seas rani- pi . . .” (Chilo&, TANCOL, Nui-

“onde troinpecC con un gallo. . .” ( U . O., p. 72).

“. . . y recebis la sangre del pes- cuwo” (PINO, I, p. 76).

“Cuasi las volti6 toah” (Valdivia, PINO, I, p. 125).

“Se levant6 la nifia a grande prie- sa” (Valdivia, PINO, I, p. 127) .

p a m p a , p. 41).

A estos arcaismos pueden agregarse todavia 10s siguientes, que tie- nen bastante curso en el pais:

ncptar: ‘aceptar’, popular.

iiclcvin

POP nlf iEiq

POP

alquirir: variante fon6tica;Hpopu- lar.

lar.

c

ar: variante fonCtica; es ular. alvertir: variante fonCtica; popu-

uc, m.: variante fonCtica; ular. lar y vulgar.

ofiidir: variante fonCtica; popu-

33 t”

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (33)

arisme'tica: lvariante fonCtica; po-

asigzin: 'segitn'; popular. barrial, m.: 'barrizal'; es general. bolsico, m.: 'bolsillo', 2a acep. de

la R. Ac., popular. cardumen, m.: 'bandada'; es de

us0 general. ECHEV., ROMAN,

cargoso, -sa, adj.: 'molesto, fasti- dioso'; familiar; cp. ECHEV.,

culeca, -eo, adj.: 'clueca'; popu-

custicin, f.: variante fonetica; vul-

deligencia, f.: variante fonktica;

denantes: familiar; cp. ROMAN. dino, -nu: 'digno'; vulgar, ritstico. disparejo: familiar; cp. ECHEV. empolla: popular. enzpollar: vulgar y rdstico. enantes, endenantes: familiar. (h)espital: 'hospital'; vulgar y

ritstico (cp. CASTRO, Sewell,

pular.

s. v.

ROMAN.

lar y ritstico.

gar.

popular.

1

> A

p. 35). Indino: 'indigno'; vu1

co. . . .. " tnlundra, i.: vulgar.

[gar y r6sti-

- -

inia, f.: vulgar. sama, E.: familiar y popular. dadalena: popular. nalino, -nu: vulgar y ritstico. . . c

r-r----- Y " W " " " . Y Y ) *.. iieruo: popular. iebla: r6stico. iziblado, -da: r6stico. iudo: ritstico. mde: (vulgar), popular. persinare: popular.

inorancia, f.: vulgar y rbstico. inorante, adj.: vulgar y rhtico. lagafias, f.: popular. lagafioso, -sa, adj.: popular. lejo (lejas tierras) : r6stico (cp.

M. L. WAGNER, Lingua, p. 22). I; n A r p o r i p r m n t * nnniilnr

ti

f i f f

a

2; rebusto, -a: popi-'-- recebir: popular rece b imiento : pa recordar(se): 'de, ruano, -nu: ritsti semos: 'somos'; vulgar. sigzin: vulgar. sepoltura: vulgar y rhstico. solene: vulgar y ri sospresa: popular tusar: vulgar y r6 vigiiela: popular.

Ipular. spertar'. ico.

istico. (ritstico) stico.

Para 10s arcaismos de us0 frecuente en ChiloC, vCase, en particular C.\V., pp. 436-443.

ORSERVACIONES HISTORICAS

RELATIVAS AL E S P A ~ ~ O L DE CHILE

Hemos seiialado algunos rasgos peculiares del espafiol que nos trajo el conquistador y colonizador de Chile, Pedro de Valdivia, para caracterizar el punto inicial del desenvolvimiento hist6rico del caste- llano en nuestro suelo. Vimos que la lengua de ese capitdn es el espaiio!

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corriente de la Cpoca y no representa, por supuesto, el lenguaje criollo, aunque ya asoman en 61 sus primeros indicios, como ser el us0 de ciertas voces indigenas. La mayoria de &as se hallaban ya incorporadas ;I la lengua general, pues Pedro de Valdivia ya no crey6 necesario explicarlas en sus cartas dirigidas a1 Emperador; hace una excepci6n sblo en el cas0 de las palabras p p a i y hueque, cuyo significado apunta brevemente.

Seria particularmente interesante seguir la evoluci6n del castellano en Chile a traves de 10s documentos escritos que se conservan en 10s diversos archivos, comenzando -a falta de obras literarias pertenecien- tes a1 siglo XVI- con 10s documentos notariales, hist6ricos y eclesiisticos. Pero, desgraciadamente, Cstos, en gran parte, todavia no han visto la l u i phblica, y 10s que estin publicados, no ofrecen las condiciones ne- cesarias para realizar un estudio filol6gico en todos sus aspectos, ha- ciendo imposible el aprovechamiento de tan abundante material, por ejemplo, para la investigaci6n de ciertos problemas fon6ticos, en ,vista de que 10s editores han modernizado constantemente la ortografia pri- mitiva.

Entre 10s documentos literarios criollos de Chile se halla para el siglo XVI solamente el Arauco domado (1590), de PEDRO DE OSA, obra que representa fielmente las formas del espaiiol literario peninsular.

El lenguaje criollo del siglo XVI, tal como esti documentado en la mencionada obra de Pedro de Oiia, ha sido objeto de estudio en di- iersas ocasiones y, como ya se dijo, no se diferencia esencialmente del espaiiol literario de la metrdpoli, salvo en el us0 de algunos vocablos indigenas. En la "Tabla por donde se entienden algunos tkrminos propios de 10s indios . . . " Ofia cita 9 voces de esta indole (chicha, ma- m a , madi, Maule, molle, muday, pkrper, ulpo, frutilla), de las cuales la mayoria esti todavia en uso. No crey6 necesario incluir y explicar en esta lista 10s indigenismos que ocurren tambikn en L a Arazicana, pues 10s da "como ya sabidos" (por ej.: maiz, cocavi, etc.) .

A este canto Cpico de estilo ercillesco sucede, en el siglo XVII, la prosa literaria que encuentra en el P. Ovalle, en el P. Rosales y en el P. Olivares, todos historiadores criollos, su expresi6n mis alta, y a1 mismo tiempo se asoma a l g h timido ensayo de novela en una obra todavfa inCdita del P. Juan de Barrenechea y Albis, y luego, en El cautiuerio l e k , de FRANCISCO PINEDA Y B A S C U ~ ~ N .

En el lenguaje poktico de la primera mitad del siglo XVII, represen- tndo, por ejemplo, por las obras tardias de PEDRQ DE OSA (El Ignacio de Cantabria, El Vasauro) se comprueban 10s principales rasgos de las tendencias europeas y, en particular, la influencia de G6ngora (cp. R. OROZ, Pedro de Ofia, poeta barroco y gongorista, en Acta Salmanticen-

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sia. Primeras Jornadas de Lengua y Literatura Hispanoamericanas Comunicaciones y ponencias, vol. I, Filosofia y Letras, T. x, Salaman- ca, 1956, pp. 69-90; id.: Pedro de Oiia, poeta gongorlsta, en Atenm, NQ 393, afio XXXVIII, julio-sept., 1961, pp. 122-140).

No sblo hay numerosor, cultismos en el lCxico de nuestro vate ango lino, sino, sobre todo, procedimien tos estilisticos -metAforas, repeti- ciones, paralelismos, antitesis, perifrasis, cultismos, sinticticos con trans posiciones artificiosas, etc.- que dan a su lengua poCtica un sell0 tipi camente barroco (V. nuestra edici6n de El Vasazrro, de PEDRO DE O f i ~ , Santiago, 1941).

F n I n . w r r r n n r ri i l tnr n A 1 omnloq t n r l a d a r n i i r h a o F n r i n - I r c ; m n l ; l t b'"y"" C U L L \ ,.,, V i l l L -111 I I L ' L L " C l L . . I U I l l l l i \ l l L l l U L . . , 1 I I ' I C U ,1111 11.11 t 1 Ail& I"..

cadas, tales como: conflito, dotor, efeto, noturno, coluna, solene, etc.,

dencia general de la Cpscn. 1.. . .1 .1 I , . 1

aunque use de preferencia las que conservan cl grupo latino. A1 aportar el siglo XVIII una enorme cantidad de galicismos a1 vou

bulario espaiiol, el habla chilena no pudo menos que reflejar, en cierta medida, esta ten

En csta centuria, la iiteratura cniiena senaia progresos evicienr~ La prosa cientifi i t un excelente I

jesuita Lacunza. Lacun7a vaci

oscuro (0. c., pp. 28 y 185) ; per0 escribe siempre: rfdemptor (0. c., p 26) ; scptiforme (0. c., p. 41) ; corrupto (incorrupta) (0. c., p. 12) .

Por otra y r t e , conserva 10s arcaismos ciinsi (0. c., p. 253) : cms1 a cada paso; p. 1335: cuasi general y cualesquiera (como singular, p

ca halla en la Historia Natural del sabio Abate Molin'i rultor, como lo tiene la Teologia en la del sacerdotc

96) , alternando con czialquiera (0. c., p. 8) . T a m b i h durante esta centuria empie7a a florecer el Romancer0 y 1,

poesia popular. En el siglo XIX se conservan en el espafiol hablado en Chile, 10s do(

rasqos fundamentales que caracterizan nuertra lengua de las Cpocas an reriores: el arcaismo y el vulgarism0 en ciertos fencimcnos de la mor fologia, de la sintaxis y el lkxico.

Este sigh trae despub -terminado el period0 colonial- el pleno desarrollo de la literatura, que ofrece el mis variado material.

Estos caracteres encuentran su confirmacibn en la prosa esponthnea de Eiguras eminentes, como, por ejemplo, en el lenguaje de D. Joaquiv Prieto, quien usaba expresiones como: cualesquicra consideracibn; ban didos que asolan nuestros campos; reclamos que van a haber; hacen 4 dias a que ha estado conmigo; recitn entraban; etc. VCase a1 respecto nuestro pequefio estudio sobre el lenguaje de las cartas de D. Joaquin Prieto a D. Diego Portales (v. R A C H H , vol. NO 70, pp. 43-66).

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MAPA A

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En cuanto se refiere a1 Ikxico, &e muestra un desarrollo paralelo on la lengua de la Peninsula Ibkrica, comprobhndose all& como aqui,

1'1 incorporacih de elemenios extrnnjeros y una gran cantidad de neo- loqismos, que el h ~ b h general chilena no ha podido rehusar.

1. 0RiGI.S PF.NINSULAR DE LO5

O \ Q U l S T,\\DORES Y COLONIZADORES DE CHILE

! )e 10s 150 compafieros de Pedro de Valdivia se desconoce la patria de '6. Entre 10s 104 restantes figuran 6 de origen no peninsular: 1 de ifrica, 2 de Alemania y Flandes, 1 de Canarias, 1 de Grecia y 1 de Italia.

Los otros 98, oriundos de la Peninsula lbbrica, se distribuyen de la \ip;uicnte manera:

Leh: 15. Gastilla la Vieja: 5 Murcia: 2. Cnstilla la Nueva: 16. Extremadura: 17. Zonas laterales: 17.

Andalucia: 26.

Kp. THOMAS TAYER OJEDA y CARLOS I. LARRA~N, Valdivia y sics com- / m k ~ o ~ , Santiago, 1950, pp. 69-74).

De este cuadro resultaria un pequefio predominio de 10s espafioles del Sur, pues el 44,5y0 corresponderia a representantes del espafiol del Sorte y el 55,5y0 a 10s del espafiol del Sur.

En cuanto a 10s colonizadores espafioles que se establecieron en Chile durante el siglo XVI y el primer tercio del siglo XVII (hasta 1630) preva- lecen numhicamente 10s castellanos sobre todos 10s demhs grupos; les ripen 10s andaluces y 10s leoneses.

Conforme a 10s datos proporcionados por las investigaciones de D. !>ius THAYER OJEDA (Elenzentos ttnicos que han intervenido e n la soblacidn de Chide, Santiago, 1919), se obtiene el siguiente cuadro de representaciones proporcionales de las diversas regiones de Espafia, excluyendo las Provincias Vascongadas:

Le6n (con Asturias) :Castilla: 27,3% Andalucia: 26,l yo. 141%. Extremadura: 13.5%.

De ahi resulta, en total, e3 41,4%, de representantes del espaiiol del Uorte, y el S9,6%, del espaiiol del Sur.

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Los datos obtenidos por P. HENRfQUEz U R E ~ A (Sobre el problema del andalucismo dialectal de Amtrica, Buenos Aires, 1932) son ligera- mente distintos. Este autor agrega a1 espaiiol del Sur las personas pro. cedentes de Ciceres y de Murcia, llegando asi a 10s siguientes porcen. taies -excluvCndose las zonas laterales (Pravincias Vasconnadas. Ca.

LOS inuius que a la iiegaaa ue 10s conquisraaores Vivian en el EerriEorio que mzis tarde constituiria la Rep~blica de Chile, era un grupo de pue- blos muy heterogheo (atacameiios, diaguitas, changos, araucanos o mapuches, etc.) , en el cual se destacaban 10s mapuches que en mayor cantidad poblaban la regi6n comprendida entre 10s rios Itata y ToltCnlG.

En el siglo xv -unos 70 aAos antes de la llegada de 10s espaiioles-, 10s incas subyugaron el pais hasta las riberas del rio Maule, dondr encontraron la tenaz resistencia de 10s indios del sur de Chile.

Investigadores modernos creen que la conquista incisica no dejb huellas muy profundas en la cultura araucana, limitindose el interis de 10s conquistadores principalmente a la recaudacibn de 10s tributos que 10s indios chilenos debian pagarles.

Hay, sin embargo, testimonio de que por lo menos en la regi6n nortina, desde el valle de Copiap6 hasta algo a1 sur de la capital actual, fue removida una parte de 10s habitantes y reemplazada por gentes del inca. Tales movimientos demogrzificos contribuyeron naturalmente no s610 a consolidar la nueva dominacibn, sino tambih a hacer sentir el influjo de la accibn civilizadora realizada por 10s extranieros. En efecto, esta regi6n de Chile pronto lleg6 a ser “la prolongaci6n natural del imperio de 20s incas” (BARROS ARANA, 0. c., t. I, p. 74).

A1 generalizarse en esta parte de nuestro pais la lengua quechua, la influencia incaica se infiltrb tambitn en la lengua araucana, la que adopt6 un no escaso ndmero de voces de ese idioma. La toponimia chilena, desde el Norte hasta la provincia de Santiago, ostenta ademls numerosos casos que comprueban manifiesta procedencia quechua.

A la propagacih de vocablos y giros de la lengua del inca pueden

‘‘ID. BARROS ARANA, Nist . Gen. de Chile, Stgo., 2 ed., 1930, t . I; R. LATCHAM Prehistoria de ChiZe, Stgo., 1928; F. ENCINA, Hist . de Chile, Stgo., 1940, t. 1; T. GUF VARA, Hist. de Chile ,@rehispano, Stgo.,’1925, t. I.

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MAPA B

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liaber contribuid cpiioles, en cuy de quechuismos ( lena, sin0 tambiCi ;I diversos idioma en el Diccionario

Sin embargo, palabra, no habr6 en nuestro suelo 1

colonos espaiioles en que se establec de 10s objetos exti en gran parte.

Mayores preoci naturalmente 10s de 10s indigenas, 1 lios, 10s oblig6 a 1

De este modo, na ‘hrtes’ y ‘VocabL primeras fuentes canas*’.

Si, por un lad la religi6n cat6li 10s indios la lengi nes de sus nuevos su vida comunal.

Con el conqui racerdotes, de CUI

embargo, parece bastante bien el r gida a1 Emperado: dice que “entiend FU oficio de sacerc

0, por supuesto, en cierta medida, 10s conquistadores a habla se habia introducido una apreciable cantidad p e despues no s610 pasaron a la lengua nacional chi- I a1 habla popular de otros paises hispanoamericanos y s europeos. Gran nhmero de estos tCrminos figura hoy de la Real Academia EspaAola.

el conquistador mismo, en el sentido estricto de la L sido el principal propagador de estas voces indigenas ni en el de 10s demLs paises. En cambio, 10s primeros , en prolongado contact0 coh la naturaleza del lugar :ieron, tuvieron que fijar su atenci6n en 10s nombres raiios y productos de la tierra, desconocidos para ellos

Jpaciones linguisticas que 10s simples colonos tuvieron misioneros, cuyo afin de penetrar en la mentalidad 3ara llevar a las almas primitivas la luz de 10s evange- m estudio sistematico de la lengua de 10s aborigenes. cieron las diaversas obras conocidas con el nombre de darios’ que, en muchos casos, constituyen nuestras de informaci6n sobre determinadas lenmas ameri-

lo, el clero tenia que cumplir la tarea de difundir ca, por otro, le correspondi6 tambith enseiiarles a

. 11 .. . , 1 l a casteiiana, para que estos comprenaiesen ias orcie- ai nos y pudiesen satisfacer elementales necesidades de

A. Ph;lo DoAM,. A,, X7elA;.,:- ll,,,-.--~,.- n.x-t,.,. v

eparaci6n lingiiistica no se nos dice nada; sin en el lapso de cuatro abos, lograron aprender -I-- ...~.. - 1 . - r . . ~ * . - . - .~ ~~~~ ~ .~ 7 .

stkuu, ILL uiiii~.) I cuiu uc v aiuivia, iicyaiuii iuauu

,‘a P’ que, napucrlt., p e s , ai ruerirse a eiios, en una carra am- r Carlos v, de fecha 4 de septiembre de 1545, el capitin en en la conversi6n de 10s indios . . . y usan muy bien locio, y el padre bachiller Rodrigo Gonzilez hace en

”Asi tenemos a p obra del P. LUIS DE

que corre en todo el Lima, 1606. Luego, 1 de Chile.. . etc., Lim; s c s . . . etc., Miinster,

Vkase LENZ, Dicc A’otas bibliogrificas. indios de Chile, Stgo.

artir del siglo XVII, para la lengua de 10s indios de Chile, la X I .--- .,-. 1 .... ~ n..-... .,r:.. -. ~. . . I J ~ 7 - I . .. V A L I J I V I ~ , iituidua: n r r e .y c,ra~kaczca general ae La kenpa

Reyno da Chile, con un Vocabulario, y Conffesonario {sic}. . , a del P. A N D R ~ S FEBR~S: Arte de la lengua general del reyno L I765 y del P. BERNARDO H4VESTADT: Ckilidiig‘u siue Res Ckilen- 1777. .., pp. 106-108; A. ECHEVERR~A REYES: La lengua araucuna. Stgo., 1897; GUALTERIO LOOSER: Esbozo de 10s estudios sobre 10s , 1955 (REV. UNIP., Afio XXXIX, PITP 4, 1954).

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todo inucho fruto con 5us letras y preclicacih, porque lo sabe mu1 bien hacer . . .” (cd. J. T. MEDINA, p. 45).

Es posible que el inismo Pedro de Valdivia manejara tambiPn co rrientemente la lengua araucana, lo que podria inferirse, por ej., de s u relaci6n enviada a Carlos 17 en I550 -contando en esa fecha con 10 aiios de permanencia en Chile-, donde dice que clirigi6 la palabra, como lo habia hecho en ocasiones anteriores ya, a 10s indios reunido7 ante 61 (“Despub de hecha justicia, estando todos juntos, les torn6 a hablar . . .”; ed. J. TIT. MEDINA, p. 204). Sin embargo, nos parece mbc probable que les haya hlblado en castellano, sirvihdose 61 o 10s caci ques de un interprete, p e s no creemos que Valdivia haya empleado el mapuche en circunstancias en que era precis0 hacer valer su autoridad y poder.

Ahora, es dificil indicar las modificaciones transitorias o definitivar que sufritl el espaiiol en boca del mapuche, en la etapa del necesario bilingiiismo.

El indio, segixramente, no mostr6 muclio entusiasmo por asimilar 1,i lengua de 10s que vinieron a arrebatarle el suelo, pues en el manteni- miento de su propia lengua se expresaba, sin dudn alguna, gran parte del orgullo de raza, por ver en ella la depositaria de su tradici6n.

Por ambos lados habrhn surgido enormes dificultades a1 principio sobre todo en el aspect0 fonPtico y el de la entonaci6n. Pues pronunciai el espafiol con entonaci6n y sonidos mapuches lo mismo que pronunciar el araucano con entonaci6n y sonidos espaiioles, es una impropiedad idiomhtica que altera el sentido de lo que se dice, no menos que cual quiera impropiedad sinthctica.

Parece que Lenz no atribuy6 mucha importancia a estos hechos que, no obstante, son primordiales, pues no alude, en sus estudios a1 pro blema de la entonaci6n.

Pues bien, a1 formarse la ram chilena de la mezcla de 10s espafioler con indigenas, <que elementos aut6ctonos se infiltraron en el espafiol de Chile con el habla de 10s mestizos?

Esta pregunta nos lleva a1 tan discutido problema del sustrato. fisk y su complemento, el superestrato, son t6rminos con que la lingiiistica opera hoy dia con mucha frecuencia, designando con ellos “sendas mo dalidades de influencia de una lengua en la evoluci6n de otra, como resultado de estados de bilingiiismo” (A ALONSO, Substraturn y Su perstraturn, R F M , 111, pp. 209-217) 18.

IYReproducido en Estiidios Ling. Temas Espnrioles, Madrid, 1951, pp. 315-330 Consdltese tambiCn FREDERICK JUNGEMANN: L a teoria del sustrato y 10s dialector hispano-romances y gascones. Madrid, 1956. H. LUDTKE, pp. 25-37; MALMBERG, SL 1, pp. 79 ss.

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Cuando Len7 lleg6 a Chile, se eriwritrb con que la pronunciacih cliilena olrecia ciertos Een6menos que 61 interpret6 como pecu- liaies de nuestro pueblo -por ej., el spseo, la aspiraci6n de -s final de d ~ h , la f bilabial, la r y la rr asibiladas, e k - creykndolos product0 (le la inlluencia de la lengua araucana desplazada. Asi lleg6 a afirmar qtlr el espafiol v u l p r de Chile era el espafiol hablado con fonCtica arau- cana (Cp. BDH, VI, p. 249; tb. ZRPh, XVII, p. 208).

AproYimadarnente un cuarto de siglo despuCs, M. L. Wagner enfoc6 de nuevo el problerna del espafiol de America en SLX ya citado articulo "Amerikanisch - Spanisch und Vul@i latein" (v. supra) , aceptando, en parte, la tesis araucanista de Len7, en especial, por lo que atafie a la ,i+ilacicin de 12 rr y del grupo tr, asi como el carricter alveolar de las consonantes d, t, n , s.

En cuanto a la rr y el grupo tr asibilados, WAGNER desisti6 m i s tarde (le la idea de cxplicar este fenOmeno por medio del sustrato (RFE, XIV

(1927), 1). 25, n. 1.; MFN~NDEZ PIDAL habia puesto en duda, igualmente. ~ \ t n tesis rnucho hntes, en su Manual de Gramdtica Histdrica Espaiiola).

Sin embargo, en su libro Lingua e dialetti dell'America Spagnola, ~ V A G N E R vuelve a la opini6n anterior (pp. 68-69).

Para el. examen critico de la teoria de Lenz y las rectificaciones de 10s puntos de vkta de Wagner, vCase RLONSO, R F H , I, pp. 331-350 y rc inns Hisficincam., p. 334.

Si M. L. Wagner ya habia disniinuido notablemente el posible influ- jo de las lenguas aut6ctonas en el desarrollo del espafiol de America, el 1iiyxm"ita icglC5 W. J. ENTWISTLC ( T h e Spanish Language, Londres, 19.55), lo redujo z6n mhs, a1 declarar rotundamente que ninguna pe- diaridad lingiiistica indigena -en el aspecto fonCtico, morfol6gico y rintictico- habia pasado a1 espaiiol de AmCrica (p. 237), no admitien- do entonces tarmoco Dara el castellano de Chile influencia del sustrato ma pucht

Pero, alterarihll uc la llulllla c11 la riuiiuiiuauuii p i l l l l l U J U uc U L l a l c ~ l ~ u ~

son fendmenos distint tienen en com6n la ca lenguas en contactolg.

Hoy nadie duda de que la accion aei sustrato es consecuencia ae un prolongado estado de bilingiiismo.

El problema nuestro consiste, ademis, en indagar hasta quC punto se manifest6 o se manifiesta aim hop el sistema fonol6gico araucano en

I

:, salvo, naturalmente, en el vocabulario. seghn parece, la moclificaci6n del Exico o de la grarnritica y la . . ... A,.. 1" -,.*..nr. ,..* 1, -,.,.-..-P.",.,A- :-!3.*:,. PI,.. A'.--. 1 , --.. ,.

'TI). Lijl

os, o mejor dicho, procesos distintos que s610 iusa general, o sea, el hecho de encontrarse dos

., . . . .

ITKE, pp. 32 ss.

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el espafiol hablado poi- 10s mapuches -estudio todavia por hacer- y no s610 en el de 10s “criollos”, para llegar tal vez a conclusiones vale- deras aplicables a la etapa inicial.

Entwistle, abiertamente contrario a la teoria del sustrato en general, no acierta, por supuesto, a dar soluci6n a 10s problemas planteados por Lenz. A. ALONSO, en cambio, despuCs de someter a un riguroso examen sistemitico la teoria indigenista de ese autor (RFH, I, (1939), pp. 313-350 y luego, retocado en Temas Hispanoam., pp. 3’32-398) observa una actitud mis ecuinirne; no niega del todo la posibilidad de una influencia del idioma desplazado, diciendo a1 final de su magistral trabajo: “En el cas0 particular de Chile, todavia p e d e suceder que un estudio que se ajiiste a las exigencias aqui apuntadas descubra algunos rastros de sustrato (en la entonacicin de Chile y de todas part, ps es se- guro)” (p. 397).

El resultado general ha sido hasta ahora que el vocalismo del espaiiol de Chile, desde luego, no ha sido afectado por influencia mapuche; y, en cuanto a1 consonantismo, no se ha podido dar tampoco ninguna prueba objetiva de tal iniluencia en 10s casos en que Lenz crey6 verla.

A. Alonso sintetiza su opini6n sobre este punto de la siguiente ma- nera: “En suma: no hay que clescartar la probabilidad de que el arau- cano, ya como sustrato, ya como adstrato, haya dejado alguna huella en el chileno, sobre todo en las melodias y en 10s juegos ritmicos; pero en el sistema fonCtico, conjunto de articulaciones sistemiticamente re- lacionadas como un juego de valores, no ha impuesto influencia al- guna” (BDH, VI, p. 289).

Nos adherimos plenamente a este juicio en su formulacidn y con. ceptos generales20.

Oltimamente, B. MALMBERG se ha ocupado tambiCn de este proble- ma (SL, I, pp. 37 y ss.) .

Sin embargo, parece que en ciertos rasgos de la sintaxis popular de algunas regiones, principalmente de ChiloC, pueda verse influencia del sustrato indigena. Ver infra ‘Sintaxis’.

LA CON’IXIRUCION DE LAS LENGUAS INDIGENAS

Chile fue conquistado desde el Per& DespuCs de la infortunada expe- dici6n de Diego de Almagro, el teniente de Pizarro, Pedro de Valdivia,

mE. de la Barra sostenia que el castellano no pudo alterarse a1 contacto con las lenguas indigenas por ser &as de naturaleza distinta en su estructura gramatical, y que ambas entidades eran incompenetrables. (Ensayos filoldgicos americanoc pp. 21-22). Los hechos, sin embaigo, desmienten tal teoria; vPase por ejemplo 1. influencia del quechua sobre el espafiol del Ecuador (H. TOSCANO hl., p. 30).

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npitin extremefio, que habia prestado servicios a la Corona Rea Venezuela y luego en el Per6, emprendi6, en 1540, la conquista territorio chileno, atravesando el desierto del norte, 'el p a n desp do', y lleg6 en 1541 a1 rio hlapocho, a cuyas riberas fund6 la ciuda Santiago. DespuCs se dirigi6 a1 sur y pudo peneirar hasta las orillat rio Bio-Bio, cerca del cual fund6 la ciudad de Concepci6n (1550) . H el afio 1553 habia conquistado y colonizado un inmenso territorio se extendia hasta el otro lado de 10s Andes. Sin embargo, 10s arauci que no se resignaban a1 yugo de 10s invasores, cayeron con su g sobre el fuerte de Tucapel, en el sur, donde se libr6 una encarni batalla, en la cual perecieron Valdivia y la totalidad de sus sc dos (1553) .

El sucesor de Valdivia, Hurtado de Mendoza, luego conquis euplor6 las regiones del sur de Chile, llegando incluso a1 archipi4 (le ChiloC (1558) . No obstante, 10s indomables araucanos sostuvi una larga guerra, destruyendo varias veces las ciudades fundadas 10s espaiioles y no se sometieron a la soberania extranjera. Cuando I tado de Mendoza fue reemplazado, en 1561, por otro gobernador 1

gres6 a1 Per6, se produjo un nuevo levantamiento de 10s indios, segi c!espuCs, a cortos intervalos, por otras insurrecciones que continu; h a m el siglo XIX.

A1 quebrarse entonces definitivamente la resistencia de 10s ara nos, 10s grupos sometidos han quedado concentrados, hasta hoy, er redncciones, donde su idioma persiste con vida muy precaria.

La contribuci6n de la lengua mapuche a1 espafiol de Chile, sin bargo, es considerable en el vocabulario, como lo atestigua claram cl lliccionario etimoldgico de RODOLFO LENZ.

En Chile no existe el problema indigena como en otras rep6b liispanoamericanas (MCxico, Bolivia, Paraguay, etc.) . No se ha poc determinar con exactitud el n6mero de indios mapuches que ha) taalrnente en el territorio nacional. Todavia no se han dado a con 10s resultados del censo de 1960. Seg6n el censo anterior (1952), se ca laba una poblaci6n de 5.933.127 habitantes, con unos 127.000 in( Sin embargo, las estadisticas no oficiales oscilan respecto de estos mos, entre 100.000 y 300.000. Consultado un representante de la A cania (en 1959), Cste nos confirm6 la cifra de tinos 200.000 habita que racialmente pueden considerarse como indios puros21, aunqut

T p . ANGEL ROSENBLAT: La poblacidn indigena y el mestizaje en Amhica, Bu . lues, 1954; t. I, pp. 166-167.

La Direcci6n de Estadistica y Censo estableci6, en 1952, una poblaci6n araucana dc 127.151 indigenas, diseminaclos en una superficie de 78.688 km2 c

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gunos indigenistas chilenos opinan que el nhnero de araucanos llep hoy casi a medio mill6n.

La DirecciOn General de Estadistica y Censos califica de ‘indio’ a1 riativo authctono que vive conforme a las costumbres de sus antepasa- dos y que est5 radicado en las reducciones indigenas. Per0 10s misrno5 araucanos no reconocen semejante criterio como vdlido, a no ser que las llamaclas ‘costumbres de 10s antepasados’ comprendan como fac- tor primordial el us0 y cultivo exclusivo de la lengua mapuche. Segdn informaciones recientes, sin embargo, podemos afirmar que ya no quedan nativos que no Sean por lo menos bilingiies y las generaciones dltimas, aunque entienden el mapuche, casi ya no lo hablan, valih- dose exclusivamente del castellano en la conversacih familiar.

Fuera del mapuche, no hay ninguna otra lengua indigena en el te- rritorio chileno que merezca mencibn; p e s la influencia del aimarb quechua, en las provincias limitrofes con Bolivia (Prov. de Antofa gasta, Tarapacd y Arica) , asi como el quechua en la zona colindante con el Per6, es prdcticamente nula ahora. Tampoco consideraremo aqui el rapa-nui de la Isla de Pascua, ni la lengua de lor escasos indio fueguinos (alacalufes, onas) .

La conquista incaica de Chile hasta la regi6n del rio Maule, en kpoca prehisphnica, hizo que se difundiera la lengua quechua en el norte de nuestro pais; pero, seg6n parece, sin desplazar a las lenguas autbctonas. Fue en la parte comprendida entre Copiap6 y Coquimbo, donde 10s indios chilenos practicaron mhs el quechua, por encontrarse nids cerca del dominio de 10s incas (P. Rosales, ap. Guevara, p. 155). Asi -dice Barros Arana-, cuando llegaron a este pais 10s conquista- dores europeos, les fue fdcil hacerse entender de 10s naturales z)or me- d 1,

H principios del siglo XVII, el dominio de la lengua mapuche solo alcanzaba hasta Coquimbo, segim nos informa el P. LUIS DE VALDIVIA

[io de losL interpretes que traian del Per6 (Hist. Gen. de Chile, t.

, p. 74). 1 - . . 1 . 0 . 1 . . . . . . . ,.

un total de poblaci6n de 1.090.964 habitantes. Este total representa un 11% de pobla- ci6n nativa para este sector territorial.

La mayor concentracih de dicha poblaci6n se lialla en la provincia de Cautin, que cuenta Coli el 26,6%, o sea, 97.142 individuos en una pohlaci6n proiincial de 366.072 personas.

La poblaci6n araucana se especifica por provincias de la siguiente manera: Arauco: 3.602 habitantes; Bio-Bio: 1.802; Malleco: 17.896; Cautin: 97.142; Val.

clivia: 6.480; Osorno: 229 indigenas. El censo de poblaci6n de 1940 arroj6 un total de 115.080 habitantes indigenaa,

10s que comparados con 10s 127.151 del censo de 1952 registran un aumento dr 12.071, o sea, un 9,5%.

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en su Arte y Grumdticu (1606) ; la parte restante del norte de Chile segriia bajo la influencia del imperio de 10s incas (en materia de len- guaje) . Asi el obispo de Santiago fray Diego de Medellin dice en una carta dirigida a1 rey, con fecha 15 de abril de 1580, para informar sobre “10s cltrigos que en este obispado residen y de siis calitlades y en que :.L‘ ocu;xin”, que el presbitero “Francisco de Aguirre est5 ocupado en 1:i

cloctrina del Huasco y Copiap6” y agrega expresamente “es buena lengua del Per6”zz, sin aludir a sus conocimientos del mapuche. Est0 nos indica que la doctrina cristiana se ensefiaba alli en quechua.

No hay ningiin Artc en la lengua mapuche hasta 1606, afio en que xpreci6 la obra del 1’. Luis de Valdivia.

l . , ~ tlem;is lenguas primitivas que se hallaban en el territorio chi- lcno iintes de la llegada de 10s espafioles, han sucumbido totalmente ;inte el empuje del castellano. Lo que sobrevive de ellas es poquisimo --y todavia muy discutido-. Como dice li. Latcham23, habitaba en me tiempo en el norte de Chile, “un ndniero de pueblos distintos, cada iiiio (le 10s cuales poseia una ciiltura y un iclioma propios, anteriores en SU origen a la civilimcih incaica . . . la mAs conocida de estas an- tigiins culturas y un;i de Ins rnAs interesantes, es la del pueblo conocido con el nombre de atacama o atacamefio . . . Hablabau (10s atacanie- ilos) un idioma propio, el cual hasta ahora, no se ha podido concordar (‘011 nlngiin otro. Esta lengun se ha llamado lmnzn . . .”.

Se ha conservado un breve vocabulnrio de la lengua atacamefia, tlesaparecida hoy entre 10s idiomas hablados” (0. c. pp. 5-7).

Este breve glosario -aproximadnmente I . 100 voces- fue recogido por nlgunos viajeros que visitaron la regi6n donde todavia se hablaba el atacamefio, en la primera rnitad del siglo pasado. El 6nico testi- monio in& o menos seguro de la extensicin de dicha lengua SP halla en iina serie de topdnimos, cuya difusibn alcanza desde el extremo iiorte de Chile hasta el limite sur del entonces Imperio de 10s Incas; es tlecir (10s noinbres geogrificos atacameiios) no scilo Ilegaron a la parte septentrional de Chile, sin0 tambiCn a todo el sur del Perd, a1 o e ~ de Bolivia y a una parte del extrerno noroeste de la Argentina (0. c. pp. 12-13). No se puede comprobar ninguna influencia de este itlioma en el espaiiol de Chile24.

%V. E. LIZANA, Colecc ih de Docirmentos Histbricos del Archivo del Arzobispado t k Snntingo, t. I, pp. 12-15.

W. Arqueologia de la regidn atacameiin. Santiago, 1938. Vkase, ademris, GRETA

\los?xu, Culturns precoloinbinas de Chile, Santiago, 1954. W. E. V A ~ S E , F. S. Hovos y A. ECHEVERRiA R.: Glosario de la lengua atacamefia,

(‘11 AIICH, 189.5, t. XCI, pp. 525-556; GRETA MOSTNY: Apuntes sobre el cunza, en Peine, 1 1 1 1 piirhlo afaromrnlo, en colaboraci6n con Fidel Jeldes, Raid Gonziilez y F. Ober-

45

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (47)

1v. ZONAS LINGUISTICAS DE CHILE

El material recogido a lo largo del pais mediante la encuesta reali- zada en 1958 ha confirmado, para la lengua popular, la existencia de cuatro zonas linguisticas fundamentales: la nortina, la central, la su- reiia y la de la Isla de ChiloC.

Zonas dialectales:

10 zona nortina: (Prov. Tarapaci; Prov. Antofa*gasta; Prov. Ataca- ma; Prov. Coquimbo) ;

20 zona central: (Prov. Aconcagua; Prov. Valparaiso; Prov. Santiago; Prov. O’kIiggins; Prov. Colchagua; Prov. Taka) ;

39 zona surefia: (Prov. Maule; Prov. Linares; Prov. Ruble; Prov. Con- cepcibn; Prov. Arauco; Prov. Bio-Bio; Prov. Malleco; Prov. Gautin; Prov. Valdivia; Prov. Osorno; Prov. Llanquihue; Prov. Magallanes) ;

40 zona Chilo&: (Prov. ChiloC; Prov. AisCn) .

constituyen iireas restringidas con peculiaridades propias que atafien principalmente a1 Exico.

AI hacer la ‘clasificaci6n geogrAfica’ de las palabras en su Diccio- nario etimoZdgico, Lenz, distinguib cincd zonas (Norte, Centro, Centro meridional, Sur y Chilog), excluyendo, sin embargo, casi por comple- to el extrerno norte, o sea las provincias de Tarapaci y Antofa*gasta, por considerar la poblaci6n de esa regi6n no hom*ogCneamente chi- lena y por carecer de material de fuentes fidedignas. Del mismo modo, se desentendi6 Lenz de la parte mis austral, o sea, Magallanes.

En la divisi6n dialectal propuesta por Cafias Pinochet (v. LENZ, BDH, VI, pp. 28-29), esta parte corresponde a1 tarapnqueGo, zona que, segGn ese autor, no poseia dialect0 vulgar chileno.

N 0 T A . Empleamos en el pre- sente trabajo el tCrmino habla en oposici6n a lengua, en conformi- dad con el us0 ya generalizado en lingiiistica (Saussure) .

En el espaiiol de Chile hay

que distinguir, como en 10s de- mis paises americanos de habla hispana, dos formas fundamen- tales: el habla culta y el habln popular o inczilta.

Las diferentes capas sociales

hauser, Santiago, 1954; parte III, pp. 139-170; GUALTERIO LOOSER: Esbozo de los estudios sobre 10s indios de Chile, Santiago, 1955.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (48)

MAPA C

lonas

Zena lYorte

Zona Centro

Zona Sur

dialectales

mil

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (49)

. _. . - que Le y sus a

cialmer se encu el pais

10 I en el I

en la c neros, escasa I

20 i

por in( tos (mi

30 La clase alta, representada por personas de esmerada cul- tura.

Estas tres clases abarcan las (10s principales modalidades del habla 6 nera:

La en la c,

en parte, en la clase media semi- ilustrada.

Para la mayoria I ~ F . racnq

basta la distincih c tlnses de lenguaje. Si en una serie de fentlllr;lluJ Luli-

~ i e n e sc de las di tOS dos informal sentan ci tliferentes de ex

el habla forn el habla i n f ~ el habla forrr el habla info

A. RARANALES, 199 y XIV, p. 2

92-93),

nz indica para la capital Irededores (BDH, VI, pp.

pueden reducirse esen- ite a tres que son las que entran a lo largo de todo

,a clase baja constituida, campo, por 10s huasos y, iudad y en 10s centros mi- por los rotos, ambos de cultura. La clase media formada iividuos cultos y semicul- xliopelo) .

La primera es la usada para circunstancias especiales, en par- ticular, solemnes (discursos p6- blicos, citedra, pupitre), la se- gunda corresponde esencialmen- te a lo que se ha llamado y que nosotros llamaremos habla co- rriente, o sea, la comhn, la que emplea, en el trato ordinario de la vida, toda clase de personas; y ella corresponde, igualmente a la fainiliar o informal, es decir, a la conversacional de la gente cul- tn. Los otros dos grupos corres- ponden, en general, a1 habla rzis- tica, o sea de 10s campesinos mis o menos incultos (huasos) y a1 habla vulgar, o la de la gen-

acerca en muchos casos, a la in- formal de la clase culta; espe-

en su imarse

a 10s cgrupos de un nivel superior.

rialmente entre n n i i e l l a c gentes

- - :fialar~ ademis, algunas 3s facetas que tienen es- FUPOS: 'a forma' Y la !. De este modo, se pre- uatro aspectos o maneras

En estas personas es frekente observar que la inseguridad en la imitacidn lleva a la afectacibn y a1 us0 de formas impropias.

6"""" A . 111 presih, o sea: tal culta. indicadas son, en verdad, sufi- wmal culta; cientes y de una delimitacih tal inculta; precisa, pues 10s diversos matices rmal inculta (CP. existentes van desde el lenguaje BFUCH, XII, p. culto hasta llegar a1 vulgar, a

IS). menudo en insensible gradaci6n.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (50)

Sin embargo, hoy dia, en las ciudades de Iquique y de Antofa- gasta, para nombrar s610 10s dos centros poblados mis importantes de las provincias nortinas, se constata la existencia de numerosos fen6me- nos propios del habla vulgar chilena de las demzis regiones. Y es natural que asi sea, pues gran parte dos 10s habitantes -obreros, mineros y em- pleados- son oriundos del Centro y del Sur; son trasplantados que lle- varon su lenguaje (vulgar, rdstico o culto) a 10s lugares del Norte. Esto no quiere decir que no se encuentren r a s p lingiiisr ferentes de las modalidades de la gente del Sur, y, en part sectores populares; per0 Pstos son, en general, de orden 1Cn

ticos muy di- icular, en 10s :ico. xmtrid2 c i c i La tradicibn cultural que hasta hace poco estaha corn,,,,, --- vL.yI

exclusivarnente en las tres grandes ciudacles del pais -Santiago, Val- paraiso y Concepcibn- tiende ahora a yroyectarse a las provincias del norte y sur, pues tanto en Antolagasta C O ~ O en Valdivia, y dltimamente, tambikn en Temuco se han creado nuevos centro? de alta cultura que no d c j a r h de hacer sentir su influencia.

Las condiciones especiale., de la vida de 10s habitantes del norte, ad como las del extremo sur determinan ticas que se oponen a las caracteristica y, en especial, de Santiago.

El influjo del medio ambiente tal JccI lllnJ I.vIIc

grande' que en otras mnas del pais. El hombre nortino se halla some tido a un regimen de vida que se diferencia notablemente del de otrac regiones de nuestro territorio, viendos de escasa variacibn, a contentarse con

todo privarse de goces culturales y mucha:, v...yu.u LLuLu Y-b SL1

civilizaci6n nioderna ofrece hoy a Por lo que respecta a las clasc 3s SOC

culta (exceptuando, por supuesto, te formaci6n) , pues hasta hace poi altos estudios ni una tradici6n de P 1 1 . 1

ciertas particularidacles idiomi- s del habla de la regi6n central,

e obligado a soportar un clima una alimentaci6n precaria y a

~1 ' I I P P P E rle rnmnrl ;r lar lcx n i i ~ 11

I el mundo. iales superiores -especialmente ;oslener que tengan una lengua - -

circulos universitarios de recien-

iormai auquiere, en mucnos aspectos rarse la norma de la lengua culta.

Las grandes masas de la poblacid del cobre y del salitre y, en parte, a 1 pesquera. Asi se explica que el leng populares sea de extrema pobreza, rir mon6tono como las labores del mar.

A la parte septentrional de Chilc cias de Atacama y de Coquimbo, o ses

UILUld, Ut: IIlOUW qUt: el 1ellgUilJC

i, caricter de afectaci6n por igno.

in nortina trabajan en las faenas o largo del litoral, en la industria ;uaje del individuo de las esferas ido como la tierra en que trabaja.

: pertenecen, adem&, las provin. L la zona nninero-agricola que cons-

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (51)

tituye el llamado ‘Norte ch piap6, La Serena, Coquimt guisticamente del Centro si

MAS hacia el sur se exti gran zona agricola-industri; buco a1 rio Bio-Bio, compre paraiso, Santiago, O’Higgin

En la provincia de Acon caletas de pescadores, hay SI

tes, profesionales y emplead de un lenguaje culto, con el 1

En las zonas dedicadas a ralmente el habla vulgar y 1

ila, donde 10s pescadores di y agricolas.

En cambio, en las gram Santiago, Valparaiso, Conce portante comercio y sus n todas las gamas que puede castiza hasta la mis vulgar cianos, adultos y j6venes e suele observarse, como en m cias entre 10s hibitos linguist

Carecemos, sin embargo, fenhmeno en las demis zona cia de una situacicin similar.

El modo de hablar impel en todas partes-, en genera nos de menor importancia. irradiaci6n lingiiistica de t c nctividades agropecuarias y I

El ‘Centro’ propiamente tea hasta el rio Maule, que adrninistrativo de la Capital

A las modalidades idiom Linares, Ruble y Concepci6 pais- las considera Lenz co mind Centro Meridional, t6r tunidades, per0 s610 en sent

La zona Sur, por otra pa de Arauco, Malleco, Bio-Bio, sihn de la Isla de ChiloC.

ico’. Sus principales centros poblados: Co- IO, Ovalle e Illapel, no se diferencian lin- no sobre todo en materia de vocabulario. ende la regi6n de mayor importancia, la 11 del Centro, desde la Cuesta de Chaca- ndiendo las provincias de Aconcagua, Val- s, Colchagua, Curicb y Taka. cagua con sus centros mineros, agricolas y olamente un grupo reducido (terratenien- os superiores) que mantienen la tradici6n us0 de formas afectadas en muchos aspectos. i la mineria y agricultura prevalece natu- rlistica; lo mismo ocurre en la parte coste- viden sus actividades en faenas pesqueras

les ciudades de estas provincias centrales, (pcibn, con sus variadas industrias, su im-

te comercio y sus numerosas instituciones culturales, se dan las gamas que puede ofrecer el lenguaje, desde la forma mjs hasta la mis vulgar, incluyendo ciertas diferencias entre an- - 1 1. ~ - , . 1 1. - 1 1 1 T , n 10s aiversos niveies cuituraies. inciuso

uchos otros paisa, determinadas discrepan- s linguisticos masculinos y 10s de las mujeres. mbargo, de datos fidedignos acerca de este liltimo mis zonas; no obstante, parece probable la existen- similar.

I- - . . ._.._ - 1 - n . , % 1 -ante en ia Lapirai es -corn0 sueie ocurrir 1, el modelo para 10s demis centros urba- La Capital constituye el principal foco de )do el pais. En el campo predominan las con ellas las formas rlisticas del hablar. tal alcanza hasta la antigua ‘frontera’, o

zra a1 mismo tiempo el limite del domini0 durante la Colonia. iticas propias de las provincias de Maule, n hasta el rio Bio-Bio -el antiguo sur del mo pertenecientes a un Area que 61 deno- .mino que hemos empleado en varias opor- ido geogrifico. rte, seglin Lenz, comprende las provincias , Cautin, Valdivia y Llanquihue, con exclu-

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (52)

Hace algo mis de medio siglo, cuando Lenz public6 su Dicc. etim.. todo este territorio contaba con un apreciable contingente de pobla ci6n indigena que, seg6n el censo de 1895, fluctuaba entre 50 y 80 mil, y un elemento blanc0 bastante heterogeneo, entre chilenos y europeos. Estas condiciones no permitian, a juicio de Lenz, “hablar de un dia- lecto especial del castellano de esas rejiones” (Dicc., p. 52). Hoy, la situaci6n ha variado mucho. Desde luego, la poblaci6n ha crecido con- siderablemente. Compirense las siguientes cifras:

1895 1952

Arauco 59.000 hab. 72.289 hab. Bio-Bio 89.000 ” 138.411 ”

Malleco 98.000 ” 159.486 ”

Cautin 78.000 ” 365.072 ”

Valdivia 61.000 ” 232.647 ”

osorno 123.059 ”

Llanquihue 78.000 ” 139.922

El elemento indio, por su parte, tampoco ha ido disminuyendo pro porcionalmente, como se habia anticipado en varias oportunidades, 1 las cifras oficiales del hltimo censo (1952) tampoco reflejan la reali dad exacta. V. cuadro supra.

Sin embargo, la influencia idiomitica de 10s araucanos es ahora pricticamente nula.

La modalidad lingiiistica de la regi6n Sur, en sus dos formas fun damentales, culta y popular, muy poco se diferencia, en cuanto a 17 pronunciaci6n, de la del Centro Meridional.

Ni Lenz, ni Cafias P. -como advertimos- tomaron en considera ci6n las partes mis australes del pais, de modo que hasta hoy dia no han figurado 10s usos idiomAticos de las provincias de AisCn y Maga llanes en ningim estudio sobre el espaiiol de Chile.

Lingiiisticamente, estos territorios constituyen la prolongaci6n di recta de 10s usos de las regiones colindantes por el norte y pueden in cluirse, por consiguiente, en la zona denominada Sur. Sin embargo, en ciertos aspectos, tienen mayor afinidad con la modalidad de Chiloe pues se advierte un notable aporte de vocablos y giros propios de la is1 en el lenguaje de 10s habitantes de Ais& y de Magallanes -en particu lar de Punta Arenas- ya que la mayoria de la poblaci6n desciende d familias chilotas que emigraron en busca de nuevas posibilidades d trabajo y atraidos tambiCn por la repartici6n de tierras. Los chilot?

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (53)

forinan aproximadamente el 90% de la constituyen chilenos venidos del sur y c

Ademis, han influido en el desarrollc tral algunas colonias extranjeras, entre lugar, la yugoslava; tambiCn la espafiol italiana, aunque dichos influjos se obse In zon;

sohre t Ha)

poblaci6n; el lOyo restante lo :entro del pais. I lingiiistico de esa ciudad aus- ! las cuales figura, en primer la y, en menor grado aun, la rvan, en general, en casi toda

I magallinica. que considerar tambih que el creciente impulso industrial,

.odo la explotacih de 10s yacimientos petroliferos, ha aportado . . - - r r C n 2-1 --..J,.l JA *,&...-A:.-.,." e,Lrr:-,-., -,-.-A -.n.-."-,-. 1" :- . I l lLUD. LUIl lU d311111D111U. ld 1111-

le1 Puerto Libre ha traido, en estos hltimos afios, un con- :remento de voces extranjeras relativas, principalmente, a1

1. .. r . .

tin ~ L U ~ ~ C I ~ L U U C I Lduudl uc L C l l l l l l l u b L C ~

plantacih c siderable in( vestuario y la alimentation, trente a1 esc, Isla de ChiloC, donde hasta hace poco nc nnglicismos mAs difundidos de deporte y : cocina y de 10s salones, salvo poquisimo! - - modo de pronunciar (bisteque, sanguche,

La cuarta y hltima zona representa la el hltimo baluarte de la dominacih esp que en ella perdure con miis vigor que e peninsular, aun cuando el abundante sado notorias perturbaciones, principalm

Su relativo aislamiento, su separaci6r tros de cultura nacionales y extranjero que la isla de Chilok haya conservado ur Estos son de gran vitalidad, aun en nues la? edades y, particularmente, entre 10s c las pequeilas islas interiores del golfo.

No obstante, 10s arcaismos lCxicos, qu te a 10s fonkticos y morfol6gicos, no exc Cavada, de las voces anticuadas que to en otras regiones del pais.

Hoy ya ha desaparecido el aislamienta Los medios de comunicaci6n que ha crea pnlmcnte la radiodifusibn, per0 tambih rios y revistas, el turismo cada vez mAs in labor de la escuela, son, en gran parte, pnulatino del cariicter arcaico del lenguz que de 10s 1.200 chilotismos que aproxin iinrio Manual IsleAo, de J. F. CAVADA,

aso us0 de extranjerismo en la 3 eran comunes ni siquiera 10s 10s galicismos de la moda, de la 5 casos ya adaptados a nuestro restaurante, etc.) . Isla de Chilok. Habiendo sido afiola en Chile, no es extrafio n el resto del pais la tradici6n elemento indigena haya cau- iente en el terreno idiomitico. 1 del continente y de 10s cen s han contribuido, ademis, a i notable caudal de arcaismos. tros dias, en personas de todas :ampesinos y 10s habitantes de

e son 10s mAs numerosos fren- eden, como ya lo sefial6 F. J. davia se usan corrientemente

I que aun existia 50 afios atris. do la tCcnica moderna, princi- la influencia de 10s libros, dia- .tenso y sobre todo la eficiente la causa del desaparecimiento ije chilote. Se ha comprobado nadamente contiene el Diccio- hoy no se usa en toda la isla

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (54)

mis que la mitad, segGn 10s datos proporcionados por la seiiorita AI M. Gallardo.

Per0 siendo 10s chilotes incorregibles viajeros que con mucha fre cuencia visitan la Argentina para trabajar en las faenas de esquila o de extracci6n de petrdeo, han traido del vecino pais expresiones que rApidamente se han hecho familiares entre 10s islefios (servite, chk, etc.) . Y, por otra parte, 10s constantes traslados de obreros chilotes ; las provincias cercanas del continente (Valdivia, Llanquihue) y, no pocas veces, su establecimiento definitivo en otras regiones del pais (por ejemplo, en Aisen, Magallanes) explican tambien la influencia lingiiistica que ha ejercido y sigue ejerciendo todavia la isla de Chilob. Hay varios fen6menos en el habla, sobre todo rdstica, de las provincias de Osorno, Valdivia y Llanquihue que reconocen un origen chilote. De ahi seguramente que Caiias P. junte, en el mismo ndcleo dialectal Valdivia, Llanquihue y Chilod.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (55)

F O N E T I C A

LISTA DE SIGNOS FONE'TICOS EMPLEADOS EN LA TRANSCRIPCION

a vocal media, cast.: llegar. a vocal velar, fr.: pdte. . i! vocal media, relajada, cast.:

uela.

e vocal media. e vocal cerrada. e , E vocal abierta. (i vocal labializada, semejante a

ce vocal labializada, semejante a la vocal del fr.: feu.

la vocal del fr.: cmur.

i .vocal media.

o vocal media. o vocal muy cerrada,

vocal abierta.

u vocal media. u vocal cerrada. y vocal abierta. ii vocal labializada, semejante a

i semivocal, no silibica: hay

u semivocal no silibica: flhgta.

i, E, etc. vocales nasales. i, 6, etc., vocales acentuadas.

la vocal del fr.: du.

ai.

sign0 que indica sonido largo.

b consonante bilabial oclusiva sonora cast.: hombre.

consonante bilabial fricativa sonora del espafiol: tubo, tuvo.

i: consonante africada prepala- tal del espafiol: mucho.

c consonante fricativa palatal sorda, como la ch en alemin: ich; g en espafiol: gente.

d consonante oclusiva dental: don.

B consonante fricativa dental: todo.

q consonante bilabial fricativa

f consonante labiodental frica. sorda.

tiva sorda.

g consonante velar oclusiva so-

y consonante velar fricativa SO-

nora del espafiol: tengo.

nora del espafiol: rogar.

h consonante fricativa l a r h gea sorda aspirada (alemin: haben) . id. mis dCbil.

sonora aspirada.

espafiol: piedra.

fi consonante fricativa laringea

j semiconsonante anterior del

s dCbil. ante fricativa laringea

E consonante medio-prepalatal fricativa sorda del chileno: quero Eero.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (56)

1 consonante alveolar lateral so- sonora asibilada del chileno: nora del espaiiol: Eado. honrar on?&-.

1 consonante alveolar lateral sorda.

d consonante dorso-palatal late- ral del espafiol: calle.

m consonante bilabial del espa- 1501: amo.

"J consonante labiodental nasal del espaiiol: enfermo.

n consonante alveolar nasal so- nora del espaiiol: mano.

Q consonante alveolar nasal sorda.

p consonante dorso-palatal na- sal sonora del espaiiol: aEo.

IJ consonante dorso-velar nasal sonora del espaiiol: banco.

p consonante bilabial oclusiva sorda del espafiol: pan.

r consonante vibrante simple sonora del espaiiol: pero.

.I consonante fricativa sonora (apical) del espaiiol: color.

i: consonante asibilada sonora. f consonante alveolar sorda asi-

bilada del chileno: trigo. Z consonante alveolar vibrante

sonora mdltiple del espaiiol: rey - perro.

3 consonante alveolar fricativa sorda alargada del chileno: perro pQo.

i- consonante alveolar fricativa

f consonante alveolar fricativa sorda alargada asibilada del chileno: perro pCto.

s consonante Apico-abveolar fri- cativa sorda del espaiiol: casa.

5 consonante prepalatal fricati. va sorda.

t consonante dental oclusiva del espaiiol: tan.

8 consonante interdental frica

7

C S p d l l U l . L I W C X J .

x consonante dorso-velar fricati va sorda del espaiiol: ajo.

2 consonante mediopalatal fri cativa sorda.

x consonante prepalatal ricati va sorda.

y consonante dorso palatal fri cativa sonora del espaiiol mayo.

f consonante nr cativa sonora.

E consonante palatal africadi sonora del espaiiol: c6nyuge.

z consonante dorso-alveolar fn cativa sonora del espaiiol: ras gar.

i consonante prepalatal fricati va sonora del argentino mayo.

k

NOTA. Por razones tipogrificas se ha colocado, en algunas transcripciones, el acenl detrh de la vocal que debe Ilevarlo.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (57)

EL VOCALISM0

OBSERVACIONES GENERALES

En la pronunciaci6n chilena, 10s 6rganos articulatorios actdan, en ge- neral, con una tensi6n inferior a la espafiola normal; la actividad de 10s labios tambiCn es escasa.

5 1. VOCALES ACENTUADAS

Mientras que en la pronunciaci6n espafiola las vocales son relativa- mente breves, existe, en Chile, en ciertas condiciones, la tendencia a alargarlas, especialmente ante n + cons. y ante s (dkbil) + cons. so- nora (LENZ, BDH, VI, p. 168). En silaba libre, hay a menudo alarga- miento exagerado de las vocales, en el lenguaje del bajo pueblo (v. 'Fen6menos cuantitativos') .

1. i:

La pronunciaci6n comdn de i25 es la que representa una vocal semi- cerrada o media, en silaba libre: mira, hilo, castillo, etc. TambiPn en extranjerismos: mitin mitin, vulg mite (< 'meeting'). SILVA-F. la con- sidera cerrada 1 ( 21) .

Es media tambih en posici6n final: aji. La i es mis cerrada, sin embargo, sobre todo en el lenguaje p o p -

lar, en: bichito, chicha, etc. Una variante algo mis abierta suele oirse, a veces, en silaba tra-

bada: edicto; y tambien ante x: hijo. En el si afirmativo ocurren diversos matices; la vocal se abre has-

ta Ilegar, a veces, a una 9: s9, sqh. En casos de Pnfasis -y tambien de vacilaci6n- adquiere cierta labializaci6n sii, y, con frecuencia sa?. Ademis, puede agregarse notoria nasalizaci6n s&, como ya lo indic6 LENZ (BDH, VI, p. 162) 26.

2. t : La modalidad cerrada se da en silaba libre: cabeza kape'sv; carreru

~ ~~~~

"'No nos ha parecido indispensable ofrecer la totalidad de 10s ejemplos en tranTcripci6n fonCtica, por lo que hemos limitado Csta a un nfimero prudencial, en cnda fen6meno.

Por lo demis, hemos usado 10s signos ortogrificos corrientes para sefialar las tliversas peculiaridades. En aquellos casos, sin embargo, en 10s cuales pudiere existir .ilguna duda acerca de la verdadera pronunciacibn chilena, hemos agregado siem- pre la transcripcibn correspondiente.

T o n manifiesto tono afectivo la i de mire puede conmvertirse en e labializada rnoeh, expresando extrafieza o duda. Cp. SILVA-F. BFUCH, VII, p. 157.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (58)

kaie‘ra; etc., sobre todo delante de palatales; empeGo, pecho, alter- nando, sin embargo, con la del tip0 medio: teja tkxe.

En forma m&s notoria se observa esta tendencia hacia la pronun-

j siguientes: carteles karte’les frente a cartel

ciacicin cerrada como rasgo tipicarnente chileno, despuCs de palatales: mujer niuqe’r, gente qe’nte, jefe &fe; (cp. BDH, VI, p. 170) ; y ante s, nz, n: puesto pwe‘sto, tiernpo tje’mpQ, tengo te’qgo; cp. SILVA-F. 1.21.

Luego, en extranjerismos: tenis te’nis, t6nih (‘tennis’) ; net, etc. Del misrno modo, en 10s casos de alargamiento de la vocal: absti-

nencia apstin6:nsja; bueno bwk:no (en pronunciacih afectiva) ; no pienso no p j h s o (lenguaje enfitico)

A veces, en circunstancias coni0 la! a) ante 1 o r de la silaba siguiente:

b) ante rr: perro, pe‘io, junto a pg’Fo. En posici6n final es comimmente cerrada: compre‘. En 10s demLs casos, la pronunciacihn chilena emplea mis bien un,

e media o la variante abierta. Esta idtima aparece, por ej., en silab, libre: so es! ~ : S Q e(s); madiro mc\’&ikn* n m d i n ~ U Z rndiJi2: etc.: en

kartg’l; quiere kje’re;

la e del fd iptongo ei: seis E En el grupo e + i con

siempre m i s cerrada: la fe No se oye la manera

(cp. MALMEERG, Ettldes, p. 30; IVIANLLLb, 9 WU) . LUt:gV, arltt: 7 Ut: Id

misrna silaba: cerca sg’rka; vercle bq’rire; en el anglicism0 derby dg’rfli;

.. . --z -J-, , --z - - - - - I __. ..

;$is; ley lg’i. io resultado de la fonCtica sintLctica, la e es y €a confianza fe’i komfjinsa. argentina de pronunciar sMs; biinte; etc.

or x r c) rn \ T ..___ __I_ .. 2- 1-

ante rr: guerra gg’fs; perro gy’fo; tierra tjq’fx, junto a una e mis ce- rrada. TambiCn ante s aspirada, en silaba trabada: peste pq’hte, fren- te a pe’ste.

TambiCn se observa a veces la articulacihn abierta, cuando sigue -s que se convierte en [I]] aspirada; de este modo sirve para distinguii el plural del singular en 10s nombres, como el pie el pjc’: 20s pie lohpjq’h. (Valdivia y otras partes).

Influencia del sustrato quechua puede haber en el extremo norti de Chile, donde se comprueba frecuentemente, en el habla popular la arciculaci6n de una i en lugar de una cerrada en casos como qui ki (por ej. en el interior de la prov. de Rntofa*gasta), etc. Cp. tb CANFIELD, pp. 93-94.

3. Li:

La pronuncizcidn de la d presenta en Chile, comcnmente, el timbre de la variante media: SGCO; etc.

56

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (59)

La articulaci6n es, sin embargo, a1 palatal, sobre todo delante de [y]: mc

Sobre la tendencia a la palatalizac VARRO, Pto. Rico, p. 412; HENR~QUEZ UR

MATLUCK (p. 6) sugiere la posibili en 10s lugares donde hay mPs prope influencia asimilatoria de i en el dip Eiere a casos del habla vulgar, como cuente en Chile.

Es, por otra parte, mPs o menos F de [XI: ajo; paja; etc. TambiCn en a rleportivo como back bax; half xaf; et

A veces, delante de g: flauta; lueg fnlta, y ante s final aspirada: pasta p i h i

en estos casos, prevalece el timbre me(

4. d:

go mis palatal ante consonante zyo; calle; cacho; etc. i6n de la ci chilena, cp. tb. NA- EGA, Sto. Domingo, Q 48. dad de que la a sea mis palatal nsi6n a1 cambio de a > e por tongo ai que produce ei. Se re- maiz m&, que es fen6meno fre-

)osterior, per0 no velar, delante lgunos anglicismos del lenguaje

;o, en silada trabada por I: cal; trr (SILVA-F. 1, ,21) ; sin embargo,

C.

La articulacicin chilena de la d se reali 11. 170), con 10s m6sculos labiales con ci6n a la o alemana y mPs aun a la fra

Prevalece la variante ligeramentc 19’130; Ldpez Ip’pe”; sobre todo en sil: tg’fe; bolsa bp’lsa; en anglicismos: gol;

El timbre abierto es lo com6n en posta p ~ l h i a ; bosque bp’hke.

En posici6n final absoluta es de o Pcro en la lengua general de la cor

de matices, a 10s cuales se recurre pa afectivos. Estos diferentes grados de a les, sino que representan siempre el n In xrticulaci6n de la e, tal como ya lo nl espaAol en la Argentina (0. c., p. 4 tnbilidad en el empleo de 10s matices

La aspiraci6n de s y z finales de hnsta la p6rclid:i compleca, en la lengl (didad de la vocal de la misma silaba popular andaluza, palabras reducidas ma, se distinguen a veces como en el tliferenciaci6n del timbre de la vocz (Cp. NAVARRO, Desdoblamiento de foi 165-167). El fen6meno es, sin embarg

za, como senaia L ~ N L ( D u n , VI,

npletamente relajados, en oposi- incesa. 2 abierta de esta vocal: lobo tba trabada: favor fapp’r; torre ’ box; etc. silaba trabada ante s aspirada:

rdinario cerrada: llamd. iversaci6n hay una amplia gama ra expresar 10s diversos valores bertura no son nunca funciona- iismo fonema, lo mismo que en afirm6 MALMBERG con respecto 8) , y en Chile existe igual ines- que en el pais vecino.

palabra, que a veces se aten6a ua popular, parece influir en la . Igual que en la pronunciaci6n aparentemente a la misma for-

cas0 de la e (v. supra) por una tl: dio dj6 frente a Dios djg’. iemas vocdlicos, en RFH, I, pp. 0, raro en Chile (Antofa*gasta) ,

57

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (60)

pues comdnmente no hay ninguna diferencia notable entre ambas

Ln silaba libre se pronuncia ordinariamente la vocal de timbre medio o cerrado: una; merluza; etc.; en voces de origen indigena: chunchules.

En silaba trabada hav. a veces. tendencia a la abertura: burro:

La 1 cs vocal ue timore meaio en posicion macenruaua: zzyuzerau isk je’ra 0.

La i abierta y relajada se halla en silaba Ptona, en posici6n particu- larmente dCbil, entre un acento principal y otro secundario, conser- vando, sin embargo, la claridad del sonido. Los matices cualitativos que ofrecen las vocales inacentuadas frente a las acentuadas, no son de tal proporci6n que sea necesario sefialarlos con un signo especial. S610 en el habla popular, la inconsistencia de la vocal Atona (inicial o intert6nica) es tal que la variaci6n del timbre llega hasta [e]: estzi- pido eht6piao N phtiipeao; mililar - melitar; etc.; vCase infra ‘Asimi- laci6n’ y ‘Dilaci6n’.

La pronunciaci6n de la conjunci6n y coincide esencialmente con lo que MALMBERG observa respecto del us0 en la Argentina (Xtudes, pp. 32-33).

Entre dos consonantes, se pronuncia normalmente una i relajada: (Cp. NAVARRO, Manual, 5 50) pan y p e s o pan i kbso. Entre conso- nante y vocal tenemos [i] en: Addn y Eva atlinjbfla; Juan y Oscar xwhn@skar, per0 la semiconsonante [j] en: ziti1 y hermoso Gtiljerrn6so, y la palatal fricativa [y] en: Juan y Ulises xwinyulises, y, en la lengua vulgar: pan y h i p s panyigoh. (Cp. ROSALES, I, p. 112).

Entre vocal y consonante adquiere, como en Espafia, el valor de semivocal [i]: cama y sofd kimajsofi; padre y madre piarejrniare; blanco y negro blaqkojnbgro; papd y mamd papAjrnam6; bambdy paid bambGipAxt?.

Entre vocales Ptonas se convierte, en general, en la palatal fricativa [y]: mesa y estante mesayestAnte, per0 en las secuencias --a y a-; -a y 0--; --e y a--; -0 y a--; -0 y o-, resulta comdnmente [!I: mesa y armario mbsajarmirjo; vino y obZeabinojoplCa; etc. IdCntico es el cas0 de -d y 0-; papd y Osvaldo papAiozpilbo.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (61)

Tras conso sonantiza: viu

La i itona nes de ChiloC

Tras vocal

2. e:

La e abierta p@’rt?; herm~

Por lo que da (caperuza casi todos 10s bios morfol6g arcaismos. Sol lengua popul;

La e inace partes, a la 7

gar produce niente (Oval sepp’r, por lo

Sobre -e fiI Era ‘Asimilaci

En posici61 derse en la co bien > ’tu bie ’ntiendo (etc.) meno es inme

Doc. lit.: “-1 Largue,

(ROMERO, Vi? “...tando di

Per0 se cor Juan estd. E

La -e final despuCs de la i n e m siqko m singular. Tar formas verba

(cp. MALMBEI

Cocotue).

t6se sosegao!-” Ida, p. 126). urmiendo el rey ...”

nante (delante de otra vocal t6nica) la i Ptona se con- :da bj68a; etc. inicial se pierde en la lengua popular de algunas regio- .. a...”.-A- i:.-..:”:A-.\ iP - - - * . .A \

(PINO, 11, p. 295).

ferma” (PINO, I, p. 126), etc. ”Si, hermano, toy un poco en-

I l J l V I k (111131Vll) (bVLUlUC).

tbnica se convierte en semivocal: vaina b&a.

ocurre con irecuencia en silaba protonica: perrera ino grmPno; etc. respecta a la alternancia de e - i, en silaba inacentua- YV capirura; etc.), en la que hay mucha vacilaci6n en dialectos hispanoamericanos, se trata a menudo de cam- $cos o lCxicos y en no pocos casos de supervivencia de i fen6menos que atafien en Chile, exclusivamente, a la u. VCase infra ‘Dilaciones vocPIicas’. ’ntuada ante consonante + yod tiende, como en otras variante cerrada: teniente tenjknte. En la lengua vul- la alternancia de e YV i : korrJfesj6n N koqfisj6n; ti- le, rural). Del mismo modo ante la palatal p: seiior aue la lenma DoDular ofrece claramente hino’r. ino’r.

n inicial y tras palabra terminada en vocal, tiende a per- nversaci6n ripida, en expresiones como: estd bien > std n. ’stamos (etc.) : est& sosepado \ t h e sosepdo: ’mbezar:

\ I ‘ 0 . 0 ’ 1 ‘

I , en todo el pais la documentacih literaria de este fenb- nsa.

I inacentuada tiende a la articulaci6n abierta, cuando, pCrdida de -sJ queda en posici6n final absoluta: cinco

tesq, sirviendo de este modo para distinguir el plural del nbiCn suele desempeiiar el papel de inflexi6n en las les, tales como: tl t ime eltjkne frente a: tti tienes

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (62)

tutjing. Este fen6meno es, sin embargo, en Chile, menos general que en otros paises (CentroamCrica, Andalucia) . Cp. NAVARRO, R F H , I, pp. 165-167: id. Pto. Rico, pp. 44, 46, 48; LAPESA, HLE, p. 349.

3. a:

La a en silaba Atona, se relaja en general, y llega a perderse, en la pronunciaci6n descuidada, como, por ej., en la f6rmula de despedida: hasta luego > ta IwCgo.

Se observa pCrdida tambiCn en la lengua popular de ChiloC en vo- ces corno: carriar (acarrear) ; maneciendo (amaneciendo) ; caloriarse (acalorarse) ; boyado (aboyado) ; tornillar (atornillar) (Chilok: Co-

La I? final Atona suele alternar con g en 10s pregones (lengua popular) ; 'La Hora', 'Segundu' l(a)6rg, s e y h h y, en el orden inver- so: 'Segunda', 'La Hora' segtindg, l(a)6rv; jescobas! ehkppg. TambiCn en voces algo raras: reliquia > reliquie (cp. PINO, 11, p. 245).

4. 0:

cotuC) .

bwknp. AI suprimirse la -s final: nosotrg; vulgar: tenimg; y para dife- renciar el singular del plural en la lengua vulgar: caballo / cabal19 (v. ARAYA, Bolet. Univ. de Chile No 23 (1961), p. 36).

No hemos podido comprobar entre nosotros la "influencia meta- f6nica" a la que MALMBERC Cree que est5 sujeta, en el espaiiol de la Argentina, la -0 final inacentuada con respecto a la vocal t6nica de la palabra. Tal armonia se Cree ver por ej. en: todo t6ao Jrente a tp'ap (Etudes, p. 48).

Sobre la alternancia o cv u, en silaba Atona, propia de la lengua popular: abotagurse cv abutagarse; etc., vCase infra 'Asimilaci6n' y 'Di- laci6n vocAlica'.

En la o final itona, no se observa en general, una tendencia a ce- rrarla hasta convertirla en -u, salvo en la zona del extremo Norte, donde pudiera atribuirse este fendmeno, bastante frecuente en secto- res del bajo pueblo (por ej. en el interior de la prov. de Antofa*gasta) , a influencia del sustrato quechua. Alli se oye corrientemente Zuego pronunciado luCgu; lejos 1Cxus; corriente kuljknte, etc. Acerca de con- timds < cuanto mds, vCase BDH, I, p. 102 y nota 2.

5. u:

La u mantiene plenamente su cualidad en posici6n Atona o dkbil, en- tre el acento principal y el secundario: gustar; titulo, etc.

60

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (63)

S610 en la lengu otra vocal. Sobre infra ‘Disimilaci6n’

Despues de algi inacentuada se con pero se conserva cu LENIZ, BDH, VI, p.

Se hace semivoca

En el habla culta fc ferencias notables 1

En cambio, en I

aunque, en su maj nas. (Ver infra ‘As

Asi el diptongo de acuerdo con un infra ‘Consonantisr

El diptongo ua cuentemente en la i mo fendmeno en gi fusibn con huahual

Del mismo mod diptongo ui gwi; hz

La g aparece ta water gwiter; whi bulario’.

CAMBIOS

AI hablar de las vi y las de su vocalis diferencias de form foneticos, no tiene cesos de contamina y, en algunos casos,

a popular aparece en lugar de una u itona, a veces, la alternancia u ,- 0: dulzura - dolzura, vCase

mas consonantes y delante de vocal tbnica, la u sonantiza: cuento kwdnto; peruano perwino, etc., iando va precedida de: b , p , d , t , s , I , m , n (Cp. 193). 11 tras vocal t6nica: pauta piGta.

§ 8. LOS DIPTONGOS

xmal se articulan 10s diptongos, en general, sin di- respecto de la norma peninsular. el habla popular se observan numerosas alteraciones, roria, comunes a muchas regiones hispanoamerica- imilaci6n’) . ue inicial se refuerza comhmente con una velar La antigua tendencia espafiola: guevo, gueco. Ver no’ (Diferenciaciones) . :n gua gwa con el mismo elemento velar se oye fre- r’oz guargiiero (por ‘garguero’) . No se trata del mis- Aagual por bagual. Es simplemente un cas0 de con-

o en indigenismos como guanaco gwaniko; en el rifa gwifa.

(guagual) . V. LENZ s. v.

m b i h en extranjerismos: Washington

t ARTICULATORIOS RELATIVOS AL VOCALISM10

iriantes fonCticas del lenguaje chileno, en general, mo, en particular, conviene advertir que muchas a que en algunos estudios se sefialan como cambios carPcter de tales, sino que son el resultado de pro- ci6n o confusi6n (cambios lCxicos o morfol6gicos) constituyen s610 la conservaci6n de arcaismos27.

nAsi son evidentemc XAZ, p. 10; GUZMAN, p. nijar (manejar), influ perlesia.

Son de orden morfol

mte cambios de orden lexico: arrellenar (arrellanar) (GOR- 30; YRARR., P. 300), que muestra influencia de rellenar; ma-

ido por maniju; perlitic0 (perlitico) revela influencia de

.6gico, por ej., 10s cambios de prefijo, en preducir (producir),

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (64)

Los cambios fonkticos que caracterizan la variedad dialectal chilen, en el vocalism0 son exclusivos de las clases populares y siendo estas peculiaridades comunes a la mayoria de 10s paises hispanoamericanos (cp. A.-R., BDH, I; BATTINI, BDFI, VI). Lenz infiri6 que para el espafiol de America habia que partir de “un habla popular espafiola bastante nivelada del siglo xv, cuyos rasgos caracteristicos se borran luego, er su mayor parte, por el espafiol cldsico del siglo XVI” (LENZ, BDH, VI,

p. 171) . A1 ofrecer a continuacih 10s diversos cambios articulatorios obser-

vados en el castellano de Chile, aplicaremos la clasificacidn de 10s fend- , . -

1. Asimilaci6n. 2. Diferenciacibn. 3. Interversih.

a:

1. Dilaci6n. 2. Disimilacih y Repercu-

si6n. 3. MetPtesis.

Cp. 0. c., pp. 183-357; H. UREKIA, BDH, IV, pp. 3,29-379; EUGENIO DE

BUSTOS TOVAR, Estudios sobre asimilacidn y disimilacidn e n el ibero romdnico, Madrid, 1960, RFE, anejo LXX.

En 10s cambios articulatorios se distinguen, generalmente, dos cia. ses, 10s independientes y 10s dependientes. Los primeros son 10s que se verifican por simple mutaci6n de hdbitos articulatorios, sin influjo de unos fonemas sobre otros. Los cambios dependientes, si se realizan entre fonemas en contacto, suelen llamarse; de acuerdo con la termino- logia de Grammont, asimilacidn, diferenciacidn e intemersidn; si se producen entre fonemas distantes entre si, dilacidn, disimilacidn y metdtesis.

Hay que seiialar aqui s610 algunos CAMBIOS DEPENDIENTES.

etc.; la altern.ancia de sufijos -aga/-ega: cie‘nega (cienaga) , que es antiguo; de ter. minacidn, en diabetis (diabetes) (YRARR., p. 301), acomodaci6n a 10s nombres de enfermedades terminados en -itis (por ej. bronquitis, etc.) . Por otra parte, son arcah mos: usina, ‘asi’ (ECHEV., p. 130), que se halla en la lengua popular de America y Espaiia (cp. ESPINQSA, BDH, I, pp. 77 y 411) ; cuasi (casi) ; dende ‘desde’ (ECHEV., p. 75).

Para mis detalles, vkase ‘Cambios morfol6gicos y lkxicos’. Ninguna de estas formas populares es usada hoy dia por la gente culta en Chile

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (65)

ASIMILACIONES

Doc. lit.: ‘ I . . . a1 afio siguente.. .” (PINO, I, p. 34). “iGuarda, compadre, que se des- rila!. . .” (P. Garuya, p. 21).

Entre 10s fonemas en contact0 ocurren 10s siguientes casos de asimila- ci6n:

“Sigueron la cuestecita” (PINO, 11, p. 163) . “Que le escogera todo el trigo” (PINO, I, p. 115).

5 4. MONOPTONGACI~N

1. ie > i: ril (riel) (Sur, ChiloC, Centro) ; enrilar (enrielar) ; hirve; hubise (Chi- 106, C ~ V . , p. 271), son vulgarismos (ROSALES, Andes , I, p. 89) ; desrilar- re (desrielarse) . (V. PINO, Crdnica, 18) ; riga (ChiloC, CAV., p. ‘271) ; risco, riscoso (riesgo, riesgoso) (Chilok) .

“Es muy frecuente la pronunciacih de riele y rile (rieles) , desrilan-

La monoptongacih es del habla general en 10s numerales 16, 17, 18 y 19: diecise‘is disisg’js; diecisiete disjsjdte; dieciocho disj6Eo; die- cinueue disjnwCpe. Cp. LENZ, BDH, VI, p. 194; ROSALES, A n d e s , I, p. 89; ESPINOSA, BDH, I, p. 115; PINO, Crdnica, § 18, c.; RABANALES, Hiato, pp. 197-223, en particular pp. 203-209.

La pCrdida de la d fricativa suele producir formas como mio < mie- do; mi6so < miedoso; cp. ROMAN s. v. miedo; ROSALES, Andes , I, p. 89; A,-R., BDH I, 129, n. 1.

A veces, en la secuencia quie‘n sabe gin sPPe (Valparaiso) (LENZ, BDH, VI, p. 194) ; pero, en general, se dice lien &fie. V. ROSALES, Andes , I, p. 89; PINO, Crdnica, § 17. Del mismo modo hay reducci6n de ie > e en las formas vulgares: cualquier kwallidx; quiebra ECfira; etc. (Val- paraiso) ; quero, queras; siguente; sigueron; etc., son generales (v. PI- NO, Crdnica § 17,6).

do (desrielando) ; . . . ” (LENZ, BDH, VI, p. 194). *L,F I

2. io > o:

biblioteca > bibloteca (ECHEV., p. 44). V. tb. infra ‘Disimilaci6n por sincopa’; equilibrio > equilibro (ECHEV., ib.) ; vidrio > vidro (BELLO,

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (66)

BDH, VI, p. 67 y n. 2) . GORMAZ indica vidro como ‘anticuado’ (p. 17). Tal pronunciaci6n no se oye hoy dia ni en la lengua vulgar, en la que suele ocurrir vocalizaci6n de la d: birjo; cp. infra ‘Consonantismo’ (Asi- milacidn) .

Doc. lit.: “. . . un fregao endevio m’hizo

3. uo > 0: Esta reduccidn, de la cual hay numerosos ejemplos en la antigua lite- ratura espaiiola, es fen6meno general en toda el habla hispanoameri- cana. Han pasado a la lengua vulgar chilena: ambigo (< ambiguo); antigo (< antiguo) (Chilok); conpico (< conspicuo); contino (< con- tinuo) (ECHEV., p. 39; ESPINOSA, BDH, I, pp. 120-121; LENZ, BDH, VI, p. 183; ROSALES, A n d e s , I, p. 91; F L ~ R E Z , Pronuncincidn, pp. 96-97) ; cota (< cuota) (desde Valdivia hasta Antofa*gasta); endevio, endivido (< individuo) (LENZ, BDH, VI, p. 183; H. U R E ~ A , BDH, IV, p. 285) ; ende- vido, endivido (Ancud, Los Andes) ; individo (Cautin) ; frutoso (< fructuoso) (ROMAN) ; irrespetoso (< irrespetuoso) ; majestoso (< ma- jestuoso) ; mortorio (< mortuorio) ; mostro, montro28 (LENZ, BDH, VI, p. 1183; ROSALES, Anales I, p. 91) ; m u t o (< mutuo) (ROSALES, ib.) : perpeto (< perpetuo) (ROSALES, ib.) ; r e d o (< residuo) (Punta Arenas) ; respetoso (< respetuoso) (ECHEV., p. 224) ; superflo (< s u perfluo) (Valdivia) ; ventriloco (< ventrilocuo) ; virtoso (< virtuo. so) (ROMAN; ESPINOSA, BDH, I, p. 120 y n. 2). Todos estos casos se dan desde Punta Arenas hasta Antofapasta. inclusive. Dues no se repistra

perro muerto. . .” (Tr. Mu., II! p.27).

0 , ‘ I - 0

el fendmeno en Iquique.

4. ea > e:

estearina: esterinu (Cp. CUERVO, 0. he‘d., p. 118).

5. eo > 0: Leocadio: Locadio (Antofa*gasta) . Cp. CUERVO, 0. ine‘d., p. 118.

6. e u > u:

Es constante y general en todo el pais la contracci6n del diptongo ell

-a traves de una labializaci6n de la e- cuando es inicial de palabra ucalisto (< eucalipto) , ;I veces ocalisto (La Ligua) (Ancud, Chiloi);

”En Los Andes tambikn montrtio.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (67)

iicaristia (< eucaristia) (Iquique) ; Ufemia, Ufemio, uforia, Ufrasia, Ufrasio, Ugenia, Ugenio, Ulalia, Ulalio, Ulogia, Ulogio, Uropa, Use- bio (ECI-IEV., pp. 39-43) , Ustaqziilo. Vulgarmente ocurre tambiCn: nu- mdii

Er

(BDI ROSA

Doc. lit.: “Hace la preba, pue”. ( F . C., 11. 11).

7 . ne > e:

“Aprebenlo a ver si le falta sal”. ( F . C., p. 99). “Toavia tengo que hacer otras prebah” (PINO, I, p. 212).

70 (< neumhtico) . 1 cambio, se conserva el diptongo en Leuterio (< Eleuterio) (cp. LES, Anales, I, p. 89), que en otras partes es Luterio, Eluterio 1, IV, p. 360; CUERVO, 0. ine‘d., p. 116).

Doc. lit.: “Algo sC de esa custi6n.. .” (DURAND, Pidkn, p. 38). “Claro, pus, ho, . . .” (DURAND,

T. de P., p. 25) . “Bah, claro, p h , compafiero” (L. GONZALEZ Z., Los pampinos, p. 134) Norte.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (68)

loa. au > a:

Sobre la reducci6n de aunque a Aqke (ECHEV., p. 126), que es an- tigua, vCase UDH, I, pp. 73-74; LENZ, BDH, VI, p. 183. Ocurre en el Sur y Centro Merid. (Los Angeles, Talcahuano, Curicb, Graneros) .

En silaba Atona: inauguracidn > inaguracidn; inaugurar > ina- gurar (YRARR., p. 303) ; automotor > atomotor (Chimbarongo) ; Au- gusto > Agusto.

b. au > u:

Es r6stica la forma utual (< autual < actual) (Cp. CUERVO, Apunt., 785).

Vulgarmente: aut6mata > utdmata; autopsia > ut6sja; asi en Punta Arenas; (pero tambitn ocurre astosia vulgar, Centro) ; ullar (< aullar) (Talca) ; unque (Chimbarongo) ; ute‘ntico (ib.) ; utomotoi (ib.) ; utor (ib.) ; usencia (Talca) .

“Aunque a1 utual si ha puesto Doc. lit.: mPs tiedn” (DURAND, Campcsi.

nos, p. 45). I c. au > 0: odicidn (Talca) ; onque (San Felipe) ; otomdvil (Punta Arenas, Pto. Montt) .

cuantimzis > contimds, en todo el pais (lengua popular). Cp. CUER vo, 0. ine‘d., p. 119.

12. Consonantizacidn de u:

La del diptongo d y se consonantiza, convirtitndose en fl en algu nas palabras, tal como se ha observado en otros paises (cp. ESPINOSA, B D H , I, p. 121 YA.-R., BDH, I, pp. 401-404; LENZ, BDH, VI, p. 481). En Chile se halla desde Punta Arenas hasta el extremo norte, con exclu. sidn de Iquique; abreolu (ChiloC) ; cibreo (< iureo) (Graneros), abrora (Punta Arenas, Los Angeles, Concepcibn, Santiago) ; Abristela, Abrora; absente; Abrelio (< Aurelio) ; Abrelia (cp. ROMAN) ; jablo (< jaula) (ECHEV., p. 46) ; Pabla; Pablina; pablatinamente; Isabra; ma bla (< mau’a) (Concepcidn, Santiago) (LENZ, BDH, VI, pp. 84-185); La bra (< Laura) (ROMAN) ; labrd; labreado (San Felipe) ; tipre (tahur)

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (69)

(tahur > tigre > (LENZ, BDH, VI, I

Es dudoso si h: taRrete > tabrete v. tb. A.-R., BDH

Doc. lit.: “Gozaba de 10s fa

Dice V I C U ~ ~ A : “

en b: abra, Labra tnhur, el vulgo, p y agreg6 una e p forma tabre, hoy 1

TambiCn la p ( piire-; v. LENZ, \’,:lparaiso y la de

Esta consonanti iquiente. Para ma 104. Cuando sigur ipto (Bio-Bio, Ca

Una etapa intei contramos en:

11. ai > e$

tabre) ; con cambio de acento, a veces, bifile (bdl) I. 188) ; tabrismo (tahurismo ‘tahureria’) . ibrb que agregar aqui la forma tabrete (< taburete ) , pues puede provenir de contracci6n de tab(u)rete. , I, p. 401.

de su esposa dofia Labra” (VICU- vores f i ~ , Romances, p. 288).

Cuando a1 diptongo au sigue r, la u se consonantiza , Rosabra, por aura, Laura, Rosaura. En el vocablo or influencia de 10s anteriores, hizo la diptongaci6n aragdgica, pronunciando taure, de donde result6 la tan popular”. (ib., p. 292). le ig: pibre (piure = ‘marisco chileno’ -variante de Dicc., 1141) (ROMAN) en Concepcidn, Talcahuano, Cg: mebla (mgdula) , izacidn de p lleva a la agrupacidn silibica con la I o r Lyores datos y detalles, vease A.-R., BDH., I, pp. 401- : consonante ifona, resulta p: auxilio: apsilio; auto: utin) .

Aunque el prin sin0 mds bien un; rerva tambiCn en (

rifica siempre esta leno se dice cdigo, CF cierto, se consei iefiiones Las form p n el sur PI dipton

ipaisaje) del leng raigar) (VICU~A,

Jgual situaci6n Iiios acentuales’) ; L

irs, I, p. 88; PINO, (

ier elemento de este diptongo no sea una e muy Clara, x vocal intermedia entre a y e abierta, como se ob- 3tras partes (cp. H. U R E ~ ~ A , B D H , IV, p. 360), se jus- transcripci6n. Lenz sostenia, sin embargo: “en chi- trdigo . . .” (LENZ, B D H , VI, p. 187). El diptongo ai,

’va en el dialect0 vulgar de Santiago v Vaharaiso v ” “ I A

contiguas, en uais biih. (Cp. ROSALES, Anales, I, p. 92, n.). as vulgares y r6sticas que‘igo, tre‘igo, etc., son m i s frecuentes y centro, desde Valdivia hasta La Ligua; el norte conserva

uaje campesino de Ancud (Chilo&) ; derreigar (de- Romances, p. 67: “la lengua le derreig6”).

se produce tras cambio de acento (vCase infra ‘Cam- zhi > Cii > & (LENZ, B D H , VI, p. 187; ROSALES, Ana- :rdnica, § 15) ; pdis > pk i ( s ) ; mafz > mdiz > mti(z);

67

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (70)

Doc. lit.: “iAh ya qukigo, . . . ” (V. O., p. 77).

Los grupos vociilicos han suirido, sobre todo en la lengua Vulgar de Chile, modificaciones de diverso orden, que dependen esencialmente de tres factores: de la calidad o naturaleza de las vocales concurrentes; del acento; y de la condici6n sintictica. Los efectos son diferentes, si concurren vocales pertenecientes a una sola palabra o a dos o mhs pa. 1 h 0 10.

“IEi si questh giieno!” (U. 0. p. 21). “. . . Pa sacal la rei del mal. . .”

abras, si se trata de vocales iguales o diferentes y de vocales acentuac - 1 inacentuadas. Cp. ROSALES, Anales, I, c. I., pp. 85-92 y c. 2-3, pp. 1 i n . T-..- D T > U ... - 1 0 1 . T ) . . . . ~ , . ~ - ~ L J : , + , R ~ T ~ P U ~ i a c i

U J I

Ocurren combinaciones binarias y ten diptongos fonttticos descendentes y ascei combinaciones compuestas de semiconsor ‘.a_ r r V . . _ f i C A n A n 0 C f i r r n m . . , .I rrfi

. . -oblema con respecto a la$ OMAS BUESA OLIVER, AFA, pfia . ._.

l . lT, I r I ! . l Y L , U U I I , VI, p. 101, I\ADAlYALI!.>, L I L U L U , U L UU11) AlI \ I d V o ) ,

pp. 197-223. Mayores datos relativos a este pi hablas hispdnicas se hallan en el estudio de T x-XI (1958-59), pp. 23-55, con amplia bibliog

silaba se comprueba tambittn en la pronunciaci6n chilena29. La tendencia espaiiola a reducir todo grupo vocalico a una sola

Es mhs frecuente en el lenmaie rhDido que en el lento y cuidado. iarias. Entre las primeras ha) identes (ai, ei, -e, ge, etc.) y iante + vocal ie, we, etc.), o

.xa, 6l uruJ uG uwJ L u u u u a J Ilu ulyLulL6;c)s de valor monofonemhtico. Las ternarias no son triptongos, en verdad, sino combinaciones de

semiconsonante + diptongo (ja$wai, etc.; escuadra ehkwP@a) . Cp MALMBERG, Etudes, p. 58. - . .. . . . . ” . . .

I V I

nficleos silibicos, en la pronunciaci6n poco esmerada -aun en la 11 gua culta- de la conversaci6n corriente, muestran que 10s grul

lriptongos foneticos se dan, en cambio, a veces, en fonetica sin

La5 modificaciones aue exDerimentan las vocales a1 acmmarse en tPctica: el deo e n la boca (-ttoe-) ; seda inglesa, skaiqglksa, (-ea;-).

en IO‘ -

=Sin emhargQ, entre las hablas castellanas, se caracterizan el andaluz y el extrt meAo “por no conocer el vulgarism0 consistente en reducir a diptongos 10s hiatoi’ (D. CATALAN, BF, XIX, p. 334).

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (71)

interiores -eo-, -ea-, -oe-, -on-, tienclen a convertirse en io, ia, ge, ga y pue- den llegar, a veces, a jo, la, we, wa, lo mismo que en el espafiol de la Argentina: Zedn lj6n; etc. Ver infra ‘Diferenciaci6n’.

Esta consonantizaci6n de e y o es la norma en la lengua popular, en la cual, sobre todo, las formas de 10s verbos en -ear confirman la reducci6n del hiato: golpear gplpjgi; etc. La forma pj6r alcanza, sin embargo, a niveles mris altos de la sociedad. Igual que en otros dialectos hispanoamericanos, esta reducci6n silribica ha dado origen a una al- ternancia fonetica entre -i- y -j-, en las diversas formas de 10s verbos del tip0 itario-variar barjii y una alternancia anriloga de -6- y -j-, como por ej. en tarareo-tararear tararj6i.

De la confusi6n de estos dcs grupos result6, en la lengua popular, 1‘1 extensa serie de formas como apresCo (aprecio) , de apreciar; rafl6e (rake), de rabiar; etc. VCase a1 respecto la lista que presenta GORMAZ, pp. 18-21, cuyos ejemplos conservan su validez para la lengua vulgar hasta hoy dia.

No se da en Chile el paso de verbos en -ear, en el tiempo presente, a1 tipo -’io.- gblpjo, como en la Argentina (cp. TISCORNIA, BDH, 111, p. 117) donde aparece el fendmeno en gran escala, sobre todo, en la pro- Tincia de San Luis, salvo el cas0 de delinjo, de delinear (GORMAZ,

Anilogo es el paso de -0- (+ vocal) > w, aunque menos general que el de -e- a j y pertenece exclusivamente a 10s medios iletrados: todauia twafiia; etc.

Sobre la reducci6n silribica en 10s casos en 10s cuales el hiato se tlebe a la pirdida de una g delante de vocal velar (laguna 16gna) , vCase wpra ‘Cambios Acentuales’.

No se puede decir que en la conversaci6n corriente haya vacilaci6n entre e, i, j; 0, 5, w, sino que las circunstancias del momento admiten cicrta gama de matices que oscilan entre el hiato y la sinCresis. En casos como: te hago, la pronunciaci6n puede ser tgdgo, tjigo o tjigo, siendo dlo la hltima la normal del habla popular, lo mismo que lw6se (lo hace), lo es frente a: l&e, lo6se. Para mis detalles, ver infra ‘Diferenciacibn‘.

p. 19).

§ 5. VOCALES XGUALES

Ls unificaci6n de dos vocales de igual timbre se halla corrientemen- re en la lengua popular y aun entre gente culta (casi el 509’,), en la qronunciacih ripida y familiar en todo el pais. Lo propio ocurre n Espaiia (cp. NAVARRO, M a n u d , 5 1139).

69

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Asf tenemos: albahaca: alpbka, arpbka; alcohol: alk61, ark61; araho asir, as6l; epizootia pis6ta; Isaac is6k; proueer proper; Saavedri sapktlra, sap$ra, sapkira; zoologia solo~$a; rooldgico sol6qiko. Cp ECHEV., p. 39; B D H , I, p. 123; ROSALES, Anales, I, p. 87; cooperar ko pCrar; cooperatiua koperatipa; coordinacidn kortlinasjbn. (C. RABA NALES, Hiato, pp. 211-212).

La reducci6n de ee > e es un fendmeno general de la lengua vu1 gar de Hispanoamgrica; aparece en cualquier posicidn a lo largo di

todo el pais; acredor (ECHEV., p. 39) ; preminencia; crer; Zer; en algu nas regiones, sin embargo, no se produce la contraccih en creer! leer, en la lengua popular (por ej. en Buerto Montt); rempujni (ECHEV., p. 39) ; remplazar: est& sancionado ahora por la misma Aca demia Espaiiola.

En la lengua culta, aun en su forma familiar, no hay reduccidn en creer, leer, azahar, loor, es decir, ante r; pero a menudo se oyr t ambih en estos medios: alcol (Cp. PINQ, Crdnica §§ 210, 22).

* .

Doc. lit.: “Igame , cogollito dialbaca . . .” (U. O., p. 50). “Na de alc61, dijo”. (SIEVEKING,

“No, put, albaquita” (F. C., p. 53).

p. IS) . Se conserva a veces el hiato de

1.. rrdra:ao a- ..-- r - - . A - r - + a :-

“Pobres giieicitos, quearon tar mal avenios con la “pizota”. (Dt RAND, Sietecuentos, p. 72) . I‘. . . vos te creris que me 10s gas td . . .” (SILVA, PaZomilla, p. 39) “+abis ler y escrebir?” (U. 0 p. 20).

dos vocales iguales, producido poi 1a piuiua Uc ulla ~ u l ~ ~ u l l ~ 1 ~ L G llltervocilica, cuando la Drimera el

acentuada. Esto ocurre casi siempre en cad0 sin embargo, es mis frecuente la forma con nica, 5 23).

Lo mismo sucede en la forma verbal pue La forma fia bars) se emdea tambiCn CII CI ICl l t !UdlC idiiiiiiar.

1 y todo. A veces, en nado tracta nu. (Cp. PINO, Cri

“. . .si caa vez que se me l’encien- de . . .” (F. C., p. 22). “. . . me lo comia too”. (SILVA, Palomilla, p. 58). “. . . per0 di ’ hay, naa m W , (F. C., p. 15).

(F. C., p. 15). “No vengay arrastrando el POI

cho, que te puee costar caro!” i’ Garuya, p. 325). “La sac& del caiver , , .I’ (F. ( p. 37).

70

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (73)

5 6. VOCALES DIFERENTES

En el grupo at , que pasa a e, no hay mera contracci6n de dos silabas, sino varios procesos que llegan finalmente a dicho resultado. Asf, en la voz maestro se verific6 primero un traslado del acento de la vocal m i s cerrada a la mis abierta: mutstro > mdestro, que suele oirse; luego se produjo una disimilaci6n: mdestro > maistro, que suele ocurrir (Limache) , y por dltimo, un proceso de asimilacih maistro > meistro > meestro > mestro mdhtro, mdhtio (EI. UREGA, B D H , IV, p. 362) . Cp. tb. LENZ, B D H , VI, p. 187; CUERVO, 0. ine‘d., pp. 111 ss. Esta dtirna forma es la mis comdn en la lengua vulgar y rdstica y se oye desde Punta Arenas hasta Ovalle aproximadamente; en el extremo norte (Antofa*gasta, Iquique) , no se registra. Sobre las ultracorreccio- nes: madestro; Micadelu; etc. (sur y centro), vCase infra. En Punta Arenas y en el Centro, se dice vulgarmente tarnbien mftio.

Otros ejemplos: caer ker, kel, en todo el pais; cp. ECHEV., p. 39; LENZ, BDH, VI, p. 187; Micuela mik& (ROSALES, Andes , I, p. 86) ; maestru mChtia; Rafael fafCl y fafA1. (ECHEV.: Rafel p. 39) ; truer, tier, tiel (se u w desde ChiloC hasta Ovalle) (ECHEV., p. 39; LENZ, B D H , VI, p. 187) . La voz fuena queda en la etapa intermedia: fdina, que se oye a1 lado de fe‘inu (LENZ, B D H , VI, p. 187) . (VCase infra ‘Cambios acentuales’) . En cambio, la pronunciaci6n cdimos (caemos) , indicada entre 10s vi- cios de lenguaje por GORMAZ (p. 31), no la hemos podido comprobar; la lengua vulgar emplea kaimo (cp. ROSALES, Andes , I, p. 86).

El paso de de a ai se produce tambiCn en la forma vulgar de adelante ajlhnte, en todo el pais, sobre todo en el lenguaje rdstico.

Doc. lit.: “Se escaer6 a1 querse de la ra- ma, . . .” (LATQRRE, O n Punta, p.

“ijo qu’iba trer un congrio” (F.

‘‘&d tiene, dofia Miquela

21) .

c., p. 97) .

que ha mudado la color?” (VICW- SA, Romances, p. 81). “porque su padre era un m’es- tro” (VICU~A, Romances, p. 274). “Viejo zy el mastro?” (PINO, I,

p. 300) . (Prov. de O’Higgins) .

Se produce igualmente contracci6n de silabas en el diptongo Ciu que resulta de la pdt‘dida de una consonante intervocblica, con cambio de acento: aguja > atija > duja; laguna > lazina 2 lduna; ahora > dura

‘71

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (74)

(asi como en otros grupos vodlicos, en 10s cuales se verifica un cambio de acentuacidn) . V. infra ‘Consonantismo’ y ‘Cambios acentuales’.

En fonCtica sintktica, la en el lenguaje familiar como en el vulgar. uescie iuego, se comprueDa tambidn en la lengua culta la reduccibn de dos vocales iguales y con. tiguas a una sola del mismo timbre (cp. NAVARRO, iMnnzinZ $5 137-138; SILVA-F., BFUCH, VII, p. 168 NAVARRO, P. Rico, pp. 55 ss.; MALMBERG. Etudes, pp. 19s ss) .

En Chile, aunque se escriba ‘en la primera pAgina de “El Mercurio’ de hoy’, se leerd comtinmente: ‘en. . . del Mercurio . . .’, sin un hiato de la vcz entre de y El, a pesar de tratarse, en este caso, de un titu- lo fijo.

La elisi6n se expresa con mucha frecuencia en la ortografia de lor textos en lengua popular.

§ 7. VOCALES IGUALES

a + a:

La reduccicin del articulo Ea > I’ e xplica la pCrdida de la a inicia’ de la Dalabra sizuiente: la azucena 5 lazucena > (la) -zucena (Cp. tb

al ” ~ \ r . .

R., B D H , 11, p. 109) ; pero: la Ani ta la:nita, la anita, en donde la voc a se alarga. - ._ .. . .. , .. . . , . * Yero son solo vulgares ( Id ) censzon (ascension) ; cequza (acequia), cera (acera) ; maca (hamaca) (GORMAZ, p. 14) ; sera (GORMAZ, p. 14) Inrnedn (alameda) ; metga (amelga) (GORMAZ, p. 114; ECHEV., p. 199, ROMAN) ; popleiia (apoplejia) (ECI-IEV., p. 89). TambiCn ocurre chuc la (hachuela) ; gencia (agencia) ; zucena (azucena) (Antofa*gasta) .

Hay reducci6n de a-a > a en: d + a: estd aqua’ > taki; lo mism ocurre en a + a > a: “como si juer’ayer” (F. C., p. 1 7 ) . La document ci6n literaria es abundantisima con respecto a este caso.

e + e :

Normalmente hay reduccicin de e-e > e: viene entrnndo biCnentrhdo el resultado, en cambio, es una e larga, tratsndose de e‘ + e‘: comev tsta komerC: Ya.

Doc. lit,: “Esto si qu’esti gueno” (F. C p. 50).

72

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (75)

i + i: Se reduce si se junta

Igual a conjunci61

A1 precc pan y higo (cp. RosAr

Doc. lit.:

p. 110).

o + 0:

Igual que ddiiez mi41 71ez se ka!

Si el sei tado; tantl mitio.

Doc. lit.:

11 + u:

Esta uni6. liflro.

i-i > i: (esta es) mi historin mist6rja; resulta una i larga, n dos i + i: comi higos komi:gob (cp. ROSALES, Aizales, 11,

largamiento se produce cuando el segundo elemento es la 1 y: sali y volvi: sali: golfii, en el lenguaje popular. eder la conjuncicin y, &a se convierte en palatal fricativa, y: s, panyigoh; no se emplea la conjuncicin e en la lengua vulgar ,ES, Andes, 11, p. 11 1 ) .

I “m’hijita” (F. C., p. 12) .

en 10s casos anteriores, ocurre reducci6n: 0-0 > 0: Mario or- rjord6pes; al juntarse d + d, resulta una o larga: se cayd otru ~6 : t.@&“. ;undo elemento es la conjunci6n o, tenemos el mismo resul- o en el habla corriente como en la vulgar: yo o mi tio y6:

I “el viej’odioso” (F. C., p. 19) . . .

n da generalmente una u larga: su ziltimo libro sultimo

8 8. VOCALES DIFERENTES

C. Rosa1 narios, no radas por bi, bu, ie, i we), o sea mbtico. Lj Yerdad, c(

La -a fi cp. M A W

nica:

UI: uiprongvs y rriprongos, pues ias C ~ I I I U ~ I I ~ L ~ U I I C ~ LUIISIUC-

61, o son diptongos fonCticos (descendentes o ascendentes Ai, 0, ue, uo) , o combinaciones de semiconsonantes + vocal (je, , grupos de dos fonemas y no diptongos de valor monofone- o propio ocurre con 10s llamados triptongos que son, en Imbinaciones de semiconsonante + diptongo, jai jei, etc ,[BERG, Atudes, p. 58. inal dtona se pierde ante toda vocal itona, mds no ante t6-

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (76)

a + e:

en la estacidn enle”tasi6n; la escala le”k6la; pero: estard ella tara Cva;

a + i :

la infanteriu liqfanteria; pero: Za Zrma lairma; coma higos -........ iyoh; ha ido aiao; tb.: aeiao (ROSALES, A n d e s 11, p. 112) .

Cuando a la a htona le sigue la conjunci6n y, tambiPn se elide la a: Concha y Toro k6ntit6ro; aguja y hilo B(y)uijilo; pero: ird y no vol verd irajnoyolfier6, donde la conjunci6n y se convierte en semivocal

La -e final Atona s610 se pierde ante (e)i-:

e + i: cante ignorante kBntiqnorBnte; PE

Doc. lit.:

3 4

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (77)

-e + e-:

VPase supra.

Doc. lit.: "El pasaj'estaba resolo" (F . C., p. 41).

la se elide com6nmente ante u-. Esta pronunciaci6n ente tambien en la lengua culta (cp. NAVARRO, Manual 5s I), aunque o + TI, > ZL se evita en el lenguaje cuidadoso (cp. DH. I. n. 1281.

La -0 final itor es corri 110, 142 A.-R., B -__, ., ~. -

Doc. lit.: "cuando tom'un 1

p. 19).

Luego:

-0 + i- > i: subo

Hay mera supresic vulgar ante aho- nhondar ondil; ab forma ogurse se oy do) ; ortu (aorta),

En posici6n mz R ~ A N ) , sur y cei tigua Zahnwnrin /F

Igual do ixPc ine'd., p

- - I '

y bajo > subibujo.

in del prefijo o supuesto prefijo a- en la reduccibn inicial a 0: ahombrado ombrio; ahogarse ogirse; zorcar ork&; ahormar ormP1; uhorrar of&. La re desde Punta Arenas hasta Ovalle; orcao (ahorca- en Antofa*gasta. Cp. CUERVO, 0. inkd., p. 116.

:dial: runahoria sanbrja ( ~ O R M A Z , p. 17: zunoriu; itro, es probablemente contracci6n de la forma an- -T TTDOGA R n u n, ,., a m

l Y W l V " I Y U \ A I ' "L,L.LTZl, U U J A , I " ) y. IIVL,.

! observaci6n vale para la reducci6n uhi- inicial a i, en: uhiju- (ECHEV., p. 89) ; cp. ESPINOSA, BDH, I, p. 109; CUERVO, 0.

. 116.

ei > i: Son hoy vulgari

ta Arenas hasta OT iiir (Taka) .

En Santiago y T freir) ; cp. ROSALE! cribile (Punta Are)

Son r6sticas (PI mas bfa (veia) ; bi R,, BDH., I, p. 112

smos las formas arcaicas rir -Csta se oye desde Pun- ralle-; rire (Valdivia) ; ril (La Ligua, Los Andes) ;

Jalparaiso y alrededores, el vulgo dice rz'r (ingreir, 5, Andes , I, p. 88; Jriste (freiste) (Los Andes) ; in- nas) ; pedir > peir > piir > pir (Cautin, Bio-Bio) . -incipalmente en el sur de Chile) y arcaicas las for- bmoh (veiamos) ; bian (veian) (ROMAN) ; cp., A.- , n. 4.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (78)

§ 9. INFLUENCIAS DE CONSONANTES SOBRE VOCALES

1. Consonantes nasales:

En oposici6n a otros paises hispanoamericanos, sobre todo algunos centroamericanos, asi coin0 Colombia, la nasalizaci6n de vocales no forma parte de nuestro sistema fonktico, sino que es un fedmeno esporidico en Chile, en general, no s610 en Santiago (cp. LENZ, BDH, VI, p. 89; FL~REZ, pp. 81-82). De producirse, afecta principalniente a las vocales que se hallan ante n + fricativa x, 9; s, ncp, nJi; a la o, u, a con mayor lrecuencia que a la e, i: cunje k%’xe, tal vez mejor como transcribe Malmberg; del mismo modo monju, etc.; esponja ehp6’gxa, ehg6‘xa; un jamdn iixam6n; naranju narVgxP, narl’xa o l i r2xa (LENZ, BDH, VI, p. 161; SILVA-F., BFUCH, VII, p. 154; MALM- BERG, Btudes, pp. 51-57) . Luego: esperz’sa (Los Angeles) ; iklsiflle. Per0 tb. se observa s e n c b s6nsiyo; Benjamin b6xamin (Los Angeles) .

Naturalmente, hay siempre una ligera nasalizaci6n en silaba tra- bada por nasal, conservindose la nasal; ademis de 10s ejemplos ci- tados tenenios e. E., cuundo kwl’ndo, hun uisto 5’”bisto; tengo te’qgo; cinco si’qk mj6’nte.

BDH, I, p. 71; R., B D H , 11, p. 97; Zente 16’nte. Existe tambiCn cierta inclinaci6n a nasalizar dkbilmente las vocales

despuks de consonante nasal: m5, mZ, n6, nZ (LENS BDH, VII, p. 168). Kespecto de la pronunciacibn de -n final como IJ: comzin; etc. (LENZ,

BDH, VI, p. 160) a la que alude MALMBERG (0. c., p. 5 5 ) , hay que ad- vertir que se trata de un cas0 aislado del extremo norte (Tacna) .

Luego, hay algunos casos especiales en que ocurre nasalizaci6n: tanto el si afirmativo como la negaci6n no se pronuncian a menudo si y n6, respectivamente (Cp. tb. p. 55 E&).

Tarnbih 10s infinitivos en -er y en -ir suelen mostrarla: comer kom6; dormir dorm!’ (LENZ, BDH, VII, p. 162).

Es vulgar la forma 5, usada como apbstrofe, por homb Es frecuente la nasalizaci6n en el lenguaje afectiv

mt’:Eo; grande gr5:nde. La nasalizaci6n de las vocales e: no distintivo en chileno (cp. SILVA-F., BFUCH, VII, p. 1 ,

re. 0, en mucho j un elemento 54).

En cuanto a las vocales Btonas conviene destacar el influjo que pue- de ejercer sobre ellas una nasal trabante. Como lo demostr6 clara-

76

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (79)

mente A. ALONSO (BDH, I, pp. 371-394), las nasales favorecen la incon- sistencia del vocalismo zitono, producihdose a menudo cambio de vo- cales -especialmente en el cas0 de vocal inicial mis nasal trabante-, asociado comhnmente con alternancia de prefijos (como p. ej.: un- giiento-ingiiento; cp. A.-R., BDH, I, pp. 391-392) .

Tales fendmenos son propios del habla popular y vulgar y, en va- rios casos, comprueban la persistencia de arcaismos en el lenguaje chileno.

ia a un jutre, impliao en Ministerio” (HER-

qlmas, p. 17) .

0 D( (Cll

na gira. ..” (DURANE), T. de P., p. 28).

)roe: ampezar (Ancud) ; Anrique (Graneros) ; antonce; antusiasmo ilo6) (CAV.) ; antusiasta (CAv.) ; rnambrana (Cutin), etc.

c por a: empolla; empollar; empolleta (uesue ~ h i ~ o e a1 norte) (WR-

VAZ, p. 12; ECHEV., p. 170) ; empoa (Valdivia, La Ligua, etc.) ; empolla ( ~ p . PINO, Crdnica, § 4,s) (Cautin, Bio-Bio hasta el Norte) ; engina (angina)

1 s por i: embtcil; empedir; emprenta (CAV., p. 439) ; emprimir; em- piilso; endereutas (ECHEV., p. 171) ; endeuio; endividiio; engenio; en- Iiisticia (ECIIEV., p. 43) ; envernar; envisible (ECHEV., ib.) ; enfatuarse (GORMAZ, p. 12) ; enzitil; enjuria (Cautin, Bio-Bfo, Santiago) ; en- fnundicia (Cautin, Bio-Bio) ; envitao (Cautin, Bio-Bio) ; enter& (Val- divia) ; sempdtico (Santiago) .

(Cautin, Bio-Bio) ; entipdtico (Cautin, Bio-Bfo) .

i por e: infundia, i: pleado) ; imprestar;

njundia (GORMAZ, p. 13; ROMAN) ; impliao (em- indilgar; infado; injuto (Bio-Bio, Cautfn) .

i por u: iiaguente, rdstico; znguento (LCHEV., p. w; LAV., p. 44u) . De las variantes de aunque ocurren anque (Los Angeles, Graneros,

Talcahuano) , enque (Los Nichos, Cur id) , onque (San Felipe) , unque (Chimbarongo, San Felipe) (ECHEV., p. 136; ROMAN; PINO, Crdizica, $$ 16, 112).

Doc. lit,: “le lavak creo que NANDEZ, ,

lb. VOC~

II por e: langiietaua, iangueta laqgweta (WRMAZ, p. 13; JKHEV., p. Y Z ;

ROX~N) ; todavia frecuente, desde Valdivia hasta Iquique; langue-

77

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (80)

t a m (cp. tb A.-R., B D H , I, p. 64, n.) ; Zanteja (Bio-Bio, Cautin, Tal- cahuano, Santiago, La Ligua) , como en otras partes: Mexico, Amtjrica Central; Canarias, v. ALVAR, Tenerife, p. 44; mambrana; machambrar (Bio-Bio, Cautin) . e por a: comendante (Sur, Centro) (ECHEV., p. 43; PINO, Crdnica, § 4; CUERVO, Aprsnt., 5 948 ve, en este caso, influencia de 10s verbos re o encomendar; cp. TISCORNIA, BDH, 111, pp. 14-15; MALMBERG, Btu- des, p. 44) . Doc. lit.: “el comendante de mi escuaira es

e por i: centurdn (Cautin) ; sendicato; sendecato (Sewell) ; prencipio.

i por e: rincor (ROMAN) ; cp. A.-R., BDH, I, p. 68; rincoroso (ROMAN).

mi cab0 Contrera . . .” (Chilenu- nus, p. 15).

ff

Doc. lit.: “Prir

[ con el rincor . . .” (PINO, 11, p. 49)

u pol

o >

tin, Bio-Bfo) , chiqueta (chaqueta) (Cautin) . Doc. lit.: en 10s bolsillos del chileco -1es “Chi, yo amaneci con tierra hast’

ZL > i: chichoca (chuchoca) (Prov. Arauco, Chill&, etc.) ; chimuchi- nu (chamuchina) (YRARR., p. 301) ; chipdn (chupdn) , sur; achicharrar (achucharrar) (GORMAZ, p. 9; YRARR., p. 1300) .

ije” ( F . C., p. 97).

La -e final 5tona se convierte a veces en -i a causa de una conso- nante palatal: anochi (Antofa*gasta) ; bochi; cochi; calli; Chochi (Puer- to Montt) ; hachi (hache) (GORIMAZ, p. 13) ; Zechi (Graneros) ; Zuchi (luche) (ROMAN, 111, p. 170) ; Mechi (Meche) (ROMAN, ib.) ; nochi (sur y centro) ; parchi (parche) (GORMAZ, p. 14) (Antofa*gasta) ; pon. chi (Talcahuano) ; trochi-mochi (troche-moche) ; ademis en: t o p i (to- que) (ROMAN, ib.) : yunqui (Antofa*gasta) . En Iquique no se da este fendmeno. En luchi, toqui y Meche se reconoce origen afectivo; cp. A.-R., B D H , I, p. 95, n. 1; lo mismo que en Chochi (hipocoristico de

78

large) -

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (81)

Acci6n re (ECHEV., p. 1

(seAor) ; si&

Cuervo v BDH, VI, p.

3. Consona

Las labialee ordinario si{ 166): abuta (abotagarse) (GUZMAN, p. I O ; RODR~GU na) (Centrc influencia s Cuervo (1. c con influenc tlrir) (Chili (GORMAZ, p ci6n) (vkase

NOTA. Con manific

Cuervo a en: laborint

Es regresi Puerto Mon cscubilla (e cambio a la (0. iiztd., p. Ilio) ; rumei

1. T’ocolcs

‘3 > a. La 1 Tefial6 LENZ pnises, inch 58; NAVARR( xo, rara en I l cnpa je fan

Dgresiva de una palatal se halla en: aZfiCique (alfefiique) 1-4) ; siiial (sefial) (Cautin) (ECHEV., p. 44) ; siiior; hifiol w a ; hifiora (sefiora) (lengua r6stica en general) (LENZ, 125; MANGELS, p. 49; H. UREGA, B D H , IV, pp. 282-283). e en estos casos influencia de la s (Apunt., Q 796).

!rites Zabiales:

i b, u, p , f, rn, suelen convertir una o prothica (de piente) en u (CUERVO, Apunt., 5 794; 0. ine‘d., pp. 164- garniento (abotagamiento) (ECHEV., p. 46) ; abutagurse

(Gom~z, p. 3; YRARR., p. 300) ; amurrado (amorrado) 30; YRARR., p. 300) ; amurrarse (amorrarse) (GOmrAz, p. EZ; ORT~~ZAR; ROMAN) (Sur, Centro) ; Filzirnena (Filome- b, Sur) ; fundillos (fondillos) (YRARR., p. 302), tal vez con isociativa de palabras como fundamento, fundar, seg6n .) ; muchila (vkase tb. ‘Dilacibn vocilica’) ; murir (morir) , :ia de la conjugaci6n; mustacho (mostacho) ; pudrir (po- w?), con influencia de la conjugaci6n; punche (ponche) I. 15) ; pulitica (Cautin, Bio-Bio) ; rwulucidn (revolu- ’ tb. ‘Dilacibn vocilica’) ; se‘rnula (sPmola) (GORMAZ, p. 16).

i de mire puede convertirse en e, ver supra. :sto tono afectivo la

tribuye tambien a la acci6n de la b el cambio de e en o o por laberinto. va la acci6n de la consonante en: cubija (cobija) (Cautin, tt) ; ecunzirniu (economia) (vCase tb. ‘Dilaci6n vocilica’) ; scobilla) (Cautin) (ECHEV., p. 46) . CUERVO atribuye el influencia de la c velar, favorecido por causas asimilativas 167) ; escufina (Cautin, Bio-Bio) ; escupeta (Cautin, Bio-

PO (rimero) (ECHEV., p. 46).

lab ializadas:

abializacidn de la e en el diptongo ue, que para Chile ya (BDH, VI, p. 170), se ha comprobado tambiCn para otros

so Espaiia (cp. A.-R., B D H , I, p. 56; MALMBERG, Btudes, p. 3, RFE, x, p. 35) . Esta e con redondeamiento es, sin embar- iuestro pais; suele oirse en la pronunciaci6n descuidada del niliar en caws como: buenas (buenas tardes) bwmah, igual

79

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (82)

que en la Argentina (cp. MALMBERG, 1. c.) ; LENZ (Chilenixhe Studien VI, VII, p. 277) s610 hace menci6n de casos ocasionales, como e.g.: clueco kIw0%o, ejemplo que en la versi6n espafiola, fue sustituido por: chueco (LENZ, BDH, VI, p. 170) . Con mayor frecuencia aparece en el diptongo eu : peumo pdgmo; peuco p0':ko, voces de origen mapuche, nombre de un Arbol y de un ave de rapiiia, respectivamente. (Sobre esta cues- tibn, v6ase CH. KANY, Vowel) .

e > i : tijuelu (tejuela) (Puerto Montt) . Cp. CUERVO, 0. inCd., p. 195

5 . Influencia de w:

A la acci6n asimiladora de la w se debe el cambio de a > e en: quitagiie (RoM~N, s. v. parugua) ; a > o en awoltindo (aguaitando) v. LENZ, BDN, VI, p. 170.

6. Influencia de r:

El cambio de e en a en: sarnicalo (ECHEV.. D. 42) se debe a la influencia - \- ~ 'I I _ _ __.

de r + nasal (cp. A.-R., BDH, I , p, 91; CUERVO, 0. intd., p. 174).

o > a:' orzuelo: arzuelo (Cautin) ; orgullo: argullo (arcaismo) .

DIFERENCIACIONES

La disimilacih de fonemas en contacto constituye un refuerzo de la articulaci6n frente a1 fen6meno contrario de la asimilacih que resulta de un relajamiento (GRAMMQNT, p. 229).

En la concurrencia de dos vocales abiertas se acentGa mis la dife- rencia d e abertura, a1 disminuir la menos abierta de las dos su abertura hasta el grado de convertirse en semiconsonante o semivocal. Cuando concurren dos vocales de abertura igual, como es el cas0 de e y 0, la que va delante se convierte en semiconsonante (cp. H. U R E ~ A , BDH, IV, p p 363-364 y en particular, ROSALES, Anales, I, pp. 85-92 y c. 2-3, pp. 110 114).

Los gupos ea, eo, eu se pronuncian vulgar y familiarmente monosili bicos, o sea, la vocal e se cambia en j ; cp. LENZ, BDH, V I , p . 190.

80

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (83)

1. ea > ja:

32). .. .

asoleado asoljio; beato bjit (Puerto Montt, Centro) ; e teatro tiitlo, tijito (cp. LEI

87). La forma triato se usa v (ha tambien en niveles supc ~ o c e s esdr6julas sude darse d t d ; asi muchos mCdicos di > bdvea > bg’pja (Sur).

Doc. lit.: ‘,Paco asoliao!” (U. O., p.

I‘ triato en que cuentan que.

A estos ejemplos se agrega iiiente convierten esta termin ttc. Cp. PINO, Crdnica, § 25;

Cambio inverso (ultracc ( ORNIA, BDH, III, pp. 25-26.

(CCHEV., p. 43) . 2. eo > jo:

ircordedn akQraj6n; geopaf i ( yetrbljo. Luego; rrmedd > iics ljon, pjoi, suelen oirse fi

cl pa!$, entre gente de ciertz tc.; lo inismo ocurre en 1 IO, etc. Restauraciones errbneas:

eu > ju:

(MONTECINO, El C. de la P., p. 147; LOMBOY, Ranquil, p. 247).

II qjografia; leon lj6n; peor pj6i; petrdleo remed > Iemj6 (Sur). Las pronunciacio- -ecuentemente tambiCn a lo largo de todo L cultura, entre estudiantes universitarios, x-oparoxitonos, como: petrolio, esponta-

Eleodoro (Heliodoro) ; Deonisio (OR&- . 1oc

rezino riiinn: etr.: leudnr l i i in T: reumdtico -J ..-_, - - - - _ _ - -J --I -J --,

cp. ROSALES, Anales, I, p. 88. Como grupo secundario en: mordj6ra; cp. LENZ, B D H , VI, p. 189.

Los grupos uu y ue LUIIVICI-LCI

de Punta Arenas hasta Iqui familiar, la o en w.

I, en la iengua vulgar ue toao el pais (aes- ique) y, a veces, tambiCn en el lenguaje

81

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (84)

I. oa > wa:

Doc. lit.: “NostarC joen tuavia puc” (F . c., p. zsj .

almohada almwi y almwhaa (ORT~ZAR; ECHEV., p. 4,O: almuci; LENZ, EDH, VI, p. 194) : toalla twPyE; corigulo: cudgulo (ECHEV., p. 40) ; en silaba itona: almuadilla; alrnuaddn (ORT~JZAR) ; coartclr: cuartar (ECHEV., p. 40) ; Joaquin xwakin. Cp. tb. PINO, Crdnica, § (26.

Son solamente r6sticas y vulgares twaflia y entwapia y se hallan en todo el pais.

En el grupo da de la voz canoa la d pasa a veces a Zi: kanha en Chilot (Ancud, Castro, Queillh) ; por lo dem6s, se usa comfinmente la forma canoga. VCase infra.

“No, no te vai entuavfa” (F. C., p. 61).

2. oe > we:

Estas pronunciaciones son todas rhsticas y vulgares y generales en toda A-.L:-- _.--..- a- I?--.A- I-.. . - n n u .. 119~ - 220\.

I X I I I C I I L ~ y giaii pal LC uc xapaiia (cy. A.-K., uuli, 1, y. 1 ~ 1 , AI. ‘u 7 y. ~ . J J ) ,

bohemio bwCmjo; Coelemu kwelCmu; Muena (Moena) ; Nuelia (Noe- lia) ; cohele kw&e (ECHEV., p. 40: cuete; GORMAZ, p. l l; LENZ, BDH, VI, p. 194) ; poeta pw&; cohechar kweEBi (cp. ROSALES, Andes , I, p. 87) ; . - cuanturi; hkrue- (VICU~~A, Romances, p. 64, n. 1) 30.

Doc. lit.: “Pa pegal el cuete cerr6 10s ojos’ I (Tr. Ma., 11, p. 38) .

$ 12. AE > AI; A 0 > AU

O L 0

y g, respectivamente:

&‘La misma pronunciacibn se da naturalmente tambikn en el nombre de la Is1

La forma Chiliid es antigua y es la comdn entre 10s isleiios de todas las clase de Cliilok EilwC y en el gentilicio chiloense EilwCnse.

sociales. c ^..A _1::-:_1_ _^I ne>-:-... 2- fi..: ..__^ 1 ”-. I ? - ¶ I.. _I l V C C _. ,--

1

1

U I l d L d l l d U I l I g l U d 1XJl RWUlIgU Ue Y U l l U l ; d dl RC) -1CLl ldUd e11 1 3 W U - be ICC

‘I. . . ire luego a poblar las provincias de Chilue” (CODIN, t. I, p. 61).

(‘ P

Chilue es, seg6n parece, la forma etimolQica, basada en la voz indigena chill€ nombre de una gaviota pequeiia’) y -hue (‘lugar’) ; de modo que Chilok = ‘lugar oblado de gaviotas’ (v. LENZ, 392).

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (85)

I . ae > cae kh$ difcrencia lcs del SUI

Yzta) ; m

Doc. lit.: “.\gora te querih augar, guacho” LlTchivos del folklore chileno, lasc. 8, p. 63) . “llorando que su hija tal vez s’iria

Doc. lit.: “por aila Jh., I, p.

augar.. .” (PINO, 11, p. 205). “Aura, el precio haberP mejora- do mucho” (SILVA, HR, p. 88; F. S., El bosque en marcha, p. 76) .

ai:

caerci kajri (Centro) ; en el lenguaje rfistico y plebeyo la cibn llega hasta ei: que@ principalmente en las zonas rura- . y del centro, per0 cajrci y queird se usan tambih en Antofa- uy com6n es: ailante (adelante) ; cp. LENZ, BDH VI, p. 174.

nt 2

e de nosotros” (Tr. 2 ) -

“se me jueron . . . pailante” (Tu. Ma., I, p. 22).

? ao > ap:

snp7r(se) -muy frecuente tb. en Espafia, v. ALPI-; desaugar(se); aura (ahora) ; aurita (ahorita) ; Gauna (Gaolna) (Graneros) ; zanauria (za- nnhoria) ; (San Vicente de Tagua-Tagua, Limache, La Ligua) Centro. \T\LMBERG Cree que aura es product0 de la serie evolutiva agora > hora > aura (cp. &tudes, p. 205) . Sin embargo, ahora no es etapa POS-

uior de agora, sino que procede de arc. aorii con restitucidn de la h !e ad horam, mientras que agora, arcaisrno que conserva aim gran vita- litlnd en el lenguaje popular, proviene de hac hora (cp. M. PIDAL, \ 128, 2 ) .

It . hac hora > esp. arc. agora = mod. pop. It. ad horam > esp. arc. aora > esp. mod. ahora > pop. aura.

Las series serian:

13. FONETICA SINTACTICA

l:ud fencimeno se realiza en fonttica sintcictica. I . La -e final Atona ante a, 0, u se convierte en j, lo mismo que en nterior de palabra. Muchas de estas pronunciaciones pertenecen a la ’n:ua general (cp. NAVARRO, Manual, § 142; A.-R., BDH, I, p. 127, I ? ) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (86)

U U C . IIL..

Doc. lit.: “~NuCs asi, jbvenes?” (F. C., p. 17).

uagu pullcl UUDdl \u. w., j 1 25) .

“Nuera pa menos puescierto? (Chilenadas, p. 3.8) .

-e + 0- > jo: de otro dj6tro (pero: e‘ + 0-: compre‘ or0 komprC 6ro (cp. ROSALE A n d e s , I, p. 11 1) ) .

uoc. ut.: -‘es harina aiotro costal” (u . u., I P. 32)-

-e + u- > ju: de uti djhn (pero: -e‘ + zi-: conzpre‘ una komprehna, con -e relajada, en general; cp. ROSALES, Anales, I, p. 112). La -6 ante 21- se convierti tambien en j en la frase tan corriente: ique‘ hubo? kjhpo.

“a1 suelo diun viaje” (F. C., p . (U. O., p. SO). Doc. lit.:

2. La -0 final Btona ante a, e, i se hace w.

-0 + a- > wa: no han sabido nwiinsaflio.

“Asi nu has de cortar la tram de fierro” (PINO, 11, p. 32). “nu’han sabio” ( O n Panta, p.

Doc. lit.:

42 i

-0

nc

-0 + i- > wi: lo hizo Iwiso.

Tal pronunciacih es comdn a todos 10s dialectos hispdnicos (cp ESPINOSA, BDH, I, p. 128; vPase tambien R. P. STOCKWELL, I; D. BOWE\ I; SILVA-F. “Spanish Juncture and Intonation”, en Language, vol. 3! NO 4, p. 645) y corriente en el lenguaje popular de todo Chile.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (87)

3. Del 1

vierten e cualidad

iavarrete no tuvo mrls p'al pueblo a buscar

-i + a-: I

-i f e-: n -i+o-:n .i + u-: 1

.IL + a-:

-ti + e-: 1

-u f 0-:

-11 -t i-: s

Cp. Rc

a1 deutor" (DURAND, T. de P., p. 72)

Doc. lit.:

La conso Chile, co (Cp. H. I:

Cuanc ties voca que form disirnulo 1tlIIIPS, I

Sin en 11~1; miu:

El diptor 'L' cnmbi: ticutor (

lloc. lit,: ". . . y on que cort:

mismo modo las 4, -u finales ante vocales distintas se con- n j y w respectivamente, pudiendo, sin embargo, recobrar su vocPlica segdn las condiciones expresivas:

ni alma mj4lma. i e'l njql; njql. i otro njp'tro; n$jt.Io. Qi uno nj6no; n@iino. su alma swhlma. ti eres twtres. su hora sw6ra. u hijo swixo. XALES, AnaZcs, I, p. 113; PINO, Crdnicu, 3 31.

"miavisas cuando estis listo" (PINO, 11, p. 35).

3 14. VOCAL ENTRE VOCALES

nantizaci6n de una i rltona, en fonttica sintbctica, se da en mo en todas partes, en la lengua corriente: t2i y t?l t u y ~ l J R E ~ ~ A , BDH, IV, p. 366).

, ... . ... LO por perciiaa de una consonante intervocaiica se juntan les, no se eliden las finales (salvo -e) de las dltimas palabras

kon I

1, p. 1 ibargo, b c ud id pciuiud CII. T ~ L I T C UJLCU miu-Le (KVMAN, 111,

;tk; cp. A.-R., BDH, I, p. 125, n. 1).

$ 15. DIFERENCIACION ENTRE ELEMENTOS DE DIPTONCO

igo ou, por no existir hoy en castellano, si llega a producirse, 1 (cp. H. URE~~A, BDH, IV, p. 3G7) ; de ahi: doctor > dozitor > Los Angeles, Taka, Curicd, Cura-Cautin, etc.) .

Ii ir

85

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (88)

fj 16. EPENTESIS DE CONSONANTE ANTIHIATICA

El lenguaje vulgar chileno trata de deshacer, a veces, el hiato, intro- duciendo una consonante antihiAtica (0 de transici6n) , igual que el nucvomejicano (cp. ESPINOSA, BDH, I, p. 1132) . En chileno dichas con- sonantes son: d , y, g y b.

1. El habla popular -principalmente rural- deshace la combinaci6n ai31 intercalando una d en: maestro maabstro; Micaela mikaB6la: Zsmael ihmaW.

Lo mismo ocurre en 10s siguientes casos:

ad: ulnadoria (Curic6) ; kat obleda (v. ECHEV., p. 30) (Cautin) . !a: Zsudius (Isaias) ; Matidus (Z. RQDR~CUEZ, p. 233) ; io: mido (v. ECHEV., p. 30) ; vacido: est3 forma es antigua, pues )

aparece en las cartas de H. Cortes; tido (Cautin) ; rido (Cautin); 2iu: gunzuda (v. ECHEV., p. 30).

La intercalacihn de una -d- puede ser antihiitica para evitar la diptongacidn, per0 las m6s veces, como observa A. Rosenblat, es pro ducto de ultracorrecci6n, aunque a menudo sea dificil decidir cui1 de las dos posibilidades constituye la verdadera causa en cada cas0 (TISCQRNIA, DBH, IJ, p. 259, nota; LENZ, BDH, VI, pp. 189-190; CUERVO O., ine‘d., pp. 101 ss. ‘Confusi6n y restauraciones errheas’).

MAS casos de ultracorrecci6n de este tipo pueden ser: infludenu 6 0 s Angeles) ; incredible (Taka) ; yo cuedo, creden ellos (Concep ci6n, etc.) . Rosenblat, (1. c.), Cree que puede ser del mismo origen la -d- de formas como: qukidu (caia) ; trkida (traia) ; v t idu (veia) etc. Estas, evidentemente, dieron el modelo a habtidu (habia) . cadrdn (cuerdn > caircin > cadrdn); adre (aire), a la manera qu: paire se corrige diciendo padre, etc. (Cp. CUERVO, 0. inkd., p. 102).

Verdaderas ultracorrecciones son, en carnbio:

hablas con turbaci6n?” (V~cuk Ronzanccs, p. 86) . ‘@@ut tienes Micadela, que me

Doc. lit.: I “Cuervo, en cambio, ve asimilaci6n progresiva (por epbntesis) en: aerolite, aerl

En estos casos no se trata de un proceso fonktico sino de un cambio morfol6gir muta (cp. O R ~ Z A R ; ECHEV., p. 43) (0. inid., p. 198).

por confusi6n con el adjetivo utreo (Cp. H. U R E ~ A , BDH, IV, p. 317).

86

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (89)

2. y:

Doc. lit.: “Algo oyi por’hey’ (F. C., p. 99).

Aparece principalmente en el grupo oi: oi oyi; oyir (ChiloC, Puerto Montt, Contulmo, Talca; sur, centro y parte del norte: Ovalle) (ROSALES, Andes, I, p. 89) (zin€l. de oyd?) ; oimos oyimoh; oiste oyihte (todo el pais) ; oido oyio (Puerto Montt, Ancud (ChiloC) ; ti: {reiste freyiste (Valdivia) ; e l : creer kreyCr (Punta Arenas, Ancud (ChiloC) ; creyere (Los Andes) ; cieyencia (Coquimbo) .

“lo oyimos a 10s poquitos dfas” (LATORRE, Viento de M., p. 1.69). “yo no l’hay oyio na hablar”.

Luego en de, at!:

true trhye (ECHEV., truye, p. 56) ; Rufayel (Caspana, Prov. de Anto- fa*gasta) ;

iu: sandia sandiya. La pronunciacih sandiya en ChilcC (Castro) es importada del norte. Por lo demhs, se da en todo el pais, desde Punta Arenas hasta Iquique, principalmente en el lenguaje rlistico que co- note tarnbien la forma sundiyar.

io: En el norte: friyo (frio); tiyo (tio) Iagasta) .

(Caspana, Prov. de Anto-

A veces tambien en el grupo Ja:

pia pdya;

ui: chuyecu (chulleca) (chueca) (Los Angeles y otras regiones) ; chu- yeco (Los Andes) ;

ui: huir Uyir (sur, Contulmo, Curic6, San Vicente, Antofa*gasta, casi todo Chile) ; fuyir (Talca, Santiago) ; fuyio, v. ROSALES, Anales, I, p. 88; ruyir (roer) , ROSALES, ib., p. 87.

Se introduce dos des:

2 una g antihihtica en casos en que se juntan, sobre todot

87

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (90)

moho m 6 g ~ (ECNEV., p. 4 9 ) , es forma antigua; mogoso; amogosarsr (ORT~~ZAR; ECHEV.; ROMAN; ademis, arnogado (‘enmohecido’) (Los An- geles) . ROSALES, Anales, I, p. 87; A.-R., BDH, I, p. 172; emplegado (Chi. 106, CAV., p. 272) .

A la inversa: sag& > sahzi (ECHEV., p. 37) (con ligera aspiracihn n ” . , , \ I n . 1 T.. I I . , . ) , r . DEL ~ O L A R cita: uaguzar (vanear) (iieparos ai uzcc. ae cnzientsmos de Z. Rodriguez, p. 159).

Luego, para deshacer el hiato de da, ria, ad:

da: canoa kan6ga (LENZ: cnnoga, BDH, VI, g. 189; ROSAEES, Anales, I ,

p. 87) (Cura-Cautin, Valdivia, Los Angeles, Talca, Curic6, San Vicen. te) ; Figueroa figerciga, f j e r 6 p (Cautin, Santiago) ; loa 16ga (Arauco Cautin, Bio-Bio) ; Ulloa: Ulloga (Valdivia, Sur) ; lo mismo en Caten toa katentbga; Ancoa aijkbga (ROSALES, Anales, I, p. 87).

da: La forma gavuga pOr garda; garugar (garuar) (GORMAZ, p. 13) es ant ipa ; cp. LENZ, BDH, VI, p. 189 y n. 1. TambiCn ocurre: sugmr

2) ,T (suave) (Chilo&, CAV., p. 27 p. 272).

- 1

Arenas hasta Antofa*gasta) . ad: ugullando (aullando) .

que . . .” (Tr. Ma., 11, p. 22). do”. . . (C. RQZAS, Barco negi “No te icia Ulloga” (DURAND, p. 45).

4. b:

ad: ahorro a&’Po (Los Angeles, Talca) . do: pipiripavo (pipiripao) (GORMAZ, p. 15). La: brea bieflr?; cp. “ . . . ustd llena una tina de breva” (PINO, 11, p. 25 y ‘Glosario’) .

I?,

du: canoa kaa6P.E. (LENZ, BDH, VI, p. 189; PINQ, Crdnica, § 64) ; toalis tofijyv (Valdivia, Talca, Antofa*gasta) .

No nos ha sido posible comprobar si 10s diversos fen6menos de as milaci6n y disimilacih de vocales guardan cierta relaci6n o paralr lismo con determinadas zonas del pais. Para ello serfa indispensabl una investigaci6n mis minuciosa en un mayor ndmero de lugarer.

88

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (91)

INTERVEKSIONES

Es raro el cas( popular chiler to a ciudli (ci y en otras par' hemos podiclo

Aparicih de en la palabra, sujktalo > suj

Se trata genei precedente, o miento contra miento e igual MONT "dilaci6,

La mutacid inestabilidad caracteristicas mas vacilantes

Muchas de bre el us0 c etc.) , no repr a causas de 01

BDH, IV, pp. CUERVO tra

nes espontiine;

I de transposicih de fonemas en conlacto, en el habla la. Se da: iu > ui; dice Lmz (BDH, VI, p. 195) : "jun- udad), suele tarnbikn oirse en Chile, como en el Per6 tes, suidd"; (cp. tb. H. URE~~A, BDH, IV, p. 369). No lo comprobar hasta ahora.

REPERCUSPONES

un fonema nuevo coin0 repeticih de uno que ya existe se halla en: hdta lo (Bio-Bio, Cautin) .

DILACIONES

drnente de influjo de una vocal siguiente sobre otra sea asimilaci6n regresiva; pero tambiCn aparece el movi- rio, el de asimilaci6n progresiva. El proceso de acerca- 'acicin de dos ionemas clistantes suele llamarse con GRAM- n" (0. c. pp. 251 S.) . in se produce, de ordinario, en la vocal inacentuada. b ,. A n le-- .,-colae A.cI\--,Jc c l l 7 . e o e n m c ~ J P la#

1

;pafioles, es causa de numerosas for- las formas cultas estables.

r l I . ..

v lilLU11313LCllLlcl UL Ida V V C L L I L Z . ( I L " I I ( I 0 , VIAL L.7 U'lU U C A d

de 10s dialectos e2 , que coexisten con esas variedades que se senaian, en nuescros aucores, so-

:hileno (RODR~CUEZ; OR~ZAR; GORMAZ; ECHEVERRfA, esentan casos de 'dilaci6n vociilica', sino que se deben -den 1Cxico. morfol6Eico v etimol6gico. (Cp. H. URESA,

Q Se halla en la: gua culta: cilfifiiqzie (alfc fluencia de 1.a p. 42), - a s k tivos en -'ago

17. ASIMILACION TOTAL DE VOCALES DISTANTES

s siguientes formas, las cuales alternan con las de la len-

-%que) (ORT~ZAR; ECHEV., p. 44; ROMAN, I, p. 41) o in- palatal; catdlago (cntBlogo) (ROMAN, 117, p. 47; ECNEV., tilaci6n progresiva- y tal vez con inil. de otros sustan- (cp. A.-R., BDH, I, p. 99, n. 1; MALMBERG, Etudes, p. 49) i

89

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (92)

(ECHEV., p. 42), asim. progr.; ducumenlo (documento) (LENZ, 1. c; ecunumia (< economia > econumia > ecunumia) (LENZ, 1. c.) ; E

qiielencia (esquinencia) ( G u z M ~ , p. 91; YRARR., p. 902) : hcste'ric ,, . , . I ,- . A . I , . # 1 . 1 . nr

, ,

uczipa(d)o (ocupado) (LENZ, 1. c.) ; undurrinles (andurriales) (ECHC p. 46) ; urgdlsso (orgulloso) (Eenz, 1. c.) ; uarraco (verraco) (LENz, c.) es considerado por In Academia como legitimo. Cp. tb. CUERVO, (

inkd., pp. 180-184.

catnquizar (catequizar) (ECHEV., p. 42) asim. progr.: cirimin (< cele- rnin > ceremin > "cerimin > cirimin) (Coquimbo) ; coyonturu (co- yuntura) (Centro y Norte Chico, Coquimbo; cp. PINO, I, p. 116; Ro- MAN, I, p. 428) asim. progr.; coyunturn (ROMAN, ib; cp. A.-R., BDH, I, p. 103, n. 3; CUERVQ, 0. ine'd., p. 167) ; culunzpio (columpio) , gulumpio (Taka, Cautin) (GORMAZ, p. 11; CUERVO, 0. ine'd., p. 167) ; cumunicar (comunicar) (LENZ, BDN, VI, p. 171) ; chiminea (chimenea) (ECHEV., p, 158; es antiguo; v. CUERVO, 0. intd., p. 168) ; cliochoca (chuchoca) (a1 norte de Coquimbo) ; dibilidad (debilidntl) ; clecdlago (dechlogo)

1 ;

's- '0

(histerico) (CTORMAZ, p. 13; HLIUNATEGUI, A L zraucs aei azcc., p. ~ o l ; Guzmh: estcrico, p. 115) ; jinjibre (jenjibre) (GQRMAZ, p. 13) ; largu rucho (larguirucho) (GORMAZ, p. 13; YRARR., p. 303) ; ligitimo (le@- time) (ECHEV., p. 144), es antiguo (cp. CUERVO, 0. intd., p. 180) (Cau- tin) ; nzogrdn (mugr6n) ; (ECHEV., p. 45) ; pidigiiefio (pediguefio) (Cautin, Bio-Bio) (Lmz, 1. c.) , con la influencia de la conjugacibn de pedir; pilicula (Chillhn) ; pilliscdn (pellizc6n) (LENZ, 1. c.) . (Cautin, Bio-Bio) ; pinitencin (penitencia) (PINO, I, p. 103) ; pistiAo (pestifio) (YRARR., p. 304) ; pristifio (prestifio) (ORTZ~AR, p. 253; YRARR., ib) ; re. vulucidn (revolucih) (ECHEV., p. 46; LENZ; reuulusicin, 1. c.) ; sunturdn (cintur6n) (Cautin, Bio Bio) ; tistigo (testigo) (Ancud, Chilot) ; tucuyo (tocuyo) (GORMAZ, p. 17) ; turuinbn (tarumba) (GORMAZ, p.

(testuz) (GORMAZ: tu t t i s , p. 17; ECHEV., p. 46; O R ~ Z A R : tzistuz, p. 310; YRARR., p. 306; CUERVO, 0. indd., p. 181) ; uczilto (bculto) (LENZ, 1. c.);

\I.,

1. 3

17; LENZ, 1. c.; ORTTCTZAR, p. 310; ECXiEV., p. 46; YRARR., p. 306) ; t t u t u ?

Son numerosos 10s casos de dilacihm vocitlica en el sistema de 1i1

'I-

,$'

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (93)

8 18. INFLUTO DE UNA YOD 0 UNA WAU DE DPPTONGOS ACENTUADOS

E 9‘ I r b l l C l r Z L V l b LuJ v v L u L L J L J I J L * . I I v c , i l p I L ALL, . u . v u I , I LNLyl.yvly

(Lwz, BDH, VI, p. 171) ; aviriguar (ECHEV., p. 42) ; disierto (ECHEV., 1. c.) ; dispierto, es antiguo; disputs , tambib arcaico; cp. H. U R E ~ A , BDH, v, p. 85; divirsidn (ChiloC) ; licidn (ECHEV., p. 33) ; lluuiendo (Chillin) ; zisioso (ocioso) Chilot.; p i p a l (pegual) (Cautin, Bfo- &io) . V. infra.

Como se ve, muchas de estas voces no son formas dialectales chilenas, sin0 arcaismos espafioles. Cp. A.-R., BDH, I, pp. 92-93, 103; H. URESA, BDH, IV, p. 373; CUERVO, 0. Zne‘d., p. 180.

En la lengua popular chilena, se oyen las formas disierto, dispierto -sobre todo, esta ultima- desde Punta Arenas hasta Iquique; es de- cir, en todo el pais, y, en algunas partes, ocurre aun en el habla culta.

En el habla popular de Valdivia se observan las siguientes formas verbales con asimilacibn de la -e final Ptona a la i t6nica: ijisti (dijis- te); juisti (fuiste) ; ti cnisti (te caiste).

Ademis de 10s ejeniplos arriba citados, se registran 10s siguientes casos: atincirjn (ataicicin) (Graneros) ; confisidn (confesidn) (ECHEV., p. 33) (ChiloC, Angol, Los Angeles, Talca), es antiguo; elicidn; k g i - niero (ingeniero) (Valdivia) ; inyisidn (inyeccih) (Antofa*gasta) ; hi- diondo (hediondo) (Valdivia) ; oprisidn (opresi6n) (Talca) ; posisidn (posesih) (Valdivia) ; publacidn (poblacidn) (Valparaiso) ; tiniente (teniente) (Valdivia, Talcahuano) ; rigidn (regi6n) (Talca, Graneros) ; risie‘n (reciCn) (Antofa*gasta) ; .ssirpiente (serpiente) (Valdivia) .

J L,

#

En capiruza (caperuza) (YRARR, p. 301) ; hullin (hollin) (Valdivia) ; rnirZuza (merluza) (Santiago) ; mordidzira (mordedura) (ECHEV., p. 44; LENZ, rnordiziru, CDH, VI, p. 189); pizufia (pezuiia) (Puerto Montt, Cautin, BioBio) , s i g h , siguro (antiguos) , son generales; cubiju (Cautin, Bfo-Bio) ; escubilla (escobilla) (ECHEV., p. 46) ; fundillos (fon- dillos) (I’RARR., p. 302) ; muchila (mochila) (ECHEV., p. 46) ; tuuvia (to- davia) ; tunina (tonina) (YRARR., p. 306) ; uiste (oiste) (Los Andes), se ha querido ver influjo de la 21 acentuada en la e anterior, cerrindola en i, asi como de la i acentuada sobre la o precedente, convirtikndola en 11 (cp. ET. U R E ~ A , CDH, IV, p. 373).

Doc. lit. “se transform6 en huillin” [uyin] (PINO, I, p. 104) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (94)

En algunas de estas voces (fundillos, muchila, escubilla) puede ha- ber sobre todo, influencia de una consonante labial.

Pnfluencia de una vocal sobre otra, sin igualar una con otra, sin0 aproximindola solamente a su punto de articulaci6n (asimilaci6n par- cial) , se halla cn: bddcquin (baldqnin) (ECHEV., 12. 43; YRARR., p. 3CO) ; testerudo (tesiarudo) (GORMAZ, p. 17; cp. tb., ESPINOSA, BDH, I ,

p. 7 8 ) , con asirnilacidn parcial de la a a la vocal t6nica de menor aber-

BDH, IV, p. 55, n. 6) : guarguerada (Chilo&, TANCIOL, Huipanzpa, p. 77); giiergdenza (verguenza) , (Taka) .

DISIMIIACIONES

$ 19. DISIMILACIONES MAS FRECUENTES EN CHILE

La disimilari6n de la 6 en la forma vulgar y antigua r6ttrlo (ECHEV., p. 44) no tiene una explicacibn Clara; cp. ESPINOSA, BDH, I, pp. 84-85 y n. I ; del rnisrno modo rcbusto (LENZ, BDH, VI, p. 171) .

Corno dice H. U R E ~ ~ A , la disimilacicin vocblica por efecto del acento tiene a l p n a apariencia de probabilidad en las series 0-6, zi-zi, 0-6- J’ sobre todo, en la de i-i (cp. BDN, xv, p. 374). CUERV@ s610 admi- te 10s pares i-i, u-u, “pues la que aparece algunas veces en o-o- provienc de otras causas” (0. ine‘d., p. 187: orgullo > argullo, antiguo; cp. Nist . Troyana, s. XIII) ; argtrlloso, ant. (Chilog) ; orzuelo > arzuelo (Cautin) . Respecto de volumen: vnlumen; volzrminoso: valziminoso (ROMAN), formas antipas, en las cuales no parece haber carnbio fonCti- co, v&ase ALONSO, BDH, I, p. 98, n. 1.

En Chile, la mbs frecuente es tambiCn la de: 2-t’ > e-i; por lo dernPs, se dan 10s siguientes casos --todos pertenecientes a la lengua popular- sin que tengan carhcter sistemitico:

1. u-zi:

dulzura > dolzura (Chilok) ; murmullo > nio?,mulIo (ECHEV., p. 45) ; sepultura > sepoltzira (Ecaev., p. 45) ; seportura (Conchali) , :mais- .mo; de ahi tambikn sepolturero (F. C., p. 56) ; burbuja > borboja (ECHEV., p. 45) muestra tal vez acci6n de la r, como en mormollo que

3gDDisimilacitn progresiva (por simopa) denomina Ciiervo la supresih del d i p tongo en bibloteca y equilibro (ECHEV., p. 44) (0. inid., p. 199; ib., Apunt., 5 806).

92

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (95)

RomPn registra como “usado por el vulgo y aun la gente educada”; sin

0. ii ,omb.rrrn h n x r r l i ~ nn c,= f i x r e en Lw-9 rle n e r c n n g c r i l l t i c /xr th P r l o o x m

2. i-i:

Son arcaisrnos y dialectales hoy en Espaiia y no creaciones anaMgicas, corn0 supone MALMBERG, las formas escrebir y recebir (&tudes, p. 40) ; XI

,” (Ll-..-.-.-, r‘ _, =. - -~, , _ 1 , _ _ ”__ , - _.__._..-I =. - . , Ecmv., p. 43; YRARR., p. 300) ; individuo > endevio; w. supra y H. URE- 221, SDH, IV, pp. 285, 3!22; muniqui > iiaaneqiii (MEDINA) ; mili- cia > inelisin (Chilod : menistro; melico; recino (Talca) : ridiculo > retlicu prlnci; 0. ink

en&: medecinn; mesnzo; nenguno (etimol6gico) , etc. Encontramos: baciizica > bacenica (en la mayor parte del pais) OR MA^ n I n . VRARR n ZOO\ . hnrinilln \ hnrpni l ln ( G O R M A ~ n 10:

I .

lo (con influencia del prefijo re-) , frecuente en todo el pais; bio > prencipio. Cp. tb. AEONSO-LIDA, RFE, VII, p. 314; CUERVO, d., pp. 185-189.

it * I “lhnmoc llpcrnndn n l n n t i n P l a ---n----- ._- - --- Doc. li ... ----~--”

y sepoltura” (F. C., p. 54).

. - . . .. . .

0. i un retulo que icia . . .” ( U .

> p. 19)

5 20. INFLUENCIA 1917. LA POSIGION LL. LVO I VIYLIIIIIXO L A Y -0 I ~ Y - U A \ I L U

De dos fenemas iguales, colocados de igual manera en silabas inacen- tundas, se disimila el primero (H. U R E ~ ~ A , CDH, IV, p. 376; CUERVO, 0. inkd., p. 191) ; escrupuloso > escropuloso, escopuloso (ECHEV., p. 45) ; rscrzipulo; Ifigenia > Efigenin; militar > nielitar (Cautin, Bio-Bio) ; cp. LENZ, BDH, VI, p. 36; PINO, Crdnica, § 9,a; principal > prencipal.

En: deligencia bay, sin duda, influjo del prefijo i EDII, IV, p. 376) y en: preuilegio (EGHEV., p. 43) , el I

Doc. “p’h (Chi

, lit.: acer mi servicio melitar” ‘lcnadas, p. 11; cp. LENE,

BDW, VI, p. 36). “lo prencipal es tener mucho co- rajc” (DURAND, Pide‘n, p. 44).

Es fre -forrr

METATESIS

s 2 1. IJSOS MAS FRECUENTES EN CHILE

mente la metritesis en: enjuagar > enjaguar (ECHEV., p. 59) la antigua tambih- tal vez con influjo de agua; cp. H. UREI;IA,

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (96)

BDH, IV, p. 379; estziata (estatua). Ocurre aun a veces entre gentes educadas: ehtwita (Los Angeles, Santiago, Limache, Antofa*gasta) , siendo vulgar y de poco us0 estdzita (LENZ, BDH, VI, p. 183) y ehtwhtwa; incensio (incienso) (GOKMAZ, p. 13), es antiguo; cp. H U R E ~ ~ A , BDH, IV, p. 321; parentise (parkntesis) .

Comdn y muy antiguo en el habla hispana es nuide (nadie). El vulgo chileno dice preferentemente naiden, de la forma aumentada nudien. (ECHEV., p. 6 0 ) . Cp. BDH, 11, p. 150; IV, p: 371; v, pp. 53- 86, 1167; VI, pp. 70, 157, 171, donde se encuentran m8s datos; Y. M A L -

KIEL, H R , XIII, pp. 204-230. y Univ. California Publ. in Ling. I, NQ 9,

Respecto de nutre = naide, vkase LENZ, BDH, VI, p. 157; Y. MALKIEL,

Acesca de clueca > culeca, v6ase ‘Consonantismo’. Tambien usa nue~ t ro vu150 la forma ancdir (afiadir)

p. 434.

HR XIII, p. 219.

(ECHEV., p. 52) , metritesis del esp. ant. etzadir (ESPINOSA, I1DH, I, p. 89, n.) y formas afines, como el sustantivo unedido.

Traiisposicicin vocilica suele ocurrir en la voz epizootia pisjbta junto a pisbta.

Doc. lit.: “nu’habkida naiden en la casa” (CASTRO, Cordillera, p. 55). “cuando naidencito se dio cuen- ta” (F. C., p. 34).

“no va a quedar alimal ni pa muestra con esta maldita pizio- ta” (M. JARA, Vaquero de Dios, p. 182).

E L CONSOhTANTISMO

5 22. LABIALES

1. p - b;

Cnnin v;1 In diin Ten7 12s rnnsnnsntm nrliisivas snrdar, qon lor, fnne- ------ ,.- _- - -~ - ____, --__~--_--- 111 -___.l I _ _ _ _ - _ _ -_.-_

~ ~ a s m h estables del chileno (BDII, VI, p. 145). De ahi que la p, bila- bial oclusiva sorda, no sufra ninguna alteraci6n espontinea y se articu- le como en castellano.

S610 en el lenguaie familiar descuidado se oye, en boca de 10s nifios: mi apd , con pkrdi

En la pronunc de la p: “T6 sab ipuf!

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (97)

La oclusiva b se halla en posici6n inicial absoluta despuds de pausa y en posicicin interior de grupo en contact0 con nasal anterior. Esto se observa tanto en In clase culta como en el pueblo: burro bhfo; i1licu bhka; hombre Q'mbre; clzvin embia. No obstante puede oirse a veces una fricativa en posici6n inicial absoluta (v. infra) .

L. l r n n i a n i l t a rh;lrna rnnnro tamhih 17 h n r l i i c i i r a "en n n c i r i A n I'""""" u llrll b"" b L I I , , U . , I I I I C * I C L L V I I V C C L U l l l U l L l l I U " "CIU"I.U _*I

en cl espafiol correct0 es final de silaba: abasoluto . . ." (LENZ, BDH, ip. 1413-155). Muchas veces se ensordece en esta palabra: apsolhto, isrno que en apsirrBo, etc. Ver infra. n cualquiera otra posici6n, las grafias b y v representan una bila- 0 . . 1 . 7 - 7 , - 7 n. ., , bial mcativa reiajaaa. iuo omtante caDe senaiar que en u m o e se

observa con Trecuencia la pronunciacibn oclusiva y particularmente cn la lengua popular -en personas de ascendencia indigena (?) -, en IJ505 c

La el lcns v C S t

- L I - . , onio jouen x6ben; aues hbes; etc. Gp. 13. VARGAS, p. 181. v labiodental fricativa es desconocida y no ocurre tampoco en p t je culto, ni siquiera por afectaci6n. B. Malmberg dice: "Ce asseL r6pandu parmi les classes cultivkes en Amkrique. Je l'ai "A m ~ m n D . - , ~ - , ~ ~ ~ - . . , A,,,:, AT^^^^^ nn 1 K IC\ nn ip ,.- iiote r,LwL-,LLLLLLL uu & ~ u a y \ ~ . v i r L L L L . ~ L Y V C U J , yy. L J - L W I . vu IL IC-

ttoiive au Chili (LENZ, BDH, VI, p. 139: "Si aparece en ciertos casos islados, se trata de una pronunciaci6n enteramente artificial", et en- core: "Esas personas cultas llevan a menudo su purism0 a1 extremo

lellano" (il: (le pronunciar fdi 7) r m m n 1ahindenf:il 1n nile PC enteramentn a n t i r i c .

Como se tlijirnos, es 1

L U 1 ...uI.II " ..VIIIV - U U I V Y b I I L U I I" y"' C" L L * L L L . & L L L b . L L C U I A L A . . . U I .

I., p. 93). considera amanerada esta pronunciaci6n labiodental, como prhcticamcnte desconocida, aunque en numerosas escuelas . . .A,.T,$,. "0 . n n - r t n V ? .-:am-,.- ":- r.,n.llenrl, -- 0..".,G,.%. 1,

wede aceptarse hoy s610 a beneficio de inventario y de ninguna '2 justifica la afirmacicin de Malmberg "on le retrouve au Chili". 1z advierte tambien que en posici6n inicial suele alternar b con

1 P . . I.. . . . 1 - 7

dos" 1: iiinnei

Ler jl, sin que se pueaa senaiar principio o regia Iija para estos casos (ID.,

1). 140). En efecto, en vista de que el modo de articulacibn de la bila- ti id sonora (oclusivo-fricativa) fonol6gicamente no constituye rasgo pertinente, el hablante, sobre todo en la Dronunciacibn r h i d a v a1p.o

tensi6n pinto a:

tlcscuid; I , "

Ida puede, a veces, en posici6n inicial absoluta, disminuir la propia de la oclusiva y llegar a una fricativa: vdyase fi6yase bgyase".

=La b-, 71- iniciai ante ue sueie transiormarse en W; meno weno; vueita w&a: CP. LENZ, BDH, VI, p. 252. Por otra parte, la sustituci6n de bue- por giie-:

95

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (98)

La articulacidn de la fricativa es particularmente relajada en el habla popular, entre vocales, en especial, entre dos aes, donde tiende a desaparecer. Ver infra 'Asimilacih'. (Cp. LENZ, BDN, VI, pp. 141- 142) . Aun entre j6venes universitarios -de extracci6n social baia, por supuesto- snele d normatia; sc basa

Iguahnente inuy debil es la articulaciOn cle la 1.5 en 10s grupos: 01-

Y l P O bruAu uvIL(- Iu alJIuov. L A L L y b , u u I I J ,J. I -, . V V U l r A- .V.+.

.I - I

arse la pkrdida de la intervocilica; por ej.: normativa seksa; ~ t c .3~ .

. ,. .. . . . . . * . . . 1 1 1

- br- iniciales -tanto en la lengua culta como en la popular- y en Isici6n interior delante de consonante: blusti 616sa; hablar aplhr;

RcX,,. nhunwr\ ,n+/,,, T ~ . T T R n U T ~ T 14% C n h r m la 7rm-n. . * lizaci6n de la p: liablar aplil, vbase infra.

Acerca de esta tendencia chilena a pronunciar una b muy relajada, agrega A. ALQNSO, en comentario a 10s "Estudios chilenos" de Lenz: "Segim nuestra experiencia personal y segim nuestras noticias, en nin- guna otra regicin de AmCrica ni de Espafia se pronuncia la b tan rela- jada como en Chile, y &a es una de las mris decisivas caracteristicas de la pronunciacibn chilena" (BDl-r, VI, p. 143, n.) .

Las dos consonantes labiales p y b aparecen enlazadas con otras, producihdose, a veces, importantes transformacianes. En e1 habla formal de la clase culta, la b se pronuncia cuidadosamente: objeto o[3c&to; menos frecuente: o[3x&; pero en el habla familiar de esta

J- ^ *

inisma clase se tiende a1 relajamiento que, a veces, llega hasta la SI presih.

v - .l.--...- ~~~~~ ~- ..- .~. -1 --.-.I_ . I ^ ?I-- --l--": -.-- "-..a,." 1" ..* En algunos CdSQS, CVIIIO en el grupo UT u o b u u u b l v d b x u u a b , la pl.1-

niera es cornhnmente una articulacibn tan relajada que no s610 resul- ea fricativn, sino que se pierde totalinente, en la pronunciacih. Est0 se rpflpiz m n en 13 nr tnm-a f ia . niim orurre setiembre a1 lado de seb- ti6

a

- ---1 I - --- --- - - - - - - ___-_.., I - - _ - - -

wzbre; oscuro junto a obscuro. Por influencia de la ortografia veces, par afectacih, alguncs pronuncian ambas oclusivas en est( c n c Fn ramhin en n f r n s vrarahlns m n priinnq niltns r l ~ mmsn

ning6n us0 en la lengua popular, la pbrdida de la implosiva casi n

gw&no y se da no s610 en el lenguaje popular (v. infra) sino familiarmen . . _- t .L. .. ,-. --_I.-- - . . I&-" --L-- L - 2 - --^-..-^.I 'T. _^_^^ .a-*-" a- T^l^^

te

tdrnuien en IUS uiruiub LuiLua , ~UIJIC LUUU CII piuviiiud. IUILCIIIUS u r t ~ u a uc ~ a i ~ d

alrededores asi como de Punta Arenas. Sobre el cambio de gw en w considerado como influencia del sustrato indigena (cp. H. UREPTIA, RFE VIII, p. 367), vease ALONSO, RFH I, pp. 313 ss. y MALMBERG,

sALos araucanos, a1 hablar espaiiol, I O

nafh.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (99)

ocurre. A’ suskripsj6 suskritbr

Sobre 1 ver infra.

Confori :irt iculacid la ; en la ruele enso y r hasta ;

milaci6n’. Respecl

que en el consonanti

Sin em1 ,I veces, a obseiuar r

En sub. iiiuy cuida bras sirnil: consonant (KAVARRO, snpresi6n

Solsre 1 fren en la

En la r ordinaria,

En fina I cz ingles:

( m H , VI,

s i se dice corrientemente: inepcia inq’psja; su(b)scripcidn In; sin embargo, en suscriptor, se oye con mayor frecuencia que suskriptor. las pronunciaciones populares corrucidn; suscricidn, etc.,

ne a la pronunciaci6n espafiola, la 6 en contact0 con una )n sorda siguiente no siempre se pronuncia plenamente sono- conversaci6n ordinaria la idtima parte de su articulaci6n rdecerse . . . “en pronunciaci6n claramente enfitica suele lle- 3 convertirse en p . . .”, (NAVARRO, Manual, Q 83). Cp. ‘Asi-

to del us0 chileno, LENZ declara que “ha de tenerse presente habla culta esta b no pierde su sonoridad ni aun delanle de es sordas: . . . absoltito . . . ab“soltito, per0 nunca upsoltito . . .’* p. 143).

, *

ksol6to; apsolusj6n, aksolusjh; apsurao junto a aflshrao;

rtraer no se pronuncia casi nunda la b y s610 en el lenguaje do, en substancia, susthsja; substantivo, sustantipo, y pala- ires formadas con las particulas sub, ob, ab seguidas de s + e, en las cuales la fricativa resulta casi siempre muy relajada. Manual ib., 5 8 5 ) . De ahi tambih las pronunciaciones con de la b: astenerse; astructo; oscuro.

opservar, etc., son generales en todo el pais.

lengua popular, vkase supra ‘Vocalizaci6n’, ‘Asimilaci6n’. ~ O Z submarino se da con mis frecuencia, en la conversaci6n la asimilaci6n de la b a la m: summarho.

:I de palabra se pronuncia p: Job xop; sin embargo, en la I club klul3. se ove vulcarmente a veces klus iunto a ldu.

2. m:

L i bilabia fiernpo tjC RRO, Man!

La -m Lorno n: 81flum pel

1 nasal sonora m delante cie p , o es implosiva: nomore Q’more; :mpo, y, en su articulacidn, idkntica a la espaiiola (cp. NAVA- ual, Q 85). final de la ortografia, ante pausa, se realiza, de ordinario, Abraham aBrBn; dlbum Blflun; pero: dlbzrm pequeiio i6po.

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La pronunciaci6n de la labiodental fricativa sorda f es, e n Chile, entre la gente culta, en general, la misma que en el espafiol europeo. No obstante, se oye tambikn la bilabial rp a menudo acompafiada de una aspiraci6n faringea, ~$1, igual que en el espafiol de Nuevo Mkjico pronunciacidn propia de la lengua popular: fcicil f&il y rp5sil; fierrt fjs’fo y cpj$fo.

Como afirma LENZ, la bilabial cp es la norma, en cualquier pos cibn, en el habla popular; entre las personas educadas, la pronun- ciacibn alterna con f labiodental, “pero rams veces o nunca seguida de u”. (BDM, VI, p. 138). En otras partes se oye tambien esta alternancia, especialmente ante w y en el grupo fr: cpwkg~; cprknte, etc. (cp. A.-R., B D H , I, p. 137) ; frio Trio (LENZ, B D H , VI, p. 105) .

Es decir, en Chile, la articulacidn de la f tiene carActer mixto; es a veces labiodental y a veces bilabial, en la clase media y en la popular.

La mcdalidad bilabial parece de mayor difusi6n en el sur y ceiitro, mientras que el norte (de Ovalle a Iquique) da preferencia a la articulacibn labiodental.

pp. 137-138, n. 1; MALMBERG, Etudes, p. 96, quien considera la articu- laci6n labiodental como un fendmeno posterior a la articulaci6n bi- labial. A estos datos habria que agregar, ademis el del dialect0 zam- boanguefio de las Filipinas. Cp. WHINNOM, p. 20: “ . . . one hears in addilion the bilabial F“.

Para mis pormenores acerca del cambio de punto de articulacibn de la

La n en contact0 con una f siguiente se realiza CUIIIU U l l d l d U l U U ~ l l l d l

nasal fricativa sonora q: enfermo eqfq’rmo; sin embargo, en el len- guaje descuidado y en el popular, la labiodental se convierte en bila. bial nasal fricativa sonora y, a veces, algo Afona: Gcpq’rmo.

NOTA: Nos parece extraiio que tence du M en espagnol” ( Malmbem afirme aue “Navarro 11%. P S derir. la reali7aririn

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(-n-) (co mfernio, el illnnzil; cn la trai in con u tlebajo.

mo por ej., en: triunfo, etc.) , asunto tratado en d, s 89, donde se emplea iscripci6n fonbtica, una n semicirculo colocado

En la lengua popular chilena, el grupo ortogrbfico -nf- da, co- munmente, otro resultado, cam- biindose la f a menudo en x: conf undid kiixundjo. V. infra.

I . t - - - d

La t chi1 dental oc n sea, qu imcesa piiola ( tlc silnba

La d 1

qiie la b. ceden tes, c.n el pue

En cc :ipico-sub f!r,ntointe :rente a

Lenz (

Chile, la

iii decidic

parte del wltando ocurre en 2112 popL (:I). LEN:

En est i l - icat iw I

r!$iie.

1,n prc [le Znmor

1) co

2) co

ena no se diferencia de la castellana, pues es igualmente una lusiva sorda. Lenz opina que es ripico-postdental o subalveolar, e su punto de articulacion coincide mis bien con el de la t que, segdn T. NAVARRO, lo tiene algo mis arriba que la es- Manual, 99). En voces como atlas; atleta; etc., la t final se liace a, como en Espafia (cp. NAVARRO, Manual, es el fonema sonoro correspondiente que se comporta igual En posici6n inicial absoluta o en contact0 con una n o 1 pre- se realiza como una oclusiva d, tanto en la clase culta como

blo: dania dAma; tanda t8nda; toldo tp’ldo. ialquier otra posici6n es com6nmente una bpico-dental o dveolar fricativa smora a, mas no, como en espafiol, una ,rdental (cp. NAVARRO, Manual, 100): la droga laBr6ga; Iroga drbga, di6ga. Ibserv6 que en la lengua de la gente culta, se pronuncia en d de dos maneras: mo una d bpico-subalveolar reducida, ni claramente oclusiva larnente fricativa d: nudundo, y mo una postdental, de articulaci6n enkrgica, en la que la antera del bpice llega a veces a sobresalir de 10s incisivos, re- similar a la a (representada por 6). Este ultimo sonido

1 el habla culta como d final de silaba: ahvierto, y en la len- ilar, en la combinacih de sd: 16 d6 Giente (10s dos dientes) .

e caso, Espinosa sefiala para el espafiol de Nuevo MCjico una dentoalveolar sonora: z: dkzg (desde). En cambio, en Chile:

98).

Z, DBH, VI, pp. 151-152.

munciaci6n nuevomejicana z, se da tambiCn en algunas partes a (Espafia), seg6n F. KRUCER (Westsp. Mundart., 190), mien-

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (102)

tras que la 6 chilena se aproxima a la extremefia: loaykntes (10s dien tes) ; cp. ESPINOSA, B D H , I, p. 139, nota.

Lo inismo ocurre en la fcirmula de tan frecuente uso: qui es d e , . , ~

corno por ej.: i q u k es de su vicla? kc‘aaesugiaa, kC6esufliaa. Sobre el cambio de d > r, r > I , ver infra ‘Equivalencia ac6stica’ La pronunciacibn fricativa a es normal en Chile despues de r, en In

lengua conversacional culta: gordo g$rBo; -oerde bg’rae; guardando

La d de la terminacicin -ado se pierde de ordinario, tanto en 1,1 conversaci6n familiar de la gente culta como en la lengua popular amado amio y ticnde a desaparecer en posicicin intervocklica en genc ral, sobre todo en la clase baja de la poblacicin. Asi tambikn en: -edo d o ; dcdo dCo; comido komio, en el habla iamiliar y vulgar.

La tola1 supresicin de la -d-, salvo en la terminacibn -ado, es todaii tintoma de negligencia o de vulgarismo. Cp. infra ‘Asimilacibn’.

El niismo estado de C O S ~ S que B. MALMRERC observ6 en la Argentinn se halla ‘gross0 modo’ tambikn en Chile (“Dans la prononciation dp\

gens cultivbs, on ententl h peu pr2s regulikreinent le d intervocaliquc dans tow les cas, meme dans -ado”; 0. c. p. 73) . No obstante, nunca llega q u i hasta el punto de caer en la pedanteria o afectacibn.

En el habla familiar de la clase culta y en el lenguaje popular, la final de las palabras en -ad, -ud se relaja y suele perclerse totalmente verdacl berai(a); d u d salu(a); lo propio ocurre en usted ust&) u”tC. I,a ai ticulacibn perfecta suena a afcctado; sblo en el habla form’ de la clase media se exagera SLI pronunciacidn. Conviene destaar que la voz atazid se pronuncia, en la l e n p a culta, con -d final fricatiia ata63. Esta iricativa, aunque relajada, conserva algo de su sonoridail en palabras corno: red re(&); sed se(6); lo mismo en 10s imperatiroc hablad aplA(a); drcid desi(&); etc.

Entre el pueblo, la -d final es muda: pared: pari: prk; red: re; d e a r desi; cp. LENZ, BDH VI, pp. 151-153.

En Chile no se conoce el paso de la -d final a la fricativa sordaf que ocurre en algunos lugares dc Castilla (cp. NAVARRO, Mantid,: 102) . Sblo en T a k a se registra la pronunciacih daPis por David, en1 lengua popular. En cambio ES frecuente, en el habla vulgar, el paso d -d a -s en red res.

Sobre el cambio de t en d , en voces corno: atlas, utletu, etc., yeat

supra.

warahdo; cp. LENI, BI)H, VI, p. 201.

tj 26. ALVEOLARES

1. La s y sus variantes (ort. s, c, (+ e, i) , z ) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (103)

La s chile rye la s caste1 ‘viid, 5 106) ; cmbargo, des Ilveoiar: z o n

Parece qut i o 1 de la AI ihilena; es dc I!veolar, y e

La aspirac ‘in fen6menc inyor grado En Chile,

i:!bla culta, 7

I‘FPINOSA, BC

la, pp. 60 y I Lenz atrib

’cro, como ai xografia del

y ajeno a Totalmen I

I illgar, i solo 3 a1 fin de pa -7.28; lo desi 4: “Esto sut id sonido”.

I,X) .

!:nH, v, pp.

na es, en general, dorso-alveolar fricativa sorda, mientras llnna es preferentemcnte Bpico-alveolar (cp. NAVARRO, Ma- cle ahi la diferencia de timbre entre ambos sonidos. Sin

puCs de r o 2, la s se articula, e n Chile, como Apico-supra- al soiS5l; cp. LRNZ, BDH, VI, p. 125. : la observacibn de MALMBERG respecto de la s en el espa- rgentina tuviera validez tambikn para la pronunciacih ecir, que en posici6n explosiva se realiza como predorso- n pcsicibn implosiva como fricativa dorsal. (Etudes, p.

., 1 1 . 1 . ion ae la s impiosiva de final de silaba o de palabra, es ) muy com6n en 10s paises hispanoamericanos y alcanza en Chilc junto a la Argentina, Venezuela y las AntillaP. la s final de silaba es comhnmente semiaspirada, en el

y del todo aspirada o muda, en la lengua popular. (Cp. ’H, I, pp. 185 y ss.; HILLS, BDH, IV, pp. 18-i19; €3. UREGA,

I I I *

139 y ss.; LENZ, BDH, VI, pp. 125-134; ZAMORA, Dialectolo.

uyb, en un principio, este fendmeno a influencia araucana. jS.

. L 1 . A A 1 . . 7 - 1 1 rgumenra muy men A. ALVNSV, D a m una miraaa a ia soia fendmeno para convencerse de que “es interno del espa-

L la influencia araucana”. (BDH, VI, p. 222, n.) . te e r rhea es la afirinacih de A. ECHEVERR~A REYES: “Mas propia de Chile, es la supresi6n de la s Antes de consonante labra, o su sustitucion por una leve aspiracion”. (0 c., pp. L-_ iJ_ _. __.._. &. - \ *, 1 ..___ 1 - _- T _.__ ._._ r-._.L_ L ~ L L ~ U O c b Iiuebtro). 1 iuego, apoyauo eri Lcnz, continua cede, sin duda, por influencia del araucano que no tiene

W. Catalin mponcrse desd mr.irti6 en ras i6n en 10s put

~wcrc io contin \h’,jico) , Venei

’Vxta, Barranq ‘ I N I I I : ~ , puertos I

‘1.1 P d i septen .i[inia, la regi6 rriloninl: UrugL \IY, p. 322).

ifrece el si “En. AmCrica . . . la aspiracih, a1 no a guieiite cuadro: e 10s dias de la conquista como rasgo de la koinG antillana, no se #go general del espaiiol criollo, como el “qezeo”, y s610 logr6 acepta- :rtos: Hoy es nota caracteristica de la regi6n costera de “poderoso iuado”, esto es, las Antillas, costa de Veracruz, Tabasco y Campeche !uela (salvo 10s departamentos andinos) , costa colombiana de Santa uilla y Cartagena, Darikn, en el Area del Caribe: y el Pacifico: Pa- del pacific0 de MCjico (en- Guerrero y Jalisco) , costa del Ecuador y trional, Chile. TambiCn la aspiracih ha alcanzado a otra zona ma- n del Plata, a pesar de su menor vida comercial durante el period0 lay, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Rios, Corrientes, Paraguay” [BF,

101

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (104)

La aspiraci6n de s es fendmeno moderno; est2 documentado a partii del siglo XIX y, seg6n ALONSO y LIDA, se desarroll6 ‘‘a lo mAs, en la segunda mitad del siglo XVIII” (RFH, VII, p. 344). Sobre las regione5 tipicas de s aspirada, vCase H. U R E ~ A , RFE, xvm (1931), p. 148.

La aspiraci6n y la perdida de la s- iiiicial pertenecen solamente al khabla r6stica y vulgar. Ver infra.

Es exacto lo que Malmberg anota acerca de la impresi6n acdstica que resulta del influjo de 10s sonidos vecinos. Una s aspirada zdquiere un matiz especial, segdn la vocal que precede y segdn la consonante que sigue, pudiendo distinguirse una s palatal despuCs de i, e (pistq, pa t e ) , una postpalatal tras u (pasta) y una velar despuCs de u, o (busco, bosq tie).

.

deAndose 10s signos h o (LENZ usa ‘ para uyas caracteristicas secundarias, sin einbarg

. * ^. - - - -

La transcripcidn corriente de tal s aspirada es s610 aproximada, em. designar un sonido dibil I:

C ;o, varian de acuerdo con 10s SOnidoS vecmos, como atirma Malmberg con referencia a1 cas0 de la pronunciacih argentina (0. c., p. 161) , variaciones que, en la mayo. ria de 10s casos es innecesario seiialar, pues son muchos 10s maticec que se dan entre la s de d e n a sonoridad y la aspirada de notorio rela. jami ante k n z acertadarnente, muy rara.

ida total. La pronunciaci6n plena de I

ento que llega hasta la pCrd consonante, es, como dice I

1 - 1 0 . 1 En cuanto a la -s rinai, aun en personas cultas, la pronunciacih e< vacilante. La gente culta pronuncia, en general, una s mAs o meno\ completa despu6s de vocal acentuada (filigrds), mientras que en la1

silabas itonas desinenciales, la s se reduce de tal modo que resulta s610 una vocal aspirada (fines), en tanto que en 10s otros casos de silabl Atona, se llega a la pkrdida absoluta de la sic, recibiendo, en compensa ci6n, alg6n alargamiento la vocal final o adquiriendo Csta, a vece. tarnbih mayor abertura, principalmente la e y la o (v. supra ‘Vocales LENZ, BDH, VI, p. 1127; E. ALARCQS, Fonologiu (1959), pp. 127-128,§ 91

W. VASQUEZ, El fonema /s/ en el espnfiol de l Uruguay, Monteviden 1953).

En la lengua vulgar, en final de palabra, delante de pausa, la s a perderse comhnmente; la pCrdida es la norma, despuCs de silaba rnientras que despues de silaba acentuada, la s se convierte en aspi (cp. LENZ, ib., pp. 125-126). Hay, sin embargo, una que otra exce

‘El poeta C. Pezoa Veliz (1879-1908) rima: campesinos: argentino: divin sias, p. 175) ; Rodrigue: sigue (id., p. 192).

tiend Aton- iraciii pcih

0 (Pa

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (105)

aui suele con no: mdis, rdi

En 10s gri inalterada.

Delante c rsactamente cicin de LEN^ delante de t’ VARDEN, BD

En cambi en esta posic convierte pa: p e s no se ir hikn en extr (5ki) e’kki, ex:

La aspiral bosque o ejt producen ge men”. (Grar

Lenz aun consonante s 12 m i s lejos

Delante c :iparece con eqprsA(3)o; I

poco la pror la xiula; 10s

ECHEV. ci

En: 10s j t representa u uorda inglesz

En 10s te: la grafia f: fi

Son varia (lo5 por s + pp. 132 ss.) .

En el haE a menudo c

lo EipEo.

(pp. 32-133) .

servar su sonoridad la s final, en la lengua popular de Osor- s, €rente a las pronunciaciones del ceniro: rndi, me‘i; rdi, re‘i. JPOS s + p, t, k, la consonante que sigue a la s permanece

le p se pierde la s, per0 “se aspira la vocal” como dice LENZ (ib., p. 130) ; crespo kre‘po (utilizamos aqui la nota- !) . Del mismo modo: dos perros d6‘p@o. Igual cosa ocurre : luego: esto C‘to; pasta pi‘ta; cp. LENZ, BDH, VI, p. 131; IH, IV, p. 140. 0, delante de k, el tratamiento de la s es algo distinto, pues i6n se produce a menudo una notoria fricacidn; la velar se rcialmente en fricativa; asi tenemos: m o x a m6xka o m&ka, ata de una x perfecta. (LENZ, BDH, VI, p. 131) . De ahi tain- anjerismos como bdsquetbol (basketball) bVkefiol; esqui ki; sketch ehk& e”kC. cibn de s en final de silaba, como por ej., en: “bojque por o por esto”, dicen A. ALONSO y P. HENR~QUEZ U R E ~ ~ A , “no neralmente tanta impresi6n de incultura como dotor o esa- n. castellana, B. Aires, 1940, p. 184). apunta casos en que el influjo de la s aspirada sobre la

iguiente y, por otra parte, de la vocal precedente sobre la s : esquina e&na o simplemente exina (ib.) . le fricativa sorda, la s aspirada se funde con Csta y des- ipletamente, en el habla comfin: esforzado efprsi(tl)o, los fdsforos lofMoro, locp6cporo; o “a lo sumo prolonga un iunciacibn de la fricativa” (LENZ, ib., p. 129) : las jaulas

jinetes lo SinCte, $in&; 10s sacos lo siiko; 10s chanchos

ta: blafemia, efera, fd foro , refrio, difrutar, defile, admdfera

iguetes IocpuJiCte; 10s juegos, 10s fuegos locpwdgo, el signo cp na combinaci6n de x con cp redondeada, comparable a la w L (cp. LENZ, ib., p. 130) . xtos literarios tales casos se representan siempre niediante Jego. s las modificaciones que se producen en 10s grupos forma- fricativa sonora (ver infra ‘Asimilaci6n’; LENZ, BDH, VI, Muy a menudo, la fricativa se ensordece: fl > cp; y > x.

,la culta informal, la s delante de fl (ort. b, u) se convierte :n una aspiraci6n faringea: las balas lah@&”; 10s vasos

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (106)

IohpBsoh, o con mucha frecuencia, la combinacih de una cp d6bil y B; laq$hlah.

Pero, en el lenguaje familiar, y siempre en el vulgar, la fricativa so- nora se hace cp: resbaldn ferpalbn; los baldosas lacpaldhsa”, junto a lahpaldbsah, ver infra.

La s seguida de fricativa velar TJ y medio palatal 9 suele producir, en el habla familiar y popular, las siguientes variedades: 10s gallinas la‘yayina o 1a”gayina y aun con asimilaci6n Iayyayiyina; las guindas laxjrinda > lajrjrinda > 1aPind.a (cp. LENZ, BDH, VI, p. 132).

En interior de palabra, sg se hace, en la lengua corriente x: sesgo ~6x0; juzgar xu”& o cpu‘ar; vulgar: cppurihl (cp. LENZ, BDN, VI, p. 133). Ver infra ‘Asimilaci6n’.

El grupo sd se aparta de 10s dos anteriores, pues no muestra el ensordecimiento completo de la fricativa, es decir, la B no se convierte en 8, sino en “una d con oclusidn mis enkrgica que la habitual y que s610 aparece como representante de sd; es tambih mis postdental y hasta a menudo, casi interdental” (LENZ, ib., p. 133): 10s dientes lo6j6nteh; las diucas la6j6kah.

Lenz emplea para transcribir ese fonema el signo 6 (ver supra), el cual hemos utilizado aqui. Asi desde dC”& (con 3 algo ensordeci- da) > de&, familiar y popular.

Antes de m y n aparece, en la lengua culta, una s sonora: mismo mizmo, si no, comunmente, s610 una aspiraci6n: mihmo; asno Ahno; ocurriendo tambikn asimilacih, sobre todo en la palabra mismo mimmo o m h o . El cambio de -sm- > -1m-: espasmo e’phlmo, es s610 del vulgo ignorante.

La s delante de 1 se realiza en forma aniloga a la de antes de m, isla illa; muslo muzlo o m6”lo 0, efi general, m611o o m611o.

En el grupo sr se produce regularmente asirnilacibn: 10s re: . “ “ I I . V P . I T _ - T I 1 0 1,

n:

Ves IO :reye* o loseye‘ (LENZ, LTUH, VI, p. 13%) .

Igual que en otros paises hispanoamericanos la aspiraci6n de la s com6nmente no se presenta en Chile sino en posici6n implosiva, en el habla de la gente instruida; pues s610 ocasionalmente se oyen en el habla culta pronunciaciones como: hefior, hefiora. De ahi que sea tambiin la norma general decir, en posici6n intervocilica, en casos de fonetica sintictica que equivalen a esta idtima: 10s amigos lo samiyoh, aunque en el lenguaje menos cuidadoso de la conversaci6n se diga: loh amiyo; cp. SILVA-F., BFUCH, VII, pp. 172-173. Sin embargo, en el nombre de lCi capital argentina nunca se aspira la -s- intervodlica: Buenos Airei w h o siireh, y suele ocurrir pCrdida completa en expresiones como: e$ abierto e afijq’rto,

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (107)

MAL? entre la dosilah lengua,jc que la s ;I la h ah

Es, er

de casos entre la ci6n o 1:

La P

N O T A :

el cas0 (

naerensc rada no I

fondtico, eran par

No 01 de Chile como in ciertas e por ej.: saludo: ,

Seg6r nomd (= wnga ni miento s -s se ha frase tra md!, con ma corre

L ~ B E R G comprobh una Clara oposicihn, en el espaiiol argentino, s irnplosiva y la explosiva: dos cams doh k&ah frente a dos alas (Etudes, p. 168). En Chile, sin embargo, por lo menos en el

a conversacional rjpido, puede oirse: las dos alas lahd6 hila1’, en de dos adquiere carhcter de una fuerte aspiracihn comparable zrnana30. En forma andloga: mes y rnedio mChimCajo. 1 cambio, solamerite vulgar: nosotros noh6tioh; vkase infra. ronunciaci6n de la s en Chile ofrece, pues, una gran variedad , sobre todo, tratdndose de la implosiva, la que puede oscilar articulacihn de una s plena, asirnilacihn, debilitamiento, aspira- krdida completa.

Malmberg Cree que, en je la pronunciacidn bo- b la perdida de la s aspi- ?s un proceso mcramente , sino que se debe, en .te, a la influencia de 10s

numerosos extranjeros que en su propio idioma no poseen una s implosiva y que irnitan en forma imprfecta la pronunciaci6n criolla.

,stante, estos matices pertenecen a la norma general del espaiiol ; la aspiracidn se da en todas las clases sociales, sin que se sienta fracci6n a1 habla culta. La pQdida aparece principalmente en xpresiones ya convertidas en meras f6rmulas sintdcticas, como imuchas gmcias! (mu)& yrisja, igual que en las f6rmulas de iBuenos dias! bwCno ai@; iBuenas noches! bwCnan6Ee. 1 el hispanista sueco, la caida de la J final, en casos como: = no mis) , tan frecuente tambikn en Chile (por ej.: diga nomd; ?md), se debe a su empleo como forma Ptona y a su distancia- emPntico del primitivo n7ds (o.c., p. 172) . Per0 la perdida de la lla a menudo tambiCn en posici6n t6nica; asi por ej., en la dicional de 10s “croupiers”, en el juego de la ruleta: ;no vu una a muy prolongada, alternando, por supuesto, con la €or-

!cta mcis.

%I es cl cual coi irnplosivas sintdctica mediata, E

Kenera1 en que ma h,

te punto se aparta el us0 chileno evidentemente del espafiol canario, con ncidc, por lo demris, cn muclios aspectos del tratamiento de las sibilantes . Pero si en tete es obligada la 8, cuando queda intervocilica por fonttica su tiso y la norma en las voces en que hay otra aspirada en la silaba in- an Chile el habla popular y conversacional descuidada, no convierten, en I tales casos, la -s en explosiva; de ahi que se diga la hiywah lo mismo gywa frente a1 canario las-dguah, mdh dgua (Cp. CATALAN, BF, XIX, p. 323) .

105

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (108)

Una tendencia a suprimir finalmente toda s antes de consonante, sin embargo, no puede ccmprobarse en la norma general.

lot. lit.

Q 27. RESUMEN

"porque alcanct a ver luh aba jo" (PINO, I, p. 37).

Siguiendo el esquema empleado por Alvar, ofreceremos:

1. CaSOS de -r fin21 ahsnliit2.

Lengua culta f

-as: mas mas

-es: tres t ies, tiph

-is: ldpiz lPpis

pnlas phlss, pAlzh

panes phnes, pAneh

-OS.. do$ OS, doh pasos pBsos, pboh

-us: pues pus, puh

En el habla familiar, en la conversacion cociuiana rio rorrriai y er- la lengua popular, la aspiraci6n de la -s final es lo comim en silaba t6nica; en el lenguaje vulgar, la pCrdida es general. Las dos circuns- tancias -aspiraci6n o pirdida- causan abertura en la vocal anterior.

D

3. La s seguida de consonante labial: s + bilabial sonora:

6"" 0'- r-r---- 1

familiar: . . . . 1 . 1 2 - . A ., Aspiracion de la s: resoaiar reysalar s + b > f fefalh, fecpalhi'

s + bilabial sorda: Aspiracibn de la s: las papas lahphpzs lah pipv

106

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lax gayim ?AX0

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§ 28. ELSESEO

La sustituci6n de la 0 (ort. c ante i, e; z) por la s, “convexa y predorsal, no c6ncava y apical como la castellana” (LAPESA, H L E , p. 351), llamada seseo, no es considerada corn0 norma en oposicicin, por lo que se refiere a la modalidad dialectal de 10s hispanoamericanos y andaluces (cp. NAVARRQ, Manual, a 93; ALONSO, El problema, p. 78).

Sobre su extensih geogrrhfica en la Peninsula Iberica, vCase TIS- CORNIA, B D H , 111, pp. 42-44; ALONSO, B D H , VI, p. 124, n. 2; id. Historia del ceceo y del sese0 espnfioles, BICC, VII (1951), pp. 111-200; MALM- BERG, Etudes, pp. 172-173.

El sese0 es general en Chile; no se conoce la 0, ni se concibe aceptable, ni siquiera en la pronunciaci6n mis esmerada. Los textos en lengua po- pular pocas veces reflejan ortogrificamente el seseo, pues toda z o c ( P ,

i) se pronuncia como s. En este fen6meno se ha querido ver manifiesta influencia andaluza.

Cp. LENZ, B D H , VI, p. 124; TISCORNIA, B D H , 111, p. 43, n. 13. Sobre el sese0 en AmCrica, vease H. URESA, RFE (1931), pp. 144-148; R. LA- PESA, H L E , pp. 351-353.

Por otra parte, vCase A. ALONSO, Sobre la fecha y el origen del seseo nmericuno, en RFE, XXI (1934), con el titulo de ‘Origenes del sese0 americano’. Temas hispanoamericanos, pp. 102-1 32, a1 cual el autor afiadi6, en 1952, algunas enmiendas y adiciones (‘Reajuste del tema’, 1952), ib. pp. 132-150, sosteniendo siempre que “el sese0 americano se cumpli6 como proceso americano” (p. 148) . ApoyQndose en Alonso, dice tambiCn H. UREGA: “Es lo mQs probable que la s que en AmCrica reemplaza a la z y a la c no sea resultado de influencia andaluza, sino desarrollo separado y divergente” ( B D H , IV, p. 191, n. 1).

VCase ahora tambien RAFAEL LAPESA, ‘Sobre el ceceo y el sese0 en Hispanoamerica’, en Revista Iberoamericana, XXI, 1956, y ‘Sobre el ceceo y saeo andaluces’, en Miscelinea Homenaje a Andre‘ Martinet, edit. por la Biblioteca Filol6gica de la Universidad de La Laguna-Canarias, 1957, T. I, donde se ofrecen documentos de la primera mitad del siglo xv para el seseo.

VCase tambiCn supra ‘Introducci6n’: ‘El espafiol de Chile en la Cpo- ca de la conquista y colonizaci6n’.

No obstante haberse producido la hom*onimia entre cazn y cam: cazar y casar; cocer y coser, etc., ninguna de estas voces ha desaparecido del vocabulario chileno y no reemplaza cocinar a cocer, como sucede en la Argentina (cp. ROSENBLAT, B D H , 11, p. 285).

1 os

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2. n:

En contact0 con una consonante siguiente que no sea alveolar, la n pierde su propio punto de articulaci6n, convirtihdose en bilabial: Jin pa7 sim phr; labiodental: conforme koqfp’rme; dental: cantar kantjr; palatal: chancho EhpEo; velar: banco b6gko.

La -n final ante pausa no varia en general (cp. LENZ, BDH, VI, p. 159). La comprobaci6n de Lenz de una q velar final se limitaba a1 extremo norte o mis bien a la regi6n de Tacna. Como esta ciudad dej6 de ser chilens, la observaci6n de HENR~QUEZ UREAA (RFE, VIII, p. 37l) , en el sentido de que tal q se desconoce en Chile, es correcta en oposicicin ‘1 lo que afirma MALMBERG, quien la considera “la contrapartida del tlebilitamiento de las liquidas implosivas” (Etudes, p. 115, n. 2; MAN-

En las silabas ins, cons, trans se pronuncia, como en Espaiia, una n t lM, breve y relajada (NAVARRO, Manual, 110). Se clan en Chile 10s inisinos cuatro tipos que sefiala Navarro: L onstruccidn kpnstruysjbn, (culta) ; kpstruysjbn, kBstruysj6n (semicultas) ; kphtrusjQ’n (popu- lar) ; a veces la semiculta y la popular es a la vez lamiliar: constipado kBhtipho; vulgar: EBtipAo (sur y centro) ; constancia kGhthnsja; incons- fnnte igkdtjinte (pop., Cautin) (cp. LEIUZ, BDH, VI, p. 161).

La n implosiva ante x no parece ser siempre ’J, sino mis bien una y nasalizada como en la Argentina; cp. tb., MALMBERG, Etudes, p. 116.

Sobre la nasalizaci6n de las vocales ante n, vkase supra. La n se pierde, aun en el habla familiar de la clase culta, en casos

como: no tjk n.4 Ee meterse. En la clase media hay una leve relajaci6n de la n en: conmigo; la

lengua popular usa comigo; irnortcrl por inmortal; es vulgar igneseshrjo por innecesario.

GELS, $ 21) .

3. r :

Por lo que se refiere a la r simple, la pronunciacibn chilena representa una vibrante ipico-supraalveolar de un solo golpe de lengua y de sonoridad completa; no difiere de la castellana (cp. LENZ, BDH, VI, pp. 91 y ss.; NAVARRO, Manual, 5 112 y ss.; MALMBERG, Etudes, pp. 120 y ss.).

Ocurre esta modalidad en posici6n intervodlica y en final de silaba. En el habla familiar, la r ante s se asibila a menudo: fuerra fwc’fsa.

109

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En posici6n medial, la i: asibilada sonora suele aparecer en i cGn 10s grupos -dr-, -ndr-, -ldr-: podf6 (y poi-6; Psta dltima, en la 1 popular de Los Andes y Ovalle) ; bend26 (0 be&) ; pondi.6 (y PI silindfo (Valdivia y en diversas regiones mhs) ; saldi.6 (y sal%, d divia hasta Ovalle, v. infra, p. 112). El mismo fenbmeno se da ta en el Ecuador (v. TOSCANO, p. 9s). Cp. LENZ, B D H , VI, pp. 110 A . L., “Observacioncs sobre rr, r y I”, ib., pp. 193-197; ALONSO, ‘ hispdnicos, pp. 151-195.

En posicibn final, la r simple se convierte frecuentemente en tiva I: calor ka16,. Per0 tambidn se da f asibilada: kalijf. Cp. SII p. 161.

A1 mismo tiempo existe la tendencia a desarroliar despuks c un elemento vochlico: sure; vapore; dormire, etc. (Cp. LENZ, EG p. 188). Esta vocal parisita se observa no sblo en el lenguaje PO

sino tambiCn entre gente culta, per0 su extensibn geogrhfica : sblo el centro y el sur del pais (Chiloi., Puerto Montt, Valdivi Angeles, Constitucih, Graneros, Limache, Valparaiso, Los A Desde Ovalle a1 norte no hay -e paragbgica. Por esto, parece atribuir la adici6n de esta -e a la tendencia silhbica de la lengua iiola, como sostiene MALMBERG - ’ W’

Este elemento voclilico -e se d realiza la implosiva -r con articul

La -r final ante pausa suele ser pronunciada, sobre todo en I

guaje enfjtico o en el estilo declamatorio, como vibrante. Esta pr ciacibn con dos o mlis vibraciones se halla tambiCn en Espaii; ALONSO, B D H , VI, p. 294).

yorri (Ilorar) (OvaIIe).

vulgar, en general.

PPrdida de la -r se observa ocasic

Su articulacibn como 1: olor 0161, I 1 u l r l r r a3Lk, La uL la I

:ormas !engua on%) ; e Val- mbikn y 156; Ternas

. frica- XA-F.,

le la r ’H, VI, Npular, ibarca a, Los ndes) . dificil

L espa-

malmente en la lengua popular:

. hnrm” ,.”A1 n” c/.ln A n 1 0 Inmrr...? LllfiUU

Doc. lit.: “iSeis veces en la semana, se castiga a la mujel.. .

pa que bl y aprienda a1 hombre a q u (Don 2. E., p. 173).

VCase infra ‘Equivalencia ac6stica’; cp. LENZ, BDH VI, pp. 11 ALONSO, ib., pp. 295-296.

La articulacibn debil de la -r final, en voces com3 azzicnr i

nlmibar alrnipa. es propia del lenguaje ripido y descuidado. En 10s grupos formados por consonante + r, en posicicin inic

palabra, pr-, br-, cr-, gr-, se mantiene inalterada la r: precio p

ierel!”

1-1 12:

t s~ka‘

ial de rCsjo;

\ r 110

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brasa fir& con fi bilabial muy debil; crema krCma; es vulgar klCma; grasa @sa, con y fricativa postpalatal. (Cp. LENZ, B D H , VI, p. 105).

El grupo tr se pronuncia, en el habla culta, correctamente como t + r: tropa tr6pa o ti6pa. Pero en la lengua popular y, en general, en la tonversacicjn familiar, algo rhpida y descuidada, este grupo se funde en un solo fonema jpico-prepalatal africado sordo tf: tfes, tle, segtin \. ALONSO en H M P , 11, p. 180.

LENZ a tribuy6, en un principio, el origen de este fonema a influencia <iimxna (v. BDH, VI, p. 105) , per0 10s estuclios posteriores, sobre todo el de A. ALONSO “El grupo tr en Espalia y America”, Madrid, 1925 (HMP, 11 (1925) , pp. 167-191) lo convencieron de que este fen6meno no era ac lus ivo de la pronunciacitin chilena, sino que ocurria en muchos rtros paises hispanoamericanos y en no pocas regiones de Espafia, por 10 que no se podia atribuirlo a influjo del substrato mapuche (v6ase a1 respedo A. ALQNSO, “La interpretacih araucana de Lenz para la pro- nunciaci6n chilena”, en B D H , VI, Apend. 11, en particular, p. 288) . Cp. tb. JULIO SAAVEDRA MOLINA, Foizktica Chilenu, en MPh (1904), p. 149 I F R A ~ C I S C O ZAPATA LILLO, MPh (1905), p. 36.

Aroxso, H M P , 11, p. 169, n. 1, agrega a1 respecto: “ . . .Quiz5 se pu- i’lrra deducir de esto, que la aparici6n de este tr en Chile es posterior a la de otros paises, como Guatemala y Ecuador, donde las personas cultas, por mi observadas, tienen un grado mhs avanzado del fonema; n m i s probablemente que en Chile, debido a su ambiente mis culto ha encontrado el desenvolvimiento de tr mayor resistencia”.

En posici6n interior, consonante + r se comporta como en inicial: inbra kajra. Para mis detalles, vhse LENZ, B D H , VI p. 107 ss.

Tambih 10s grupos -tr- y -dr- se pronuncian, en la lengua culta, como en Espaiia: otro 6tm; adrede aartile; sin embargo, en el habla popular, y a menudo en la familiar, en la semiculta y hasta en la culta, fr se convierte, como en posici6n inicial, en una articulacibn hpico-pre- palatal africada sorda: tf: otro &go. Cp. LENZ, B D H , VI, pp. 108, 253;

113 y n. 13; MALMRERG, Etudes, pp. 131-134. SILVA- F., 0. C., p. 161; ALONSQ, HMP, 11, pp. 1167-191; FL~REZ, pp. 112-

Sobre la suerte del grupo -dr-, en la lengua popular, vhse infra. Vocalizaci6n de la r implosiva (cp. poique, de las Antillas, v. 13.

UREGA, DDH, v, p. 149) no se da en Chile. En cambio, puede conver- tirse la r implosiva en una aspiraci6n faringea, semejante a la que re- presenta a la s en final de silaba; es frecuente en el habla familiar mte 1: Carlos kjh1oh; ante n se produce mhs bien asimilacih: came k8nne. V@ase ‘Asimilaci6n’. (Cp. NAVARRO, Ortologia, p. S9) .

No obstante, se observa en personas de escasa cultura la aspiraci6n:

111

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terneru te11nkra; carne kAsne, kAhne; piernu pjbna, pjChna (de Valdi- \ ia a1 sur; tambikn en Ovalle) .

La al‘irmaci6n de SILVA-F. (0. c., p. 167) de que en el habla coloquial lenta y rApida s610 ocurren nn por rn y 11 por rl nos parece demasiado categ6rica.

LENZ dice a1 respecto que el grupo rl “vacila entre ‘ I y 11; ejemplo, bulla bzirla” (ver infra ‘Asimilacibn’) . La pronunciaci6n de la V O L

carne, la indica como kjine (BDH, VI, p. Il i ;) , es decir, que se trat,i en tcdos estos casos de una r muy relajada que se pierde fhcilmente o se asimila a la consonante siguiente (cp. tb. A.-R., BDH, I, p. 175, n. 3; MALMBERC, Btudes, p. 138; MANGELS, 5 22) ; soltarle solti’le. La asimi- laci6n es mis maniliesta en la clase popular que en la clase media.

En garlopa hay, en general, asirnilacibn gal.16pa; el vulgo dice go-

La P se diferencia de la r simple por ser de varias vibraciones y se halla en posici6n inicial asi como tras n, 1, s (ort. r; en posici6n intervochlica: rr). Sobre sus caracteristicas espaiiolas, vCase NAVARRO, Manual, 5 116.

En Chile es P o i, siendo la tiltima (vibrante asibilada) , un sonido intermedio entre i y i, o sea, entre la vibrante m6ltiple y el tipo sin vibraci6n “que se prcduce aplicando la punta de la lengua con inenos fuerza que la necesaria para la r estrictamente vibrante”. (BDH, VI,

p. 103) . La variante asibilada f, a veces ensordecida, es frecuente no s610 en

la pronunciacibn popular, sino tambikn en la lengua corriente, en posi- ci6n inicial de palabra o entre vocales: rosa &a; perro pe‘fo (ib., p. 104) ; tambien se da la variante pe’jo. E n honra Q’nia, r se comporta coin0 si fuera inicial absoluta de palabra; lo mismo en: Enrique enfike, por influencia de la nasal.

Este sonido se halla, en general, en las mismas zonas en que se dn el ,qupo asibilado tf, tanto en Espafia como en Hispanoamkrica. Cp. ALONSO, en HMP, 11, pp. 183 ss.; MALMBERG, Etudes, p. 141; DANIEL N. CARDENAS, “The Geographic Distribution of the Assibilated R. RR in Spanish America”, en Orbis, VII (19158), pp. 407-414.

lopa.

4. 1:

La 1 chilena, en posici6n inicial e intervocAlica se conserva inalterada y no se diferencia de la 1 espafiola.

Se asimila de ordinario a1 punto de articulaci6n de una consonante siguiente, por ej.: el Ciato eiprito; colchdn kodE6n. No hay palatali zaci6n en casos como: liendre lj6ndfe o Ijknfe.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (115)

rece especial msnci6n la -I final, la que igual que la -r final, m t o de palabra como de silaba, ofrece sobre todo en la regi6n central del pais una variante de articulacih relajada. De este modo, la -I debil se aproxima acdsticamente a la -r relajada, lo cual produce a menudo 1: -1 o -r imr

i confusi6n de ambos ionemas. Esta articulaci6n relajada de dosivas conduce a la neutralizaci6n (igualaci6n) de 10s dos n ;

I

ionemas el La realizaci6n fonPtica como I o r coexiste junto a 1 y a veces se

intercambian. En esto coincide el tratamiento con el tinerfeiio. Cp. ALVAR, Tenerife, p. 37; CATALAN, BF, XIX, pp. 324-326.

La igualaci6n en posici6n implosiva pertenece, sobre todo, a1 habla popular, aunque suele ocurrir en la lengua familiar (pklma, p6lv0, delantil. La misma caracteristica seiiala NAVARRO T. para el lenguaje vulgar y dialectal de ciertas regiones espaiiolas. (Cp. Manual, 8 11 1; \&e tb. infra ‘Equivalencias achsticas’; NAVARRO, P. Rico, p. 83; ALON- so Y LIDA, pp. 313-245; FL~REZ, p. 228) .

§ 29. PALATALES

1. ch:

La palatal africada E (ort, c h ) , segdn LENZ “un fonema muy grato para 10s chilenos” (BDH, VI, p. 150), no merece mayores comentarios, ya que su pronunciaci6n coincide en general, con la espaiiola: cancha kipEa.

Lenz sostiene que junto a la verdadera E , se emplea en Santiago corrientemente “otra que se acerca a t’ y una t”s pr6xima a ts dorsal” (ib., p. 150).

Lo que a veces se oye, principalmente en el Norte, es lo mismo que en Andalucia, la fricariva 5: ~ u M ~ Q (muchacho) , pero, en general, predomina el elemento oclusivo en la mayor parte del pais. La frica- tiva S es fendmeno general, propio de todas las clases sociales, en Anto- fa*gasta, Tocopilla, Calama, Chuquicamata, y en gran parte, tambih, del Norte Chico; asi, en La Serena y Ovalle. La alternancia de E y S se da en Valparaiso.

2. 6:

Respecto de A, la pronunciaci6n chilena no se dilerencia de la de

Aparece p tambiPn como realizacih de una n final de silaba, en Espafia: viAa bipa.

contact0 con una consonante palatal (ver supra) : concha kQ’pEa.

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Sobre formas coni0 Aublado; Aublar; Audo, vCase ‘Arcaismos’. Acerca de la substituci6n de 11 por 5, vCase infra ‘Equivalencia ads.

tica’.

La palatal sonora (ort. y , h i ) , puede realizarse como africada 9 y como fricativa y. La primera aparece, como en espaiiol, en posici6n inicial de silaba, despuCs de n y I : cdnyuge k6pyuCe; el yerno ed 9g’mo.

Como dice T. NAVARRO, “en posici6n inicial inacentuada, despuis de pausa, alternan la africada 9 y la y fricativa, predominando la pri- mera en pronunciaci6n lenta, fuerte o enfitica, y la segunda en pro- nunciaci6n familiar, rjpida o descuidada” (Manual, § 11 19) ; yo $6 o 476; yema 9kma (Puerto Montt, etc.) ; hiena 9dna (Puerto Montt) ; hierba ykrfia o fkrlja. En general, parece predominar en Chile la pronuncia- ci6n de una africada suave. MANGELS indica solamente y: yo, yerno, yela (hiela) (§ 9).

La y, en la pronunciacibn espaiiola, aparece de ordinario, en posi- ci6n inicial de silaba, siempre que no precedan inmediatamente n ni 1, y en posici6n inicial absoluta, sobre todo en silaba inacentuada (NA- VARRO, Manual, Q 120) ..Lo propio ocurre en Chile: ayuda ayuaa.

En la mayor parte de Chile, la y corresponde igualmente a la pro- nunciaci6n de 11: lluvia yuljja. En el lenguaje enfitico llega a veces a convertirse en africada 9: yufija.

La pronunciaci6n de la y como i, muy difundida en la Argentina, no se da en Chile, salvo en algunas partes fronterizas, como por ej., en Antuco y zonas con influencia argentina, como, en cierta medida, en Punta Arenas. Si ocurre en otras regimes, es mis amaneramiento que hibito lingiiistico del lugar (Castro, Iquique) .

La semiconsonante j aparece como primer elemento de diptongo, o mejor dicho, en posici6n explosiva no inicial: labio lhfijo; piedm pjg’ara; etc., en perfecta concordancia con el us0 peninsular (NAVA. RRO, Manual, 5 49).

§ 30. EL YEiSM0

La palatal lateral sonora d (ort. Zl, I ) se transforma en la mayor parte del territorio chileno en y, fricativa, en general, de abertura media, sin tendencia a rehilar.

Este fenbmeno, llamado ‘yeismo’, es de gran extensi6n en Espafia, (cp. NAVARRO, Manual, § 124; TOMAS NAVARRO, Nueuos datos sobre el

114

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (117)

Icismo en Espafia, \o, T. XIX (1964) , (cp. ESPINOSA, BDT w , N R F H , VII; IM 150 SS.;MANGELS, 5 \2-86; ZAMORA, Dir IC Hispanoame‘ricL

El yeismo hispai ‘SERVO, El castella

Si A. ALONSO (1- meno con evoluci6 erpafiol y en Hispa 1). 84), estudios m i tinr que la aparicic \VIII-- no comprut iegionales, en la 1t mentos, en 10s cua 11 literatura aljam lrmos de la exis1

cay tellanos. GalmCs de Fuen

Ctc., en un text0 m cddito a la explica tica propuesta poi rchungen, t. 68 (19

Creemos de intt n l respecto, resumic del andalucismo de

“ . . .en el orden i e pueden olvidar, c cado R. Lapesa, que debieron favo: 5 i h en AmCrica de 1

ticos meridionales: “Sevilla y Cidiz

ron durante 10s sig el comercio y relac dias. En un mom la pronunciaci6n biando ripidament

en “Thesaurus”. Boletin del Instituto Car0 y Cuer- pp. 1-17), asi como en 10s paises hispanoamericanos 5, I, pp. 192 ss.; ALONSO, EMP, 11, pp. 41-89; COROMI- .. L. WAGNER, Lingua, pp. 25-28; MALMBERG, Etudes, j 8; FL~REZ, pp. 240-243; NAVARRO, Ortologia, pp. zlectologia, pp. 64-70; ROSENBLAT, Lengua y cultura z, Caracas, 1962, pp. 21-22). ioamericano es, segdn parece, de origen espafiol (cp. no e n Ame‘rica, p. 67). CMP, 11, pp. 80 ss.) creia que el yeismo era un fen6- n independiente en el dialect0 andaluz, en el judeo- noamCrica (cp. A. R., BDH, I, p .192 y n. 1, EMP, XI, s recientes (GALM~S, EMP, VII) han venido a demos- 5n tardia del yeismo en la literatura espaiiola -siglo :ba sino un retroceso de las tendencias populares y mgua escrita. En cambio, en todos aquellos monu- les no rige la norma de la lengua escrita, como en iada del siglo XVI, se hallan testimonios mis tem- tencia del yeismo que en 10s textos propiamente

ttes seiiala c; orisco de 116( .,

las en el pirra : AmCrica:

-1sos COIllU yuIufL.uv, ycgufI.uu, yuIfLufLulJ,

19. De este modo, se vuelve a dar mayor icmn monogen6tica del yeismo frente a la poligene- * Alonso (cp. HAR 56), pp. 175-176). : rb reproducir aqul iaa L u ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ u ~ ~ C ; S uc C ~ L C auwi

do que se refiere a1 verdadero alcance

hist6rico no omo ha desta- circunstancias recer la difu- rasgos lingiiis-

monopoliza-

iones con In- ento en que estaba cam-

e a ambos la-

10s XVI y XVII

.RI MEIER, en Romanische For-

, I 1,” ,,,,1..,:,,,, A ^ ^^*^ ,... e-..

- - muchos criollos la pronunciaci6i metropolitana con que tuvieroi contact0 fue la andaluza”. (HLE n. 8441.

dos del AtlLntico, Sevilla fue el paso obligado entre las colonias y la metrdpoli, de modo que para

1

1

r. - - - I .

Esta liltima consideraci6n nos ayuda a precisar el verdadero al- cance del andalucismo de Am& rica:

“Una vez superada la natural

115

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (118)

reacci6n frente a1 supuesto anda- I fundamentales son: consonantis lucismo en el hispanoamericano, afirmado acritica y acientifica- mente, hoy dia, sin duda, puede voiverse a hablar, como lo ha he- cho M. L. Wagner, del andalu- cismo de America, pero limitado en lo geogrifico, pues s610 se ex- tiende (salvo raros rasgos) a las zonas costeras, mis comunicadas maritimamente con 10s puertos de la metrcipoli (especialmente Sevilla y Cidiz) : Antillas y costa mexicana, Panami, costa de Ecuador y Per& parte de Chile. En esta zona, delimitada a gran- des trazos, aparecen 10s principa- les rasgos del espaiiol meridio- nal: relajaci6n consonintica, con- fusicin de r y 1; tendencia -rJ -1 > -h; -d- > -; aspiraci6n de la h inicial; -j- > 4%; yeismo, etc. Frente a esta zona, el interior en cambio (meseta mexicana, Cen- troamkrica, menos Panami, zona andina de Colombia, Venezuela, Ecuador, PerG y Bolivia) , es con- servador y, por oposicicin a la otra zona, podriamos decir caste- Ilanizante. Sus rasgos divergentes

mo firme (con minimaci6n in c h i v e del elemento vocilico blk pra plates ‘block para apun- tes’) , conservaci6n incluso de la d en -ado; acentuaci6n vulgar castellana del tip0 mdiz, piis, bdul, cdido, fiidr, etc.; en esta zo- na existen tambien regiones de conservaci6n de 1 (Bolivia, Peri Andino, parte de Ecuador y Co lornbia, dos provincias andinas de Venezuela, etc.) .

“En resumen: Teniendo en cuenta, de un lado, estas hltimau consideraciones, y, de otra parte el adelantamiento de la fecha del yeismo peninsular, asi como In consideraci6n de que el primer testimonio conocido no represen ta necesariamente la primera ma nifestaci6n del mismo, queda sal vada la supuesta objecidn contr la posible dependencia entre e yeismo peninsular y el hispano americano, con lo cual la rela ci6n entre ambos fedmenos re presenta, sin duda, la realidatl mis probable”. (GALM~~S, EMP VII, pp. 291-292) .

Segim Lenz, la se conserva en el norte y en el sur de Chile, c

sea, que el yeismo se limita a la regi6n central. De ahi que dign tambien Alonso: “El yeismo central de Chile flanqueado par la 11 del N. y la del S.” (EMP, 11, pp. 80,87, n. 1) .

Este mismo autor indica para Chile: “-Es yeista el centro, desdc Choapa hasta Maule . . .” y “ . . . es un fendmeno nacido en las ciuda. des y extendido desde ellas. . .” (EMP, 11, p. 66).

A. ROSENBLAT, a su vez, suavizando la aseveraci6n de su maestro se acerc6 mis a la verdad, a1 decir que “la 1Z castiza se conserva . . . en parte< del norte y sur de Chile (Lengua y cultura de liispanoame‘rica, p. 21).

116

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No es extrafio, pues, que por falta dk mejor informacibn se consignen cstos misrnos datos en el mapa No 9 del trabajo de doiia Berta Elena Vidal de Battini “El espafiol de la Argentina”, Buenos Aires, 1954, tlonde se indica para el Norte de Chile, desde el rio Choapa hasta parte (le la frontera con Bolivia, la diferenciacihn de ll/y; lo mismo que para todo el sur, incluyendo, ademis, la Isla de Chilo&.

Hace veinticinco afios, don Claudio Rosales Y. todavia afirmaba que la lengua vulgar de la zona comprendida entre 10s rios Maule y Ilio-Bio, no se diferenciaba de la de Santiago y provincias del Norte cino en que conservaba la palatal. (Andes, I, c. 2 y 3, p. 110).

La realidad lingiiistica es, sin embargo, hoy dia muy distinta. En el transcurso de 10s setenta afios desde que Lenz publicara sus “Estudios Chilenos”, las condiciones han cambiado notablemente a1 respecto. 1’ cuando M. A. ROMAN exclamaba: “iLibrenos Dios de caer en manos [le 10s fonetistas! Son muy capaces de probar, por ejemplo, que la ma- loria de 10s chilenos, lo mismo que 10s andaluces, no pronuncian Zl sino 1 ; . . .” (111, p. 2) trataba, en su afin de purista, de convencerse 61 mismo de algo en que, en el fondo, no creia. Adrnitia 61 como Lenz, que el \entre y, en particular, la capital, Santiago, era yeista y est0 significaba (pie la regi6n principal -ya que concentra la mayor parte de la po- blacibn de Chile-, o mejor dicho, la mayoria de 10s chilenos era \&a.

En verdad, aGn se desconocen las ireas precisas del ‘Ileismo’ y eviden- temente existen ciertos islotes en el sur, donde se conserva la A. Lenz rreyb que (en esta Gltima parte) pudo haber contribuido a la conser- lacibn el hecho de que el araucano emplee con frecuencia este fonema fcp. BDH, VI, p. 92, n. 2; pp. 139 y 253).

Influjo de esta idea lenziana se nota luego en la afirmacibn de Romhn que dice: “iDichosos, mil veces dichosos 10s lugares de Chile, que son casi todas las provincias centrales y australes, en que se nace I nprende a hablar pronunciando la elZe! Este bien, entre muchos ntros, nos han dejado nuestros araucanos” (111, p. 357) .

Frente a esto, A. Alonso comprob6 que “el yeismo modern0 es un fenbmeno espafiol y no indigena. Y la gran mancha de ZZ conservada que se extiende por Sudamgrica desde el Paraguay, subiendo por Bo- ]ilia, Per6 y el Ecuador se ajusta a estas condiciones”. Y luego agrega, cn nota: “Chile, con su ZZ conservada except0 en el Centro, no entra en eFte grupo”.

Referiase seguramente a la parte central de nuestro pais y no a todo Chile, cuando don Fidelis Pastor del Solar escribia por el afio de 1876, con alusi6n a1 “Diccionario de chilenismcs”, de Zorobabel Rodriguez:

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“Sabida es la tendencia de 10s americanos, i sobre todo de 10s chilenos a pronunciar y en lugar de 11, (como tambiCn lo hacen 10s andaluces), i por este defecto de pronunciacih, introduce el sefior Rodriguez I n fatal prictica de decir cayampa (hongo) en vez de c a 1 1 a m p a ; yay (harina de una especie de maiz pequefio) en vez de 1 1 a 1 1 i ; payar por p a 1 1 a r , vocablos que muchos de ellos aparecen ya en 10s dic- cionarios espafioles con 11 i cuya forma esti tambiCn con 11 en 10s dic. cionarios quichuas i araucanos, i que por cierto deben respetarse”. (Ma nuscrito inedito de un apCndice agregado a un ejemplar de Paulsen, titulado: “Antecedentes i consecuentes de 10s “Reparos a1 Diccionario de chilenismos”) .

TISCORNIA (BDH, 111, p. 40) trae un breve cuadro sobre el yeismo en HispanoamCrica. DespuCs de referirse a nuestro pais, diciendo quc “el yeismo es corriente en todo el valle central, en tanto que 11 se o)i en el sur y norte del pais”, o sea, repitiendo lo que afirma Lenz, conti n6a asi: “Aniloga diferenciacih se observa en Ecuador, donde el son] do I1 se maintiene entre la gente culta, mientras en 10s pueblos meditc rrineos y costefios lo corriente es pronunciar y en vez de 11”.

No podemos ver las condiciones anhlogas de 10s dos paises en esti punto, ya que en Chile el lleismo no es caracteristica de la clase cult? en las zonas donde todavia ocurre, sin0 que es fencimeno general.

Por lo que ataiie a 10s datos sobre la pronunciacih de la 11 en el Ecua dor, vCase ahora H. TOSCANO MATEUS, E l espafiol en el Ecuador, M a drid, 1953, pp. 99-105; PETER BOYD-BOWMAN, Sobre la pronuncincidi en el Ecuador, en NRFH, VII, pp. 221-233, en particular, pp. 224-226.

TambiCn R. MenCndez Pidal repite -fundindose sin duda en A Alonso- que “Pronuncim la “11” Bolivia, Paraguay, gran parte de Colombia, de Ecuador, de Per& de Chile y de la Argentina. . .” (Cast1 lla, p. 209) . VCase tambiCn MANGELS, pp. 20-21.

Y como B. Malmberg tampoco disponia de datos mis precisos, in& te en las mismas afirmaciones errheas respecto de Chile (a1 decir “LE yeismo” est gCnCral, B 1’Cpoque actuelle, dam toute 1’AmCrique espa gnole avec les exceptions suivantes: . . . le Sud et le Nord du Chili.. .’ &tudes, p. 151) , de acuerdo con lo que dice LENZ (BDH, VI, pp. 92, n. 2 139).

Los datos que consigna D. CATALAN respecto de la oposici6n 6: y e Chile son igualmente 10s tradicionales y adolecen del mismo defecto “No hay desfonologizaci6n. . . en Chile ( salvo la zona central de V:’ paraiso y Santiago y, en el sur, ChiloC) . . .” (BF, XIX, p. 333).

Lo propio cabe decir de A. ZAMORA (Dialectologia, p. 65). La situaci6n actual de Chile es la siguiente:

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MAPA D

Areas de yeismo

y lleismo

E3 a YEISMO

LLEISMO

20'

25'

50"

IV

IO*

15"

ID' II"

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Se pro con la y (

en el extr sonidos e c i h , con chileno n VER MAPA 1

Son n ChiloC, L rial, Con barongo, Tagua, S Andes, PI la provin la A.

Por ot sur dnica asi en Ca per0 no 1 hue y de ' propio ei Los Ange vulgo url Maule ((

En cai destacabz yeismo. S de lleism yeista. Dc

En res

nuncia: gallo giyo; llama yima; caballo kafliyo; llegar yegG le ayer o yacer, tanto en el extremo sur (Punta Arenas) como 'em0 norte (Iquique) , ni se enseiia la diferenciacihn de ambos n el colegio, en su mayor parte; y donde se insiste en la distin- 16nmente no se obtiene ning6n resultado positivo. El yeismo o muestra en ninguna parte tendencia a1 rehilamiento. D.

i a n i f i p c t a m p n t p nj.o;ctnc l a c r i m ~ i p n t o c r e r r i n n e c . MacmllanPc 6""""""' '"5'"""". I.*" Y"""""" I-- -'s-'""'"" lU l l l l l"" L " l l l , , l l L "

Janquihue (en gran parte), Valdivia, Temuco, Nueva Impe- tulmo, Los Angeles, Concepcihn, Talcahuano, Curic6, Chim- San Fernando, Rancagua (Sewell), San Vicente de Tagua-

antiago y alrededores, Limache, Valparaiso y alrededores, Los utaendo, La Ligua, Ovalle, Copiap6, Antofa*gasta, Iquique. De cia de Ais& no hay datos sino de Coyaique, donde prevalece

ra parte, nay, seg6n parece, aigunos islotes de lleismo en el imente, sobre todo en regiones cordilleranas algo apartadas; iutin (donde se dice por ej.: ladrillo, lairillo, lagrillo, con A, adriyo, con y) . Del mismo modo en ciertas partes de Llanqui- la Prov. de Malleco (Angol) 37. Luego se usa la 11 con su sonido itre 10s campesinos y algunas gentes ilustradas, oriundos de sles, no asi entre 10s advenedizos del norte, como tampoco en el iano y la clase media38; tambien en Antuco; en la regi6n del Zauquenes, Quirihue) 39 y Talca40. mbio, la regihn de Chillin, que hasta hace alg6n tiempo se L como baluarte del Ileismo, cuenta hQy entre las Areas del egdn averiguaciones 6ltimas, d o se dan algunos casos aislados o entre personas de edad; la juventud chillaneja de hoy es 31 mismo modo, pronuncia la 11 como y todo el norte de Chile. ,urnen, puede decirse que casi todo Chile es hoy diu zona del

"En la v popular. v del cam[ se ensefia e

8REn ger en Los An

?Sin err pesinos cer

'OEn la misma per! llera persis

regi6n de Malleco en general la ZZ se articula como y, en lenguaje culto Hay excepciones, tanto entre personas cultas como entre las del pueblo )o, per0 son escasas. Predomina claramente el yefsmo, de suerte que ni n' 10s colegios la diferenciacih entre y y IZ. ieral, se puede afirmar que la mayoria de 10s habitantes urbanos es yeista geles. ibargo, tambih en la provincia de Maule, sobre todo en ambientes cam- canos a la costa, como por ej., Tapihue, hay grupos francamente yefstac. ciudad de Taka coexisten las dos pronunciaciones A y y, a veces en una sona. Pero en las zonas rurales, tanto hacia la costa como hacia la cordi- te A.

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yeismo; las reducidas Areas del lleismo que ahn subsisten, es duda, condenadas a desaparecer, y el us0 de 11 fuera de esas regiones se considera como cursileria.

La situaci6n relativa a este problema ha variado s610 en 10s hltimos cincuenta afios. Rlejandro Caiias Pinochet, en su clasificaci6n dialectal del castellano de Chile, afirmaba, en 1903 (“Escenas de la vida agrico- la en Ultra-Made”) y luego en 1907 (‘‘iCulinto puede la porfia!”, que contiene “Breves noticias de 10s diakctos chilenos”; cp. LENZ, BDH, VI,

pp. 27-28), lo mismo que R. LENZ, en 1904 (Dicc. etim.) , que el dialec- to pencbn, o sea, centro meridional y sur, se distinguia del chilote y del colchaguino (este hltimo equivale a1 centro, desde Maule hasta San- tiago), por mantener claramente separadas las dos consonantes 11 y y, mientras que 10s otros dos dialectos las igualaban. Por esa misma kpoca, en 19108, don Julio Saavedra Molina (“Repeliendo la invasih”, p. 113) sostenia que aun en Golchacua habia renresentantes del Zleismo. Serian, ” seguramente, pocos.

el ‘yeismo’. Hay excepciones; pur ej.: Los textos en lengua popular ‘no indican, en

“por l’oriya ‘e un espinal . . . I (R. Laval, en VICUNA, iiomances, sin nprivn ni cpfial n 14%) /<an Fern3nrln Prnv r le

neral, en su ortograf

- 7 . - n

e-

cas0 la k es dorsopostpalatal y, en el otro, medio-prepalatal o a1 meno\ con oclusi6n mediopalatal, ( S D H , VI, p. 146) , de modo que respecto del espafiol peninsular, la realizacih chilena de este fonema es algo mis avanzada.

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La pel les de la quepa SUI

absorber y es la no lagarre i

Agreg: aiiadida I inacen tu2 1’1, p. 146:

Ante c comhnmt vocal svai dtimo ca final de s y asi escr a “sus apc

Si el fc realizarse respecto : respecto : nunciaciC ampli tud energia d Ehnico. ((

La g o nasal: gal T e r s a c i 6 n g6ma; pe

Es frec medial, e tambih (

jinda, de el extrem

Una fi posici6n

-ceptibilidad de la fricaci6n que acompafia a la k ante voca- serie anterior es mayor delante de e que de i: quema litma; ena comhnmente como EjCpa; quiso Eiso. Esta fricaci6n suele la i en quiero, quieres, quiere ECro, etc., en la lengua corriente, Irma en la lengua popular: “-Echele no mis, si no quere que pat& en el suelo.. .” (V. O., p. 41). t Lenz que “parece como si ante vocal acentuada la fricaci6n tuviera a menudo mbs marcado caracter de i que ante vocal Ida;”, aludiendo a1 lenguaje popular: Xtro - Eerimo‘. (BDH, 1 . ’onsonantes sonoras la k se sonoriza; de ahi que se pronuncie :nte ttcnica tCgnika 0, a veces, con intercalaciirn de una dCbil -abhAktica tCganika; Tacna thgana y tzigana, es decir -en este so- con g oclusiva, “en posici6n que en el espafiol correct0 es ilaba” (LENZ, BDH, VI, p. 151). La forma antigua era Tacana ibe tambiCn siempre Pedro de Valdivia, en la carta dirigida iderados en la Corte” (cp. Ed. de J. T. Medina, p. 125). mema Afond k es siempre o c l ~ s i v o ~ ~ , el sonoro (ort. g) puede coin0 oclusiva g o como fricativa y, y esta idtima se halla con

I la oclusiva, en la rnisma relaci6n que las fricativas p, 8, con I sus correspondientes oclusivas. Coincide en esto nuestra pro- in culm con la de la Peninsula, ademis tambibn en lo que a la de la abertura linguovelar se refiere, la que varia segdn la

e la pronunciaci6n y segim la posici6n del sonido en el grupo 2p. NAVARRO, Manual, §§ 127, 128). lclusiva aparece s610 en posici6n inicial absoluta y despuCs de IZo gAyo; guerra gs’fa; ganga gigga. No obstante en la con- corriente, se pronuncia en general fricativa: gato gAto; goma ro: un gato uggAto. xente oir una fricativa mediopalatal o prepalatal inicial o n la pronunciaci6n ripida, no s610 en las clases populares, sino mtre personas instruidas: higuera ifera; guerra $$Fa; guinda sde Valdivia a1 norte (Antofa*gasta) ; no se da en Iquique ni en IO sur (cp. LENZ, BDH, VI, p. 155). ricativa postpalatal aparece, sin embargo, agrupada con 7 en inicial: grasa yrAsa; grande yrrinde; cp. LENZ, ib., p. 105.

“Parece producir o ciacibn vu1

clusi6n convirtikndose en fricativa X: acomBaiia axompApa, pronun- gar registrada en Valdivia.

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En posici6n interior, la y fricativa ante e, i es a menudo prepalatal, tanto en la lengua popular como en la culta: pague usted piqe ustC; siguiente siJiCnte. En este idtimo ejemplo, la palatal absorbe la i del dip tongo.

La g delante de ua se pierde generalmente: guarda wiraa; cp. LENZ, B D H , VI, p. 141. TambiCn es general la pronunciacih: agua 6wa; igual iwP1; enagua eniwa; fragua friwa; guagua gw8wa; paraguas pariwah; Aconcagua akpqkhwa; cp. LENZ, ib., p. 193; lo mismo ocurre en Es- pafia; cp. NAVARRO, Manual, Q 127; H. UREGA, BDH, IV, p. 142, n. 3.

Los mapuches, a1 hablar castellano, transforman la g en k: amigo amiko; agarra akaPa.

Sobre las alteraciones que sufren estas consonantes postpalatales en grupos de carPcter culto, en la lengua popular, vCase infra.

Las personas educadas pronuncian 10s grupos latinos ct, cs ( = x) correctamente. Sin embargo, ofreciendo estas combinaciones cierta dificultad, se oye a menudo: e n efecto enefe’gto, etc.

Por otra parte, el sign0 ortogrhfico x ante consonante se pronun- cia, en el habla com6n, igual que en Espaiia (cp. NAVARRO, Manual, Q 129), como una simple s: exposicidn esposisj6n o ehposisj6n; extraiio ectr8nn n Phtrhnn

J-- - - *--J-”-

Entre vocales, en cambio, a menudo como gs: examen eys6m (ChiloC, etc.) ; per0 en la lengua culta, en general, como ks: ekshmf I - . , . ,. . . ” - 1 . ..

i6nmente esimen; las pronunciaciones: qgsiPisj6n, lrrientes tambidn en Antofa*gasta. . . . . . I ,* I . ,I , 1 ...._ *L.. .

en n.

kn Lopiapo, esta ultima es la torma que emplea la clase meuia; el pueblo dice corn qysiqCnsja, son co

Se vacila en texro rgsco o tggsro y aun cg-ro; exrenso esrenso o qkstCnso; extranjero -st-y-kst-. LENZ dice que “impresiona como afec- tad0 el pronunciar eksposicidn, ekstrunjero” (BDH, VI, p. 150) ; no obstante, ocurre con cierta frecuencia. Las formas esistir, esamen se consideran como vulgares; la “pronunciaci6n correcta ad 5n a s de la x intervocilica en exacto esakto, auxalao ausiljo y auxzliar

asi t ambih en Espaiia. Sin embargo, mite tambikn, generalmente, la reduccic

,- . 1.. ,-. .. apsiljix” (cp. NAVARRO, Manual, Q 129).

ehsaxeril (Talcahuano) . En la lengua popular de algunas regiones, se oye tambiCn ehsime

- 1 . ,e. . . . 1 - . !n,

a n el grupo orrogratico -cc-, ias personas instruiaas pronuncian KS: accidn aksjp’n; seleccidn selgksjg’n; etc. Sobre las transformaciones de este grupo en las hablas vulgar y rfistica, v6ase infra.

En palabras de origen extranjero, la k, en posici6n final, se pro- nuncia como en el espaiiol peninsular, es decir, como implosiva y relajada (cp. NAVARRO, Manual, Q 126) ; cofiac kopf; en la lengua

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popular bandera’

En el diqno.

kopi o kopilie, kopis: “sus cuatro guapas botellas e cofiP ” (F. C., p. 41) ; frac fra’. grupo -gn-, la fricativa y suele hacerse velar 4: digno digno >

2. x; h:

Si en co, etc.) rada, en desapare V. ZAMC hembra, nas y, pi en centr m i s cor1 cibn de aspiracii

Lo IT

x6mo; e qeajp’ndi qinEBo; ,

MulchCr de Rub: qeajp’ndc pero si, E huir, hu Los Nicl aproxim h-, en ha Tagua-1

MAS I La L i p ta, vulg cambio, U R E ~ ~ A , 7 Chile la

Adem 10s siguii apunta: 415, 417

varios paise> I I I S ~ ~ I I U ~ I I I ~ I I ~ ~ I I C ) ~ (Argentina, Ecuador, MCxi- , el habla popular ha conservado huellas de la antigua h aspi- L Chile &a -transcrita a menudo con j en 10s textos- ha rido, salvo casos aislados. (Cp. LENZ, BDH, VI, p. 182, n.: juir. IRA, Dialectologia, pp. 56 y 59). La aspiraci6n en: hambre, hediondo, hedor, humo, huir, etc., se observa en Punta Are-

wticularmente, en personas de origen anglosaj6n. En ChiloC, os urbanos como Ancud, la h- se convierte en x o F; 10s casos -ientes son hediondo qebjp’ndo; huir xuir. En la pronuncia- un estudiante de Castro (ChiloC) se comprob6 manifiesta

in de la h- en la voz habitante. iismo ocurre en Puerto Montt, en la clase popular: xuir, n Valdivia se registraron 10s casos de helado qelio; hediondo D; jundieron (PINO, I, p. 124); en Contulmo: hinchado huir xuir; Los Angeles: huir xuir; en Temuco, Imperial y 1 se dice xuyir; en Cura-Cautin: juyendo; en Coihueco, prov. le: hebra FCpra; en Taka, en el lenguaje popular se dice: D; qeb6r; qin6xo; xp’ndo; xuir. En Curic6, no ocurre lo mismo; ;e aspira la h en voces como hambre, hembra, hediondo, hedor, mo, en determinados lugares (Teno) : xuir (TutuquCn Alto, hes). En Graneros, entre la poblaci6n campesina, se oye, en adamente un 40% de las personas, una suave aspiraci6n de la Imbre, hnstn, hembra. Lo propio se observa en San Vicente de ’agua. iacia el norte, en Santiago, Valparaiso, Limache, Los Andes, a hay aspiraci6n de la h- s610 ocasionalmente. En Antofa*gas- irmente se aspira, per0 no se convierte en x; en Iquique, en la h- es muda. Estos datos desmienten la afirmaci6n de H. VRFE, VIII, p. 3710) y de LENZ (BDH, VI, p. 162, nota) de que en h aspirada s610 se conserva en el verbo huir. i s de 10s ejemplos arriba citados, EcHEvERRiL4 indica para Chile entes: jalar (halar) ; azajar (azahar) , (p. 36) ; luego, V I C U ~ A jebra (Ruble) ; jembra; azajar; jedentina (Romances, pp.

1.

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Para ejemplos de otros paises, vease TISOORNIA, B D H , 111, pp. 59-61; MARDEN, B D H , IV, p. 1154; H. U R E ~ ~ A , RFE, VIII, p. 370; MALMBERG, Btudes, p. 98; MANGELS, 5 4,2b.

Doc. lit.: Romances, p. 415; Coihueco, “y con una jebra sola” (VICU~A, prov. de Ruble).

Respecto de la pronunciaci6n de la x (ort. j , g), dice LENZ, que debenos admitir para el espafiol de AmPrica en general, la de una fricativa dorso-postpalatal: “en €1 Per6 parece haberse conserva- do este fonema en cualquier posicibn; en Chile, en cambio, se ha dilerenciado fuertemente s e g h la vocal que le siga . . .” (BDH, VI,

p. 136).

en ning6n caso, llega a reducirse a una simple aspiraci6n, como en Andalucia, Centroamerica y Las Antillas (Cp. A.-R., B D H , I, p. 147, n. Z ) , per0 tampoco se hace notoriamente velar, como MALMBERC anota para ciertos casos en la pronunciaci6n argentina (0. c., p. 101).

Delante de o y, sobre todo de u, la x tiende a adoptar una simul- tAnea fricaci6n labial -aunque esto 6ltimo ocurre principalmente en- tre el vulgo-, de modo que j y f ante o y casi siempre ante u se funden en el fonema rp (v&ase tambiPn, supra et infra) ; rpwCyo (= juego y f uego) ; cpwCpeh (@eves); juegue rpwCye o rpwCye. Cp. LENZ, BDH, VI, p. 137; MANGELS, § 10.

A. Mangels anota que ante u no hay sino una leve fricaci6n velar: Julia (x)ulja; Junio (x)unjo, la que desaparece totalmente en posicih Atona, resultando tan s610 una fricaci6n laringea h: jzigamos huygmo; jugd is huy61.

Sin embargo, no hemos observado tal diferencia, ni en la lengua com6n ni en la vulgar. Sobre 10s casos pertinentes a esta hltima, vCase infra.

En cambio, ante e, i, el chileno hace avanzar el punto de arti- culaci6n de la j , de manera que llega a ser rnediodatal v aun m e m - lata1 S o q: gbnero $hero, qCnero; 8 rnuqCr, que no pocas veces suenan I

ib.) ; luego: jeme: jieme; ajenio: ajiefi giemelo (Graneros) ; geografia: gieog

J. V I C U ~ ~ A anota: cogier, mujier ( I La pronunciaci6n que se halla entre 10s inaios ae la sierra ecuato-

riana: jiefe, mujier, etc., no ofrece el fonema prepalatal chileno sin0 que es velar (v. TOSCANO, p. 85).

1 , 1 - 1

;ente SCnte, qente; mujer :om0 XiCnte, muxi&. . .” (LENZ, .. ~.

ijo; Jeszis: Jieszi (Taka) ; gemelo: ,rafia; (Limache) . Zomances, p. 64, n. 16).

, . *. 1 1 n .

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Aunqut alcanza, e: qjkfe, qjkn

Malmbi te qui rap; salvo la tri

No car1 acerca del lo que atai la tendanc voyelle pa en palatal tant d‘aut gardant la rkpresen te PCrou, Lei que le Ch: p. 136: “ . infiel”. -P de Buenos pafia, en a que Alonsl Buenos Ai sion que, I

avec 1’Esp: assuri que par son ca

Una expedici6n explo- la pronunciacidn, rea-

Desde interpretac VI, Ap k n d , pede atri de LENZ, y s u p1 cp. t

N prohlema americana

lizada recientemente en la Ish de ChiloC, ha comprobado la exis-

: es un fen6meno difundido a traves de todo nuestro pais y n general, a todas las clases sociales, la pronunciaci6n de te, etc., se considera como algo afectada. erg dice “Le Chilien prononce mujer mu& avec une aspiran- pelle celle de l’allemand ich” (0. c., p. 101) , lo que es cierto, mscripci6n de la E que no se oye casi nunca en esta palabra. ece de inter& el juicio de conjunto que emite Malmberg tratamiento de la j espafiola en 10s paises americanos, por

iie a Chile frente a 10s paises vecinos. Dice: “I1 semble.. . que :e palatale soit poussee k I’extrCme au Chili, oh une seule latale, devant ou aprhs la “jota”, suffit pour la transformer e (medio-palatale ou meme prepalatale . . .) . . . Comme sur res points, le P&ou semble fournir le contraste absolu, en rkalisation velaire qui est celle de l’espagnol . . . L’Argentine , me semble-t-il, un &at intermediaire entre le Chili et le u a eu tort de vouloir mettre 1’Argentine sur le mCme pied ili en ce que concerne le traitement de la “jota” (BDH, VI, . . lo mismo que en Buenos Aires, si la memoria no me es

i esto comenta A. Alonso, en nota a1 pie: “-La pronunciaci6n Aires contra 10s recuerdos del autor, se agrupa con la de Es-

bierta oposici6n a la chilena”) . “D’autre part, il me semble o et Lida ont un peu exagere en mettant la prononciation de res sur le meme pied que celle de Madrid. J’ai eu l’impres- ,i la capitale argentine, s’oppose au Chili, elle contraste aussi qgne. Quelques Argentins linguistiquement cultivbs . . . m’ont la prononciation espagnole de la “jota” frappe les Argentins

racthre plus velaire”. (0. c., pp. 101-102). que apareci6 el luminoso estudio de A. ALONSO sobre “La cibn araucana de Lenz para la pronunciaci6n chilena” (BDH, , 11) , ya no cabe duda de que la palatalizaci6n de la j no se buir a la influencia del substrato indio, corn0 era la opini6n ‘a que “en todas las regiones hispinicas, las velares adelantan -

into de articulacibn cuando sigue vocal anterior”. (BDH, VI, p. 286 b. MALMBERG, 0. c., p. 102). os abstenemos, lo mismo que el hispanista sueco, de discutir e

que ver er

N O T A :

radora de

1 de si la pronunciaci6n mis palatal de la ’jota’ en las regiones s representa un progreso respecto del us0 del espafiol o si hay I ella la conservacibn de una etapa anterior.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (129)

tencia de una suave aspirada h a la manera andaluza y centroame- ricana como articulaci6n general de la g- ante e; e.g.: gente h6‘nte.

Lnile: la uniticacion cle la 1 con la antigua h aspirada, que en algunos casos persiste en el habla popular, principalmente r6stica. Este fendme- no se observa hoy, sobre todo, en las regiones comprendidas entre Chi- 106, Puerto Montt y Curic6, donde se registran casos como qeiljp’ndo, qed6r, qe160, qinbxo, x6ndo, xuir, siendo las mis frecuentes las voces qeiljp’ndo y xuir o xuyir. (V. supra).

La unificaci6n de s, c (ante e, i), z en s sorda, fen6meno que en Chile, igual que en otros paises americanos, alcanza a todas las clases sociales. (VCase supra).

La unificaci6n de y y ZZ en y tambiPn es propia de la lengua culta y popular, en las regiones que igualen 10s dos fonemas, las que cons. tituyen la mayor parte del pais. (VCase supra ‘El yeismo’) .

El relajamiento de s- inicial que llega a convertirse en simple aspi- raci6n faringea, en el habla r6stica y vulgar: sefior hepp’l, hipp’l; sefio- ra hepbra, hip6ra (Talca, Graneros, Santiago, Valparaiso, Ovalle) ; sefiorita hiporita.

TambiCn se oye, como observa correctamente A. ECHEVERR~A, con pPrdida de la s- y aferesis: eAor, Aor (p. 28), o Aol. Las formas ifior, iAoru, efiorita, se hallan en el lenguaje r6stico y vulgar de casi todo el pais, desde Punta Arenas hasta Antofa*gasta, per0 no se dan en Iquique.

126

Asi en la regi6n de Achao. (Co- municaci6n del Prof. D. Guiller- mo Araya, Universidad Austral de Valdivia) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (130)

En Taka se registra tambiCn ino (sino) ; per0 es m h frecuente la aspiracidn: handiya (sandia) ; hosegado (sosegado) ; hegundo (segun- do) ; holucidn (solucidn) ; holtero (soltero) .

El relaiamiento de la f- labio-dental a una bilabial, en el lenguaie

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (131)

3. Nasalizacidn:

ias que

Nasalizaci6n completa del grupo m b se halla en la forma tambi tamjkn, muy difundida a travks de todo Chile, en el habla popu

1 . * 1 3 - .

ya me hablan” (DURAND, Siete- cuentos, p. 11).

‘in la1

aunque no sea exciuslva ae e m , pues no es totaimente ajena a la clasc semiculta (Cp. ECHEV., p. 46; ROMAN, s. v.). Se registra en muchos paises hispanoamericanos, lo mismo que en varios dialectos de Espa- fia (cp. A.-R., BDH, I, p. 228; FL~REZ, p. 249). En el habla r6stica de la regi6n de Angol, sude ocurrir la forma tajkn, a1 lado de tamjCn. Ademis, anotamos amiente (ambiente) (Los Angeles) .

Respecto de la asimilaci6n de -mb->-m- y su importancia en la discusi6n de presuntos sustratos mediterrineos, vCase MALMBERG, EStu- des, p. 69, n.1 y SL, 111, p. 79, n.30, con cuya opini6n acerca de este problema concordamos plenamente, a1 considerar dicho cambio comc

posible, las silabas libres. un desarrollo interno del todo hispinico, o sea la de 1

Doc. lit.: “El perro se encarifia con uno

:eneralizar, en

y lambe la bota que lo patea” (Cabo de Hornos, p. 192).

Doc. lit.: “Tengo tamiCn las triF

128

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (132)

E l @ ne& 3

El I si m i 1 a mo co ordina komiy

-nni -dm

Grane

-dr- mucha

P. 76)

Doc. li

4. Cas

Casos ( tr, ti, 1

y semi tb. SUF

a lo la La I

ccmun mas q $ 30;3; gauchf lar cor A. Z A ~ . 48; H.

La a las g 10s tex

etc.) ; ;

La F

-sb-

p p o -bn- > -mn-: abnegado:amnegado (Cp. CUERVO, Apuntaczo-

p p o -iamb t ambih ofrece casos de asimilacih asi como de di- 36n (diferenciacibn) : conmigo komigo, kumiyo, es tal vez arcais- inservado, en la lengua vulgar y r6stica; en la conversaci6n ria, sin embargo, se observa casi siempre la misma pronunciaci6n 0 ; con mucho gusto komuto gusto. - > -mm-, m-: hermano ernmino; comzinmente (Los Angeles) . - > -mna- > m: admdsfera (atm6sfera) am6hfera (Puerto Montt, cos) ; adnzinistrador: aministraor (cp. M. JARA, Vaquero de Dios, . (Valdivia) . Es general. > -I-, -f-: cilindro silinfo (Valdivia) ; podrt pofC, pofC; es de frecuencia en diversas regiones.

790).

t.:

os de influencia mutua:

“iAy, hemmano querio . . .” (PINO, 11, p. 1163).

le influencia mutua, o sea de asimila t i : tres tles, tfes; trigo tiigo, tfigo, ~LL., ~ U I I ut3 ~d I C I I ~ ; U ~ L u l L d

culta, es decir, de la lengua comhn, sin constituir la norma. V. Ira. xonunciaci6n asibilada es la mis frecuente en la lengua popular rgo de toclo el pais, salvo en Chiloe. s en contact0 con las fricativas sonoras p, g, dentro de palabra, ica su sordez a estas articulaciones, convirtiendolas en 10s fone- y x, respectivamente. (Cp. LENZ, B D H , VI, p. 132; MANGELS, PINO, Crdnica, Q 47). En esto coincide el vulgar chileno con el

:sco y otras hablas populares americanas y espabolas, en particu- 1 el dialect0 extremeiio; v. V. GARC~A DE DIEGO, Manual, p. 365; IORA, Dialectologia, p. 263. Cp., ademis, TISCORNIA, B D H , 111, p. U R E ~ ~ A , BDH, IV, pp. 295, 307; MALMBERG, Etudes, pp. 163-166. asimilaci6n relativamente firme de estos grupos ha dado origen rafias con f y j respectivamente que se emplean casi siempre en tos en lengua popular: (JV-) > cp desvariar dicparjir; difnricir, ifariar (Cautin, Bio-Bio, resbalar fehcpaldr, fecpaldr; resbaldn iecpal6n; resbalosa fecpal6sv;

129

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (133)

suele ocurrir tambikn en compuestos y en fonktica sintkctica, aunque 1x1

sea lo coinim: nzds barato rn5cparito; trasbordo tiacpQ’r6o. Cp. GQRMAZ: prefiterio (p. 15); refalar (p. 16) ; LENZ: iecpalh, iecpalho, fecpala: per0 en palabras compuestas: de‘flkido o decppkiao (desvaido) ; cp. LENZ, BDII, VI, p. 132; ECHEV.; preftterio (presbiterio) , prefitero (pres-

(’, bitero) ; refaldii- (resbalhn) ; refalar (resbalar) . D. CAVADA: rpfofw refaldn, difariar (e. V I ) .

El cambio de -sD- > cp se halla prricticamente en toclo el pais en I - . - _ * I , . 1 1 1 7 7 ,

el iuiguaje corrience, pero $010 en aecerminduas palamas: resoninam, resbalar; resbaldii; resbaloso; en algunas regiones (Ancud, Angol, Sewell, Putaendo, La Ligua, Ovalle, Antofa*gasta) , se observa sola mente en la voz ?rsbalar; en otros lugares, o no se da (Copiapb), (I

5e usa la forma intermedia fenpal5r, fehpalar, en la cual el ensordeci miento de la fricativa no es sin0 parrial (Puerto Montt, Iquique) que es tambih la que se usa, en la lengua culta, en general.

La constancia de esta asimilaci6n es, seguramente, la que ha dado origen a la grafia con f (refalar, refaldn, etc.) , en las transcripcione$ que ofrecen 10s diversos autores (GOQMAZ, ECHEVERRf.4, etc.) , y 10s quc usan en s u s obras literarias el lenguaje popular, como se puede vel cn 10s pasajes citados abajo. En todos estos casos, la f que representa a -sb equivale a 9.

En e3to coincide la pronunciacihn diilena perfectaniente con I<I argentina (Cp. MALMBERG, Etudes, pp. 163-164 y nota 1 ) .

En palabras compuestas, comhnmente, no se produce, en el habla culta, el paso a cp; lo propio sucede tambiCii en casos de fonetica sin tictica; de alii: desbocido- dehflok5o; las banderas lahflandkra.

Doc. lit.: “Se la oye clifariar. . .” (SABELLA, Norte Grande, p. 285). “Por hackme ifarial a mi no mis!” (Tr. Ma., I, p. 11) (Santia-

“aunque el rotito se desvaneciera en lo alto y se refalara palo aba-

a 4 *

jo” (Don Z . E., p. 101). “que se me refal6” (U. O., I 25) (Centro y Santiago). “Y venga una zam ba; venga un refalosa!” (Don 2. E., p. 88) “-Uf, difareos. Eso seri en t

otro mundo” (YANKAS, Rotos, I 80).

-sg- > x, cp:

Una situaci6n similar a la del grupo anterior (-sb-) se presenta, e general, en el grupo -sg- > x; pues en 1- ~ ~ m f i ~ 1----,.-- 0- ’ - 0 ,.-,-lo

-sb- se liace cp, en la palabra ‘resbalar’, -si ocurre a lo largo de todo el pais en la

130

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (134)

Xluy frecuentes son, ademis: arriesgarse afexhrse (Cautin, Bio-Bio) ; thtsgtiete Eiq6te (Mulchen) , chijete (&RM?IZ, p. 11; tb. indica: h d a j o 1). 13) : rajar, rajear (rasguear) ; rajziiiar (p. 16) ; sejo, sejar (p. 16) ; rhisguetada Eiqethaa; disgusto dixuhto; juzgado xuxio; musgo muxo (YRARR, 13. 303: mujo) ; noviazgo nopjixo; rasgado rajho (Cautin, Con- tepcicin) : rasguiiar raxuprir; rajuiiar (GUZMAN, p. 188) ; sesgo sdxo.

LENZ (BDH, VI, p. 133: de”yafh1, farpupil, Pacpupo (desgarrar, rasgu- fix, raspiio) son vulgarismos; en cambio, cpu”yhr, xu”y6r (juzgar) son incluso de la lengua culta. WHEV. mota (p. 32) : compadra’jo (compa- drazgo) , di’jtrsto (disgusto) , ju’jar (juzgar) , ju’jo (juzgo) , se’jar (ses- gx) , ra’jucar (rasgufiar) , ne’ja (nesga) (cp. tb. AMUNATEGUI R., Bo- Irones, p. 201).

ROMAN (11, 2) observa: “Los grupos sg y zg se han convertido en j : I . . yiejo, sejo, neja (nesga) , fija (fisga) , rejar, amujar, (amusgar), tiit+ (musgo) , compadrajo, hallajo, jzsjat”; nrrejar (ORTI~ZAR, ROMAN, ECHEV.; nrrejdn (ROMAN) : arrejonado (arriesgado) , ‘poco usado’ (Ro- V A N ) . Cp. tb. VICU~A: riejo, sejo, arriejar, mayorajo, jujar, noviajo (ROMANCES, p. 272, n. 1 ) .

h t a s formas son tambien las mis frecuentes de la conversaci6n ordi- ri~iia. Cp. SILVA F., BFUCH, VII, p. 167. Los textos populares usan la yraEia con j .

IdCntico proceso se halla en las hablas meridionales de Espafia; cp. \LVAR, Hablas merid.

A veces -sc- da el mismo resultado: cisco six0 (GORMAZ: cijo, p. 11; GUZMAN, p. 51) ; chiEZanejo (= chillanesco?) , forma muy frecuente toda- \la, igual que gigantejo (gigantesco) que comprob6 el Dr. Y. Pino en la Iengua popular (Los Vilos) : rejatar (rescatar) : rejate (rescate) (CAV.,

En Chilob, sin embargo, el proceso asimilatorio del grupo -sg- Ileva, <I reces, a un resultado diferente, transCormLndose la fricativa sonora y en oclusiva Pfona k: fisga > fisca (CAVADA, Dicc.) : fisgar > fisquear (CAV., p. 431) . Son anticuadas las formas chisquete (chisguete) ; chis- tpetenr (= chisguetear) (CAV., p. 331).

1 ) ~ . 403-404).

Doc. lit.: “Macario jue chijete desde cria- iura” (MONTECINO, El C. de la P., 1). 136) . “le libraron de aquel riejo”. (VI- C U ~ , Romances, pp. 266 y 272) . “So ebiera pagar n i te ire, por el

arrej6n” (F. C., p. 88). “Del cuartel 10s echaron pal ju- jao” (F. C., p. 38). “con ufia y diente le rajufib la mano” (Chilenos, p. 33). “el dinero se recogia con s6lo aga- charse a 10s “rajos” (rasgos ‘zan-

131

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (135)

jas extensas’, Norte Grande) . “a rajuiione y golpes. . .”. (PINO, 11, p. 60).

Pe‘rdida de la jricatiua sonora.

“le dice a la seAora de este halla- jo” (PINO, 11, p. 77).

En la lengua popular de todo siguientes:

132

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (136)

p: anduue andiie; caballero kaayCro; cabeza kaka; dibujo diiixo; iibdn xa6n; joven x6en (cp. CUERVO, 0. intd., p. 160) ; Zauar lair; d u c o shgko; tiburdn > tihurdn (ECHEV., p. 49) ; trabuco tricko; en Auko y trigko, hay dislocacih del acento. Cp. LENZ, BDH, VI, p. 188.

La caida de la b- inicial en casos como zifio (bufido) ; ufunda (bu- bnda) ; ofes (boles) (CAVADA, p. 270) , puede haberse originado en fonetica sinthctica; del mismo modo, la pQdida de la y- inicial en: q u a > egua (ib.) . Un cas0 similar a1 de ChiloC se registra en el liabla r6stica de Los Andes (centro) : err0 (berro) ; arro (barro) ; eZa inela) ; urro (burro) (v. supra) .

Dnc. lit.: “-Hasta lueguito, joen” (F. C., p. 76). “Permiso caallero” (F. C., p. 70) . “Se I’and6e ganando” (Chilena- h s , p. 15) . “le entrego toas mis llae” (PINO,

I) ; seguridad seurii; segz

I, p. 80). “un giien cuchillo y un t r a ~ c o

. . . y u a c . a u u u ai IIIVI.V. . . I-

N~O, I, p. 35) (en fonetica sintic- tica) .

pular ocurre, por ej., en: y: la pCrdida de la y, en la lengua PO,

1) ejemplos recogidos por nosotros: aguja aiixa, igxa; en el sur y centro se oyen las dos formas; desde

Ovalle a1 norte, s610 iuxa; agujerear auxerjhl (Talca) ; agujero Bgxero, lilxero; Agustinas a9’tinah; aguzado ausho (Talca) ; frigorific0 frjorifiko (Valparaiso) ; fuego XWCO (Ancud) ; jugar xuir; Zagarto lairto (Cautin) ; Zagartija laartixa (Cautin, Los Andes) ; laguna l a h a i‘ liuna (Chillin) ; Zuegziitito lwejtito; midja, meaja, miajdn, meajdn Cautir iro seiiro.

2 ) GORMAZ cita: auja (p. I O ) ; aujerear (p. lo); aujero (p. IO); aujador (p. IO).

2) LENZ cita: dujero, azijero, Zduna. (BDH, VI, p. 188).

) ECHEVERR~A cita: duja (p. 37) ; aujtro (p. 37) ; aujador (p. 130) ; cohoZZo (cogollo)

133

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (137)

(p. 49) ; lduna (p. 137) ; sahzi (= sa@) (p. 37) (Cp. CUEF :vo, 0. ine'd.,

%A, Romances, p. 91, n. 4) : auzndo (111, 1) ; aiczar (111, 1) : Zduna (111, 1) .

(tb. en VICIJ- jiiar (111, '1) ;

6) CAVADA cita: lueo; fizira; luar; p a e n (p. 270), para Chilot. Ademis

ye6; en seguida enseiaa. En Cautin se registra: Figzieroa f f jer6ya.

Esta pCrdida de la -g- no es totalmente ajena a la pror gente medianamente ilustrada. Asi le oimos a un comen en repetidas ocasiones, hablar de un (jugador) fogue foyjBiro o foy5o.

Lo mismo sucede en fonCtica sintktica: much0 gust (Valdivia, etc.) .

La pQdida de la -g-, sin embargo, no se verifica en: lr; Cp. tb. MANGELS, Q 18.

Entre liquida y ;vocal suele perderse tambih en la regic

ocurre: llegri jerba junto n

iuiiciacicjn de tarista radial, ado xqa216r

0 milt0 hsto

'go, vago, etc

in de Osorno. nv1-n tn ",{*;'

Doc. lit.: I p. 147). ,.-- . . .. ..- . . "Yo tenia cuatro taleas de plata" (PINO, 11, p. 264). "Y comenz6 a juar a la pelota

"con a6ja dotor" (Noche, p. 82) . ''se ve el aujero de la bala" (On

"Las bestias flacas y espiis (espi- gadas) ". (DURAND, Sietecuentos,

con 61" (PINO, I, p. 84).

Panta, p. 20).

a: vida bias > popular bia.

"Lueitito se asomi

"partir con inis vez" (Tr. Ma., I, F "aseurC un poco las

"Predntele a . . . I ' ( "Dios se lo pae (p: I, p. 224).

p. 39).

p. 11).

La caida de la d intervocilica es uno de 10s fen6menos r en las hablas populares hispinicas; en la terminaci6n -ac del todo, aun en Espaiia, solamente en el discurso y en la

seurii qu'esa

riendas" (ib.. k. 13).

ib., p. 12). igue) " (PINO.

n i s frecuentec lo se conserva L conversaciGti

134

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (138)

terenioniosa o pronunciacibn lenta o enfjtica (NAVAKRO, MuizuuZ, 4 101)

I,:1

Iiny comhmiente pPrdida total sino notoria relajacibn, quedando siem- prc perceptible la 6 . A propbsito de la -d- intervocjlica, D. Rambn Menkndel: Pitlal alude, en particular ;I nuestro pais, diciendo:

“,indalucia y Chilc extreman este proceso de debilitamiento; . . . ”

En la lengiia vulgar, en cambio, se llega a la supresi6n completa [le la d en m61tiples combinacioneri: ademcis aemrih; bandido bandio; rndn k&); dcdo dko; engrrcdo eqgrho; gredn grda; lado 1Po; madera maera; incrlirinn meisina; nze‘dico mdlko; inonecln mon6a; mudo inuo; pcrlazo periso; poder podr; m jndtirn iaxaura; rodilla foiya; rueda iwCa; todns t6a“; etc. Pero, en cambio: vide (vi).

Dc Valdivia a1 sur hasta ChiloC, suele consen arse la -d-: enzbutido embutiao. Cp. A.-R,, BDH, I, pp. 230-231 y 11. 1 y 2; LENZ, BDH, VI, pp. l3’Ll55; FL~REZ, p. 146, 11. 8.

Tritase a veceq la d como intervocjlica en el habla vulgar cuando 5e lialla entre ~ o c a l y r : compadre:com$wrc; padre:pare; tarde:tare (V,ildivia) .

(Clrsliun, p. 214) .

Doc. lit,: Los escritores que emplean el

lenguaje popular no son muy ronsecuentes en el us0 de las for- inas: “quedarse dormio” (DURAND, Sie- /nucntos, p. 30). “-;Peiro, Peiro! iEja esas des!”

(Chilenos, p. 37) , frente a: “Ei ejb both unas redes” (ib., p. 5 6 ) , “--V yu’es de tu via,-” (F. C.,

“es vi6a dinn paco” ( U . O., p. 41).

p. 77).

y: La y intervocjlica desaparece, en el habla r6stic-z de ChiloC: mayo m i o ; cnyendo:caeiido (Castro, ChiloP) ; 1eyendo:leendo:lendo (Cau- rin) ; kyendn:Zecndn (Sur, Malleca, Bio-Bio) ; cl-eydxred (Valdivia, Pipr’o, I, 11. 146) ; 1~~yeron:leero~z (Valdivia, PINO, I, p. 92).

CAVADA cita: ac7 (ayer) : maor (mayor) (p. 270). (Cp. PINO, Crd-

En fonktica sintktica se observa naturalmente, lo mismo: icdmo t i r t ‘ a , 57) .

w’ llnmn? se contrae a veces en: k6sjAma < k6o se y5ma.

135

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (139)

Hasta ahora se creia que la elisi6n de y entre vocales era un fe. n6meno propio de la Isla de ChiloC. Puede ser que 10s casos registrados en Valdivia Sean de influjo chilote, pues trabajadores de ChiloC se trasladan todos 10s afios en gran n6mero a1 continente, a las zonas agricolas principalmcnte, para emplearse en las cosechas y otras faenas del campo, durante el .verano. Per0 esta pronunciaci6n, en verdad, esd difundida hasta el mismo centro del pais y tal vez alcance tambikn algu- nas zonas mis a1 norte.

Es general en el pais la forma vulgar ampoa por ampolla (ZZ = y).

Ultracorrecciones:

Como restauraci6n err6nea ha de considerarse la forma popular muy frecuente sandiya (sandilla) por sandia (ECHEV., p. 5 0 ) . Cp. CUER- vo, 0. ine'd., p. 1638. Ver supra.

r: La -r- intervocilica cae, no s610 en el lenguaje vulgar, sin0 tambiCn en el familiar chileno, en algunas palabras de mucho uso: para>paa> pa; para ir>pnr-ir, pariZ>paiZ (Santiago, Quillota) ; s610 vulgar es parece > paise; ROMAN indica como populares en Chile las formas quie's (quieres) y miuste' (mire usted) (v, 2; cp. BDH, I, p. 125, n. 1; NAVARRO, Ort., p. 89; MANGELS, 5 16).

'6txo. -. s: La -s- intervocilica se relaja, mas, en general, no desaparece total.

En algunas zonas rurafes de Chilot y de Angol, la -s- llega a aspirar- mente. Es vulgar la aspiraci6n: nosotros noh6txoh, lo'

se, en esta voz, incluso entre gente culta, percibitndose una aspii sonora; en el lenguaje semiculto, en cambio, resulta com6nmente Asi tambien en Puerto Montt, en personas de edad: nox6txo, lo Se comprueba, sin embargo, la phdida total en la lengua vu@ Angol, Los Andes, La Ligua: no6txo. En el extremo norte (Iqi no hay tal aspiracih. En otras regiones, como Talca, se observ -s- semiaspirada, en el lenguaje culto; aspiracih completa, en el popular; y, en otras partes, ptrdida: casu k6a; cosu k6a (LOS Ar y particularmente rhstico (lenguaje de 10s guasos) : mesa mCha, LUAU

raci6n sorda. X6tlO. Far de iique) a una habla ides) ; . ^""

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (140)

khha (Curic6, 7 khhi nh (Mulcl

En 10s supe (Pichi Bureo) .

En fonCtica I

lica y llega en el (que inifica?” (1

BDH, VI, p. 90;

f: La f en PI popular y cam1 \eces bilabial as pp. 135 ss.) : L

se identifica cor dixunto (ECHE~

m: En posici en la lengua vu:

En fonCtica llega a perdersc cipalmente en 1; en todo el pais.

p; Lo mismo la consonante ir observa tambiCr

n: La -n- in lengua popular tjb(ias6n); no t

p: En el lenj en: seor, sior, se se habla. Estas f

misefiora > m 5.4, BDH, IVY PF

5 35.

ConsidCranse c( ci6n y la desap2 MONT, apud. H

Jalparaiso) ; cas0 kaho; pesada pehB (Taka) ; casi nuda iCn) ; como se pide k6mohepie (MulchCn) . Cp. LENZ, ALONSO, B D H , I, p. 186, n. 1. rlativos: muchiimo, bueniimo, gordiimo, baratihimo

sintictica la s- inicial se trata a :veces como intervoci- I habla r6stica a la perdida completa: “esa pampa verde PINO, I, p. ,70).

osici6n medial, sufre tambiCn re la jach , en la lengua iia a menudo de punto de articulaci6n, haciendose a ,pirada cp,, como en Nuevo Mexico (Cp. A.-R., BDH, I, .af& Iraqh&; enchufe entiuphe. En el lenguaje vulgar 1 la x (ort. j ) : afuera axw6ra (ECHEV., p. 38) ; difunto ‘., p. 38). Cp. tb. infra fu- (fo-): ju-, io-.

6n medial de vcces con acento dCbil se pierde a veces Igar: icdmo (se llama)? k6o (se yima). sintictica, la nz- inicial, convertida en intervocilica,

3, en el lenguaje iamiliar, en la palabra mamd, prin- i combinaci6n mi mamd > mi amd; s i , nzamd > s i amd,

ocurre con la -p- en: mi apd; si, apd . A veces desaparece iicial en la exclamaci6n: iamci!; iapd!, fen6meno que se 1 en otros paises. Cp. H. U R E ~ ~ A , BDH, IV, p. 308.

tervocilica se debilita, a veces, de tal manera, en la en general, que termina por desaparecer: time (razdn)

iene nuda no tj6 nB.

p a j e infantil de Los Andes, cae ocasionalmente la 4- orita cuando precede a1 nombre de la persona con quien ’ormas pueden ser, sin embargo, arcaismos (cp. H. URE- 1. 31 1, 312) . Se afirm6 la caida de la fi en el tratamiento: i sea > misid. (Cp. ECHEV., p. 60).

INFLUENCIA DE VOCAL SOLA SOBRE ,CONSONANTE

>mo casos de asimilacibn, la relajacibn, la transforma- irici6n de la consonante en final de silaba. (Cp. GRAM- . U R E ~ ~ A , BDH, IV, p. 1355).

137

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (141)

El del halla en:

3ilitaniicnto y transformacicin de consonante final de silaba cc

(le r antc I , n: borla bg’l.la (Bio-Eo, Cautin) ; birrlo b6a.la; C n r h kAl.10 (Ancucl (ChiloC) , Puerto Montt, Talca, Santiago, La L i p \ Lo? Andes, Antofa*gasta) ; carne kAgne; tornillo t op iyo (Valdivia) gnrlopn gaIl6pa (en toclo el pais) ; nierliizn melhisa; perla pq’l.la; (Can tin, Bio-Bio) . En la literatura que utiliza la lengua popular no se expic sa este fenhmcno: bzrla = bulla ‘burla’; particularmcntc la asimilacinn de -r- del infinitivo a la consonante inicial del pronombre encl*tico: bn ficirla baphl.la; comprnrnos kpmprAalo”; matnrlo mathgo; r?mtOrnoS ma tAiloh; uerlo bel.10, bdlo; en toclo el paiy el habla vulgar pierde, e11

general, completamentc la -r sin cornpensaciGn alguna (Cp. BDH, I

p. 238) ; nndn (I bn i i a te (Cautin, Bio-Bio) ; mnibinrsc. > cnmbicisi (omprnrnos > roinprrilos; cncrtc > cnptr, quetr (Los Andes); ctiersr > cu(’sc (tb. en: Gumrsindo, ROMAN, v, p. I ) ; snlirme > snlirne; portm

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (142)

zn:caniznsa. Del inismo modo, en La Ligua (prov. de Aconcagua) ; invifrno:invienno: caw2e:cannp; cuerno:cuennt

En Valdivia: mcrnconi7itn (PINO, I, p. 125) . De Valdivia a1 sur:

> s > h: carne:cahinc; liorno:hohno, 6:no; piema:piehna; carnero: r(i”ner0 (cp. PINO, I, p. 72; II, p. IS), etc.; cstornunrir:to”niidor (rhstico, Valclivia) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (143)

Per0 tales vocalizaciones suelen darse tambien en el lenguaje culto. En Cautin y Bio-Bio, se registran 10s siguientes casos, incluso en el

lenguaj e familiar: Abraham: aurdn; abrazo: aurazo; abrigo: aurigo; abrir: aurir; abrochar: aurochar; amable: amaule; diablo: diaulo; fdbrica: fdurica (10s mapu- ches: bdurica) ; hablar: haular; noble: noule; notable: notazile; pobre: poure; pueblo: pueulo; sablazo: saulazo; sable: saule.

En general, no se dan casos de vocalizaci6n, cuando precede la vocal i (comible, dirigible). Sin embargo, se suele oir invisiule, etc. (Anto- fa*gasta) . Doc. lit.: “Pa que te aurismay tanto . (r. c., p. 91).

p. 45). “Pasar a1 cause0 con rico peure” (A. ACEVEDO, Cardo negro, p. 8) .

b > 1: Los 6nicos casos de 10s cu de Cautin) y Los Andes.

En Carahue se recistri WIU. V U U G I uuu1c:I . CII LUS NIUC~ sc ICLUYIC-

1

” \I I ‘ ” ron: pobre: poire; cobre: coire; sobre: soire; doblar: doilar.

? > g:

Ocurre principalmente entre vocal y n, m, d, r: .. . ,. ., .,, 77 . . ., 1 - 1 - I 1 J 1 1 , \ agricuiror agrieuiror; fienagno Denmno (610-aio, iviuicnen) , con cam- bio acentual; digno digno; Carlomagno karlomhpno; impregnar im prepnhr (cp. ROMAN, I, p. 212 y 111, p. I ) , registrado, por ejemplo, en Conchali; Magdalena: Maudalena (Bio-Bio, MulchCn) ; tb. Magda: Mauda (LENZ, B D H , VI, p. 158; cp. B D H , I, p. 2331, n. 1) ; magnesia: maunesia (MulchCn) ; magnifico: maunifico (Mulchh) (cp. MAN- ( I-

( 1. 7

:ELS, 5 37) ; vinagre: vinaure (Cautin, Bio-Bio) ; dogma: d o u k a (Cor :half) ; n6tese tambiCn taligro (< talagro < taladro) (Graneros). CI ~ I C U ~ ~ A , Romances, p. 10, n. 1.

; > 1: Aparece entre vocal y liquida:

t . .,. . . ,-, -. _ _ 1 . . I . . lagrzma la!rlma; mugre: muzre (Bio-Bio, Mulchen, Santiago) ; regla: reila; vinagre: vinaire (Bio-Bio, Mulchen) .

140

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (144)

Doc. lit.:

hacer ,hoyo en 10s lairi- O., p. 71) (Centro) . ieaba mejor que la del

“con la muir’en la guat’a monto- nes” (F. C. , p. 24) . I

pairino” (PINO, 11, p. 126). “que se presente mi hija entre virio” (PINO, 11, p. 245).

3. d >

En Es menor gi m b arca

Es fer Bnsadre 1 re; cuadr laire; lad nn; m a d 7 piedra: p h i d : pui clriguez: .

En cu La voc

infra), y ta), exce Arenas st

Doc. lit.: “llegi, a

“no le qi 110s” (U.

4. LO§ )

zando la Lenz,

como un otro. PP. 2 $5 32-3Y.

Como se produl

i:

pafia es hoy rasgo meridional, en particular, extremefio y en rado andaluz y murciano. En Canarias aparece en las hablas izantes (cp. CATALAN, BF, XIX, p. 332).

‘ . i6meno frecuentisimo en la lengua vulgar de todo el pais: bas54re; cedrdn: ceirdn; compadre: comfiaire; comadre: comai- a: cuaira; cuadro: cuairo; ladrar: lairar; ladrillo: lairillo; ladre: rdn: lairdn; ladrona: lairona; madre: maire; madrina: mairi- .ugada: mairugd; padre: pdire; padrino: pairino; Pedro: Peiro; lieira; podria: poiria; podrir: poirir, puirir; pudre: pziire; Pu- rid; odre: dire (LENZ, BDH, VI, p. 109; MANGELS, s 34) ; Ro- Roirigue (Graneros) ; vidrio: uirio (Sur, Centro) . anto a: adrede > airt, en T a k a se registra airel. ializaci6n es algo mAs frecuente que la sustituci6n por g (vbase se da a lo largo de todo el pais (desde Chiloe hasta Antofa*gas- pto en 10s puntos extremos, pues ni en Iquique ni en Punta : han observado casos de vocalizaci6n.

p p o s cultos que la lengua popular chilena rechaza, vocali- primera consonante, son: a h , acc, act, ecc, ect, aps, apt, epc, ept. asi como Kriiger (cp. W., €j 431) explican esta vocalizaci6n no

proceso evolutivo sino como sustituci6n de un sonido por Para mayores detalles sobre este problema, vease ALONSO, BDH, I!

21 ss. Cp. tambien CUERVO, 0. inkd., pp. 66-69; 131-158; MANGELS; ^ ^ - - - _ . - - . . _ . . . _ _ MALMBERG, bstudzos de la fonetzca hzspanzca, pp. 2Y ss.

ya lo sefial6 A. Alonso para el nuevo mexicano, la vocalizaci6n ce casi exclusivamente despues de a, e.

141

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (145)

nbs > ays:

nbsolzccidit aysolusjon; absolzito: azisolzito (Curicb, San Vicente, Lo! Angeles) (ECHEV., p. 65; A.-R., BDH, I, p. 2122 y n. 1) ; abstracto: austrac. to (Limache) ; absuelto: azisuelto (Santiago, Conchali) ; abszirdo. r u w d o (Cautin, Curicci, Copiapb, etc.) . Cp. VICUKJA, Romances, p 325, n. 11.

N C C > ays:

nccidn a p j o n (Sur, Centro, etc.) (ROMAN, I, p. 212) ; atraccidn: atrau. cidn; facridn: faucidn; satisfaccidn: sntisfnucidn; traccidn: traucidn; etc.

act > apt:

acla bgta; acto: auto; atractiva: atrautiva; cacto: cauto; cardcter: cadti. ter (Chonchi, Chiloe) (CAV., p. 307), (Cautin) ; exacto: esazito; facti, ble: fazitable; iiztacto: intauto (ROMAN, I, p. 212) (es general) ; tacto: tauto; tractor: trautor; pacto: 1

Doc. lit.:

accidn ajsj6n (Los Guindos, Curic6) ; facczones: fazciones; satisfaccio nes: satifaiciones (ECNEV., p. 34) .

act > ajt:

cardcter karhjter (rhstico, Curic6,

ecc > egs:

2 ~ - - - - - - ____“_I , . .._. - . . ~ - -. . . __._ .. o J- - - ’

direccidn: direucidn; infeccidn: infeucidn; inspeccidn: ispeuci (ECHEV., p. 36) ; inyeccidn,: inyeucidn; Eeccidn: leucibn; perfeccidn: p feucidn; proteccidn: proteucidn (ChiIoC) ; seccidn: seucidn.

coleccirjn bnleiiaicin: ronfeccirjn: conreuczon: correccmn: correuczon;

dn er.

Doc. lit.: “P6ngale fleuciones . . .” (Chile nodus, p. 34).

142

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (146)

tlcrcccic~n direjsj6n; elcccidn: elctcidn (ECHEV., p. 34) ; proteccidn: pro- ti+idn (ECHFV., p. 34) , de escaso IISO.

r r t > ept:

iifccto afegto (ECHEV., I). 34) ; nspecto: aspeuto; arqziztecto: arqziiteuto; tolecta: colezsta; Lorrecto: correzito (es general desde Chilob a1 norte) ; dcjecto: defczrto; directo: direuto; director: direzitor; efecto: efeuto; dictrico: elkutrzco; indirectn: inclireuta; insecto: inseuto; inspector: ipzitor; perfecto: perfeltto (es general) ; recto: rezito (general) ; rector: irl/tor (ChiloC, etc.) . ut > ejt:

tortecto kofCjto; perfecto: perfeito (rilstico Curic6, Los Andes)

i r t > ipt:

iouflicto: confliztto (Lebu, Prov. de Arauco) . rips > aps:

riifisula kipsula (en todo el pais) (v. tb. V I C U ~ ~ A , Ronznnces, p. 242) ; rolnfiso: colaziso (Graneros) ; Znpso: Znziso (Limache) .

rijt > agt:

irptitud agtitli (Los Angeles, Graneros) ; apto: azito; cnptura: cazitzira; IECHEV., p. 34) ; innpto: inazito; rnpto: ruuto.

iiccficidn asepsj6n; concepcidn: conceucidn; recepcidn: receucidn.

r j t > ept:

imptar asegtir (de ChiloC a Ovalle) ; concepto: coizceuto; precepto: limetito; preceptor: preceutor; receptor: receiifor (Cautin) ; repti!: ~ i w i i l (Limache) . Cp. PINO, Crdnica, Q 50.

ip t > ipt:

En Mu1chi.n se registrci: Egipto Figto (trigo giuto) .

143

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (147)

acepta asC@ (vulgar, Santiago, Los Andes) ; concepto: Andes).

oct > opt:

docto dbpto (Santiago, etc.) ; doctor: doutor, doutol ( (LENZ, BDH, VI, p. 185).

opt > ol$: adoptar ado@Al (Graneros) ; optar: outar (Limache) .

ips > ips:

ecZipse ekligse (ocasionalmente en ChiloC, Ancud, Los dedores de Curic6, La Ligua) .

obs > ops:

obsei-rrar opserpAr, ogserpil (Valdivia, vulgar; braner Copiap6, Ovalle) ; obsesidn: ousesidn (Graneros) ; ob. (Graneros) ; obsequio: ousequio (Limache) . Cp. tb. LI pp. 147, 185; ROMAN, I, p. 212; IV, p. 96; MALMBERC, Btz

conceit0 (Los

Lebu, Taka)

Angeles, alre

'os, Putaendo, sceno: oziceno

ides, pp. 79 ss. ENZ, B D f f , VI,

obt > opt:

obtuso: outuso (Valdivia) . Las formas con au, eu son comunes en todo nuestro territorio, per0

menos frecuentes en 10s dos extremos (Punta Arenas, Iquique) ; las con e;, a i s610 se registraron en una localidad de la Prov. de Curic6. en Sam tiago y Los Andes.

Lo general, en Chile, es la vocalizacih en u, la que es mas trecuen- te en ect que en act; la vocalizaci6n en i, en cambio, es solamente oca. sional.

ax (= aks), ex (= eks), ox (= a De la misma manera se tratan

ax :

Mciximo mipsimo (Conchali) (E

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (148)

ex:

cxagerc te, San ca, San

prdxirr Par;

NIA, B1 Par:

146 ss.; El (

la elin cionad

Las tie tod

1, pp. 5

occidn (Antof, ducidn

Del

examei nento divia, (exigir: jexactc

zdo egsaxerho (Talca) ; examen: eusamen (Ancud, San Vicen- Fernando) ; examinado: eusaminao; examinar: eusaminar (Tal- tiago) ; e'xito: e'usito (Talca) ; excelencia: euselencia (Limache) .

60 pr6gsimo (Conchali) . I la pronunciacih vulgar de 10s grupos cultos, vCase tb. TISCOR- 3H, 111, pp. 70-78. i ejemplos anilogos de otros paises hispanoamericanos, ver BDH, 118 ss.; TISCORNIA, BDH, 111, pp. 70 ss.; H. U R E ~ A , BDH, IV, pp.

iebilitamiento de la consonante final de silaba puede llevar a iinaci6n de la primera consonante en 10s grupos arriba men-

formas con la primera consonante perdida se hallan a lo largo o nuestro pais:

BDH, v, p. 140; LENZ, RDH, VI, p. 147; MANGELS, §$, 37-39.

os.

asj6n (de Punta Arenas a Antofa*gasta) ; accidente: acidente agasta) ; af liccidn: af licidn.; coccidia: cocidn; conduccidn: con- ; inyeccidn: inyecidn; leccidn: lecidn; produccidn: producidn.

mismo modo:

n se pronuncia habitualmente esGmen, en la lengua popular; (exento) ; Csito (Cxito) (ChiloC, Los Angeles) ; tasi (taxi) (Val-

Zentro) ; tanas (Tcinax) (Santiago) ; esagerar (exagerar) ; esigir ) ; esaltdo (exaltado) ; esistir (existir) (Los Angeles) ; esacto )) ; esdtico (excitico) (Antofa*gasta) 42.

' s:

nbsolu nbstrac

to asoluto; absorber: asorber (Cautin) ; abstinencia: astinencia; :cidn: astrac(c)ic 5,; abstracto: astracto (Los Angeles, Talca) ;

- 1 _ . . . ., 1 1 . 1 1 algunos casos se observo una cenaencia a la sonorizacion ae la aei grupo monas ilustradas: accidn agsj6n; accem ags&o; coccidn koySj6n (Tal- ), provincia de Concepcih) . . .

145

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (149)

no obstante: nostante (Talca) ; obsequio: osequio (Cautin, Los Ange- les) ; observar: oseruar (Castro, ChiloC, Valdivia, La Ligua, lengua popular) ; obstdculo: ostdculo (Los Angeles) (ECHEV., p. 35) ; subsidio: susid io.

Formas como: astenerse, ostante, se dan tambiCn en el habla culta (por ej., en Talca) .

bt > t: obtuso: otziso (Chimbarongo) .

ct > t: cardcter karPter (Antofa*gasta, Contulmo) ; conducta: conduta (Chilob, CAV., p. 437) ; conductor: condutor (Cautin) (CAV., p. 438) ; correcto: correto (Contulmo, Curic6, -r6stico- Antofa*gasta) ; doctor: dotor (Sur, Centro, Norte, general en casi todo el pais) ; doctrina: dotrina (Cautin, Bio-Bio) (ChiloC, CAV., p. 438) ; efecto: efeto; eructar: erutar, irutar (Mulchen) ; eructo: eruto; extracto: estrato; lector: letor; lectura: letu-

ru; octubre: otubre; perfecto: perfeto (esta idtima forma se halla en Punta Arenas, Valdivia, Contulmo, Santiago, Antofa*gasta) ; trayecto: trayeto (Valdivia) .

p t > t: aceptar asethr; concepto: conceto; corrupto: corruto (ChiloC, CAV., p. 430) ; optimista: otimista (Curac

ps > s: autopsia agt6sja. Esta pronunciaci6n es tambikn frecuente aim entre personas instruidas, en Espaiia. (Cp. NAVARRO, Manual, Q 79, nota) ; corrupcidn: corrucidn (ROMAN, IV, p. 95) ; eclipse: eclise, forma com6n en todo el territorio.

Varios de estos ejemplos son voces que se pronunciaban ya en la Cpoca de la conquista sin la consonante implosiva: conceto, efeto, CO.

rruccidn, dotrina, licidn, acidn, etc. (cp., por ej.: ‘La lengua de Pedro de Valdivia’, BFUCH, XI, (1960), pp. 146-160) y asi habrim llegado a1 habla popular nuestra.

La reducci6n de nst > t: constipado: costipao, tambiCn es antigua, (Cp. P. de Valdivia, BFUCH, XI, p. 143) ; conte (conste) ; “para que conte que mih animalito ganan . . .” (PINO, I, p. 79).

146

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (150)

La literatura criollista ofrece m6ltides eiemdos de estas formas tiel lenguaje popular; anotaremos aq

“direuci6n” (Tr. Ma., 11, p. 48) . “eccuci6n” (Tr. Ma., 11, p. 51) . “icyxutiva” (Tr . Ma., 11, p. 13) . “rldmitivamrntp” (Tr M n T T n

I ,

“retraute” (U. O., p. 96). “fleuciones” (V. O., p. 15). “indireiita” (11 0 n 7R\

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (151)

“Le decia el cura que se persina- ra” (PINO, I, p. 213; 11, p. 289). “Me llamo Inacia” ( U . O., p .

I

89). “lo jue a saludar in( NO, 11, p. 215).

pimeo (GORMAZ, p. 15; ROMAN, 111, 1; ECHEV., p. 37).

“-@C no te fijai roto rnurien- to?” (Tr. Ma., I, p. 10) (Centro). “hasta 10s calzoncillos murientos pal lavao . . .” (ChiZenadas, p.

Doc. lit.:

15) (Centro) . “ . . . Cara mis murienta que, . ,’ (CASTRO, Cordillera, p . 37) (Cen tro) .

“Este estaba apatronao con el rc! de 10s pimeos” (PINO, I, p. 48).

ilesia (KoMAN, 111, 1) , asi por ej., tb. en Yuerto Montt; cp. tb. Bun, I .

p. 233; FL~REZ, pp. 155-156.

-gr- > -r-:

muriento (Cura-Cautin, sur y centro) Cautin) .

(ROMAN, 111, 1) ; mure (Curn

Doc. lit.: “No inoro ni un trabajo” (DI RAND, Cielos, p. 165) .

Sin embargo, la lengua popular encuentra a menudo, tambikn otr: soluciones para evitar estos grupos cultos. VCase infra ‘Equivalenci achtica’.

El latinismo etce‘tera es en la lengua ordinaria, comdnment qksktera (ECHEV., p. 47) ; de ahi, vulgarmente: egsktera (cp. euctterr Chilenadas, pp. 12, 14).

148

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (152)

Como ultr (p. LENZ, BD

Mis frecu nbjeto ogxbtc ec la pkrdida y e es muy c( ersitarios. EI

suaito; subte 'tro (cp. ECH

Igual a1 c itada en 8, .arhster; cor? ' n perfksto; c(

Todas est< ' cpafia, CUER

No es extr; in, a veces, I

) i t a elqhtrisil.

implosiva, en par- b, por r: absorber: Ica) ; objeto: orje- , orsequio; obliga-

\OTA: Ocasio rueque de la jicular de la zrsorber (Ta ro; obsequio:

tdculo (Limache) ({Casos indi- viduales de equivalencia ac6sti- ca?) . VCase infra.

Otro cas0 rnmbien en e

m en: adm 'irico) ; o ani \LiN, S. V.) .

ha visto la admo'- noc. lit.: TambiCn se

f'ra cubierta ue poivo espeso- (VICU~A, Romances, p. 442).

La forma I

is, per0 se c p e arisme'tic, ICHEV., p. 54

Limache, Va:

'h, I, p. 91:

'C. cp. A.-R.,

acorrecci6n aparece tambibn farmase'ctico (farmacCutico) ; H, VI, pp. 147; ECHEV., p. 35; y farmase'ptico. ente que la vocalizacibn de la b final de silaba ante j :

(Conchali, Limache, Copiap6) , LENZ, BDH, VI, p. 152, : oxCto (Centro, Copiap6) ; subjuntiuo sgxuntifio, forma >m6n y corriente en la clase media y entre estudiantes uni- i el lenguaje popular, cae la b tambiCn ante d o t : szibdito rrdneo sutefhnjo (Cautin, Bio-Bio) ; tambidn: soterrd-

astellano vulgar, que suele convertir la implosiva debi- nuestro pueblo reemplaza a veces la k por s: cardcter recto kpfesto; exacto e(k)s&to; extract0 estristo; perfec- mcepto konsbsto. as pronunciaciones se anotaron en Valparaiso. Cp. para vo, 0. ine'd., p. 154; para Colombia, F L ~ R E Z , p. 165. ~iio, pues, que en estos grupos aparezca tambiCn la implo- como una simple aspiraci6n h: corrector kpfeht61; electri- ita; rectdngulo fehtiggulo; tractor tiabt61 (Valdivia) .

EV., p. 35).

149

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (153)

TambiCn se observa sonorizaci6n de la t ante p en el extranjeris. mo (football) fzitbol fuapol, en el lenguaje culto, mientras que el habla vulgar sustituye la t por I o r fhrpol, fulpol. V. infra ‘Equivalen. cia actistica’.

Otros casos de asimilacih: La palatalizacibn de g ante e‘, i no se limita a la lengua popular, sino

que alcanza tambiCn el habla culta, aunque no sea la norma. Se coiii-

prueba principalmente entre Valdivia y Antofa*gasta: guerra $$’fa: guihda qinda; higuera:higuiera (Talcahuano, Talca, Los Andes) : ceguera: ceguiera; aguerrido: aguierrido; reguero: reguiero; hogtiera: hoguiera (Talca). Del mismo modo en el cas0 de q: jefe qjCfe; rn+ muqjdr; trajeres: trajieres; dijeron: dijieron; dijera: dijiera, etc. (Los Angeles, etc.) . Ver supra.

En Chiloi., la pronunciacih prepalatal se observa principalmentr entre el vulgo agenda: agienda; gemelo: giemelo; Gerardo: Gierardo (Graneros, en todas las clases sociales) ; gente: giente; gentil: gientil: gerente: gierente; gknero: giknero; germen: giermen (Los Andes) .

Palatizacih de k- inicial de silaba en contact0 con vocal palatal (E, kj) aparece en: kermesse kjqrmds; kerosene kjeroskne; aquel ak$l (Los Angeles) .

Conocida y general en el lenguaje popular es la influencia de un:’ vocal velar (21, 0) sobre la f precedente. En estos casos, la asimilacihii produce una fricativa velar x, transcrita corrientemente j , en la litem tura que usa la lengua popular: fui mi; fuerte xwg’rte; futre xutre x6tfe; fusil xusil; fuego xwdyo (LENZ, opuCg0) ; faelle xwdye; fulano julano; fundid: jundid; fzincidn:juncidn; fogonero:jogonero; f o r t m jortuna; fdsforo: jdforo; foto: joto (Talca) ; piltrafa: piltraja; Piltrofil so: piltrajoso (Cautin, Bio-Bio) ; piltrafiento: piltrajiento; teltfono: tr le‘jono; triunfo: triunjo.

GORMAZ cita: justdn (fustin) , (p. 13). ECHEV. anota: jumar, juerza, id, juente, juerte, jutre, j o p

Lo mismo ocurre en posici6n interior: ajuera, dijunto, etc. Cp. Ma\

La literatura que utiliza el lenguaje popular abunda en ejemplos

(P. 38)

GELS, 55 4 y 13.

de esta clase:

Doc. lit.: “Y pa que se conjormara le dijo mi papi” (PINO, I, p. 94). “y como no le contest6 en jorma

me ijo” (ChiZenadas, p. 23). “parecia un juelle de fragua” ( l O., p. 68).

150

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (154)

Es menos frecuente el proceso contrario, o sea labializacidn de una velar, donde por influencia de una u vocal o w en diptongo se con- rierte una x en f o cph: justo: fusto (Graneros) ; jurel: furel (Chilo&, Civ., p. 344) (Antofa*gasta, Centro) ; junio:funio; julio:fuZio (Ancud) ; jupr:fugar, fuar; jugo:fugo (Ancud, Cautin, Bio-Bio) ; juanete:fua- nete; juez:fuez; juicioso:fuicioso (ECHEV., p. 38) .

La forma fwCgo o rpwCgo tiene amplia difusi6n en la lengua popu- lar, y en gran parte tambih, en la culta de casi todo el pais.

No se ha observado la labializaci6n de x ante w en las regiones de Los Angeles y de San Fernando, ni en Iquique.

Doc. lit.: “ . . . Y hay una fiebla” (LOMBOY, Ranquil, p. 182) .

§ 37. INFLUENCIA MUTUA DE CONSONANTE Y SEMICONSONANTE

“Es pur0 cuero y fiervos” (F. S., El bosque sigue su marcha, p. 27; DURAND, Sietecuentos, p. 87).

El grupo nj ritono se hace a veces p: Alemania alemPpa (cp. LENZ, BDH, VI, p. 160; H. U R E ~ A , BDH, IV, p. 358; MANCELS, Q 7,4).

Hay palatalizaci6n de la n en: nervio, pop. njfrpo > perflo (Bio-Bfo, Cautin. Sur en general) ; Geblina; cp. Aiervo, Aiervudo, ECHEV., p. 52: “donde cabe dudar si es exacta la expresi6n grrifica” (CUERVO, 0. ine‘d., p. 63; GORMAZ, p. 14; “el chileno del pueblo dice tambien Aervo, i iebln. . .”, RO~ITAN, IV, pp. 2, 33).

La forma fiebla o pCgla se encuentra desde el extremo sur, Punta Arenas, Chilo&, Puerto Montt, hasta la regi6n de Los Andes y La Li- gua, salvo en Iquique (cp. Caliche, p. 100). En las dos localidades an- teriores, la palatalizaci6n ocurre solamente en la voz Aebla; en el sur ?’ centro, el lenguaje campesino ofrece, ademris, fieve (Ancud, Curic6, Graneros, §an Vicente) ; Aega (Valparaiso) . Son muy comunes en el sur y centro, las formas arcaicas Aublado, Aublo, Audo (Punta Arenas, ChiloC, Angol, Talca, Curic6, Graneros, San Vicente, Los Andes) ; mAs hacia el norte no se da la palatalizacibn. Cp. ESPINOSA, BDH, I, p. 128.

La asimilacibn de n- a la f i medial se halla ocasionalmente en Giiio (Puerto Montt, en el lenguaje infantil; Valdivia, Angol, San Vicente, Valparaiso) ; aEiiAao (Valdivia, Cautin, Bio-Bio) . Cp., A.-R., BDH, I,

p. 158, n. 1; p. 160, n. 2; p. 181, n. 1; FL~REZ, p. 261.

151

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (155)

$0 koy6mpjo (R

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Despalatalizaci6n ocu anedir ‘afiadir’ ( E c H E v . ~ . GDH, I , p. 89) ; barbilanzpir

En el grupo -mn-, en el jnn, n, ver supra), se pro( diferenciacibn, convirtiPndo iura1 de Angol, Los Angele Los Andes) ; arnesia (amnes Angeles) ; colurna (column San Vicente, Santiago, Ova Valparaiso) f solesne (solen

Doc. lit.:

Ta1nbii.n hay ejemplos d alumno al6tjno; amnesia a. lumna koliqna (Chiloi.), i correcciones, ya que la n pc nes, 5 843; 0. intd., p. 155) ,

En las consonantes gemi procede com6nmente a la tn1nbii.n diferenciacibn, nn Copi Iquil

mn que suele dar, como el habla semiculta (Graneros, innzundo:irmundo (Antofa! lm: conmigo: colmigo (Grar

Aucuiaa ucuiic, ucaxuua

tambien en: 52), metitesis del ant. enadir (cp. A.-R.,

zo (ECHEV., p. 52). cual se da preferentemente la asimilaci6n hce , a veces, en la lengua popular, una se la m en r o s: alurna (alumna) (habla s, San Vicente de Tagua-Tagua, Limache, ia) , (Limache) ; calurnia (calumnia) , (Los a ) , (Puerto Montt, Angol, Taka, Curic6, d e ) ; colusna (columna) , (Chimbarongo, me), (Valparaiso) .

e sustitucibn de mn > qn: gndsja (Limache) ; calumnia kal6tJja; co- Eormas que Cuervo considera como ultra- ipular corresponde a gn y mn (Apuntacio-

nadas nn (ver supra), la lengua popular reducci6n a n; sin embargo, hay a veces, > nn: innecesario inneseshrio (Valparaiso,

:ra aspiraci ’>

“ . I

i6n: i”nesesQrj0 (Putaendo

nn > rn: innumerable : iri

nn > In: innecesario: ilnec

rJk > rk: nzancorna: marcor

Doc. lit.: “agarre a culatazos a una ma

“Y se las echa la galli en colurna por hilera” (Chilenadas, p. 29).

n Andalucia, rm: conmigo:cormigo, en el Santiago, Antofa*gasta) ; inmenso:irmenso;

Tasta) , o tambiCn, como en Extremadura, ieros). Cp. CUERVO, 0. ine‘d., p. 159.

mumeruble (Limache) ;

esario (Graneros) ;

e (Los Angeles) ; cp. tb. GORMAZ, p. 15.

nu;

na de perros” (Chilenadas, p. rcor- 25).

153

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (157)

En posici6n inicial y media. (Cp. supra ‘Vocalismo’ (Diptongos) , Con respecto a este len6meno, ocurren frecuentemente: giieco; giir-

la; guelga; giiella (gueya); giiero; guesillo; guifa; giiemul; sirguelillo (Punta Arenas, Puerto Montt, Los Angeles) . Cp. LENZ, B D H , VI, p. 141: MANGELS, § 3; MALMBERG, Etudes, pp. 37 ss.; KRUGER, W. 5s 191-208.

La literatura dialectal est5 llena de testimonios de estas sustitucio- nes; sin embargo, la grafia gu- no refleja €ielmente la pronunciacibn en cada caso, por lo menos no siempre corresponde a una articulacihn oclusiva como dice muy bien MALMBERG a1 discutir el problema argen- tino y espafiol en general (0. c. pp. 90-91) .

La mayoria de estos vocablos se usan en el lenguaje popular, a lo largo de todo el pais; asi: sirywkla (ciruela) ; birywCla (viruela) se oyen en todas las latitudes de nuestro territorio, desde Punta Arenas hasta Iquique.

Un proceso similar se produjo en algunos indigenismos y extran- jerismos:

La voz mapuche wPEu pas6 a1 castellano de Chile en la forma de gua- cho gwPEo (cp. LENZ, Dicc., 544) ; quechua huahua > chil. gungua ywPgwa (LENZ, Dicc., 547; wagwa, B D H , VI, p. 225) ; quech. huanako > chil. guanaco gwanhko; wanhko; quech. huaska > chil. guascn ywhhka, wPxka, wPhka.

La voz inglesa wing ‘ala’ (en el juego del f6tbol) se pronuncia popu- larmente ywin; luego water yw& (W. C.) ; lo mismo en compuestos: waterpolo, etc.

Siievo; cirguelas (BELLO, Adv. 3s 30 y 40) ; pergue‘tano (GORMAZ, p. 15) ; w&o; wkpo; wdso; wandho (LENZ, B D H , VI, p. 15) : “La w (repre- sentada en la escritura por hu, bu, vu , gu ante vocal) va acompaiiada de un ruido fricativo dorso-prevelar m5s o menos fuerte” (ib., p. 252) ; giievo; gue‘rfano; guesped; aguecar; alcaguete (ECHEV., p. 37) : virgiiela (p. 242) ; guevo; gueso; guerto; cirgiielo (ROMAN, 111, .2).

Los diferentes autores anotan:

Doc. lit.: “taba e comCrsela con gueso y too” (V. O., p. 105). “el canasto con 10s guevos” (Tr . Ma., I, p. 30) .

“y hay mhs cabros qu’en la giiel- ga” (F. C. , p. 24). “tiene un ojo guero” (V. O., p. 100).

154

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (158)

INTERVERSIONES

§ 39. TRANSPOSICION DE CONSONANTES

Cons semivoc

Ten6 -con su la reg5

Lueg infra) ; alguien BDH, 11

onante + vocal (0 semiconsonante) se convierte en vocal (0 al) + consonante. :mos, en la lengua r6stica y vulgar, el cas0 de culeca (clueca) L variante cwlleca- forma que se oye desde Punta Arenas hasta n de Ovalle; mLs hacia el norte no se registra. 0, la forma arc. nnide, de la cual se deriva a su vez nuire (vease tambikn se usa la aumentada naiden (influencia de voces como a1 lado de nadien). Cp. LENZ, B D H , VI, pp. 157, 164; H. U R E ~ A , J, pp. 370-371; MALKIEL, H R , XIII, pp. 204-230.

Igualaci achstica pdrparo limi tadc Se da tal 2; 13. u BELLO,

ECHE etimol6e U R E ~ ~ A , (Colchag

En la haber, s u. 372) WAHLGR

CORNIA,

Doc. lit.

Tam! glicerinc glicerincl

:ONES

3.5 FONEMAS DISTANTES

uL uuJ l u u t - l u a a u l a L a l l L e S , favorecida por la equivalencia de r y d y por el sufijo -aro, se observa en el vulgar y antiguo por pdrpado (BELLO, A d a , § 40; ECHEV., p. 53) ; su us0 parece

) a1 sur y parte del centro (ver infra ‘Equivalencia ac6stica’) . inbiCn en otros paises de America (cp. A.-R., BDH, I, p. 169, n. R E ~ A , B D H , IV, pp. 293, 372; FL~REZ, p. 151; B. R. ENR~QUEZ; I d v . , p. 58). v. indica para Chile tambih pdrfiro (p. 5 3 ) , que es la forma +a, de la cual procede, por disimilaci6n, pdrfido (cp. H. BDH, IV, p. 392). Un cas0 probable puede ser me‘du1a:me‘lula ;ua) ; mamajuana (damajuana) , (Zinfl. de mamar?) . Cp. TIS-

forma vulgar trngeria (Ancud, Valdivia, Los Andes) podria eg6n H. Ureiia, influencia de voces como miseria (BDH, IV, : tambiPn se oye el derivado tragerioso (Antofa*gasta). Cp. :EN, p. 96.

B D H , 111, pp. 86-87.

“Parece que la trageria les habia nietio mieo”. (F. C. , p. 41).

Si& ocurren casos de dilaci6n en: 2:gricerina: cricerina; c:glicelina (Cautin) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (159)

~"

nflingir (Antofa*gasta, habla culta) ; indiosincrasia (Anto- bla culta) . .. 1 t ., 1 . . . .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (160)

Agregam GUEZ, p. 258 milaci6n in.

ron detris del cele-

1 - 1 1 > r - 1

bro la enfermei” (PINO, I, p. 24).

cormillo (R Arenas hast como de eq 173, n. 1.

r - r > I - r :

celeb70 (cer p. 376) ; rtil

Doc. lit.: ‘I. . . li halla

r - - r > r -

> 1-

Nolberto (I desde Chilo paraiso) ; pt antiguo (C centro.

Ademis n .

os: huirhuil, giiirgiiil (de Los Angeles a Santiago) (RODRL ; LENZ, Dicc., 399) ; arfalfa (ECHEV., p. 31) y arfarfa (disi- vertida) .

1:

.OMAN, I, p. 406) ; sarfiullido (ROMAN, I, p. 264) de Punta

.a Antofa*gasta, cas0 considerado por M. PIDAL (§ 72, 3) uivalencia acustica de liquidas. Cp. tb. A.-R., BDH, I, p.

m r o ) en todo el pais, es antiguo (-r. __. _____..., - _ _ _ I - - r

dica (nibrica) (ChiloC) (ECHEV., p. 31).

- I : . r:

ROMAN 111, p. 250). Emplkase asi en el lenguaje popular, C hasta Antofa*gasta; Gerald0 (Valparaiso) ; Geltrudis (Val- :legrino (ROMAN) es antiguo; peltrecho (ECHEV., p. 31) es UERVO, 0. ine‘d., p. 224, n. 5), en el centro meridional y

ocurre: - n > l - n :

esquznencza Apuntacion

Con pCrc p. 51).

: esquelencza ( ~ ~ u z M A N , p. 91; YFURR., p. 302) ; cp. CUERVO, es, § 808; h - a n j a : naranja (ECHEV., p. 50). lida de una n: canojia (ORT~ZAR) ; trascedental (ECHEV.,

Ocurre : n - n > d

ninguno >

dadamente: , - n:

denguno (v. VICU~A, Romances, p. 5~--, .

157

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (161)

Doc. lit.: “Este viejo ardiloso y mis feo

qui’un piuchCn” (CASTRO, Cor- dillera, p. 33).

Doc. lit.: “En la paer’el risco habia una cueva” (PINO, I, p. 159) (Valdi- via).

“la pusieron en un calabozo, em- paeri” (PINO, 11, p. 103). (Maule) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (162)

2. Cam b io nplopejia (a vaclos cabres (Antofa*gast cabestrar) ; I

chalagua) ( rruquillas (I crapichoso

122) ; m’enc inararse (en tlestre) (Ta PINOSA, BD1 BDH, 111,

Es ocasio dcntral; din

P., p. 11 1) ;

.a cabreria vestia e

Doc. lit.: “ . . . no saca se”. (DURA

media cirunta y alllua iiiLuia

cirunta p’abajo” (F. C., p. 25) .

Un camb por cintura.

Doc. lit.: ” . . . anda 1

En otros ca orden artici observar inf

1. Influenc

-n final C I

delen (dc mances, I

Prefijo re-:

de lugar de una consonante e n grupo: tpoplejh) ; cabresto (cabestro) (GORMAZ, p. 11) y 10s deri- tear (cabestrear) (YRARR., p. 300) ; cabrestillo (cabestrillo) a) en el lenguaje popular de todo el pais; encabrestar (en- catredal (catedral) ; (GUZMAN, p. 59) ; cachanlagua (can- GORMAZ, p. 11) , de poco us0 (LENZ, Dicc., 77) ; cluquillas y cuclillas) ; crapicho (capricho) (Los Andes, Cura-Cautin) ; (caprichoso) (Antofa*gasta) ; carpicho (v. DURAND, T. de Grabiel (Gabriel), es antiguo (cp. H. U R E ~ ~ A , B D H , VI, p. rapicht (me encapriche) (Valparaiso) ; encarpicharse; en- ramarse) (Valdivia) ; treato, triato (teatro) ; pedreste (pe- lcahuano) . Cp. LENZ, B D H , VI, p. (163; ECHEV., pp. 58-59; Es-

1. 83 ss.; MANGELS, §s 74-75. nal: ame(n)tredar (amedrentar) (Los Angeles) : tb. ame- zoplacia (diplomacia) .

3, I, pp. 257 y ss.; H. UREfiA, E D H , IV, p. 394; TISOORNIA,

na con encarpichar- enmar6 andando en una ND, Campesinos, p. montaiia” (PINO, I, p. 125).

ti0 de lugar de vocales y de consonantes ocurre en cirunta

§ 4-4. METATESIS A N A L ~ G I C A

sos, la transposici6n de fonemas no obedece a razones de datorio, sin0 a causas de caricter analbgico, pudihdose luencia morfol6gica asi como 1Cxica.

:ia morfol6gica se manifiesta en:

omo signo de plural verbal: mle) , principalmente sur y centro de Chile. (VICU~A, RO- 1. 29, n. 2: “de U S ~ general en Chile”). redamar (derramar) , sur y centro (PINO, Crdnica, 3 78) ;

159

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (163)

redetir, re(d)itir (derretir) (Sur y Centro) ; redotar (derrotar), centro.

Prefijo pre-: prejuicio (perjuicio) ; prespectiua (perspectiva) ; prespictrz (perspicaz) .

Sufijo -era: arbolera (arboleda) ; huma(d)era (humareda) , comh en todo el pais; poZva(d)era (polvareda) , muy com6n en todo Chile; vedera (vereda) .

Sufijo -ero: Xecadero (Recaredo) . Sufijo -fico: dentrifico (dentifrico) , frecuente en todo el pais. Sufijo -culo: ventriculo (ventrilocuo) (Antofa*gasta) . Cp. BELLO, A h .

§ 40; GORMAZ, pp. 13,15; LENZ, BDH, VI, p. 163; ECHEV., pp. 58-59; YRARR, p. 30:; r3. U R E ~ ~ A , EDH, IV, pp. 377-37s.

2. guarizapo (gusarapo) ; cp. mex. gurnsapo, que explica H. UREKJA por in- fluencia de sapo (BDH, IV, p. 378) ; renunzerar (remunerar) , con infl. de ndmero (?) ; Reducindo (Rudecindo) , de poco uso; en general, se oye Ruesindo. H. UREKJA sugiere una posible influencia de reducir, que nos parece poco probable (BDH, IV, p. 379). Cp. ECHEV., p. 59.

Influencia lkxica se advierte en:

Doc. lit.: “senti qu’el est6gamo y la caeza me le qukidan a1 suelo” (Tr. Ma., I, p. 26). “las ejibamos mis blanquiis quiuna paer” (U. O., p. 56) . “Sikste e puro bruto no va a dar junci6n a1 triato” (U. O., p. 79).

“espues e la polvaera” (U. O., p. 56). ‘ I . . . detris del port6n de la ar. bolera” (DURAND, T. de P., p. 152). “ . . .el sol reite (= derrite) la he- l i . . .” (PINO, 111, p. 162 y pas- sim).

EQUIVALENCIA ACUSTICA

5 45. PERMUTACION ,DE FONEMAS

Por equivalencia ac6stica se entenderi aqui -por falta de otro ter- mino m& adecuado- una permutaci6n de fonemas que se opera como sustituci6n brusca o s6bita con necesaria proximidad de valo. res acdsticos entre 10s fonemas que se truecan (Cp. A.-R., BDH, I, p. 440 y ss.; FL~REZ, pp. 290-293; vkase tb. CUERVO, 0. ine‘d., pp 52-62 y 176.

160

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (164)

I . Alternanc

golver loco a un . O., p. 89) (Cen-

in b - g:

p. 40). “. . . se gurlaron del TRO, Cordillera, p. “ . . pa cuando venga a dale un

Como compri inultiplicandc tlebido a que iiotorio predo Cp. tb. MALN p. 176, donde hispanoamerit

LENZ anota ROMAN: g6

Ovalle) .

(le Antofa*gast El cambio 1

propios del lei tieor (Concep (Chilok) ; gom (Cautin) ; gom goleta (Puertc (Chilliin) ; gu‘ 106) ; goi (vo] iepci6n) ; goti golar (Los An Bio; gotines y

ECHEV.: go?

la y gomita” (U.

Doc. lit.:

gomitivo” (DURAND, T . de P., p. 104) .

“queshiks pa cristiano” (U tro) . “se emborracl o., p. 437).

En el interi (Sur) ; engolve

El cambio ( nos frecuente Malleco, Caut

ieba A. Alonso, 10s cambios b > g niodernamente se van en 10s dialectos y en el habla popular de todas partes,

se va reforzando cada vez mAs el elemento lingual con lminio sobre el labial (ESPINOSA, BDH, I, pp. 456-457). [BERG, &tudes, p. 86; MANGELS, $ 1,l; CUERVO, 0. intd., se hallan tambikn datos relativos a Espafia y 10s paises

:anos. : gdmito, golantin (BDH, VI, p. 142) (asi en ChiloC) . rbirchn (III, p. 2) (asi todavia en Graneros, La Ligua,

nital; tiragzizcin (p. 48) (gomitar se escucha hasta la Prov.

io-, vo- > go- ocurre, adem&, en 10s siguientes casos, todos lguaje vulgar y r6stico: gongo (bongo) (Valparaiso) ; gor- ci6n) ; algorotar; goleto; golsillo (Chillh, etc.) ; golantin i t ivo; gonito (Puerto Montt, Chi l lh) ; goluntnd; gonzba ibero; gombilla (Cura-Cautin) ; gotella (general) ; gorver; > Montt) ; gollo; gonete (Los Angeles) ; goliviano; golsu -he; gurro (Bio-Bio, Chill6n) ; gocabierto (CocotuC, Chi- y) (Ancud, Puerto Montt, Valdivia, Los Angeles, Con- 7 1 (botar) (Valparaiso) ; gotdo (Valdivia, San Felipe) ; igeles, Putaendo) ; gota (bota) en Ancud (Chilob), Bio- got&; Ruche (Los Anceles, Talca, Cautin, Chillh) .

a) *

I “rhiinni

chico” (CAS- 56).

or: agono (vaiaivia) ; cegoiia (mr y Lentro) ; engoteiiar !r (es general) ; regdlver; regolver. je b > g, entre las vocales a-u: tiraguzdn (Cautin) es me- (cp. A. ALONSO, BDH, I, p. 458, n. 2) ; agultao (Bfo-Bio, in); agundante (Cautin); agusivo (Antofa*gasta); mi agurri

161

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (165)

(me aburri) (Valdivia) ; ante 2i se tla en Valdivia en: gzlqzle; gtbscntr: ante u Atona: gufanda (Putaendo, Copiap6). TambiCn se registran: roguhto, regzshto (robusto) ; Rogustiano (Bio-Bio, Malleco, Cautin) .

Tanibitn ocurre el cambio de b y - > gr-: grillar (Bio-Bio: “el sol grilla”) : grote (Bio-Bio: “grote de 10s drgoles”) ; grainar (ECHEV., p 48) ; gionza (Punta Arenas, Ancud, Valparaiso) (LENZ, BDH, VI, 1). 142) ; gronce (Valparaiso) ; gruto (Cautin, Los Angeles, Los Andes) ; grocha (Valdivia) ; en posicibn no inicial, tomprobanios d l o 10s casos de : agrochado, cogranza (Cautin) ; insulisgre (insalubre) ; pogre (San tiago) ; sogre (Valparaiso) ; tambiPn se registr6 tigrcin (tibur6n > ti- brbn) , en Antofa*gasta.

Doc. lit.: “Andate a la cocina, muchacho

pogre” (PINO, 11, D. 16) (Val&- via)

tabla: tagla; tab ldn: tngldn (Cautin, Ir D,.... 1 -” ,:,,,1,, ,.-.-:I.,. -:&,,,l-” ^ ^ ,.-- 1

r <-

LLONSO, BDH, I, p. 461 ilaba t6nica solameni , en la dtona. 10s vulgarismos:

1 ,I ^.

‘P I VI LLJD C J C l l l p l U > aiilua L i L a u u b sc LuilLlrilia yuc iub Laiiiuius vu > 1‘0

son mucho m5s frecuentes que 10s ba > ga (cp. P ). La consonante disimilatla se halla en la s te

en gdmito, gronza y regdlver; en 10s demds casos El cambio inverso g > b lo encontrainos en

nbora (agora) (Mrifioz, AFFE, 111, pp. 157, 169) ; abur ( ~ ~ O R M A Z , p. Y) ; bastndor (GORMAZ, p. 10) ; beternbn (betarraga) (GORMAZ, p. 10) (Cu- ra-Cautin) ; botera (Los Angeles) ; borra (gorra) (Valdivia) ; bujero (agujero, cp. ECHEV., p. 137); vkase tb. ALONSO, BDH, I, pp. 458, ” ? *

11.2; frecuente es: abi r ja (aguja) ; Zabuna (laguna) (Curicb) . I

Crdnica, 5 36. Pero se oye con relativa irecuencia en el grupo ii grueso brwdso, brkso (Punta Arenas, Mulchkn, Los Andes, S; grhiga brigga (Valdivia) . ’

Doc. lit.: “se mestaba algorotando una tri- pa” (U. o., p. 84) . “no habia ni el goleto del men- tao pasajero” (Tr. Ma., I, p. 16). “te la metis en e l . . . golsillo”

“toi acostumbraito hacer mi san- ( U . o., p. 57) .

“ L , 40‘1.

cp. PINO,

iicial gr-. antiago) :

ta golunt!i” (Chilenadas, p. 1 4 ) . “voy a entral de gombero” ( T I . Ma., 11, p. 23) . “l’agua pa la gombilla” (Don 7 E., p. 3 3 ) . “era una gotella de ponche” ([ O., p. 92). “golvi” (Tr. Ma., I, p. IS) .

162

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (166)

este reg6lver mal carg; )., p. 92). Riien6n pa regorver un

-Tay hablando en sex rr. Ma., I, p. 9) .

to” (V.

pingo”

.io o es

Es menos frecuente 1: (Chilok, CAV., p. 370) ; Marpare‘iso (Valparaiso) LEW, BDH, VI, p. 163; (ECHEV., p. 51; ROMAN, 01 LS, $ 1,2) .

CLJERVO trata este fen( 11. 206) .

En posici6n medial: a rcpnnzento (Castro, An( ‘I) ; aspamentoso (Anto ’iraniera (bravera) , cp. 1 tl cas0 de vagamundo ( que ha116 apoyo en la 165, n. 1.

El cambio inverso ocu lrorondanga (morondan ii‘ir) (GORMAZ, p. 11; GI

por groma” (F. C., p. 91) . ‘‘-{Le lustriamos las gabuchas, patrbn?” (Tr. Ma., 11, p. 50). “paso por el ojo di una abuja” (PINO, I, p. 163).

3. Alternanciu bwe - Formas como por ej.:

y familiar chilena de la mento.

En el cas0 de giie- se lricativa de la g: un b t ;tbsoluta y en la prom ywCno y en posici6n At( w: weno, kCwCno. En to lricaci6n dorsoprevelar I

Sobre el origen del p mente la opini6n de B. h

L sustituci6n de b por m: batacazo: matacazo ve‘ndalos: mtndalos (Valdivia) ; Malparkiso,

, y tambikn Mamparaiso (Antofa*gasta) ; cp. mengala; mermejo; merinelldn (bermellh)

III, p. 376; A.-R., BDH, I, p. 152 y n. 1; MAN-

Imeno bajo “Asimilaci6n (Nasales) ’’ (0. inkd.

ispamiento (aspaviento) (BELLO, Adv., § 40) ; :ud, Chonchi (frecuente) , ChiloC, Antofa*gas- fa*gasta) ; aspamentcro (ChiloC, CAV., p. 295) ; ECHEV., p. 51. Desde la epoca clAsica se conoce vagabundo) (Antofa*gasta) (ECHEV., p. 240) , etimologia popular; cp. ALONSO, BDH, I, p.

irre en: bayonesn (mayone ga) (GORMAZ, p. 10) ; de X M A N , p. 78).

gwe:

sa) (ECHEV., p. 46) ; ‘sboronar (desmoro-

; bueno y gueno alternan en el habla popular clase meclia, seg6n las circunstancias del mo-

da, naturalmente, la modalidad oclusiva o la ley urJgw+; bueno gwCno, en posici6n inicial mciaci6n enfbtica, frente a: iqut bueno! kC ma o articulaci6n relajada, se da simplemente ldos estos casos, gw se pronuncia “con enkrgica D postpalatal” (LENZ, B D H , VI, p. 92) . aso de gw a w y el inverso, compartimos plena- ilalmberg, quien desecha a1 respecto una supues-

163

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (167)

ta influencia del sustrato indigena -en este caso, araucano--, sostc- niendo que el cambio de gw en w se debe hnicamente a un debilita- miento articulatorio, y el opuesto, de w en gw (ver supra), a un rehiel- LO, de caricter y origen meramente espariol, sin ingerencia extrafin.

TambiCn coincidimos con este antor en creer que, desde el punto

de vista ionolbgico, el grupo labio-velar gw, yw ha de considerarse, como ya lo hizo LENZ (cp. BDH, VI, p. 88, n.) , como monofonemitico j no como la realizacicin de tlos fonemas inclependientes, segiin afirmsb;i A. Alonso (cp. MALMBERG, Etudes, p. 93).

Para Chile, LENZ circunscribe la pronunciacih giie a la lengua popular en 10s casos en que precede una nasal (BDH, VI, p. 193) ; ECHF- VERRfA (pp. 36-37) a d cop0 ROMAN (111, 2 ) , en cambio, la consideran, con razdn, lendmeno m5s general (cp. A.-R., BDH, I, p. 150, n. 1). Sc usa a lo largo de todo el pais. Cp. tb. TISCORNIA, RDH, III, 5 47, 2-3; MALMBEKG, Btzrdcs, pp. 86 ss.; MANGELS, 5 2.

n n

Doc. lit.: "tom6 un alameda parriba en di-

1 medial: giiei 'J il

(irarriuuesa) ; CTVKMAL: 1mnguesa p. 12) ; regiielto; guzsre (p. 3 1 ) .

ROMAN: gueno; giictta; giiey; giiitre; guitrcnr; agiielo (111, 2) . A Cslos, que son todavia generales en todo el pais, agregamoa:

giielco (Talca) ; cuelo (desde un extremo a1 otro) ; Giiin (Buin) ; sa-

Ln

reuta pal Giiin" (Chilenadas, 11, 11) .

12,

- I c1

giieso (Graneros, Limache) ; giienauentzim; giiestro; giielnn (Los P geles) .

En algunas yonas, en las cuales predomina la poblacicin campesii

4. Alternancia b k:

absceso: acceso (ROMAN) ; acsoluto (absoluto) (Talca) ; acsoluer (ab- solver) ; abstracto: acstracto (LENZ) ; objeto: ocjeto (Antofa*gasta) ; ocseno (obsceno) (Antofa*gasta) ; ocservnr (observar) (Ancud, Los An- geles, Talca, Chimbarongo, Curic6, Valparaiso, La LiEua, Sewell, Co quimbo, Antofa*gasta) (ECHEV., p. 36)

Formas como: acsolcicidn; ocservar I

(por ej., Talca) .

164

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (168)

. lit.:

0, J, p. 326) (Coquimbo) . hallaba que ocsequiarle”

La S L I S ~ I ~ U C I O ~ cie la mpios1va por r, que es menos frecuente que I J vwaliiaciOn, se registrci en 10s siguientes casos: nbsoluto: apsoluto: nic.oluto; clceptd: ncertrj (PINO, 111, p. 341) ; aptitud: artitti (Limache) ; /ips(’: clzrsc; optar: ortcrl; wptil; rertil (Limache) ; ob jeto: orjeto.

\‘base supra.

“y yo estaba ocservando abajo” (PINO, J, p. 829) (Coquimbo) .

Doc. lit.: “y con el solo orjeto de fregar- me. . . I ’ (Chilenodns, p. 16).

nroI + ps > i~ocal + ks: clipsuln kdksul-e (Talcahuano, en personas \rini-ilurtrarlas) ; concepcidn kpnsgksj6n (Chilo& Puerto Montt, Con- irilmo, Concepcicin, Curicd, Santiago, Antofa*gasta, Iquique) ; erupcidn e x k s j h ; rec@cidn Iesgksj6n (ECHEV., p. 35) ; eclipse eklikse (Cautin, I:io E o , Iquiqiie) . Cp. PINO, Crrji*zica, a 43.

r j i t - ekt:

iom-c.plo kpnsq’kto; acrpto asg’kto (Chilok, Puerto Montt, Angol, Con- i drno, Los Angeles, Talcahuano, Concepcidn, Curicb, Sewell, Santia- qo, Valparaiso, Oralle, Antofa*gasta, Iquique) , en casi todo el pais, (011 excepcicin del extremo sur; preceptor presgkt6r; sc?$&mbre sektjbmbre (ROMAN, IV, p. 96).

“acect6 el rey” (PINO, 11, p. 287) (Coquimbo) .

i i i n p ~ ; magiinit; pogra (Ancud, Puerto Montt, Valdivia, etc.) ; piegra ( lncud, Talcahuano, Curicci, Los Andes, Ovalle, Antofa*gasta) ; Save- :TO; uigrio (rp. LENZ, BDH, pp. 110, 181; ROMAN, 11, 2; EI. UREGA,

[,a sustitucicin de d por g es com6n y corriente en la lengua vulgar y ni\tita de todo el pais, salvo en 10s extremos, pues no se ha registrado i i i en Iquique ni en Punta Arenas. Seg6n datos que hemos recogido, pirere que se da con mayor frecuencia en el sur, desde ChiloC hasta

IDN, I\‘, p. 135) .

165

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (169)

Curic6, aunque se observa tambiCn en el centro y norte, hasta Anto. fa*gasta; pero en varias partes (Putaendo, Los Andes, Ovalle) se limit;\ a1 lenguaje de 10s niiios menores de 10 aiios.

En general, aparece la vocalizacih (d > i ) junto con la sustitucibn; por lo menos, ocurre siempre donde se da esta illtima; pero lo contra. rio no sucede en todos 10s casos. Asi tenemos vocalizaci6n en Talcahua- no, San Fernando, Graneros, Rengo, Valparaiso, Copiap6, per0 no se da a1 mismo tiempo la sustitucibn (d = g).

A 10s ejemplos arriba indicados podemos agregar 10s siguientec: agrere (adrede) (Limache) : comngre (Punta Arenas, Valdivia, Temii- co, San Fernando, Limache) ; compagre (Valdivia, Temuco, San Fer- nando) ; cuagro (Valdivia) ; forongo, 'horondo'; (Santiago, vulgar) ; fugre (Talca) ; lagre (San Felipe) : lagrillo (Sur, Centro) ; Ingrido; In grdn (Limache) ; magrastra; pngrastro; pagrino (Valdivia) ; pogri (Valdivia) ; pogrio (Antofa*gasta) : pongria; piigre (Los Angeles) : pu- \grid; Pegro (Los Andes, Antofa*gasta) ; pongrk; pongrin (Curicb) .

Doc. lit.: "-No vamos, Pegro" (PINO, I,

-p . 142; ib., II, p. 13 (Valdivia) . I "- p. En posici6n intervodlica:

nugo (nudo) ; sogn (soda: fuente de soga) ; yogo (yodo, Valdivia): palagar (paladar) (Cautin) ; pe'rdigu (Cura-Cautin) . Cp. A.-R., BDH, I, pp. 167-168; F L ~ R E Z , p. 291; ALONSO, RFH, I, pp. 155-156.

nienudo 91 Pigel. Los suplementeros, a1 ofrecer la revista Reader's Digest, gritar

vi ---- : __.---- -I. ----.- -- ,I -.I_U- / _._-_-- \ in-- 7 c - i n

1 :I

LL ~ d b u L I L V C I ~ U bc U U ~ C L V ~ CII uuLuiiu ( g u ~ i i u ) ( u w r i L. fi., p. ~ " 4 ) ; mudre (mugre) (Valdivia, Temuco, San Fernando) ; pridunto (pre. gunto) (U. O., p. 20) (Centro) .

7.

uctraplo (abstracto), LENZ, BDH, VI, p. 147; conduptor (conductor) (Cautin) ; doptor (doctor) (Los Angeles) ; epsnnzen (examen) (An tofa*gasta) ,

La sustituci6n de la k por r es un rasgo que parece propio del dici lecto andaluz (ortavo, etc.; ver CUERVO, 0. ine'd., p. 154); se coin prueba tambiCn en el lenguaje bogotano (cp. FL~REZ, p. 165): accidentr arsidente; accesorio:arsesorio (Limache) ; acci6n:ursidn (habla rural de ChiloC, Los Angeles, Antofa*gasta) : uctua1:urtuaZ (Santiago) : directa direrto; H6ctor:e'rtor; nkctar:ntrtar; proyect0:proyerto (todos en Li mache) : te'c?zico:te'rnico (Santiago) : examen:ersamen; exantemdtico

Alternuncia k u p , t, r:

166

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (170)

Doc. lit.:

La equ (le iiiiestro

tico; exigente:euigente; excc1encia:erseleiicia; excento:ersen- drsido; extraCo:erfraCo (Limache) ; cxistir:ersistir (Taka) .

“-per0 por no cao ‘tkrnico’ (tCc- nico) (F . C., p. 123) .

la sustituci6n de k por t : z (bocamanga) (GOKMAZ, p. 10). El fencimeno inverso se .liznr (trizar) (Los Angeles)

ivalencia de tricativas es muy comun, en la lengua popular

itbol) ; xurgol; apicra; 1ogonero; lortiinn; lornitzirus; guerza; uimos; julnno; jutre; conjundi; dijunto; rejunjufiaba; etc. 1. Pronunciaciones de esta naturaleza se hallan, en la lengua e todo el pais, con excepci6n del extremo norte (Iquique) .

asos en que f > j : 0; fuera:jiwra; fundo:jundo; fiindzllos:j2indillos ‘calzonci- r:jusil; f6sforos:johforoh; fumador:junzadr; funzar:jumar; wncio; f ruto :jruto; frond os0 :jrondoso. iversa: io’ (cr). LENZ. BDH. VI. D. 137; PINO, Crdnica, Q 3 8 ) .

‘SEKG. & t l l d P S , pp. 96-97 SL, 111, $3. 74.

May igual; consonantt glia popul;

I . r 1:

crlberjn (a lipe) (disii

ii Izo bispo tro) : a l p ,

(:urlrci) ; c

LATERALXS Y VIBKANTES

ici6n de -1’ con 4, en final de silaba y de palabra, ante las :s b, d, g, p , t , h, nz, n, I, s, en silaba t6nica y Atona, en la len- ir:

rveja) (desde Chilok hasta Antofa*gasta) ; dlbitro (San Fe- rn?) ; dbol; nlboleda (Los Angeles, Taka) ; almatroste (Cen- : alquero (Graneros) ; altesa; Al turo (Cautin) (disim.?) ; (Limache) ; bocholno (Curic6) ; calbdn (Los Angeles, Taka, alculnl (San Felipe) ; Calmonn (Ruble) ; caZ@z; cnlta (San-

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (171)

tiago) ; caltdn (Talca) ; celveza (Talca) ; colcho (desde Ancud-Chilo hasta La Serena) ; colneta (Graneros) ; colpifio; cuelpo (Santiago) espelma (desde ChiloC y Puerto Montt hasta Antofa*gasta) ; pelma (Cautin, Bio-Bio) ; Geraldo (Los Andes) ; melcocha (San Felipe) ; No1 berto (disim?) (desde Chiloi. hasta Antofa*gasta) ; infielno (U. O., p 64; centro) ; palche (Ruble) ; pdlpado (Talcahuano, Curic6) (COR MAZ (disim.?) ; p. 12) ; pulque (Curic6) ; pelcha (Castro, ChiloC, Puer to Montt) ; peltrecho (Valparaiso) ; picapolte (Valparaiso, Los Andes), pielna; pilca (Curicb, Antofa*gasta) ; puelco; puelta (Valparaiso, LI Ligua, Los Andes) ; pulgante (Puerto Montt, Santa Bbrbara, (Pro! de Bio-Bio) , Curic6’1 : bilnziinar: buZ~atorio (Cautin) : salbuvio (Bio

32; centro) .

zalznparrilla (zarzaparrilla) (p. 17) . dr

ultracorrecci6n (p. 31). La -r final ante pausa se realiia vulgarmente, en todo el pak

menos en Chilot. (cp. LENZ, BDH, VI, p. 23) como 1: alfalfal; alfilel (cen- tro meridional) ; nmnl; brigadiel (GORMAZ, p. 1 I ) ; calamal; calol; co

liflol; copial (U. O., p. 13) (centro) ; decil; espinal (Sur) ; ifiol (se

Bio); zolzal P

ECHEVERR~A menciona las formas calbdn y peltrecho

, ‘ . 1 - 1 0 I ’ 1 , \

(Talca) ; salga (Cautin, Rio-Rio) ; unifolme (U. O.,

’ como casos

iior) ; manjal; 0101 (ceitro,Sur) ; pajal; pajonal icentro, sui) (ECHE

p. 31; ROMAN, I, p. 250) ; pasal, pinnl, pulmonnl; rigol; sabel; snndi, somiel.

-La.-r da -1 en posicibn final absoluta o en final de palabra ante vocal, como ya comprob6 LENZ (BDH, VI, pp. 11 1 ss.) . ALONSO agreg6 como aclaracibn: “Los datos de Lenz se refieren, como es sabido, a l hablar de la regi6n central de Chile. La igualaci6n no se da, seg6n parece, en el sur” (BDH, I, pp. 318 ss. y Tenias hispanoam., p. 280) SII.

posici6n errada, como se ve.

2. 1 = r :

arbaca (albahaca) (Santiago, San Felipe) ; arbafiiil (Puerto Montt, San- ta BArbara, Antofa*gasta) ; arbergar (San Felipe) (asim.?) ; arbdndign; arcachofa (Santa BArbara (Bio-Bio) , Santiago, Valparaiso, La Ligua, Antofa*gasta), (LENZ, BDH, VI, p. 1113; ECHEV., p. 30; ROMAN, 111, p. 1250); Arberto (Los Angeles) ; arcagiiete (Graneros) ; arfombra (San Feli- pe) ; armanaqzie (Cautin) ; arcanzn; arfiler; arforjas (Limache) ; argo; argoddn; argziien; argtin (Punta Arenas, Puerto Montt, Santa Bbrbara, Valdivia, Cauquenes (Made) y de Talca a1 norte) (Chilenndas, p. 53) :

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (172)

nip i ler (Puerto Illontt, Santa Bhrbara, Bio-Bio, Antofa*gasta) : arme- p (Valparaiso, Antofa*gasta) ; arma; armibar (Antofa*gasta) ; arm 2ierzo (centro) ; armiindn (Puerto Montt, Antofa*gasta) ; nrpiste (Antofa*gas- ta); orto (LENZ, o. c., p. 115); barde (Cautin, Valparaiso, Puerto Vontt, Curic6, Antofa*gasta) ; borsa; borsdiz (centro) ; rdrculo (Anto- fa*gasta, Coquimbo) ; carczirar (Antofa*gasta) ; cnrdo (ROMAN, I, p. 264; Chilenadas, p. 64) (de Taka a Antofa*gasta) ; carzdn (de Talca a An- tofa*gasta) ; corchdit (Curicb, Valparaiso, Antofa*gasta) ; corgao (Tal- l a ) ; cornirna; chorgn (Valparaiso) ; czirpa (Norte grande) ; discztrpe; mwpr (centro y norte) ; (en) cwquillns (ECHEV., p. 59) ; dztrcr IECAEV., zme, p. 30; PINO, 111, 13. 206) (San Felipe, Puerto Montt, An- tofa*gasta) ; rspnrda (Cautin, sur, centro, etc.) ; furta (ECHEV., p, ‘30; U . O., p. 78) (Puerto Montt) ; Jordn (Valparaiso) ; Esmerardn (Norte Crande) ; gorpe (Puerto Montt, TraigutSn, Prov. de Malleco, y de Curic6 iI1101 te) ; giicrvr (SABELLA, Nortr Gmnclr, p . 370) ; hzcmirde (centro) ; teercorha (YRARR., p. 303) ; nzorde (ROMAN, III, p. 250) ; mardito (centro) (U. O., p. 81; Chilrnadas, p. 54) ; merga (Valparaiso) ; Orga (Lo5 Angeles, Talca) ; pn imn (Antofa*gasta) ; I~nrq i t i (Valparaiso, L a Ligua) ; ponm (Puerto Montt, de T a k a a1 norte) ; p u q n (La Ligua) ; tmgn (Cautin) ; s o d n o (ROMAN, IJI, p. 250; Chileizadm, p. 33) (Puerto Vontt, y de T a k a a1 norte) ; sepurtzirn (Antofa*gasta) ; Tnrca (Chim- harongo) ; 11rtt10 (Valdivia) ; zirtimo (de Puerto Montt a1 norte) ; Vnr- chin (Valdivia) ; vnrdivinno (Chilonndas, p . 42) ; vdrvicla (Los An- yeles) .

En algunos de 10s casos mcncionados puede haber asimilaci6n. En el centro, el articulo el PT ante palabra que comienza por con-

mante: el’ coso. No es, sin embargo, general. Fernando Paulsen dice: “Alcayotn i no arcnyotn, es conlo se dice en

Santiago” (‘Repros de Repros’, Santiago, 1876) . Fidelis P. del Solar mot6 a1 respecto: “A cada triquitraque se oye

tlecir arcayoln i el que tenga orejaf i escuche a1 qiie nombre esta fruta riendo santiaguino, oir5 por lo jeneral orrnyotn y no alenyota”. (Ms. inid., p. 7) .

En Valparaiso: alcayotn y acayote. En general, se confirma la observaci6n de Lenz en el sentido de

que en el centro meridional y sur (incluyendo a ChilotS) se conserva la - I ante labial fricativa, mientras que en el centro 5e hace -T: polvo ,- p o w ~ . La primera de estas formas se halla principalmente, en Chilot, Concepcih; la otra, en Puerto Montt, Valdivia, y desde Talca hasla intofa*gasta; es decir, no se limita a1 centro, sino que abarca todo el norte tainbih. Pero como se ve en 10s ejemplos arriba citados, la igiia-

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (173)

lacicin en l-, en itn raso, y la en I , en otro, coristituyen l i t tentlericia f(

nerd de esas regiones, inas no la norma sin excepcicin. DIEGO CATALAN afirma: “En America el Area de neutralizacihn (

r,~n~,l, l-,...,,,.lmm -,.W~n.Z..m ,1,1 P-..:l.- _. ,1,1 D,...lC:--. T -- A.-&:l l . . , . ~

~ ) L L I I U C ~ n a L V S L ~ ~ ~ ~ N L LCIIUJ LLCI basiuc y LLCI r ~LILILU. n i

de MCjico, costa de Colombia, Venezuela (salvo zona a n d m6, costa sur de Colombia, costa del Ecuador y del Per6 sei cn Clzilc P S propia d r In rrgidn centrtcl, con Valptcraiso y Sc ccntro (7ona a la que se une Neuquen en Argentina) 31 el; tlr l f i riiiducl costfwi do Vtcltli7)itc” (BF, XIX, pp. 321-325) .

Se puede decir que la igualaci6n de E y Y finales de si1 - sonido predoininante de la primera: colpiiio, caltcin, etc. r i dca del sur, centro meridional y centro; en cambio, la 11l l l lUl l l ld

1

aba bajo I

, es caract1

I ag i s la : d i m e , barde, etc. Hay pnes grandes zonas en qiic se dan ambas niodaliclades y cn

1 1 . . * . . I

xrcibikndose en la mayoria de 10s c r.

, . , -

niii

cnog iugares, principainiente en el centro, la pronunciacion no qe del

un sonido intermedio entre 1 y

YARRO, Pto. Rico, pp. 76 ss.

tlefinir en forma mny precisa, 1 a w

Situaciones siniilares se observan tam bien en otras partes. Lp. h‘ \

La documentacitin literaria de este fei Lo niismo vale respecto del iiso de -I cieiance cie c (on. cii) ; ~ I I P \

aunque se diga, com6nmente, kolE6n (colch6n) e incluso -transfor mando la -r rn -I-, kolEo (corcho) ; malE&ndo (marchando) (cp. 1,rv Dh”, VI, p. 133; ECHEY., p. S I ) , ocurre tambikn kQrE6n (Curic6, V < i I paraiso, Antofa*gasta) . VCase tb. CUERVO, 0. ine‘d., p. 55: “en Chile ec corn6n, particulannente ante5 de rh: colrlzo, mnlclztcndo, pelcha, cnl brin, r lcmo, calol, olol”.

a. n6meno es abundantisim l . ” , . L I.,

Doc. lit.: d 1 A ” (PINO, I, p. 153) (Coquini carcul6 llegar a la medianoche bo).

El grupo gZ > gr: glicerinn: pricerinn, cricerintc, cricelina. (Cp. -. . , - ,

La -E final ante p ~ t s a aparece como -l- en el lenguaje rhstico J \it1

gar, en: cnizar, deluntar; pero: pl.: drlnntnlrs en otras partes (por el ‘T’alagantc, sector popular) w- obqerva el nso contrario: sing. delantnl pl.: tlclanfnrrs; tambien se da e1 cas0 de utoiir (junto a atazil) (ata6d\ pl.: /rtoiilPs (Centro, tentro meridional y sur) ; furor (Los Andes, Ch,i

170

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (174)

tieros) ; say (Valparaiso) ; tar (Taka, San Felipe) ; cspiner (Valparaiso) (pero: e”pindes, ehpine16ro) .

La sustituci6n de In -1 final de silaba por -r es, como dice T. N.4- AKRO, corrien te en el ha bla popular de Ex tremaclura y Andalucia

(Ortologio, p. 88).

Doc. lit.:

k i i niejol -me ijo el herniano

Doc. lit.: “pa que Ileveh el ataur a la ras- tra” (PINO, I, p. 147).

“amarr6 su ata61 . . .” (PINO, I, I “-@uikn conipra ata6les?” (PI-

I 1 I 1). 147) . I NO, I , 1’. 147) .

“no lo vanios a ejar gastar ni gris- m a ” (Chilenadas, p. 31). “ y con una garabina bajC veloz ;i

5 17. PCiU1VALP:NCIA Db SORDlI Y SONORA

I . g’k:

q / l a f a t c w (calafatear) (ECHIX., p. 48) ; girnbz??a (es general) ; en Chi- lo6 ociii-re 5610 en la palabra gnrabinero; go ln tmn (Copiapri) ; go- liciripo (desde 1,os Angeles, Rio-Bio, Cautin, liasta Copiap6) ; g711?/111-

jxo; grzsmn. V. CUERVO, 0. inid. , p. 61 y conio fencimeno romhnico cn general, ver G. ROHLFS, ‘Diferenciacidn le‘xica de Zas lenguns rorndni- (or‘, Madlid, 1960, p. 38, y en particular: H. GIJITER, Eludes sur In so- rioyistrtion du K initial tlnns I P S Iaiigucs ronzanes (cp. ROHLFS, 0. e., p. 3 9 ) . UDO L. FIGGE. Dic romanische Anlatit*onorisation, Bonn, 1966.

,I la inversa: ungr~narse (agangrenarsc) (GORWAZ, p. 9) . las formas gnrnbinn (o gnral’na) ; girabiiiem (0 garainero) se

Iiallan en el Sur y centro de Chile. V r c u S ~ comentn en la obra citada: “Gnmbiizn por carabiiza, alteracicin vulgar muy com6n en el cas0 de esta palabra, pero de la cual no encuentro otros ejemplos” (0. c., 1). 369) .

s 48. LQUI\‘ALLhLP\ DE. L A AREUTIJRA ARTICULATORIA

I. d 1 1 0 r .

b n y o (GOKXAZ, p. 10; CUERVO, 0. inkd., p. 57) ; fnstirio (LENZ, BDH, 11, 1). 157) ; fnslirioso; lcpir in (lipiria) (Ecrr~v., p. 53) ; Locor in (Leo-

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (175)

cadia); Cloroniiro (ROMAN, 11, p. 64); nnirc (< naide < (M~LKIEI,, H R , XIII, p. 219) (Cauquenes, Made) ; atnzh, atazi I, p. 1128, Valdivia; GORMAZ, p. 10) ; guadnr2n gwarhpa (ValF Edmundo:Elmzindo (Valdivia) , Ermundo (Antofa*gastx) ; 1

(Antofa*gasta) ; lragrria, trngrrioso (Norte Chico y Antofa*gaFta: Alterna ocasionalmen tc: pilirclio - pidiicho (Los Angc

LTNZ. Sobre el problema del paso dc cl > r, vdase tb. ERNST ~ V A H L G

problPiur d r r phoiiPtiqii(* rownnr. I x ~ l ~ ~ ~ ~ ~ l o ~ p r ~ i i c ~ i ~ d > r, 1 1930,254 pp.

comrdia:comerin (Limache’r : renicdio:remcrio (1,iniat he\ : (caedizo

En 1: imsil io.

En I’

Atlot a mos, ademks:

1 1

nadic)

mraiso) : YJ In iir i:o

I .

1 (PISO.

k s ) . 1’.

Respecto de nrboledn:nrbolerci, general en Chile, vCase infra ‘Ca hios de sufijo’.

En la sustitucicin dc la d por I , r ante labial, se ve, en general, con sibn de nd- con el prefijo nl- (cp. tb. ROSENBIAT, BDN, 11, p. 18( nlniitir; alniira ble; nlvcworio; alvertir, general (Punta Arenas ha 4 n tofa*gasla) ; i nn l rn isi b le; n h c n edizo; a In? in istrar (Los An1 qziirir; nlverbio (ChiloC, Puerfo Montt, Limache, Los Andes) (Limache) ; alverfencia (Puerto Montt) ; nlmiiiistrcictrjn; n (Valdivia) ; rrlrnirnr (Taka, Los ilndcs) . Tainb ih se da en vulgar fzitbol, izidbol, fzilbol. V. WAHLGREN: advertio > awe: milacibn) > f l /urrtio (disimilacih analbgica) (0. c., p. 76).

Doc. lit.: 1 “La red es alvertia y dis

“ . . . era mucha almiracibn

“lo mesmo que pelota e fulbo” (Clailenndas, p. 13) . “me a lipiria” (V. O., p. 102). “Parece que la trageria les habia metio mieo” (F . C., p. 41). “. . . tengo una lepiria la reye- gua e grande” (CASTRO, Cordille-

qUC.. . ‘ I . (PJNO, IT. p. 90).

70, p. 68).

ra como una miijer” ( 24). “Si e\ un ;?lwneizo” ( I

Vnqucro dc Dios, p. 77) “las echamos con el ataii tarita” ( F . C.. p. 55). "abandons el trabajo puCs no lo :ilniiten m i TIW, H~!r,llns, p. IS) .

111-

Ill

1) : St2

des) ; nl- ; aluerso ,lventisttr el habl<i rtio (asi-

172

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (176)

I;OI oti;t parte, ociiire tarnbien or?~irrto; nrquirzd (LENZ, B D H , VI,

pi) 152) y xiirgol (C6tbol > fhdbol) ; nruertzr (Castro, Valparaiso, An- ;,JI, Gianeior, Putnenclo, Ovalle); urinitir (Valdivia, Talca); arvervio l\’dpx-.iiso, Limache); nr71erso (Lirnache); innrmisible (Limache); armi- iirblr (Liniache) ; o r ? ~ ~ n t i c i o (Graneros) . V. tb. CUERVQ, 0. ine‘d., p. 58.

Ln todo el sur hasta ?‘aka prevaiecen, en general, Ias formas con al- icrlvrrbio); de l’alca a1 norte, las con nr- (nrvertir); en algunas partes, \t clan ambas formas (Talca, Limache, Antofa*gasta) : admdsjern: almd- \I rn (Valdivia, Limache, Los Andes) .

Ihc. lit.:

‘-;Te alimrih a cuidar esta na-

\yLI*II, JDH, VI, p. 168, n. 2; ECHEV., p. 50; E%A, BDH, IV, p. 308) ; ulimnr (animar) ; bocarada (bocanada) A%, p. IO) ; Drrmesio (ECHEV., p. 48) ; esquilenciu (GORMAZ, p. ARR., p. 1302) ; jerge2, jerjel (jerjen < jejen) ; Zarunju (ECHEV.,

11 .30 ) (Cura-Cautin, sur y centro) ; 20s (nos). Cp. A.-R., BDH, I, p. 157, 11. 1 y 2; F L ~ R E Z , p. 257) ; mnlcornttr.

ranja til?” (PINO, I, p. 3 6 ) . “ . . . y lo malcorne con el “Gua- tn e calceta” (U. O., p. 84).

i t ionera (Cura-Cautin) ; nobnnillo (Cautin) ; numinuria (Cautin) ; iiiinor (ECHEV., p. 51); pindora (pildora); cp. ROMAN, IV, p. 295; ALONSO, IIDH, I , p. 177, n. 4; ALONSO-LIDA, p. 340, n. 1; rondalna (GQRMAZ, p. I O ; ECHEV., p. 51; PINO, Crdnicn, Q 39) ; andinn: anininu; culzones: can- ionrh; cnlzoncillos: cnnsonsilloh; szrljzirico: sin jhrico (Mulchen) . Doc. lit.: “Con la frionera diun can-

dial. . .” ( C h i h a d a s , p, 115),

iiiioiwpu (callampa) ; iiamar (llamar) (Queilen, Chilo&, Los Angeles) ; icttin (yema) (lengua popular, QueilCn, Chiloi.) (ECHEV., p. 52) ; fie- “10 (< llemo < llemmo < llermo < Guillermo) (Child) ; Rungai l’ungay) (Cp. PINO, Crdnica, Q 45) ; iTrir7ez (Yziiiez) pBpe (Valdivia) ;

173

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (177)

iwfiiztcir (ELHLV., p. 52) ; pz6izccrr (ROMAN, iv, p. 33) ; pifi iscdn; pi7iisco (Chilok, hasta Santiago) ; fii5ingur (fullingue) .

ccirarntqloln (caramadola) , general en el pais (cp. PINO, Crdnica, § 42) ; YRAKR., p. 38; vil lamnrino (vifiainarino) .

l’ ii la inversa:

Doc. lit.: ‘hie tirtj u11 pifiisccin por debajo” (Tr. Ma. , I, p. 68).

i2grCgase tal veL aqui tanibikn la alternancia E = 6: fiato (chato)

‘Tales alternancias se explican evidentemente por el debilitamiento (EcHEV., p. 203) ; cp. A.-R., BDH, I, p. 203, n. 1 .

de la oposicicin entre 6, y, p y E . Cp. MALMBERG, Etudes, p. 119.

CAMBIOS ESPORADICOS

Q 49. E P ~ N T E S I S

1. I’ocnks:

Epkntesis de a vocal ara deshacer 10s grupos consoninticos -en pat ticular cr, cl, br, gr, 81, lg, rg- se comprueba en el espafiol antiguo y in(’ tlerno. En la combinacitjn consonante + r, ya existe nornialmente 111 elemento vocrilico entre la Y agrupada y la consonante con que se agrnp (cp., A.-R., BDH, I, p. 245, n. 1 ) .

La forma del ant. esp. cordnicn se oye constantemente en boca tl

10s vendedores del diario vespertino de Concepcicin “La Crcinica”. En el lenguaje r6stico es frecuente oir quilin (< clin < crin) (An

tuco, Taka, San Fernando, Graneros, Los Andes, La Ligua) ; tambitn se dan casos como qiiilima (clima) ; guilicirina (glicerina) ; agaradable (Los Angeles) ; pdbere (San Vicente de Tagua-Tagua) ; soberado (so. hrado ‘desvin’) (Conchali-Santiago) , tal vez arcaismo conservado.

Tambikn es corriente, en la lengua vulgar, Ingalaterra (ECHEV., p. 188; ROMAN, III, p. 197) (Curic6, San Vicente de Tagua-Tagua, Grane- ros) ; el nombre del producto farmackutico hoy casi desconocido “Sal de Inglaterra”, s o h desfigurarse en snlingalaterra. ROMAN (ib., 111, p 197) registra tambih la variante Ingnlatierra y recoge, ademis, la for. ma antigua indulugencia (ROMAN, 111, p. 193). Cp. A.-R., BDH, I, p p 117-118; 245, n. 1; MANGELS, 5 81; H . U R E ~ ~ A , B D H , VI, pp. 317-393; hi PIDAL, Origenes, p. 217.

174

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (178)

llna liger 1 I cxtranjerii prumite. M ; i nme) (’ Iiiiin) .

i. co t t so I7 0 i

\tlici6n de r \I iz, p. 17) ; inilgar) (ce i n Calistro (

( 1 1 : uljedrez I

La forma rtrtje (mejun

Sobre 10s

I ti el lengua ~nag6gica ei le 10s verbos, I 39). Est0 1

I\{, es inuy cc Ii,i\ta el cent] de Cuyo, Arg

Se registra Mile; capitn w r ; sure; tal Ilh) . Cp. I s ottiere; dorn I,IS -1s final CI

a vocal anticipatoria suele oirse, en el lenguaje culto, en snio croupier kurupjC y, en el popular, en la voz grunaetc i s firme se halla la vocal anaptictica en apiri~uinnrsc (apir- YRARR., p. 300) ; Pirigu,‘?z ~ \ ‘ Q A R R ‘W4\ f n i r m i i l n &I--

se halla en: rharlina (Norte Grande) ; trapzijo (ver GOR- jerjel (iejen) ; triziqzie (Cura-Cautin) ; abrismar ayismal ntro) ; brillete (Bio-Bio, Cautin) y con mucha frecuencin :Calixto) (Cautin, ChillBn, Santiago, etc.) . AdiciGn de I , (vulgar, sur y centro) . grampa es de us0 general; tambien lo son menjunje, men- ije) . arcaismos trompczar, trompezdn, vPase supra ‘Arcaismos’.

50. PARAGOGE

je vulgar y rdstico es bastante irecuente el us0 de una -e n una serie de sustantivos y sobre todo en 10s infinitivos como en otros dialectos espaiioles. (Cp. ALVAR, Tenerife,

hltimo se observa principalmente en las regiones sureiias; m 6 n en ChiloP, por ejemplo; luego en la Prov. de Made -0 (de ahi que se repita identico us0 tambibn en la Prov. entina) ; el “norte grande” no conoce tal ienbmeno. n casos como: alrnude; animale; atatide; barrile; batik y ne; favorc; hukspedc (ECHEV., p. 4i3) ; locale; niujere; pe- w e (cp. CASTRO, Cordillera, p. 34) ; tre‘ile (trCguil) (Clii- NZ, 1202; tonele; tractore; valse; i~apore; bailare; cantare; tire; jugare; escribire; salire; etc.; es decir, tras d, r o 1; 3n toda razbn, y, excepcionalmente, tras s. Cp. A.-R.. RDH,

>e pierde a vt cqiones; bot me) ; carrici orralnr (acc oista (egoist

onar (abotonar) ; boyado (aboyado) ; caloriarse (acalo- ir (acarrear) (ChiloC) ; tornillar (atornillar) (ChiloC) ; rralar) ; coplar (acoplar) ; horrar (ahorrar) (Cautin) ; .a) (ChiloP) ; gizcto (Egipto) MulchCn; paratoso (apara-

175

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (179)

toso) (San Felipe) ; Zdstico (elPstico) ; quilibrio (equilibrio) (Anto fa*gasta) ; sinteria (ROSALES, A n d e s , I, p. 89; ECHEV., p. 63) ; y en 1 I conversacih rspida: ’ 1 coballo, etc.

Del mismo. modo ante consonante nasal: enfernto: ’nfermo: fermo Pmpiezan: ’mpiezan: pieznn (“piezan las Iluvias”, Ovalle, rural) ; M c terio.

Ante s: estd: htd: ta; esturnos: htamoh: tamo; estdn: htdn: tun; etc (cp. ECHEV., pp. 56-87) ; voy cribire (sur, rural) ; pkrate; pkrense; etc

Es americanismo general, propio de la lengua popular: endiju (Ten dija) . Entre el vulgo chileno ocurre tambiCn trocedid por retrocedi6 (cp. PINO, 11, p. 35).

Muy frecuente en el lenguaje vulgar es trucalri (matracalada) ‘gran cantidad’; icha diego, cha digo! (Pucha, digo) .

De us0 mhs reciente es fono por telkfono.

5 52. SINCOPA

Sobre las reducciones de diptongos (zanoria) y de grupos cultos (indino. CLC.) , vease supra ‘Asimilacibn’.

Respecto de parlaclziri (parlanchin) , v h e intra ’Cruce de palabras’ Ejemplos de sincopa de carhcter exclusivamente chileno, casi no exis

ten, a no ser que se considere como tal la forma vulgar y r6stica estonu, por estdmago, pues, por lo demb, las formas espirtu (espiritu) ; frastero (forastero) ; tabrete (taburete) (v. tb. ‘Consonantizacibn de g’) ; galo- pa , se dan tambien en otras partes.

Para casos como badastro: fustmr: Getrudis: etc.. vease suma ‘Disi-

ouii gciiciaics cii Lasi LUUU~ ius paiscs uc iiauia iiispaiia i d s iuiiiid~ ap0.

copadas cine, foto, micro, radio. Pertenecen, en cambio, a1 habla infor. mal (familiar) presi (presidente de una institucibn) ; secre (secretario) ; etc.; tambien la expresihn porsiacu (por si acaso) , igual que en otros paises de America; milico (miliciano) ‘soldado’; tambien corriente en otras partes.

La forma cumpa (compadre) es propia de la lengua popular y vul- gar.

Parulis o parales (v. GORMAZ, p. Id), parale son vulgares por pard. lisis y hoy de poco uso; en cambio, leva (levita) es frecuente en el habla vulgar; part (parece) es tambih de bastante USO.

176

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (180)

La propensi6n a abreviar las palabras largas se manifiesta en la lengua popular a menudo, en 10s nombres propios. Varios de estos casos obedecen, evidentemente, a razones de caricter afectivo: Cele Keledonio) : Desi (Desideria) : Horte (Hortensia) : Sinfo (Sinforosal ;

a I

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (181)

ches! (buenas noches) y, sobre todo, en: jchas gracias! (muchas

entre niiias jovencitas de la clase media. La f6rmula de saludo: jcd te a? (tc6mo te va?) es frecuentisima

Doc. lit.: “Estas cosas no se ven hoy en dia. No, pos. Si, pos” (Tr. Ma., 11, p. 43) . “y que 10s emoramos, pu”. ( T r . Ma., 11, p. 3 8 ) .

“No siai derrochaol, horn”. pr, Ma., 11, p. 57). “(Te falta mucho, ho?” (CASTR~, Piedra y nieve, p. 44). “ . . . no lo hice de adrit” (T,. 1 Ma., I, p. 32) .

56. CAMBIOS ESPORLDICOS EN LOS HIPOCORISTICOS

Los cambios fon6ticos que caracterizan a 10s hipocoristicos chilenos coinciden, en gran parte, tambikn con 10s que se observan en OtrOS

paises hispanoamericanos. En varios aspectos no se acomodan estos fen6menos del lenguaje

infantil a las tendencias de la lengua general, por lo que hemos desis- tido de incluir este material en nuestra exposici6n de la fonittica.

Indicaremos aqui brevemente algunos de 10s cambios mis notables: 1. Palatalizaci6n afectiva de s (s, c’, ce, z) o sj, cuyo resultado es E (ort. ch) aparece con mucha frecuencia en 10s hipocoristicos, igual que en otros paises de habla hispinica. Parece ser fen6meno hispinico ge- neral y no efecto de influencia indigena -y, en el cas0 particular del chileno- no seri de origen mapuche, como creia LENZ (v. B D H , VI, p. 150). Cp. a1 respecto, BOYD-BOWMAN, Guanajuato, pp. 72-77 y 138-149.

Ejemplos chilenos son: Alfonso: Poncho; Alicia: Licha; Ambrosio: Bocho; Ascensi6n: Chencho; Anastasio: Tacho; Arsenio: Cheno; Bea- triz: Ticha; Cecilia: Chila; Cksar: Checho; Clemencia: Mencha; Cruz: Cucha; Eusebio: Chebo; Francisco: Pancho; Graciela: Chela; Gonzalo: Chalo; Hortensia: Tencha; Ignacio: Nacho; Inits: Necho; Isabel: Cha. bela; Jes6s: Jecho; Josefina: Chepa; Lucia: Chila; Lucila: Chila; Lucin- da: Chinda; Luis: Lucho; Lucrecia: Quecha; Mercedes: Meche; Moists: Moncho; NicolAs: Colacho; Rosalba: Chalba; Rosalia: Chalia; Rosario: Charo, Chayo; Santiago: Chago; Ursula: Chula; Vicente: Vicho.

Lenz anota, ademh: Basilio: Bacho; Concepci6n: Concha, Conchi; Ercilia: Chila; Euridice: Viche; Felicinda: Felichi; Florencia: Poncho; Fresia: Frecha; Gumersinda: Chinda; Isaura: Chaura; Jacinto: Cachi- to; Jose: Coche; Misael: Chaelo; Narciso: Nacho; Rosa, Rosita: Rochi; Rosaura: Chagua; Rosauro: Rocha; Sinforosa: Bocha; Sofia: Chofa; Segunda: Chunda; Wenceslao: Huenche.

178

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (182)

2. pkrdida de r: Alberto: Beto; Berta: Beti; Florencia: Poncha; 3, y > I: Aurelia: Lela; 4, rj > y: Gregorio: Goyo; Gloria: Yoya; Rosario: Chayo; Victoria:

Toya; 5 , a j > y: Arcadio: Cayo; Custodio: Toyo; 6, pkrdida de d fricativa: Alfredo: Cheo; Eduardo: Guayo; Leopol-

do: Polo; Pedro: Perico; 7 . PCrdida de la yod: Aurelia: Lela; Emilia: Mila; 8. w > gw: E (d) uardo: Guayo; Rosau (r) a: Chagua;’ 9. f > p : Alfonso: Poncho; Francisco: Pancho; Josefina: Chepa;

f > b: Sinforosa: Bocha; 10. j > k: Eugenio: Queno; Jacinto: Cachito. Cp. sobre todo BOYD-

BOWMAN, Cdmo obra la fone‘tica infantil en la formacidn de 10s hipocoristicos, en N R F H , IX (1955) , pp. 337-366 asi como id. Gua- najuato, pp. 143-149.

FENOMENOS CUANTITATIVOS

5 57. EL ACENTO ESPIRATORIO

1. Alnrgamiento de las vocales:

El espafiol carece de vocales propiamente largas como las que ofrece, por ejemplo, el alemin en: Klee, Mohr, Liebe, etc. (V. NAVARRO, Ma- nual, § 176; LENZ, B D H , VI, p. 1167) ; sin embargo, la vocal acentuada es relativamente larga en palabras agudas que no terminan en n o I: pa@. Lenz observa que “el chileno hace, en lo esencial, las mismas distin- ciones que el alemin entre vocales libres y trabadas (8:po; mh:Eo; etc.) ” y agrega que las vocales presentan particular tendencia a1 alargamien- to, cuando se halla delante de n + consonante y delante de s (redu- cida) + consonante sonora: kd:ntB:nto, k5:ntA: 0, etc., y particular- mente el lenguaje enfitico y afectivo lo confirma.

Lo mismo ocurre -seg6n Lenz- en el espafiol de la Argentina. MALMBERG (Etudes, p. 189) apunta algunos ejemplos en que no exis- ten condiciones enfiticas o afectivas, per0 en que se advierte la Presencia de 10s mismos factores que sefiala LENZ (&PO, xC:nte, ehtu8jA:”teh, etc.) .

Para el espafiol de Chile, la relativa duraci6n de una vocal no tiene Significacicin fonemPtica (Cp. SILVA-F., BFUCH, VII, p. 154) .

179

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (183)

Estas diferencias cuantitativas se observan en todas pa noamkrica y en Espafia, en el habla afectada o enfitica Manual, § 177; MALMBERG, Etudes, p. 179). En Chile, es el alargamiento de las vocales como medio enfitico y en la lengua cult Hay vocal netam

a como en la popular, y sobre todo en ksta ente larga en exclamaciones como: ;Que‘ br I -.. ....:-A.l. .An82 hAvhnunf 1,- RX...R,..... .Al.- &+:to; jso animal. a u i u i u . L , l x w G uut u m t w . nc 1 J U . L I J a l

&:fie ma:ri:a; o en la frase estereotipada de 10s ‘croupie de juego: jno va mci:(s)! Luego, en la contestaci6n afirm (-por supuesto, naturalmente-) y, a menudo, como lo Malmberg para el argentino, en la enumeraci6n de ca la I:rma, la Terzi:ca y la Mci:rta. TambiCn en 10s disc en las arengas de caricter politico, se ove corrientemer ;Comfit ga

Un j la

” zfieros!, con una e bastante lar 1.

Een6meno muy conocido es el a 1 -- l.... -------- 2- 1 - --11,. T

xgamiento expr 2-2---” 2-

irtes, en Hispa.

muy frecuent, afectivo, tanto

idtima. UtO! k i

ut I A U ~ Maria! :rs’ de las salas iativa: ;Cla:ro! anota tambien ricter enfitico ursos pitblicos, ite la palabra:

(CP. NAVARRO,

cal final CII I U ~ ~ I C ~ U I I C ~ uc M LUC. LOS V c l l u C u U l c b ut:

tas hacen descansar la YOZ en la vocal final del titul si el nombre del diario o de la revista que ofrecen no __-___ ___- ””.

Mer-

esivo de la vo. diarios y revis. o respectivo y termin2 en 7 2 ~

cal, agregan una. En Santiago, 10s diarios de mayor difusi6n ‘‘El curio” mgrkurjb:, mgrkurj6o: y “El Diario Ilustrado”, ofrecido F ‘suplementeros’ simplemente como djarjb:, djarjbo:, impusieron vocal final de titulos de diarios o peri6dicos la vocal -0. Asi se , n2n “T 2 Nnrihn” iminn n a c i & * n n ‘ T I 7iv-7ad’ e1 si&-n etr.. T T --a ”_ -_---.-, --- J-vA--’ -- _--_- I- - . - -- - -- - - _-- - __- 10s diarios de Concepci6n, “El Sur”, en cambio, se ofrece CI

final: el s6:re:; antes se oia siempre el s6:ri (Cp. NAVARRO, R 383). El punto de partida de estos alargamientos ha de bus dentemente en la cantidad objetiva considerable que ofrecc cales finales en la pronunciaci6n normal, tanto en Espafia America. (Cp. MALMBERG, 0. c., p. 185, n.) .

1 * 1 1 1 , 1 P . 1 iviuy comun es, iuego, el aiargamiento ae la vocal rinai -e nombre demostrativo este &e:, a menudo con doble acento pleado principalmente por 10s alumnos, cuando vacilan o nc a dar la respuesta a una pregunta formulada por el profe! nas personas usan tambiCn ese 6htC: como muletilla para emp quier

Lc desarroiio en el vecino pais, a saDer que cer aiiongement at en syllabe tonique -dont l’origine expressive me semble est en train de perdre en Argentine ce caracthre special poui former en une prononciation normale d u n e voyelle accenl

a frase. que MALMBERG preve en relaci6n con este punto para

1, 1 - e. 1 I.‘ . 11 . ,

lor 10s como

prego- ., -no de 3n una -e IFE, IV, p. icarse evi- - . - l - - - . - E11 ldb VU-

como en

en el pro- &”tC:, em 3 aciertan

lezar cual- jar. .4@.

el futuro :S voyelles evident-

r se trans- :uie quel-

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (184)

r -

conque” (0. c., p. ISS), ya es PrLcticamente un hecho en el espafiol de Chile, sobre todo en la lengua popular, como se advirti6 mis arriba.

EI mismo autor prefiere a1 respecto una explicaci6n puramente dialecto16gica a1 intento de una interpretaci6n “idealista”, de tipo vossleriano, rechazando a la vez la idea de explicar estos fenbmenos cuantitativos como efecto del substrato indigena.

En el cas0 del espafiol de Chile, el suponer influjo del araucano yria una tesis tentadora, ya que en la lengua mapuche, las vocales acentuadas -“xsemejanza de las vocales largas del alemAn del norte”- se alargan exageradamente” (LENZ, BDH, VI, p. 241). Tal suposici6n podria hacerse valer tambibn para el cas0 de la Argentina, en vista de que las tribus araucanas se extendieron a travks de la pampa argen- tins hasta las cercanias de Buenos Aires. Los escasos datos seguros sobre el nhmero de pobladores araucanos en la Argentina y sobre la constitucibn demogrifica de la poblaci6n en ese pais, sin embargo, no nos autorizan, segim la opini6n de Malmberg, a aceptar semejante tesis. No obstante extrafia la afirmaci6n de este investigador que “le Chili.. . n’a pas les phbnomknes qu’il s’agit d’expliquer. Je ne les ai pas retrouvb chez les Chiliens que j’ai entendu parler. Lenz n’en parle pas. S’il y a au Chili des phhomknes de substrat indiens, il faudrait les chercher dans le Sud du pays ou la resistance et I’indbpen- dance des indigknes ont d u d plus longtemps qu’ailleurs. J’ignore s’il y a parmi des dialectes provinciaux chiliens des phbnomhnes d‘allonge- ment vocalique. MCme si c’Ptait le cas, il n‘y aurait certainement aucun rapport entre ces faits et les faits argentins” (0. c., pp. 190-191).

Pues bien, ya dijimos que se comprueba en Chile la existencia de estos fendmenos, per0 creemos que no hay que atribuir el alargamiento vocilico chileno a la influencia del substrato indigena, sino que se trata de una funcibn, en un principio, meramente expresiva que se ha hecho norma general y puede darse en cualquiera lengua. Esto no excluye la posibilidad de que alguna disposici6n hereditaria de origen araucano haya contribuido a dar mayor estabilidad a esta tendencia en nuestra habla.

2. Consonantes geminadas:

En general, la duraci6n de las consonantes geminadas parece ser i@al a la de las simples; pues para el oido, las consonantes que orto- Vaficamente son dobles, suenan como simples; por ej.: innecesurio ineses&rjo. Sin embargo, en 10s casos de una asimilaci6n de una im-

181

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (185)

0. c., p. 115, n. 1) .

Doc. lit.: "no quisimos seguir viviendo en

5 58. AGENT0 D'E INTENSIDAD

aquella f&ina" (P. C 208).

1. Cambios acentuales:

Sobre la dislocaci6n del acento en las diversas hablas hi: ricanas existen midtiples datos, 10s que, junto con 10s de la espaiiolas, fueron ordenados sistemiticamente por A. Alo 1 4 n r l n c e 21 m i c m n tiemnn e1 o r a r l n r l ~ c i i a r p n t a r i A n c n r i a l

U U L I , I, yy. 0 1 d d , LIS- '** , U J

77). Por lo que respecta a Chile, podemos citar 10s siguientes

casi todos pertenecientes a la lengua vulgar:

la. Vocales concurrentes:

ae' > hi, di: fdina, fe'ina (faena) ; mdistro (Limache) , mdestro, junto con mas, en Talcahuano.

ai > di , k i :

di , ki (ahi) ; cdida, qutida, que'ido; contrdido; dehve'ido (I mdi(s), me'i (maiz) , ndita (nadita) ; pdi, pdises, pe'i; pardis .--. 2.. 3 - . .. LI .. 1.' .. 1: - _. 1: - -. _. 2: 3 - !2 - \ . _. 1.. 2: a - Ir--i

._ . do, ktido, re'i, m&i, p t i bigdil.

, 1 ., ,- *.

i ejernplos

:aruya, p.

clesvaido) ; 0; recdida,

recuzuu; ~ U L , ~ C L , T C L J , ' I U L J ~ : , T ~ L U W ( 1 d l U W ) ; I C L X , L I ~ L U (uaia) ; trdido (traido) ; Valpardiso, Malpare'iso, Marpare'iso; sabe'ida (sabia) ; habii- da (habia) . GORMAZ: rdices (p. 16) ; vdido (vahido) (p. 17) ; d i d o ; GUzMhN: desve'idos (colores) , p. 78; ECHEV.: rdices (p. 40) ; Valpardiso (p. 40) ; ROSALES: Malpare'iso, dehutil ; mdi, pdi, rdi, d i (ANALES, I, p. 88). ROMAN: A

Observa T. NAVARRO: "Se encuentran rammen rez, Tezse, en el Ci- bao, parte central y montafiosa de Santo Domingo, y en a l g h punto poco accesible en Chile. . . En Chile existen r t i , mti, pe'i, a1 lado de rdi, mdi, f id i . Sin duda estas variantes se reparten en Chile en deteml.

interne

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (186)

en 10s hnicas campos de Chile y Puerto Rico no debe responder a otra que a falta de noticias detalladas sobre 10s demis paises” (Pto.

~ i c o , pp. 57- 58). Estos datos se basan en 10s que consigna A. ALONSO en Problemas,

BDH, I, pp. 3127-328 y en RFN, I, p. 322, n. No hemos podido compro- bar la existencia de las formas intermedias rei, etc., en Chile, y no sa- bemoS a qub puntos retirados y “pocos accesibles” de nuestros campos peda aludir don Tomis Navarro. De todos modos, son comunes y corrientes entre campesinos y gente iletrada las formas rt i , rtise por ?ai%, raices. Asi por ej., en la regi6n de San Fernando se recogi6 la si- piente frase: “ah, qui: mula tan cebi, otra vez ya esta en el mCi; si no le quitan la entri, se lo come hasta la rei”.

Las formas mcii, pdi, rdi se hallan en una parte del sur (Osorno, Valdivia, Temuco, Angol, Los Angeles, Constitucih) , luego en el centro y norte hasta Antofa*gasta; rdices (Cautin, etc.) ; las formas mti, pe‘i, re‘i, son propias de las zonas agricolas de todo el sur, centro y ‘Norte Chico’ ( de Osorno hasta Ovalle) y tipicas del habla rbstica. En Osorno y Valdivia se pronuncia re‘is o rdis con la s bien sonora.

Esta dislocacibn del acento se halla en las voces mdiz, mti, rdiz, re‘i, que‘ido y tre‘ido a lo largo de todo el pais, desde Punta Arenas hasta Antofa*gasta, con excepcibn de la mayor parte de ChiloC y de Iquique. Son particularmente comunes en el lenguaje r6stico de la zona central.

- Doc. lit.: “ ~ C u i l est6 primero, las siete puntas de lengua o la rAiz?’’ (PINO, I, p. 24) (Valdivia) . “. . . las siete riices(h)” (PINO, I,

p. 23) (Valdivia) . “Arreondo trkida 10s ojos muy fruncios” (ChiZenadas, p. 35). I ‘ . . . que me ha trCido el sargen- to” (F. C., p. 36) . “Venimos a MalparCiso, no mk”

“no queida ni’una nev8“ (CAS- (F. c., p. 75).

TRO, Cordillera, p. 66) (Santia-

“pa sacal la rCi del mal” (ib.,

“SabCida, qui’este me tenia ti- rria” (ib., p. 34). “las habkida terminado” (ib., p.

“con las alas quCidas” (DURAND, Cielos, p. 49). “unos nortes que arrancaban de rCiz 10s Arboles” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 30) (Chillin).

go) *

p. 34).

20).

ad > do, ag:

dam, dura (ahora); LENZ, BDH, VI, p. 188; augur; desdugo, desaugar(se) (ROMAN; A.-R., BDH, I, p. 110, n) ; Gauna (Gaona) (Graneros) .

183

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La forma dura se da principalmente en el sur (Angol, Los Angeles, Talca) y centro meridional (Graneros, San Vicente) asi como en Anto. fa*gasta: aurita se registra en Limache; augarse se oye desde Punta nas hasta Talca y tambikn en Antofa*gasta, San Vicente J Valparaiso.

Doc. lit.: “Por el Bujero le vi la falta que

duja (aguja) ; bazil, plur. bdules (Cautin, etc.) ; es muy frecuente, sin embargo, la forma baule; bdul, bdule y Rdule (Ra61) se dan en Chilok; duja; dujero, se halla en el lenguaje popular desde Ancud (Chi 106) , hasta el centro: desipsjo (desahucio) ; lduna (laguna) (desdc Puerto Montt a1 centro); sduco (sabuco) (Cautin, etc.); cp. LENZ BDH, VI, p. 188.

tiene la mujer de Pegro” (PINO 11, p. 229). Cp. supra.

Doc. lit.:

“Tomo toitos 10s dias” (U. O.,

oi > 61:

p. 37) . “-le ije a 1’6ido a on Juan” ( F C. , p. 45).

dido; tdito (todito) ; cp. LENZ BDH, VI, p. 187; per0 la forma comhn es toito; GORMAZ: dido (p. Id) (sur, centro meridional y centro (Talca, La Ligua) y anota todavia hermafrdita (p. 13).

“Yo me reida no mh” (F. C., p. 74).

lenadas, p. 2 5 ) . “Tan pronto veida que m’iba” (Tr. Ma., 111, p. 45) .

crtida (creia) cre‘ido (creido) ; descre‘ido (descreido) ; engrtido; in- cre‘ible (Limache) ; le‘ido (leido) ; re‘ida (reia) ; re‘ido (reido) ; re)i(s) (reis), ocasionalmente re‘ir; re‘ite (reiste) ; ve‘ida (veia) . Todas estas formas son vulgares y r6sticas.

En la lengua corriente puede oirse, a veces, un cambio de -cia -eias > kya, -Lyas: creia > crkya; creias > cre‘yas.

184

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (188)

AMfjNhTEGUI censura cdida, cdido, trdida, trdido, abstrdido, atrdido, valpardiso, asi como provtida, provtido (Acent., s. v.) .

Bello, por su parte, se quejaba de “que 10s americanos acostumbra- ban acentuar de un modo andmalo i birbaro” formas como yo cdia, yo chi, nosotros Zkirnos, vosotros habeis dido (cp. AMUNATEGUI, Acent.,

119). Tales acentuaciones se han corregido, en nuestro pais, desde P. hate mucho tiempo. Bello declaraba, ademhs, vulgarismo la acentua- ci6n shuco, la que AMUNATEGUI (Acent., p. 410) comprob6 en algunos escritores ilustres (por ej., en Pedro de Valdivia, Oiia, Arauco Doma- do, c. V., 15) .

Como indica LENZ, las formas con d i por ai son propias mPs bien de las gentes semicultas, pues las esferas mPs bajas del pueblo emplean las con t i (cp. BDH, VI, p. 187).

Cuando LENZ afirmaba que las pronunciaciones bdul, cdida, dido, @is, pardiso, etc., “no s610 se usan en el bajo pueblo sin0 tambikn entre la gente educada” ( B D H , VI, p. 186), se referia a 10s paises hispa- nohablantes en general y no a Chile en particular, como crey6 E. TIS- CORNIA (BDH, 111, p. 8) ; pues aqui no se oyen esas acentuaciones entre personas cultas, ni se oian ya en 1887 (cp. AMUNATEGUI, p. 87) y menos a6n cuando LENZ escribia, en 1891, sus Estudios chilenos; cp. BDH, VI, pp. 68, n. y 77.

Respecto a la difusi6n social de estas pronunciaciones, Lenz insiste en su “Dkcionario etimol6gico. . .” (1905-1910) en que la palabra maiz se pronuncia en la lengua com6n como mdis y vulgarmente m d s , “con la -s final mis o menos convertida en h o perdida: mti” (s. v. maiz), -lo mismo que en 10s “Ensayos filol6gicos americanos”, A UCH, 1894, t. 87, p. 115.

A. ECHEWRRIA REYES, en Voces usadas en Chile (1900), pp. 37- 41, asi como M. A. ROMAN, Diccionario de chilenismos (1901-1918) lo confirman.

Es posible que las personas mPs educadas de 10s campos “aun con- sideren afectada la pronunciacibn de maiz y sigan diciendo mdis”, como declara Romin, per0 10s letrados en ninguna parte del pais pro- nuncian asi, ni usan otras formas incorrectas” (cp. ALONSO, BDH, I,

LENZ dedujo que estos cambios acentuales probablemente lhabian comenzado en espaiiol, en la Cpoca de la hispanizacibn de America, Per0 sin llegar a su total cumplimiento; y esto 6ltimo precisamente, en vista de ciertas formas chilenas, en las cuales no se produjo la igua- laci6n uniforme de ai con el antiguo di (BDH, VI, p. 186) .

p. 328).

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A. ALONSO, tras un detenido anilkis del problema, nos ha ver que estos cambios acentuales representan el cumplimiento de una tendencia fonktica del espafiol, realizada con posterioridad a la pri. mera Cpoca de la colonizaci6n, en vista de que las antiguas acentuacio. nes se han mantenido en varias regiones hispanoamericanas. Aunque dicha tendencia fonCtica “ha profundizado en AmPrica mbs que en E ~ - paiia” ( B D H , I, p. 345), por lo que respecta a Chile, en este punto, la reacci6n cultista ha sido notoria, pues ha logrado eliminar estas &lo. caciones del habla de las personas ilustradas.

TambiCn es un fen6meno muy comfin en varios dialectos hispano. americanos el traslado del acento en las formas verbales que llevan pro- nombres encl*ticos. En chileno, es rasgo caracteristico de la lengua ge- neral, no s610 de la vulgar y familiar, evitar en estos casos la acentua. ti6n esdrfijula.

Doc. lit.: “-Angelito, callesc2” (ROMERA, Yiuda, p. 80).

lb. En formas imperativas y rogativas:

“-MirenlA, la vieja espanta- sa! . . .” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 33) .

.digam&, sientese‘, cuentemeld, etc. (cp. ECHEV., p. 69) .

Doc. lit.: “-PonCte la chupalla, Rosa-

rio . . .” , (LATORRE, Sus mejores cuentos, p. 51).

ilc. Los imperativos, veni, entrd, sentdte, move‘te, acostdte (ChiloC, CocotuC, etc.), son exclusivamente del habla rfistica y vulgar. Cp. BELLO, B D H , VI, p. 52, n. 1; ED. DE LA BARRA, Ensayos filoldgicos ame- ricanos, p. 39. Sin embargo, entrd, veni, etc., no representan casos de cambio de acento, sino que son las formas arcaicas con pCrdida de la -d final (cp. BELLQ, ib.) .

Las formas cre‘idamos 0 cre‘yamos (ROMAN, s. v. creer), krCiaaib (creiais) , etc. (ver supra), asi como hdyumos, hdyuis, censuradas por BE- LLQ (‘BDH, VI, p. 51) y udyamos (ECHEV., p. 87), de bastante frecuencia y profundidad social en HispanoamCrica y de relativamente escaso uso en Espaiia (cp. ALONSO, BDH, I, p. 349), pertenece, en Chile, como ya advertimos, s610 a la lengua vulgar, en la que se emplea, por lo dem& comfinmente la forma haigumoh (cp. A.-R., BDH, VI, p. 51, n. 2).

186

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Id. Otros cambios:

Muy corriente, aun entre personas ilustradas, es la pronuncia- cibn zdfiro. AMUNATEGUI (Acen. 1. c.) consigna tambiCn como vicio- sas 0 vulgares las acentuaciones: penitencidria, sdndia, jilguero o sil- guero, etc., observando que en el cas? de penitencidria frente a peni- tenciaria se trata simplemente de un adjetivo sustantivado y no de cam- bio de acento. Romin se adhiri6 a esta opini6n.

La acentuacibn sdndia se oye todavia en el lenguaje popular. BELLO objeta mtndigo (Adv., B D H , VI, p. 58) , que se oye todavia aun

entre gentes de alguna cultura, y anota la vacilaci6n en sincero frente a sincero (ib., p. 59).

GORMAZ: jilguero (p. 13). A estos ejemplos agrega LENZ para Santiago: atijero y dujero; cd-

legs y plebiscito ( B D H , VI, pp. 188,247). ECHEV., cita: ojdla; Pentecdstes; rtptil; sdfa; szitil; agcjero, jilguero;

me‘ndigo; dptimo; zdfiro (pp. 61-62). TambiCn ROMAN alude a mdndigo, szitil, sincero, etc. (Dicc., s. v.)

como vulgarismos, mientras que ojdla, seg6n dice, ocurre “aun entre la gente de alguna educacih”. Sin embargo, &a 6ltima forma se escu- cha hoy s610 entre el vulgo.

YRARR. confirma las acentuaciones de jilguero y zdfiro (pp. 303, 306) . Es r6stico decdlitro. Cp.: “un decilitro de arr6h y uno de papa. . .” (PINO, I I , , ~ . 69; 111, p. 219, etc.) .

Es igualmente rara hoy la pronunciacih de‘cano, propia de personas semilustradas. En cambio, es general la pronunciaci6n proparoxitona szilfuro (YRARR., p. 305) ; tb. es general torticolis. Es r6stico: cardcteres; tombikn magia.

En el interior de la Prov. de Antofa*gasta se han comprobado dislo- caciones acentuales que no son ajenas, seg6n parece, a una muy especial entonacih. Asi se escuchan formas como: estomdgo; tzipido; bdtica; trdnquilo; etc.

Hay, como se ve, cierta tendencia a la acentuacidn esdr6jula. El di- minutivo de lujo se acent6a lzijitos, voz con que se designa toda clase de adornos (datos proporcionados por el Frof. Sr. A. Matus, (Antofa*gasta).

Cavada registra para ChiloC ademis 10s siguientes esdr6julos: dmpa- yo; ndtivo; pdntano; szispiro; tdtora; trdnquilo (p. 2713). Muy com6n es rdbalo (v. AZ~CAR, Gente, p. 12).

En la isla de ChiloC se dan, luego, otros cambios acentuales. Asi: ore- @no; pampdno; indigtna (CAV., p. 273).

El cambio ocasional de ca f t > cdfe, en Oswno, podria atribuirse tal

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vez a influencia alemana; menos probable seria esto Gltimo, en el caSO de sofd > sdfa, observado en Chilo6 (CAv., p. 273) y Cautin; y de: que‘ > chdque (Carahue) ; civil; sdsten (ChiloC, CAV., p. 273).

Parece que A. ALQNSO dudara un tanto con respecto a la exactitud de la afirmaci6n de Amunitegui de que “en el espacio de medio siglo, 10s vicios de pronunciaci6n que Bello censura, han desaparecido por completo en las personas ilustradas en Chile”, pues declara que eSta frase “es aplicable mLs bien a1 estado actual peninsular”. (BDH, I, p. 370).

Sin embargo, no han sido vanos 10s esfuerzos de Bello, Amunitepi y otros en Chile. Cp., nuestras observaciones a las Advertencias de Be- llo en BDH, VI, pp. 51-77.

Doc. lit.: “ . . . un afio tendris que andar

mCndiga por el mundo . . .” (PI- NO, I, p. 199).

§ 59. EL ACENTO MUSICAL

La entonaci6n chilena.

D. TOMAS NAVARRO ha expuesto con mucha claridad, en su obra Manual de entonacidn espaAoZa (Nueva York, 1944), 10s principales rasgos que caracterizan la entonaci6n espafiola, haciendo a veces, alusi6n a ciertas modalidades regionales hispanoamericanas. Sin embargo, sobre estas Gltimas hay hasta ahora muy pocos datos seguros, recogidos con mktodos adecuados para su justa interpretacih. Cp. T. NAVARRO T., Manual, $3 181 ss.; DWIGHT L. BOLINGER, Acento melddico. Acento de intensidad, BFUCH, XIII, (1961), pp. 33-48; id., Secondary Stress in Spanish, RPh xv (1962), pp. 273-279.

Lamentablemente no podemos ofrecer, por el momento, por lo que respecta a Chile, sino una informaci6n descriptiva muy superficial.

De 10s diversos aspectos de la entonaci6n trataremos aqui s610 breve- mente la entonaci6n emocional o afectiva y la idiomitica.

Es un hecho conocido que tanto en el espafiol peninsular como en el de AmCrica, una silaba que comhnmente no lleva un acento de inten- sidad puede tomar uno musical, de tono mLs alto, en 10s casos en que se quiere poner de relieve una palabra; asi por ejemplo en: cosa exqui- situ la silaba ex se destaca de un modo particular sobre las demis, in- cluso sobre la silaba tbnica, de acento de intensidad dinbmico; o en la expresi6n: algo espantoso, la silaba es- se eleva de tono considerablemen

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te con un evidente valor afectivo, comenzando la articulaci6n con una ligera oclusi6n laringea:

/ \ \

\ / \ ,-\

- /-\, /

\u U I

I \ / I \ \

I - / - ex qui si to . es pan t6 so

Sobre la entonaci6n como recurso emocional en el us0 de ciertas interjecciones chilenas, cp. RABANALES, BFUCH X, (1959) , pp. 233-234;

Creemos que Malmberg esti en lo cierto, a1 sugerir que en 10s ejem- Plos citados por A. Castro relativos a1 us0 argentino (lo Lsencidl, un trhje ispecidl, etc.) , ese acento secundario en 6s-, is- sefiala no s610 ‘un ictus dinPmico’, sin0 a la vez un acento musical, de mayor altura de tono, con un claro propbsito expresivo.

El problema de la entonaci6n idiomitica chilena es el menos estu- diado hasta ahora. LENZ alude s610 de paso a 61 -a1 tratar de las voca- les-, comprobando que “la altura de las vocales se altera . . . en el habla vivaz de 10s santiaguinos”, per0 que “la melodia verbal suele no sorpren- der a 10s alemanes del norte; . . . para ellos el chileno no “canta” a1 ha- blar; s610 en lenguaje oratorio, no en la conversaci6n, es costumbre pronuncia< muy aguda la idtima silaba de cada grupo fonktico, en que no se cierra el pensamiento; . . .” (BDH, VI, pp. 1682169) .

Es evidente que, con respecto a la entonacibn, nuestro pais se divide en diversas zonas, las que, sin embargo, no siempre coinciden con las regiones dialectales. S e g h 10s datos que hemos recogido hasta la fecha, no hay sin0 cuatro zonas, en las cuales se advierten algunas peculiari- dades: 10 Extremo Norte, 20 Centro, 30 Sur, 40 ChiloC. En las provincias del Norte, sobre todo en el interior de la Prov. de Antofa*gasta, se obser- va tambiCn una entonaci6n particular que, en algunos casos, origina, segdn las informaciones que hemos recibido, cierta dislocacibn acen- tual (Ver supra).

Si LENZ, a1 estudiar la pronunciaci6n vulgar chilena, lleg6 a sostener, en un comienzo, que el espafiol hablado en nuestra tierra por las clases bajas “es principalmente espafiol con sonidos araucanos” (BDH, VI, p. 249), tesis que mis tarde fue refutada por varios eruditos (v. ib., pp. 281-289), no se niega, por otra parte, posible influjo indigena en la entonaci6n: “no hay que descartar la probabilidad de que el araucano,

GRAMMONT, pp. 118-1 19.

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ya como sustrato, ya como adstrato, haya dejado alguna huella en el chileno, sobre todo en las melodias, y en 10s rasgos ritmicos; . . .”, con- cluye A. Alonso su comentario critico sobre “La interpretaci6n arauc2- na de Lenz para la pronunciacibn chilena” (ib., p. 289).

De todos modos, nuestra entonaci6n difiere bastante de la espafiola, y a juicio nuestro, es lo mis probable que las entonaciones regionales tengan un origen indigena; adem&, es un hecho bien conocido que el que adopta una nueva lengua, conserve, en general, la entonaci6n de la que hablb primitivamente. Es ficil observar este fenbmeno en 10s diver- sos colonos extranjeros radicados en nuestro pais. No existe la misma facilidad para comprobarlo en las regiones originariamente no arauca. nas, pues apenas hay n6cleos apreciables de pobladores primitives, autbctonos, en el extremo sur --fueguinos-, o en el extremo norte -atacamefios-, etc., con excepcibn, tal vez, de ChiloC.

En Santiago y Valparaiso, asi como gran parte de las zonas adya- centes, la entonacih es del todo pareja y no se halla diferenciada tampoco por las clases sociales.

Hacia el sur, en las provincias de Concepcih, Bio-Bio, Made, se nota un ligero cambio en las lineas melbdicas, acerdndose a lo que se puede calificar de “canto”, feii6meno que se acent6a notablemente en la provincia de Llanquihue, donde existe una marcada tendencia a elevar el tono a1 final de la frase.

Ocupa, como ya lo apuntamos, un lugar especial la Isla de Chilo6. En ella se distinguen tambih diversas entonaciones, las cuales, en sus modalidades, son, sin embargo, mris bien raciales que de otra indole.

Asi se observa gran diferencia de intensidad entre 10s descendientes de indigenas, quienes a6n conservan la entonacibn de sus antepasados -huilliches, veliches-, y el resto de la poblacibn, cuya melodia se apro- xima a la del centro del pais, constituyendo a la vez la entonacih islefia corriente. Esta 6ltima se caracteriza por el tono bajo con que CO-

mienza una palabra O frase que luego asciende paulatinamente para descender despuCs en la silaba final de la palabra u oracibn.

En 10s descendientes de indigenas, en cambio, la curva melbdica no es tan notable; el tono comienza muy bajo, no asciende mucho y vueive a bajar de nuevo ripidamente.

De estos dos grupos se diferencia la entonacih de 10s habitantes de Chonchi; pues la linea melbdica del habla de 10s chonchinos comienza con un tono agudo, va ascendiendo de un modo notorio, y no desciende mucho a1 final de palabra o frase. Es posible que don Dario Cavada se refiera a ese sector de la Isla, cuando dice: “el acento provincial del chilote a1 hablar es tan marcado como el de 10s hijos del norte; aqut.1

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conchye la frase elevando el tono, como se hace en las prcguntas, y tstos hacen la elevaci6n mPs o menos en la mitad y alargando el tiempo en las vocales finales”. (N. N. N., ChiZok, Cap. VI) .

Como caracteristica general se puede sefialar que el tempo en que habla el chilote es ripido y el tono que emplea, comhmente, agudo.

Otro rasgo peculiar del habla chilota es el us0 de un acento adicio- rial, secundario, de menor intensidad, duraci6n y altura que el prin- cipal. .

En el resto del pais, se usa, por lo comhn, un ‘tempo’ manifiesta- mente lento, sobre todo en el habla rural.

N O T A : Debo 10s datos relativos a la Isla de ChiloC a mi ex disci- pula, dofia Ana Maria Gallardo HernPndez, quien durante su

permanencia en la Isla (1950- 1951) estudi6 con gran entusias- mo y provecho el habla de sus ha- bitantes.

Q 60. VQCALISMO

Las vocales del espafiol de Chile son: a, e, i, 0, u con ligeras variantes. Los diptongos son combinaciones de i, u, j, w con las vocales lle-

nas en su mayoria de caricter ascendente: je, we, etc.; per0 ocurren ipualmente &ptongos descendentes e$ a?, etc.

Hay ademis, un nhmero limitado de combinaciones ternarias.

Q 61. CONSONANTISMO

1. Explosivas:

El espafiol de Chile, posee las series comunes de sonoras y ifonas: b (baize, vaca, enviar) ; d (de) ; g (gana) ; p (pan, absolute) ; t (tal) ; k (carta) .

2. Fricativas:

a. Las formas fricativas de las explosivas sonoras: fi, 3 y y, coma en

b. La labiodental Pfoaa f y su variante bilabial cp; c. La sibilante dorso alveolar ifona s con su variedad sonora z; d. La prepalatal sonora y (ayuda);

haba, hada, digo;

‘191

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e. La postpalatal Afona 9 (gente); f. La velar Afona x (ajo); g. La aspirada laringal dfona h que suele sustituir a la s.

3. Africadas:

La prepalatal Afona E (Chile) y su variedad sonora 9 (cdnyuge).

4. Laterales:

a. La 1 puede ser, como en el espafiol peninsular, dental, alveolar, etc,, seg6n la i'ndole de la consonante siguiente;

b. La palatal d (caballo, llave) s610 se conserva en una parte reducida de Chile; por lo demds, es reemplazada por la y y su variante 9.

5. Vibrantes:

a. La vibrante simple r (pern); b. La vibrante m6ltiple F (perro); c. La vibrante fricativa I (color),

y sus variedades asibiladas i., f .

6. Nasales:

a. La bilabial m; b. La labiodental q (enfdtico); c. La n que puede ser dental o alveolar seg6n el punto de articulacih

de la consonante siguiente; d. La palatal p (caga). e. La velar IJ (blanco, un gato).

7. Semiconsonantes:

a. La palatal j (piedra, leyes); b. La velar w (Juan).

Q 62. RESUMEN

La pronunciacion chilena tiene, igual que la de otros paises amwLa- nos de habla espafiola, semejanza con la andaluza.

Como ya se ha dicho, hoy se considera superada la antigua concep

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ci6n del espafiol americano como “andaluz” trasplantado a Indias y creemOS con Diego Catalan que debe igualmente abandonarse la tra- dicional cposicibn lingiiistica entre “tierras bajas” y “tierras altas” en AmCrica. Pues parece que ya no cabe duda alguna que el Area “an- daluzante” de AmCrica coincide mAs bien con 10s puertos a que arri- baban las flotas de Nueva Espafia, Tierra Firme, el Per6 y las Islas de poniente, y no tanto con las “tierras bajas”.

Las innovaciones lingiiisticas, sobre todo 10s nuevos rasgos fonC- ticos del Sur de Espafia, penetraron por 10s puertos en las colonias del Nuevo Mundo.

En el transcurso de esta exposicibn hemos tenido oportunidad de sefialar la coincidencia de varios fen6menos chilenos con 10s corres- pondientes del espafiol meridional y atliintico, en ,particular con el canario o tinerfefio, que aparece como un eslab6n entre el sur de Espafia y 10s puertos de AmCrica. Asi lo demuestran 10s datos que proporcionan estudios recientes de Manuel Alvar y de Diego Catalin.

En el lenguaje oral chileno tenemos que distinguir, desde luego, entre la pronunciacibn de la clase culta y la del pueblo, aunque entre estos dos grupos caben aun, como en todas partes, numerosas va- riedades.

Las personas educadas y cultas de Chile emplean la lengua general de Castilla con algunas peculiaridades, pero procuran siempre ajus- tarse a las normas de la lengua literaria.

El habla de la gente culta es esencialmente identica a lo largo de todo el $ais. LENZ escribia en 1891; ‘ I . . . todavia hoy pueden des- cubrirse claramente en la pronunciaci6n culta todos 10s caracteres de la evoluci6n popular. Algunos, como 10s cambios de s, d, b, v, son casi generales. . .” (BDH, VI, p. 89) . Hoy, setenta afios mPs tarde, pode- mos sefialar como rasgos caracteristicos de la diccidn culta, 10s siguientes:

Los 6rganos articulatorios actaian, en general, con una tensi6n infe- rior a la espafiola.

En la articulaci6n de las vocales se nota, principalmente en silaba libre, la tendencia a alargarla.

Hay a menudo unificacih de dos vocales de igual timbre: aa > a (azar) : 00 > o (coperativa) y semiconsonantizaci6n de e en voces Proparoxitonas (petrolio) .

Respecto de ciertas consonantes se destacan 10s siguientes carac- teres: preferente articulaci6n medio palatal de k, g, x ante vocal palatal.

No se da en Chile la interdental 0, o sea, no se distingue entre 8 y s.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (197)

Existe, como en casi toda AmCrica, unificaci6n completa de s, (ante e, i) y z en s sorda (seseo).

En Chile, el sese0 es general en todo el pais y en todas las clases sociales.

Existe, como en partes de Espafia y AmCrica, unificacibn de y 11 en y (yeismo), salvo pequefias Areas y donde se usa, es tambiCn de todas las clases sociales. SILVA-F. afirma sin vacilaci6n: “Ni 8 ni d Ocurren en el espafiol ‘standard’ de Chile. Esta hltima debe ser reemplazada en el patr6n por y” (0. c., p. 167).

NumCricamente inferior y de Areas distintas es la igualacidn de y I , la que se limita a 10s niveles bajos.

La y suele transformarse en africada; por ej., en : playa suena a veces como en cdnyuge.

La -d- intervodlica se articula en forma relajada, mas no se suprime. Es frecuente la r asi como la rr fricativa asibilada. La s, en final de silaba, se convierte frecuentemente en aspiracibn, La -d final suele desaparecer, como por ej. en verdci. Las nasales finales no se hacen q, como en otras partes. Los grupos cultos se conservan, en general. Es comGn la sonorizaci6n o el ensordimiento de consonante por

influjo de la siguiente (atlas galas; absoluto apsoluto). Hay alternancia de b y fi en posicibn inicial; per0 no hay distincibn

entre b y v. Si, en la pronunciaci6n de las clases cultas, 10s 6rganos de la arti-

culaci6n actGan con menor tensi6n que en la peninsular, en el hablu popular chilenu, Csta se reduce aim mis, lo que afecta principalmente a las vocales, cuya diferenciaci6n resulta menos nitida, sobre todo en silaba Atona, donde alternan e - i y o - u.

Las principales caracteristicas de la pronunciacidn popular chilenu coinciden con las que son comunes a casi toda America y gran parte de Espafia, en particular de Andalucia.

No hay influjo de la fonCtica indigena, en general, con excepcibn tal vez de 10s pocos casos mencionados en el vocalismo (C > i, 6 >u) del habla popular del Norte Grande (de Antofa*gasta a1 norte) , en el cual pudiera verse un reflejo del sustrato quechua (por no hacer esta lengua distinci6n fonktica entre i y e, asi como entre o y u. Cp. a1 res- pecto CANFIELD, pp, 93-94). 1. Vocales:

creer > crer; etc.) . Es corriente la contracci6n de vocales identicas ( nuda > naa > na;

194

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (198)

La reduccibn del diptongo e u inicial de palabra (Eusebio > Use- bio, e t 4 -

La pkrdida de e en cuestidn > custidn. Sin embargo, se conservan diptongOS arcaicos en cuasi, priesa, etc.

9. Consonantes:

Ocurre aspiraci6n de s en posicibn inicial absoluta e intervocalica ihilior, caha). Existe sblo en escasos ejemplos la antigua h aspirada (huir, etc.). 1

E;S comlin la sustituci6n de f - inicial por j (jui, jutre, etc.) . Frecuente pCrdida de d- inicial (onde, iio, etc.) . E;S habitual la sustituci6n de bue-/hue- por gue- (gueno, gueco,

ES corriente la pCrdida de la consonante intervocPlica -d-, -b-, -g-

En final de silaba, las consonantes: a menudo se modifican o caen. En 10s grupos cultos, hay reducci6n a consonante sola, como en

t&s partes, en la lengua popular (co(c)cidn; a(b)soZuto; eru(c)to, etc.) . Es frecuente la pkrdida de s final; cuando no cae, se convierte en

simple aspiraci6n. Es general el cambio de -sb- en -f- (resbalar > refalar), y de -sg- en

-j- (juzga3o > jujao, etc.) . La I y la r, en final de silaba, suelen convertirse, como en otras

hablas de America, en un sonido intermedio que representa indistin- tamente a ambos fonemas. De ahi que resulten identicos a h a y arma.

La r puede convertirse en aspiraci6n (carne > cahne), o asimilar- se a la consonante siguiente (carne > canne). Del mismo modo ocurre asimilaci6n en la -r final de palabra, en 10s infinitivos de 10s verbos encl*ticos (recibime (= recibirme) ) .

La rr, entre vocales o inicial de palabra, se realiza a menudo con rnarcada asibilaci6n (tierra tjq’fa) . En contact0 con t resulta una afri- cada sorda (otro btgo) .

Es frecuente la vocalizaci6n de la d (padre > paire); o el cambio en 1 o r en el prefijo ad- (advertir > alvertir, arvertir).

Dislocaci6n del acento (que‘ido, duju, etc.) . Sobre 10s pormenores de estos fen6menos y de otros mis, vide su-

pra. Una sintesis muy completa que atiende tambiCn a1 habla formal e informal de 10s dos principales niveles culturales da A. RABANALES en BFUCH, XIV, pp. 38-40.

0 T A : LENZ subraya entre 10s ci6n popular 10s siguientes cam- rasgos propios de la pronuncia- bios articulatorios:

etc.) .

ipeazo, caayero, auja, etc.).

195

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (199)

“El mis notable de todos 10s cambios chilenos es la caida de la s anteconsonintica y en posi- ci6n final ante pausa”. (BDH, VI,

“. . . es importante la vacilaci6n entre r y I.. .; la tendencia chi- lena es a formar, delante de con- sonante, una r reducida, y en po- sici6n final, una I reducida. La bilabial fricativa fi tiende a des- aparecer por completo, ocasio- nalmente con fuerte labializa- ci6n de las consonantes vecinas. La u consonintica delante de vo- ea1 (en la escritura u-, hu, gu, bu,) se pronuncian yw con enbr- gica fricaci6n dorsoprevelar o postpalatal; el correspondiente fonema sordo (que podria repre- sentarse por ‘p y un trazo curvo encima, o bien @) sustituye a fu y ju + vocal. La ZZ espaiiola es absolutamente igual a y, i. e., en el centro del pais, la A, en cambio, permanece invariable. Toda la pronunciaci6n esti in- fluida por una fonbtica sinticti- ca extraordinariamente viva”.

p. 90).

{BDH, VI, p. 92) chilena carece, en general, si exceptda la prepalatal x de fo- nemas propiamente fricati\,,,, formados con marcado estrecha. miento” (id., p. 125). Por otra parte, el hispanista sueco BERTIL MALMBERG, a1 ca. racterizar las peculiaridades de] espaiiol de Chile, se limita a las siguientes observaciones: “Parmi les particularitbs propres au Chi. li, je mentionne I’aspiration du s, qui dans les milieux rustiques et vulgaires, prend des formes tr&s avanckes (frappe par ex aussi le s intervocalique) , le ca- racthre palatal du x espagnol en tout entourage palatal ( a h qu’une palatalisation avancte de g; voir p. 16) , des phCnom6nes de mbtahhse, d’amuissem*nt ei

de substitution consonantiques rr et tr assibilbs, etc. Le d inter vocalique est muet. Le f est bila bial, et les dbveloppements bur gee- fue- hue-, etc., sont cou rants”, (SL, 11, p. 8).

“ . . . el habla

MODIFICACIONES FONOLOGICAS

5 63. EL ALCANCE DE LAS MODIFICACIONES FONOLOGICAS

A continuaci6n de la parte descriptiva de las caracteristicas articulate rias y acdsticas de la pronunciaci6n chilena, agregaremos algunas obser. vaciones de orden fonol6gico.

Como hecho mis notorio podemos seiialar que, fonol6gicamentej se comprueban s610 escasas diferencias entre el espaiiol de Chile y el peninsular; el sistema vocilico del habla chilena, desde luego, es el mismo del castellano general. Consta de cinco fonemas vocilicosj O

19.6

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (200)

sea de la serie anterior palatal, sin labializacidn, i, e, de la posterior con labializacibn, 0, u, y de una a neutra, no labial. Estos cinco

lonemas ofrecen algunas variantes combinatorias seghn determinadas ,,,.,diciones debidas a 10s sonidos vecinos a su posici6n en el grupo fonCtico.

~~s fonemas / e / y lo/ se realizan fonCticamente como vocales abier- de tip0 medio y cerradas respectivamente. Tambien 10s fonemas

,i/, /u / son, a veces, realizados con matices ligeramente abiertos y ,errados; constituyendo Pstos, sin embargo, simples variantes combi- natorias de /i/ y /u/ , como lo son las semivocales [i], [LJ] y l'as semicon- Sonantes [j], [w]. La a presenta a menudo alguna palatalizacidn o un matiz mPs o menos posterior, seglin las consonantes que la rodean.

Todos estos fonemas se hallan en mayor o menor grado relajados en silabas Btonas. En ciertas condiciones se produce una ligera nasali- zacibn, a veces tambiCn labializacibn, sin tener, sin embargo, valor significative. b

En el sistema consonhtico, el espafiol de Chile ofrece 17 fonemas [rente a1 espafiol general, que posee: 19: /p/, /b/ , /m/, /€I, I t / , Id/, is/, /r/, /?I, /I/, In/ , I?/, f p f , /y/, jkj, Is/, 1x1. Para el lenguaje CUI- to, Silva F. eleva el nGmero a 18, agregando como fonema indepen- diente 14.

Como se ve, el habla chilena carece de 10s fonemas / h / y / % I que son reemplazados por [y] y [SI respectivamente. El yeisrno y el sese0 son, en el fondo, 10s Snicos hechos fonol6gicos de consideracih, por 10s cuales se diferencia el espaiiol de Chile del de la peninsula.

En efecto, ninguna de las peculiaridades fonCticas que hemos men- cionado, como ser las variantes de timbre m b o menos palatal o velar \le la vocal a, 10s matices algo mis cerrados o abiertos de las demhs vo- d e s , el grado de oclusi6n o fricaci6n de las consonantes b, d, g, alte- ra el valor semintico de las palabras de la lengua comhn.

Lo mismo puede decirse de 10s diversos trueques de vocales y cam- bios de consonantes. La modalidad bilabial de la f igualmente deja m c t a la significacidn de las palabras y pasa, ademh, completamente desapercibida.

El fonema Is/ mantiene su unidad a pesar de sus variantes de dorso- alveolar y apical, ni se rompe Csta a1 convertirse en aspiracidn Ia -s final.

TambiCn la rr conserva su identidad no obstante la frecuente asibi- laci6n; lo propio puede afirmarse de la r asibilada en el grupo tr.

La posici6n final de silaba introduce notables alteraciones en las propias de-10s fonemas -I y -r que a menudo se funden, en el

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habla popular, bajo el tipo de uno u otro de 10s dos fonemas. Sin em. bargo, las variantes fonkticas no representan cambios intencionales,

Los casos de asimilacidn, disimilacidn, metitesis, equivalencia arbs. tica, etc., no afectan a la significacidn de las palabras, carno ,ninguna de las modificaciones fonkticas del habla popular chilena alters el sistema fonol6gico del espafiol com6n.

Para mayores detalles sobre 10s rasgos fonol6gicos de la pronuncia ci6n chilena, vCase SILVA F., BFUCH, VII, (1952-1953), pp. 153-176.

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M O R F O L O G I A

SUSTANTIVO Y AD JETIVO

5 64. GENERO"

a. El sustantivo

L~ lengua cotidiana muestra, en el gtnero gramatical del sustantivo, cOmbnmente, completa coincidencia con el us0 literario; las peculiari- &des, en este aspecto, son, en su mayoria, casos propios del habla popular y vulgar.

1, Hay conservaci6n del gtnero antiguo en la lengua rural y popular. LOS ejeniplos son, en general, 10s mismos que se dan en otros pai-

ses hispanoamericanos: LOS arcaismos la calor y la color son de us0 com6n en el campo,

a travts de todo el pais (v. PINO, Crdnica Q 80). En la lengua popular suele alternar la calor ,- el calor; sin embargo, en algunas partes -por ejemplo Malleco- calor es siempre femenino en lengua popular; al- ternan, abemh: la color el color; la mar N el mar; la lengua culta usa solamente el masculino, en estos casos; per0 en todos 10s niveles sociales suele oirse la mar (de cosas) .

La color designa, de ordinario, una salsa que se usa como condi- mento para colorear 10s guisos.

El pueblo suele emplear tambien como femeninos la reuma; la crin o la clin. En el sur, por ejemplo, en la regi6n de Valdivia, es comGn el us0 de la troja (tb. en Cura-Cautin) (v. ROSENBLAT, BDH, 11, p. 115). ECHEV. anota tambitn la hojaldra (p. 67) ; hay ademL la varian te ho j a 1 da.

Doc. lit.: "las colores" (P. Garuya, p. 24).

2. Ante palabras que comienzan por vocal, la lengua corriente redu- ce, a menudo, y la popular, siempre, 10s articulos definidos, en sin- gular, a un solo sonido: 1 (-'l, l'- : l'agua; l'empresa; l'intendencia); de ahi la vacilaci6n en el us0 del gtnero, en casos como l'asma; l'arma- zdn; Z'azzicar; Z'almibar; l'avestruz. Es, sin embargo, general: azzicar blanca, granulada, azzicar candia. Cp. Aviso de "El Mercurio" de San- tiago: Conozca El azzicar Chilena (Z8-v11r-l!J!%) . El pueblo pronuncia

"v. A. ROSENBLAT, Morfologia del gdnero en espaEo1. Comportamiento de las te*minaciones en -0, -a, NRFH, XVI (1962), pp. 31-80; id., EMP, 111, pp. 159-202; id., slcc, v, pp. 21-32.

-

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as6ka, acomodando asi la forma, desde luego, a1 gknero femenino,

50 mientras que I‘almibar y I‘hambre se usan como masculinos: ten un hambre bdrbaro. Per0 en lengua popular ocurre tambiCn la harn. bre; adem& la avestruz (YRARR., p. 30). Con frecuencia la hinchazdn el hinchazdn; sin embargo, generalmente es femenino.

Doc. lit.: “Pasada la primer hambre y “Tengo una hambre.. .” (Navi- extinguida la segunda, charla- I dad, p. 54).

I ron . . .” (Caliche, p. 59).

3. Hay vacilaci6n en la lengua corriente en las siguientes voces: micro (microb6s) ; la lengua popular y familiar dice siempre la micro; la culta, en general, tambiCn; s610 a veces, el micro. Luego, el radio la radio ‘radioemisora’ o ‘radiorreceptor’; en la lengua comlin se usa el femenino (‘prende la radio; corta la radio; en la radio dijeron. . .‘); el dinamo - la dinamo, per0 generalmente es masculino; el sartkn - la sarttn; en el habla popular es comimmente masculino. Hay va- cilaci6n en lente; pero, en plural, se dice 10s lentes (‘anteojos’) . Con el gCnero femenino se usa vertiente (cp. la virtiente de oro, PINO, I, p. 119); el sazdn es s610 de us0 popular y vulgar (ECHEV., p. 66). Porcidn pasa a ser de gCnero masculino como en otras hablas hispanoamericanas. V. BATTINI, BDH, VII, p. 92; ROSENBLAT, BDH, 11, p. 118.

Doc. Zit.: “. . .se 10s va a atrasar un por-

ci6n.” (DURAND, Campesinos, p, 48; id., Sietecuentos, p. 47).

Igual que en otros paises, la canal, se usa s610 en el sentido de ‘canal6n’ y la chinche designa el parisito, mientras que el chinchc es ‘el clavito metilico de cabeza circular’. Es siempre femenino la pelambre (de animal), pues el pelambre significa, en Chile, ‘la ac. ci6n y efecto de despellejar o descuerar, o sea, murmurar del pr6jimo’,

4. Entre 10s nombres compuestos hay a veces vacilaci6n respecto del gCnero, en la lengua popular de todo el pais, en: cortaplumas; paraguas; coliflor; la cortapluma; la paragua (con pQdida de la -s final, interpretada como signo de plural) ; el coliflor, que ocurren a 10

largo de todo el pais, aunque no con mucha frecuencia (YRARR., pp. 301, 304).

Por otra parte, la portavianda (el portaviandas) alcanza tambitn a circulos cultos; es de us0 general; la portamoneda es hoy de poco

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,,so. Se emplea como masculino el palmacristi, influido tal vez por el gknero de ‘aceite’.

DOC. lit.: “La recaudaci6n irP disminuyen- do en vez de acrecentarse, con

DOC. lit.:

el agravante de anular importan- tes ingresos. . .” (“El Mercurio”, 6-x11-61, p. 3).

“y le pas6 la portavianda” (PINO, I, p. 2‘75).

201

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el zorzal, la zorzala (fig.). BA-ITINI, BDH, VII, p. 96, indica para Chile el us0 de el cato frente a la catu (‘cotorra’) . Es vulgar la pericu (en con. traste coli el perico) , usado en sentido figurado y despectivo por ‘mujer ordinaria’; del mismo modo la tipa.

Suele emplearse humoristicamente el dam0 (en oposici6n a la &ma) ‘caballero fino, afeminado’. En la clase iletrada se halla tambibn el yerno, la yerna; el caballero, la caballera y el nuero, la nuera; en Chi. lob: el mayor, la mayora: ‘hablt con la mayora del convento’ (Chilo&). La lengua popular emplea tambien, en oposici6n a principo el feme. nino principa, a1 lado de princesa.

Doc. lit.: “Manicure-depiladora se necesi- ta” (aviso de “El Mercurio”,

26-IX-1950) . “Soy pobre, per0 caballera” (en boca de una mujer del pueblo),

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~ H E V . (p. 67) alude, ademis, a las formas femeninas: asistenta, dan- Ztznta, farsan tu, f iguranta, gigan tu, pretendien tu.

NO es raro encontrar -en 10s diarios y revistas chilenas, a1 mencio- narSe las profesiones, oficios u ocupaciones de la mujer, las expresio- nes: la sefiora o sefiorita diputado, arquitecto, abogado, etc. Despues del hltiino period0 de elecciones se leia frecuentemente “la diputado a1 Congreso Nacional.. .” alternando con la diputada. En estos casos, la forma femenina en.-a no se ha generalizado todavia totalmente.

Los sustantivos en 4 t a son considerados por el pueblo, en general, COmo femeninos: o-uerlista (de chalecas) ; singerista (cp. en la Argen- tina, BATTINI, BDN, VII, pp. 97-98) . Ocurren s610 en el lenguaje festivo, formas masculinas en -0: pesimisto, socialisto, etc. Suele leerse en avisos y articulos periodisticos el masculino castizo: modisto. Cp. “Fa- moso modisto disefia blusas” (“El Diario Ilustrado”, Stgo., 23-x1-61) . ECHEV. cita pleitisto (p. 67) . Tambien carreristo (pop.) ‘aficionado a las carreras’.

Suelen ocurrir casos de sustantivos femeninos en -e, que forman un masculino anteponiendo el articulo: la fiebre, el fiebre.

Doc. lit.: ‘ I . . .ayudanta de peluqueria. . .” (“El Mercurio”) . “lo oy6 una sirvienta” (PINQ, I,

“Jefa de Corte” (aviso de ‘‘El Mercurio”) .

p. 53) .

“Aprendizas para fAbrica de con- fecciones se necesitan” (aviso de “El Mercurio”, 9-11-1961) . “. . .no seri un fiebre?” (LATORRE, Sus mejores cuentos, p. 94). “onde eje una parienta na e mal parecia.. .” (Chilenadas, p. 30) .

11. Hay oposici6n inflexional con valor significativo para distinguir por el gknero el drbol (masculino) de su fruto (femenino) : chirimoyo- chirimoya; papayo-papaya; etc. Pero: el tilo designa a1 Arbol asi como a las flores que, en estado seco, sirven para preparar una infusi6n. No se usa en Chile la tila.

12. En ciertas parejas de palabras, el pueblo ya no advierte diferencia significativa. Asi, se usan indistintamente -en algunas regiones- (al- gunas partes de Chilok, Los Angeles, T a k a y otras localidades sure- fias y tambien Valparaiso) : banco, banca; bolso, bolsa; canasto, canas- ta; cerco, cerca; gorro, gorra; huerto, huerta; jarro, jarra. En el Norte Grande no se usa en general ni huerto ni huerta, sino quinta -por no

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (207)

existir casi vegetaci6n-. Per0 en Toconao: huertos y huertecillos. Estos liltimos con Arboles frutales.

En algunos casos, no se conoce sino una de las dos formas; ej.: hoya es tCrmino desconocido en muchas partes (Puerto Montt, L~~ Angeles, Morza (Curic6) ) , lo mismo que cerca; almdciga no se emplea; en todos 10s niveles sociales se dice almdcigo. Tampoco se conoce panero, sino tan s610 panera ‘utensilio, tiesto, estera o canasto para el pan’. En algunas regiones no se usa jarra ni se conoce el termin0 capacho.

El lenguaje popular, en general, no ernplea leeo, ni cesto ni testa,

Por lo demAs, hay una serie de parejas, en las cuales la forma en -a sefiala, ademis de poseer determinados valores semhnticos, un objeto de tamafio diferente del expresado por la forma en - o ~ ~ : bolso ‘car- tera pequefia, saquito de cuero o gCnero, cerrada con un cord6n del misho material’, usado principalmente por las mujeres; bolsa ‘sac0 grand6 de yute, gCnero, arpillera o material plistico, papel, etc., para diversos usos: harinera; para guardar ropa, etc.’; caldero ‘dep6sito de agua (en las cocinas a lefia) ; brasero de cobre (Curic6) ; tiesto para calentar un liquido’; caldera ‘aparato generador de vapor en las mi- quinas y en la calefacci6n central de las casas’; canasto ‘cesto sin tapa y de dos asas’. En Castro (ChiloC) y Punta Arenas, la canasta es, sin embargo, el recipiente de menor tamafio; Malleco: mis pequefio que el canasto (la canasta del pan, de 10s huevos, de la fruta, etc.) ; jarro ‘vasija enlozada o de vidrio, con una sola asa’. En Malleco: jarra ‘jarro pequefio’; hoyo ‘cavidad, agujero’; hoya ‘cavidad grande, cuenca fluvial’, es solamente tCrmino del habla culta. Respecto de cuchillo-cuchilla, la tiltima, siendo sinhima, significa ademAs, ‘afiadidura triangular en 10s vestidos’; en el poncho-la poncha la forma en -a designa una ‘manta de lana, de calidad inferior a la del poncho’ (CASTRO, Cordillera, p. 48) ; en el chaleco-la chaleca, la forma femenina indica un ‘chaleco para mu- jer’. Luego se distinguen: banco ‘asiento con respaldo para dos o m6s personas’; tambiCn ‘banco de carpinteria, de aserradero’ y banca ‘asien-

“Cp. sobre esta materia HENRY y R E N ~ E KAHANE: T h e augmentative femenine in the Romance Languages. R. Phil., 11 (1948), pp. 135-175. Univ. of California, 1948-49; y ALBRECHT PABST, Genuswechsel i m Portugiesischen. Tesis doct., Bonn,1961: B. HASSELROT, Du chmgement idu genre comme moyen ,d;indiquer une rilatiofl de grandeur, en “Etudes sur la formation diminutive”, Uppsala, 1957.

Sin embargo, en 10s casos de canasta, jarra, por ejemplo, las formas en -a des@ nan objetos mPs pequeiios que 10s que expresan las formas correspondientes en -0; del mismo modo Zefia, huerta, etc.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (208)

sin respaldo para dos o mis personas, mis rdstico que el banco’; en algunas localidades, designa tambikn ‘una especie grande de asiento’ (La Ligua) ; cerco ‘cercado construido con postes y alambres’; cerca ‘divisoria hCcha de ramas, zarzamora o material ligero’, de poco uso, en general. En algunas regiones se entiende por cerco ‘un pedazo de terre- no cultivable, junto a la casa’, ‘terreno encerrado por la cerca’ y por cerca ‘la divisi6n entre propiedades’ (Curic6) ; capacho ‘recipiente para el transporte akreo de minerales’ y en el Norte ‘la bolsa que 10s mineros llevan a la espalda para transportar minerales’; ‘parte del estribo hecho de cuero o de madera donde el jinete introduce el pie’; ‘objeto parecido a esta parte de la montura y que se usa en las ruedas hidriulicas’; capacha ‘circel’; huerto ‘quinta plantada con Brboles fru- tales’, de poco uso; huerta ‘terreno destinado a1 cultivo de hortalizas’. Los tkrminos huerto, huerla no se usan en el extremo norte del pais, zonas de escasisima vegetacih; donde hay alg6n cultivo con planta- ciones (en el interior, 10s oasis), se le llama quinta o chacra; gorro ‘prenda de lana o gehero para cubrir la cabeza’, para adultos, siempre sin visera; gorra ‘prenda que se pone a 10s nifios’, y con visera, usada por 10s uniformados; ram0 ‘manojo de flores’; rama ‘parte del irbol’; tejo ’disco(de metal que se usa para jugar “a1 tejo”, es decir, a la rayue- la’; teja ‘pieza de barro cocido que se usa para techar’. En el norte (An- . tofa*gasta, Iquique) no se usa la voz teja, pues no se utilizan tejas en la construccih de techos.

El pueblo ‘poblaci6n pequefia’; la puebla ‘casa r6stica con terreno sembradio que el duefio de un fundo da a un inquilino con su fami- lia’; ‘caserio en un claro de un bosque’ (Cura-Cautin) ; el rancho-la rancha; la voz femenina designa ’un rancho a medio hacer’ (Cp. LATO- RRE, Hombres y zorros, Glosario, p. 249).

Doc. lit.: “Las viejas ranchas sostenfanse con la tradicional gallardia de tantos Iustros” (M~NDEZ, Chica-

“En el extremo de la rancha, re- costibase una mujer” (MBNDEZ, Mundo, p. 30). “. . .se dirigi6 hacia un, extremo de la cerca de la vifia” (DURAND, Campesinos, p. 42) . “. . .y parti6 aI galope, por la ori-

go, p. 102).

Ila de la cerca” (DURAND, Cam- pesinos, p. 27) . “. . . levantaba la cabeza por enci- ma del cerco de la hortaliza”. (DURAND, Campesinos, p. 32). “en unas zarzamoras qui’hay p’al norte de mi puebla” (LATORRE, Hombres y zorros, p. 202). “me saquk la poncha y me tendi en mi camastro” (CASTRO, Cor- dillera, p. 8) .

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (209)

r-

Parejas de palabras en -0, -a, registradas en algunas regiones:

VALDIVIA (lenguaje rhstico) :

cerco: limite de una propiedad (patio, corral, huerto, etc.) .

CURICO (en el lenguaje popular) :

bolso: es de cuero (pequefio) ; bolsa: es de gCnero (grande) ; caldera - caldero: no se distingue; canasto: tiene dos asas, de mayor

canasta: es chica y de un asa; m h

leAo: trozo grande de madera,

teAa: madera trozada; huerto: terreno pequefio dedica-

do a la hortaliza; pequefia ex- tensibn de terreno donde se cultiva verdura y &-boles fruta- les; jardin pequefio;

huerta: terreno de mayor pro- porci6n dedicado a la agricul- tura; gran extensi6n de terre- no cultivable; huerto gran- de; plantaci6n de hortaliza;

ramo: pequefio manojo de flores; rama: parte de un Arbol; fruto: producto de vegetales; fruta: producto de algunas plan-

tas y Brboles; cerco: aro o arc0 de un tonel; lo

que cifie; tapia de zarzamora para guardar 10s cerdos;

cerca: deslinde o barrera; tapia de zarzamora o muro;

hoyo: cavidad; hoya: cavidad grande en la tierra.

tamafio; es con tapa;

ancha y sin tapa;

tronco; trozo de tronco;

MALLECQ:

leAo: de escasisimo uso; trOzO grande de madera;

lefia: madera trozada o bien pi- cada;

huerto: terreno espacioso con frutales y verduras;

huerta: terreno reducido en que se cultivan exclusivamenw verduras;

hoyo: agujero hecho en cual- quier parte;

hoya: no se emplea en esta regi6n;

cerco: separaci6n firme y bien terminada hecha en sitios o potreros, con tablas, estaco- nes o alambres;

cerca: divisibn baja y dCbil he- cha con colihues o pedazos de tablas. Estas cercas son, muchas veces, divisiones den- tro de un mismo sitio;

banco: mesa del carpintero; pu- pitre del escolar; asiento en las iglesias; asiento de made- ra con respaldo usado en 10s campos para descansar fuera de la casa;

banca: asiento de madera sin respaldo.

TALCA:

bolso: envase de papel o bola

bolsa: bolsas harineras, de gran chica;

206

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (210)

tamah, de diferente mate- rial;

dep6sito en las maqui- narias;

caldera: especie de brasero de fierro para calentar planchas 0 herramientas;

canasto: cesto de mimbre de regular tamaiio o chico;

canasta: cesto de mimbre gran- de de dos asas;

capacho: bolsa de cuero curti- do para transportar liquidos (vino, aguardiente) a lomo de mula;

capacha: vulgarmente, calabozo; cesto-cesta: casi{ no se usan; en

vez de estos tQminos se em- plea canasto y canasta;

fruto - fruta: se usan indistinta- mente para designar el fruto comestible de 10s irboles fru- tales;

gorro: prenda (para cubrir la cabeza) de lana, tela, etc. pa- ra adultos y nifios grandes;

gorra: prenda de lana o gCnero usada para cubrir la cabeza en guaguas y nifios de prime- ra edad;

hoya: no se emplea; jarra: vasija de greda o cerimi-

ca con una u dos asas (para liquidos) ;

jarro: vasija (para liquidos) hecha de vidrio o enlozada, con un asa;

panera: canasta u objeto para colocar el pan;

panero: no se usa; tejo: disco de plomo o barro (0

monedas pesadas) usado pa- ra el juego de este mismo nombre; pedazo de teja (0

una cajita pesada) con que las nifias juegan a1 luche;

teja: pieza de barro cocido para cubrir 10s techos;

zapato: calzado que no pasa del tobillo;

zapata: no se usa (se conoce s6- lo como apellido);

zueco: especie de calzado con gruesa suela de madera, sin punta ni taI6n; para usar so- bre el zapato en dias de lluvia;

zueca: calzado parecido a1 zue- co, pero cerrado, usado por 10s campesinos.

Ademis, en esta regi6n se registr6 una pareja de palabras que de- signa objetos diversos, formando el masculino en -e y el femenino en -a o en -e:

puente: construcci6n de made- ra o cement0 sobre un rio o canal que permite atravesar de una orilla a otra orilla;

puenta, puenta (f) : puente nis-

tico, hecho de troncos y ra- mas, a poca altura del agua, que permite s610 el trhnsito de personas.

13. En cuanto a 10s adjetivos sustantivados, se distingue, en la len- @a cornfin, el claro-la Clara, designando el masculino ‘espacio abierto’,

207

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (211)

‘parte despejada de un bosque’ (‘un cIaro en el bosque’) y el femeni no ‘la materia blanca del huevo’; en cambio, la lengua popular frr cuentemente no emplea el claro; el fresco ‘aire fresco’, a menudo 1, fresca; per0 esta Gltima forma, en general, designa ‘la brisa o frio mo, derado de la tarde o muy de mafiana’. Ademis, el fresco tiene el sig nificado de ‘var6n desvergonzado’, y el femenino el de ‘mujer deb, vergonzada’.

En el habla corriente se usa s610 el grdfico, nunca la grdfica. (Se di- ce, por ej.: “un estudio acompaiiado de grificos”, vale decir de &tos numCricos, estadisticos, como tambitn suplemento e ilustraci6n, f o q , Luego se distinguen el octavo-la octava: el masc. = 8a parte de un en. tero: ‘un octavo de cafC’; fem.: la octava musical, interval0 entre una nota y la octava superior o inferior; en un cuarto-la cuarta el fern. = ‘un palmo’; un quinto: 5a parte de un entero; una quinta ‘casa de campo’; ‘terreno con gran cantidad de frutales’.

14. A veces hay acomodaci6n de la forma a1 gtnero. Asi suele oirse en el habla popular valdiviana: calora; ademis: ciudada (PINO, 11, p. 37) ; quilina (< quilin < clin = crin) . Tambien se oye en el sur azzi- cara (prov. de Cautin) . Cp. en Nuevo-MCjico: l’azzicara (ESPINOSA, BDH, 11, p. 11) . En Valdivia, Parral y Linares se registr6 cie‘nego ‘terne- no hGmedo’.

Ocurre tambiCn la forma principo y el femenino principa junto a la corriente principe, mas s610 en baca de narradores populares, sobre todo del sur (Valdivia). Cp. PINO, I, p. 97, etc.; tambitn prince: el orden de frecuencia es: principe, prince, principo. Ocasionalmente tam- biCn almudo junto a almud.

En vez de el redondel se dice comhnmente en Chile la redondela ‘objeto circular’, forma usada tambiCn en el Ecuador (v. TOSCANO, p. 159). Cp. YRARR., p. 305. Sobre la paragua, la cortapluma, la porta. vianda, vCase supra.

En la prov. de Maule recogimos la forma piedra poma por piedra pdmez, la que podria representar acomodaci6n a la terminacibn ca- caracteristica del gCnero femenino: pdmez [p~’me] > poma, -a no ser que se haya sentido (pdmez) [p~’me] como (una especie de) adjetivo y se haya procedido a darle la concordancia correspondiente-; 10

mismo que ocurre en ingla por ingle en la regi6n de Cautin y Bio Bio y chalota por chalote (‘cebolla chica’) , en Valdivia y Cura-Cautin.

Doc. lit.: “iTe voy a arrancal las quili-

15. Los nombres postverbales son femeninos, si terminan en -a, Y

nas!” (Tr. Ma, I, p. 35).

208

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masculines si terminan en --e o en -0: la contesta, popular y vulgar; la conuersa (cp. LATORRE, Hombres y zowos, p. 220); la aparta ‘acci6n de separar las reses de una vacada’; la engorda; la fleta; el desparramo idesbarajuste’; el desinonte (min.) ‘piedras metaliferas sin ley sufi- cien te para que pueda beneficiarse’. U. m. en PI.

DOC. lit.: i6hicieron la aparta en el. fondo 1 pu, p. 33) .

16. Sustantivos aplicados figuradamente a1 hombre llevan siempre el nrticulo indcterminado masculino: un gallina, un bestio, tin marica, tila pzita madre.

de la hondonada” (LATQRRE, Ma-

17. En 10s nornbres propios, existe oposicibn inflexional en: Cande- qyio, Candelaria; Canailo, Camila; Carmelo, Carmela; Xosario, Ro- oia. En Chilo6: Jacinlo, Jacinta; Il ipdli to. Hipdlita; Petronilo, Pe-

tronilo; Cristino, Cristina; Cayetano, Cayetona; Silverio, Silveria, etc. Lo propio ocurre en 10s hipocoristicos: Llello, Llella (Aurelio, -a) ;

i)oro, Dora (Doroteo, -a) ; Chiueo, Chiuea (Silverio, -a) ; Tof io , ToGa; Tofii to, Tofiita; TUCO, Tuca; Tuqu i to , Tuqui ta; Antuco, An- tuca (Antonio, -a) ; Lelo, Lela (Aurelio, -a) ; BeAo, BeAa (Bernar- do, -a) ; Milo, Mila (Emilio, -a) ; Queno, Quena (Eugenio, -a) ; Chebo, Cheba (Eusebio, -a) ; Pancho, Pancha (Francisco, -a) ; Polo, Pola (Eeopoldo, -a) ; Lucho, Lucha (Luis, -a) ; Manolo, Manola (Manuel, -a) ; lo mismo ocurre en el nombre propio Josk-Josefina, forma un hipocoristico masculino en -e: Pepe (igual que el nombre, que tambiCn presenta -e final) y un femenino en -a: Pepa; pero, tambiCn: Chepo, Chepa.

El gtnero de 10s indigenismos

Los sustantivos INDIGENAS terminados en -a se usan, en general, C O ~ O femeninos: la laucha ‘ratoncito’; la cuncuna ‘oruga’; la guata ‘barriga’; la achira ‘planta de adorno, cafiacoro’; la papa; la chale ‘hoja seca de maiz’. Pero hay vacilacibn en llama. Los terminados en otra vocal y en consonante, son masculinos: el aji; el chuncho ‘lechuza’; el choroi ’lorito’; el jote ‘gallinazo’; el chincol ‘pajarito cantor muy com6n’; el p e q u t n ‘pequefia lechuza’; el cdndor ‘buitre grande’; el maiz.

De 10s indigenismos en -a: guagua ‘nifio de corta edad’ es siem- Pre femenino, aunque se refiera a un niiiito de sex0 rnasculino.

,

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’-

El ge‘nero de ~ O S extranjerismos

La anarquia que puede observarse en el us0 del gCnero de 10s extran- jerismos no es sino aparente. Si se dice el National City Bank, la A ~ ~ ~ . ciated Press, el Reporter Esso, la interview, etc., tales expresiones son com6nmente asociadas a un deterrninado concepto espaiiol de ese ge. nero (el banco N. c. B., la prensa A. P., el noticiero R. E, la entrevista).

El proceso asociativo en demanda de un concepto de apoyo para elegir el gknero respectivo se manifestarP principalmente en las per. sonas que no conocen ning6n idioma extranjero, lo que es el cas0 de las masas populares. De ahi la poca uniformidad en el us0 del genera en voces deportivas.

La dificultad para reconocer el genero es particularmente grande en 10s anglicismos. La tendencia general en estas voces es la de adju. dicarlas a1 gknero masculino, sin que la carencia de la terminacihn femenina en -a en tales sustantivos, sea probablemente la razbn prin- cipal de la primacia del masculino, pues (por quk la ausencia de la terminaci6n masculina -0 no favoreci6 el us0 del femenino? Con to- do, hay todavia vacilaci6n entre el pijama y la pijama; el pueblo pre- fiere la forma femenina. La misma incertidumbre existe en el galicismo el cite‘ y la citt.

En 10s casos de el vermut y la vermut (el vino o aperitivo y la fun- ci6n teatral) la diferenciacibn est& Clara y el fen6meno es simplemen- te una elipsis; lo mismo en: una gillette (una hoja de afeitar). Per0 en 10s tCrminos deportivos y en otros extranjerismos, en 10s cuales no se puede hablar de una forma eliptica, habri siempre presente un sustantivo a1 cual se asoci6 o pudo haberse asociado el concepto de la voz extranjera, sin que se pueda decir ahora en todos 10s casos cui1 de ellos decidi6 la elecci6n del gCnero.

(Por quC el femenino en reprise, claque, impasse, high-life, inter. view, etc. si no fuera por una asociaci6n con un determinado sustan. tivo espafiol?

,

I Doc. lit.: “Habia ahf un pijama nuevo.. .” (M~NDEZ, Chicago, p. 38).

b. El adjetivo:

Se comprueba en la flexi6n del adjetivo la tendencia general, obser- vada tambih en la mayoria de 10s demLs paises de habla espafioh a la diferenciacibn genCrica: aguantador, aguantadora; conversador, conversadora, etc. (cp. ‘Formaci6n nominal’) .

Este proceso se halla con anterioridad en las formas sustantivadas,

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Doc. lit.: “ s e d una fiesta caballa” (0. p.) . “Liquidacih caballa” (“El Mercurio”, 2-v111-1962) . “ Hay unas cabras rebuenamo- zas, caballas” (0. p.) . “ fulana es muy galla” (0. p.) . “ Es un triunfo caballo” (“El

Q 65. EL NUMERO

En el us0 del nirmero, la lengua culta se ajusta sienipre a las normas generales; s610 en el habla popular y vulgar chilena se ofrecen algu- nas particularidades que, sin embargo, coinciden comimmente, con las del espafiol vulgar de otras partes.

Mercurio”, 7-v111-1963) . “ Les basta con decir: iEs caba- llo!” (“El Mercurio”, 74111-

1963) . “La trasmisi6n del mando estari “caballa” (“Las Ultimas Noti- cias”, Stgo., 2-x1-1964) .

1. A 10s sustantivos terminados en vocal acentuada se agrega -ses pa- ra formar el plural: aji: ajises; aleli: alelises -por lo demis, antiguo; vCase H. U R E ~ ~ A , BDH, IV, p. 389-; man!: manises; chalet [tal&]:[Eal&seh] (rdstico) . Lo mismo en curnet [kannC]:FanCses]: pie: pieses; sofi: Sofuses (Punta Arenas, Los Andes, etc.). En algunas regiones (Chi- 106 -CocotuC-, Talcahuano, Los Andes, etc.) se oye tambiCn papi: Papases; en Valdivia, ademis de 10s citados, cafe: cafeses; pero, en ge- neral, el phra l de caft es deaescaso uso.

La forma cafeses es mis frecuente, en el lenguaje vulgar, emplea- da como adjetivo (Cp. ECHEV., p. 65) . Pero, en general, es invariable: ‘I. . .con las persianas cafe” (SIEVEICING, p. 47) .

21 1

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Doc. lit.: “que cstas piezas sc guelvan , unos chalese que ni el rey no

Doc. lit.: “Un hacendado tenia bueises

ienga” (PINO, I, p. 223; id., 11,

p. 273).

de todos colores” (L. G O N Z ~ L E ~ , Z., 1-0s Pampinos, p. 224).

Muchas veces la forma no varia en el plural: 10s cafd; 10s pie. la lengua popular y vulgar es muy com6n que se conserve invariable la forma de singular y que Linicrimente e! articuio indique el nhmer,, plural. Este fenhmeno es geneial en Chilok; se observa en todos los islefios, cualquiern que sea su conciicihn social.

Les plurales de avcmaria y pndrenuestro son, en la lengaa gene- rh!, en el primer caso, sinip!emente CUPS y en el otro muchaq veces sin distincibn del singular.

Paletd: paletoses (en 10s medios cultos se dice comhnmente pale. tors); de! misnio modo: banzbii: bambiises, lrente a barnbiirs, de 105

ambientes cultos; razili: raulises; c h a m p t i : champiises; T U bi: rabises. De ahi tanibikn cn reloj (pronunciado \ulgaimente sin la - j final): rr,ioscs (Los Angeles y otrns partes). Cp. ROMAN: “El pueblo pronun- cia reld, y no faltan quienes digan en el pl. reloses” (v, p. 69) ; cp, E s ~ r s o s ~ , ILLIN, I, p. 184, n. 2; R., BDH, 11, p. 120; MALMBERG, Btudes,

En la lengua popular ocilrre t a m b i b uirtzises por v i ~ t u d r s (Los Vilos) . “l\/luCsLre;ne las virtuscs que ha traido” (PINO).

Estns formaciones en - s a valen, en general, para todo el pais de un cxtremo a1 otro y, en pariicular con rel‘erencia a piesrs, mani~es, njisps, que sGn las mris irecuentes.

p. lG4, 11. 2.

J_’oc. lit.: “ Era negro con las patas cafcses” (DURAND, T. de P., p. 111). “ Cosechamos inuchos aleli”

“ Mis papi viven en Castro”

“ l e rezamo cinco aves y cinco

(8. p.) .

(0. P.) .

paire nuestro” (LATORRE, Horn. byes y zorros, p. 145). CHILOE: “El cortapluma se ex- travi6; se robaron la tenaza; hoy es el cumplcafio de Juan; prCs- tame tu paragua”.

2. DC 10s nombres terminados en -ey se oye a menudo en el lcnguaje r6stico en todo el pais el plural bueises, o mris bien, gwkjses; cp. Ro- &IAN, 111, p. 356.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (216)

La reducci6n del plural a singular es bastante corriente en la len- gua popular de todo el pais como en casi toda America: alicate; cal- zoncilZo (YRARR., P. 301) : calzdn; cortapluma; pantaldn; paragzia; pa- lafirisa; tenaza; tijera.

Tales singulares alcanzan no pocas veces tambikn a las clases me- dias, pero suelen alternar las formas de singular con las de plural: el alicate cu 10s alicates; el paragua - 10s paraguas; la tijera - [as tije- ras; el o la cortapluma N lm cortaplumas. Respecto de la forma vul- gar estijera, vCase RABANALES, Introd., p. 48.

Tambien ocurre el disparatado un ulicates que se lee, a veces, en la prensa.

Doc. lit.: “Juan vendrh el lune - suele ve- nir 10s lunes” (0. p.). “Cualesquiera cosa que digan lo sabri” (Ac. Ch. de la Hist.

3. Algo parecido ocurre en 10s nombres de )os dias de la semana, en 10s cuales se einplea un singular sin -s: el jueve -10s jueves.

Fondo Hist6rico Presidente Joa- quin Prieto. Serie Documentos NQ 2, Santiago, 1961, p. 47 et passim).

4. Frecuente e5 el plural anal6gico en: 2quC horus son?, analogia de son las dos, etc., aun en la clase media. V. infra, ‘Sintaxis’.

5. Se emplea con bastante frecuencia como singular la forma arcai- ca cualesquiera en la clase popular y media.

El plural de 10s extranjerismos

En general, las voces extranjeras forman en chileno el plural de acuer- do con las normas del castellano (habitzies, per0 tambibn habituks, menties, sandwiches, switeres) . No obstante, ocurren numerosas excep- ciones. Muchas veces 10s vocablos terminados (ortogrificamente) en consonante agregan stjlo -s en el habla culta: clips, films, reporters. ES general la forma matchs. En otras palabras hay acomodaci6n a1 us0 castellano; asi se escribe casi siempre clubes, raras veces clubs, per0 en alllbos casos se pronuncia a menudo [klus] (Cp. CONTRERAS, BFUCH, VII, pp. 18‘2-169, por lo que se refiere a 10s anglicismos de la termino-

pero, segiin el nivel socia!, hay vacilaci6n en: shampoo - shampoos; deportiva, y OROZ, Studium, I (1927), No 3, p. 249).

shnmp.li - shampzies, shampuses (vulgar), etc.

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que se quedaron a ver el desenl,, ce . . . ,” “Clarin”, 5-VII-65. “ . . . y otros habitugs del local

Doc. lit.: I El plural de 10s indigenismos

Las voces indigenas incorporadas a1 castellano de Chile, es decir espa. fiolizadas, proceden en la formaci6n del plural de acuerdo con Ias nor. mas de la lengua castellana: achira - achiras; cahuin - cahuines, etc, El vulgo, sin embargo, usa aji - ajies y ajises.

FORMACION NOMINAL

Pref ijacidn

Q 66. SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS

La productividad de 10s prefijos en el habla com6n es 5610 de rela- tiva importancia. Ocurren cambios de prefijos en sustantivos y adje- tivos, - tambih de escaso valor-, dando origen a alternancias sin modificaci6n semintica. El mis activo es el prefijo a-. De 10s demis alcanzan notoria vitalidad en la lengua general culta: pre-, sub-, anti-, in-: precandidato, sub- contralor, anticastrista, inoperante.

Los prefijos des-, en-, in-, ocurren no s610 en el habla culta, sino tambiPn con relativa frecuencia en la lengua popular: desafamado, engullado, impujaritable, enrecikn, endespuks.

Particular inter& en el crecimiento del habla chilena tienen hoy dia algunos prefijos reforzativos o intensivos asi como ciertos pseudo- prefijos que pertenecen casi exclusivamente a la lengua culta: super-, auto-, radio-, etc.: superulimentacidn, nutoproclamacidn, radiopa- frztlla, etc.

1. a-:

El prefijo a- es el que posee todavia la mayor vitalidad y sirve, sobre todo para la formaci6n de adjetivos que expresan semejanza: afrane- lado, agringado, apajarado, apuvudo, etc. En algunos sustantivos spa- rece a- en el Ienguaje r6stico: agusanillo (ausanillo, PINO, I, p. 38), asi como en adjetivos: aconveniente (cp. “Aconveniente seria- con test6 el maucho”; DURAND, T. de P., p. 20).

En el Ienguaje culto, este prefijo suele aparecer para expresar la idea de privaci6n: apdtrida, atonal.

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2. des-:

desafamado; desafilado; desaguado; desaparecido (s.) ; desarrapado; desbande; descalificado; descarozado (s.) (fam. descorazado) (gene- ral) ; d’escremadora; desenzbarazo; desempleo; desencantado; desgarro (general) ; desgrefiado; desgrefio; desguafiangado; desinfectorio (gene- ral) ; desinflamatorio; desinteligencia; desmentido; desmoralizador ‘in- disciplinado’; despegue; desplaye; despiece; despzbzte; desposte; despun-

(Cp. MED. e YRARR.) . A estos vocablos tenemos que agregar 10s siguientes, de acufiacibn

,‘&ii,a: desaduanamiento; desacidificacidn; desatochamiento; descam- pe; descapitalizacidn; descentracidn; descongelador; desagrawamen; deshumanizacidn; desinflacionista; desinsectizacidn; desmilitarizacidn; desmutizacidn; desnacionalizacidn; desnazificacidn; desneutraliza- cidn; desnuclearizacidn; desnutricidn; desoxidante; deminculacidn, sin contar numerosos compuestos de las diferentes esferas tkcnicas, como por ejemplo, de la industria salitrera, etc.

Como sin6nimo de desaduanamiento se emplea en la lengua popu- lar desatochamiento, derivado de atochar ‘llenar alguna cosa de es- parto o de cualquiera otra materia, apretbndola’. El atochamiento es entonces, en un principio,’ la apretura creada por el exceso de merca- deria en 10s patios o.galpones, bodegas, etc., de la aduana.

Bor desmutizacidn se entiende la acci6n de quitar la mudez; es voz del lenguaje culto.

3. in-:

.

impago ‘no pagado’ (general) ; imprecisidn; inacentuado; inasisten- cia; inasistente; inconcluso; inconcurrencia; inconcurrente; inconfor- ma b le; inconoci b le; in con t eni b le; ind e lega b le; ind e m n iza b le; indesea- ble; indigerible; indultable; inejecucidn; inembargable; inescrupulo- so; inocultable; inoficioso ‘indtil’; insaluable; insospechable; insubsa- nable; intomable (d. d. la bebida) .

Son voces nuevas de us0 corriente en Chile: imbebible; impuntua- lidad; imputrecib le; inamistoso; inaplica b le; inastilla b le; inconf ormis- mo; inconformista; incontrolable; inconvertibilidad; inefectiwo; inena- jenable; infaltable; inoperante.

4. en-:

emponchado ‘cubierto con el poncho’; enancado ‘que anda a las an- cas’; encachado ‘bueno, bonito’ (vulg.); encamado; enchiguado ‘pues-

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (219)

to en una chigua’; encopado ‘ebrio’; endieciochado ‘que anda con iriotivo del Dieciocho’; engallado ‘engreido’; engorilado ‘ebriol (lam. y vulgar) (cp. MED.) ; envacunado (Antofa*gasta) .

De 10s demb prefijos merecen especial menci6n por su us0 cada vez mayor en la lengua general:

5. pre-:

De 10s compuestos usados en Chile, 10s siguientes no figuran en el Dic. cionario de la Real Academia: pre-bdlico; pre-burguts; precandidato; precandidatura; precenso; precientifico; preconcepcidn; preconguista; predefiortivo; prediabdtico; preeleccidn; preelectoral; pre-elacasilla- miento; $re-escolar; preescorbzitico; preestablecido; pre-estreno; pre. examen; prefabricado; prefinalista; preguerra; prehispdnico; prehis- pano; prehistoriadores; prehistoriakta; preincdico; preinforme; pre. snventario; pre-invierno; pre-mi?terr,nl; premunido; pre-natal; pre- olimpico; pre-operatorio; pre-Pascua; pre-revolucionario; prerromdn- tico; preseleccidn; preseleccionado; pre-temporada; pre-universitario; prevocacional.

En estos compuestos, sin embargo, no sienipre se ha producido la f u s i h completa, pucs de ordinario no se omite el gui6n entre el pre- fijo y el segundo elemento de composici6n, sintoma que caracteriza la voz como neologisxzo.

6. sub-:

M. A. Roman recomienda como,bien formados y de us0 corriente un buen ntimero de compuestos con sub-, de 10s cuales la Real Aca. dernia ha acogido muchos, mas no todos, como por ej.: subadminis. trador; subagente; subandino; subarbusto; subcomisario; subcomitk; su bdiaconar; su bgeren te; sub inspectorndo.

La voz subingeniero, que Roman juzgaba innecesaria, se mantuvo viva mientras la Universidad otorgaba dicho titulo; ahora ha caido en desuso, porque 10s “ex subingenieros” hoy se llamad “constructO- res civiles’.

La Real Academia incorpor6 en su Diccionario coin0 chilenismo la voz subfiador. Adem& de 10s anotados por Romin, tenenios que agregar hoy como de us0 frecuente entre nosotros 10s siguientes, no registrzdos por la Real Academia: subagzncia; subalimentacih; sub- base; sub-canzpedn; subcomisaria; subconsumo; subcontador; subcon tinente; subcontralor; subcontratista; subdesarrollado;’ subernpleo

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (220)

Stlbempresarto; subestimacidn; sttbestratdsfera; subfranqueo; st&- 1,ombre; subhumano; subliteratura; submundo; subnormal; subnutri- cidn; subnutrido; subpolar; subproducto; subtema; subtesorero; sub- tesoreria; subvalorizacidn.

7 . anti-

En este cas0 como en ctros aix’dogos, vernos que el us0 o la omisijn del g u h , es hasta cierto punto un indicio de la uni6n mis o menos intima del prefijo con el resto de la palabra. Tanto en 10s sustantivos coma en 10s adjetivos, el us0 chileno muestra gran vacilaci6n al res- pecto: antialcohdlico; antialkrgico; nntiae‘reo; antiarterioesclerdtico; ant iartri t ico; ant iarr ugab le; n n t ibncieriano; anti bt1 ico; anti b idt ico; antibritdnico; anticcipitalista; anticanceroso; anticastrista; anticlerical; anticorrosivo; anticomunista; anticuerpos; antichileno; antidemocrci- tico; antideportivo; antideslizante; antieme‘tico; antieslavista; antiesla- vismo; antiespasmddico; antiestttico; antifascista; antifeminista; anti- feudal; antifrentista; antihe‘roe; antihigidnico; antihistaminico; antihis- tdrico; ant iim peria 1 ista; a17 t iin crustan t es; anti jud io; ant imascti 1 in 0; an- timilitarismo; antinacional; antinacista; antinflacionista; antinorteame- ricano; antioligcirquico; an tipatriota; antipedagdgico; antipopular; anti- semita; antisemitismo; antisocial; antisovittico; antisubmarine; antisu- persticioso; antitanque; antiaurdfilo; antiventreo.

Estos ejemplos poneri en evidencia que el empleo del prefijo a&--- desempefia un importante papel en 10s neologismos de nuestro len- guaje t h i c o , cientifico y politico. En su valor semhtico se observan dos matices: por un lado, este prefijo denota antagonism0 o simple oposici6n que tiene una cosa con otra e. g. antihigidnico, o sea, lo contrario de lo higiknico; y por otro lado, lo que sirve para combatir algo: e. g. antisdrnico, que sirve para curar la sarna; antisubma- Tino, etc.

-

8. A ksios se agregan, todavia, algunos de menor frecuencia, tales co- mo post-, inter-, trans-, (tras): postguerra; intercontinental; trans- andino.

Compuestos neoI6gicos con post- son escasos en el castellano de Chile: Postelectorcil (‘incidentes postelectorales’) . -4 imitaci6n del tkr- mino angloamericano postgraduate se usa ahora entre nosotros post- graduados (‘cursos para post-graduados’) . Ademis del adjetivo post: escolar (‘ensefia-nza postescolar’) , ocurre una que otra iorrnaci6n en 10s lenguajes especiales, e. g.: postoperatorio (‘period0 postoperatorio’);

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (221)

post-romanticismo, etc. Como en espafiol la particula post- es inse. parable, no deberia usarse gui6n en 10s compuestos.

Formaciones con inter- de us0 com6n en la lengua culta son: in- teramericano; intercomunal; intercontinental; intercooperativo; inter. estatal; intergubernamental; interhumano; interinfluencia; intemlinis- terial; interprovincial; intersideral; intersocial; intertropical; interuni. versitario; interzonal.

Son del lenguaje de 10s deportes: interciudades; interclubes; inter. escolar; inter-match; intersecciones.

Pertenecen a la terminologia tipogrzifica chilena: interlinea; in- terlineado.

El prefijo trans- es de escasisima productividad. De acufiacih re- ciente es transpolar (‘vuelo transpolar’) .

\

Ej 67. PREFIJOS REFORZATIVOS

Entre 10s prefijos intensivos se destacan en la lengua popular y en el habla familiar solamente re- y requete-, que se agregan a adjetivos; a veces se recurre tambiCn a requetecontra; recontra: rebueno; reque.. tebueno; requetecontramalo; recontrafeo (vCase ‘Superlativos’) .

La lengua culta, en cambio, se sirve con frecuencia de otros prefi- jos intensivos. Gran n6mero de estas formaciones se emplean preferen- temente en la lengua escrita y son propias del estilo periodistico, en particular, del rubro de la propaganda, de 10s avisos comerciales y gk- neros afines.

Anotaremos a continuacih 10s principales neologismos formados me. diante 10s prefijos super-, ultra- e hiper-. El primero de 10s nombra. dos es el de mayor vitalidad: superadministrado; superalimentacidn; superaerodindmico; superausteridad; super-automdtico; superautori- dad; superbar; superburocratizacidn; supercaloria; supercapitalista; supercivilizado; superconferencia (‘conferencia en la cumbre’) ; super- confortable; supercorporacidn; supercrtditos; supercrucero; superdan- ce; superdiligencia; superdotado; superelaboracidn; superestructura; superexplosidn; superexpresivo; superexpreso; superfino; superforta- leza; superfresco (adj.) ; super-frivolo; super-gobierno; superinfidec cia; superinsecticida; superjuguete; superlujo; superlujoso; superlumi- noso; supermaestro; supernacional; supernormal; superorden; superor- ganismo; superorganizacidn; superpoblacidn; superpotente; superpro- duccidn; super-pullman; superrdpido; superrebajado; super-realismo; svper-refinado; superregalo; superrevista; superrotativo; supersdnico;

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*

szLPersuficiente; supertasa; supertransatldntico; supervalor; superuigi- lancia; supervisidn.

Son de esferas netamente especializadas: superfecundacidn (medi- cina) ; super-heterodina (radio, electricidad) ; supersdnico ( f i sh) ; su- perestrato (geologia, linguistica) ; super-yo (psicoanilisis) ; etc.

El superdreadnought (cp. ROMAN) venido de Inglaterra, ha sido suplantado por el supercrucero; y el superzkppelin (cp. ROMAN) ya

se usa, desde que dejaron de construirse esas aeronaves. El tCrmino usado en Economia Politica supervalor, ha venido a ser sin6nimo de plusva lia.

En lugar de superrealismo se emplea, sin embargo, con rnis fre- cuencia el calco surrealismo (del franc& surrkalisme) de donde tam- biCn ital. surrealismo que apareci6 por el afio 1934; cf. PANZINI, ALFRE- DO, Dizionario moderno, Milano, 1945, s. v.

En la industria cinematogdfica la voz superproduccidn, adapta- ci6n del angloamericano superproduction, no significa ‘exceso de pro- ducci6n’ sino ‘creaci6n mixima’ que sedala la superaci6n de todo lo anterior.

La idea de ‘superior’, ‘encima de’ y no de ‘exceso’ se halla natural- mente tambiCn en voces como: super-crucero; superdance; super- fortaleza; supergo bierno; super-nacional; superorden; superestructura; super-tasa.

Por lo demis, la expansi6n de 10s compuestos con super- no ha te- nido entre nosotros ni lejanamente la suerte favorable que ostentan otras lenguas romances, como por ejemplo, el italiano (cp. MIGLIORINI, Saggi sulla lingua del novecento, Firenze, 1942, pp. 55 y ss.) , ni tienen estos compuestos el arraigo tan firme.

El prefijo corriente es la forma popular sobte-, como por ej., en: sobreproduccidn, etc. Formaciones con sobre- de us0 mis general en Chile, desde casi medio siglo y que no han encontrado la aceptaci6n de la Real Academia, son, entre otras, las siguientes citadas por Ro- m6n: sobrecolcha; sobrecoser; sobrecostilla; sobreenmienda; sobre- rrienda; sobretiempo; sobrevolar.

A estos, se agregan, de fecha mis reciente: sobrealimentacidn; so- breentrenado; sobrehumano; sobremilitarizacidn; sobresaturacidn; so- bre-tusa; sobre-trabajo.

Son, en cambio, de us0 especializado: sobreancho (m.) (Ingenie- ria) ; sobresustancial (lenguaje eclesiistico, cp. ROMAN) .

Camo se ve, en varios de 10s ejemplos arriba citados, tambiCn en el espaiiol de Chile, el prefijo sobre- ha heredado las funciones de la-

t

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tin szlper y de supra ‘arribz, encima, sobrc’. En el us0 chil-no. sin em, b~ rgo , las lormariones con supra- son escasisirnas.

Las voces suprnnocion~~l a d como suprasensible no son muy cornu. nes, coiifo tampoco lo es sobresensible (cp. ROMAN) ; supracoizscient, sc usa en psicoanklisis. En carnbio, supramundano y supraterreno son a juicio de M. A. Romdn, generales y “en el lenguaje elevado Suenan inejor estas formas cultas que Ias compuestas de sobre (sobremundano sobresensible, sobreterreno) ”.

Entre los compuestos de ultra- anotaremos 10s siguientes: zdt?aalc tomdlico; ultraclerical; ziltraconserundor; ultmcorreccidn; ultracorto; ultramoderno; zrltramontnno; ziltranocionalista; ziltrapcqzreiio; ultra. poderoso; ultrapopular (‘precios ultrapopulares’) ; ultrarrdpido; tdtra- Ircaccidn; ulirasecreto (‘datos ultra-secretos’) ; ultrasensible (‘ondas SO

noras ultrasensibles’) . De estas voces, las clos primeras, asi como ultramontano, ultrana

ciomlisla y ultrarreaccidn, son propias clei ambiente politico, mien tras que ziitiacorreccidn se iimita a1 lenguaje gramatical.

Doc. lit.: “En estos dias de hiperexcitabi-

N o T A. For otra parte, se man- t iem el us0 de ultra- con el s i g nilicado locativo de ‘mis a l l i de, a1 otro lado de’, en forma- ciones como: ultra-Bio-Bio; ul- tracapilnres (odontologia); ultra- cordillerano; ultmmapocho, ‘a1

lidad social” (“El Mercurio”, 2- VI-1952).

otro !ado del rio Pdapmho’; ul- tramaule ‘a1 otro lado del rio Maule’; ziltrasonidos (fisica) ; ul- Irasdnico; ultrasonoro (fisica) ; ultratermia (medicina) ; ultrate- rrenal; ultraterrestre.

arcla i-; h iper- :

Como competidores de 10s prefijos ya nombrados aparecen, a ve- ces, 10s de procedencia griega nrchi- e hiper-. El primer0 da origen a cornpuestos usados, en general, en el estilo familiar y festivo, como por ej.: archimillonario; archimorrscotudo; el otro encuentra aplica- c i h , sobre tado, en el len,paje cientifico: hiperorganizacidn (socio- logia) ; hipersensibdidad (psicologia) ; hipersensible (id.) ; hipertoiaia (medicina, psicologia) ; Iziperuiscosidad (medicina) .

La voz hiperexcitabilidad ya pertenece a la lengua comim.

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§ 68. PSEUDOPREFI JOS

Ciertos elernentos de palabras compuestas han adquirido en el espa- fiol de Chile, lo misrno que en la mayoria de las demis lenguas mo- dernas, en determinadas circunstancias, valor de pseudoprefijos. Los pincipales son airto- y radio-.

1. auto-:

a) Con el significado del griego autds ‘uno misrno, por si mismo’ so- ble la base de compuestos coni0 autobiografla; azito-retrato, que tie- nen a s :~ iado 10s sustantivos Eiografia y retrato, se formaron otros, ell su mayoria hibridos, cuyo iiso ha ido aumentando en 10s hltimos tiempos.

Ademb de uulobombo; autoclave, ya admitidos por la Academia, son de relativa frecuencia 10s siguientes compuestos: azitocandidatura; auto-caricatura; autoconvocatorla; autodefensa; autodenigracidn; au- todestrziccidn; autodeterminacidn; autoelegido; autoentrevista; auto- cxpresidn; nutoexilado; autofinanciamiento (1958) ; azitofotografia; nutogol; autohernoterapia; at~toproclamacidn; autosuficiente; uzitose- Cilest? 0; autosuficiencia; auto-temperable; autovacuna.

IC) La mecknica, que ha experimeniado un notable desarrollo des- tIc la invenci6n del automdvil, encontr6 en la abreviaci6n familiar lrancesa de esta VOL (v. A. PANZINI, Dizionario moderno, 45), que se generaliz6 en toda Europa y Anh-ica con la difusi6n de este vehiculo, un elemcnto adecuado para la formaciiin de nuevos compuestos lin- guisiicos que reclamaba !a tecnica moderna. Tal abreviaci6n, sin du- da, intluy6 en la constitucih de azito- como una especie de pseudo- prefijo. Asi nacieron nuevos sustantivos -hibridos, de uso corriente en el espafiol de Chile: autobote; azitobtis (de auto porautomdvil + bus, por cjmnibus) ; autobziscro; autocar; autocarril; automotor.

Con e: sustantiro automotor se designa en Chile, desde algunos afios, a un tren electrico que es arrastrado por una miquina con t i d e 0 sin este hltimo, cuando posee generador propio de electricidad. La Real Academia registra esta voz en el Suplemento de la XVII ed., de 1947, 2a acep., “Apl. a vehiculos de tracci6n mecinica. U. t. c. s. m.”.

2. radio-:

c

Del mismo modo que en otros paises, en Chile el pseudoprefijo radio- se ha difundido principalrnente con la creciente importancia

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--

que ha adquirido en nuestros tiempos la radiotelefonia. L O ~ compue tos anteriores a la aparici6n de esta palabra se relacionan todos co 10s rayos luminosos, como: radiologia; radioscopia; radioterapia; et,

Comunmente no se hace ninguna distinci6n entre radio- (de 1 radius ‘rayo de luz’) y radio- (de radium, elemento quimico descL bierto por Curie y sus colaboradores) , empleindose la forma radium, elemento quimico, exclusivamente en el lenguaje tkcnico, por ejemplo: “20 mgr. de radium” (“El Mercurio”, 29-IV-1952) ; “Instituto National del Radium”.

La forma moderna radio es una abreviaci6n de radiografia y de radiotelefonia (v. A. DAUZAT, Dict. etym.) ; de ahi el gknero femenino en el lenguaje familiar. Por lo demAs, se emplea tambikn el mascu. lino en virtud de la ap6cope de radiorreceptor.

En general, el pseudoprefijo radio- se refiere, en el us0 chileno, a la transmisi6n radibtelefonica, salvo en radioactivo y radioactividad (que aiternan con radiactivos y radiactividad) ;

Compuestos de esta clase son: radioaficionado; radioaproximacidn; radiocompcis; radiocomunicacidn; radiocrdnica; radiodeportes; radio- difusidn; radiodifusora; radiodramdtico; radioelectrola; radioestacidn; uadioescucha; radiofaro; radiofondgrafo; radiofoto (radiophoto); radio- frecuencia; rudioguia; radiolocutor; radiomania; radionavegacidn; ra- dionavegante; radionovela; radiopatrulla; radiopatrullero; radiopera- dor; radioperiddico; radiorreceptor; radiorrevista; radiosuceso; ra- diostok; radiotanda; radioteatro; radioteatralizacidfi; radiotelLfono; ra- dioteletipo (v. teletipo); radiotelevisidn; radiottcnico; radiotripulante (“El Mercurio”, li1-~x-1952) ; radiotransmisor; radioyente.

Son particularmente del lenguaje de la navegaci6n akrea: radiocom pds; rad io f aro; radionavegan te.

3. Tambikn se emplean una serie de compuestos formados de elec- tro-, aero-, y foto-. El primer elemento aparece de preferencia en tkrmi- nos de la medicina: electrocardiografia; electrocardiograma; electro- coagulacidn; electroterapia.

Formaciones con aero-, que tienen us0 en el espafiol actual de Chi- le, son entre otras, las siguientes: aerobzis (1954); aerocomercial (1953); aerocrtdito (1958) ; aerodindmico; aerofa*gia; aerof loat (min.) ; aero- fotografia; aerofotogramttrico; aerolinea; aeromodelismo; aeromodelip tu; aeromodelo; aeronaval; aeropuerto; aerotransporte; aerouia.

Una voz muy difundida con foto- es: fotonovela, junto a otras c@ mo: foto-cine; foto-drama; etc.

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Como compuesto con mini-: minifundista (< minifundio) y recien-

El imico cas0 de semi- (abreviacih de servicio) se halla en: servi-

Para mayores datos sobre este punto, v. R. OROZ, Prefijos.

temente minifalda, ‘falda muy corta’.

centyo; por ejemplo, “Servicentro Esso”.

Sufijacidn

Hay una gran cantidad de sufijos castellanos que conservan su vitali- dad en el espafiol de Chile; algunos son particularmente fecundos; Otros, en cambio, van perdiendo o ya han perdido toda su fuerza productiva.

Sefialaremos, en primer lugar, algunas formaciones postverbales en .a, -e, -0 que se apartan del us0 peninsular y de otras hablas hispano- americanas (cp. tb. supra).

1. -a: 3 69. SUFIJOS: -a, -eJ -oJ -eo. c

aparta f. ‘acci6n de separar las reses de una vacada’; arranca f. ‘acci6n y efecto de arrancar’; con testa f. ‘contestaci6n’; conversa f. ‘conversa- cibn’; encierra f . ‘potrero reservado a1 ganado para el invierno’ (MED.) ; engorda f. ‘engorde’; fleta f. ‘azotaina, zurra’; saca f. (min.) ‘mezcla de mineral y ganga, product0 de la tronada’; (ind. salit.) ‘material iriturado por las barretas en 10s tiros’; ‘desmonte en 10s trabajos subte- rrineos’ (cp. ECHEV., AFFE, Secc. Fil., I, p. 79) ; siga f. ‘persecuci6n’, ‘seguimiento’; cp. ROMAN, v, pp. 264-265; toma f. ‘presa o muro para desviar el agua’.

Doc. lit.: I ‘ . . . en las vegas de engorda” (DURAND, Campesinos, p. 21; PINO, I, p. 93). “En la encierra, 10s terneros bra- man desesperadamente” (Du- RAND, Campesinos, p. 33). “la princesa oye esta conversa

que tienen” (PINO, 11, p. 65). “. . .la arranca de porotos” (Du- RAND, Campesinos, p. 159). “. . . si ustC loh espera aqui por la contesta” (PINO, 11, p. 43) . “andan a la siga.. .” (A, HER- NANDEZ, Arbol viejo, p. 33).

2. -e.

aguaite, m. (< aguaitar) ‘aguaitamiento’, usado en la expresi6n adv. war a1 -; alcance m. (min.) , ‘sector o labor que llega a zonas ricas en mineral’; (ind. salit.) , ‘saldo del salario del operario, despuCs de retirar Sus pedidos en dinero’; amarre m. ‘lazo’ (cp. “mi amarre legal con 13

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’--

Doc. lit.: I‘. . . sin poder encontrar la pipa del vino del estruje en la prensa” (DURAND, Campesinos, p. 5 7 ) .

‘ I . . . la roja ceniza de despunte de robles . . .” (DURAND, T. de P., pp. 109-110).

3. -0.

entreveso m. ‘confusiiin, desorden’; viielto ni. ‘vuelta’ (de dinero) . 4. -eo.

Este sufijo es bastante fecund0 en el habla chilena. Las formaciones se derivan de verbos terminados en -ear: aplaneo m. (rnin.) ‘acci6n de bajar el mineral del cerro’; agujereo m. ‘acci6n y efecto de agujerear’ (YRARR., p. 260) ; baleo m. ‘acci6n y efecto de balear’; bartuleo m. ‘acci6n de bartulear’ (MED.) ; bolseo m. ‘acci6n de bolsear’; brujuleo m.; cachorreo m. (min.) ‘acci6n de romper con explosivos colpones de mineral’; cachureo m.; cantinfleo m. ‘acto de cantinflear’ (hablar a la manera de Cantinflas) ; cateo m. ‘acci6n de catear’; ‘aguaitar’; cliqueteo m.; cogoteo m.; corcoveo m. ‘corcovo’; c w queo m. ‘acci6n de bailar cueca’ ( U . O., p. 108) ; chivateo m. ‘accibn Y efecto de chivatear’; ‘vocingleria, griteria desaforada y grosera’ (MED.) ; fereo m. ‘acci6n de feriar, regalar’ (YRARR., p. 287) ; garabateo m.; g@

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rreO m. ‘robo’; ‘relacidn ilicita’ (vulgar) ; golpeteo m.; jeremiqueo m. igimoteo’ (< jeremiquear) ; marisqueo m. ‘accidn y efecto de mariscar’; mechoneo m. ‘acci6n y efecto de mechonear o mechonearse’ (MED.) ; muestreo m. (min. y salit.) ‘operaci6n destinada a extraer una porci6n de material para determinar la ley.de 10s minerales o nitratos’; ojeo m. i;,c&jn de mirar detenidamente’; palabreo m. ‘cambio de palabras hi-

pedaleo m. ‘accidn de pedalear’; politiqueo m.; pololeo m. ‘ac- ci6n y efecto de pololear’; relnucheo m. ‘acci6n y efecto de relauchar’ (MED.) ; tandeo m. ‘acto de chancear’; tiranteo m.; tiroteo m.; trafiqueo In.; turisteo m.

Hay formaciones vulgares de tip0 humoristico: chuleteo m. ‘burla’; /ideo m. id.

Doc. lit.: ~

“Parece que el baleo era “caba- 110’’ . . .” (“Clarin”, 25-vP65) . I ( . . . en aquellos afios en que el “cogoteo” se prodigaba abundan- temente” (“Cl&in”, @4-v1-65) . “oyeron un chivateo que venia de entre 10s pehuenes” (LATO-

“el cliqueteo de la cremallera” RRE, Mapu, p. 1212) .

(DURAND, Carnpesinos, p. 1710). “creo que hasta tenis garreo con el cura” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 34) . “entre el trafiqueo de coches y autos. . .” (ChiZenadas, p. 57). “ . . . a1 oir el golpeteo seco de las alas de una torcaza . . . ” (LATO- RRE, Mapu , p. 105).

Q 70. SUFIJOS -ada, -ado, -ida, -id0

El significado de estos sustantivos es de gran variedad; formaciones en -ada, -ado, -ida, -ido, pueden designar:

1. un objeto: encatrado ‘envigado’; enlozado; 2. el resultado de una accidn: llamada; leida; asoleada ‘insolaci6n’;

3. una medida: huinchada (10-25 metros, seg6n el largo de la

4. el conjunto de personas o cosas: alumnado; gallada; indiada; 5. un lugar: parada ?de buses, etc.) ; invernada ‘invernadero’ (MED.). El m6s productivo de estos sufijok es -ada; algo menos fecund0 -ado.

Los derivados se fundan preferentemente en un tema verbal, aun-

1. Sustantivos derivados de verbos: Muy corriente es, en el habla com6n y sobre todo en el lenguaje

Popular, el uso de sustantivos postverbales en -ada con verbos auxi- l i m s (echar, hacer, pegar, dar) en reemplazo del verbo simple, co-

emplantillado;

huincha) ;

Las formaciones en -ido, -ida son mucho mis escasas.

que 10s postnominales tambiCn ocurran con cierta frecuencia.

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mo por ejemplo: hacerle una pillada a uno; echar una pestafiada; Pc- gar una mascada; etc. (Cp. KANY, ASSynt., pp. 15-19 y ASS, pp. 100-104): afilada ‘afiladura’ de navaja (YRARR., p. 280) ; alopda ‘acci6n de ala- jar o pernoctar en una parte’ (YRARR., p. 280) ; asentada ‘accibn de asentar’, 7s acep. (YRARR., p. 281) ; acostada, ‘descanso breve en la ca- ma’; atrauesada ‘acto de atravesar’ (cp. tb. YRARR:, p. 114) ; aguaitada, fam. “voy a echar una aguaitada” (YRARR., p. 101) ; agachada (< aga- char) ‘acci6n de agachar o agacharse, inclinar hacia el suelo’. u. 1, fig. “fulano, despuPs de estar muy orgulloso, tuvo que hacer una aga- chada” (YRARR., p. 99) ; andada (< andar) “voy a echar una andada para estirar las piernas” (YRARR., p. 106) ; arriesgada (<arriesgar) fam. “acci6n o efecto de arriesgar o arriesgarse” (YRARR., p. 111) ; bar- nizada (< barnizar) ‘embarnizadura’; buitreada (< buitrear) ‘VO- mitona’; correteada ‘acci6n de corretear’; dewelada ‘desvelo’ (MED.) ; desnalgada (DURAND, Campesinos, p. 1 IS) ; enlazada ‘acci6n de enla- zar, enlazadura’ (YRARR., p. 174) ; ensillada ‘ensillaclura’; ‘acci6n y efec- to de ensillar’ (YRARR., p. 176) ; encerrada ‘encierro’ (BATTINI, BDH, VII,

227) ; encatrado (<encatrar; catre) ‘armaz6n de maderos delgados destinado a sostener algo’; ‘tarima’ (v. MED.) ; enuigado (< envigar) ‘conjunto de vigas horizontales que forman el cielo de las piezas infe- riores y el suelo de las superiores de un edificio’ (MED.) ; embarrada fam. ‘acci6n y efecto de embarrar’ (< embrollar) ; ‘error’. Cp. YRARR., p. 172; frenada ‘acci6n de frenar’; “de reprimir el jinete a la caballe ria tirando violentamente de las riendas” (YRARR., p. 184) ; hincada ‘arrodillada’ (YRARR., p. 288) ; hablada ‘habla’; ‘palabra’; ‘acci6n y efec. to de hablar’ (YRARR., p. 288) ; hojeada ‘acci6n de hojear’ (YRARR., p. 288) ; largada (largar) ‘partida’ en carreras, deportes, etc. (YRARR., p. 196; DURAND, Campesinos, p. 73) ; laceada (< lacear) ‘acci6n y efecto de enlazar’; Zadeada (< ladear) fam. ‘ladeo’ (YRARR., p. 287) ; hacer una -; ‘hacer que algo se incline o dirija del lado que se quiere’; ‘acci6n de inclinar’; largada ‘acci6n de largar’ (“en la Iv de la liltima prueba en el Hip6dromo”) (“. . .el juez no anul6 la -”) ; Zustrid(da) ‘acci6n de lustrar’ (vulgar) (ChiZenadas, p. 33) ; limpiada ‘limpia’ (YURR., p. 303) ; llamada (DURAND, Campesinos, p. 115) ; llenada (DURAND, Campesinos, p. 115) ; nombrada (nombri, cp. PINO, 11, p. 31) ‘acto de nombrar’; puteada (echar una -) o putear ‘decir injurias’; cp. MED.; pestafiada (< pestafiar) ‘pestafieo’; pechada (< pechar) ‘accibn de pechar’ (DURAND, Campesinos, p. 122) ; piZZada (< pillar) ‘accibn y efecto de sorprender a uno en algo indebido que ha ejecutado’ (MED.) ; quinchado (< quinchar) ; remojada (< remojar) ‘accibn Y efecto de remojar’ (YRARR., p. ,248) ; repechada ‘acci6n y efecto de repe-

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cliar’, particularmente del lenguaje campesino (YRARR., p. 248) ; revi- $ads ‘revisibn’ (YRARR., p. 296; MED.) ; sacada ‘saca’, ‘sacamiento’ (MED.; A,-.) ; szijetada ‘accibn de sujetar, contenci6n’; tiranteada ‘acci6n y efec- to de tirantear’ (MED.) ; d p e a d a (< ulpear = comer ulpo) .

2. Derivados de sustantivos: a. -add (-ado) : significa ‘golpe’ en:

cachada ‘cornada’ (YRARR., p. 127) ; cachetada ‘bofetada’ (< cachete) ; clava& “molestias que se sienten a veces en el cuerpo y que figuran la introducci6n o golpes de clavos en 61” (YRARR., p. 139) ; coleada ‘golpe dado en la cola de un volantin’; lnncetada (< lanceta) ‘aguijonazo’; manotada -s de ahogado (MED.) ; puntada ‘punzada’; talonada ‘golpe que se da con el talbn’ (MED.) ; tincada fig. ‘presentimiento’.

chorizada ‘gran cantidad’; huinchada; tacada ‘cantidad de licor, trago largo’; tendalada ‘tendalera’.

b. califica una accidn: badulacada (< de badulaque) ‘acci6n propia de un badulaque’ (MED.); ‘bellacada’; cochinada (cp. YRARR., p. 155) ; colegiada ‘acci6n propia de un colegial’ (YRARR., p. 142) ; correntada (< de corriente) ‘corrien- te impetuosa de agua’; chambonada (< de chambbn) ; chanchada (< de chancho), cp. YRARR., p. 155; gallada (< gallo) ‘audacia’ (YRARR., p. 287) ; gauchada (< gaucho) ; guasada (< guaso) ‘guaseria’; ‘acci6n de gente r6stica’ (MED.) ; negociado (< de negocio) ‘negocio turbio e ilicito’ (YRARR., p. 216) ; pilatunada (< pilatuna) ‘acci6n propia de un pillo’; sentada ‘acci6n de sentarse’ (“Se comi6 de una sentada todo el pan”) ; tinterillada ‘acci6n propia de un tinterillo’; zorzalada ‘bobada’ (YRARR., p. 299).

Expresa medida o cantidad:

Doc. lit.: I ‘ . . . a cada instante miis hundi- do en 10s enviones de la correnta-

da . . .”. (LATORRE, Hombres y zorros, p. 43).

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-“*-..*.IC-

(M~NDEZ, M u n d o , p. 128) ; peonada ‘conjunto de peones’ (cp. ME,,; DURAND, Campesinos, p. 75) ; ‘conjunto de peones de una faena’; ‘con. junto de hombres’; poblada ‘grupo numeroso de pueblo reunido en marcha con fines subversivos, especialmente’ (YRAm., P. 1236) ; yegua- da ‘conjunto de yeguas’.

Doc. lit.: “pas6 una gran poblada en di- recci6n a la Moneda” (0. p.). “habia una chorizi e guainas” (Clzilenadas, p. 11) . “Esa es la yeguada que tengo”

(PINO, 11, p. 88). “TB flacona la guey8, ho” (Du.

“Iria a cortar el patr6n con la peonada y 10s sirvientes” (YAN-

R4ND, T. d e P., p. 151).

KAS, Rotos, p. 10).

d. bnldada ‘lo que cabe en un balde’; braserada; cachada (cachd) ‘el con- tenido de licor en el cacho o vaso’ (P. Garuya, GI.) ; capachada ‘lo que cabe en un capacho’ (MED.) ; dornajada ‘porci6n de manzanas que se puede majar de una vez en el domajo’ (ChiloC) ; fondada ‘lo que cabe de una vez en un fondo’ (= paila o caldera en que se prepara diaria- mente la comida de 10s trabajadores) (YRARR., p. 183) ; cp. tb. MED.; fuentada ‘lo que cabe en una fuente’; rnanotada ‘lo que cabe en las dos manos’; narigada ‘lo que cabe en la nariz’; pailada ‘lo que cabe en una paila’ (MED.) ; pafiiuelada ‘lo que cabe en un paduelo’ (MED.) ; pon- chada (ROMAN) ‘lo que cabe de una vez en un poncho‘ (YRARR., p. 238).

Denota lo que cabe e n un objeto:

Doc. lit.: “. . . trete una braserada de ci:r- b6n. . .” (Caliche, p. 128; LATO- RRE, Viento de M., p. 34). “ . , . te voy a dar . . . una narigaf- ta de sal” (PINO, 11, p. 128). “y llev6 nn juentB.. . para el al-

muerzo” (PINO, I, p. 100). “Los (nos) plantamos una taci y salimos pal lao e la cocina” (F. c., p. 29) . “VirCmolos una cachA con isirnu- lo -me ijo Canto” (F. C., p. E9).

e. arrollado ‘carne de cerdo que cocida y aderezada con ingredientes, se acomoda en rollo formado de la piel, tambiCn cocida, del mismo ani- mal’ (MED.) ; tb. en la Argentina (BATTINI, BDH, VII, p. 249) ; carbona- da ‘guisado compuesto de carne picada, zapallo y papas, cortadas en cubitos pequefios, rebanadas de choclo y arroz’ (MED.) ; descarozado ‘orej6n de durazno’; tb. en la Argentina (BATTINI, BDH, VII, p. 1250) ; naranjada; parrillada.

designa un guiso o alirnento:

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f , designa un objeto: nlfornbrado ‘alfombra que cubre una pieza’ (YRARR., p. 280).

DOC. lit.: ‘En la escala era puro vidrio y puro alfombrado” (PINO, I, p. 185) ., ids, -ido; derivados de verbos: barrida ‘barrido’; corrida (min.) ‘veta mineral de manifiesto a flor je tierra’ (MED.) ; desconocida ‘la disirnulada’: me hizo la descono- cida (cp. YRARR., p. 166) ; dornzida ‘acci6n de dormir’ y ‘lugar donde re pernocta’ (MED.) ; escondidas, en la expresi6n ‘jugar a las escon- didas’; lambida ‘lamedura’; perdidas, en la expresi6n ‘fulano viene a la casa a las perdidas’ (cp. YRARR., p. 231) ; recogida ‘acto de recogerse a su casa’ (MED.) ; recogido ‘cogido’; remitido ‘articulo de diario firmado por una o mis personas en asuntos de ordinario personales’ (MED.) ; tosido ‘tosidura’ (MEET.; YRARR., p. 298) ; LATORRE, Mapu , p. 311.

Doc. lit.: I ‘ . . . tenia ganas de echarle una buena ormia a1 cuerpo” (U. O., p. 8).

Sustantivos en -id0 derivados de verbos en -ar, fuera de 10s de la lengua general, corno silbido (< silbar) ; aullido (< aullar) , etc., no acurren en Chile, salvo una que otra forrnaci6n vulgar: voZido (< vo- lar) ‘vuelo’ (cp. “entonce yo pego el volio”, PINO, I, p. 58) ; traquido (< traquear) . cp. “Cuando Pste sinti6 el traquio . . .”. (PINO, I, p. 325).

En cuanto a la alternancia: -ada:--dn anotaremos: resbalada-resba- ldn (la primera es mis popular) ; y respecto de -ada:-cidn: curuda- curacidn (cp. “A otro rat0 le ech6 otra curada y ya lo dej6 gueno y sano”) . (PINO, I, p. 326) .

5 71. SUFIJO -erio, -e&

1. -eria se usa preferentemente para designar establecimientos o luga- res de venta o trabajo, tales como: bicicleteria ‘taller de bicicletas’ (cp. RABANALES, Introd., p. 43) ; bolete- ria; boteria ‘zapateria’; cafeteria; cancilleria ‘Ministerio de Relaciones Exteriores’; carboneria ‘puesto donde se vende carb6n’; instalaci6n des- tinada a carbonear’ (YRARR., p. 133) ; cigarreria; cocineria ’lugar en que se sirven comidas’; cocheria; colchoneria ‘tienda en que se fabrican Y venden colchones’; cornisaria; conserveria ‘fibrica de conservas’ (in- dustria de conservas) ; contraloria ‘repartici6n p6blica donde se lleva el control de 10s gastos pbblicos’; chancheria ‘sitio destinado a la crian- za de chanchos’; ‘tienda donde se vende carne de chancho’; chicheria

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‘lugar donde se fabrica la chicha’ (sur) ; dulceria; ferreteria; fiambreria,. galleteria ‘sitio en que se fabrican o venden galletas’; heladeria ‘tien& en que se hacen y venden helados’; lampareria; lauanderia ‘lavanderoy; lecheria; loceria, ya no se usa; loqueria fam. ‘manicomio’ (MED.) ; ma- leteria ‘tienda donde se fabrican y venden nlaletas y otros articulos de cuero’; mantequilleria ‘lugar donde se fabrica o vende mantequillas*; merceria ‘tienda en que se venden articulos de quincalleria y ferreteda*; muebleria; papeleria; peineteria, ya no se usa; picaduria ‘sitio don& se pica lefia’; picanteria ‘bodeg6n’ (MED.) ; pintureria ‘establecimiento en que se fabrican y se venden pinturas’ (de escaso USO) ; rotiseria; pi%- zeria; robleria, ya no se usa; semilleria ‘sitio donde se venden semillas de planta’; sueleria; tostaduria, ya no se usa; zuequeria (ECHEV., p. 115).

2. Colectiuos: Hay casos en que las formas en -erio y -eria del mismo sustantivo

son equivalentes. Adem& de chilleria ‘griterio’ (v. P. Garuya, p. 337), chillerio (“El Mercurio”, 23-VI-1963) ; griteria, griterio (se prefiere griterio) (LATORRE, Mapu , pp. 109-1122) ; vocerio, voceria, etc., halla- mos: futrerio, futreria ‘conjunto de futres’ (v. tb. MED.) ; llanteria, llanterio. Es de mPs us0 este hltimo (v. MED.) ; pobreria y pobrerio (MED.) ; la pobreria, ‘conjunto de gente pobre’ (MED.; YRARR.) ; en ChiloC se prefiere po brerio ‘barrio de pobres’; rancherio, rancheria (YRARR., p. 505) .

Doc. lit.: I‘. . .casas viejas, rancherias, pe- rros flacuchentos . . .” (M~NDEZ, Chicago, p. 97). “En el campo no dura la jutre- ria” (DURAND, Campesinos, p. 32) .

“Una noche en que la tertulia.. . se hizo notable en griterio” (MBNDEZ, Mundo , p. 31). “Se mat6 Rubirosa, qued6 el Ilanterio” (“Clarin”, 6-~11-65) .

Per0 son de una sola terminaci6n: caseria ‘grupos de caseros, caseras (clientes, clientela) , (frente a case- rio ‘conjunto de casas’) ; chacareria ‘conjunto de chacras’ (YRARR.) ; chiqziilleria ‘conjunto de chiquillos’ (LATORRE, Mapu, p. 110; M h G Mundo , p. 54) ; frasqueria ‘conjunto de frascos’; huaserio (guaserfo) ‘conjunto de huasos (guasos) ’; joterio ‘conjunto o bandada de jot& cp. DURAND, T. de P., p. 51 (partic. La Uni6n); mocoseria (MBN- DEZ, Mundo , p. 20; id. Chicago, p. 110) ; mosquerio ‘conjunto de moscas’ (M~NDEZ, Chicago, p. 114) ; palomilleria (MBNDEZ, Mundo, P. 127) (‘palomillada’) ; pechofieria ‘conjunto de pechoiios’; pedaceria

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iconjunto de pedazos menudos de cualquier cosa’ (MED.) ; peleria ‘con- junto de pelos que dejan 10s animales en la muda o a1 refregarse’ (MED.) ; ‘desparramo’; peiiasqueria ‘terreno cubierto de pefiascos’ (MED.) ; pituqueria ‘conjunto de gente pituca’; riqueria ‘conjunto de

ricas’; risqueria ‘terreno cubierto en que hay muchos riscos’ ( c ~ . MED.) ; roteria ‘conjunto de rotos’; tronqueriu ‘conjunto de tron-

Doc. lit.: “la laireria e perros avid el pe-

cos’.

Doc. lit.: I ‘ . , .lucirLn su destreza ante la “riqueria” . . . ” (DURAND, T . de

“No voy a Vifia; hay tanta pitu- queria” (0. p.) . “Sucio, &dido, surgi6 el caserio de Chillehue” (LATORRE, Hom- bres y zorros, p. 46) . ”Toda la chiquilleria del colo-

P., p. $ 2 ) -

ligro” (CASTRO, Cordillera, p. 106).

n o . . .” (LATORRE, Mapu, p. 110). I ‘ . . .encuentra la risqueria aen- tro,. . .” (PINO, 11, p. 82). “Un mosquerio espantoso se refo- cilaba en el huano” (Caliche, p.

“En 10s pozos nos tocaron zafa- rrancho ia la carga! Qued6 la pe- leria” (Caliche, p. 32).

54) .

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--

do’ (fam.) ; malcriadez ‘malcrianza’; patudez ‘calidad de patudo’ (v infra ‘Sufijo -udo’) (fam.) . Doc. Lit.: tamaiia patudez, le aplic,j la “El juez muy indignado por ley. . .” (“Clarin”, 124-v1-65).

73. FORMACIONES EN -anza, -ancia, -encia; -ario, -at0

magancia ‘maganceria, engaiio, hipocresia’; mariguancias ‘actiones gestos burlescos’ (P. Garuya) ; mariguanza ‘contorsi6n’ (YRARR., p. 290) : matanza ‘beneficio de las reses por 10s carniceros’; rajanza ‘repro. baci6n de muchos en un examen’. No hemos advertido formaciones nue- vas en -anza, salvo el t6rmino varianza, empleado en Estadistica.

Hay una serie de formaciones en -ancia pertenecientes o atribui. das a1 lenguaje popular, que iueron, en verdad, creadas por redacto. res de la revista “El Topaze”. Encierran fundamentalmente sentido colectivo: cabritancia ‘conjunto o grupo de cabros (niiios) ’; militan- cia ‘grupo de militantes de un partido politico’; verdejancia ‘conjunto de verdejos (representantes tipicos del pueblo, de la gente asalariada)’.

atingencia ‘relaci6n de una cosa con otra’; proveniencia; sugerencia, ahora reconocido por la Ac.; superziigilancia; superuivencia ‘acci6n de supervivir’ (e. g. “Certificado de supervivencia”) .

Es regionalism0 chilote: apurencia ‘prisa, precipitadn en hacer algo’. Respecto de las alternancias: -&encia, -cencia, etc., hay vacila- ci6n, tanto en el lenguaje culto como popular en casi todo el pais, principalmente en la voz diferencia y en las palabras ya sefialadas en la FonCtica. (T. supra ‘Diptongos’) . Asi aproximadamente el 50% de la poblaci6n de Quinchao (Chilog), dice: pacencia, concencia, dife- riencia; ademhs se registra conocencia ‘conociniento’.

En Taka hay vacilaci6n en el habla culta s610 en la palabra &e- rencia: diferiencia; el pueblo, en cambio, dice pacencia; dif iriencia; concencia; desaveniencia; beneficiencia; etc. TambiCn en Cura-Cautin, en el lenguaje familiar: desaveniencia. Luego: apurencia ‘precipita- ci6n en hacer algo’ (Chilob) (ALVAREZ) ; implicancia ‘incompatibili- dad’ -ahora admitido por la Ac.; queriencia (querencia) ‘sitio, cas& potreros en que el animal se ha criado o est& acostumbrado’ (CP. p. Garuya) ; audencia (audiencia) (cp. P. Garuya, p. 20’2; PINO, 11, p. 203) ; suplencia ‘acci6n y efecto de suplir una persona en un cargo U ocupaci6n’; ‘tiempo que dura esa acci6n’; nacencia ‘nacimiento’ (Chi- 106) , vulgar; menudcncias ‘provisiones de escasa importancia’ (v. p , Garuya, Glos.) .

A la lengua general culta pertenecen:

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DOC. lit.: 1 1 , . .pura mariguanza, y naa a&”. (Chilenadas, p. 29).

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“Crecientes desaveniencias con ju esposo. . .” (“El hfercurio”, 30- IX-1960).

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come una navaja’ (MED.) ; crujideras ‘tiritas de cuero que se ponen a 10s zapatos para que suenen’; gritadera (griterio, griteria) ; habladeyo ‘murmuraci6n en que toman parte varias personas’ (MED.) ; mole&. ra (m. y f.) ‘persona que importuna’ (MED.) ; peladera ‘murmurs. ci6n’; sangradera ‘parte de la articulaci6n del brazo opuesta a1 coda' (MED.) .

5 75. SUFIJO -ero, -era

Es uno de 10s sufijos mis fecundos. 1. Oficios u ocupaciones del hombre y de la mujer: abastero ‘el que compra reses vivas para matarlas y vender la carne a1 por mayor’ (MED.) ; aceitero ‘el que fabrica o vende aceite’ (1962) ; agenciero ‘duefio de una casa de prCstamos’; aguatero ‘aguador’; aii- cero (corn.) ‘persona que vende aji’; alcantarillero ‘operario que se ocupa en hacer trabajos de alcantarillado’; arguenero ‘el que hace 0

vende irguenas’; autobusero ‘duefio o conductor de un autob6s, mi- crob6s u otro vehiculo motorizado de transporte colectivo’; balsero ‘el que guia una balsa’; ‘el encargado de repartir 10s pasajes en las g6n- dolas y boletos en 10s establecimientos’ (ChiloC) ; barretero (min.) ‘el que, en las minas, hace 10s taladros y barrenos y arranca el mineral’; ‘el que trabaja en general con la barreta’; bizcochuelero, ra (corn.) ‘bizcochero, ra’; blusera ‘persona especializada en la confecci6n de blusas’; boletero, ra ‘persona encargada de la venta de boletos’; en la ind. salit. ‘el que lleva la cuenta de 10s viajes y vaciaduras de las carre- tas y recibe su carga’ (ECHEV.) ; bombero ‘persona encargada de las bombas (ind. salit) o de una bomba de bencina’; (jerga) ‘delincuente que informa a la policia, delator’; ‘delincuente arriesgado’; boratero ‘el que trabaja o negocia en borato’; bueyero ‘boyero’; burrer0 (ind. salit.) ‘operario que atiende a 10s burros’ (v. ECHEV.) ; ‘ladr6n espe- cializado en robos o aberturas de cajas de fondos’; buzonero ‘el que esti encargado de recoger la correspondencia depositada en 10s bum nes’; cachurero ‘el que se dedica a remover las basuras para recoger las cosas que puedan servir’; cafetero ‘persona que prepara cafC en las fuentes de soda o en cafCs’; calderero ‘operacio encargado del cui- dado de las calderas’; caletero ‘ladr6n callejero ocasional’; carnineyo (ind. salit.) ‘operario encargado de la conservaci6n y riego de las hue- llas’ (EcHEv.,) ; ‘pe6n que se ocupa de hacer caminos’ (ChiloC, Osorno, Llanquihue) ; camionero ‘persona que maneja un cami6n’; camisera ‘costurera que se dedica a hacer camisas’; camper0 ‘prictico en asuntOS del campo, campesino’ (LATORRE, Mapu , p. 140; PINO, I, p. 92) ; cana-

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lero (ind. salit.) ‘operario a cargo de 10s canales’ (ECHEV.) ; canga- llero ‘ladr6n de metales o piedras metaliferas de la mina donde traba- ja’; curboncillero (ind. salit.) ‘operario que retira las escorias de 10s calderos y las lleva a1 desmonte’ (ECHEV.) ; carbonero (ind. salit.) ‘ope- rario que atiende la carbonera’ (ECHEV.) ; carguero ‘el que traslada cargas de una parte a otra’ (ChiloC); carrerero ‘el que se ocupa de las ca- rreras de caballos como profesih’ (MED.) ; carrero (ind. salit.) ‘ope- rario que guia el carrito que hace el trifico a las estaciones cercanas’ (ECHEV.) ; casero ‘parroquiano’ (jerga delinc.) : ‘guardador de robos’; cilindrero ‘obrero que atiende 10s cilindros de la trilladora’ (LATO- RRE, Mapu, p. 72) ; cogotero ‘asaltante, l adrh’ ; colchonera ‘mujer que hace colchones o 10s arregla’ (cp. DURAND, T. de P., p. 129) ; corralero (ind. salit.) ‘el encargado del cuidado de las mulas’; ademds, ‘el ca- ballo que e fec t~a trabajos de corral en 10s campos: arar, trillar, etc.’. Cp. “El corralero”, tonada chilena, 1964-1 965; costrero ‘operario de la industria salitrera encargado de revisar el material extraido diaria- mente para evitar la intromisih de costras’ (MED.) ; cuevero (ind. salit.) ‘operario de las salitreras que trabaja en las cuevas’; chacarero ‘el que es duefio de una chacra o el que la cultiva’ (MED.) ; chaman- tera ‘mujer que se ocupa en tejer chamantos’ (MED.) ; chanchero ‘el que crfa o vende chanchos’ (MED.) ; chinganero ‘duefio de una chin- gana’ (MED.) ; chorero ‘el que se dedica a sacar choros del mar’ (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 7 ) ; churrasquero ‘el que prepara churras- cos en 10s restaurantes o fuentes de soda’; despachero ‘persona encar- gada de la venta en un despacho’ (MED.) ; donkero (jerga marit.; ind. salit.) ‘el encargado de un Donkey, especie de <gr~a’; ‘aparato para bajar y levantar pesos’; dziraznero ‘el que vende duraznos’; engordero ‘el que compra animales flacos para venderlos despuCs de engordar- 10s’; escuelero, ra ‘maestro o maestra de escuela’ (desp.) ; facturero, ra ‘persona encargada de las facturas’; fletero ‘botero’; ‘el que se dedica a1 transporte de cargas por mar o tierra’; fiambrero ‘el que prepara sandwiches y corta fiambres’; fonder0 ‘el que tiene a su cargo o es duefio de una fonda’ (MED.) ; fritanguera ‘mujer encargada de freir’; frutillero, ra ‘persona que vende frutillas’; gallero ‘persona que se de- dica a la crianza de gallos de pelea’; gansera ‘mujer que cuida 10s gan- SOS’ (PINO, I, p. 200) ; guvillero ‘jornalero que con el bieldo echa las gavillas a1 carro’; gzeachero ‘operario encargado de empujar el carro vacio o lleno en 10s sectores de poca explotacih’ (ind. del carbcjn, Concepci6n) ; guanaquero ‘el que se dedica a la caza de guanacos’; guatero ‘vendedor de guatas’; heladero ‘vendedor de helados’; horque- tero ‘persona que remueve las mies para apartar la paja’ (Valdivia) ;

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huertero ‘hortelano’ (de escaso uso) ; huinchero ‘el encargado de go- bernar un huinche’ (MED.) ; humitero ‘persona que hace y vende humi- tas’; joyero ‘orifice’; jurero ‘individuo que jura en falso por dinero’ (jerga delic.) ; laborer0 (min.) ‘el encargado de dirigir las labores de 10s barreteros en el interior de una mina’; (ind. salit.) ‘el que &rige la tarea de 10s tiros en la pampa’ (ECHEV.) ; lamparero ‘labriego que lampea, que trabaja con la lampa’; licorero ‘licorista’; limosnero ‘men. digo’; locero, ra ‘persona que hace y vende loza’; logrero ‘el que sabe sacar ventaja o dinero de otro, especialmente del fisco’; lunzero ‘el que trabaja con la luma’ (ChiloC) ; Zlauero ‘en las haciendas de campo, el encargado de entregar las cosas de la despensa, herramientas’; m& sero ‘vendedor de mani’; maromero, ra ‘acrbbata’; matancero ‘matari- fe’; matricero ‘en las imprentas, operario especializado en matrices’; mensurero ‘persona encargada de hacer la partici6n de una herencia’ (Chilog) ; mimbrero ‘el que sabe tejer objetos de mimbre’; motero, ra ‘vendedor de mote con huesillos’; naranjero ‘vendedor de naranjas’; nochero ‘el que trabaja de noche y que cuida un establecimiento, fC brica, etc., durante la noche’; pajarero, ra ‘persona, especialmente mu- chacho, que pajarea en las viiias y sembrados’; ‘vendedor de pAjaros’; palanquero ‘el que en 10s trenes tiene a su cargo apretar o aflojar las palancas’ (MED.) ; ‘guardavia’ (Chilo&) (LATORRE, Mapu, p. 179) ; pantalonera ‘la que hace pantalones’; paler0 ‘el que hace y vende pa- las’; paper0 ‘sembrador o vendedor de papas’ (MED.) ; pellonero ‘pe- Ilejero’; penquero ‘vendedor de pencas de cardo’; pequenero ‘el que hace o vende pequenes’; pellejero (P. Garuya); picaronero ‘el que hace o vende picarones’; piecero ‘el que vende animales por piezas a 10s cortadores’; pijamera ‘la que hace pijamas’; pirquinero (min.) ‘el que trabaja a1 pirquCn, o sea, operario que trabaja sin condiciones ni sistema determinado, sino como quiera, pagando lo convenido a1 dueiio de la mina’ (MED.) ; pitonero ‘entre bomberos, el que maneja el p i t h ’ ; platanero ‘el que vende p l h n o s a1 por mayor, en un cami6n’; plumerero ‘el que hace o vende plumeros’; posticera ‘costurera espe- cializada en piezas postizas’; pulper0 ‘el encargado de atender la venta en la pulperia’; punter0 ‘operario que recorre las vias fCrreas para re- visar 10s clavos de 10s durmientes’ (cp. MED.) ; pl.: ‘manecillas del reloj’; recouero ‘placero; el que atiende la recova’ (ind. salit.) ; salitrero ‘per- sona que se ocupa en la explotaci6n de la industria del salitre’; sandia- Zero ‘persona que siembra o cuida de un sandial’; sandwichero ‘el que prepara sandwiches en las fuentes de soda’; socauonero (min.) ‘el que trabaja una mina valihdose de socav6n’; sopaipillero ‘persona de ham o vende sopaipillas’; sostenera ‘costurera que hace sostenes’; suplemen-

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tero ‘vendedor de diarios’; tachuetero; taller0 ‘vendedor de tallos de cardo’; tapacosturera ‘consturera que se dedica a tapar las costuras de 10s trajes’; taquero ‘pe6n que se ocupa en deshacer 10s tacos (en las acequias o alcantarillas) ’: en la fabricaci6n del zapato: ‘el que forra 10s tacos y 10s coloca’; tarjctero ‘empleado encargado de las tarjetas con la5 que 10s obreros de las salitreras se presentan a las faenas’; tomero ipresero, guarda de una presa’; tortillero, ra ‘persona que hace o vende tortillas’; fig.: ‘hom*osexual activo’; tratero ‘destajista’; tupicero; vade- 1’0 ‘el que tiene a su cuidado el vado’; vestonera ‘costurera que se de- dica a coser vestones’; zapallero ‘chiripero’; zorrero ‘operario que cam- bia de via a 10s carros vacios’ (ind. sal.) (ECHEV.) .

Entre las formaciones mAs recientes figura: striptisera f. ‘nudista’. De la jerga de 10s delincuentes se han generalizado algunos tbrminos,

coin0 por ej.: maletero, ‘lanza, el que roba carteras’; monrero ‘ladr&n, lanza’; trapera ‘ladrona de tiendas’, etc.

Adjetivos en -ero. Cuiacterizaciones personales (‘dado a’, ‘hkbil en’) : bolsrro “el que acostumbra “bolsear” (MED.) (ChiZenadas, p. 62) ; cahziineso ‘dado a 10s cahuines’; coilero (< coila) ‘mentiroso, em- bustero’; criancero, ra ‘relativo a la crianza de animales’; discursero, m ‘discursista’; disparatero, ra ‘disparatador, ra’; pitancero, ra ‘que acostumbra usar de chanzas’; politiquero, ra ‘politicastro’; rocanrolero, ra ‘que baila Rock and Roll” (“la cantante rocanrolera”, “Las Ultimas Noticias”, 5-xa1-62) .

Kegionalismos: anuncianero. ‘anunciador’ (Pomaire) ; pasadero, ra ‘cortbs, atento’ (ChiloC) ; picotero, ra ‘que vive a expensas de 10s demhs’ (Chilob).

Expresa aficiones deportivas: hque tho le ro ‘basquetbolistico’; polero, ra ‘relativo a1 polo’.

TambiCn expresa otrns calificaciones: chancletera ‘mujer que da a luz solamente niiias’; chinero ‘hombre aficionado a mujeres vulgares’; machero; malero (cp. “sigue a1 fa- mom malero ese que le clicen el Costino”, A. HERNANDEZ, Arbol viejo, P. 34) ; montaiiero, ra, adj., ‘d. d. 10s animales que ~viven alzados en la montafia’ (cp. “. . .los vacunos montafieros” DURAND, T. de P., p. 75) .

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3. Formas en -ero, -era que e n relacidn con aninzales elcpresan e l trabajo que realizan IO el seroicio que prestan: cuartero ‘caballeria que, agregada a las tres de un vehiculo, ayuda a tirar’; ovejero ‘perro que cuida las ovejas’.

4. Sustantivos en -ero, -era que expresan ‘lugar de’: apeadero (pop. apiaero) ; boratera ‘yacimiento de borato’; calichera ‘yacimiento de caliche’; ‘terreno que contiene mucho caliche’; costu- rero ‘cuarto destinado a la costura’; chiquero ‘corral para cerdos otros animales’; guanera ‘sitio donde se encuentra el guano’; habits. dero ‘gallinero’ (cp. “tienen un habitaero de aves inmenso”, A. HER- NANDEZ, Arbol viejo, p. 39) ; potrero ‘finca rhstica, cercada, destinada a la cria y sostenimiento de toda especie de ganado’.

5. Sustantivos con sentido superlativo: montonera ‘grupo o pelot6n de gente a caballo que guerrea contra las tropas del gobierno’. No es termino pop.; pelotera ‘tumulto de pro- porciones’.

6. Sustantivos abstractos: flojera ‘flojedad’, es general en Chile; cuerera ‘extrema pobreza’; ren- guera (< rengo) ‘cojera’; vinagrera ‘acedia’; ademhs: calladera (calla- do) ‘acto de quedar en silencio’ (ChiloC) .

7. Nombres de cosas e n -ero, -era: adobera ‘molde para hacer quesos en forma de adobe’; acionera ‘pie- za de metal o de cuero, fija en la silla de montar y de la que cuelga la aciba’ (MED.) ; alhajera ‘cajita para guardar joyas’; billetera ‘bille- tero’; braguero ‘estomaguero’; brasero; candelero ‘instrumento que usan 10s pescadores para extraer 10s choros del fondo del mar’; culero ‘cierta prenda de vestir que usan 10s mineros para proteger las asentaderas’; cuerero ‘asiento de 10s microbuses que est& a1 lado del asiento del chofer’; chequera, ‘taco de cheques, estuche para guardar 10s cheques’; chauchera ‘portamonedas’; chichero ‘vasija o tiesto en que se guarda o sirve la chicha’; chicotera ‘penca’; ‘chicote de las riendas, tenninado en una punta gruesa’ (P. Garuya, p. 240; DURAND, T . de p.9 p. 116) ; debajero ‘pieles o cueros que se colocan sobre el lomo del ca- ballo’ (MED.) ; ‘ropa interior, en general, refajo’; esquinero ‘rinconera’: guatero ‘bolsa para agua caliente’; gasolinera ‘lancha a motor’: guan- tera ‘caja chica colocada en el interior del autom6vi1, en el tablero, que sirve para guardar diferentes objetos menudos del conductor, guan- tes, etc.’; freneras ‘frenos’; cp. DURAND, T . de P., pp. 32-35; l o p e r 0

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‘fierro con que se capturan 10s locos (mariscos) y lapas’ (Norte) ; mu- cetero ‘maceta’; patrullera (i. e. camioneta patrullera) ‘carro patru- llero del Cuerpo de Carabineros’; piquera ‘vasija empotrada en la tie- rra en la cual se vacia el caIdo de la uva exprimida en 10s lagares’ (MED.); purera ‘estuche para cigarros puros’; pulguero ‘calabozo’ (ECHEV.) ; pelero ‘una de las piezas que constituyen la montura chilena, que se coloca pegada a1 lomo del caballo, a1 ser ensillado con dicha montura’ (Talca) ; ‘sudadero’ (MED.) ; ratonera ‘vivienda de idtima clase y en que se alberga mucha gente’; sacapuntera ‘miquina usada en la fabri- caci6n del zapato’; talero ‘especie de fusta o litigo’; tarjetero; teteru ‘tiesto para calentar agua’; tramper0 ‘armadijo para cazar pijaros’; ulero, uslero ‘rodillo para extender la masa de 10s pasteles’.

8. Formaciones sobre el gerundio son escasisimas: amasandero, ra ‘panadero’ (vulig.; cp. MED.) . 9. Hay alternancia entre algunos nombres de doble terminaci6n: lapicerow lapicera.

10. Per0 se usan imicamente las formas en -era en: azucarera; licorera; panera; sem*ntera ‘tierra sembrada’; tarjetera; tranquera.

11. en -ero: gotero ‘cuentagotas’ (gotera, en cambio, significa, gota de agua que cae mon6tonamente) . Gentilicios en -ero, -era no ocurren en Chile (v. infra) : brasilero ‘brasileiio’ es brasilefiismo.

12. Sufijo -tero: aguatero ‘aguador’; hierbatero ‘vendedor de hierba verde para anima- les o hierbas medicinales’.

Q 76. SUFIJO -uje

El habla chilena tiene un buen nlimero de’formaciones en -aje, en su mayoria con significado colectivo. El lenguaje regional -popular-, recurre a ese sufijo en mucho menor grado que la lengua culta.

1. Significado colectivo: andamiaje ‘andamiado’; cadenaje ‘cadena del reloj con todos sus agre- gados’ (cp. LATORRE, Hombres y zorros, Glosario, p. 242) ; carneruje

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‘conjunto de individuos que se dejan arrastrar por a lpnos dirigentes politicos’; encaje ‘conjunto de dinero y valores que guardan en sus arcas 10s bancos’; forraie ‘pasto seco y cereales conservados para ali- mentaci6n del ganado’ (MED.) ; gauchaje ‘aprupaci6n de gauchosi (MEI).) ; guacharaje ‘conjunto de terneros ya destetados para crianza que han sido separados de su madre’; ‘conjunto de hijos ilegitimosl (MED.) ; (P. Garuya, p. 125) ; hernbraje ‘conjunto de hembras de un ganado’; inquilinaje ‘conjunto de inquilines de una hacienda de campo’ (MED.) (LATORRE, Mapu, p. 179) ; lornaje ‘loma’ (YRARR., p. 207) ; rnachaje ‘entre 10s campesinos, conjunto de animales machosi (YRARR., p. 205) ; nzestizaje ‘conjunto de mestizos, hombres o animales’; nzodelaje; m oldale ‘conjunto de moldes para hormigbn armado’; noui- llaje ‘conjunto de novillos’; puntnje ‘cantidad de puntos’; vacaje ‘con- junto de vacas’ (ECHEV., p. 240).

2. Otras signi€icaciones: Earretaje ‘cantidad de trabajo diario efectua- do por 10s barreteros para el arreglo de sus jornales’ (ind. salit.); (ECHEV.) ; bodegaje ‘derecho que devengan las rnercaderias u otros objetos que se depositan en una bodega ajena’; ‘almacenaje’ (MED.) ; cartonaje ‘fhbrica de objetos de cartbn‘ (MED.) ; caudillaje ‘caciquis- mo’; ‘tirania’ ( W f m . ; ECHEV.) ; concubinnje ‘concubinato’; desaduanaje ‘acci6n de retirar una mercaderia de la aduana’; dragaje ‘dragado’; drenaje ‘avenamiento’; ‘medio por el cual queda asegurada la salida de liquidos y derrames de una herida, absceso o cavidad‘ (medicina) ; grarnaje ‘cantidad fija de gramos’ (“el pan no tiene el gramaje nece- sario”) ; rnatonaje ‘sistema implantado por 10s matones para imponer la voluntad por la amenaza o el terror’ (YRARR., p. 211) ; metraje ‘la medida en metros’; @ h u z j e ‘patinada’; ‘acci6n de patinar’; ‘prostitu- ci6n’; peritaje ‘trabajo o estudio que hace un perito’; potaje ‘bebida medicinal, toma’; raspaje (meclicina) ‘operacibn que consiste en des- pojar una cavidad natural (en especial cavidad uterina) , de las pro- ducciones morbosas que puede contend (MED.) ; recauchaje ‘proce- dimiento aplicado a 10s neumLticos’; reportaje ‘entrevista’; rodaje ‘movimiento propio de la administracibn’; ‘rodadura de peliculas’; salvataje ‘salvarnento’; sondaje ‘sondeo’; talaje ‘acci6n de pacer el pas- to el ganado en el campo’; ‘precio que por ello se paga’ (MED.) ; tiraje ‘tiro, tirada’; vandalaje ‘vandalismo’.

Regionalismo: aguaje ‘agua con maleza, la que le da el color a1 mar (lleno de mi- crobios) ’ (Iquique) .

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s 77. EL SUFIJQ -U%gO

El sufijo -azgo ya no tiene casi ninguna vitalidad. De formaciones m p ~ recientes ~610 podemos citar la voz hibrida liderazgo, que alterna ,.on liderato.

DOC. lit.: ‘‘Per0 un liderazgo como el propuesto . . .” (“Clarin”, 28-v1-65) .

78. SUFIJO -dura (DERIVADOS DE VERBOS)

Es sufijo muy activo. 1 , Expresan accidn o efecto: ficurraladura (< acarralar) ‘linea que queda entre dos hilos en 10s tejjdos de las medias’; vulg.: ‘linea de puntos que se sueltan en la media’ (MED.) ; aturdidura (< aturdir) ‘aturdimiento’; carneadura (< carnear) ‘acci6n o efecto de descuartizar las reses para aprovechar su came’ (LATORRE, Mapu , p. 105) ; desabollndura (< desabollar) ‘ac- ci6n y efecto de desabollar’; destripadura (< destripar) ‘destripamien- to’; emparvadura ‘parva’ (Valdivia) ; enfierradura ‘acci6n y efecto de poner una armazbn de hierro a alguna cosa’; hundidura (< hundir) ‘hundimiento de poca entidad, abolladura, depresi6n ligera de una su- perficie cualquiera’ (MED.) ; mariscadura ‘acci6n y efecto de mariscar’; moldura (< moldear) ; rajadura (< rajar). vulg. ‘hendedura, grieta’ (MED.) ; rasgadura, vulg. rajadura (< rasgar) ; traspaleadura (< tras- palear) ‘traspaleo’ (MED.; YRARR.) ; tomadura (< tomar) ‘acci6n y efecto de tomar bebidas alcoh6licas’; ‘borrachera’; zafadura (< zafar- se) ‘dislocaci6n, luxaci6n’ (MED.) .

Son de la lengua popular y vulgar: cunsadura (< cansar) ‘cansancio’; cazadura ‘caza’ (PINO, 11, p. 206) ; chupeadura (chapiahra) (cp. PINO, I, p. 123) ; chingadura ‘acci6n y efecto de chingarse’ (no responder una cosa a1 fin a que est& destina- da); desgarradura; descosidura (< descoser); lambidura (< lamber) ‘ac- ci6n y efecto de lamer’; peladura (< pelar) ‘rasgufio; pelambre’; remo- zadura (< remozar) ‘accibn y efecto de remozar’ (YRARR., p. 295) ; seca- dura ‘secamiento’; saltadura ‘accibn y efecto de saltar’, aplicado espe- cialmente a esrnaltes, etc.; suertiadura (cp. A. HERNANDEZ, Cardo ne- gro, p. 35) ; zorreadura ‘accibn y efecto de zorrear, batida o caza de zorros’ (cp. LATQRRE, Hombres y zorros, pp. 180 y 250) ; zanjadura ‘zanj a’.

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Regionalismos: En Chilot se recogieron, entre otras, las siguientes formaciones en

-dura: abotonadura; abrazadura; amasadura; armadura; aporcadura; auenta. dura (ALVAREZ) ; atadura; batidura; balseadura; botadura; carneadura; catadura; cocedura; cambiadura; coladura (ALVAREZ) ; cornedura; cay- gadura; demoledura; domadura; dobladura; destiladura; destripadura; dormidura; entradura; emborrachadura; empeGadura; empujadura; en- cerradura; forradura; gastadura; hiladura; paridura (parto) ; pone&. ra; rematadura; etc. (Datos proporcionados por A. M. Gallardo) .

En la provincia de Antofa*gasta se usa grandma. En algunas regiones hay alternancia entre formas terminadas en

-ada y -dura: parvada YV emparuadura ‘parva’ (Valdivia) . 2. Expresan ‘golpe’: chancadura ‘accion o efecto de chancar’ (triturar) ; pateadura ‘paliza’ (vulg.) ; topeadura (< topear < topar) (MED.) ‘diversi6n de 10s guasos que consiste en empujar un jinete a ocro para desalojarlo de su puesto’.

3. AdemPs expresan ‘herida’: clavadura ‘herida que se produce con alguna cosa puntiaguda’ (Med.) ; lastimadura ‘magulladura’ (MED.) ; laucadura ‘peladura o alopecia’; peladura ‘rasmilladura, excoriacidn’; rasmilladura (< rasmillar) ‘rasgufio ligero’ (YRARR., p. 295) ; tullidura ‘tullimiento’.

4. Con otros significados sefiala ECHEV. todavia: chafiadura ‘robo de caudales p6blicos y reparto de ellos entre parien- tes y paniaguados’ (tb. MED.) ; fregadura (< fregar) ‘fastidio’, de es- cas0 us0 hoy; partidura (< partir) ‘crencha, raya que divide el cabe- 110 a1 peinarse’ (ECHEV.) ; es de mucho us0 en la lengua culta el gali- cismo envergadura ‘importancia’.

Doc. lit.: “se le desgraci6 la yegua en las to- peaduras” (LATORRE, Mapu, p.

“no presencig la zorreadura” (LA- TORRE, Hombres y zorros, pp. 180 y 250). “junto a las quebradas zanjadu-

108).

ras” (LATORRE, Hombres y Z@ rros, p. 190). “La patia6ra que te voy a dar.. .” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 6 0 ) . I ‘ . . .esthn en una tomahra. . .” (PINO, 11, p. 209).

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§ 79. FORMACIONES EN -ura

Son poco numerosos 10s sustantivos derivados en -ura, como fla- curs; etc., tanto en la lengua culta como en la popular: bonitura. ‘lindeza, hermosura’ (vulg.) ; calentura ‘tisis pulmonar’ (pop. y fam.) ; jfescura ‘atrevimiento’ (general) ; grisura ‘calidad de gris’; gruesura (vulg.) ; lesura ‘tonteria, necedad, lesera’ (fam.) ; malura ‘malestar, desaz6n’ (Sur y ChiloC) ; preciosura ‘preciosidad, hermosura’ (gederal) ; ricura ‘hermosura’ (general) ; ‘cualidad de sabroso, agradable, gusto- SO’. Todos son derivados de adjetivos.

Regionalismos: En ChiloC se usan vulgarmente: lisura f. ‘insolencia, atrevimiento’; loucura f. ‘agua salida de la piedra, vertiente’.

Doc. lit.: “estamos peliando con mi herma- na la bonitura” (PINO, I, p. 170) (O’Higgins) (PINO, 111, p. 227) (Parral) . “la triste grisura del cuarto” (LA- TORRE, Hombres y zorros, P. 1167). “jAy ricurita! iAy, mi verde co- gollito de cepa!” (GODOY, An-

gurrientos, p. 15). “iSi la malura de cuerpo no es para tanto!” (NIc. GUZMAN, La PoruCa, Atenea, NO 394, p. 158). “hasta encontrar tanta bonitu- ra.. .” (A. HERNANDEZ, D e pura cepa, p. 12) . “. . .una rebanada de la gruesura del deo” (PINO, 11, p. 271).

§ 80. SUFIJO -cidn, -zdn

Hay mdltiples creaciones nuevas en -cidn, principalmente en la len- gua culta, en el imbito de la tCcnica: automatizacidn (1956) ; comercializacidn ‘acci6n de hacer comercial alguna cosa’ o ‘cualidad de comercial’ (“la comercializaci6n de la carne”) (1958) ; desualorizacidn’ ‘depresi6n del valor, en particular de la moneda’; dieselizacidn (“la dieselizacidn de 10s ferrocarriles”) .

Ademis: desmilitarizacidn; deshumanizacidn; descongelacidn; de- valuacidn (ALE J. SILVA, We medio siglo) ; desinsectizacidn; dedetiza- cidn (DDT) (195 1) ; dejacidn ‘dejadez’; entretencidn ‘entretenimiento, diversi6n’ (es general) ; crispacidn ‘crispadura’ (LATORRE, O n Panta, p. 90) ; inseminacidn; indoctrinacidn (1951) ; rninirnizacidn; sovieti- zacidn; tipificacidn; tecnizacidn (1958) ; politixacidn, etc.

De formaci6n mis reciente son: burocratizacidn, desnuclearizacidn, fdanificacidn, reestructuracidn, reforestacidn, etc.

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Creaciones regionales: aburricidn; apuracidn; hospedacidn. Chilo6 (segh A. M. Galla&).

Doc. lit.: “la subdivisirjn de las heredades ci6n” (“El Diario Ilustrado*i,

Se observan con poca frecuencia formaciones nuevas en -zdn. atracazdn ‘tumulto de gente, apretura’ (MED.) ; cargazdn ‘cargamen. to’; ‘abundancia de frutos en 10s brboles’ (MED.) ; fregazdn ‘joroba, cansera, moledera’ (fig.) (ECHEV.) ; neuazdn ‘nevada’; ‘temporal de nieve’ (general) ; quebrazdn ‘quebradura general o de varias cosas a un mismo tieinpo’ (MED.) ; rnmazdn ‘ramaje’ (ECHEV.) ; remerdn ‘sa- cudimiento, remocirjn de tierra’ (ECHEV.) ; reventazdn ‘acci6n y efec- to de reventar las olas’ (Child; vulg.) ; uarazdn ‘ribazbn’ fig. y fam. ‘abundancia grande de cosas’ (MED.) . Doc. lit.: “adherido a su recia ramazbn” (LATORRE, Mapu, p. 127).

§ Sl. SUFI JOS -ina, -iza, -izo

Varias formaciones en -ina son solamente regionalismos: bengcllina ‘bengala, tela’; brillantinu ‘aceite aromdtico para dar brillo a1 cabello’; chamuchina ‘populacho’ (Prov. de Coquimbo: chimuchi- nu) ; fajina ‘ramas delgadas, largas y flexibles empleadas en la cons- truccirjn de cercas’ (Chilok) (ALVAREZ) ; tb. P. Garuya, Clos. ‘ramas para formar tacos’; fregatina; gasolina; parafina ‘petrdleo refinado’; silbutina ‘rechifla’; tripulina ‘bochinche, desorden’ (Chilok) ; ‘tremo- lina, algarabia’ (MED.; P. Garuya) ; vitrina ‘vidriera, armario con vi- drios’ (ECHEV.) ; tomatinu.

sopapina ‘golpes repetidos de sopapos’ (MED.) .

kindergarterina ‘maestra especializada en kindergarten’. El sufijo -iza es prdcticamente un elemento formativo muerto,

lo mismo que -izo (v. infra) : chamiza ‘rama seca que se aprovecha para encender el fuego’; chilla diza ‘griteria, chilleria’ (LATORRE, Mapu , p. 109) .

Con significado de golpe:

~ De extranjerismos:

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DOC. lit.: “ s ~ agria chilladiza ‘i. e. de las cachaiias 1’ ahorrajes’ ’‘ (LATO- RRE, Afapu, p. 109) . -im: bueyerizo m. ‘boyerizo que guia la carreta’ (Valdivia) ; caeriro m. ‘especie de mediagua c m techo de paja’ (Chilo&, es genaal) (= cae- dizo, usado tambikn en otros paises de Hispanoamerica) ; potrerizo m. ‘persona encargada de vigilar el ganado en 10s potreros’.

$ 82. SUFIJO -dor

“Echk unas chamizas y un palo a1 fuego para avivarlo” (CAS- TRO, Cordillera, p. 73) . Santia- go, Centro.

Es de bastante productividad.

1. Oficios u ocupaciones del hombre y de la mujer: amansador ‘el que tiene el oficio de domar y adiestrar caballos’ (MED.); aplanchador, ra ‘planchador, ra’; bobinador; cambiador, ra ‘guarda- agujas’ (MED.) ; cargador ‘mozo de cordel’; cateador ‘el que hace catas para hallar minerales’ (MED.) ; cuidador, ra ‘persona encargada de cuidar una casa, una quinta, etc.’; entrenador ‘el que tiene a su cargo ejercitar o preparar a alguno para un deporte’ (MED.) ; embolsilla- dora; empleador ‘persona que proporciona empleo’; enchapador; en- juncador, ra ‘el que tiene por oficio enjuncar’; envivadora; forradora; laceador; pallador, ra ‘coplero y cantor popular’; panificador ‘panade- . ro’, de mucho us0 ahora; ojaladora; remalladora ‘la que remalla te- jidos’; rematadora ‘la que remata tejidos de punto’; tecleador ‘lino- tipista’; zorreador ‘cazador de zorros’; etc.

Doc. lit.: “nos aislamos de 10s zorreadores” (LATORRE, On Panta, p. 43).

2. Nombres de objetos: atornillador ‘destornillador’; bajador ‘gamarra, engallador’ (MED.) ; boleadoras ‘instrumento compuesto de dos o tres bolas forradas de cuero y sujetas a sendas guascas, que se usa para aprehender anirnales’ (MED.) ; calador ‘punz6n o aguja grande para abrir 10s sacos, barriles, etc., y robar el contenido sin que se conozca’ (MED.) ; fechador ‘mata- sellos’; fiador ‘barboquejo’, parte del bozal; golpeador ‘aldab6n’; me- dador ‘contador de agua, gas, luz, etc.’; quernador ‘mechero’; secador ‘utensilio de mimbre, en forma de campana, para secar o calentar la ropa’ (MED.) ; velador ‘mesa de noche’; etc.

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3. Con otro significado: probador ‘cuarto para probarse la ropa’.

4. Adjetivos: Hay gran n6mero de adjetivos neol6gicos en -dor, 10s que a me-

nudo se sustantivan: alegador, ra ‘que gusta de alegar o discutir’; es general; asustador, ra ‘que causa susto’; botador, ra ‘derrochador’; braceador, ra ‘dicese del caballo que levanta mucho 10s brazos y pisa con estr6pito’ (IVIED.); cabeceador, ra ‘que cabecea’; cabresteador, ra ‘cabestrero, ra’; calcula. dor, ra ‘interesado’; clavador, ra ‘que clava‘; corcovador, ra ‘que cor. covea’ (YRARR., p. 283) ; conversador, ra ‘dicese de la persona que gusts de conversar’; cundidor, ra ‘que aumenta de volumen’ (YRARR., p. 284); desalentador, ra ‘que hace perder el Animo’; desgarrador, ra ‘que causa profunda impresi6n’; entrador, ra ‘entremetido, intruso’; empalicador, ra ‘engatusador’; gesticulador, ra ‘dicese de la persona propensa a ges ticular’; pateador, ra ‘que patea’; ‘coceador’; pechador, ra ‘que pecha’; pelador, ra ‘que habla mal de otro’; reasegurador, ra ‘que reasegura’; remoledor, ra ‘que gusta de las remoliendas’; regateador, ra ‘que re- gatea mucho’; salidor, ra ‘que gusta de callejear’; sentador, ra ‘que cae o sienta bien’; sobrador ‘jactancioso’; tomador ’bebedor’; topeador, ra ‘dicese del caballo o de la yegua adiestrado para topear’; vividor, ra ‘dado a la vida regalada’; etc.

Q 83. FORMACIONES PARTICIPIALES EN -ante

Son, en general, cultos: afiebrante (cp. M~NDEZ, Chicago, p. 251) ; atorrante; cargante; hospi- ciante ‘merecedor de ingresar a un hospicio’ (YRARR., p. 288) ; lucrante ‘que lucra’ (v. Atenea, NQ 82, p. 333) ; protuberante ‘que tiene pro- tuberancias’ (YRARR., p. 294) ; quemante ‘caliente’ (Prov. de Coquim bo) : agua quemante (agua caliente) ; reconfortante ‘que reconforta’ (YRARR., p. 295) ; reemplazante.

5 84. SUFIJO -al, -a7

De Sur a Norte se han notado las siguientes preferencias para indicar

En Chilob se prefiere barrial a barrizal; se usa pajonal junto a pa$;

En Valdivia la lengua popular usa exclusivamente barrial; mato-

conjunto, o lugar donde se encuentra ese conjunto.

pinar junto a pinal; zapallar; alerzal; cipresal; manzana1; mafiial.

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rral; pa@ (no se usa paional); pinar; ademis se da: coligual (cole- p a l , PINO, I, p. 111) ; avena1 (PINO, I, p. 141) ; alfalfal (PINO, 1 , ’ ~ .

230); porotal (PINO, I, p. 253). En Puerto Montt se prefieren las formas en -al: barrial; matorral;

pajal; pinal. En Contulmo, en cambio, se prefieren las formas en -ar: pinar, etc. En Angol: barrial; rnatorral. Los Angeles: barrial; rnatorral; pajonal; sundial; pero: pinar;

zapallar (preferencia por -al) . Talcahuano: la lengua culta prefiere -a1 en: alfalfal; barrial; ma-

torral; pajonal; -ar en: pajar; pinar; zapallar. La lengua popular usa pinar y pinal; pajar y pajal, con preferencia

de la primera en 10s dos casos; y siempre: barrial; matorral. Pajonal designa el conjunto de cafias en planta viva en gran extensi6n de terreno.

En Taka la lengua culta usa -a1 en: alfalfal; cafiaveral; matorral; p i a l ; rosedal; robledal; -ar en: pinar; zapallar.

N o T A. Pajal se llama a 10s montones de paja seca y pajonal (cp. YRARR., p. 220) a 10s lugares donde existen carrizo, teatina, batro, etc., creciendo en una gran extensi6n de terreno; matorral

es el lugar donde crecen arbustos, enredaderas y pasto en abundan- cia; barrial y barrizal se usan in- distintamente para seiialar un lugar donde el terreno es fangoso.

En toda la regi6n de Curic6 se prefiere pajal a pajonal; del mismo modo en Sewell.

En la provincia de Santiago se emplean preferentemente las formas en -a1 en: anisal (ECHEV., p. 31) ; barrial; carrizal; duraznal; matorral; naranjal; pajal; pajonal; oreganal; rnaizal; paltal; sundial; tornatal; -ar en: cebollar; melonar; mostazar (pero: San Francisco de Mosta- zal); olivar; pinar (pinal, ECHEV., p. 31) ; trebolar, zapallar, tanto en el habla culta como en el lenguaje popular.

En 10s Andes se da preferencia a las formas en -al: barrial; mato- rral; pinal; zapallal; per0 pajal N pajar.

Copiap6 coincide con el us0 de Santiago. En el Norte Grande 10s plantios o el cultivo de vegetales en terre-

nos extensos son escasisimos y 10s tCrminos correspondientes en -a7

0 -al, en general, pertenecen a1 habla culta. Las masas populares va- cilan en el us0 o simplemente desconocen tales palabras.

En Antofa*gasta, de 234 alumnos pertenecientes a 10s Gltimos afios

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (251)

N o T A. Tembladeral ‘tremedal’ que seiiala BATTINI, BDH, VII, p.

$ 85. A) SUFIJO -ism0

Es un suiijo de bastante frecuencia en voces de us0 casi exclusiva- mente culto, e. g. estatismo ‘sistema que entrega la direcci6n de una empresa a1 Estado o Fisco’.

En politica, en particular, su us0 designa alguna tendemcia doc- trinaria o ideologia: castrismo, imperialismo, justicialismo, marxis- mo. Estos tkrminos alcanzan tambi@n cierta penetraci6n en 10s grupos populares que, por lo dernis, emplean formaciones con este sufijo, sobre todo, con referencia a 10s deportes: andinisrno, atletismo, ciclis- mo, etc.

En cambio, sectores mis restringidos usan tCrminos como aeromo- delismo, y en otras actividades, 10s expertos utilizan, por ejernplo: jon- dismo ‘deporte de carreras de distancias largas, de fondo’ (cp. “El fondismo chileno aironta grave crisis,” “El Mercurio”, 5x1-64) .

§in embargo, son populares 10s sustantivos respectivos en --&a: fondista, mediofondista (V. infra, B) .

B) SUFIJO -iStU

El valor iormativo de -&a para designar oiicio, participacibn, aficih, vicio, es bastante notable.

clicncista ‘individuo que forma parte de una agrupaci6n politica for-

248

Medina registra:

307, para Chile, no lo hernos dido cornprobar.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (252)

N o T A. La voz farrista ‘persona muy dada a las farras’, no es co- m6n, como Cree BATTINI, BDH,

249

VII, p. 308 (se usa farrero, ra) : tampoco enredista, sefialado por Medina.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (253)

CP. Ac.; Chile: ‘D. d. la persona que llega a una fiesta sin ser invitadap; prensista m. ‘operario que en las imprentas tiene a su cargo las pren- sa’ ; permanentista f. ‘experta en ondulaci6n pennanente’; overlista f.

‘la mujer encargada de manejar la miquina overlista’; ouerlista zdj. ‘aplicase a la miquina que confecciona el Overlock‘ (overlock ope1 ‘costura en forma de una cadeneta en 10s tejidos de punto de lana, al- gocldn, etc.; tb. la costura de 10s encajes en la ropa interior de mujeres’) ; singerista f. ‘experta en costuras a mhquina (Singer) ’; taxista ‘chafer de taxi’; tractorista ‘conductor de un tractor’.

Del mismo modo todos 10s tkrminos en -&a que significan aficibn a un deporte: basquetbolista; beisbolista; crawlista; fondista (atletismo) ; me&- fondista; motorista com. ‘aplicado a motociclistas y motonetistas’; pia. neadorista ‘aficionado a1 vuelo en planeador’; tb. se le llama voloue- lista (Concepcih, 1952) ; futbolista; golfista; hockeista (< hockey) ; marathonista; motociclista; pimponista; polista; raidista; rugbzsta (< rugby) ; singlista (tenis) ; waterpolista (cp. L. CONTRERAS, BFUCH, VII, p. 186).

Doc. lit.: “Jefa Mundial del Movimiento

Afici6n a1 baile: rocanrolista ‘el que baila rock and roll’.

guidista” (“El Mercurio”, 1959).

N o T A. De 10s 54 sustantivos en -ista enumerados por ECHEV. (pp. 108-109) gran parte se ha-

llan hoy fuera de uso; otros han ingresado a1 Lkxico oficial.

Doc. lit.: “On Reyes, el campaiiisto de Quidico, . . .” (DUWD, T. de P., p. 30). “cuando un fregao biciclisto se 10s vino encima,” (Tr. Ma., 11,

p. 19). “Es un periodisto” (Tr. Ma., I,

p. 68). “ . . . en casa d i h caballero qu’es carreristo;” (ChiZenadas, p. 30) .

250

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Q 86. ADJETIVOS EN -os0

Los adjetivos en -os0 son muy frecuentes en formaciones populares, por lo comfin, a base de sustantivos.

1. significan abundancza: boscoso ‘que abunda en bosques’ (< bosque) ; chinchoso ‘que abunda en chinches’; pastoso ‘que abunda en pasto’ (< pasto) ; etc.

chosas y el pucherete malo” (Ca- liche, p. 16). “. . . porque las camas son chin-

Doc. lit.:

2 . Expresan intensidad o grado superlativo: strevidoso ‘insolente’; ardiloso ‘chismoso’; baboso ‘tonto’; cargoso ‘car- gante’; correntoso ‘d. d. curso de agua de corriente muy rApida’; costumbroso ‘mafioso, con tendencia a1 robo’ (LATORRE, Hombres y zo- rros, p. 243) ; criminoso ‘criminal’; capitoso ‘cabez6n’ (vino) ; chilposo ‘andrajoso’; demoroso ‘tardo, perezoso’; encomioso ‘encomibtico’; ele- gantoso ‘muy elegante’; elogioso ‘encomiistico’; enredoso ‘chismoso, enredador’; fachoso ‘jactancioso’; heloso ‘frio’ (ChiloC; ALVAREZ, p. 99); hostigoso ‘que causa hastio’; idioso (ideoso) ‘caprichoso, mani4tico’ (vulg.) , ChiloC; memorioso ‘que tiene buena memoria’; mauloso ‘mau- lero’ (< maula) ; molestoso ‘molesto’; maldadoso (mardaoso, pop.) ‘tra- vieso dafiino’; malquistoso; maffioso (< maffia) (cp. MBNDEZ, Chica- go, p. 258) ; novedoso ‘novelero’; odioso ‘fastidioso’; pasoso ‘d. d. las cosas que dejan filtrar ficilmente 10s liquidos’; se aplica tb‘. a ‘olores muy penetrantes’; pretencioso ‘presuntuoso’; rotoso ‘roto, desharrapa- do’ (cp. MBNDEZ, Mundo , p. 40) ; sedoso ‘sedefio’ (v. BATTINI, B D H , VII, pp. 309-31 1) ; tardoso ‘lento’ (vulg.) ; tragedioso, tragerioso; tie- rroso ‘terroso’; zainoso ‘astuto, engaiioso’, en algunas regiones del Sur.

3. Formaciones de la lengua popular: agradoso, sa ‘muy agradable’ (DURAND, T. de P., p. 78) ; atoroso, sa ‘que atora’ (ChiloC, vulg.) ; contigioso ‘escrupuloso’ (DURAND, Campe- sinos, Glos.) ; contrarioso, sa ‘que acostumbra a llevar la contraria’ (ChiloC) ; dengoso, sa ‘lleno de motivos’ (Cura-Cautin) ; gilidioso ‘d. d. que molesta con travesuras insistentes’ (DURAND, Campesinos, Glos.) ; noticioso ‘curioso’; perjuicioso ‘que causa perjuicio’ (DURAND, T. de P., p. 76).

Existe maloso en leng. fam., con cierto matiz afectivo (cp. “10s ma- h o s pasan susto”, “Clarin” 25-v1-65) .

I

25 1

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Doc. lit.: “iQuC hombres tan criminosos!” (LATORRE, Hombres y zorros, p. 97). “estos rotos tragediosos.. .” (Tr.

Ma., II, p. 9) . “a un camino tierroso de campo’’ (PINO, 1, p. 207). “Eres noticiosa” (PINO, I, p. 216).

Doc. lit.: “Escucha tonto pelot6o ...” (MBN- DEZ, Mundo, p. 37) .

“. . .mal montado en un caballi- to crinudo y flaco.. .” (LATORRE, Hombres y zorros, p. 67) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (256)

Uses frecuentes en algunas regiones determinadas: Puerto Montt: calzonudo. ChiloC: cogotudo ‘rico, vanidoso y mal educado’; chascudo ‘con abun-

dante melena’; reuesudo ‘revesado’. Talcahuano: cejudo; dentudo o dientudo; frentudo ‘frontudo’;

panzudo; patilludo ‘que tiene grandes patillas’ Sur y Centro; ramudo; uelludo.

Taka: cardudo (pop. cardzio) ; chalailudo; plantudo (pop. plan- tzio) ; ramudo (pop. ramzio) .

Curic6 (Quilpoco) : bigotudo; barrigudo; cachudo; cascarudo; car- nudo; carudo;. cejudo; cuelludo; caprichudo (BRUNET, Maria Rosa, p. 11; PINO, I, p. 250) ; dientudo; espaldudo; greAudo (BRUNET, Maria Rosa, p. 132) ; huesudo; ojotudo; ojerudo; orejudo; panudo; pepudo; pi- d o ; trompudo.

Santiago: frentudo; latigudo; moEuda; patudo. Limache: alpargatudo; chancletudo; tirilludo. Valparaiso: anteojudo; antiojudo. Antofa*gasta: repolludo. En Eos Angeles y Angol se usa mis barbdn que barbudo; mis nari-

gdn o narigueta que narigudo; patdn en vez de patudo. TambiCn en La Ligua se usa s610 narigdn y barbdn; del mismo modo, en Ovalle asi como en Iquique. En Santiago, s610 se usa chascdn, nunca chas- cudo; cachetdn y no cachetudo.

Doc. lit.: “. . .y dice que 10s empresarios

son unos frescos patudos” (‘‘Cia; rin”, 21-v1-65).

$ 88. EL us0 DE SUSTANTIVOS COMO ADJETIVOS o EN APOSICION

Es de relativa frecuencia, tanto en el habla culta como en la lengua popular: agua perra ‘agua caliente, sin ingrediente alguno’; NiAo Dios ‘Jes6s’; taita cura, aplicase al sacerdote, fam.; barco trampa ‘bar- co de carga’ (jerga marit.) .

Para determinar 10s colores ocurren corrientemente expresiones como: traje plomo; iapatos cafk; uestido crema. Con acomodaci6n a1 sistema de concordancia: ojos cafeses.

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5 89. ADJETIVOS PARA LA EXPRESION D E SEMEJANZA

Doc. lit.: “Es canalino y taure.. . muy bien”. (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 13).

1. El mayor n6mero de estos adjetivos terminan en -ado; son generales: achinado ‘d. d. que por su color m h o menos oscuro se asemeja a las chinas (araucanas), o del que por su fealdad se acerca a 10s chi- nos’ (MED.); achiquillado ‘d. d. que por su comportamiento poco serio se asemeja a 10s chiquillos’; ‘anifiado’ (MB.) ; acholado ‘d. d. la persona que tiene la tez del mismo color que la del cholo’ (MED.) ; aflautadoi ‘atiplado’; aplicase a la voz humana; agringado ‘que tiene aspect0 y modales de un gringo’ (MED.) ; aindiado ‘que tiene el color y las facciones propias de 10s indios’ (MED.) ; amariconado ‘que tie- ne modales propios de 10s afeminados’; amogado ‘enmohecido’ (< mogo por moho) ; apajarado ‘d. d. sujeto distraido’ (mis frecuente es pajardn, nu) ; apavado ‘se aplica a1 individuo poco despierto’; api- chonado ‘amartelado’; atorunado ‘semejante a1 o con las cualidades del toruno’; entaquillado, etc.

“no se haga la rogadiza, sefiora”. (Caliche, p. 11). “Partieron portando dos valijas vaporinas” (Caliche, p. 53).

2. en -izo, -ino, -efio:

AdemPs de las formaciones comunes en --izo, -ino, -eAo (cobri- zo; azulino; aguilefio, etc.) no ocurren muchos nuevos derivados con estos sufijos: rogadizo, za ‘que se hace rogar’; chorizo adj. ‘mafioso, caracoleado’ (choro, ‘delincuente avezado’) ; colocolino ‘socio o hin- cha del club Colo-Colo’.

Regionalmente se da longino ‘individuo de estatura aha’ (Iqui-

Luego se puede anotar canalino ‘relativo a1 obrero que trabaja en la construcci6n de canales o ferrocarriles’; vaporino m. ‘relativo a un barco’ (cp. F. C., p. 116).

que) *

3. en -uno: Tenemos, como en otras partes: toruno adj. ‘se aplica a1 buey que

ha sido castrado despues de tres o mis afios’ (MED.) ; 10s demPs en -uno: caballuno; gatuno; perruno; zorruno son cultos.

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Doc. lit.: zorrunos, atisbadores”. (LATO- “Miran sin rencor unos ojillos RRE, O n Panta, p. 96).

4. en -oso: amarilloso ‘parecido a1 amarillo’; ‘amarillento’ (ECHEV., p. 114) ; co- loradoso (ChiloC) (A. M. Gallardo) ; vidrioso ‘semejante al vidrio’ (Chilo&).

5. en 4 s : aguants d. d. ‘animal vacuno, lomo y barriga de color claro, costillares negros o rojos’ (v. P. Garuya, Glos.) .

L a formacidn de 10s genta’licios

5 90. GENERALIDADES

El us0 de adjetivos gentilicios es, en general, un rasgo propio del ha- bla culta; el pueblo, en muchas regiones de nuestro pais, los elude y prefiere decir “soy de San Carlos; fulano es de Quillota, etc.”.

Hay una predilecci6n muy notable por 10s sufijos -in0 y -uno; de menor us0 es -efio, que es el que prevalece en el Norte del pais, aunque se hallan t ambih casos en el centro y, con cierta frecuencia, en el sur, sobre todo en la regi6n de Valdivia.

Estos hechos hacen presumir que el sufijo -ego habra ocupado en Chile, en un principio, un Area mucho mLs extensa que la actual y que ha sido desplazado paulatinamente por la mayor popularidad de -in0 / -an 044.

Cuando ocurren derivados con dos sufijos, uno de ellos alterna, en general, con -ense. Este Gltimo es de escaso us0 en el habla po- pular; sin embargo, ha ido ganando terreno en 10s Gltimos tiempos, en el lenguaje literario (periodistico), por ser de origen culto.

Los diversos sufijos, en orden de frecuencia, son 10s siguientes:

1. --ino:

Norte: antofa*gastino (de Antofa*gasta) ; copiapino (de Copiap6) ; combarba-

Vease R. OROZ, Sobre 10s sufijos de 10s nombres gentilicios chilenos en AFFE, I, 1 (1934), pp. 51-54 y I, 2-3, p. 115; LENZ, Oracidn, § 108.

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lino (de Combarbali) ; charlaralino (de Chaiiaral) ; elquino (de] Dpto. de Elqui, Vicuiia) ; huarino (de Huara) ; huasquino (de Huas. co) ; illapelino (de Illapel) ; ovallino (de Ovalle) ; Paiguanino (de Paiguano) ; petorquino (de Petorca) ; pisaguino (de Pisagua) pjsa. giieiio; rivadavino (de Rivadavia) ; taltalino (de Taltal) .

Centro: Zimachino. (de Limache) ; llaillaino (de Llay-Llay) ; quilpueino (de QuilpuC) quilpueco (de poco uso); rancagiiino (de Rancagua); sanantonino (de San Antonio) ; sanjosino (de San JosC de la Mari- quina) ; santiaguino (de Santiago) ; uillamarino o vifiamarino (de Viiia del Mar) ; zapallarino (de Zapallar) .

Sur: angelino (de Los Angeles) ; coyaiqziino (de Coyaique) ; lautarino (de Lautaro) ; linarino (de Linares) cv linarense, v. infra.; maulino (de Maule) ; osornino (de Osorno) ; parralino (de Parral) ; riobuenino (de Rio Bueno) ; sancarlino (de San Carlos) ; talquino (de Talca) ; unionino (de La Uni6n) ; yumbelino (de Yumbel) .

ChiloC: chacaino (de Chacao, ChiloC) ; chonchino (de Chonchi, ChiloC) ; dalcnhuino (de Dalcahue) ; quetalmahuino (de Quetalmahue) . Este sufijo es muy frecuente en ChiloC (v. ALVAREZ) .

Son generales: nortino ‘habitante del norte de Chile’; pampino ‘habitante de la pampa (salitrera) ’.

Ocurren tambiCn: abajino ‘habitante de la parte baja de una isla o regi6n’ (ChiloC) (v. ALVAREZ) ; afuerino; costino ‘habitante de la costa’.

Doc. lit.: “El soberbio Mar del Sur.. . pa- secia inclinarse sobre 10s acan- tilados costinos”. (M~NDEZ, M u n - do, p. 197). “. . .eran 10s rotos pampinos.. .” (SABELLA, Norte grande, p. 69). “Viejos verdes limachinos hacian

toda clase de gracias” (“Clarin”,

“. . .yo no soy ajuerino”. (SIE-

“-No hey visto pasar un afueri- no pa “Los Bajos” -advertia Carlos” (JANUS, Rotos, p. 7).

9-~1-65).

VEKING, p. 47).

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Norte: coquimbano (de Coquimbo) ; chiuchiano (de Chiu-Chiu) ; higuera. nu (de La Higuera) ; juntano (de Juntas) ; mamifiano (de Mamiiia); papudano (de Papudo) ; tocopillano (de Tocopilla) ; vicufiano (de Vicufia) - vicufiense (BFUCH, IV, p. 199).

Centro: batzicano (de Batuco) ; calerano (de La Calera) ; cordillerano (de Cor- dillerilla, Prov. Curic6) ; curicano (de Curic6) ; dofiihuano (de Doiii- hue) ; liguano (de La Ligua) ; quillotano (de Quillota) ; quinterano (de Quintero) ; sanuicentano (de San Vicente de Tagua-Tagua) .

Sur: cobquecurano (de Cobquecura); cureptano (de Curepto) ; chamizano (de Chamiza) ; chillanuejano (de ChillAn Viejo) ; huarano (de Huar) (- huarino) ; llanquihuano (de Llanquihue) ; temucano (de Temuco) (,- temuquense) ; valdiviano (de Valdivia) .

ChiloC: arribano ‘d. d. habitante de la parte alta de la Isla de ChiloC o del dis- trito’ (v. ALVAREZ) ; cocotuano (de CocotuC) (- cocotuense) ; daZ- cahuano (de Dalcahue) (- dalcahuino) : huillincano (de Huillinco) ; lemuyano (de Lemuy, isla grande de ChiloC). El sufijo -uno es muy frecuente en ChiloC.

N o T A . El femenino castella- nu designa, en general, una cla- se de gallinas; (ferro)carriZano se dice del ‘obrero ocupado en 10s ferrocarriles’; Ziceano, nu ‘perteneciente a un liceo, alum- no de un liceo’.

3. -efio:

Doc. lit.: “Quisiera revivir esos lejanos dias de liceano”. (M~NDEZ, Chica-

“Estas gentes lemuyanas traen las mejores cuadrillas” (AZ~CAR, Gente, p. 14).

go, p. 15) *

Norte: ariquefio (de Arica) ; ayquinefio (de Ayquina) ; azapefio (de Azapa) ; d a m e f i o (de Calama) ; codpefio (de Codpa) ; iquiquefio (de Iqui- que) ; pique50 (de Pica) ; pisagiiefio (de Pisagua) ; tarapaquefio (de TarapacP) .

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Centro: iloqueiio (de Iloca, Prov. de Curic6) ; molineiio (de Molina) (- moli- nense) ; sanfelipeiio (de San Felipe) .

Doc. lit.: ‘ I . . .habia vencido.. . en Camo- rrita la natural pasibn del coste-

Sur: animefio (de Las Animas, barrio de Valdivia) ; corralefio (de Corral); curanipeiio (de Curanipe) ; lontuefio (de Lontuk) ; mafilefio (de MAfil) ; tejeiio (Isla de Teja, Valdivia) .

do por el mar” (YANKAS, Rotos, p. 107).

ChiloC: castrefio (de Castro) .

Son generales: porteiio ‘habitante del puerto de Valparaiso’; isleiio ‘habitante de la Isla de Chiloi.’; sureiio ‘habitante del sur de Chile’; costefio ‘habitan- te de la costa’ (y costino, v. supra).

Los sanfelipefios dicen tambikn temuqueiio en vez de temucano o

En Valdivia se usa nortefio. temuquense, pues para ellos -eiio es el sufijo preferido.

4. -ense:

Norte: serenense (de La Serena) ; soruquense (de Soruco) ; vicuiiense (de Vicufia) .

Centro: ligiiense (de La Ligua) ; molinense (de Molina) .

Sur: angolense (de Angol) ; antilhuense (de Antilhue) ; aurorense (de Aurora) ; bulnense (de Bulnes) ; curacautinense (de Cura-Cautin) ; linarense (de Linares) ; loncochense (de Loncoche) ; maullinense (de Maullin) ; fiublense (de Ruble) ; panguipullense (de Panguipulli) ; pitrufquense (de Pitrufqukn) ; puntarenense (de Punta Arenas) ; te- muquense (de Temuco) ; victortense (de Victoria).

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ChiloC: cocotuense (de CocotuC) .

De estos, la mayoria pertenece s610 a la lengua culta; son, sin em. bargo, generales: linarense; Eublense; ha caido en desuso Zinarino, registrado por Medina.

Los habitantes naturales de ChiloC se llaman preferentemente chiloenses.

5 . -ejo:

chillanejo (de Chillin) (Sur) ; es general en todo el pais.

6. -eno:

chileno; la forma chiZeEo, que la Ac. mantuvo hasta la 13a ed., a1 lado de chileno, no ha tenido nunca us0 en el pais (v. LENZ, Oracidn, €j 108) . El Lic. VALENT~N GORMAZ (0. c.) dice en 1860 “Chileno no existe -Chilefio”, tratando de corregir el us0 cofriente de acuerdo con el Dicc. de la Ac.

I. -ista:

penquista (de Penco o de Concepci6n, principalmente con referen- cia a esta ~ l t i rna ciudad que antes estaba en el lugar en que se halla hoy Penco) ; cauquenista (de Cauquenes) : Znnquista (de Lanco) . 8. -itano:

ancuditano (de Ancud, ChiloC) ; es general.

9. -dn:

pencdn (de Penco o Concepcih) . (Cp. “Soy una distinguida dama pencona . . , que fui hasta Santiago . . .”, “Clarin”, 11-v1-65) . 10. -ote:

solamente chilote (de ChiloC) , generalmente despectivo entre 10s is- leiios.

11. -ero:

~610 en brasilero, junto a brasilefio. .

12. -uno:

hemos recogido solamente guaruno (de Isla Guar, en el Sen0 de Re- loncavi) .

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No ocurren en Chile gentilicios en -eco; y en -e‘s se da solamente calatambe‘s (de Calatambo) ; cp. RABANALES, Zntrod., p. 44.

13. En las alternancias -uno: -ense; -ino: -ense; -efiO: -ense, la se- gunda es siempre de caricter culto: liguano: liguense; temucano: te- muquense; cocotuano: cocotuense; panguipullino: panguipullense; an- golino: angolense; molanefio: molinense.

En la alternancia corralino: corraleEo, la segunda forma es de ma- yor uso; del mismo modo en sanfelipino: sanfelipefio.

§ 91. SUFIJOS SEGUNDARIOS

1. -cano: tomecano (de Tome), derivado de formas como curicano (de Curi- c6) o temucano (de Temuco).

2. -cine/-sino: tomecino (de Tome) (- tomecano). A veces se distinguen las dos formas de la siguiente manera: tomecano ‘natural o proveniente de Tomb’; tomecino ‘perteneciente a Tome’; asi, se dice: “municipio tomecino”, tambibn: maipucino, maipusino (de MaipG) ; per0 se di- ce: rnaipino, con referencia a San Jos6’ de Maipo.

8. -huano: achahuano ‘natural de Achao, puerto de ChiloC’; sufijo separado de formaciones como dalcahuano (de Dalcahue) , etc.; alahuano (de Alao); apiahuano ‘natural o habitante de Apiao, isla del archipiglago de Chilob’.

5 92. DESVALORATIVOS

1. El sufijo -ucho (sustantivos y adjetivos) : Es de bastante vitalidad en todo el pais. Se emplea con valor despectivo en 10s siguientes casos:

casucha ‘cabinas a orillas de las playas, para desvertirse; las que sir- ven para abrigo a 10s perros y otras semejantes, para abrigo de 10s cambiadores, a orillas de la via ferrea, etc.’; cuartucho ‘pieza despre- ciable’; cordelucho; cumucho m. ‘rancho o ramada muy tosca’ (MED.) ; cambucho m. ‘bolsa de papel, cucurucho’; ‘canasta en que se guarda la ropa sucia’; cambucha f . ‘especie de volantin’ (en Santiago: chon- chdn) ; ‘cometa pequefio’; ‘canasta o bolsa para sembrar’ (Valdivia) ;

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Doc. lit.: “Cambuchas amarillentas pirue! teaban, . . simulando danzas. . .” (M~NDEZ, Chicago, p. 1102). “-iPura uva, m’hijita, pura uva!

Es de la jerga maritima:

TCrmino ahora desusado: gurrucha (LAURENCIO GALLARDO, Hombres de mdquina, p. 18).

mapucho ‘tabaco fuerte que se cultivaba antes en Chilog (< {mapu+ ucho?) .

autucho (Limache) ; comerciantucho (Valparai>o) ; cuchucho ‘gente campesina inculta’ (Los Andes) (tb. se emplea en igual sentido: cuchumelo) ; cacarucha ‘corneta pequefio’ (Norte Chico, Coquimbo, La Serena) ; cp. BFUCH, IV, p. 166; cachuclao ‘estanque para lixiviar el caliche’; es tCrmino de la industria salitrera (Norte) ; marucho ‘ayudan- te del arriero’ (La Serena, Paiguano) ; cp. CIFUENTES-RABANALES Bf*ck, IV, p. 171; soldaducho (sur) ; tenducha (Curic6).

Sin embargo, no tienen valor despectivo: cachucha ‘palmada’ fam. (YRARR., p. 282) ; calducho ‘vacaci6n extraordinaria y de corta dura- ci6n que se suele dar a 10s estudiantes’ (MED.).

En 10s adjetivos, este sufijo no siempre es desvalorativo, sino que a menudo atenGa la cualidad expresada (cp. BATITNI, B D H , VII, p. 337): barbuclzo ‘que tiene la barba gruesa, per0 rala’; barbarucho (ROMAN) ; clarucho; debilucho; delgaducho; largucho; maruclzo; paliducho; pi- cucho ‘persona algo bebida’; valentucho.

Tienen s610 us0 regional:

-Huachucho, dirhs” (Caliche,

“ . . . no me lavo renunca cuando me levanto de la cambucha”. (“Clarin, 26-VII-65) .

‘ p. 250) .

Doc. lit.: “Adelante el marucho con su yegua . . .” (CASTRO, Cordillera, p. 29).

Es despectivo en: flacucho; fezicho; viejucha; diablucho; diabluchito (cp. M~NDEZ, Chica- go, p. 121).

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En pilucho ‘desnudo’ (Sur y Centro; en el Norte se dice calato) no se trata probablemente del sufijo castellano -ucho, sino de una terminacibn mapuche (v. LENZ, Dicc., 1089). Dudoso es tambikn que- pucho ‘el ,hijo menor de una familia’, voz de ChiloC (CAVADA; ALvA- REZ, etc.) ; en ChiloC: farrucho junto a farruto.

Muy frecuente es su us0 en hipocoristicos: Juanucho, etc.

2. -acho: Es de escaso uso. A1 lado de ricacho, con sentido desvalorativo, se

usa con mayor frecuencia ricachdn. Muy difundido es pachacho, cha fam. ‘chico’; aplicase a ‘personas

de estatura baja’, y, en particular, ‘se dice de las gallinas de patas muy cortas y con el cuerpo relativamente grueso’ (cp. MED.) .

Denota golpe en: coscacho (por cocacho) ‘coscorrbn’, como en varios otros paises de habla hispana (v. BATTINI, BDH, VII, pp. 1337 ss.) .

Es, por otra parte, aumentativo (-admirativo) , en: fortacho; vi- varacho.

+ Denota objeto en:

platacho ‘Ilana’, tCrmino de albafiileria (tb. se emplea tacho, en la misma actividad: ‘tarro usado por albafiiles’, etc.) . 5. -ace/-aca:

AdemPs de 10s desvalorativos comunes: bellaco; guayaca (U. O., p. 50) ; libraco; pajarraco, etc., suelen usarse: alharaco (alaraco) ‘alhara- quiento’ (La Ligua, Curic6) ; petaco (0 pataco) ‘rechoncho’ (La Li- gua) ; panchaco (ChiloC) ; tacuaco ‘retaco, persona rechoncha’; ton- tiaco (Curicci) .

Son regionalismos del Norte: bolaco ‘bolsa grande’; paitaco (Antofa*gasta) ; tuturaco ‘inflorescen- cia de la totora’; ‘cigarro’ (Paiguano) ; cp. BFUCH, IV, p. 177) . 4. -ajo, -ujo:

hierbajo; estropajo, etc. Son comunes:

Hay poquisimas formaciones nuevas y de us0 regional: tripajo (< tripa) barbajo (San Felipe) ; gargajo ‘escupo’ (Antofa*gasta) .

(ChiloC) ; pellingajo ‘estropajo’ (Puerto Montt) ;

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (266)

Viejuja, es general; la babuja ‘lo bajo’ (Don 2. E., p. 31) ; por lo babujo ‘por lo bajo’ (ROMAN) ; barrujo ‘barreno’ (ChiloC) (ALVAREZ) .

Formaciones en -arclo no ocurren sino excepcionalmente: guachardo ‘guacho’. En este caso, *el sufijo hace el papel de elemento atenuante, o sea, posee valor eufemistico.

Doc. lit.: “ILa viejuja firmeza pal ca- cho!” (M~NDEZ, Chicago, p. 150) “AI pasito se acerc6 este par de ‘

guachardos” (Chilenadas, p. 67). “. . .se embroman 10s ricachones”. (“Clarin”, 2-v11-65),

5. Formaciones en -nga, -ngo, -ngue:

-anga: Es general fritanga ‘fritada’; ‘conjunto de cosas fritas’; ‘sitio en que

se frien’; catanga ‘escarabajo pelotero de color verde’, es voz quechua (v. MED.) ; pichanga f. ‘tkrmino usado en el juego de dados’; tambiCn ‘nombre de un juego de naipes’; ‘fiesta hogarega, con canto y baile que se celebra con ocasi6n de un cumpleafios, etc.’ (cp. ROMAN).

-ango: charrango m. ‘burdo instrumento de cuerdas’ (Cura-Cautin) ; chango ‘pescador’; guarango ‘mal educado, incivil’ (MED.) ; pichango (< picho ‘perro’) ; quillango ‘manta de pieles’ (YRARR., p. 294) ; ruciango, desp. de ‘rucio’.

-anga : candinga ‘palo horizontal en que va amarrada la vela’ (Coquimbo) ; ‘majaderia, machaqueo’ (P. Garuya, Glos.; MED.; BFUCH, IV, p. 152) ; cantinga, vulg. (v. A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 11) ; catinga (VOZ guarani) ‘olor fuerte semejante a1 de la transpiraci6n de 10s necgros’ (MED.) ; chufinga (tadaptaci6n del ing. chief engineer?) ‘ingeniero

jefe’; findinga, vulg.. (v. A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 40) ; rnandinga ‘el diablo’; ‘pateta’ (MED.) ; rnojinga ‘burla picaresca’ (ChiloC, v. AL- VAREZ); tapinga ‘cincha o correa ancha que pasa por debajo de la barriga de 10s caballos que tiran 10s carretones’.

~

-ingo: chupingo ‘semiebrio’ (YRARR., p. 284) ; gringo ‘extranjero, persona que desconoce el idioma y 10s usos y costumbres del pais’, es general; Pingo ‘caballo matal6n’ (MED.) .

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-onga: candonga; chinonga f. desp. ‘china ordinaria’ (Centro) ; milonga, vulg., ‘mujer que frecuenta 10s centros de bailes’ (es argentinismo) ; poroizga ‘pene’ (La Serena) BFUCH, IV, p. 188.

-ongo: chamdongo (voz araucana) ’fiebre muy alta’ (Don 2. E., p. 230); chongo m. ‘prueba de imprenta’; ‘mufii6n del brazo’; ‘cuchillo malo, sin filo’; ‘vaso ordinario menor que el potrillo’ (ChiloC; v. ROMAN) ; forongo = forondo (ROMAN, 11, p. 291) ‘horondo’; ‘presuntuoso’; mochongo ‘individuo bajo, grueso y de piernas no bien formadas’ (ChiloC, v. ALVAREZ) ; porongo ‘vasija pequeiia de cuello angosto’ (voZ araucana puruncu) ‘cintaro de greda pequeiio de cuello largo’ (v. GODOY, Angurrientos, Glosario) ; tongo ‘trampa, pilleria (en un es- pecticulo, juego de carreras, etc.) ’,

-ungo: chungo adj. ‘zurdo’ (La Serena) (RaMAN) ; churrungos pl. m. ‘bragas, calzones’ (Concepcih) ; matungo m. ‘caballo viejo, matal6n’ (Chilok) . -ngue: rungue ‘ramas tiesas que quedan en la escoba vieja’ (Valle de Elqui) BFUCH, IV, p. 152; fullingue m. ‘tabaco ordinario’ (ChiloC) (ALVAREZ, p. 97) ; var. fon. fuflingue ‘cigarrillo ordinario’ (DURAND, Campesinos, p. 72) vulg.

Doc. lit.: “mientras gambetiibamos, cami- no de una candinga, y le ije . . . ” (Tr . Ma., I, p. 66) . “Aqui le manda el patr6n esa candonguita” (DURAND, Campe- sinos, p. 53).

‘‘iP;y, las milongas no me dejan!” (GODOY, Angurrientos, p. 114). “gorque me gusta la findinga” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 40). “es pura cantinga, eiior” (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 11).

Otros desvalorativos:

6. - q u e : cureque adj. ‘ebrio’ (lenguaje festivo) ; folleque m. ‘autombvil Ford chic0 y viejo’ (cp. M~NDEZ, Mundo , p. 110) ; huasteque ‘huaso’ tal vez influido por roteque; pitureque m. ‘tromp0 que baila muy rApido’; fig. ‘persona flaca y ligera en sus movimientos’ (ChiloC) (rhstico Y vulgar) ; roteque m. ‘roto’; rumbeque (< rumbo) ; tembleque adj, ‘que tiembla, trkmulo’; zumbeque (< zumba) ‘zurra’.

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DOC. lit.: “El roteque dijo.. .” (PINO, I,

p. 156) . ‘‘I’ entonces me las emplumo a

7. Sufijos -eco, -ueco: culeco ‘clueco’; cham beco ‘persona torpe y deslucida en sus movimien- tos’; s. ‘el diablo’; chopeco ‘desmafiado, torpe’ (< zopenco?) (RQMAN); chueco o chulleco, chuyeco; inoneco ‘simplh, babieco, bobo’ (ROMAN); Tnaricueca ‘marich’ (deformacibn humoristica) ; marrueco ‘bragueta’; patuleco ‘aplicase a la persona-o animal mal formado de 10s pies o de las piernas’; ‘de piernas desproporcionadas’; pequeco ‘individuo peque- fio de cuerpo’ (ROMAN) ; peneco ‘chico’ ( = lpeneca?) (Antofa*gasta) ; roteco ‘roteque’; turuleco (Limache) .

No hay formaciones nuevas.

la sin rumbeque.. .” (DURAND. Sietecuentos, p; 27) (estilo fes- tivo)

“Ahi no, pues, chambeco . . . ” (L. GONZALEZ ZENTENO, Los Pam-

8. El sufijo -iento, -ento:

“Tiene hasta 10s ojos chullecos” (DURAND, Sietecuentos, p. 53) .

nngurriento ‘hambriento’ (v. GODOY, Angurrientos, Santiago, 1940) ; aguachento ‘muy impregnado de agua’ (MED.; ECHEV., p. 104) ; ambu- ciento ‘ansioso, voraz’ (ROMAN) ; boqueriento (MED.) vulg.; borro- nielilto ‘borroso’; basuriento ‘sucio, inmundo’ (MED.) ; cahuiniento ‘dado a 10s cahuines’ (Santiago) ; catarriento ‘catarroso’; chiripiento (Don 2. E., p. 41) ; flacuchento ‘flacucho’ (ECHEV., p. 104; MED.) ; ga- liquento (ECHEV.) , galiquiento (medicina) ‘galicoso’ (ECHEV., p. 104) : huiliento ‘pobre, raido, miserable’ (MBNDEZ, Mundo, pp. 51, 115) ; jirimiquento (< jeremiquear) ‘lloroso’ (ECHEV., p. 104) ; pachochen- to (MED.; ECHEV., p. 104); pachochiento (ECHEV., p. 205) ‘pacho- rrudo’; paroliento, tu (vulg.) ‘hablador, farsante’ (Sptiago) ; pelien- to, tu (vulg.) ‘pobre, sucio, mal vestido’; ‘propio de 10s muchachos de la calle’ (‘pelusas’) (Santiago) ; pezuiiento, tu ‘que tiene pesuba’; pil- chiento ‘haraposo’; pililiento, tu ‘andrajoso’; piltrafiento ‘andrajoso’; piojento ‘p?ojoso’ ( M ~ D E z , Mundo , p. 25) ; pucheriento ‘que hace pucheros’; pulguiento ‘pulgoso’ (MED.) ; ripiento ‘ripioso’; ‘quijoso’; sebiento, tu (fam.) ‘seboso’ (cp. “unos churrines toos sebientos”, U . O., p. 41; M ~ N D E Z , Mundo , p. 140) ; tirillento ‘andrajoso’; ‘mal vestido’.

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Regionalismos: agallento ‘avariento, ambicioso’ (ChiloC, ALVAREZ) ; cachaciento, ta ‘sucio, desaseado’ (ChiloC, vulgar) ; calchento ‘pobre, andrajoso’ (fam. y vulg.) (Chillin) ; cascajento ‘cascajoso’ (ROMAN) (Valdivia) ; cur- siento, tu ‘enfermo de diarrea’; ‘mugriento’ (Valdivia, Osorno, Llan. quihue, ChiloC) (curciento: ALVAREZ, p. 93) ; cascarriento ‘desaliiiado, sucio y con traje destrozado’ (ChiloC, ALVAREZ, p. 91) ; ckurriento ‘de poco valor’ (fam. y vulg.) (Chillin) ; papayento (insulto) (La Ligua) ; tirisiento, tu ‘tuberculoso’ (ChiloC) .

No hay formaciones nuevas de adjetivos con estos sufijos ni con --iente.

Ocurre, sin embargo, el sustantivo huallento m. ‘sitio poblado de huallas’ (hualla ‘roble chileno, voz indigena’; v. LENZ, Dicc. 568).

Doc. lit.: “Que no te amarraron las ma- nos cuando chico, boqueriento, me ijo” ( U . O., p. 8) . “Hoy cuando me venia dejando caer por la falda del huallento del viejo Polvillo, . . .” (DURAND, T. de P., p. 73) . “Too el tiempo anda cursien-

to . . .” (~ASTRO, Cordillera, p.

“secaba sus ojos con un huilien- to gangocho” (M~NDEZ, Mundo, p. 51). “Pililientos, descalzos . . . se detu- vieron a1 ver a1 p a t r h . . .” (YAN- KAS, Rotos, p. la) .

13) .

9. Formaciones en -iche, -inche, -uncho: Son escasisimas las formaciones con estos sufijos. Salvo el muy co-

m6n boliche ‘tenduco’, hay muy pocas voces mis en -iche, algunas de us0 regional solamente:

-iche: caliche ‘salitre, nitrato de sosa’, es general; galiche ‘galeria en 10s ci- nemas’ (Valdivia) ; cafiche ‘proxeneta’, es general en todo el pais; chiche (voz quechua) ‘objeto pequefio de adorno’, es general; papi- che ‘mentbn desproporcionado’ (Antofa*gasta) ; trapiche ‘molino para pulverizar minerales’ (MED.) , es general; cheAiche ‘especie de arena muy molida’ (ChiloC, v. ALVAREZ) .

-inche: bochinche ‘tumulto’.

-uncho: calchuncho ‘braga, calz6n’; carruncho ‘carrilano’ (Sur) , despec tivo por

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un empleado de 10s ferrocarriles; curcuncho ‘jorobado’, lo mismo que en la Argentina.

10. Formaciones en -oco, -oto, -uco, d o , -uto: -OCO, ca: bichoco ‘viejuco, viejo patuleco’; chicoco, ca; chinoco, ca; nifioco (des- pectivo) (Don 2. E., p. 75) ; nif foca ‘prostituta’ (cp. M~NDEZ, Chicago, P. 136) (Santiago, Coquimbo) ; Gatoco, ca (ROMAN) ; potoco, ca ‘re- choncho’ (< pot0 (?) ‘trasero’) , fam. pochoco; uinoco ‘vinillo’; coro- ca ‘mania, extravagancia’ (ROMAN) ; fiestoca ‘fiesta’, es del lenguaje familiar; matoco ‘diablo’ (ROMAN) ; tintoco ‘vino tinto’; tococo ‘tapaculo’ (Elqui) ; (Zool.) ‘color negro destefiido o color cafe oscuro, aplicado a animales’ (Coquimbo hasta Copiap6) .

Ocurre familiar y vulgarmente tambikn listoco ‘listo’ (mas bien del lenguaje humoristico, festivo) ; es del lenguaje festivo bistoco (bisd) .

Doc. lit.: “. . . se tiraron a1 raudal . . . y

Doc. lit.: ‘‘Y que giieno el vinoquito que tiene ahora” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 49). “Rosquita se hizo amigo del co- cinero y listoco” (M~NDEZ, M u n - do, p. 184). “Ese bistoco me lo sirvo yo” (M~NDEZ, Clzicago, p. 67). “El chicoco esti paleta” ( M ~ N -

ay’mesmo se jueron a1 fondu- co.. .” (DURAND, T. de P., p. 30).

DEZ, Chicago, p. 76). “Yo entre a la mina, iiatoco” (Caliche, p. 79) .. “Hay que ser bien hombre con la fiatoca” (CASTRQ, U n hombre por el camino, Stgo., 1950, p. 81). “un niiioco muy bueno para la agarra . . .” (MONTENEGRO, T . V., p. 154). “Una vez a1 aiio no mis es la fies- toca” (Caliche, p. 212)

-0to: cot ot o ‘chichh’.

-uco: fonduco ‘fondo’ fam. (YRARR., p. 287) ; macu’co (v. MED.) ; menuco ‘pantano con apariencia de fertilisimo prado’; la voz mis corriente es pituco ‘sidtico, cursi, engreido, petimetre’. No se usa en el sentido de ‘flacucho’ como sostiene BA~TINI, B D H , VII, 349; samaruco ‘en algunas partes, boha en que el cazador va echando la caza’ (ROMAN).

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Doc lit.: I ‘ . . .los malulos de 10s convencio-

nales le rechazaron la cuenta.. (“Clarin”, 2O-v1-65).

Doc. lit.: “iGiieno que soy falleuque de la cacerola . . .” (M~NDEZ, Mundo,

p. 184). “Se fue tan calleuque como lle- g6”. (“Clarin”) .

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dicada a la tecnologia’; teverama m. ‘revista con 10s programas de tele- visi6n’. De fecha mhs reciente son: motorama m. ‘empresa o taller para trabajos de precisi6n relativos a vehiculos motorizados’; segurama m. @liza de garantia integral para el resguardo de 10s televisores’ (“El Mercurio”, 26-111-65) .

La terminacih -rama se ha saczdo, s e g h parece, de la voz pano- rama (< gr. pan + horama) , separando mal el segundo elemento.

Cp. sobre la difusi6n de este sufijo: 0 SODERGARD, Nouveaux em- plois d u suff ixe - rama, en la revista L e franGais moderne, 31e annCe, NO 3, juillet 1963, pp. 219-222, con mayores datos .bibliogrPficos so- bre este, pseudosufijo.

Doc. lit.: ‘ I . . . no s’encontrAa por ningu- nita parte” (CASTRO, Cordillera, p. 36). “10s metimos nosotros t a m i h

§ 94. DIMINUTIVOS

Es uno de 10s rasgos mhs sobresalientes del habla chilena el pr6digo us0 de diminutivos. Este hibito es propio de todas las clases sociales en el lenguaje corriente, per0 siempre algo mayor en las mujeres y niiios y en la gente del pueblo, en general, y en 10s campesinos en particular. 1. El sufijo mis com6n es -ito, que se emplea en: a) sustantivos; b) adjetivos; c) participios; d) gerundios; e) adver- bios; f) expresiones adverbiales; per0 no ocurre en 10s pronombres, salvo g) en 10s indefinidos (Y. LENZ, Oracidn, §§ 128 y ss) . a) momentito; maicito; vinito; rosita; perrito; caballerito; traguito;

raicita; diita; cualquierita (cp. PINO, I, p. 170); amistadita (cp. Caliche, p. 146) ; etc.

(Puerto Montt) ; poquita (poco) (BRUNET, M . Rosa, p. 32, Sur) ; etc.

b) angostito; cortito; sabrosito; carito; todito; unita (uno)

c) heladito; asadito; acostumbraito (ChiZenadas, p. 14) ; etc. d) callandito; etc. e) abajito; arribita; asinita; atrasito; cerquita; lueguito; tardecito;

apenitas (U. O., p. 45) ; etc. f) en cuantito (F . C., p. 10; U . O., p. 131); de mafianita; de pasa-

dita; ( en ) de veritas; altirito (M~NDEZ, Mundo , p. 197) ; de un repentito (YANKAS, Rotos, p. 25) ; etc.

g ) algui’to; ningunita; etc. ?

de atrasito” (Chilenadas, p. 68). “Por mi maire que no le giielvo a trabajar renunquita” (Du- RAND, Campesinos, p. 42). “y cuando la llevaban cerquita,

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le tir6 la peinetita” (PINO, 11,

“ . . . me voy altirito p’a Concep- ci6n . . .” (“Clarin”, 216-v~-65) ,

Gustavo Campaiia en sus “Inti- midades de la familia Verdejo” (Santiago, 1941) nos da una muestra autkntica de la lengua comim chilena en una escena como la siguiente: “ (Dofia Hor- tensia de Verdejo llamando por telCfono a1 carnicero del barrio) A M . . . a16.. . $6mo le va don Gerbnimo? . . . {QuC me dice? ...

p. 129). &6mo amanecib la ternera?. . . Si pues, tengo un amigo invita. do a almorzar y me falta una buena entradita, por eso le pre- gunto por la ternera y si no esti bien fresquita, preferiria un PO-

CO de jam6n.. . Mdndeme seis tajaditas, per0 no me las recor- te mucho; que Sean grandecitas, pues.. . Ya estP don Ger6ni- mo . . . Nada mds por ahora.. . Bueno, don Gerbnimo, hasta lue- guito . . . ”

Sobre el us0 de 10s diversos dirninutivos, considtese tambiCn A. ALONSO, Nocidn, emocidn, accidn y fantasia de 10s dirninutivos, en Estudios linguisticos. Temas espafioles, Madrid, 1951, pp. 195-224, cuyas conclusiones son aplicables, en gran medida, tambiCn a1 habla chilena.

Diminutivos de nombres propios: En 10s diminutivos de nombres propios prevalece el sufijo -it0 1

-it a : Ju I it 0; Adrian it a; e tc. Juanito, que es la forma comhn, alterna con Juancito, especialmen-

te en ambientes rbticos del sur. Pero, por lo dembs, 10s nornbres que terminan en consonante agregan, en general, - d o : Carmencita; Rarnoncito; per0 10s que terminan en 1 usan -do: Rafaelito; Manuelito; etc.

En 10s dirninutivos usados en Chile se observa una tendencia simi- lar a la que P. H. URESA destaca para Santo Domingo, o sea, cierta predileccibn o preferencia por las formas de cuatro silabas sobre las de tres, mis frecuentes en la Argentina y MCxico (v. BDH, v, p. 193).

quirtecito (raras veces quietito) ; rubiecito; indiecito (no indito) ; nuevecito (no nuevito) ; Zucecita (no lucita) ; puertecita (no puer- tita) ; siestecita (no siestita) ; uueltecita (no vueltita) ; piedrecita (no piedrita) ; nietecito (no nietito) ; dientecito (no dientito) .

Per0 se dice siempre: huevito (no huevecito) ; florcita (no floreci- ta) ; solcito (no solecito) ; salcita (no salecita) ; pancito (no panecito) .

Alternan: cieguito N cieguecito; viejito viejecito; fresquecito

Asi usamos:

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fresquito; mamita mamacita; tiempecito t iempito (cp. “. . .se den un tiempecito para allanar . . .”, “Clarh”, 8-VII-65).

Hay, a veces, formaciones regresivas, a1 interpretar mal la termi- naci6n -ita. Asi se form6 huma de humita, que no es diminutivo (< quechua huminta).

El us0 de viejecita a1 lado de uiejecilla es cuesti6n de orden esti- listico.

Doc. lit.: “La viejecita abrazd e su nie- t a . . .” (Tr. Ma. I, p. S O ) . “hai que conocerle hasta l’61ti- mo fierrecito . . .” (Chilenadas, p. 20).

Preferencias por -ito; -cito; -ecito; -ezuelo: Se usa kiempre -it0 en: rosita; gatito; periquito (en la frase echar

periquitos); peinctita; platita; huevito; cartita; aguelita (abuelita) ; bnrrilito; furolito. Suele ocurrir tambikn en: bonitito (Puerto Montt).

“<NO me puee sacar el ciegue- . . ? y 7 (PINO, 11, p. 297).

‘Tor ai comiendo raicecita de totora” (PINO, 11, p. 166).

Per0 cuando precede el diptongo -ie, alterna -it0 con --ecito: vie- jito ,- viejecito (< viejo) ; cieguito ,- cieguecito (< ciego) ; fierri- to ,- fierrecito (< fierro) ; quietito (raro) ,- quietecito (< quieto) . Del mismo modo: raicita ,- raicecita.

De entremedio la lengua popular forma un diminutivo en -do: entremeyito, con el cambio de - [dy] - > - [y] - (Los Andes) ; de despacio: despacito.

2. -cito:

Los vocablos agudos terminados en vocal, n o r, forman el diminu- tivo en -cito; lo mismo ocurre, a veces, en algunas palabras monosila- bas, terminadas en -1; tambiCn en algunas terminadas en -ei (ey) ; en -ie; etc. en vocal: ahicito (ahi) ; ajicito (< aji) ; cafecito (< cafC) ; coiiacito, vulgar (< vuIg. coiid) ; mamacita (< mimd) ; papacito (< pa+) ; salucita (< salu(d) ; tecito (< t6) ; etc.

Doc. lit.: “ISalucita! (todos beben) ” (SIEVEKING, p. 52; YANKAS, Rotos, p. 1:O).

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1

Doc. lit.: “10s tomamos una pilsensita” (F. c., p. 23) . “cuando naidencito se dio cuen- ta” (F . C., p. 34).

en -n: cajoncito (< cajdn) ; cancioncita (< canci6n) ; jardincito (< jardin). meloncito (< mel6n) ; naidencito (< naiden) vulg.; pancito (< pan); trencito (< tren) ; etc.

“un parcito de rienda” (PINO, 11, p. 32). “a1 piecito del estantino (= in- testino) del negro . . .” (PINO, I,

p. 280).

en -r: amorcito (< amor) ; calorcito (< calor) ; florcita (< flor) ; mejorri. to (< mejor) ; parcito (< par), etc.

Pero de azzicar suele oirse el diminutivo azuquita (fam.) y, a ve- ces, azuquitar (v. ROMAN).

Doc. lit.: “me liacerqub a la guainoncita” (U. o., p. 89).

en -1: caracolcito (< caracol) (cp. PINO, 11, p. 151) ; salcita (< sal) ; so& to (< sol).

en zei (-ey): bueiLito (< buey) ; reicito (< rey) .

“una cajita chiconcita” (PINO, 111, p. 226).

en -ie: piecito (< pie).

3. La combinaci6n del aumentativo -on + -cito es frecuente: chiconcito (< chico) (< guaina) ; Zeuantadoncito (< levantado) ; maloncito (< malo) .

(cp. M~NDEZ, Chicago, p. 121) ; guainoncito, ta

4. -ecito: Los terminados en -e y en -io, -ia hacen 10s diminutivos en

-ecito: aguajecito (< aguaje) ‘elemento min6sculo del mar’ (Iquique) ; bo- tecito (< bote) ; cochecito (< coche) ; dulcecito (< dulce) ; hombre-

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Doc. lit.: “Tardecito se desocuparon hoy” (DURAND, Campesinos, p. 153) . “una lechuza silb6 despacito” (DURAND, Campesinos, p. S O ) . “dCjame el vestido bien limpi- to” (en ChiloC) .

Doc. lit.: “con el gorcico (bolsillo) colgando” (Don Z. E., p. 30).

-illo: arbolillo (< Prbol) ; bacenilla (bacinica) (pop., Valdivia) ; busquillo (< busca) ‘buscavidas’; cochinillo (< cochino) ; (Puerto Montt) cur- sill0 (< curso) ; gusanillo (< gusano) ; jilguerillo (jilguero) ; (cp. PINO, I, p. 206) ; mediquillo (< mCdico) ; pajarillo (< pAjaro) ; pam- pilla (< pampa) (LATORRE, Hombres y zorros, p. 247) ; pinganillu ‘persona insignificante con pretensiones de pisaverde’, fam.; quiltrillo (quiltro) (cp. MBNDEZ, Mundo, p. 196); pinillo (vino) (cp. PINO, 1, p. 2106) . 4 l a : paradilla ‘detenci6n corta, de un viaje’.

mas con incremento (-cillo, -ecillo): En el lenguaje popular de la regihn de T a k a se han registrado for-

“sali denantito no m W (en Chi- 106) . “que cuente, . . . su chistecito tambih” (PINO, I, p. 87) (Val- divia) . “hall6 un guapecito chico” (PI- NO, 11, P. 212) .

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airecillo (< aire) ; dulcecillo (< dulce) ; pececillo (< pez) ; trencillo (< tren); ademis: cochecillo (< coche) ; montecillo (< monte); ratoncillo (< ratbn) ; hombrecillo (< hombre) ; huertecillo (< huer. to) . Ademis, se usa: panecillo (< pan) ; futrecillo (futre) (despectivo).

Per0 pricticarnente no se usa ese suiijo para nuevas formaciones.

Doc. lit.: “dando vuelta tras un pequefio montecillo” (DURAND, Campesi- nos, p. 23). “Un hombrecillo flacucho y en- corvado” (DURAND, Campesinos,

p. 113). “se eja sus pavito en un cerrillo” (PINO, I, p. 236). “-{Hacemos aqui una paradi- lla?” (Caliche, p. 15).

Hay, por supuesto, numerosas palabras en -illo, pero, en general, ellas han dejado de ser diminutivos en la mente de 10s hablantes, es de- cir, se han lexicalizado.

w o T A . Asi, por ejemplo: comi- nillo ‘recelo, escr6pulo’ fam. (YRARR., p. 283) ; ‘sospecha o es- cozor que queda labrando el Animo’ (MED.) ; no se siente co- mo diminutivo de comino; o en el cas0 de tinterillo ‘picapleitos; abogado que se vale de recursos mis o menos ilicitos’, nadie pien- sa en un diminutivo de tintero: Lo mismo ocurre en carrendilla

‘hilera, sarta’; pelotilla ‘masa pe. queiia de miga de pan o papel aprensado’; palomilla ‘golfo, chi. quill0 travieso’; barquillo ‘pe- quefio vas0 de barquillo para servir helados’ (Vicuiia) ; vul- garmente tambiCn en la loc. (viene) de perilla (F. C., p. 50) ; etc. Cp. A. RABANALES, Recur- sos,BFUCH, x, p. 243.

La mayoria de las voces en -illo, -illa se generaron en la Cpoca de la conquista, sirviendo el sufijo, a menudo, para designar plantas y, a veces, tambiCn animales que sugerian alguna semejanza o afinidad con las especies respectivas del Viejo Mundo (cp. LENZ, Oracidn, 3 129) .

Entre &stas figuran:

Nombres de Plantas45: aceitunillo; acerillo; albahaquilla; alfalfillo; alfilerillo; algarrobilla;

“Respecto de 10s significados, vCase V~CTOR MANUEL BAEZA, Los nombres vulgares de las plantas silvestres de Chile y S Z L concordancia con 10s mombres cientificos, Santiago, 1930; y J . T . MEDINA, Voces chilenas de 10s reinos animal y vegetal. Santia- go, 1917.

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awejilla (vulg. alverjilla); avellanillo; arulillo; cadillo; calabacillo; canelilla; canelillo; cardilla; cardoncillo; conquillo (ChiloC, v. ALVA- mz) ; cebadilla; cerrajilla; ciruelillo; clarincillo; congonilla; congonillo; coralillo; dichillo; doquilla; doradilla; duraznillo; esptnillo; frutilla; granadilla; higuerilla; hinojillo; jaboncillo; jarilla; lechuguilla; Eitre- cillo; luchesillo (MED.) ; Elantecillo (MED.) ; maitencillo; malvilla; man- Lanilla; murtilla; murtillo; naranjillo; olivillo (MED.) ; palmilla; parri- lla; porotillo; retamilla; rodaj’illa; romerillo; sabinilla; soplillo ‘trig0 a6n no ’maduro’; tembladerilla; tolilla; tomatillo; toronjilcillo; vaquici- 110; uvilla; uvillo (MED.) ; vinagrilla; vinagrillo; zarcilla; etc.

Nombres de animales: Son escasisimos; el mhs comhn es potrillo ‘hijo macho del caballo

(potro) y yegua desde que nace hasta que se le ensilla’; (ademis desig- na un vaso, vCase infra) ; cuncunilla (YRARR.) ; chinchilla; peladilla; ‘cierto pez parecido a1 pejerrey’; pintadilla ‘pez chileno’.

Nombres de objetos, alimentos, enfermedades, etc.: afrechillo ‘moyuelo’; almohadilla ‘acerico para clavar alfileres’; bayeti- lla ‘bayeta algo m L fina’; bombilla ‘bombillo’; cajetilla ‘envoltura de papel para cigarrillos’; camotillo ‘duke de camote machacado’; carre- tilla ‘carrete’; ‘mandibula, quijada’; conventillo ‘edificio con mu- chas piezas o pequefios departamentos con una entrada y patios comu- nes’; cucharilla ‘herramienta para extraer el polvo del barreno en las minas’; chaquetilla; chasquilla ‘el cabello que las mujeres suelen usar caido sobre la frente’; esterillo ‘tela de tejido ralo’; fundillos ‘fondillos, calzoncillos’ (MED.) , caido en desuso ahora; grasilla ‘enfermedad que ataca a 10s sandiares’; golilla; harinilla ‘cabezuela’; husillo ‘canilla provista de hilo y sin lanzadera que se usa en el telar chileno, para tramar’; jaboncillo ‘jab6n en polvo y desleido’; lagrimilla ‘caldo de la uva exprimido en la zaranda, antes de fermentar’; Eomillo ‘pieza del recado de montar’; manilla ‘mit6n’; ‘manubrio’; ‘argolla de metal’; masilla; mioncillo ‘carne del animal en la parte inferior e interna del muslo’; mufiequilla ‘mazorca tierna del maiz’; papelillo ‘pequeiio en- voltorio que contiene algiin medicamento en polvo o granos menu- dos’; pitilla ‘hilo delgado y fuerte’; planilla ‘n6mina’; pocillo ‘taza’ (Norte Chico) ; poloillo ‘cierta clase de tierra infecunda’; ‘parte me- nuda que queda del tabaco’; portadilla ‘anteportada’; postemilla ‘abs- ceso en las encias’; potrillo ‘vaso grande de crista1 que la gente del pueblo usa para beber chicha u otros licores’; puntilla ‘instrumento para abrir agujeros’; quesillo ‘reques6n moldeado a mano’; sopaipilla

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‘cierta clase de fritura dulce’; ternilla ‘especie de bozal que se Pone a 10s terneros para impedir que mamen’; tropilla ‘manada de caballos guiados por una madrina’; ventanilla ‘rejilla’.

Varias de estas voces se usan tambiCn en la Argentina y en particu- lar en el habla rural de San Luis (v. BATTINI, B D H , VII, pp. 353-356), asi como en otros paises hispanoamericanos.

Como regionalismos pueden sefialarse por ej., picanilla: “asiento de picanilla” (Concepci6n) ; en Santiago: “asiento de picana”.

En ChiloC se registraron: bordillo ‘frazada de lana, rayada y gruesa’; canutillo ‘conquillo usado en 10s techos’ (v. ALVAREZ) . 6. Formaciones en -icho, - - i f f o :

Son relativamente raros 10s diminutivos en -icho; desde luego, tie. nen siempre caricter de apreciativos: bofiicho (bonito) (sur y cen- tro) ; (cp. el giro darle en la gofiicha de (bofiicha) en Don 2. E., p. 103 et passim) ; v. LENZ, Oracidn, 5 136, n. 1. Anotamos ademPs: angosticho (Cautin) ; chiquicho; goquicha (= boquita) (Don 2. E., p. 216) : gor- dicha; gaticho; perricho (ChiloC) . De la regi6n de Cautin: gachicho (- gatito) ; chanchicho (- chanchito) ; negricho; paffuelicho; cinchi- cha (< cinta) (Cura-Cautin) .

Algo mPs frecuente es, en el lenguaje popular, la forma reduplicada -ichicho, sobre todo, por ej., en Cura-Cautin, como en el habla rural de San Luis (Argentina). Para esta forma compPrese BATTINI, BDH. VII, p. 3516.

chiquichicho; lueguichicho; poquichicho (puichicho); toichicho; nai- chicha (v. LENZ, l. c.; P. Garuya) .

Asi, tenemos en Chile:

De chico se forma tambiCn chichicho. V. A. RABANALES, Recursos, BFUCH, x, p. 245. Sobre el origen de -icho, v. LENZ, B D H , VI, p. 150; BAITINI, B D H , VII,

.

pp. 356-57.

Doc. lit.: “iLas mocitas de mi tierra, yo les dire c6mo son: dergaichas en la cintura y blandichas en el coraz6n”. (Don 2. E., p. 93). “una penitenta que fuera joven y gofiicha” (Don 2. E., p. 207). “Yo estaba chiquichicho cuan-

do muri6 el finao Juan Barros” (LATORRE, Hombres y zorros, p. 132) (leng. popular) . “Alli son chiquichichos” (LA- TORRE, Hombres y zorros, P. 183) (leng. popular). “andaba con espuelas chichichas pa parecerse a 10s ricos” (DU- RAND, Campesinos, p. 151).

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“lueguichicho volvi6 la iiatita” (P. Garuya, p. 23). “sin hacerse de rogar naichicha” (P. Garuya, p. 23). “y aiiadidole su poquichicho de canela” (Don 2. E., p. 29).

“Estas coloris si son bien rebo- iiichas” (DURAND, T . de P., p. 146). ’

“Sed por lo nuevo y boiiicho qu’es” (DURAND, T. de P., p. 87) .

Ocurre uno que otro apreciativo en -%io: charnaffifio, aplicase a un individuo pequeiio, aunque adulto; chiqui- fiifio; pequeAiAo (Puerto Montt y Chilok) ; poquifi i f io (Chilok) . 7. Reduplicaci6n intensiva o expresiva es frecuente en: poqziitito N poquito (Sur) toditito (vulg. toitito); nunquiti ta (MED.; SILVA, Palomilla) ; lueguitito (vulg. lueitito) ; (cp. LATORRE, Hombres y zorros, Glosario) ; naditita (vulg. naitita) .

Ocurre a veces tambiCn en sustantivos: pedacitito.

Doc. lit.: “yo no me conformar6 renun- quitita” (F. C., p. 52). “Lueguitito la siiiora sac6 el cau-

dillera, p. 21). “toitito se aguant6” (F. C., p. 91).

SeO” (F. c., p. 65; CASTRO, COY-

“Naitita sacamos con quejilos” (DURAND: Campesinos, p. 6 8 ) . “10s vamos lueitito” (DURAND, Carnpesinos, p. 64). “la hizo piacitito (pedacitito) de un solo hachazo” (PINO, I, p. 318).

8. Formaciones en -uelo: Las formaciones en -ueZo, pertenecen, en general, casi exclusiva-

mente a1 habla culta: brazuelo; cachuelo ‘suefio corto’ (YRARR., p. 282). En la regi6n de Bio-Bio es com6n en todos 10s sectores sociales: chicuelo; mocosuelo, la; plazuela; fiortafiuela (MED.) ; tachuela.

Doc. lit.: “con sus tibios brazuelos tras de mi cabeza” (DURAND, Campesi- nos, p. 23). “ . . . les decia la vecina a 10s chi-

cuelitos.. .” (PINO, I, p. 89). “Sin embargo, el mocosuelo . . . ernpez6. . .” (M~NDEZ, Mundo , p. 41; ib., Chicago, p. 239).

9. -ejo (desvalorativo) : an h a l e io; ca ba 1 le io; dom inguejo; q uil trejo.

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Doc. lit.: “un quiltrejo de blanquizo pe- laje” (LATORRE, Hombres Y ZO-

10. Formaciones en -ete, -eto, -eta. Estos sufijos no tienen vitalidad actuaE en la formaci6n de dimi.

nutivos. Son de la lengua general, sin significaci6n diminutiva: easi- neta ‘cierta tela de calidad inferior a1 casimir’; chupete ‘chupador para nifios; caramel0 unido a un palito; cometa sin cola’ (volantin chupete) (adj. y s.) ; firzdete ‘adorno, ribete, cosa aparatosa’; hueueta ‘tonta’; luquete ‘agujero redondo en la ropa’, etc. (v. MED.) ; verdu- guete m. ‘pieza que se coloca de popa a proa en algunas embarcacio- nes menores, a modo de defensa para choques’ (cp. B A ~ ~ A D O S , BFUCH, IV, p. 1178), Con valor despreciativo aparece el sufijo -ete en: puche- rete (cp. Caliche, p. 16).

Vestigio de diminutivo se halla en el regionalism0 canalete ‘re- mo corto que se usa en 10s bongos’ (ChiloC).

rros, p. 69). “Quitate, dominguejo” (A. HER. NANDEZ, De pura tepa. P. 13).

Doc. lit.: “Por hueveta te comeran la Persy” (M~NDEZ, Chicago, p. 77)

Doc. lit.: “iDe un viaje y con firuletes!” (Tr. Ma., I, p. 46). “{No sabis chiquillo metete

“Es que es tan chijeta” (SIEVE- KING, p. 45). “iD6nde esti ese vejete, Santo Dios!” (Caliche, p. 219).

que. . .?” (M~NDEZ, Mundo , p. 176).

en -eta: barbeta ‘persona tonta’; camioneta ‘cami6n pequefio’; canaleta f . ‘ca naleja’; ‘pequefio canal de riego que bordea una vifia’; chancleta f. desp. ‘guagua de sex0 femenino, nifia reciCn nacida’ (cp. A. HER-

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NANDEZ, Arbol viejo, p. 17) ; chucheta m. ‘calavera, persona disipada’; chupeta fam. ‘bebida de licores que embriagan’; tb. exclamaci6n (eu- femistica) ; jchupeta!; lumbeta f. ‘especie de plegadera’ (ROMAN) ; marraqueta f. ‘cierta clase de pan’; olleta ‘olla de hierro, de tres patas y fondo redondeado’ (ROMAN, IV, 76) (DURAND, T. P., p- 25) ; pileta f. ‘piscina de nataci6n’; piqueta ‘vino ordinario’ (YARE, p. 293).

Tambikn en la exclamacibn (eufemistica) de asombro o desagrado ;chuii’eta! (Coquimbo) .

Hay pocas formaciones en -et0 (tipo folleto, etc.) : coleto ‘pufie- tazo’ (Santiago, Norte Chico) : Zibreto (de cheques) ; boleto; onceto m. ‘10s once jugadores del equipo de f6tbol’ (Norte Chico; v. BFUCH, IV, p. e195) (infl. de terceto, cuarteto, etc.) .

IS. El sufijo -in: Como sufijo para formar diminutivos, -in, - h a tiene importan-

cia muy reducida: poquitin; cornetin (cp. “el cornetin aflautado . . .”, DURAND, T. de P., p. 118).

Formas en -in aplicadas a1 nifio son escasisimas: chiquitin; monin; esta 6ltima es voz de carifio, en general.

Ha perdido su significacibn diminutiva en: lamparin m. ‘candil’; Zustrin (< lustre) ‘puesto de lustrabotas’; ‘lustrabotas’ (Ovalle) ; me- chin (ChiloC) (ROMAN) ; bochinchin (< bochinche) ; volantin ‘CO- meta’; celemin; rondin ‘individuo que vigila de noche’; chupin ‘caldo de pescado’ (< chupe) ’ (Iquique) ; espue2in (< espolin) , c. infl. anal. de espuela; balancin ‘juego infantil consistente en una tabla colocada sobre un soporte que va en el centro, en la cual se sienta un nifio en cada extremo’; refalin (= resbalin) ‘juego infantil que consiste en una especie de loma deslizadiza, cuya altura alcanzan 10s niiios por medio de una escalerilla colocada por detds, para resbalar por ella, sentados’.

Es regionalism0 nortino: bombin ‘latoso, pesado, aburridor’ (Iquique) .

Como insult0 suele escucharse en algunas regiones rasguiiin (La Ligua) .

Denota condiciones del hombre en: andarin; borrachin; malandrin.

De .otras formaciones puede sefialarse: frescolin ‘fresco, sin respeto’. El sufijo --in es frecuente en nombres de la fauna y flora indigenas (por ej., churrin ‘avecilla’; quevin ‘6rbol’) .

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1 Asociado con -ete aparece en: copetin; es italianismo (v. A. CASTR~,

Peculiaridades, p. 157) ‘trago de licor’, introducido no hace mucho en la Argentina.

Es despectivo en: cafetin ‘establecimiento de infima clase en que se sirven bebidas y se proporciona alojamiento a gente non sancta’ (MED.) .

El sufijo -ina aparece en: chalequina (dim. de chaleco, ea) ‘pull-over’ (Norte) ; chalina (< chal) ‘bufanda’ (Iquique) ; serpentina ‘tira de papel arrollada; tubos de 10s calentadores de agua (califonts) ’.

Doc. lit.: “Micreros frescolines le siguen

14. Ocasionalmente ocurren otros sufijos diminutivos:

chiquiturro ‘muy chiquito’; tambiCn en Chilo& chiquiturrito.

-ullo: tragullo ( D m 2. E., p. 233) ; chamullo ‘mentira, falsedad’; ‘verborrea’; ‘lio, enredo’.

Doc. lit.: “Le dimos el bajo a1 tragullo . . .” (Chilenadas, p. 42).

-zin: mandarzin, nu ‘mand6n’ (cp. U. O., p. 105).

viendo las canillas a1 Gobierno” (“Clarin”, 23-v1-65) .

En Iquique se observa la uni6n de -it0 + -urro en:

5 95. DIMINUTIVOS DE NOMBRES DE PILA

En la formaci6n de 10s diminutivos de nombres de pila hay eviden- te preferencia por -it0 (para el masculino) e -ita (para el femeni- no) : Juanito-Juanita; Carlitos, etc.; (-ico + -ito): Juaniquito, Peru- quito (Pedro) (San Felipe) .

Es escaso el us0 de - d o , empleado en 10s nombres terminados en vocal (acentuada) o en -r, -n: Josecito; Pilarcita; Carmencita; Juan- cito; etc.

TambiCn ocurre en nombres terminados en vocal no acentuada: Jorgecito (Jorge) ; Maricita (Maria) ; etc.

Otros sufijos: -cho: Juancho (Juan). -eta: Marieta (Maria) (Iquique) .

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&o: Perico (Pedro) ; Mariquzta (-ico + -ito) (Maria) . -illo: Juanillo (Juan) ; Jorgillo (Jorge) ; Panchillo (Francisco) mache) ; Carlillo (Carlos) (Curic6).

-ico + 4 1 0 : Juaniquillo.

-in: Carlin (Carlos); Pedrin (Pedro), de poco uso; Miguelin (Mi- guel) ; Luisin (Luis) (Curic6, Antofa*gasta) ; Jul in (Julio); Rol in (Ro- lando) . -ifio: Carlifio (Carlos) (San Felipe) . -oco: Vitoco (Victor).

-ote: Nanchote (Fernando) ; Pitote (ChiloC) . -uco / -uca: Antuco (Antonio) ; Saruca (Sara) ; Teruca (Teresa) ; Maruca (Maria) ; Peruco (Pedro) ; Pelluco, Peyuco (Pedro) ; Men- chuca (Mercedes) ; Juanuco (Juan).

-ucho / -ucha: Juanucho (Juan) ; Carlucho (Carlos) ; Perucho (Pe- dro) ; Pedrucho (Pedro) * (Curic6) ; Marucha (Maria)

-uja: Maruja (Maria). - d o : Menchula (< Menche < Mercedes); Punchulo (<Pancho < Francisco).

(Li-

(Iquique) .

No se registran terminaciones carifiosas en -as, -is, -s.

5 96. HIPOC~R~STICOS

Los hipocoristicos chilenos son numerosisimos. Daremos a continua- ci6n una lista de 10s principales (se omitieron 10s diminutivos) . La mayoria de ellos se usa en forma identica a lo largo de todo el pais, sin que se pueda establecer una geografia dialectal. Las diversas va- riantes no tienen limites regionales como suele ocurrir en otras par- tes (cp. BOYD-BOWMAN, Guanajuato, § 110 y H. L. A. VAN WIJK, Los hipocoristicos hondurefios en Romanistische Jahrbuch, Hamburgo, t. xv, (1964), pp. 302-312. En cuanto a1 us0 chileno, ver tb. LENZ, Ora- cidn, § 137.

Adela Leln, Dela; Adelaida Yaya, Laida; Agustin Cucho; Alamiro Miro; Alberto Beto; Alejandro Jano; Alfonso Poncho; Alfred0 Cheo; Alicia Licha, Chicha, Lila; Ambrosio Bocho; Amelia Mala; Anastasio Tacho; Angel Gelo; Antonia, Antonieta Tofia; Antonio ToAo, Tof i i to ,

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(Tuco , T u q u i t o <Antuco) ; Arcadio Cayo; Armando Mando; Arse- nio Cheno; Arnold0 Nolo; Aurora Lolo; Ascensih Chencho; Aurelia Lela; Aurelio Lelo. Beatriz Ticha; Bernarda Befia, Yaya; Bernard0 Nardo, BeAo (sur) Berta Beti. Camila Mila; Carmen Carnzencha, Carmelula; Catalina Lina; Cecilia Chila; CCsar Checho; Clara Lala; Clemencia Mencha; Cristina Tina; Cruz Cucha; Custodio Toyo. Daniel Nelo, Melo; Delfin Fincho; Delfina Fina; Diego Yeye; Dolores Lolo, Lola; Doming0 Mingo, Chumingo, Chuma; Domitila Tila. Edelmira Mira, Mitucha; Edmundo Mundo; Eduardo Guayo, Lalo; Elena Nena; Eliana Nana; Emilia Mila; Emiliano Milin, Miniano; Enrique Quique, Quico; Enriqueta Queta; Ernestina Tina; Ernest0 Neto; Esperanza Pella; Ester Tete'; Eugenia Quena, Gena; Eugenio Queno, Quelo; Eulalia Lala; Eusebia Cheba; Eusebio Chebo. Federico Perico, Quico; Fernando Nano, Tano, Nando; Filomena Menu; Francisco, Pancho, Panchulo. Gabriela Gaby, Lela; Georgina Gina; Gertrudis Jecho; Gilbert0 Beto; Gloria Gori, Yoya; Gonzalo Chalo; Graciela Chela; Gregorio Goyo; Guadalupe Lupe; Guillermina Mina; Guillermo Memo, Llemo; Gusta- vo Tavo. H e r d n Nancho, Nano; Herminia Mina; Hortensia Tencha; Humberto Beto; Ignacio Nacho; In& Nena, NinC, Neche; Isaac Caco; Isabel Cha- bela; Isidora Cheya. Jer6nimo Mirno; Jes6s Jecho; Joaquin Juaco, Caco; Jorge Coque, Choche; JosC Pepe; Josefina Pepa, Chepa; Juan Juancho; Julia Chula. Laura Lala; Leonor Nora, Wona; Leontina Tina; Leopolda Polda, Pola; Leopoldo Polo; Liborio Boro; Lidia Lila; Lisandro Sandro; Lucia Chila, Chia; Lucinda Chinda; Lucrecia Quecha; Luisa Lucha; Luis Lucho, Licho; Lucila Chila; Lorenzo Lolo. Magdalena Lena, Malena, Mali; Manuel Manolo, Mafiungo, Rungo; Maria AngClica Queca; Maria Eugenia Maquena; Maria Isabel Maria bel; Maria Luisa Marisa; Maria Luz Mariluz, Malzi; Maria Raquel Mariquel; Maria Teresa Marite'; Margarita Maiga; Mercedes Menche, Menchula, Cheche; MoisCs Moncho. Natalia Tacha; Nicol5s Colacho, flico; Noemi Mimi; Norbert0 Beto. Octavio Tavo; Olga Cholga, Oya; OnPsimo -a Chemo, -a (Los Ange- les) ; Osvaldo Lalo, Valdo; Otilia Tot i , Ti la . Pancracio Casio, Crasio; Pedro Pello; Pilar Pili. Raimundo Mundo; Ramiro Miro; Ram6n Moncho; Raquel Q u e k

'

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Ra61 Rulo , Tu lo ; Rebeca Queca; Regina Gina, Quina; Reginald0 Naldo; Renato Tato; Rosalba Chalba; Rosalia Chalia; Rosario Cha- ro, Chayo. Santiago Chago, Yago; Segundo Chundo; Sergio Checo, Checho; So- fia Chofi, Chopi. Te6filo Filo; Teresa Techa, Tete‘; Trinsito Tato . Ursula Chula. Valentina Tina; Vicente Vicho; Victoria Toya. ZuIema Lema.

5 97. CAMBIOS MORFOL6GICOS EN LOS HIPOCORfSTICOS

1. Adici6n o cambio de vocal final para sefialar el gCnero: Beatriz Ticha; Clotilde (Cloti) Clota (v. A. RABANALES, Zntrod., p. 45) ; Enrique Quico; Isabel Chabela; Manuel Manolo; Jorge Coco; Agus- tin Cucho; Exequiel Quelo, Chequelo; Policarpo Polo; Manuel Run- go; Raquel Quela; Washington (Guachi) Guacho (v. A. RABANALES, o.c.)

2. La terminaci6n de cariiio -i usada, en la mayoria de 10s casos, en nombres tornados del inglks y, sobre todo, en las formas propias de la lengua de 10s adultos, encontramos en: Betty, Beti (Beatriz) ; Gaby (Gabriela) ; Mary (Maria) ; Rosi (Rosa) ; Chofi (Sofia) ; Yol i (Yolanda) ; Paty (inflex. ingl.?) (Patricia, Pa- tricio) ; Pachy (Patr’icia, Patricio) ; Pety (Petronila) ; Carmenchi (Car- men) ; Aly , Lichy (Alicia) ; Techi (Teresa) (Taka) ; Pili (Pilar) ; etc. Respecto de estos cambios relativos a 10s hipocoristicos hondurefios, vCase el estudio arriba citado de H. L. A. VAN WI JK, pp. ,310-312.

Para 10s diminutivos, v. BENGT HASSELROT; cp. tambih NRFH, XIII,

pp. 105-107; Archiuo de Filologia Aragonesa, No 8-9, pp. 105-120.

§ 98. AUMENTATIVOS

1. El sufijo -6n: Es de gran vitalidad en todo el pais. Es aumentativo o intensiuo en:

camisdn ‘vestido, traje de mujer, except0 cuando es de seda negra’ (MED.) ; chaldn (vulg. charldn) ‘chal grande’; clzifldn m. ‘viento co- lado e impetuoso’: “un c h i f l h de aire helado”; ‘rabi6n’; jutrdn (< fu- tre) (vulg.) ; neuazdn f. ‘nevada copiosa’ (v. supra) ; nifidn (ROMAN) ; remezdn m. ‘sacudimiento breve, per0 violento, de tierra’; trastabilldn m. ‘movimiento brusco y vacilante hacia atris’, como en la Argentina y otros paises.

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Medina trae: adobdn ‘de tamafio mayor que el adobe, emplenta’; bolsdn ‘bolsoi; canchdn m. ‘cancha grande’; cuchilldn m. ‘doladera’; potrdn m. ‘cabs- 110 de dos a tres afios que esti amansindose’; za$atdn ‘chanclo de goma’,

Expresa golpe o accidn brusca: agarrdn ‘agarrada’. Con idkntico significado en oiros muchos paises; cimbrdn ‘sacud6n’. “Pedro le dio un cimbr6n a Juan” (MED.) ; guantdn ‘guantada’; machucdn ‘machucadura’, Am&.; pellizcdn ‘pellizco fuer- te’; picotdn ‘picotazo’; tarascdn ‘tarascada, mordisco’, AmCr.; trompdn ‘pu fietazo’.

Designaci6n del hombre por alg6n defecto: agravidn, nu ‘persona que se agravia ficilmente’ (MED.) ; barbdn ‘barbudo’; cachetdn ‘fanfarrbn’; ‘cachetudo’; cachetona ‘engeida, encopetada’; carantdn, nu ‘cariancho’; candelejdn ‘cindido, inocent6n’; cebollona ‘solterona’; c e g a t h , nu ‘cegato’ (MED.) ; chascdn, nu ‘greiiu- do, enmarafiado’; guagualdn ‘hombre con ocurrencias de guagua’; gua- sdn ‘individuo de modos torpes’; guatdn, nu ‘barrigudo (MED.) ; hoci- cdn ‘hablador’; huevdn ‘tonto’ (obsceno) ; jetdn ‘jetudo’; manddn; ma- mdn ‘que mama mucho’; narigdn ‘narigudo’; preguntdn, na; ~ u d d n ‘su- doroso, muy propenso a sudar’ (Iquique) . Como insult0 se usa vulgar- mente pajardn, nu ‘persona atolondrada, boquiabierta’ (Centro) . Formaciones en -arrdn:

S610 anotamos mancarrdn ‘caball6n o palizada para torcer o con- tener el curso de una corriente de agua’; ‘d.d. una persona que se ha inutilizado para el trabajo’ (MED.) . Adjetivos en -dn: aldn ‘aludo’ (d. d. sombrero) ; apurdn ‘que se apresura en hacer o en que se haga alguna cosa’; barbdn ‘barbudo’; cabezdn, nu ‘d. d. la be- bida alcoh6lica muy fuerte’; curaddn, nu (PINO, 11, p. 208) ; dificildn, nu .muy dificil’; escasdn, nu ‘muy escaso’; feucdn, nu ‘no muy feo’; liviandn, nu; memoridn, nu ‘d. d. la persona que tiene muy buena memoria’; pocdn ‘muy poco’; querenddn ‘muy carifioso’; rardn ‘muy raro’; rego- de&, nu ‘que se regodea’ (MED.) ; ricachdn (v. supra).

La desinencia -dn, sobre todo en la lengua conversacional, expre- sa en muchos adjetivos “lo que se parece a alguna cosa” (ECHEV., p. 112) , como por ejemplo: buendn ‘bastante bueno’; dulzdn ‘algo bas- tante duke’; enfermdn; maldn; redomdn (v. MED.) ; sabrosdn ‘algo sabroso’; tontdn; etc.

En cuanto a enfermdn, se usa sobre todo medio enfermdn (Cp. A. RABANALES, Recursos, BFUCH, x, p. 246).

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Doc. lit.: “Medio les6n, el saltiaor me- nor.. .” (PINO, I, p. 135). “Stoy algo cegat6n” (A. HER- NANDEZ, Arbol viejo, p. 161). “La verdh qu’es rar6n” (A. HER- NANDEZ, Arbol viejo, p. 13). “ruera (nu’era) ning6n chas- c6n” (U. O., p. 83) . “-Como no miaguanthis, les ije, n’ostoi pa jet6n.. .” (Chilena-

das, p. 37). “yo soy mPs o menos giien6n pa regorver un pingo” (Tr. Ma., I,

“faltaba poc6n pa las doce” (Chi- lenadas, p. 48). “Livianonah estPn, per0 pa de- fenderse estPn giienas” (PINO, I,

“Dificilona sera la cosa para. . .” (“Ultimas Noticias”, VII, 1963) .

P* 9)

p. 49).

Kumentativos en -dn que han dejado de serlo: adobdn (v. supra) ; bolsdn ‘bolso’; cabrdn ‘padre de mancebia, ru- fi8n’; cabrona ‘mujer que administra una casa de prostituci6n’; cho- c l d n ‘reuni6n politica’; encerrona ‘encierro’; reuentdn ‘mineral aflo- rado’; sentazdn ‘en mineria, derrumbamiento s6bito de una labor’ (MED.) ; uaquillona ‘vaca nueva de dos a tres aiios’, formado sobre el diminutivo vaquilla ‘ternera de aiio y medio a dos aiios’ justifica su significado mediante el sufijo -dn, -ona.

La voz corredn (aumentativo de correa = correa delgada), en el giro (“llevar o tener a alguno a 10s correones”) “en 10s correones” z

en la pretina, en el cinto, dej6 de ser aumentativo propiamente tal.

2. El sufijo -ote, -ota:

Son m8s escasos 10s sustantivos de formaci6n mPs reciente con estos sufijos aumentativos;en relaci6n con derivados en -dn, -ona: la len- gua com6n emplea: amigote; hombrote; mujerota; palabrota; etc., pre- firiendo, en general, 10s aumentativos en -dn: h o m brdn; muchachdn; mujerona; niEdn.

Es frecuente, sin embargo, en 10s adjetivos, como por ej.: feote; gordota; grandote, grandota; granduldn (granddn s610 como apelli- do) ; ingratota ‘ingrata’ (Norte Chico; v. BFUCH, IV, p. 194) ; simplote; viejote; cp. A. RABANALES, Recursos, BFUCH, x, p. 244; pavota ‘tonta’.

De nuevas formaciones en -ote podemos citar: cachota ‘espinilla’ (Iquique) ; palote ‘individuo muy alto del cuerpo’; zool.: ‘caballo del diablo’; patota ‘grupo de gente joven bulliciosa y pendenciera’ (proba- blemente argentinismo) ; pafiota ‘hallulla’; pericote ‘rata grande del campo’.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (289)

Doc. lit.: “iC6mete el billete! -dijo un hombr6n” (SABELLA, Norte Grande, p. 180).

Con frecuencia se agrega a un aumentativo en -6n, -ona y -ote a fin de reforzar a6n mis su significacibn: chasconaza; flojonazo; grandotazo; saltonazo ‘muy salt6n’; tontonazo; tontorronazo.

No se usa en Chile la reduplicaci6n de -azo.

“De estos recintos la patota sa- caba en camiones 10s chuicos” (“Clarin”, 19-vr~65) .

Doc. lit.: “Bonitazo taba el trigo -0bser- v6 un lefiador” (LATORRE, H o m - bres y zorros, p. 67). ‘ I . . . me pesc6 mui recontenta-

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za” (Chilenadas, p. 30). “En la mula “sillera” un hombro- nazo . . .” (SABELLA, Norte Gran- de, p. 85) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (290)

Argentina) ; esquinazo ‘serenata’; estacazo (< estaca) ‘censura, obser- vaci6n acre’; gambetazo (< gambeta < gamba) vulg. ‘paso, salto’; guaracazo (< guaraca ‘honda’) ; ‘golpe que se da con la guaraca’; guas- cazo ‘golpe o azote que se da con la guasca’; guatazo ‘costalazo’; fig. ‘fracaso, desengafio’; lambetazo vulg. ‘lenguetada’; pencazo ‘golpe que se da con la penca’; fig. fam. ‘trago de licor’; pecascazo ‘pedrada’; pica- nazo ‘golpe dado con la picana’; planazo ‘cintarazo’; puertazo; qui?iazo ‘golpe que se da con la p6a del trompo’; silletazo ‘golpe que se da con una silla’; surazo ‘soplo recio ckl viento sur’; telefonazo ‘telefonema’; trancazo ‘golpe que se da con la tranca’; varillazo ‘golpe dado con una varilla’; etc.

Varias de estas formas ocurren tambien en otros paises de habla hispana.

“Tiempo queda para desquitar- mas Noticias”, 1963).

4. Los sufijos -ada, -azo, -dn en la representacibn del caricter in- terior de una acci6n contundente.

En varios casos en que ocurren dos o tres formas hay Clara preferen- cia por una en el uso, sin que se observe en el fondo una diferencia semintica €rente a las otras: guantada-guantdn-guantazo: se prefiere guantada (vulg. guantci) ; manotada-manotdn-manotazo: se prefiere manotada; campanada-campanazo: se prefiere campanazo: trompada- trompdn; se prefiere trompdn.

Doc. lit.: “te cay6 una guanti en el ojo” (U. O., p. 19).

Superlativos

§ 99. SUPERLATIVOS EN -isimo

Son frecuentes solamente en el habla culta; la lengua popular 10s emplea muy poco. Las formas que tienen un diptongo en el primi- tivo lo conservan en 10s derivados, tanto en la lengua culta-literaria y familiar, como en la popular. Asi se dice comimmente: buenisimo; fuertisimo; gruesisimo; nuevisimo; recientisimo; tiernisimo; viejisimo.

Tambien se registra luenguisimo.

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En el nivel popular se recurre, en general, a 10s prefijos re-, recon. tra- y requete-: remalo; requentecontramalo; requetemalo; etc., 0 a1 sufijo -azo, muy frecuente en 10s medios rural y vulgar: buenisimo (culto) - rebueno - buenazo; lindisimo (culto) - relinda - relindaza; le- jisimo - lejazo; etc. (V. A. RABANALES, Recursos, BFUCH, x, p. 248) ; despacio - redespacio; buey - rebuey - rebueyazo.

Respecto de chiquiturro ‘muy chico’, vCase supra ‘Diminutivos’,

Doc. lit.: “10s hoteles pien recontra caro” (Chilenadas, p. 42). “. . .que es mAs requete voltiao- ra que el garrotazo. . .” (A. HER-

N~NDEZ, Cardo negro, p. 6 ) . “me voy no mas, aunque le repe- se a1 que le requete pese., .” (Chilenadas, p. 11) .

La ponderacidn inversa, o sea la exaltaci6n de cualidades median- te terminos peyorativos, es la que se observa tambiCn en otras partes: pronunci6 un discurso brutal; tuvimos un Cxito bdrbaro; gana una saluajada de dinero; estuvo bestial; jmanso cototo! (manso = in- menso). La ironia combina una acci6n violenta con una calificacih de algo suave.

5 1010. NOMBRES COMPUESTOS

En el habla chilena se registran nombres compuestos de diferente orden:

1. sustantivo + sustantivo:

botamanga (= bocamanga) ; buscarril (< omnibus + carril) ; ca- chafaz ‘hombre picaro y sin verguenza’; chinchemolle ‘tabolango’ (Ac) ; guatapique (< guata + quech. piqui ‘nigua’) ‘especie de tri- quitraqui’; etc.

2. adjetivo + sustantivo y sustantivo + adjetivo:

cariblanco, ca (< cara + blanco) ‘d. d. la caballeria o res vacuna que tiene la frente blanca’; ‘persona de sangre espaiiola, contrapuesta a la indigena’ (MED) ; carilampifio, fia ‘barbilampifio’; carilargo, go ‘apenado, avergonzado, amostazado’; patichueco, ca (< pata + chue-

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c ~ ) adj. fam. y vulg.; sietecolores ‘pajarillo que habita en las orillas de las lagunas’; sietecueros ‘tumor que se forma en el talbn del pie, especialmente a 10s que andan descalzos’. U. t. en otros paises de His- panoamkrica.

3. verbo + sustantivo:

aplanacalles ‘azotacalles’; fam. fig. ‘persona que anda continuamente callejeando’ (MED.) ; botaguas ‘moldura en la base de 10s postigos’ (MED.) ; buscapleitos ‘picapleitos’, es americanismo; cierrapuertas ‘ac- ci6n y efecto de cerrar 1% puertas de calle ante el .peligro pr6ximo de una revuelta u otro accidente parecido’ (des. hoy) ; cargaburros ‘juego de naipes’ (A. RABANALES, Introd., 5 120) ; cortapapeles ‘plega- dera’; cubrecorcho (v. A. RABANALES, Introd., 5 120) ; chupamedias ‘adulador’ ({argentinismo?) , leng. estudiantil; lavaplatos; Zustrabotas; matapenquero (zmataperros?) (v. A. RABANALES, Introd., § 120) ; (Norte) ; matapiojos ‘caballito del diablo’; ‘IibClula’; rnatasapo ‘juego de muchachos parecido a1 de la apatusca’; rnatasuelo ‘costalada’; pica- flor ‘colibri’; fig. ‘d. d. que varia con frecuencia de aficiones, especial- mente de las amorosas’; es general en Chile; portavianda, es general; pelapecho ‘brujo’ (Chilok) ; rompenueces ‘cascanueces’, es americanis- mo; raspacacho ‘raspa’; recogemigas ‘instrumento para recoger las mi- gas’ (ROMAN) (des.) ; rajachucha ‘estuprador’ (vulgarisimo insulto) ; tapabarro ‘guardabarros’, es general en Chile; tapaguata; tapapies ‘hu- le que lleva el cochero sobre las piernas para defenderse del lodo o del polvo’; tapapatio ‘paramento de tablas a la altura de un hombre en :alerias y balcones, para que no se vea lo que pasa en el patio’; tapa- 3echo; tomacorriente m.

Respecto de fotocopia y radiopatrulla, etc., v. supra ‘Pseudopre- ijos’. Luego: comequecha; guardaviiras ‘hombre que se emplea en guar- jar una vifia’; rajadiablos, etc.

5 10 1. NOMBRES VOCATIVOS DE TRATAMIENTO

Varian bastante las fbrmulas de tratamiento de acuerdo con 10s ni- veles sociales. Sobre este tema, vCase LUISA EGUILUZ, BFUCH, XIV (1962) pp. 169-233.

De hijos a padres: Ocurren las siguientes formas: padre (respetuoso) ; papii; papito; pa-

pi; apd; pa; papacito; papaito; taita; tata.

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madre; mamd; mami; amd; ma; mamita; mamacita; mamaita. En nmbientes urbanos, 10s hijos adultos de familias cultas de la

clase media emplean, para tratar a sus padres: papd y mamd (en au- sencia: mi padre; m i madre) .

Los nifios pequefios se dirigen carifiosamente a ellos con las for. mas: m a m i (mamita); papi {papito). Esto es comim, sobre todo en la capital; en gran parte tambikn en provincia. Son de us0 muy li. mitado, en cambio, por ejemplo, en ChiloC, pero, en general, han penetrado en todas las clases sociales.

Entre gente humilde, especialmente campesina, se usa: paire; taita, tata (raras veces) ; taitita; maire; mairecita; madre; mamd.

En ambiente popular la gente adulta: paire o tata o taita; pap& mamd; en la clase baja: apd-amd.

El vocativo tata se usa como tratamiento carifioso preferentemen- te en clases humildes y por niiios de corta edad. (Para mis detalles, v. ROMAN, s. v. tata, taita; LENZ, Dicc. s. v. taita; ib., BDH, VI, pp. 32, 37; BDH, 11, p. 127).

En la mayoria de 10s casos el tratamiento de hijos a padres es el siguiente: clase alta: papi; m a m i (nifios hasta 15 afios) , mPs que papd y mamd; padre; madre (adultos) ; clase media y semiculta: papd; mamd; tata; mama; viejo; vieia (ca- riiiosamente) ; clase baja: apd; amd; paire; naaire; mama; papd; gente adulta del pueblo: paire o tata o taita; en el medio campesino (niiios) : papd; tata; taita; taitita; mamd; ma- ma; amci; en el medio urbano (adultos) : taita; mamd; mama; (nifios y adul- tos) : papd; papi; tati; viejo; mami; viejita.

se dirige a sus padres con el tratamiento de jefe-jefa o patrdn-patrona, o se les llama viejo-vieja.

Los estudiantes usan mucho papi-mami. Entre la gente campesina se usa padre y madre en circunstancias de mucha solemnidad.

En el Norte de Chile, el us0 de 10s tratamientos es igual que en el resto del pais. En la clase alta, de hijos a padres preferentemente papi-mami. Los nifios de corta edad: apito-amita; en las clases PO- pulares: taita-mamd.

Los niiios de 10 y mis afios usan, en el grupo culto y popular: papd-mamd; 10s proletarios sin educaci6n: apd-amd.

En algunas partes, la gente de campo (Ovalle, por ejemplo)

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De nietos a abuelos: En la clase alta y media culta: abuelito; abuelita; abueli; memd (di- cen 10s nifios) ; ( m i ) abuelo (10s adultos) ; tata; tatita; nona; nana; &uelo; abuela; mama; mamita; I

en la clase popular (rural) : aguelito; guelito; aguelita; guelita; tata; tatita; taita; taitita.

En 10s grupos populares se observan casos (por ejemplo, en el Sur, Talcahuano) en que se emplea papdviejo; mamdvieja; tambiCn: papdvejo y mamdveja. En 10s adultos predominan abuelo y abuela, entre 10s hombres; y abuelito y abuelita, entre las mujeres.

Tata es empleado sobre todo por 10s nifios pequeiios.

N 0 T A . A1 referirse a la suegra, no a1 dirigirse a ella, despectiva- mente, el pueblo dice a veces: la

e Doc. lit.: “-{C6mo les va? - a loh abuelito, papaito” (PINO, I, p. 132).

vieja de mi suegra; la sargento mayor.

De yerno a suegra: Se usa, en general, sefiora, acompafiado por el nombre de pila:

sefiora Anita; en ambiente popular: fia y misid Anita. Per0 tambikn, se le llama suegra o mamita.

De sobrinos a tios: En general tio-tia, acompafiado por el nombre o por el hipocorfs-

tico: tio Carlos.

Entre amigos: Se dan muy variados tratamientos: compadre; cumpa; compaffe-

ro; compafia; socio; jefe; colega y, en particular, viejo; tambiCn se escucha: hombre; chiquillo; cabro; cufia; m’ijo; gallo; fiato; guatdn; huevdn; guachita; chinita.

Con cierta frecuencia se oye hermano por amigo. Ahora se usa tambiCn camarada. En algunas partes, entre gente del pueblo: gancho.

El vocativo amigo (amistad) se usa, en general, cuando hay poca confianza; en cambio, compadre y viejo, en cam de mucha fami- liaridad.

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Doc. lit.: “Faltan como dos deos pa las do- !ce, mi amistaita” (ChiZenadas, p. 50; A. HERNANDEZ, Arbol Vie- io, p. 10) . “$6mo est& comadrita?” (PI- NO, 11, P. 163) .

“iNosotros no nos equivoca. mos nunca, gancho!” (M~NDEZ, Chicago, p. 185; V. tb. Chiletla- das, p. 28). “Oiga compafia, le ije a un ami go” (ChiZenadas, p. 64).

Como f6rmulas de respeto suelen emplearse entre amigos: sefior; sefiora; don; caballero; sefiorita. En la clase popular: don.

Entre desconocidos: Suele emplearse: sefior, sefiora; don; caballero; sefiorita; joven;

amigo. Se usa mPs seAor que caballero. En la clase popular: ifior; ifiora; don.

En algunas regiones, en particular en Antofa*gasta, se interpela a 10s desconocidos, Sean o no mayores de edad, con el vocativo joven: ioiga, jouen!; ia Ud., jouen!; idisculpe, jouen!

De mayores a nifios: nifio; chico; cabro; cabrito; chiquillo; chiquilla; cabrita. No se em- plea ni nene ni pibe.

D e siruientes a sefiores: Se usan las f6rmulas de respeto: sefior; patrdn; etc.

A personas tituladas: Se les trata con el titulo correspondiente; sin embargo, s610 en el

cas0 de 10s mCdicos se emplea en forma general en todas las clases sociales el titulo de doctor (con sus variantes vulgares: dotor; deutor) (centro meridional) ; dostor (norte, Antofa*gasta) . En la clase media se les est5 dando este mismo tratamiento a 10s dentistas. Para dirigir- se a otros titulados se usa, en general, sefior: sefior abogado, sefior juez; etc.

En la capital, en particular, en circulos universitarios, se ha intro- ducido la costumbre de emplear: profesor, para dirigirse a un cate- dritico: &dmo estd, profesor?

El vocativo mPs combn para tratar a un cura es padre o padrecito, sea cual fuere la clase social a que pertenece el hablante. Per0 tam- biQ es frecuente sefior cura. En ambiente rural: pairecito (pagrecito).

A Dios se da en el lenguaje rhtico el vocativo taita.

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Doc. lit.: “UstC se calla, so infeliz. . .” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 22).

PRONOMBRE

“Se enoj6 bien Taita Dios -ex: clam6 Utrera” (DURAND, Campe- sinos, p. 64).

§ 102. CUADRO ESQUEM~TICO

El pronombre personal del lenguaje vulgar tiene a traves de todo el pais las siguientes formas:

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Singular Plural -

1 yo [yo] [io] , (yos) 1 nosotros [nohot~o] [lo% t.Ioh]

2 VOS [be“] Y [pQh] 9 (tus) [Id tlOh] [los6t.1os] (semicultos)

3 61 [el] N [er] ella [Cya] 2 ustedes [uhtCeh] [ustCs] usted [uW]

3 ellos [CYOh1

ellas [Cyahl

Cp. VICU~A: “Ustts, en la conversaci6n, es mis com6n que ustedes” (Romances, p. 1331, n. 2 ) . TambiCn suele ocurrir la forma uste(d)en.

Doc. lit.: “Naide puede cuidar mejor es- tas niiias que nohotro”. (PINO, I,

“ @ I C ti abih figurao tus?” - Contestacih: “El tus si abia per-

p. 35) .

dio i en tu ocico a aparecio” . . .

N o T A . La s de tus y yos apare- ce evidentemente por analogia de vos (cp. KANY, ASSynt., p. 71).

El femenino nosotras es de escaso uso; lo usan las mujeres para re calcar cosas distintivas de su sex0 frente a1 masculino.

Acerca de 10s pronombres personales del castellano americano en general, y del us0 chileno en particular, trat6 R. LENZ en su articulo “Sobre la morfologia del espafiol de AmCrica” (v. BDH, VI, pp. 261- 268) y en La oracidn y sus partes (§ 156), insistiendo, en especial,

’ en el problema del voseo. VCase ahora tambiCn EGUILUZ, BFUCH, XIV,

pp. 170-184

Con respecto a1 voseo de AmCrica, vCase HENR~QUEZ U R E ~ A , Obs. sobre el espaAol en Andrica, en RFE, 1921; id. en BDH, IY, pp. xx-xxII;

TISCORNIA, B D H , 111, 3 97; LAPESA, H L E , pp. 13516-358; y sobre todo E.

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C

KANY, ASSynt, pp. 55-91 (en cuanto a Chile en particular, pp. 67-72). Para el us0 chileno, consGltese tb. PALACIOS, Raza Chilena, pp. 159- 160 y A. ZAMORA, Dialect., pp. 321-328; tambikn A. CASTRO, Pecul. ling. riopl., pp. 74 y ss. y A. ROSENBLAT, Lengua y cultura de Hispano- amtrica, Caracas, 1962, pp. 14-19.

El espafiol de Chile conserva, igual que en otros paises hispano- americanos, todos 10s pronombres personales del siglo XVI, salvo vos- &os, os y el posesivo vuestro (cp. LENZ, Oracidn, § 156) : “. . . en Chile, hasta hoy, no se oye nunca vosotros, os y vuestro”.

La pCrdida de estas hltimas formas se comprueba tanto en la len- gua culta como en la popul@r; suelen emplearse s610 en el estilo ce- remonioso de 10s discursos academicos u oficiales. Como plural de tzi, vos y usted se usa ustedes.

En general; las formas del pronombre personal usadas en Chile coinciden con el cuadro que ofrece A. ESPINOSA para el nuevomejicano

1. Respecto del pronombre yo y sus variantes, v6ase supra. 2. Las formas me, te, le, se, ustk(d) pierden en la conversaci6n co-

rriente la -e ante e-, i- iniciales de palabra: jm’entiendes?; ps t ’ irk mafiana?; mas, ante a-, o-, u-, la -e se convierte en ti]: [ljisen] (le hacen) ; etc. (v. supra).

3. El pronombre lo pierde su -0 ante o-, u- y la convierte en [w] ante a-, e-, i-: l‘odio; lo hizo [lwiso]; v. supra.

,

~

(v. BDH, 11, 55 41-48).

En el lenguaje de 10s campesinos, la forma usted es reemplazada por el arcaico su mewed como tratamiento de respeto, a1 dirigirse a1 patr6n (v. supra, ‘F6rmulas de tratamiento’) . A 10s jueces se les trata de usia: su seiioria.

Los trabajadores de la ciudad se tratan de usted, per0 en el am- biente de confianza prevalece el voseo (v. supra).

Contrario a la creencia comfin, el uoseo esti todavia vigente y casi general en las clases populares de nuestro pais, pues tanto la gente iletrada de las ciudades y suburbios como 10s campesinos y medios bajos rurales lo practican corrientemente, incluso 10s alumnos de 10s liceos y estudiantes universitarios suelen tratarse de vos en su con- versacibn familiar. En la isla de Chilok, sin embargo, predomina hoy el tuteo s8bre el voseo en la lengua popular. Este fdtimo es mds bien propio del vulgo, como en el resto del pais. Per0 se emplea s610 en- tre familiares y amigos.

{ ’

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Doc. lit.: “”os toy yos, paire, pa sopoltal n’iun contratiempo.. .” (Don

2. E., p. 161) (cp. KANY, ASSynt., p. 71, n.) .

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MAPA E

La

isla b

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Si en nuestras provincias nortinas y sobre todo en las zonas fronte- rizas se comprueba el predominio del tuteo o mayor tendencia a 61 que en Ias regiones centrales y sureiias, se podri ver tal vez cierta influen- cia del per^ y de Bolivia, siendo ambos paises decididas Areas del tuteo.

Vos es solamente forma t6nica en funci6n de sujeto o de comple- mento de preposici6n; el pronombre complementario itono correspon- diente es te: “{aonde vais uoh? i T e acompaiio?”; el posesivo, tu , t u p . De ahi: sentdd + te, vos > sentdte.

En el voseo, el pronombre reflejo singular es siempre te: Zen quk te pasdis?; Zen que‘ te llevciis?; vos te ponis; cp. “Vos te vah a quedar aqui”, PINO, I, p. 45.

Como primera persona de plural, se usa casi exclusivamente noso- tros para ambos sexos; es raro oir nosotras (cp. LENZ, Oracidn, Q 156). Sin embargo, es frecuente su empleo en el habla vulgar de la Isla de Chilo6 (A. M. GALLARDO). En la lengua popular y vulgar, la forma los por nos(1o juimo); lohotioh por nosotros es comim y corriente en todas las regiones del pais, con excepcibn de ChiloC, donde en general no se usa (por ej. Chonchi, Achao, QueilCn, Que116n, Chacao, Castro) . En Ancud, la sustituci6n de nos por los, nosotros por losotros, entre el vulgo, serri importaci6n continental: mafianu Zosotros 10s vamos. (Cp. Don 2. E., p. 96).

La sustituci6n de nos por Zos es una de las costumbres mis arraiga- das, no s610 en el medio popular, sin0 tambiCn en cierto grupo del am- bie te culto: lo‘h’fi8mo (= nos vamos). Cp. PINO, Crdnica, Q 40;

Como formas complementarias inacentuadas se emplean casi ex- clusivamente en la lengua corriente lo, la, Zos, Zas para el complemen- to direct0 (v. KANY, ASSynt., 1110).

En Chile, es de us0 general en todos 10s niveles sociales, el empleo del pronombre dativo de tercera persona, en singular, cuando precede a1 complemento: ‘Juan le entreg6 10s libros a 10s alumnos’. Parece que la tendencia de convertir le en forma invariable del dativo, fuera general en America (cp. H. UREGA, BDH, v, p. 175).

Las formas ti y si son prscticamente de ningGn us0 en la lengua vulgar; se las reemplaza, en general, por vos (a vos; para vos; etc.) y de Cl; para kl; etc.

El pronombre posesivo uuestro, vuestra -desaparecido- se susti- tuye por de ustedes; y nuestro, nuestra, muchas veces, por de nosotros; y suyo por de e‘l; etc. (cp. ROMAN, I, p. 380) .

MA 4, GELS, Q 7.

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Doc. lit.: “ . . . Vida mida, que 10s hemos de casar aunque 10s cueste la vida” (VI- CUF~A, Romances, p. 1169).

Q 103. PRQNOMBRE INTERROGATIVO

“-Y pa que 10s vamos a apurar- 10s.. .” (Tr. Ma., 11, p. 52). “ . . . A vos y a tu quiltro 10s vOy a atravesar de un balazo” (LA- TORRE, Hombres y zorros, P. 2103).

S610 merece menci6n el us0 de quitn (variante: qutn) como plu- ral a1 lado de quie‘nes, en la lengua vulgar: iQuen le creyera! ( U . o., p. 58).

La forma cziyo es hoy exclusivamente del lenguaje literario; la lengua comim la reemplaza por de quitn: ide qui& es este libro?

En lugar de cudnto se emplea con frecuencia tambien en la len- gua general el arcaico qut tanto, per0 casi siempre en el giro lqut tanto serd?

No se emplea cudn sino en la lengua literaria.

Doc. lit.: ‘‘{QuC tanto sed, ije?” (LATO- RRE, Hombres y zorros, p. 117). ‘‘{A quen mandara a buscar?”

(BRUNET, M . Rosa, p. 37) . “ . . . a ver con quCn se van a ir” (PINO, I, p. 25).

$j 104. PRONOMBRE RELATIVO

Los relativos quien, cual y cuyo quedan relegados a1 estilo literario; se reemplazan por que o el que.

§ 105. PRONNOMBRES Y AD JETIVQS INDEFINIDOS

1 1. Es corriente en la lengua com6n el us0 del indefinido harto, des-

aparecido hoy en parte de AmQica: harto come; etc.

2. El us0 de aZguien no se halla en la lengua popular; se le reemplaza por alguno.

La lengua popular usa frecuentemente denguno por ‘ninguno’, forma que muestra disimilaci6n (v. MANGELS, Q 7,3) . Doc. lit.: “Denguno me dijo adi6s” (VICU~A, Romances, p. 549).

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3. Se emplea corrientemente, no sblo en el habla popular, sino tam- biCn a menudo en medios cultos, la forma cualesquiera como singular y quienquiera como plural (KANY, ASSynt., 146).

En ChiloC se dice indiferentemente cualquier diu; cualquiera que- ja y cualesquier queja.

V. infra, Sintaxis ‘Pronombre’.

4. La contraccih vulgar y arcaica algotro subsiste en el lenguaje rhstico.

z do algotro rastro” (LATORRE, O n Panta, p. 53). “Pa mi que 10s perros han cru-

Doc. lit.:

5. De las variantes de nadie ocurren en la lengua popular y vulgar las siguientes: naide; naiden; nadien; naire. En ChiloC tambikn nai- des. (Sobre todo, refirihdose a personas blancas, se usa el plural. Ver AZ~CAR, Gente ) . La forma rdstica mLs frecuente es naide que tambiCn es arcaica.

1 %

Doc. lit.: “. . . sin que las viera naide” (PINO, I, p. 35) (Valdivia) .

-

6. La forma ambos ha desaparecido pricticamente de la lengua ha- blada, cediendo su lugar a los dos (A~CEVEDO HERNANDEZ, Por el atajo, p. 836).

7. Como en otras partes, demds se emplea tambiCn como adjetivo: 10s d e m k candidatos; la demds gente; etc.

8. N inguno se sustituye, en la lengua popular y vulgar, por ni uno.

Doc. lit.: “ . . . n o quiero que me besuquee nidn hombre.. .” (F. C., p. 11).

9. Es raro y rhstico el femenino de poco en expresiones como: una poca de agua.

Doc. lit.: “Dame una poquita di’agua” (BRUNET, A n t . Cuento hispan., p. 255).

10. Es general en todo el pais la sustitucibn de una por uno, sobre todo en la lengua popular. Asi la mujer del pueblo, per0 muchas

299

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (304)

veces t ambih la de la clase ilustrada, dice: la miran a uno; la salu- dun a uno; etc.

Doc. lit.: “Lleg6 I’hora e la jura” (F. C.,

“ . . . l’otro est5 primero” (F. C., p. 17).

p. 22).

11. En la lengua corriente suelen contraerse las formas de todo > too; nuda > naa > nu; cada > caa > ea. Esto ocurre con mayor constancia en el habla popular.

“tVa pal norte, sefior?” (F. C.,

“pol la pura alverja” (U. O., p. 23).

p. 74).

12. Los pronombres aquel, aquella son de escaso us0 entre el vulgo; son reemplazados, en general, por ese (esa) de alld.

ARTICULOS Y NUMERALES

5 106. EL ARTfCULO DEFINIDO

Las formas contractas que son la norma en el habla popular se dan a menudo tambikn en la conversaci6n rApida de 10s grupos cultos. Asi: el da I‘ o ’1 en contact0 con una vocal: l’otro; cuando le plante’l grito; la da I’ ante vocal: I‘Alameda; l’hora; lo da I ante vocal: I‘hnico.

Muy frecuentes son las contracciones de una preposici6n seguida del articulo: para el > pa + el > pal; pero: por la > pol la > pola.

No se observan formas como conl, enl, puel, que se dan en otros paises.

$107. EL ARTfCULO INDEFINIDO

Salvo algunas elisiones comunes a las hablas populares en AmQica en general, como la de la -a de una ante las vocales iniciales: un imagen; etc., no hay ningdn fen6meno que merezca especial menci6n.

5 108. LOS NUMERALES &INALES

1. En 10s compuestos de die%, tanto la lengua culta como la popular, ofrece la reducci6n de dieci- a dici-: dicise‘is; etc.

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (305)

2. Es general tambiCn el us0 ae czen en iugar de ciento; por ejemplo: pdgina cien. Per0 se dice siempre el ciento por ciento (100%). ~ .. 3. En el habla rural de ChiloC es frecuente oir cinco cientos por qut- nientos.

§ 109. LOS ORDINALES

S610 entre la gente culta suelen emplearse correctamente 10s nume- rales ordinales mis altos, quiere decir, superiores a dCcimo. La clase baja maneja corrientemente las formas dkcimo y vigksimo por su fre- cuente us0 con relaci6n a 10s boletos de loteria.

A partir de 200, aun las personas ilustradas tienen a menudo difi- cultad para formar 10s ordi les y recurren, en general, a 10s cardi- nales; asi se oye decir con 7 recuencia “se celebra el treint(a)icinco aniversario” o “el treinticincoavo aniversario”, etc.

A1 subir en un ascensor, se le indica a1 ascensorista comimmente “ (voy) (al) piso doce”, mas no “piso duoddcimo”.

Es posible que de ahora en adelante se popularicen tambiCn 10s tCrminos centksimo y milksimo, debido a1 nuevo sign0 monetario del Escudo, equivalente a mil pesos.

El numeral primero, ra, suele apocoparse ante un sustantivo; “su primer visita”; etc.

En 10s numerales fraccionarios se usan hnicamente las formas en -avo: 3/35: tres treinticincoavos.

Doc. lit.: “No creerse de la primer nueva” (PINO, 11, p. 266).

VERB0

§ 110. VERBOS REGULARES

En la lengua culta chilena, la conjugaci6n de 10s verbos regulares ofrece muy pocos fendmenos que merecen particular menci6n.

Un cas0 muy frecuente, que abarca casi todos 10s sectores sociales, es el de emplear, en las formas de tuteo del pretCrito, la desinencia -es: tzi cantastes; comistes; etc.

5 11 1. PARADIGMA DE LOS VERBOS REGULARES

Las diferencias mis notables las presenta el habla popular y vulgar.

301

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (306)

ADVERTENCIA. Reproducimos las formas con la grafia corriente; para su pronunciacih, v. supra

Imperf. I. yo cantaba; vos (0 t6) cantabiis; 61 cantaba; nosotros cantibarnos; ustedes cantaban; ellos cantaban.

11. yo comia; vos (0 tG) comiais; 61 comia; noso- tros comiamos; ustedes comian; ellos comian.

111. yo vivia; vos (0 tG) viviais; 61 vivia; nosotros viviamos; ustedes Vivian; ellos Vivian.

‘FonCtica’ y ‘Morfologia’ (El pro- nombre).

Perfecto I. yo hei (hai) cantado; vos (0 tG) habis canta- do; 61 ha cantado; nosotros habimos (hamos) cantado; ustedes han cantado; ellos han can- tado.

11. yo hei (hai) comido; vos (0 tG) habis comi- do; C1 ha comido; nosotros habimos (hamos) comido; ustedes han comido; ellos han co- mido.

111. yo hei (hai) vivido; vos (0 tG) habis vivido; 61 ha vivido; nosotros habimos (hamos) vivi- do; ustedes han vivido; ellos han vivido.

Pluscuamperf. I. yo habia (habeida) cantado; vos (0 tG) habiais cantado; 61 habia (habeida) cantado; nosotros habiamos cantado; ustedes habian (habeidan) cantado; ellos habian (habeidan) cantado.

11. yo habia (habeida) comido; vos (0 tG) ha- biais comido; 61 habia (habeida) comido; nosotros habiamos comido; ustedes habian

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (307)

PretQito

1

(habeidan) comido; ellos habian (habeidan) comido.

111. yo habia (habeida) vivido; vos (0 tG) habiais vivido; el habfa (habeida) vivido; nosotros habiamos vivido; ustedes habian (habeidan) 'vivido; ellos habian (habeidan) vivido.

I. yo cant&; vos (0 tG) cantastes; e1 cant6; nosotros cantamos; ustedes cantaron; ellos cantaron.

11. yo comi; vos (0 tG) comistes; comisteis; 61 co- mi& nosotros comimos; ustedes comieron; ellos comieron.

111. yo vivi; vos (0 tG) vivistes; 61 vivid; nosotros vivimos; ustedes vivieron; ellos vivieron.

Pret. ant. I. yo hube cantado; vos (0 tG) hubistes cantado; 61 hub0 cantado; nosotros hubimos cantado; ellos hubieron cantado.

11. yo hube comido; vos (0 th) hubistes comido; 61 hubo comido; nosotros hubimos comido; us- tedes hubieron comido; ellos hubieron comido.

111. yo hube vivido; vos (0 th) hubistes vivido; 61 hub0 vivido; nosotros hubimos vivido; uste- des hubieron vivido; ellos hubieron vivido.

Futuro I. yo cantark; vos (0 tG) cantaris; el cantari; nosotros cantaremos; ustedes cantarin; ellos cantarin.

11. yo comere; vos (0 tG) comeris; 61 comeri; nosotros comeremos; ustedes comerin; ellos comerin.

111. yo vivirt; vos (0 tG) viviris; t1 vivirL; nosotros viviremos; ustedes vivirAn; ellos vivirin.

Futuro Ant. I. yo habrC cantado; vos (0 t6) habris cantado; 61 habrP cantado; nosotros habremos cantado; ustedes h a b r h cantado; ellos habrLn cantado.

11. yo habrC comido; vos (0 tG) habris comido; 61 habri comido; nosotros habremos comido; ustedes habrin comido; ellos habrLn comido.

111. yo habrC vivido; vos (0 tG) habris vivido; Cl

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (308)

habra vivido; nosotros habremos vivido; uste- des habrin vivido; ellos habrin vivido.

Potencial imperf. I. yo cantaria; vos (0 t6) cantariais; 61 cantaria; nosotros cantariamos; ustedes cantarian; ellos cantarian.

11. yo comeria; vos (0 t6) comeriais; 61 comeria; nosotros comeriamos; ustedes comerian; ellos comerian.

111. yo viviria; vos (0 t6) viviriais; t l viviria; nosotros viviriamos; ustedes vivirian; ellos vi- virian.

Potencial perf. I. yo habria cantado; vos (0 tfi) habriais cantado; 61 habria cantado; nosotros habriamos canta- do; ustedes habrian cantado; ellos habrian cantado.

11. yo habria comido; vos (0 t6) habriais comido; 61 habria comido; nosotros habriamos comido; ustedes habrian comido; ellos habrian comido.

111. yo habria vivido; vos (0 t6) habriais vivido; tl habria vivido; nosotros habriamos vivido; ustedes habrian vivido; ellos habrian vivido.

Subjuntivopresente I. yo cante; vos (0 t6) cantis; 151 cante; nosotros

11. yo coma; vos (0 t6) comiis; dl coma; nosotros

111. yo viva; vos (0 t6) viviis; 41 viva; nosotros

cantemos; ustedes canten; ellos canten.

comamos; ustedes coman; ellos coman.

vivamos; ustedes vivan; ellos vivan.

Perfecto I. yo haiga cantado; vos (0 t6) haigiis cantado; t l haiga cantado; nosotros haigamos cantado; ustedes haigan cantado; ellos haigan cantado.

11. yo haiga comido; vos (0 tli) haigdis comido; t l haiga comido; nosotros haigamos comido; ustedes haigan comido; ellos haigan comido.

111. yo haiga vivido; vos (0 t6) haigiis vivido; dl haiga vivido; nosotros haigamos vivido; uste- des haigan vivido; ellos haigan vivido.

304

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (309)

PretCrito 1.

11.

111.

Pluscuamperfecto I.

11.

111.

yo cantara o cantase; vos (0 th) cantirais o can- tases, cantiseis; 61 cantara o cantase; nosotros cantiramos o cantisemos; ustedes cantaran o cantasen; ellos cantaraa o cantasen. yo comiera o comiese; vos (0 t6) comierais o comieses, comieseis; 61 corniera o comiese; noso- tros comiCramos o comiksemos; ustedes comie- ran o comiesen; ellos comieran o comiesen. yo viviera o viviese; vos (0 t6) vivierais o vi- vieses, viviesCis; 61 viviera o viviese; nosotros vi- vieramos o viviesemcs; ustedes vivieran o vivie- sen; ellos vivieran o viviesen.

yo hubiera o hubiese cantado; vos (0 t6) hubib rais o hubieseis cantado; el hubiera o hubiese cantado; nosotros hubikramos o hubibemos cantado; ustedes hubieran o hubiesen canta- do; ellos hubieran o hubiesen cantado. yo hubiera o hubiese comido; vos (0 t6) hub& rais o hubikseis, hubieses comido; 41 hubiera o hubiese comido; nosotros hubikramos o hub& semos comido; ustedes hubieran o hubiesen co- mido; ellos hubieran o hubiesen comido. yo hubiera o hubiese vivido; vcs (0 t6) hubie- riis o hubikseis, hubieses vivido; 61 hubiera o hubiese vivido; nosotros hubieramos o hubibe- mos vivido; ustedes hubieran o hubiesen vivi- do; ellos hubieran o hubiesen vivido.

Estas formas se diferencian muy poco de las que constituyen el paradigma de la conjugaci6n popular de otras regiones hispanoame- ricanas; cp. a1 respecto el cuadro del habla rural de San Luis (BAITINI, BDH, VII, pp. 117-1 19) .

El futuro subjuntivo (yo cantare, etc.) , es totalmente desusado en el pueblo, asi ccmo en las clases cultas; emplease exclusivamente en documentos juridicos, disposiciones legales, etc.

En el Pret. imp., ind., 2a pers. pl., se comprueba dislocacih del acento, en todas las esferas sociales en la isla de Chiloe: saltabdmos; comidmos; venidmos; comprabdmos (Castro, ChiloC) .

De escaso us0 son, ademis, el pretPrito anterior (hube cantado) y el futuro (cantare, habrC cantado). Este idtimo es sustituido en general por formas perifrhticas (voy a cantar, he de cantar, etc.)

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (310)

El pretCrito de Subjuntivo en -se es empleado, en parte, por la servidumbre que lo considera forma m& elegante por ser de me- nos uso.

En Chilo6 no se usan las formas en -se en ninguna de las tres conjugaciones.

Las formas de vos con la segunda persona del plural del verb0 (cantdis, sabis, comistes, etc.) tienen valor de singular y han reem- plazado las de tzi con la segunda persona del singular. De este mo- do, tenemos como paradigma general para todo Chile, sin tomar en cuenta las variantes ocasionales, el siguiente cuadro:

Presente

Indicativo Subjuntivo

vos canthi (s) [bQh kantiih] vos canti (s) vos comi(s) vos comhi (s) vos vivi(s) vos vivAi (s)

Pret. imperf.

vos cantibai (s) vos comiai (s) vos viviai (s)

vos cantirai (s) vos comierai (s) vos vivierai (s)

Fut. ind.

vos cantari (s) vos comeri (s) vos viviri (s)

I m p era t ivo

canta tome vi+,

(cant5 vos) (comC vos) (vivi VOS)

Po tencia 1 vos cantariai (s) vos comeriai (s) vos viviriai (s)

Per0 a1 coexistir el voseo y el tuteo, se emplea entre el vulgo, a veces, tambibn el tii con el verbo en plural (tzi subis; etc.) o el vos con el singular (vos estds; etc., sobre todo en Chiloe).

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (311)

Asi alternan: vos cantdis N uos cantds ‘00s cantas tzi cantas - 710s tenis N tii tenis.

No se usa el tzi con las iormas en -&is Ade 10s verbos en -ar), sino en general, sblo con las en -is (isabis tzi?) ; pero cp. SIEVEKING, p. 41: tzi andabni.

“El us0 promiscuo del tzi y el vos es com6n en Chile, a6n entre per- sonas educadas” (VICU~A, Romances, p. 32, n. 1). En 10s cincuenta afios que han transcurrido desde que J. Vicufia afirmara esto, no ha variado nada en este punto.

F

Doc. lit.: , “-Qu6 haces, madre mia?

2QuC reziis y (que) veliis?” (VI- cufia, Romances, P. 206). “T6 eres como el picaflor Que piciis a las violetas; A mi no me picaris, porque la vida te cuesta” (E.

FIGUEROA, Apuntes folkldricos de lMalleco, A U C H , afio CVIII, No

‘‘{Vos soh, ailita, que me ha- blah? (PINO, I, p. 43). “vah a ir a vender voh el car- bbn . . .” (PINO, I, p. 90).

79, p. 89).

En vez de la forma en -ais de 10s verbos en -ar ocurre en varias regiones, con frecuencia en el habla r6stica, la arcaica en -ds, carac- teristica de la Argentina. Asi por ej. en ChiloC, Valdivia, Arauco, Cau- tin, Concepcibn, Parral, Linares, Valparaiso: vos amds, cantds, agarrcis, j f igds, entregds, etc. La terniinacibn analbgica -is no es peculiar de Chile solamente, como creia ECHEVERR~A REYES (p. 78), pues se da en numerosos paises de Hispanoamerica (v. BATTINI, BDH, VII, p. 121). Sobre su origen, v. LENZ, B D H , VI, p. 265.

F. J. CAVADA (Apuntes, p. 48) niega para ChiloC el us0 de las for- mas en -dis (-cis) e -is.

La primera persona del plural del presente de indicativo de 10s ver- bos en -er, cambia en la lengua popular de todo el pais, por influencia de 10s verbos en -ir, la terminacibn -emos en -imos (comimos, Po- dimos, sabimos, hacimos, habimos, etc.) .

Suele oirse a veces posedirnos (= poseemos) (PINO, 11, p. 70) . F. J. CAVADA sostiene que tales formas no tienen us0 en ChiloC

(Apzintes, p. 48). Este hecho explica luego las confusiones que produce el vulgo, a

veces, a1 emplear formas como venenaos, snlemos. Se ha afirmado que la confusibn de las formas verbales ( la pers.

PI.) de la 2s y de la 3a conjugacibn: hacimos, qzierimos, habimos a1 lado de salemos, venemos, que se dan en el Ecuador, Bolivia, Chile,

307

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (312)

y en la provincia de Cuyo, se debe a causas fonoMgicas, ya que en eStaS regiones se hace sentir, seg6n se Cree, “el influjo de ciertas lenguas indigenas que no conocen la oposici6n e / i” (RONA, 0.’ c., p. 27). Para explicar el fendmeno de 10s ejemplos arriba citados se aduce in- fluencia quechua. Per0 en el cas0 chileno la confusi6n de dichas for- mas se observa con m& frecuencia en las zonas rurales sureiias a donde no alcanz6 a llegar el influjo quechua.

Distinto es el cas0 de las provincias del extremo norte, donde se comprueba la alternancia ocasional de e / i (que [ki] N [kC] etc.) V.

supra ‘Vocalismo’.

Doc. lit.: “Tampoco sabimos na” (PINO, I,

p. 93). “Como habimos tantos” (ib., I,

p. 92).

“Es que las viejas nos ponimos tontas . . .” (A. HERNANDEZ, Car- do negro, p. 32). “Si habimos estao tomando ende la maiiana” (F. C., p. 28).

A veces hay dislocaci6n del acento: hriyamos; hciigamos; tdngamos; qudmmos; ve‘anzos. Esta idtima se registr6 en medios rurales de Lina- res (PINO), etc. TambiCn ocurre vaigris (=vayas, vayAis) , por analo- gia de las formas de indicativo cantcis, etc.

Doc. lit.: “Ahora espero de ustC que me dC una mer& para que nosotros tCn- gamoh el culto libre pa andar pa

onde nosotros quCramo” (PINO, I, p. 161). 8

“No te vaigAs olvidar . . .” (BRU- NET, M . Rosa, p. 52).

Nuestro us0 del voseo no confirma la suposici6n de que en aque- llas zonas en las cuales se dice que vos tengas, que uos lzayas tenido, estas formas del presente del subjuntivo (tengas, hayas) pudieran pro- ceder de la 2a pers. del plural desaparecido, con cambio acentual “ttngais, *hriyais por influencia anal6gica de la la pers. te‘ngamos, hdyamos, y que luego, a causa de la reducci6n del diptongo descen- dente “te‘ngais, “hriyais hayan dado normalmente tengas, hayas (RO-

Aunque en nuestra lengua popular se dan las formas te‘ngamos y hdyamos (mis frecuente es haigamos o hayamos) no se usa, sin e m bargo, que vos tengas sino que vos tengdis.

El cambio de la -e‘ de la la pers. del pret. ind. en -i (cantz’) que sefiala BATTINI (BDH, VII, p. 122) para Chile, no nos consta.

La segunda persona del preterit0 de indicativo PS -stes, en 10s

NA, O . C., p. 23) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (313)

verbos en -ar e -ir, y -steis, en 10s en -er: agarrastes; cantastes; vivis. tes; comisteis; pero: tuvistes (v. ECHEV., p. 79).

DOC. lit.: Un anuncio del Teatro Plaza de Talagante dice: “El colosal suce-

so en technicolor y Cinemascope ‘Nacistes en la Yierra de 10s Ci- clopes’ ” (2-x11-1962) .

Doc. lit.: “2Por quC te reistes td?” (PINO, 11, p. 92).

Es evidente que la interpretacibn de las formas en -stes en el voseo est5 supeditada a1 estudio concienzudo y prolijo del comportamien- to de la -s final. En el cas0 chileno, en el cual coexisten, en la lengua popular, el voseo y el tuteo, a ninguna cgnclusih Clara puede Ile- garse, al confrontarse en el pretCrito indefinido las terminaciones -stes / -ste, ya que la -s final en tales formas es generalmente muda y se confunden totalmente las desinencias del voseo con las del tuteo. La confusibn, por otra parte, lleva a las personas semicultas y tambiCn a muchas de niveles mds altos, a crear ultracorrecciones, afiadiendo una -s a las formas del tuteo (tzi dijistes; etc., de us0 frecuentisimo) ; pues no creemos que Cstas Sean arcaismos.

En la 39 pers. pl., se pierde en el habla rdstica la -y- intervocB lica en leeron (cp. PINO, I, p. 92) .

La lengua popular usa en el Gerundio frecuentemente formas sin la -y- intervodlica (caendo; leendo; roendo; sabendo; cp. ECHEV.

En el Pret. pluscuamperfecto, el habla inculta, sobre todo rural, suele emplear a1 lado de habia cantado, etc., tambiCn habeida cantado, etc. (por influencia analcigica de queida, treida, veida) .

En el futuro, la lengua popular y vulgar emplea con el voseo en

p. 8 5 ) .

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (314)

todas las zonas del pais las formas en 4 s . Cp. tb., en general, J. p, RONA, El tiso del fu turo en el uoseo americaizo, en Fitologia, afio I F L I

(1961), pp. 121-144. En la lengua popular es frecuente la omisi6n de a en el futuro pe1-i-

frhstico: voy ir a perder (uoy a ir . . .; cp. PINO, I, p. 90). Las formas del imperativo (cantd(vos) < cantad(vos) , se usan fie-

cuentemente con pronombres encl*ticos: Zovdte; sentdte; acostdte (Clli- 106 y Bio-Bio) ; sosegdte; tlevolue'tc; viove'te; subite; venite (cp. E: IIIA\r,,

En Chilok se clan tambikn las formas lavate'; sientatd; tie'nenzc; p d - nele.

A veces se produce metritesis en 10s plurales con encl*tico: demen; delen; desen por denme; denle; dense (ECIIEV., p. 69).

En Chilok ocurren tambikn formas como: sientense'n (= siCnten- se) ; demenld (= dknmelo) ; atnjenme'lo (= athjenmelo) . Ver supra 'Dislocaci6n acentual'.

A la 3% pers. de pl. del presente de subjuntivo con valor de impe- rativo, seguida de un pronombre encl*tico terminado en -e, se le afiade a menudo, en el habla popular, una -n: esptrensen; sitnten- sen; vdycinsen; de'sen (generales en casi todo el pais): tambikn son frecuentes: de'men; de'len; ademhs: trdigannzen; b 6 q u e n m e n ; etc. (Contulmo), siendo la -n un sign0 morfol6gico del plural. Cp. ME- N ~ N D E Z PIDAL, Gram. hist., § 94, 2.

Vkase para el uso chileno LENZ, B D H , VI, p. 19; ECHEV., p. 69; Ro- MAN, s. v. dar; R. BDH, 11, p. 230: ESPINOSA, B D H , I, pp. 258-259; 11,

p. 60

p. 80).

Doc. lit.: "isirvansen! j Sirvansen!" (SIEVEKING, p. 51) .

El sufijo verbal -le: dndale; upha le ; etc. son formas de imperativo cuyo us0 se observa tambiCn en otros paises. Cp. MCxico, Guannjziato, p. 167. Lo mismo o u r r e en interjecciones (he'pnle; zipale) .

Son frecuentisimas en el habla popular y sobre todo rlistica de todo el pais 10s imperativos: subi (sube) : veni pacd (salvo ChiloC) : sal; (Cura-Cautin) ; pero es general: s a k pajuera; pone la mesa; -la forma

pone suele oirse tambiCn entre gente semiculta-; entretitnelo t G , hdcelo t J .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (315)

N o T A . “El imperativo popular & poner es pone o front, seg6n la naturaleza del mandato. ‘Pone la mesa, muchacha’, significaria una orden mds o menos perento- ria; ‘poni.’ seria mejor una reco- mendaci6n carifiosa; ‘pon’, muy poco usado, demostraria ya eno-

Doc. lit.: “Vestite, nifia, le dice, de la mejor desas galas“, (VICU- f i ~ , Romances, p. 6 0 ) . (Santia-

“Y te levantds bien di alba, Ile- vihmos clavo y le clavdh en el correor” (PINO, I, pp. 109-1 10) . (Valdivia) . ‘‘{que anddh haciendo aqui.. .” (PINO, I, p. 38; 111, pp. 162, 173) (Valdivia, Parral, Linares) . “2Te alimdh a cuidar esta naran- ja th?” (PINO, I, p. 36) (Valdi- via) . “PonP sangre caliente y no me dejen solo” (PINO, I, p. 33) p a l - divia) . “Calli la boca, vos indio., .” (DURAND, T . de P., p. 139). “Voh te lo llevis llorando” (0. p.) (Valparaiso) . “(Por quC te callds?” (0. p.) (Contulmo, prov. Arauco) . “{Tenis miedo th?” (PINO, 11, p. 34) (Valdivia) . ‘‘loye oh! Usebio, veni un ra- tito” ( U . O., p. 44). “Pero ten4 cuidao” (A. H E R N ~ DEZ, Arbol viejo, p. 27). “(Y vos trabajais?” (U. O., p. 138) (Centro) .

go) *

jo. Esta distinci6n es aplicabk a1 imperativo de muchos otros verbos: ‘anda’ y ‘and$, ‘trae’, ‘ven’ y ‘veni’, etc.” (VICU~~A, R o - mances, p. 70, n. 3 ) . Tal es el us0 hasta hoy, en gran parte del pais.

“-2C6mo te llamai v6?” (F . C., p. 12) (Centro): “ (h i seguro?” ( Tr. Ma., 11, p. 25) (Centro) . “(No contest&?” (BRUNET, M . Rosa, p. 59) (Sur). “ - . . , vos est& enferma” (BRU- NET, Ad. ROSQ, p. 52) (Sur). “-Vos parecis pillo” (U. O., p. 19) (Centro) . “-No le peguis en el suelo” (U. O., p: 21) (Centro) . “iDe aqui no te movis!” (LATO- RRE, Hombres y zorros, p. 166) (Sur). “-AsujCntenIo” (Tr. Mn., 11, p. 35) (Centro) . “Echd leiia y pone matico en el tacho” (LATORRE, Sus mejores cuentos, p. 13) . “T6 la tenis” (Tr. Ma., TI, p. 35) (Centro) . “Ponete la chupalla” (LATORRE, Sus mejores cuentos, p. 51) . ”;No tenis vos una poquita que me dis?” (BRUNET, M . Rosa, p. 32) (Sur). “2Por onde tenimos qu’il. . .?” (= tenemos que ir) (Tr. Ma.,

11, p. 10) (Centro).

31 1

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (316)

“-2Y quC hacias vos?” (CJ. O., p. 22) (Centro) . “se me olviaba” (U. O., p. 37) (Centro) . “De peliar, m’hay peliao” (LA- TOXRE, On Panta, P. 48) (Sur) . “Ya vis que hay tenio pegas” (F. C., p. $1 10) (Centro) . “2Asis que te habis dedicao a las puras escalas?” (F. C., p. 111) (Centro) . “Agora comeris aqui y te iris ma- fiana” (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 44) . “<perderis el tren?” (A. HERN~N- DEZ, Arbol viejo, p. 44). “vos cantaris y mi trabajo serd

§ 112. DIPTONGACION ANA1

mds fdcil” (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 21). “Los habiamos pitao una pilse” ( F . C., p. 98) (Centro) . “AM te curastes . . . endey te de- golvistes pa la casa; te amane- cistes.. .” (F . C., p. 60) (Cen- tro) . “ ~ L O S alcanzastes a ver?” (CAS- TRO, Piedra y nieve, p. 92) (Cen- tro Meridional, Sur). “?La vistes bien?” (CASTRO, Pie- dra y nieve, p. 90). “{Hijo, por dios, cudndo llegaris tb ahi?” (PINO, 11, p. 46) (Val- divia) . “iAndale, puC, on Goyo . . . ” (DURAND, T. de P., p. 127).

;ICA DE VERBOS REGULARES

Varios verbos regulares presentan, en el lenguaje popular y vulgar chileno igual que en otros paises de HispanoamCrica, diptongacih contra el us0 correct0 en el presente de indicativo y subjuntivo, asi como en el imperativo:

I. Verbos con -e- en el radical:

Aprender Pres. ind.: apriendo, apriende, aprienden. Pres. subj.: aprienda, apriendan. Pres. imper.: apriendan.

Suele ocurrir esta diptongaci6n, que en varios casos coincide con las formas arcaicas, en 10s verbos siguientes: anegar: aniega; arredrar: arriedro; enredar: enrieda; entregar: en- triego; conversar: convierso; comprender: compriendo; desertar: de- sierto; prender: priendo; ofender: ofiendo (ChiloC) ; empernar: em- pierno (GORMAZ, p. 29) ; templar: tiemplo; destemplar: destiemplo; etc., alternando con las formas sin diptongo. V. ECHEV., p. 72; ROMAN s. v. entregar, destemplar; R., BDH, 11, pp. 280-282; MANGELS, § 83; CUERVO, 0. ine‘d., pp. 271-272.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (317)

Se dice tambikn: presientan (presentan) ; depiende (depende) (por ej. Prov. de Antofa*gasta, Los Vilos) ; contiesto (contesto) (ChiloC). cp. GORMAZ, pp. 31-‘34: arriendC, arriendark; desmiembrC, etc.; empie- drarnos; nievd.

Doc. lit.: “-Pa quC venis con esas que no te las compriendo” (Chile- nadas, p. 42). “va a salir una viejica y le en- triega la carta” (PINO, I, p. 229). “entierrb 10s pieh en la cabeza de la Iota” (PINO, I, p. 1264).

“Pa que aprienda hacerle gua- pos.. .” (BRUNET, M . Rosa, p. 15; A. HERNANDEZ, Almas, p. 65). “pol poquito no le prienden Sue- go a la casa” (U. O., p. 1 r) . “A la noche siguiente se pre- sientan las tres princesas” (Los Vilos, PINO). 0

2. Verbos con -0- en el radical:,

Se observa en gran parte del pais junto con las formas no dipton- gadas en 10s siguientes verbos: doblar: dueblo; coser: cueso; esconder: escuendo (encuende, Cura- Cautin) ; sorber: suerbo; toser: tueso; espolear: espueleo (GORMAZ, p. 29) con infl. de espuela (v. ECHEV., pp. 70-71; ROMAN, s. v. sorber, toser; BELLO, BDH, VI, p. 51 y nota; R., BDH, 11, p. 285). A veces tam- bien en responder: respuende (VICURA, Romances, p. 163) y acostar (PINO, 111, p. 338) ; encuentraron (Prov. de Antofa*gasta) ; tuestao (tosta- do) (Cautin) ; avergiienzao (PINO, 111, p. 338).

Suele aparecer el diptongo tambiCn en e1,fut. y potencial de oler: hueZerC, hueleria. Cp. ECHEV., p. 71.

Esta diptongacibn ocurre en 10s dos grupos, en 10s centros-urbanos, per0 se acentha inis en el campo. Sin embargo, es mucho menos fre- cuente en el extremo norte (Antofa*gasta, Iquique) que en el centro y sur del pais. Asi no se han registrado ejemplod de entriega, en- rieda, duebla en Antofa*gasta, per0 sf de cueso, cuese; tueso; suerbo (v. tb. LENS BDH, VI, p. 53, ndta16).

La diptongacidn de la o es m b corntin solamente en el verbo coser (asi por ej. en Iquique), donde puede haber en parte confusibn con el verbo cocer.

En ChiloC se comprueba ttimbiCn la diptongacibn en: romper: ruempo, etc. y soplar: suepla, sobre todo entre las gentes que habitan las pequefias idas interiores y en el vulgo rural.

Doc. lit.: ‘I. . . nunca te acuestih a dormir de espalda” (PINO, 111, p. 338) .

313

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (318)

3 113. VERBOS IRREGULARES

Las anomalias que se observan en este grupo de verbos son otra vez propias del habla popular y vulgar que, en algunos casos, conti- n6a el us0 arcaico de la lengua. Asi, por ej., no se diptonga la vocal del radical en:

1. Verbos que tienen -e- en el radical:

Apretar Pres. ind.: apreto, apretas, aprefa, apretan. Pres. subj.: nprete, npretes, aprete, apreten. Pres. imper.: aprete, apreten.

Del mismo modo suelen coiljugarse 10s siguientes verbos: acrecen- tar: acrecenta; arrendar: arrenda; cimentar: cimento; desnzembrar: desmembra; desplegar: desplego; errar: erro; fregar: frego; heder: hede; ingerir: inguo; rnentar: mento; quebrar: quebra; refregar: re- frego; restregar: restrego; regar: regue; segar: sego; sugerir: sugero; nevnr: neva (incluso entre gente culta) ; trasegar: trasega; helar: he- la; heroir: hiroo (forma que se oye con cierta frecuencia tambikn en- tre gente inedianamente ilustrada) . Cp. tb. GORMAZ, pp. (31-34; MAN- GELS, § 85; CUERVO, 0. intd. , p. 271.

2. Verbos que tienen -0- en el radical:

AmoIar Pres. jnd.:

Pret.:

yo me arnolo o amuelo 710s (0 tzi) te aniolai o amuelai t l se amola o anzuela nosolros 10s amolamos o arnuelamos. vstedes se amolan o nmuelan ellos Je nmolan o amuelan.

yo m e anzolt o arnuele' uos (0 tzi) te anzolastc, aniolastes o amuelaste, amuelastes e'l se anaold o amueld.

Pres iniper.: amdlate uos (0 tii) o amoldte vos (0 tzi) amue'late uos (0 tzi) o amueldte uos (0 tzi) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (319)

Lo mismo ocurre con 10s siguierites verbos: amoblar: amoblo; asolar: solo; auergonzar: nuergonzo; colgar: colgo; degollar: degollo; desollar: desollo; engrosar: engroso; emporcar: em- porque; {orzar: forzo; roclar: rodo; soldar: soldo; (es general) ; tostar: tosto; trocar: troca; oler: 010 (Santiago, San Felipe, y tb. Chilok), oles, ole, olen (GORMAZ, p. 38), olan (ROMAN, s. v. hola) ; morder: mordas (Cautin) .

En el imperativo: sdnate (por suknate) ocurre en Chiloi: (Cocotuk) . Estas formas alternan, por supuesto, con las correctas. Sobre adestro (adiestro) y preba, apreba (= prueba) , vkase supra

‘Fonktica’. Cp. ECHEV., pp. 70-72; GORMAZ, pp. 31-34; MANGELS, 5 86; CUERVO, 0. inid. , p. 271.

Doc. lit.: “Aprktame -le dijo- . . .” (Pr-

“me apreta el zapato” (de sur a norte) . “Yo no sk, patrbn, pol qui: lo rnentan asi” (CASTRO, Cordille- ra, p. 34).

NO, I, p. 249).

“Es que a mi no me fregan asi no mis” (U, O., p. 11) . “no se lerra tiro” ( U . O., p. 5 6 ) . “forza la puerta” (Chiloi: y a lo largo de todo el pais). ‘‘A que aprendan a vasallos y acrecenten ’en la fe” (VICU~~A, Romances, p. 54). .

3. Otros casos:

Haber

Ind. Pres.: yo hei, hai, hey, hay uos (0 tzi) habis, ai, ais, habe‘s nosotros habinaos, habemos, hanios.

Pret.: yo hube uos (0 tzi) hubistes n os0 tros hu bim.os ellos hubieron.

Fut.: yo habre‘ uos (0 ti;) hubris nosotros habretnos.

Subj. Pres.: yo haiga vos (0 tzi) haigui~

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (320)

nosotros haigamos, hayamos, hdyamos ustedes haigan ellos haigan.

Doc. lit.: “hay trabajao como un marica viejo y hey ganao plata . . .” (A. HERNANDEZ, D e pura cepa, p. 7).

Pret.: yo hubiera o hubiese vos (0 tzi) hubidrais nosotros hubidramos.

“hay oio” (PINO, 11, p. 31) (Val- divia). “Hay dicho que soy yo” (A. HER- NANDEZ, Arbol viejo, p. 24).

Las formas que ofrecen cierta particularidad pertenecen todas a1 lenguaje popular y vulgar.

En la primera persona de sing. del pres. ocurren indistintamente hay y hey tanto en la Prov. de Santiago como en el resto del pais; es mPs nistica la primera: hay notao; hay &do; yo hai llegao y casi siem- pre hay vihto. La forma hey parece ser arcaismo, formando grupo con doy, soy, voy. Cp. ROMAN, 1x1, p. 87; PINO, Crdnica, § 105; R., BDH, 11,

Respecto de la 23 pers. (vos) habds (por ej. habbs comido) nues- tros datos relativos a su difusi6n regional no coinciden con 10s propor- cionados por J. P. RONA (Fut., pp. 135-136). Se comprueba su us0 como influencia argentina en zonas fronterizas o cercanas a ellas, por ej. en Menetde cerca de Puc6n (Prov. de Cautin) .

En la primera pers. del pl., la mis corriente es habimos; hamos es, corn0 en otras partes, la mis rdstica y es menos frecuente. El vul- go suele emplearla: hamos comio (Punta Arenas, Talca, Talcahuano, ChiloC, Los Andes); hamos bailao ( h e r t o Montt); hamos salio (Graneros) .

La forma habemos es bastante frecuente en todo el pais en expre- siones como: habemos siete y alcanza a veces niveles de cierta cultu- ra, pero tambiPn en las formas verbales compuestas: habemos llegao (rdstico). V. ECEIEV., p. 86; R., B D H , 11, p. 295.

En el subjuntivo la forma haiga se observa incluso a veces en gru- pos cultos (Iquique) . Ademis, coexisten las formas hayamos y haiga- mos, esta dltima es la mis frecuente (v. tb. LENZ, B D H , VI, p. 51, notas 1, 2 y p. 77) ; tambiCn suele ocurrir hdyamos (Chilob) . En Los Andes se registran hdigamos y haigamos.

pp. 294-295.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (321)

“Tey dicho que te vay” (U. O., p. 65) (Centro). “-en jam& ei visto . . .” (U. O., p. 45) (Centro). “2quC te avis figurao?” (CASTRO, Cordillera, p. 38) (Centro) . “CY hai (habis) visto la casa por dentro?” (SIEVEKING, p. 41) . “Habimos tenio que arrendar bueyes” (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 40). “Los pobres habimos nacio pa trabajar” (BRUNET, M . Rosa, p.

“Parece mentira que . . . haiga 20). v

Ser

Ind. Pres.: yo so9 *

vos (0 tzi) sois, sos nosotros somos

Pret. Imperf.: 90 era vos (0 tzi) e‘rui

Pret. Ind.: yo jui vos (0 tzi) juiste, juistes nosotros juimos

Fut.: yo sere‘ vos (0 tzi) seris

asobardao” (A. HERNANDEZ, Ar- bo1 viejo, p. 7 ) . “volverC cuando 10s Pnimos se haigan calmao” (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 5 5 ) . “Lo habemos mandao a uscar” (PINO, I, p. 93) (Valdivia) . “Como habimos tantos- ?no ha- ber alguno qui ha de saber un chasco?” (PINO, I, p. 92) (Val- divia) . ‘‘iSom0s treh hermana las qui habimoh ahi!” (PINO, I, p. 47) (Los Andes).

. nosotros seremos

Subj. Pres.: yo sea vos (0 tzi) siai, sicis, seds nosotros siamos ellos sedan, Sean

Pret.: yo juera vos (0 tzi) jukruis nosotros jueramos.

Son de poquisimo us0 en el extremo sur del pais las formas vos sois o vos eres; en Chilo6 se emplea frecuentemente, entre la gente del pueblo vos sos (Ancud), per0 muy poco vos sois (Castro, Quell6n) o vos eres. En Chacao se oyen las dos formas: sos y sois.

En Puerto Montt, el lenguaje popular prefiere sos: sos viejo; del mismo modo en Valdivia, Contulmo, Los Angeles, Antuco, Talcahua- no, Concepci&n, Talca.

.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (322)

En San Fernando: vos sois. En Curic6 y alrededores, ambas formas: vos sos y vos o tzi sois, con

preferencia de la primera (sos) en algunas partes. San Vicente de Tagua-Tagua: vos o tti soi; asi t ambih en Sari-

tiago, Limache, Valparaiso. Se emplean las dos formas, per0 con ma- yor frecuencia sos: ‘puchas que sois tonta:; ‘puchas que sos tonta’; ‘pa quC sos bruta’; ‘no sos na m6a’.

En Putaendo en cambio, se emplea hnicamente vok so‘i. En Los Andes: voh so9 y tti soi. En Ovalle: vo’~ soiP); en Antofa*gasta tambiCn, per0 con preferen-

cia vo sos, en 10s grupos populares. En Iquique sueie oirse vo” soi, per0 raras veces.

La forma sos representa evidenteinente un arcaismo, como lo es tambiCn semos, que se conserva -con inuy poco us0 ya- en Chilo6 y en el habla rural de Taka y en 10s alrededores de Santiago (San Ber- nardo) cercanos a la regi6n coi-dillerana. Cp. ECHEV., p. 81; A.-R., BDH, I, p. 84 y nota.

En el presente de subjuntivo ocurre clislocacicin del acento sicis (vkase supra, I Parte ‘Dislocacih acentual’) .

Sobre el cambio de f- > j- [XI cp. supra ‘FonCtica’. El futuro tzi eres de ser (I= t6 has de ser, seris) , es rGstico. (Cp. PINO, 11, p. 59: “que t6 eres de ser mi mario”) .

Tambikn se dan formas de ultracorrecci6n: sedan (= sean) . Doc. lit.: “Aqui, el 6nico arrevesao que hay, sois vos -me ijo” (Tr. Ma., 11, p. 36) (Centro). “Pero vos soy, hay que vel” (8’. C., p. 123) (Centro) . “Vos sois el que te largPy prime- ro” (CASTRO, Piedra y nieve, p. 88) (Centro) . “Sos como quiltro” (BRUNET, M . Rosa, p. 14) (Sur). “tC6mo voy a creer que t6 sos casao con una reina?” (PINO, 11, p. 15) (Valdivia) . “El caballo suelto sois vos.. .” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 20).

“Lucrecia, vos serias mi mujer” (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 55) (Centro, Cordillera). “Pata e Cata seris vos, ojos de virio” (LATORRE, Hombres y zo- rros, p. 40) (Sur). “Sos muy cerrao e mollera” (CAS- TRO, Cordillera, p. 33) (Centro) . “Se ju6 61 directamente onde su sefiora” (PINO, 11, p. 51) (Val- divia) . “Jue a1 extremo que. . .” (PINO, 11, p. 297) (Valparaiso) . “Se jue a la casa del rey” (PINO, 11, p. 266) (Coquimbo, Norte Chico) .

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (323)

“iNo ‘seais loco!” (A. H E R ~ N - DEZ, Arbol viejo, p. 15). “iN0 siai derrochaol, horn!” (Tr. Ma., 11, p. 5 7 ) .

N o T A . En el Pret. ind. hay a veces confusibn con el Pret. de tener, ya que el pueblo suele su-

“GiiClvanse, no sedan cobar- de, . . .” (PINO, 11, p. 33) (Valdi- via) .

primir la silaba inicial: estu- ve > ehtuve > tuve.

Estur

Ind. Pres.:

Pret. Ind.:

Fut.:

Subj. Pres.:

yo estoy vos (0 tzi) estdis

yo esttive, ehtuve, tuze nos (0 th) estuviste, estuvistes, tuviste, tuvistes

yo estark vos (0 tzi) estaris iaosotros estareino5

yo est& 7JOS (0 tzi) estis nosotros estenzos

Imper. Pres.: estd vos (0 tzi) estute vos (0 tzi).

Para la perdida de la silaba inicial es-, general en toda la conju- gacibn, vCase supra ‘Fonetica’. * Doc. lit.: ‘‘iY vos tay de payaso?” (A. HER- NANDEZ, Almas, p. 49).

Tener

“L’otro dia tuvimos haciendo ejercicios” (F . C., p. 20).

.

Ind. Pres.: yo tengo vos (0 tzi) tenfs nosotros tenimos

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (324)

Pret. hd . :

Fut.:

Subj. Pres.:

Imper. Pres.:

yo tuvi vos (0 tzi) tuviste, tuvisteb nosotros tuvimos

yo tendrt o tengri o tenrt uos (0 t2i) tendris o tcngris o tenris

yo tenga vos (0 t h ) tengdis nosotros tengamos o ttngamos

tiene tzi t en t VOS.

En el Pres. de Ind., la p6rdida de la -n- y nasalizacih de la vo- cal precedente produce una variante que ocurre tambikn entre gente semiculta y culta: tiZes, tiZe, tiZen, formas que se dan igualmente en Nuevomejicano (cp. ESPINQSA, BDH, 11, p. 91). V. supra ‘Fonbtica’.

Dislocacih del acento ocurre ocasionalmente en la la pers. pl. del Pres. Subj.: tingarnos (Cp. PINO, I, p. 161).

En la clase media de poca ilustraci6n, se usa a veces el imperativo tiene tzi; la lengua popular emplea t en t vos.

Doc. lit.: “Hoy tenimos que llegar onde est& la princesa” (PINO, I, p. 44). “Pero ten6 cuidao” (A. HERNAN- DEZ, Arbol viejo, p. 27). “te dire que me tendris que quie- rer” (A. HERNANDEZ, Arbol vie- io, p. IS) .

“si no ties cara d’eso” (Tr. Ma.,

“El amol que le tuvi ju6 poquito y siacab6 jue como velita e sebo que ni la mecha que6”. (U. O.,

“pa que nosotros tengamoh el culto libre.. .” (PINO, I, p. 161).

11, p. 7 ) .

p. 79).

Los compuestos de tener suelen mostrar las siguientes formas del Pret.: deteni; reteni; deteniese o deteniera; reteniese o reteniera. Cp. ECHEV., p., 82.

Querer

Ind. Pres.: yo quiero o queio tzi queres, qui ts (ROMAN) vos queris

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (325)

Fut.:

Potencial:

Subj. Pres.:

DOC. lit.: “{Te quereh ir conmigo, hijito?” (PINO, I, p. 29). ‘‘Y quero que vos me vah a dejar” (PINO, I, p. 44).

k l quiere o quere nosotros querimos ellos quieren o queren

“saca . . . lo que querah” (PINO, I, p. 219). “tiene vias pa defenderla y co- razones pa quiererla” (A. HER- NANDEZ, Cardo negro, p. 6 2 ) .

yo quedrk, queirt ellos quedrdn, queirdn

yo quedria, queiria vos (0 tzi) quedriais o queiriais C l quedria o queiria

yo quera #os (0 tzi) querdis C1 querh nosotros que‘ramos

En el Pres. Ind. hay tendencia a la regularizacih. La forma quero tiene gran difusi6n en HispanoamCrica (vCase

BATTINI, BDN, 1711, p. 128) ; esta forma alterna con quiero en la lengua popular. En cuanto a la forma nosotros querimos, es general en todas las clases sociales.

En el Fut. quedrk hay influencia anal6gica de otros verbos como podri, tendri, etc.; igual fen6meno se comprueba en muchos otros paises hispanoamericanos (cp. R., BDH, 11, pp. 234-235; GORMAZ, p. 33; ECHEV., p. 84; VICUGA, Romances, p. 19, n. 2).

En cuanto a la forma queire‘, cp. supra ‘Fongtica’: -dr- > -ir: pa- dre > paire. V. ROMAN, s. v. querer. La forma correcta querre‘ alterna con las formas del lenguaje popular y vulgar.

Hay dislocaci6n del acento en qutramos (infl. de Cramos). En el infinitivo alternan en el habla popular querer y quierer;

el diptongo -ie- aparece ocasionalmente tambidn en el futuro quiedrdn.

V. LENZ, BDH, VI, pp. 146, 265; R., BDH, 11, p. 301.

821

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (326)

“Van a quierer las flores oloro

negro, p. IliO) . “y si yo antes la quise hoy mucho mAs la quedria” (VI- CURA, Romances, P. 16) . “ique no era es que mis que- riai?” (SIEVEKING, p. 43). “me queris” (A. HERNANDEZ, Ar- bo1 viejo, p. 27). “Si no me quere por la guena,

sas . . .” (A. HERNANDEZ, Cardo me quedrs por la mala” (BRU- NET, M . Rosa, p. 27). “Donde quera trasponerse uste” (PINO, I, p. 171) (O’Higgins). “{Pa que me quedrin estas mu- jere” (PINO, I, p. 191) (O’Hig- gins). “para que nosotros tCngamoh el culto libre pa andar pa onde nosotros quCramo” (PINO, I, p. 161) (Valdivia) .

4. Formas regularizadas:

Caber Ind. Pres.:

Pret. Ind.:

Fut.:

Potencial:

Subj. Pres.: Pret.:

yo cabo vos (0 tzi) cabis nosotros cabimos

yo cabi alterna con yo cupi uos cabistes alterna con vos cupistes e‘l cabid alterna con e‘l cupid y cupo. nosotros cabimos ellos cabieron

yo cabere‘ vos (0 til) caberis e‘l caberri ustedes caberdn ellos cabercin

yo caberia vos (0 tzi) caberiais t l caberia nosotros caberiamos ustedes caberian ellos caberian

C l quiepa yo cabiera o cabiese

La conjugacih de este verbo coincide en estas formas perfectamen- te con las que usa el habla rural de San Luis (Argentina). Cp. BAITINI, BDH, VII, p. 128. Vease ademis ECHEV., pp. 80-84 y 85.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (327)

Del mismo orden es tambiCn la forma regularizada de saber: yo snbo, propia del lenguaje infantil sobre todo. Ambas: cabo y sabo se dan ya en la lengua antigua. V. ROMAN, s. v. saber; R., BDH, 11, p. 303; HANSSEN, Gram. hist., 218.

Para la forma quiepa, ver supra ‘Fongtica’.

Doc. lit.: “Soy chiquitita y no sabo leer y voy a la escuela a puro joder” (Del Folklore).

Andar

“. . . no cabib en l’ollita.. . tam- poco cup0 en la otra” (PINO, 111, p. 229). “ . . . sabris.. .” (BRUNET, M . Ro- sa, p. 5 2 ) .

Ind. Pret.: yo and& vos (0 tti) andaste, andastes (Cura-Cautin) nosotros andamos

Subj. Pret.:

Imper. Pres.: andd tli, vos

yo anclara o andase

Lo mismo ocurre en el compuesto desandar. Cp. ECHEV., p. 81; R., BDH, 11, p. ‘294. Estas iormas son menos frecuentes que anduve.

Los compuestos de decir:

Tnd. Pret.: yo bendeci

Subj. Pres.: bendiza

Pret.: yo bendiciera o bendiciese

Del mismo modo suelen conjugarse en estos tiempos 10s verbos maldecir, contradecir y desdecir. Cp. ECHEV., p. 82; R., BDH, 11, p. 294,

Doc. lit.: “-Traiga el Seiior que me bendiaa mi alma” (PINO, Los Vilos) . Los verbos terminados en -dzicir:

Ind. Pret.: yo conduci vos (0 tzi) conduciste, conducistes tl conducid ellos conducieron

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (328)

Subj. Pret.:

Ademhs: traduci, traduciese o traduciera

yo con.duciera o conduciese

deduci, deduciese o deduciera reduci, reduciese o reduciera.

Cp. ECHEV., pp. 81-82; R., BDH, 11, p. 294; cp. tb. V I C U ~ ~ A : “El vulgo conjuga a veces como regulares, en el preterit0 perfecto, 10s verbos en -ducir, y dice corrientemente: conduci,. traducid, reducieron, etc. . . .” (Romances, p. 513, n. 3 ) .

Regularizacibn analbgica se halla tambien en: sat i(sjfa ci, sa ti(ss)f nciese o sat i(s)f aciera.

AdemAs: satisfecinzos (ROMAN, s. v. satisfacer) . A veces se oye en boca de iletrados:

pon i (puse) ; vinid (vino), esta ~ l t i m a en ChiloC. Del mismo modo en 10s compuestos: componi, componid, cornponieron junto a cont- puse, cornpusid.

Hacer

Ind. Pres.: yo hago vos (0 t h ) hacis nosotros hacirnos

yo ha brC (poco uso) Fut.:

Potencial: yo habria (poco USO)

Subj. Pres.: vos haguis nosotros haguemos

hace vos o t2i hdcete

Imper. Pres.:

Part. p.: hecho, hacido.

La forma haguemos es de us0 frecuente en todo el pais. Se oye en casi todas las clases sociales, per0 predomina entre el vulgo y la gente semiilustrada; del mismo modo la forma haguis.

A veces se sustituye el pres. de Subj. haga por el de haber: haiga. El vulgarismo hacido se da en ChiloC y en el Centro. Las demiis formas no citadas son regulares. Ademis, se registra el compuesto deshacerk, deslzaceria (ECHEV.,

p. 82).

324

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (329)

DOC. lit.: “Gueio, haguemoh un trato. . .” (PINO, 11, p. 121) (Santiago). “{Haguemos una cosa?” (F.C.,

“tT6 te reis de mi o te hacis el tonto?” (F . C., p. 17). “iQu4 hacis t6?” (F. C., p. 17) .

p. 102).

Venh

“{Qui hacimoh aqui? . . .” (PINO, ‘a P* 144) * “ . . . pero hPcelo para ti solo. . .” (“Clarin”, 26-VI-65) . “iHAcete un lao!” (Tr. Ma., I,

p. 14). s a ~ o que si haiga de hater tarde, que si haiga temprano” (PINO, I, p. 165) (Valdivia).

Ind. Pres.: uos (0 tti) venis nosotros venemos o uinimos

Doc. lit.: “Vos no me venis a enseiiar a tomar” (F. C., p. 65).

Pret. Ind.: nosotros vinimos, venimos

Fut.: yo venrk o vengrk

Potencial: yo uenria

Imperat.: veni.

“jVeni, diuca, aqui con tus bo- linas! -le dijo” (PINO, III, p. 162).

La forma vinimos se emplea a menudo para el presente y el pretb rito (ChiloC). Y , por otra parte, tambiCn se dice: ayer venimos (por ejemplo ChiloC). Cp. ECHEV., p. 81. Tambien se registrb k l vinid (Chonchi, ChiloC) . V. ‘Formas regularizadas’; vetzemos (Dalcahue, ChiloC). Entre 10s compuestos de venir, es de us0 general en Chile: reconveni (reconvine) .

Caer

Ind. Pres.: yo me caigo o caigo -alterna con- yo queigo vos (0 tu) te cais tl se cue o cue nosotros 10s caimos o qutimos

vos (0 tzi) quCi tl cay, caye

325

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (330)

Pret. imp.:

Pret. ind.:

Fut.:

Potencial:

Subj. Pres.:

Pret. imp.:

yo me qutida k l se cdida

yo nze cda o cai, yo m e q u t i ellos caeron

yo m e cairt o queirk uos te cairis o queiri e‘l se caird o k l queirci

yo me cairia o queiria uos te cairiai o queiriai

yo me caiga o caya k l se caign o caya

yo m e cayera uos te caycrai

Imper. Pres.: cae‘te uos o quete cdete uos (0 tzi)

Part. p.: qutido, cdido

Gerundio: caendo o quendo

Para querzdo, v. ROMAN, IV, p. 532. Respecto de caendo cp. tb. ECHEV., p. 85.

Con ultracorrecci6n suele oirse tambih el Pi-et. imp. del Ind.: cai-

El infinitivo muestra las variantes quier, quiel, p e r , quel. No hemos comprobado las formas cdi, cdis, cdimos, censuradas por

BELLO (BDH, VI, p. 68) y GORMAZ (p. 31). Cp. CUERVO, 5 299; BELLO, BDH, VI, p. 68; ROMAN, IV, p. 532; LENZ, BDH, VI, pp. 24; 45; 184; 187; MANGELS, §§ 88, 103; R., BDH, 11, p. 271; ECHEV., pp. 85-86.

da por cuia.

Doc. lit.: ‘‘I’ peg6 otro bramio mAs fuerte que 10s monos caeron caallo aba- jo.. .” (PINO, 111, p. 33) (Val- divia) . “Entonce el joven se dej6 quier a grande priesa a tomar la plu- ma” (PINO, I, p. 248) (Valdivia). “Se dej6 quer del Arbol Pegro”

(PINO, 11, p. 171) (Valdivia) . “iCorran patitas, corran patitas, que el jinete no caye!” (PINO,

“no quCida ni una nev5” (CAS- mo, Cordillera, p. 66). “la que a1 momento caida a1 sue- lo” (PINO, I, p. 322).

11, p. 86).

326

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (331)

Truer.

Ind. Pres.:

Pret. imp.:

Pret. ind.:

Fut.:

Po tenci a1 :

~ Subj. Pres.:

Pret.:

Imper. Pres.:

Gerundio:

Part. p.:

yo traigo o treigo uos (0 tzi) trais o trei o tris -alterna ton- tzi trues tl true, traye o tre nosotros trainTos o treimos ellos traen o tren

yo trciidn, tre'ida, traiba

yo traje, truje vos (0 tzi) trajistes, trujistes ellos trajeron, trajieron, traeron

yo traire' vos trairis nosotros trairemos, treiremos

yo trairia o treria 110s (0 tzi) truiriai o treiriai

y o traiga o traya e'l truya nosotros trairemos, treiremos

yo trujera, trujese; trajern, triera

tre (vos)

triendo, traendo, trendo; trujiendo

trdido, trtido.

a

El Pres. Subj. la pers. pl. traiguemos es vulgarism0 que ocurre tanto en Punta Arenas como en ciertas partes de ChiloC y todo el resto del pais.

En el interior de la Prov. de Antofa*gasta se oye en el Pret. imp. traidia (vulgar). .

A veces se emplea la forma trainzos por trajimos (cp. GORMAZ,

El pret. ind. truje, etc., es propio del habla popular de ChiloC,

Para trajieron, ver MANGELS § 103; ECHEV., p. 83; en cuanto a trei-

p. 33) .

per0 suele oirse tambien en Valdivia y Cura-Cautin.

remos, cp. VICU~A, Romances, p. 348.

327

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (332)

El infinitivo es vulgarmente trel y trer. En el gerundio se usa, en general, la forma triendo (Santiago,

Centro y Sur), pero, ademis, se clan las variantes traendo (Cautin), (cp. ECHEV., p. 85), trendo (sur) y, -sobre todo, en La U n i h , Rio Bueno, Osorno y ChiloC: trzijiendo como en algunas regiones de Es- pafia (Salamanca, Cespedosa de Tormes, Extremadura; v. R., BDH, 11, p. 272).

Ver LEN& BDH, VI, pp. 24,45, 184, 187; Eca~v . , pp. 83, 85, 86; RO- MAN, v. p. 526 s. v. truer; MANGELS, 5s 88, 1103; VICUGA, Romances, p. 34, n. 2.

Doc. lit.: “voy a trel el pingo” (Tr . Ma., 11, p. 40). (Centro). “le traimos las mulas” (CASTRO, Cordillera, p. 64). “ya trCigo mPs” ( F . C., p. 53). “iMe cost6 trelos!” (F. C., p. 96). “iirC a trCrselas!” (PINO, I, p. 145) (Valdivia) . “vai t6, me la trai” (PINO, I, p. 82) (Coquimbo) . “{Trais plata?” (F. C. , p. 122) (Centro) . “2Tris 10s papele?” (F. C., p. 124) . “on Quir6 trki’el sombrero a la rastra” (F. C., p. 97) (Centro). “traCte to” (F. C., p. 68) (Centro). “tre p’aci la cachi” (F. C., p. 29) (Centro) .

5. Verbos en -eir y -oh:

Reir(se)

“TrCiga no mis” (F. C., p 42) (Centro) . “?or jortuna ando triendo la li- cencia” ( F . C., p. 36) (Centro). “en vista del parte que me ha trCido el sargento” (F . C., p. 96) (Centro) . “con un cordel que trCida ama- rrao” (V. O., p. 84) (Centro) . “§e la ech6 a1 chaleco qui anda- ba triendo puesto” (PINQ, I, p. 126) (Valdivia y Coquimbo) . “irC y lo traire” (PINQ, I, p. 147) (Valdivia) . “pero si el principe mor0 no la oye, no la traye” (PINO, 11, p. 46) (Valdivia) . “cuando trujeron a1 apostaor, le dijo:” (PINO, 11, p. 217) (Val- divia) .

Ind. Pres.: yo me rio, rdido, rido vos (0 tzi) te reis d l se rie o riye nosotros rtimos o reyimos (Cautfn)

328

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (333)

Pret. imp.: yo me rtida o reya e‘l se re‘ida nosotros nos riarnos (Chilob) ellos se rt idan

Pret. ind.: yo me r t i e‘l riyd o ridid (Cautin) ellos riyeron

Subj. Pres.: yo me rtida

Part. p.: d i d o

Inf.: reir, reil, rir, ril.

b

V. ECHEV., p. 83; BELLO, BDH, VI, pp. 68, 77; ROMAN, s. v. reir; MANGELS registra re‘i por rie y rkyen por rien (5 88).

Doc. lit.: “Yo me rCido no mi” (F. C.,

“JosC Q u i d se rCida” (F. C., p. 76) . “Me miraban y se rCidan” (Tr. Ma., 11, p. 31).

p. 74). “Y de quC te reis vos, pitusa” (A. HERNANDEZ Cardo negro, p. 17). “2Por quC te reistes ti$’’ (PINO 11, p. 92).

0 ir

Ind. Pres.: vos (0 tzi) ois, oy;s

Pret. ind.: yo oyi vos (0 tzi) oyistes, uiste(s)

Fut.: yo oyire‘ nosotros oiremos, oyeremos

Subj. Pres.: yo oiga, oya nosotros oigamos, oyamos

Part. p.: dido

Inf.: oir, oyir.

Cp. ECHEV., p. 86; R., BDH, 11, p. 277.

329

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (334)

Doc, lit.: “Algo oyi por hey” (F. C., p. 99) (Centro) . “. . .yo oyi esa palabra” (PINO, 11, p. 126) (Sur). “En jamis le hay dido una pa-

labra seria” (F. C., p. 12) (Cp. tb. PINO, I, p. 171). “luego oyeremos 10s bramios de la sirpiente” (PINO, 11, p. 36) (Sur).

6. Ver.

Ind. Pres.:

Pret. imp.:

Pret. i d . :

Subj. Pres.:

Imper. Pres.:

Part. p.:

uos (0 tti) vis, ue‘i, veis nosotros veiinos

yo veia, ve‘ida, v ia nosotros vianzos, vkidainos ellos vian, ve‘idan

yo vi, uide uos (0 tzi) vistes tl vio, vido nosotros uinaos

yo ueda vos (0 tzi) vidi, vedi

mird uos

visto, ve‘ido (vieido).

Las formas vide, vido son muy comunes en la lengua popular de todo el pais. V. LENZ, BDH, 1‘1, pp. 119, 24, 62, 77; ECHEV., pp. 83, 241; ROMAN, s. v. uer.

Doc. lit.: “Aqui no veimos la noche” (CAS- n o , Piedra y nieve, p. 8 6 ) . “no se v6ida ni a un paso e dis- tancia” (CASTRO, Cordillera,

“Cuando me vido me ijo” (CAS- no, Cordillera, p. 65). “2Y que creen que vio?” (A. HERNANDEZ, Arbol uiejo, p. 38).

p. 84).

“la gente que lo vian. . .” (PINO,

“2Vei -le dijo- esa isla. . .?’I

(PINO, I, p. 109). “si no m’enojo, me da rabia no mi . {Vis?” (F. C., p. 89). “-Ya vis vos, p’iri cortar?” (F.

“ZVeis, Luzmira?” (SIEVEKING,

I, p. 45).

c., p. 88).

p. 45).

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (335)

“2T6 la veis -No vis qu ’es t i dando la espalda pa’ci?” (SIE- VEKING, p. 59). “Vide volar un palomo. . .” (SIE- VEKING, p. 53) .

7. Verbos en -cer:

“Yo vide, una noche.. .” (SABE- LLA, Norte grande, p. 284). “Sos muy cerrao e mollera pa que veai p i entro” (CASTRO, Cor- dillera, p. 33).

Creer

Ind. Pres.: vos (0 tzi) creis o crdis C1 cre nosotros crtiinos, creimos, cremos ellos cren

Pret. imp.: ‘yo crkida vos (0 tzi) crkidai nosotros crkidnnzos o crdyanzos ellos crtidan

Pret. ind.: yo crki, crei nos (0 tzi) creistes k l creyd, cred ellos crieron, creron

Subj. Pres.: yo cre‘iga, crea dl crea, crdiga

Pret.: yo criera, crera vos (0 td) crdrais

Gerundio: crendo, crierado, creendo

Part. p.: cre‘ido.

El infinitivo a menudo -no siempre- se contrae: crey (cp.’Em~v.,

Para crdyamos, v. ROMAN, s. v. creer y para creendo, ECHEV., p. 85.

Del mismo modo se conjuga le& u ler:

p. 86).

Ind. Pres.: yo lkido

Subj. Pres.: yo lkida vos (0 t d ) leis

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (336)

V. BELLO, BDH, VI, pp. 68, 77; LENZ, ib., pp. 35, 181, 187; ECHEV., pp. 85, 86; ROMAN, s. v. creer; MANGELS, § 88, 4 y 5.

Doc. lit.: “Eso creimos” (CASTRO, Piedra y nieve, p. 86) . “Yo crCida que si iniraba p’aba- jo” (Tr. Ma., I, p. 26). “venian bajando a1 que creidan que estaba curao” (Tr. Ma., I,

“Eso habria que vel0 pa crelo” (Tr. Ma., 11, p. 88) . “{Te creis que soy como vos?”

p. 43).

8. Verbos en -uir:

Huir (juir) .

Pret. imp.: ju y ia . Rart. p.: juy io.

Gerundio: juyendo (Cautin).

(A. HERNANDEZ, Cardo negro,

‘Entonces 61 cre6” (= crey6) (PINO, I, p. 96). “lo le6 (= ley6) la zorra” (PI- NO, I, p. i160) (Valdivia) . “Creendo que Juan habia visto la falta.. .” (Pino, 11, p. 229) (Valdivia) . “A este viejito.. . cre6 lo que le decia” (PINO, 11, p. 219) (Val- divia) .

p. 57).

El iniinitivo es a menudo juyir; vCase supra ‘FonCtica’.

V. LENZ, BDH,vI, pp. 182,216,223; ECHEV., p. 36; ROMAN, s. v. huir.

Doc. lit.: “La liona y 10s cachorritos la ju- yeron” (LAIWRRE, On Punta,

p. 23). ‘ I . . si’habia juyio e la mar” (LA- TORRE, Chilenos del mar, P. 33).

9. Poder.

Ind. Pres.: yo pzie vos (0 tzi) pois t l pu te , puk nosotros podimos, poirnos ellos pue‘en

Pret.: yo ptie vos (0 tzi) puistes, poistes

332

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (337)

Fut.: yo poire‘, porre‘, pogrk uos (0 tzi) podris, poiris, porris, pogris.

Doc. lit.: “tampoco pois dormir” (CASTRO, Piedra y nieve, p. 86). “si podimos ayudar” (GASTRO, Piedra y nieve, p. 79). “Vos Tomasita podias disimular

un poco” (A. HERNANDEZ, Cardo negro, p. 7) . “tpodris ser mi enamorada?” (VICU~A, Romances, p. 35). “quC le poiremos hacer” (Chile- nadas, p. 6 1 ) .

10. Ir.

Ind. Pres.: Y O YOY, goy vos (0 tzi) vais nosotros vanzos, amos

Pret. imp.: yo iba, ia

Fut.: yo irk

Subj. Pres.: yo vaiga

, k l vaiga

vos (0 tzi) ibah o ibai

vos (0 tzi) iris

vos (0 tzi) vaigas, vaigds, vais

nosotros vciigamos, vtiyamos ellos vaigan

Imper. Pres.: andd, andavete

Part. p.: kido.

La forma goy se da en Puerto Montt, Los Angeles, etc., preferen- temente, aunque es de us0 casi general en la lengua popular y vul- gar de todo el pais.

Es general el us0 de onmos por vayamos y vulgarmente vais por 71ny d is.

En cuanto a las formas andd, andavete, V I C U ~ ~ A dice: “El pueblo chileno ha formado una sola palabra de 10s imperativos anda, vk, Y el pronombre personal te ‘andavete luego’, ‘andavete, mejor’, son frases que oimos todos 10s dias, sin que entre anda y ukte se advier-

333

9

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (338)

7

ta pausa de separacicin. Por otra parte, el imperativo singular de ir, con pronombre 6 sin 61, no tiene us0 en Chile; se le substituye por anda: ‘anda pronto’, ‘indate a1 diablo’, por ‘vC pronto’, Wte a1 dia- blo’ ” (Romances, p. 115, n. 8) .

Esta observaci6n tiene todavia pleno vigor. El infinitivo es en la lengua popular, en general, dir. V. R., BDH, 11, p. 500.

Doc. lit.: ‘It6 vai a regar tu mata” (PINO, I, p. 81) (Coquimbo). “Se lo goy a contal, patrbn” (CAS- TRO, CordilEera, p. 100). “{Te iris?. . . Pa onde te vay a ir” (A. HERNANDEZ, Cardo negro,

“Y . . . se habian Cido?” (A. HER- NANDEZ, Cardo negro, p. 31; F . ’ C., p. 29) . “Vos me ibah a tener por espo- sa.. .” (PINO, 11, p. 27) .

11. Verbos en -ear, -iar:

Alinear

Ind. Pres.: yo nlinio

Subj. Pres.: ustedes alinien

p. 45).

ellos alinien.

“que la venaita lo vaiga a bal- siar, que vaiga no mah.. .” (PI- NO, 11, P. 27) . “iTe lleii en la ceniza, no vai!” (PINO, I, p. 258) (Los Andes, Aconcagua) . “que te vais (= vayas) para Cal- niona” (VICU~~A, Romances,

“no te vayai a meter ei” (SIEVE- KING, p. 41). “no te vaighs olvidar. . .” (BRIJ- NET, M . Rosa, p. 52) .

p. 395).

Este es propiamente verbo en -ar, formado sobre linea (v. R., BDH, 11, p. 269). Cp. ROMAN, s. v. alinear.

Pelear

Ind. Pres.: nosotros peliawios

Pret. imp.: yo peliaba, etc.

Pret. imp.: yo pelik, etc.

Fut.: yo p e l i d , etc.

Potencial: yo peliaria, etc.

Subj. Pres.: nosotros peliemos.

834

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (339)

Apreciar

Ind. Pres.: yo nprece'o til aprece'as uos aprecidis C l aprecka nosotros apreciamos ellos aprece'an

Subj. Pres.: yo aprece'e tzi apreckes uos aprecis. L

Esta coiijugaci6n de Pres. de este verbo, es propia de la lengua popular y vulgar. Marcamos la acentuacih proddica.

Agraviar.

Ind. Pres.: yo m i agraveo uos ti agrauiais tzi te agraveas 61 si agraven

Subj. Pres.: yo m i agrauee uos ti agravis.

agrauirite ~ J O S , agrave'ate uos. Imper. Pres.:

En cuanto a la forma: $'or que' te agrauidi?, es casi general. De la misma manera se conjugan popularmente una serie de ver-

bos en -iar que se confunden con 10s en -ear: acarice'o; agobear (ECHEV., p. 75) ; agence'o; cambe'o; culumpe'o; CO-

mercear (ECHEV., P. 75) ; copko; desprece'o; desagravear; diference'o; diligencto; disvarto (disfareo) ; m e diuorce'o; estzide'o; ensuce'a; enti- be'o; enturbe'o; fastide'o; envice'a (Talcahuano) ; inventarear (ECHEV., p. 75) ; malice'o (incluso entre semicultos) ; negoce'o, od to (odiar ser majadero) ; oficear (ECHEV., p. 75) ; presence'o; principto (Punta Arenas) ; porfiar: porfta (Cura-Cautin) ; rabko (incluso entre semi- cultos) ; roce'o; presence'o (semiletrados tb.) ; rumka (rumiar) ; vace'o; Uardo; vicear (ECHEV., p. 75).

V. GORMAZ, pp. 18-21; BELLO, BDH, VI, pp. 57-58, ECHEV., pp. 75-76; ROMAN, 11, p. 191; ib., III, p. 171 y s. v.; R., BDH, 11, p. 268.

335

*

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (340)

Doc. lit.: “un enreo e riendas colgaas de una mano y con la guasca en la otra, oiga, cambea y varea l’asun- to” (Tr . Ma., I, p. 9) . “Abrevee, on U trera” (DURAND, Campesinos, p. 64) . “le rocea pies y manos” (VICU~A, Romances, p. 96) . “AgravCate no mri“ “-Me agra- veo y me voy” (F. C., p. 11).

“mi compadre que comercea en guevos” (Chilenadas, p. 64). “Le cambeo -le dijo- esta naran jita di or0 por un poco de trigo‘ (PINO, 11, p. 118) . “Vaceas el vino en la tina” (PINO, I, p. 154) (Coquimbo) . “hay quien lo negocea” (A. HER- NANDEZ, Almas, p. 42). “porque lo aprecea” (A. HER- NANDEZ, Almas, p. 17).

A este grupo se asimilaron varios verbos en -ar, tomando su pre- sente en -eo: estimar: estimeo (Valdivia) : festejar: festejeo; forcejar: forcejeo; galopar: galopeo; delirar: delireo; capitular: capituleo; enga- lunar: engalaneo; filosofar: filouofeo; mordiscar: mordisqueo; pulsar: pulseo; respnldar: respnldeo; salivar: saliveo; vapular: vapuleo. (Cp. GORMAZ, pp. 18-21).

ECHEV., p. 76 anota ademPs: acuchillear, alertear, asperjear, guiiiear, manipulear, quintear, lagrimear. A estos se agrega el vulgar lustrear, lustriar (= lustrar) ; brinquiar; auxilear.

V. R., BDH, 11, p. 305.

Doc. lit.: ‘I. . saltando, hijito, y brinquian- do. . .” (PINO, 111, p. 238) .

“. ..y vengo que me ausilee en lo que pueda” (PINO) (Pomai- re) .

En 10s verbos arriba citados (11) se confirma la clasificaci6n hecha

1 . Verbos en -iar con alternancia entre -io, - 4 0 rocio N rdcio;

2. Verbos en -iar que se asimilan a1 tip0 -eo (aprecto); 13. Verbos en -ear que pasan a un presente 40 (alinio) . Razones fonCticas y tendencias de orden anal6gico (atraccibn ana-

16gica) han producido en Chile, en el habla popular y vulgar, como en la mayor parte de HispanoamCrica, un paradigma comsn para 10s verbos en -ear, -iar, con formas combinadas de 10s dos grupos de verbos.

En 10s presentes de indicativo y subjuntivo, 10s verbos en -iar (apreciar) adoptan las formas de 10s en -ear (pelear) : aprecto.

En las demPs formas, 10s verbos en -ear siguen el paradigma d P

por ROSENBLAT (BDH, 11, pp. 260-270) quien distingue tres grupos:

vdcio N vacio;

,336

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (341)

Doc. lit.: “Me le ha ponio entre cejiceja” (Chilenadas; F. C., p. 51).

5 114. RESUMEN

“No me hai encrebio ni” (F. C., p. 12). “traiga un papel escrebio” (CAS- TRQ, Cordillera, p. 13).

La conjugaci6n corriente en la lengua oral, ha perdido, como en Otras partes de HispanoamCrica, las formas correspondientes a vosotros,

537

(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (342)

quedando el paradigma con s610 cinco formas, ya que la segunda per- sona del plural se suple por la tercera.

De 10s diversos tiempos, el futuro de subjuntivo en -re se ha per- dido completamente, pues ni el habla culta lo emplea. Las formas de prettrito de subjuntivo en -se son algo menos frecuentes que las en -ra.

Ocurren diptongaciones de tipo arcaico en la lengua popular y vul- gar (compriendo; aniego; ofiendo; t iemplo) , y, por otra parte, hay falta de diptongacibn, que suele alcanzar, en algunos casos, las clases cultas (forzo; soldo).

Hay, en la lengua popular, diferencias en el radical, de tipo arcaico: escrebir; recebir; dispertar; aprebar.

Ocurre epkntesis de -y-, principalmente en huyir. A este verbo se suma roer, que com6nmente se transforma en ruyir (cp. RQSALES, Anales, I, p. 8 7 ) . b

Son bastante frecuentes cambios de acento, como por ej.: qutido; rtido; dido; etc.; vtase supra ‘Dislocaci6n del acento’.

Entre las particularidades cabe seiialar: 1. La adici6n anal6gica de -s final en la 2a pers. sing. del Pret. ind.

(tzi llegastes, que es com6n en el habla semiculta, per0 que suele oirse tambitn entre gente ilustrada; el habla rural ofrece: llegateh) .

2. En el futuro y potencial se dan en la lengua popular, formas como quedrt , quedria; ocasionalmente hadrt, hudria; el habla semiculta ofrece tambiCn doldrt, doldria; y dalrt , dolria; debrt, debria; pond , ponria; t e n d , tenria; venrt , venria; yazd , yazria (ECHEV., p. 84) y, por otra parte, cabere‘, caberia; deshacert, deshaceria; satisfacert, sat isf a ceria. V. ECHEV., p. 85; R. BDH, 11, pp. 234-236.

3. En la lengua popular el verbo mecer conserva formas arcaicas en la l a pers. sing. del pres. Ind. (mezco) y en todo el pres. de Subj. (mezca, mezcamos, etc.) . V. ECHEV., p. 86; ROMAN, s. v. mecer.

4. AdemPs ocurren en el habla popular 10s siguientes arcaismos: SOS; semos; haiga; etc.; via; etc.; jui; etc.; vide; vido; venimos; venistes; truje; etc.; trajieron; escrebido. AdemPs se dan formas regularizadas: ponido; etc.

Cam bios analdgicos.

Hemos seiialado 10s cambios anal6gicos que el habla de 10s iletrados realiza en el radical de 10s verbos, introduciendo un diptongo o eli-

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (343)

minindolo contra la norma establecida (aniega; solda; hirve -sur y ~

centro-; etc.) . Ademis de estos casos hay otros, en 10s cuales ejerce influencia ana-

16gica el tema del pretkrito en la formaci6n del gerundio (trujien- do) o el del presente en la del participio regularizado (ponido) .

En el presente ocurren formas anal6gicas como haigu, haigan (uai- Sa) basadas en el modelo: traigo-traiga; creiga (crea) ; luego mezco, mezca, mezcamos (arcaismo) (ECHEV., p. $6) . TambiCn se oye no m e interezco (Ovalle) .

Otras formaciones vulgares son traiguemos y haguemos. Regularizaci6n anal6gica muestran tambiCn algunos verbos con

presente irregular: sabo ‘ s k ’ ; cabo ‘quepo’, sobre todo en el lenguaje infantil; lo mismo en el pretCrito indefinido: cupi.

En el presente del Ind. pasan en la la pers. de pl. algunos verbos de 2a conjugaci6n a la 3a y vicwersa, de la 3s a la 2a: caber; comer; hacer; poder; poner; saber; volver; verter: cabimos; comimos; haci- mos; podimos; ponimos; posedimo; sabimos; volvimos; vertimos; salir; subir; venir: salemos; subemos; venemos (por ej.: Talcahuano) . Cp. ECHEV., pp. 80-81.

El presente y el pretkrito resultan iguales en comimos (Los Angeles, Talca) ; vinimos (Los Angeles) : por otra parte, se usa uenimos como presente y como pretCrito (Talca).

Formacidn verbal

8. 114. PREFI JACION VERBAL

La lengua general chilena no es infecunda en cuanto a creaci6n de verbos nuevos. El contingente principal, corresponde, sin embargo, a la lengua popular.

Para la bibliografia sobre la formacih verbal en espaiiol y sus dialectos, v. R., BDH, 11, p. 304.

1. El prefijo a-:

Las formaciones con el prefijo a-, son, en parte, arcaismos (cp. ‘Introducci6n, 111’) que se conservan exclusivamente en el lenguaje ru- ral y en la lengua popular de la ciudad: por ej. la voz abaiar(se). Sin embargo, no est5 limitada a determinada zona como podria creerse, se- g6n ciertos datos consignados en algunos estudios, sino que se usa todavia entre el pueblo de casi todo el pais, per0 no es del habla culta, aunque GAERIELA MISTRAL emplee abajarse en Ternura (132 y 16:3).

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Luego son de us0 frecuente: abostezar (ECHEV., p. 88) ; afusilar (0 aju- silar) (Chilo&, Puerto Montt, Los Angeles, Talca, Limache, Valpa- raiso) ; atentar ‘tocar’: “y le atent6 el tobillo” (PINO, 11, p. 141) .

aborrar; abalear; afijarse; afiebrarse; afinar; amejorarsa (rhstico) ; amolestar; afigurarse; aparar; aprebar (apre‘balo) (probar); aprometer; asentarse (en la 1% pers., sin embargo: yo me siento); asujetar; asosegarse; atentar; atocar; y sobre todo: arrempujar; aserruchar.

En 10s Vilos se registr6 anavegar: “Anaveg6 cinco afios debajo del mar” (PINO) y en Valdivia, arrujarse.

Algunos son de oficios y de zonas determinados, como por ej. de la pesca: amallarse ‘enredarse el pez en 10s hilos de la red’ (norte de Chile) ; por otra parte: acepillar; arremendar; arrecostarse; arremilgar y otros de 10s arriba citado, son de us0 casi general en HispanoamC- rica (cp. tb. BOYD-BOWMAN, Guanajuato, p. 180). v. R., BDH, 11, p. 240, quien registra para Chile varios ejemplos de esta clase, fundbndose en las listas que dan ECHEVERR~A (p. 88 y en la letra A de su vocabula- rio) y ROMAN (Dicc. I, letra A) : aviejarse ‘envejecer’.

Muy comunes son:

Doc. lit.: “Con esto tiene que amejorarse no mzi” (DURAND, T . de P., p. 28). “se abaj6 de su caballo” (PINO, I, p. 64). “No porque sea grande -le dijo- me asujetes de la mano” (PINO, 11, p. 87). “Le juro que si le atoca le sac0 la remaire a combo” (A. HER- NANDEZ, Almas, p. 26). “Si no cumplis aprometo no salir del Purgatorio sin llevarte a vos” (A. HERNANDEZ, Arbol viejo, p. 52). “le cort6 la cabecita y apar6 la sangre.. .” (PINO, 11, p. 49) (Val-

divia) . “Afighrate questaba empalican- do a la Omitila.. .” (U. O., p. 70). “como 61 no se amolesta en na” (DURAND, Campesinos, p. (64). “si arrecost6 en las piernas de 61” (PINO, I, p. 91). “Mi madre se habia aviejado mbs ahn” (M~NDEZ, Chicago, p.

“Afijense.. .” (Chilenadas, p.

“No te atoco nP pu tonce . . .” (F. C., p. IO). “Ya, asosigguese‘ le icen” (F. C.,

212).

20).

p. 10) *

A bom bar(se) ‘embriagarse’; acacharse; acaramelarse ‘acariciarse, amartelarse dos enamorados, en phblico’; acollerar ‘apercollarse, co- gerse del cuello’; acumuchar ‘aglomerar, acumular, amontonar’;

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achamparse ‘arraigarse como la champa’; con la preposici6n con ‘alzarse 0 quedarse con lo ajeno’; achatar(se) ‘amilanarse’; achiguar(se) ‘com- barse una cosa; formar chigua o barriga una pared’; achinar ‘poseer caracteristicas propias de chino; tomar maneras de chino’; acholar(se) ‘avergonzar(se); confundir a alguno’; acholloncarse (leng. de campesi- nos) ‘acuclillarse’; afarolarse ‘exaltarse, amostazarse, enojarse’; ‘sulfu- rarse’; afiambrarse ‘tomar 10s alimentos las propiedades o aspect0 de fiambres’; afiebrarse ‘sentirse alguno con fiebre o tener fiebre’; aflau- tar(se) ‘adelgazar(se)’; afutrarse; agringarse ‘portarse como un gringo o imitarle en algo’; agriparse ‘adquirir alguno la gripe’; aguasarse ‘to- mar las costumbres y las maneras de 10s guasos’; aguatarse ‘echar chigua o barriga’; ajamonarse ‘hacerse jamona una mujer’; apatronarse ‘poner- se a1 servicio del patr6n o propietario’; apechugar ‘apoderarse de una

. cosa ajena’; apellinarse ‘endurecerse’; apensionarse ‘entristecerse, ape- sadumbrarse‘; apercancarse ‘enmohecerse’; apirguinarse ‘padecer pir- giiin el ganado’; apol71illarse ‘atizonarse 10s cereales’; arrepollar ‘tomar forma de repollo’; aserruchar ‘cortar con serrucho’; asorocharse ‘rubori- zarse; acalorarse’; atrincar ‘encobrar’, 125 acep.; ‘trincar’.

2. El prefijo en-:

Esle prefijo posee tambiCn bastante vitalidad en la lengua general. El habla popular lo utiliza con particular frecuencia en 10s siguientes verbos: emprincipiar; ernprestar -este 6ltimo es de mucho mayor us0 que el simple prestar, lo que prueba de nuevo la gran persistencia de ciertos arcaismo en nuestra habla- (v. tb. R., BDH, 11, p. 243).

Son de la lengua com6n 10s siguientes, registrados, en su mayoria, por Medina: enfiestarse ‘estar de fiesta’; ‘divertirse’. Se usa en varios paises mis. V. BATTINI, BDH, VII, p. 140; enchuecar ‘torcer, encorvar’; embolsicar ‘embolsar’, fam.; emboteRar ‘encerrar a alguno de manera que s610 pueda escapar por una salida estrecha’; emboticarse ‘abusar de 10s remedios‘; encamotarse ‘enamorarse’, fam.; enancarse ‘montar en las ancas’ (MED.) , es mis del lenguaje de 10s campesinos; encartu- char ‘enrollar en forma de cucurucho’, es de poco uso; enuasijar ‘envasar’; empajar ‘cubrir con paja’; ‘mezclar con paja’ (por ej. el barro para hacer adobes) ; ernpajarse ‘echar 10s cereales mucha paja y poco fruto’; empastur ‘empradizar un terreno’; ‘padecer meteorism0 el animal por haber comido el pasto en malas condiciones’; empas- tarse ‘llenarse de maleza un sembrado’ (MED.) ; empavimentar (Ova- Ile) ; empauonar ‘pavonar’; ‘dar color opaco a 10s cristales mediante una capa de pintura’; empelotar ‘desnudar’ (cp. M~NDEZ, Mundo, p.

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163) ; empelotarse ‘quedar uno en pelotas, en cueros’, fam.: emperti- gar ‘atar el phtigo de una carreta a1 yugo de la yunta de bueyes que ha de arrastrarla’, lenguaje campesino; emponcharse ‘beber ponche en forma excesiva’ (0. p.) ; empalidecer ‘palidecer’ (ECHEV., p. 87) ; em- piparse ‘apiparse’, fam.; es de toda Hispanoam6rica; emplantillar ‘echar plantillas a1 calzado’; ‘macizar’ (MED.) ; emplumar ‘fugarse, huir’, fam.; empolrerar ‘meter el ganado en el potrero para que paste’; lenguaje de 10s campesinos; encarpetar ‘dejar detenido un expediente’; hase tambiCn en varios otros paises; encastillar ‘disponer tablas u otra madera elaborada en forma de castillo’; es principalmente de las zo- nas madereras del sur; encuclillarse ‘acuclillarse’, fam.; ‘ponerse en cuclillas’; endieciocharse ‘andar de holgorio con motivo del 18 de sep- tiembre’, es de la lengua general; enhueuar ‘huevar’ (ECHEV., p. 88) ; enhuinchar ‘ribetar’; es de la lengua com6n; enjabonar ‘jabonar’; enjuncar ‘cubrir el asiento de las sillas con un tejido de juncos’; engo- rilarse ‘enmonarse, emborracharse’, es vulgar: enlustrar ‘lustrar’ (Cau- tin) ; enmalezarse ‘cubrirse de maleza’; enmontafiarse ‘esconderse en la montafia’; (cp. LATORRE, Mapu, p. 152) ; enmenucarse tempanta- narse’ de en + map. menuco ‘pantano’ (LATORRE, Mapu , Glosario, p. 303) ; enmugrar (RABANALES, Introd., p. 57) ; enramarse ‘ocultarse entre el ramaje’; enrielar ‘meter en el riel’; ‘encarrilar’; ensunchar ‘po- ner sunchos a 10s fardos, barriles o cajas para asegurarlos’; entarugar ‘poner tarugos en 10s tableros de las puertas, etc.’; entrabar ‘trabar’ (ECHEV., p. 88) ; enuacunar ‘vacunar’ (ECHEV., p. 88).

3. El prefijo des-: TambiCn el preiijo des- es bastante activo en la formacih de

verbos nuevos. Tenemos, entre otros, 10s siguientes, sefialados en gran parte por Medina: desacuAar ‘quitar las cufias’; desaguar ‘deslavar’: deshabar ‘sacar las habas quebrando la vaina’; ‘sacar a1 caballo el ha- ba que se le forma en el paladar’; fig.: ‘sacar palabra’ (cp. DURAND, T. de P., p. 80) ; fig.: ‘sacar la verdad a una persona’ (sur) ; desapartar ‘despartir’, es antiguo; desapretinar ‘deshacer la pretina en 10s vestidos que la tienen; desarchiuar ‘retirar de un archivo la pieza o documen- tos que se guardaban en 61’; desastar ‘quitar 10s cuernos a un animal’; desbarrancar ‘echar a alguna persona o cosa de lo alto de un barranco abajo’. U. t. c. r. ‘despefiarse’; descuscurar ‘desconchar’; descremar ‘des- natar’; descuerar ‘desollar’; fig.: ‘hablar mal de alguien’; deschampar ‘quitar el pasto’; desenhuecar ‘enderezar’; ‘desencorvar’; desenguara- car fam. ‘mostrar o manifestar alguna cosa que se mantenia oculta’; descambiar ‘cambiar’ (leng. pop.; cp. VICU~A, Romances, p. 452; “es

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- - I

muy comdn’) ; desenmalezar o desmalezar ‘quitar la maleza a un terre- no’; desenyugar ‘desuncir’; desinteresarse ‘perder uno el inter& que tenia en algo’; desmanchar ‘quitar las manchas’, es general en Chile; &spastar ‘quitar el pasto’; despercudirse (MED.) ; despelucarse ‘andar despeinado’; despintar ‘apartar’; ‘estar o permanecer una persona a1 lado de otra’; ‘verificarse sin remisi6n alguna cosa’; ‘degenerar un mineral de la ley con que se present6’; desplumar ‘en el juego, ganarle a otro cuanto tenia’; despostar ‘descuartizar una res o un ave’; des- presar ‘despostar’; despotricar ‘despachurrar’ (ORT~ZAR) ; despresti- giar ‘denigrar’, es general; desraizar ‘levantar las raices’ (sur) ; des- rielar ‘descarrilar’; desternerar ‘desbecerrar’; destroncar ‘descuajar, arrancar plantas o quebrarlas por el pie’; desvalorizar ‘despreciar’, es general; desy ugar ‘desuncir’.

Son de creaci6n m b reciente: desaduanar; descapitalizar; descongelar (tambikn en sentido figura- do) ; desodorizar; desvincular. Son todas voces del habla culta.

Ocurre ocasionalmente como prefijo entre = entrelagrimiar (pop) . Cp. PINO, 111, p. 222.

§ 115. LOS PREFI JOS (resumen)

Aunque el prefijo a- sea muy frecuente, tanto ‘en verbos antiguos (abajar; etc.) como en verbos nuevos (vCase supra), o adicionado a verbos corrientes (aprobar o aprebar; asujetar; etc.) , 10s prefijos en- y des- no son menos productivos (vCase supra).

Los prefijos de-, des-, di-, dis-, e-, es-, cx- a menudo muestran influen- cia mutua, como se comprueba en varios casos, en numerosos paises hispanoamericanos. Algunos de estos verbos son antiguos y se conser- van con gran persistencia en la lengua popular; asi por ej.: dentrar, dir, que se usan a lo largo de todo nuestro pais. Cp.: I ‘ . . . y le dentra agua en las narice . . .” (PINO, 11, p. 44). Ver tambien infra. ‘Cambios mor- fol6gicos’.

descarmenar escarmenar (ORT~ZAR, p. 116) ; descocer N escocer (GORMAZ, p. 11; ORT~ZAR, p. 117; GUZMAN, p. 90) ; despolvorear r ~ ,

espoZv_orear; desplicar r ~ , esplicar (explicar) (ROMAN, 11, p. M), es vulgar; destornudar - estornudar; desagerar N esagerar (exagerar) , es vulgar; descoger (LENZ, BDH, VI, p. 154) escoger; descotar ry

escotar (GORMAZ, p. 11) ; despresarse ,- espresarse (expresarse) , es vulgar; despulgar N espulgar (YRARR., p. 301) ; ver infra.

Con alternancia de des- - es- ocurren 10s siguientes:

343

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Doc. lit.: I ‘ . . .te van a echar a1 corrar pa que descojah” (PINO, 11, p. 54) .

Entre 10s pocos ejemplos de alternancia de in- N en- tenemos: enfatuarse - infatuarse (GORMAZ, p. 12) ;

en- ,- a-: encuclillarse ,- acuclillarse; empiparse apiparse (YRARR., p. 302) .

Hay intercalaci6n de -a- o -en-: desanivelar; desenmalezar; desempajar ‘despajar’. ECHEVERR~A anota ademis: desenglosar ‘desglosar’; desentechar; desentejar (0. c., p. 88) . re-: recontonearse ’contonearse’.

Otros prefijos.

La lengua culta, sobre todo escrita, recurre hoy a una serie de pre- fijos y pseudoprefijos para la formaci6n de verbos nuevos. Hay algu- nos que muestran gran difusi6n principalmente a traves de la prensa. Citaremos s610 10s de mayor frecuencia:

1. super / sobre: supervigilar; supervisar; sohrevolar.

2. tra(njs-: es de poco uso: trasbocar; transvasijar; trascordar ‘olvidar’; ‘trastor- nar’ (Chilok) , vulgar rural.

3. sub-: lo mismo ocurre con este prefijo: subestimar; subvalorar.

Pseudopref ijos: 4. auto-: autofotografiarse; autoproclamarse; autorrecetarse; autotitularse.

5. radio-: radzodifundir; radioteatralizar.

5 116. AFERESIS

Es frecuente afkresis en la lengua popular chilena como en la de otros paises de America, en las voces: ahogar, ahorcar, debido a la con-

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currencia de vocales ao > 0: hogar; horcar (v. tambiCn supra ‘Fondti- ca’) ; palanquear ‘apalancar’; tibiar ‘entibiar’ (ECHEV., p. 89) .

5 117. LOS SUFIJOS

Las terminaciones ar-, -ear, -izar: De las diversas terminaciones existentes en la lengua espafiola, las

mis productivas son las tres que encabezan este pirrafo. Hay a veces vacilaci6n en la Iengua corriente entre -ar y -ear (leng. pop. --iur). ECHEVERR~A anota: amarillar ‘amarillear’; balandronar ‘balandronear’; cambnlachar ‘cambalachear’; chochar ‘chochear’; hachar ‘hachear’; pestafiar ‘pestaiiear’; pisonar ‘pisonear’ (0. c., p. 76) .

Verbos en -ear (-iar):

acuchillear ‘acuchillar’; alertear ‘alertar’; asperjear ‘asperjar’; capitu- lear ‘capitular’; delirear ‘delirar’; guifiear ‘guiiiar’; manipulear ‘ma- nipular’; quintear ‘quintar’; lagrimear ‘lagrimar’.

Otras formaciones en -ear son las siguientes que, en parte, se usan tambiCn en otros paises hispanoamericanos: bolsiquear ‘registrar 10s bolsillos para sacar lo que hay en ellos’ (YRARR., p. 281) ; bombear ‘emplear una bomba para diversas finalidades’ (sacar agua, inflar un neumitico, etc.) ; bolear ‘reprobar en concursos, etc.’ fam. (YRARR., p. 128 1) ; bostezar ‘excretar 10s animales’; colearse ‘chingarse’, 5a acep.; costurear; chasconear ‘enredar el pelo por tirarlo’; farrear ‘andar de farra o de parranda’, fam.; flaquear ‘rezagar’, 3s acep.; gritonear ‘gri- tar reconviniendo’; garrotear ‘obrar con mezquindad: aprovecharse de la necesidad de otro’; guanaquear ‘cazar guanacos’: hurguetear; jere- miquear ‘gimotear’; latear ‘dar lata’; ligerear ‘andar de prisa’ (MED.) ; lampear ‘remover la tierra con la lampa’ (MED.) ; lorear ‘observar, mirar, vigilar a hurtadillas’ (vulgar) ; luquear ‘mirar’ (vulgar) ; taco- near ‘rellenar’; taquear ‘taconear’; lotear ‘dividir en lotes un terreno’; majaderear ‘importunar, molestar’; manguear ‘engatusar, engaiiar’; mafiosear ‘proceder con mafias’; morronguear ‘dormitar’; ociosear ‘ociar’ (MED.) ; palanquear ‘apalancar’; pavear ‘decir o hacer pava- das’; payasear ‘hacer payasadas’ (vulgar) ; pucherear ‘hacer pucheros’; sapear ‘observar, vigilar’ (vulgar) ; tandear ‘chancear’; tironear ‘dar ti- rones’; uoltear ‘derribar, volcar’, fam.; zorzalear ‘engafiar’; cargosear

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1

‘importunar, fastidiar’, fam.; charquear ‘reducir 10s trozos de carne a lonjas delgadas que se salan y se ponen a secar a1 sol’ (MED.) ; chambo- near ‘cometer chambonadas’ (MED.) ; mechonear ‘tirar el pelo’; paja- rear ‘desatender, distraerse’; pelotear; pololear ‘rondar las damas el “pololo” ’; ‘cortejar una dama’; putear ‘decir injurias’; picanear ‘agui- jonear con la picana’; ringletear ‘corretear, callejear’ (MED.) ; regalo- near ‘mimar’ (MED.) ; telefonear ‘llamar por telCfono’, es general en Chile.

* El sufijo -ear no s610 se aplica a temas de origen espaiiol, sin6 tam- biCn a 10s de procedencia extranjera -ademis de 10s del substrato in- digena (e. g. bochinchear, chicotear, etc., como por ej.: driblear (<ingl. drible) ; golear (< ingl. goal) ; chutear (< ingl. shoot) ; pivotear (< ingl. pivot.) ; etc.

V. L. CONTRERAS, Anglicismos, BFUCH, VII, p. 186; blufear (< ingl. bluff) ; flirtear (< ingl. flirt) ; noquear (ingl. knock) ‘poner fuera de combate’.

-izar: aristocratizar; catolizar; hospitalizar; independizar; interiorizarse; lai- caizar; militarizar; minimizar ‘reducir a1 minimo’; responsabilizar; obstaculizar; regionalizar; ualorizar; sintonizar; pasterizar; municipa- lizar.

Los derivados mis recientes en -izar son cultos, en general, salvo pocas excepciones: acuatizar (v. YRARR.) ; cobrizar ‘cubrir con cobre al- gdn objeto’; confraternizar (YRARR., p. 144) ; nacionalizarse ‘naturali- zarse’; ‘adquirir carta de ciudadania de un pais’; sincronizar; sociabi- lizar ‘hacer sociable’; (e)standarizar ‘uniformar’; radioteatralizar; chi- lenizar ‘hacer que una persona adopte las costumbres y el modo de ser de 10s chilenos’ (MED.) ; desualorizar; visualizar ‘ver, advertir’.

Extranjerismos asimilados: basketbolizar; estandarizar. Pertenecen tambiCn a1 habla vulgar: fatalizarse ‘experimentar un

grave daiio en el cuerpo; cometer un delito grave’,

-a7:

costurar ‘coser’ (ChiloC) ; camuflar; detectar ‘descubrir’; e m boquillar (por ej. en el tejado, las tejas) ; emboscar ‘embosquecer’; encalillarse; encardarse ‘cubrirse de cardos un terreno’; enchepicarse ‘cubrirse de chCpica un terreno’ (LENZ, Dice., registra achepicarse) ; enuarillar ‘co-

4

Formaciones nuevas en -ar (cp. YRARR., pp. 280 y ss.) , son:

,314 6

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locar varillas’; rabonar ‘descolar’; rasmillar ‘rasguiiar ligeramente’; re- colectar ‘reunir, recoger datos, etc.’; sesionar ‘celebrar sesi6n una corpo- raci6n’; oZorosar ‘oler’.

Derivados en -iar (propiamente en -ar; la i se debe evidentemen- te a1 nombre de que deriva) : noticiarse ‘informarse’ (< noticia) ; prestigiar ‘acreditar, autorizar’ (< prestigio) ; silenciar ‘callar’ (< silencio) .

5 1 18. REGIONALISMOS

Estas listas no pretenden ser completas, sino que muestran s610 las preferencias en la derivaci6n de verbos nuevos. Hay numerosos ejem- plos mhs que tienen una difusi6n limitada. No hemos podido recoger aim las formaciones nuevas de todas &as zonas del pais. Citaremos, sin embargo, algunos casos de regionalismos no registrados en 10s diccio- narios de Chilenismos:

-ar : achaplinarse, fam. (< Chaplin) ‘arrepentirse, acobardarse’ Prov. de

Santiago. Es general fam. y vulgar. achucharse ‘asustarse, cohibirse’, Norte de Chile. aforrar ‘pegar fuerte’ Santiago, vulgar. cachar ‘adivinar, pillar’ €am. Santiago, Concepcih. canchar ‘ganar algo a trueque de pequeiios servicios’, Tarapaci. conquimpar ‘amarrar varias gallinas con una soga’ vulgar, ChiloC. copuchar fam. ‘chismear’, Prov. de Santiago, es general. costurar ‘coser’, ChiloC. chafiar ‘echar a perder una cosa’; ‘cometer un error’, Chilod Osorno. encalatar (< calato, desnudo) ‘desnudar’, Norte de Chile. encawar ‘poner la carnada en el anzuelo’, Norte de Chile. monturar ‘ensillar la caballeria’ ChiloC, vulgar. vichar ‘acechar, espiar’, ChiloC, Osorno, Llanquihue, .vulgar rural y urbano.

-ear: auentajear (-iar) (PINO, I, p. 41), Valdivia. balsear ‘trasladarse de un punto a otro en lancha, bote, etc.’ Chilok. cabreur ‘molestar, fastidiar’ Santiago. cabrearse ‘aburrirse’ Santiago, Valparaiso, Concepcih, vulgar.

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cacharpearse ‘adornarse con las mejores prendas; proveerse de mue-

cachetearse ‘comer a gusto’ Santiago, Concepcihn, vulgar. cachiporrearse ‘hacer alarde de cosas que no se poseen’; ‘farsantear’

canastear ‘acci6n de llevar la uva en canastos de mimbre a las m&

cangrejear ‘coger cangrej os’ ChiloC, general. cantinflear (< Cantinflas) ‘hablar embrolladamente’ Santiago, Con-

cepcihn, fam. cogotear ‘robar, asaltar a uno con el fin de robarle algo’; ‘abusar’ San-

tiago, vulgar. cojudear (< cojudo ‘tonto’) ‘tontear’; ‘hacer o decir tonterias’ Chi-

106, Osorno, Llanquihue, fam. Usase en la Argentina (San Luis) con otro sentido; v. BATTINI, BDH, VII, p. 153.

bles, ropas y objetos mejores para la casa’. Es general.

fam. Prov. de Santiago, Concepcibn.

quinas para ser molida’ Maule.

copuchentear ’chismear’ Santiago, Concepci6n, fam. y vulgar. cuartear ‘dividirse las utilidades de la pesca’ Norte de Chile. fisquear ‘pescar con fisga’ ChiloC, es general. guachapear ‘hurtar cosas de poco valor (por broma) ’, Santiago. gualatear ‘trabajar con gualato (azadhn) ’ Chilok, Osorno, Llanqui-

hue, vulgar rural y urbano. ’

guatearse ‘equivocarse; corneter un grave error’ Santiago, vulgar. lungiietear ‘pasar la lengua a alguna cosa; saborear’ de Chilok a Te-

muco, fam. lorear (< loro) ‘mirar, observar, acechar’ Prov. de Santiago, Maule,

vulgar. luquear ‘mirar’; ‘vigilar’ Santiago, vulgar. rnatear (< mate, cabeza) ‘estudiar con seriedad’ Santiago (jerga es-

payasear ‘hacer payasadas’. Santiago, vulgar. fiilluntear ‘cuchichear’ ChiloC, vulgar. tandear (< tanda) ‘juguetear’; ‘divertirse’, fam. Santiago. zorrear ‘cazar zorros’ Sur.

tudiantil) .

.Doc. lit.: “-QuestA payasiando? me ijo” (Chilenadas, p. 24). 5

-izar: abalizar ‘colocar 10s remos de una embarcaci6n a lo largo y sobre 10s

. bancos con el objeto de atracar’; ‘amarrar madera a1 lado exterior de una embarcacihn’, ChiloC, general.

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Sobre 10s verbos en -ar que han pasado a -ear (galopar

hociquear; etc.) , vCase supra. No hemos comprobado la creaci6n de verbos en -ir.

gu- opear; apalabrar apalabrear; apufialar apufialear; hocicar

Doc. lit.: I ‘ . . . per0 que me vengay a tra- tar a mi ciui [= ciudad] en esa

ADVERB10

jorma, m i ante que me segui a mi maire” (F. c., p. 91).

§ 119. ADVERBIOS Y LOCUCIONES ADVERBIALES

Las formas corrientes son en todos 10s sectores sociales las del espa- fiol literario. En la lengua culta se ha puesto de moda ahora decir “en profundidad” en vez de “profundamente”. Por otra parte, s610 en el lenguaje festivo ocurren adverbios como “sindudamente”, etc.

El lenguaje popular -r&stico y urbano- sin embargo, conserva va- rios arcaismos y emplea algunas variantes de inter&.

1. ADVERBPOS DE TIEMPO.

El antiguo agora del habla popular se halla a lo largo del pais, desde Chilo6 hasta el Norte Chico (Ovalle) , alternando con la forma moderna ahora. No es muy frecuente la contracci6n de esta 6ltima: dura; ocurre, sin embargo, en algunas zonas rurales (por ej. de Curic6) .

En estos mismos grupos sociales se emplea tambien como la forma mAs usual tuavia, desde Punta Arenas hasta Antofa*gasta y, casi con igual frecuencia, entuavia.

Antes, despuks, entonces, en la lengua popular pierden comim- mente la -s final o s610 conservan una ligera aspiracibn. En la lengua vulgar se emplea a menudo mds antes (que), En el interior de la prov. de Antofa*gasta se dice a1 t iempo por ‘antes’.

La forma enantes (0 enante) del habla urbana y rural se halla de In extremo a1 otro del pais. Muy frecuentes son tambiCn las varian-

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (354)

tes enenantes y endenantes -desde ChiloC hasta Iquique- sin que se observaran matices seminticos entre las tres formas. Ocasionalmente se oyen, ademis, nenante (Talcahuano) , nantes (Puerto Montt) , eni- nante (Los Andes), denantes (Los Angeles) .

Doc. lit.: “Endei mPs rat0 . . . mire pa ani- ba” (PINO, 11, p. 110) .

Muy frecuente es: ende‘i (en de ah!) ‘luego’. Cp. KANY, ASSynt., p. 1271. Es vulgar dende ‘desde’.

I ‘ . . . sistoi plantao dende lotro dia” (U. O., p. 88).

Luego indica plazo pr6ximo en casos como: ‘ojali me lo traigan lueguito . . .’

En cambio, el plazo es a menudo indefinido en la frase de despe- dida ‘iHasta luego!’ o en la forma diminutiva con matiz afectivo o sin 61: ‘iHasta lueguito!’; ‘nos iremos luego.’

La indicaci6n adverbial de la brevedad se realiza ordinariamente mediante la expresi6n: a1 tiro, que es de todos 10s niveles sociales. TambiCn con el diminutivo: ‘altirito nos vamos’. El diminutivo alti- rito es intensivo, para expresar aun mayor rapidez (fam. y vulgar). En Curic6 y Los Andes y otras partes se usa al retiro en el lenguaje popular, por ‘ahora’ (ahorita) ; en otras regiones: a1 retiuque.

Una variante (familiar, vulgar y popular) festiva es: a1 tirante (mi comandante), sobre todo en el lenguaje infantil.

TambiPn se usan: a! instante; a1 momento; a1 minuto @e hacen Haves a1 minuto’).

Ademis, son de us0 com6n en lo culto y popular: de repente; de sopetdn; e n seguida; e n seguidita; de un retepente (Los Angeles, San- tiago) ; de rompe y raja; etc.

El us0 de recie‘n como adverbio es com6n en casos como: ‘la vi re- c i h ’ (= acabo de verla) ; ‘reciCn he sabido’ (= s610 ahora he sabido) ; vulgar tambiCn: enrecie‘n.

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Regionalismos: En el Norte (Prov. de Antofa*gasta) : ya n o mds ‘luego’.

ChiloC: encurrato ‘en un momento’, ‘en un instante’; boresto ‘a1

En Valdivia, Osorno, Rio Bueno y alrededores, la lengua popular instante’ (‘saldremos boresto, pap&’) .

usa: hasta mds ahora; hasta mcis lueo.

Doc. lit.: “Agora otra cosa que me saca choro . . .” (Chilenadas, p. 15 et passim) . “Raro es que nu’hayan levantao rastro tuavja” (LATORRE, O n Panta, p. 45). “entuavia nues na:” (Chilena- das, p. 2 0 ) . “EndespuCs vine a saber quera un camote” (U. O., p. 10). “Yo enenantes le comprC en una chaucha un zorzal a Cha-

bo” (DURAND, Campesinos, p.

“Parecia una mar endenantes, cuando jui a uscar mi bestia” (DURAND, Campesinos, p. 65). “Se lo ijo a tu Taita enenantes no mBs” (BRUNET, M . Rosa,

“Nos cant6, nos converd de tan- tas cosas que sabia y, de repente, parece que se cur6” (ROZAS, Bar-

45). .

p. 18).

1 co negro, p. 46).

Para expresar brevedad, rapidez: e n un Jestis; e n un suspiro; e n menos que cante un gallo; antes que cante un gallo; e n un santiamtn; a toda prisa; e n el acto (vulgar.: e n el auto); e n un tris; e n un dos por tres; e n un abrir y cerrar de ojos.

Vulgares son: a toda mciquina; a todo full; a todo chancho; a todo caballo; a mata caballo; a todo breque; a toa pala; a too forro (cp. OROZ, El elemento afectivo, p. 44) ; de una patci (patada) .

Doc. lit.: tos a too breque” (Chilenadas, I ‘ . . . las, pulgas andaban a sal- p. 43).

Para expresar indeterminacih temporal: de un momento a otro; e n el momento menos pensado; a las perdidas; a las mil y tantas; a la larga; de la noche a la maEana; de buenas a primeras; de tarde e n tarde; a1 fan y a la postre; tarde o temprano.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (356)

Para expresar tiempo pasado: en tiempos del rey Perico; en t iempo de Rauca o Raupa (Raucas, Rauque, Rauco) .

Familiares: a paso redoblado ‘con rapidez’; a paso de tortuga ‘con lentitud‘.

Expresan plazo aproximado: a eso de: ‘a eso de las tres’; como: ‘como a las tres y media’; de us0 mis reciente: tipo: ‘tipo tres y media’.

Expresan plazo indefinido: urn buen rato; un dia de kstos; cualquiera de estos dias. Valdivia (rural) : a1 venir el dia; a1 rayar el sol; de amanecida; e n la

mairugci; a1 alba. ChiloP: a la madrugada; cantando 10s gallos; chillando las diucas; a1

pardear el dia; el sol alto (mediodia) ; a1 medio dia; entre claro y oscuro; despuks de doce (por cualquier hora de la tarde); a la oracioncita (ref. a1 Angelus) ; de madrugada.

San Fernando: de madrugaita. Punta Arenas: a1 cantar 10s gallos. Puerto Montt: a1 primer ‘canto del gallo; con el alba; a1 salir el sol;

aclaranclo; parpadeando el dia; el sol alto (mediodia) ; atardecien- do; a la oracidn; a la hora de la oracidn.

Taka: de alba; de mafianita; de madrugada; a la entrada (a l‘entri) del sol; a1 atardecer; a1 canto del gallo; a1 aclarar; a1 canto de la diuca; rayando el sol; a l‘oracidn.

Los Angeles: a1 angelus; entrando el sol; con la fresquita. Angol: menudiando 10s gallos. Curic6: a la medianoche; de maganita; a1 alba; de amanecida; con el

sol alto. Los Andes: a1 canto del gallo; a1 segundo canto del chincol; a1 sol

dentro; el sol bajo; el sol alto. Limache: a la oracidn; con la fresca; a la caida del sol; a la puesta del

sol; entre gallos y medianoche; clariando; aloredoce (pop.). Antofa*gasta: con estrellas; a1 anochecer; a1 sereno; a la oracidn. Sur (general) : a1 primer diucazo ‘rayando el dia’. De us0 general en el campo: entre dos luces.

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (357)

Doc. lit.: “antes de cerrar la oraci6n de- bian cerrar sus puertas” (PINO, I, p. 201) (Prov. de O’Higgins). “el negocio cierra a l’oraci6n”

2. ADVERRIOS DE LUGAR

(CAsTRo, Cordillera, p. 36) . “ . . . mPs tarde, con la fresca, el camino lo atrae de nuevo” (YAN- KAS, Roto!, p. 2 2 ) .

S610 en el habla popular y vulgar hay variantes de 10s adverbios:

Regionalismos : @hi, adelante y adonde: ki, ailante, aonde; ponde.

Valdivia, Osorno, Rio Bueno y alrededores: ‘pdnelo mds aqui’ (no di- cen ‘p6nelo aqui’) ; ‘llkvalo mds alli‘.

Doc. lit.: “Pero echCmole p’ailante no mi” (DURAND, T. de P., p. 20). “Aonde me siento yo-:’ (F. c.,

p. 19). “tY ustC de aonde viene, y que hace aqui?” (A. HERNANDEZ, Ar- bo1 viejo, p. 9) .

LOCUCIONES LOCATIVAS

Son comunes a todos 10s sectores: a mano derecha (izquierda); a un paso; a’l alcance de la mano; rio arriba (abajo); mar adentro; cor- dillera adentro; pziertas adentro (afuera) (‘se busca empleada puer- tas adentro’) ; detrasito de la loma (leng. campesino) ; e n lo altito.

3. EXPRESIONES DE CANTIDAD

La expresibn n o mds con su significado fundamental de ‘solamen- te’ coincide en su us0 chileno con el de la mayoria de 10s paises de HispanoamCrica. Con un nombre delimita a este frente a otro y equi- vale a ‘solamente’: me dio diez pesos n o mds; le dig0 a Juan n o mds.

Con el adverbio asi significa: 1) ‘tal como est$: pPsamelo asi no mds; dejelo asi no mds; 2) tambiCn significa ‘regular’: @mo ha seguido de salud? -Asi

no mds. Con otro adverbio sirve para reforzar la circunstancia: pague aqui no mds (‘en este mismo lugar’) ; hoy n o mds lo supe; rhtico: agora no mds.

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Con el verbo el us0 de no mas tiene tambikn muy variados matices, seg6n la intenci6n del hablante (ironia, orden, amenaza, resignacibn, etc.) : estd bien n o mds; pase n o mds (avance sin miedo, con toda con. fianza); atre‘vete n o mds; vas a ver no mds; Cchele n o mds, patrdn (amenaza) ; espera que te acuse a t u padre no mds; n o m d s te Pille

e n algo (apenas te sorprenda en algo) (La Ligua) ; n o mds quiero manzanas; n o mds m e gust6 (‘Puerto Montt) ; se fue no nads; idea de aceptaci6nFya no mds (= si, conforme) (Cp. PINO, Crdnica, 5 109).

Para la bibliografia relativa a1 us0 de n o mds en otras regiones de Hispanoamerica, vCase BOYD-BOWMAN, Gzianajuato, Q 150 c.

Doc. lit.: ’‘-{La queris comprar, hombre? -iYa no mah!” (PINO, p. 211). “Asina no mPs es, repuso soca- rrbn el otro” (DURAND, T. de P., p. 19) (ironia ‘seguramente’) . “y me llevb no mP que pa la

compaiia” (DURAND, T. de P. p. 142) (‘solamente’) . “Pero echemole p’ailante no mis” (DURAND, T. de P., p. 20) (para reforzar la idea expresada anteriormente) .

El arcaismo harto ‘bastante, de sobra’, es de us0 general en Chile y no solamente r6stico como en otras partes (cp. BOYD-BOWMAN, Guu- najuato, § 150).

Lo mismo cabe decir del empleo de demds, como adjetivo (‘las de- mis personas’) y como adverbio (‘eso estP demis’) .

Doc. lit.: I ‘ . . .porque llevaba harta plata” (PINO, I, p. 322). “iPuchas, harto macan60 se v’el Puerto’ (F. c., p. 89) (vulgar).

“Parece hondo el estero. , . -Con estas lluvias ha crecido reharto” (LATORRE, Hombres y zorros, p. 43) *

Tambien es vulgar y sobre todo rustico, el adverbio contimds, contraccibn de cuantimds ( <cuanto + mis) ‘tanto mPs cuanto que’.

Doc. lit.: “-ContimPs que si la yunta es robi, habrin endilgao pu’el ca- mino del alto, qu’esti poco tra- jinao” (LATORRE, Viento de M., .. p. 80).

“Ekrico le tiembla a la autoridi, contimis que la conciencia 10 acusa.. .” (YANKAS, Rotos, p. 311).

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Es solamente popular y mis bien r6stico el us0 de cuasi (cuase) por casi (particularmente en el sur, por ej. Los Angeles) .

Doc. lit.: “Iba muy arriba ya que cuasi no se veia . . .” (PINO, I, p. 43) . “...que la batalla se la tenian

cuase ya ganada” (PINO, I, p. 118). “cuase se vo16 10s deo” (PINO, I, p. 145).

Otras expresiones de cantidad son: montdn ‘mucho, muchisimo’: ‘sabe mont6n o un m o n t h de cosas’; ‘una cosa le hace mont6n de falta’; etc.; In pila de: ‘le he dicho la pila de veces’; la tracalada de: ‘fulano trae una tracali de recomenda- ciones’; una catervada de: ‘anda con una catervi de cosas’; la carren- dilla de: ‘hay la carrendilla de gente esperando’; una parvada de: ‘una parvi de pollos’; la pandorga de: ‘se junta la pandorga de gallos’; la tarrada de: ‘anda con una tarri de billetes’; la cordelada de: ‘hay una cordeli de gall$; la tendalada de: ‘qued6 la tendalh de cosas’; la tupicidn de: ‘hay la tupici6n de vendedores ahi’; una chorizada de: ‘hay una chorizi de cosas’; una cachada de: ‘una cachi de cosas’.

Estas idtimas expresiones pertenecen todas a1 lenguaje vulgar y s6lo algunas de ellas a1 habla familiar (cp. OROZ, El elemento afectivo,

Naturalmente son tambikn comunes a todas las clases sociales, es decir de la lengua general, expresiones como: a pufiados; a montones; a mds n o poder; a nzanos llenas; a cada paso; a borbotones. Del mismo modo, ocurren en la lengua general: llorar a ldgrima viva; a moco tendido; dormir a pierna suelta; a todo trapo ‘con abundancia’; ‘con gana’ (adv. de cantidad y de modo) ; a fu l l (fam. y vulgar).

pp. 41-42).

Doc. lit.: “ha tenido m o n t h de suerte” (F. C., p. 48). “Par6 mont6n el tren” (F. C., p. 67).

“Temporal a todo trapo” (“Las Ultimas Noticias”, julio, 1963) . “. . .que nos regocijari a full. . .” (“Las Ultimas Noticias”, 3-XI-62).

13’5 5

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sociales; coni0 variante popular ocurre adre‘: de adrC: diairel (cp. Chilenadas, p. 24). El adv. despacio se usa con el significado de ‘en voz baja’, lo mismo que en la Argentina.

Dejante se emplea como adverbio de modo seguido de que con el significado raro de ‘con ser que’, ‘no obstante’: ‘dejante que estoy po- bre, me vienes a pedir plata’ (MED.; ROMAN; cp. tb. BATTINI, BDH, VII, p. 190). Cp. ALVAREZ, ChiZok, “Hombre, no me trajiste aji, dejante que te adverti que no te olvidaras . . .”. Tb. en Lebu.

La forma arcaica priesa es riistica y ocurre en locuciones adverbia- les como: con rnzicha priesa.

Por lo demis, el giro tan frecuente en la Argentina: date priesa, se sustituye, en general, en Chile, por: aptirate.

Doc. lit.: “Asina no mis -convino L.” (DURAND, Carnpesinos, p. 30). “Na, ni como asinita, decia mos- trando la punta de la ufia” (Du- RAND, T . de P., p. 168). “No lo hice de adrC” (Tr. Ma., I, p. 32).

“Mestin llamando con mucha priesa . . .” (P. Garuya, p. 26). “Creo que tendremos que ir, pa- pi, ellos nos esperan; ejante que es domingo, nos servirP pa’dis- traernos” (TANGOL, Huiparnpa,

, p. 43) (Chilok).

LOCUCIONES ADVERBIALES DE MODO

Son de la lengua general: a1 aguaite ‘a la espera’; a1 divino b o t h (‘hacer algo a1 divino bo th ’ ) ‘sin cuidado’; a1 botdn (‘hablar a1 b o t h o a1 divino bo th ’ ) ‘hablar por hablar, sin concierto ni objeto alguno’; a la fija ‘con toda segu- ridad’; a1 lote (‘lo hace todo a1 lote’) ‘sin discernimiento, sin cuida- do’; a la diabla (‘hacer algo a la diabla’) ‘sin cuidado’; a tontas y a locus; a lzuevo (‘comprar algo a huevo’) ‘barato’; (‘mirar algo a hue- vo’) ‘con desprecio’; a las buenas ‘buenamente’; a las malus ‘malamen- te’; a calzdn quitado (‘hablar a calz6n quitado’) ‘con toda franqueza y sinceridad’; a pata pelada (‘venir a pata pel&’) ‘clescalzo’; a pic pelado ‘desnudo’; a2 apa ‘a cuestas, cargado sobre las espaldas’; con pelos y sefiales ‘con 10s menores detalles’; de carrandilla (‘deck, ha- blar de carrandilla’) ‘corrientemente, con toda facilidad’; de balde; de pavo (‘viajar de balde, de pavo’) ‘gratis’; de perilla (de perillas) ‘a prop6sito’; de tapadita (‘tener algo o alguien de tapadita’) ‘oculto como sorpresa’; e n ancas (igual que en la Argentina) ; no se dice u

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niacas o .a 10s antas; en cabeza (como en otros paises tb.) ‘a cabeza descubierta’.

Doc. lit.: “nunca hai agarrao a1 apa” (PI- NO, I, p. 302).

“Un sanguchito y una cerveza nos v e n d r h de perillas” (Cali- che, p. 11).

Son inis bien de la lengua culta: al pelo (es general) ; a las claras; a buen seguro; a sus anchas; a la ligel-a (es general) ; de oidas; en ciernes; a lo vivo; a diestra y sinies- i ia; a boca de jarro; a p ie juntillas; a campo traviesa; a pedir de boca; (1 troche y moche (es general) ; a2 tuntzin (general) ; a la inglesa (‘va- mos a la inglesa’) ‘cada uno paga su parte’; a la francesa (‘despedirse a la francesa’) , pero se dice siempre: a 20 gringo.

5 . ADVERBIOS DE DUDA 0

Son corrientes: acaso; quizd; tal vez, qui& sabe; puede ser; vuyz a saber (uno); sepa Moya; Dios sabe; etc.; n o vaya a ser cosa (que).

Muy comim es: a lo mejor; capaz; capacito que; etc.

PREPOSICIONES Y CON JUNCIONES

3 120. PREPOSICIONES

1Q La preposicih ante es del habla culta, de us0 literario principal- mente, salvo en la expresi6n ante todo que es de la lengua general. Por lo demis, se le sustituye por delante de; tras es igualmente lite- rario y reemplazado por detrds de; bajo se sustituye por debajo en la lengua hablada.

20 Bajo, hacia, sobre se usan casi imicamente en la clase culta; sobre alterna con encima de en la lengua comim, y con arriba de, en el lenguaje r6stico; hacia se reemplaza, en la lengua popular, por: para (pa) o giros que expresan direcci6n; con el articulo: para + el >pal; pacd (usado desde un extremo del pais a1 otro) . 90 Cabe es desusado; so, en cambio, se emplea en la lengua general,

en la frase so pretexto; tambikn en so pena. Segzin alterna, en la lengua popular rural, con 10s arcaismos sigzin,

asigzin (desde Puerto Montt hasta Ovalle) . 40 Desde es de us0 general. En el habla rhtica y vulgar alterna con

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el arcaismos dende; tambiCn es s610 del lenguaje popular la forma ende. (Para mayores detalles bibliogr5ficos y us0 hispanoamericano de ende, dende, vCase R., B D H , IJ, p. 191).

50 La preposici6n de se reduce a e desputs de palabras terminadas en vocal, a veces en la conversacih r5pida y siempre en la lengua PO- pular; de ahi formas como: car’e callo; car’e mono; ramito’e flor.

60 La preposicibn por alterna con pu en el habla rbtica, ante pa- labra que comienza por a-: pu’aqui.

Doc. lit.: “hari como un’hora lo vide p’a- rriba el cerro.. .” (Para arriba del cerro) (LATORRE, Viento de

“P’al invierno daba manten- ci6n. . .” (LATORRE, O n Pantz, p. 30). “Pa fuera te vay a1 tiro” (LATO- RRE, Viento de M., p. 45). “Hay dos huellas, una que va p’al bajo y l’otra pa la montafia” (LATORRE, Viento de M., p. 84).

M., p. 59).

“se lo llev6 pal cielo” (Don 2. E., p. 32). “Dende que te vide.. .” ( U . O.,

“Endei (ende ahi) qu’ei guel- t o . . .” (Chilenadas, p. 29), “y en dey tan cfimpas como di’ antes” (Don 2 E., p. 161) (desde entonces) . “regent6 el juzgado de pu’aqui“ (LATORRE, O n Panta, p. 3 0 ) . “Pu’ahi han de estar” (LATORRE, On Panta, p. 50).

p. 54).

5 121. GONJUNCIONES

10 Las conjunciones empero, mas, ora, luego son de us0 exclusivamen- te literario. En la lengua oral culta ocurre s610 Zuego.

20 La conjunci6n o se con&rte vulgarmente a veces en go; con frecuencia es u.

Doc. lit.: “si es hombre, si es pAjaro, go si si es pescao” (Tr. Ma., I, p. 27) . “$e vah a sosegar u no?” (PINO, 11, p. 38) (rlstico) .

“sea pobre u sea rico” (PINO, I,

p. 97) (Valdivia) (rfistico) . ‘ I . . . cuatro u cinco.. .” (U. O., p. 516) (Centro).

80 La conjunci6n y se usa en la lengua popular tambitn ante pa- labras que comienzan con i-: aguja y hilo; es antiguo; asi leemos tam- biCn en las cartas de Pedro de Valdivia y yrse (Carta, 11, ed. J. T. ME- DINA, Sevilla, 1929).

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (363)

DOC. lit.: “Ya esta gente precur6 de salirse

de ahi y irse a 10s bosques” (PI- NO, 11, p. 133).

49 Como variantes de azinqzse suelen ocurrir, en el habla rhtica, 10s arcaismos anque, onqrie (por ej. en Limache: anque mcis no sea); en Los Andes se dice en el habla campesina enque: ‘enque llueva, irk’, del mismo modo, en la isla de ChiloC, asi como en el Centro.

TambiCn se da en la lengua de 10s campesinos del sur la forma manque (mi, que) con el sentido de ‘aunque’ (cp. KANY, p. 379). TambiCn en el Centro: ‘manque no quera’, ‘manque le pese’ (Li- mache), .

Es de la lengua general: mal que ‘aunque’; ‘lo harC mal que le pese’.

Doc. lit.: “. . .a l’hora que hubiera si0 un

Doc. lit.: “Este si qu’es perro, manque sea un pichin de perro” (LATORRE, Hombres y zorros, p. 70) (Prov.

gallo e malas pulgas, se trenzan hey mesmo . . .” (F. C., p. 96) .

de Maule) . “manque me ejaron la caeza en caliP e copucha” (Tr. Ma., I, p. 66).

Doc. lit.: “Comprienda, pos fiol . . .” (Tr. Ma., 11, p. 25) (Santiago). “El amigo e su patrbn, PO-”

(Tr. Ma., 11, p. 22) (Santiago). “C6mo te va, Nicomedes Baso- alto, 2quC es de tu vida? -Aqui, pus, On Domingo, pasindola” (LATORRE, Hombres y zorros, p. 158) (Prov. de Maule) .

“Deveritas, puc“ (BRUNET, M . Rosa, p. 41) (Sur). “Ya pus, Urrutia” (CASTRO, Cor- dillera, p. 33). “iClaro, pues, patr6nI” (CASTRO, Cordillera, p . 49) (Santiago). “Giieno, pase a sentarse, puC” (F.

“Bah, claro, pus, compaiiero” (GONZ~LEZ, 0. c., p. 134).

e., p. 85).

INTERJECCION

5 li212. INTER JECCIONES CORRIENTES EN CHILE

Exclamaciones de admiraci6n son: ioh!; ibah!; imeh!; jccispita!; ihombre!; jchitas!; ipuchas!; ;bravo!;

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (364)

De dolor: jay!; jayayai!; jbzitutuy!

De sorpresa: jpor Dios!; jpor la entreflauta!; icaracoles!; jefa!; ;hombre!; jepa!; jzipale!; jcaramba!; ;ah!; jchupalla!; jchita(s)!; jpucha!; ;ah, chzipate!; jvaya hombre!; jpor la maire!; ;no digas!; icaray!; jpuchas Diego! (Norte, Centro) ; ipuchacay! (Concepci6n y Centro) ; ;mi madre!; jvdlgame Dios!; jdiablos!; jvaya, vaya!; jAve Maria Purisima!; jjeszis, Maria!

De disgusto: ikpale!; ibah!; jmeh!; jpuchas!; jojald!; ;carny!; jzipale!; ;ref lauta!; jmikrcoles!; jpor la mie'rcoles! (Antofa*gasta) ; jmitchica!; jpor la chi- tu!; jpor la recola!; jpor la chuata!; ipor las remdquinas!

Fastidio, cansancio, sofocaci6n: juf! (que calor).

Repugnancia: jpuf! (quC olor a pescado).

Molestia: jdiantre!; jcarajo!; jpor la entreflauta!

DesdCn: ipse!; jbah!; imeh!; ifitch!; jpor Eus revias!

Angustia: jDios mio!; jVirgen santa!

Burla: ;guli!

Susto: juy!; jay!; isanto Cielo!; jpor D h : .

Exclamaciones de conjuro: iDios m e guarde!; jDios m e libre!

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (365)

Son vulgares: imecdn! y sus variantes: i m e condknara!; imeconde- nitre! (v. OROZ, E / ekinento nfectivo, p. 41; ILANY, 0. c., p. 418). Para rlesear buena ventura: iBenaiga! (= bien haya) .

Exclamaciones de ruego: I

ipor vida suya!

Pena, admiracibn, despecho: jbzien dnr! (leng. pop. y r6stico) . V6ase tb. OROZ, El elemento afectivo, RFFE, 11, pp. 37-40: RABANALES, Recursos, pp. 215 ss. I

Entre las formas nominales usadas como interjecciones ocupa el primer lugar: ihombre!, que en la lengua popular y vulgar se reduce casi siempre a iho!

De las formas verbales cabe mencionar que oye y inira asj como fijate se emplean las mis veces como simples muletillas; a menudo se juntan dos de ellas e incluso las tres: ioye, mira, horn bre!

En la conyrysaci6n familiar femenina, . especialmente entre niiias jbvenes, abunda el ruego o mhs bien el imperativo de poner toda la atenci6n en lo que se va a decir. Son incontables las veces en que se emplea el fijate (fijese) en pocas frases, per0 con distinta modula- ci6n de la voz: ‘fijate que aqui no se habla de otra cosa.. .’ ‘fijate si s6‘; ‘si, fijate’; ‘dicen que hay que ser muy valiente, porque, f i jate , que 10s persiguen.. .’; ‘podria ser Edwards, Larrain, Valdks, pero Gon- zilez; fz’jate’.

Doc. lit.: “Echame el novillo por la media luna, junto a la bandera le hago l’ataji; y si se me espanta la ye- gua, fortuna, mec6n que l’atajo por la colori” (Del folklore chi- leno) . “Epale, compadre, 2Nos quiere romper 10s. oidos?” (Caliche, p.

“-Benaiga 10s sacrificios que se tienen que hacer para ganar la platita!” (Caliche, p. 53) . “ipucha cay!” (SIEVEKING, p. 60) .

57).

“Puchas Diego!” (SIEVEKING, p. 6 0 ) . “ipor la chupalla 10s amiguitos que te gastzii!” (Caliche, p. 26; kfkNDEZ, Mundo , p. 95). “iPor la chuata que aguantAi po- co, cabro . . .! (MT~DEZ, Mundo ,

“iPuchas 10s hombres sin cora- z6n! iPor mi maire que se gurla- ron del chico!” (CASTRO, Cordi- llera, p. 56). “iVaya hombre! i,quk ti’avis figu- rao?” (CASTRO, CordilZera, p. 28).

p. 97) .

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (366)

“iDiablos! -exclama mi compa- iiero . . . Se han arrancao 10s pin- gos” (P. Garuya, p. 147). “iChitas, Lucho, ho! -contest&. ?No tenis mieo con el tempo- ral?’’ (CASTRO, Piedra y nieve, p. 76). “iAchita, patr6n. . .” (Chilena- das, p. 14). ‘‘iP0r la chita; no voy a sacar ni la mitP!” (CASTRO, Piedra y nie- ve, p. 61; tb. Caliche, p. 47) . “Por la recola, quC cosa mPs bo- fiicha, ho! (DURAND, T. de p.,

“-Aqui 10s ocho tenimos que su- frir la misma cuesti6n. -Carajo, Nacho, y a1 6ltimo parece que

p. 135).

10s catres hicieran juerzas.. .‘ (CASTRO, Piedra y nieve, p. 90). ‘‘iPor Diosito que’hay pasao sus- to, patrbn!” (CASTRQ, Cordillera,

“-Guen dar, parece que anday vendiendo mieo” (CASTRO, Pie- dru y nieue, p. 108). “UstC me ivis6.. . -Hombre, lo conoci, lo he divisado varias ve- ces” (CASTRO, Cordillera, p. 59). “Nachos, 110. . .” (CASTRO, Pie- drd y nieve, p. 8 5 ) . “Hace mucho calor, ho . . .” (CAS- TRO, Piedra y nieve, p. 87) . “Mecbn qu’era cierto” (Chileiza-

p. 129).

das, p. 21) .

123. OTRAS INTERJECCIQNES

Entre las interjecciones mis comunes para llamar, espantar o avivar a 10s animales figuran las siguientes, usadas casi uniformemente en todo el pais:

Para llamar a las gallinas:

Para llamar a 10s pavitos:

Para llamar a 10s patos:

Para llamar a 10s cerdos:

pid-pid y pio-pi0 (ChiloC) ; tiquitiqui (en la mayor parte del pais) .

pavi, pavi (Santiago) ; pauin, pauin (Talcahuano) .

pati, Pati (Talcahuano, Curic6, etc.) .

cuti, cuti; mococho (Angol) ; cuch; cochi, cochi (Valdivia, Talcahuano, Los Angeles, Taka ) .

guachu (Talcahuano) ; pichito (en la mayor parte del pais) ; guachito.

cuchito (de us0 general en el pais) ; minino.

cho; uch (ChiloC).

schi, schi (Angol) ; scho, scho (Valdivia) ; jchiist! (Sur).

Para llamar a 10s perros:

Para llamar a 10s gatos:

Para llamar a las ovejas:

Para que se detenga un animal de tiro se usa:

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (367)

Para que retrocedan 10s bueyes:

Para animar a 10s perros:

A 10s caballos, mulas:

Para espantar las gallinas:

Para espantar a 10s perros:

Para espantar a 10s gatos:

tis&; tis; tisa; atisa; tesa (Valdivia, Curic6).

tush; tush (Chilok) ; tuch; cdmetelo.

nrre, mula lerda; m e , vamos (caballo, bueyes) ; guacho.

s ~ h o , scho (ChiloC).

;ah, perro! (us0 general).

;ah, gato! (us0 general).

.

SINOPSIS DE LOS CAMBIOS MORFOLOGICOS

En comparaci6n con 10s cambios articulatorios, las variaciones de orden morfol6gicos son de escasa monta, consideradas a la luz del us0 normal del espafiol.

Los casos de mutacidn que suelen darse en el habla chilena en este campo, no alcanzan caricter de regularidad en ninguno de 10s niveles sociales en que se producen; pertenecen, igual que la mayoria de 10s fonkticos, casi exclusivamente a 10s sectores populares e ile- trados. Hay, sin embargo, uno que otro cas0 que se observa tambiCn en el habla de grupos sociales superiores.

Obedecen, por supuesto, estos cambios a las rnismas razones que causan idknticos fendmenos en otros idiomas; es decir, se trata, en general, de cambios asociativos o anal6gicos.

Los morfemas mis comunes raras veces sufren alteraciones. No obstante, se producen con alguna frecuencia cambios debidos a con- fusiones de morfemas semejantes. '

Y

Q 124. CAMBIO DE PREFIJOS

1. a- al--: aljedrez (v. GORMAZ, p. 9: aljedres, ajedrez) ; a veces en voces indige- nas como: apulohe'n, con su variante alpulche'n (PINO, I, p. '251) : ad- / al-: dmi t i r (admitir) (cp. PINO, I, pp. 39, 913, etc.) ; aluertir (advertir) v. supra; alquerir (adquirir); alqueria (adquiria). v. PINO, I, p. 230; al- ,/ a-:

abricias (albricias) (v. GORMAZ, p. 9) ;

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(PDF) La lengua castellana en chile rodolfo oroz - DOKUMEN.TIPS (368)

al- / as-: aspargatas (alpargatas) (v. GORMAZ, p. 10). es- / as-: astzipido (esthpido) (La Ligua, Santiago) ; as- / es-: cspirina (aspirina) (CocotuC, ChiloC) ; en- / al-: nlreuesado (enrevesado) con infl. de a1 revis (cambio ICxico?) ; in- / al-: aln7ediatcimsntc (inmediatamente)

2. de-, des-, di-, / des-, dis-, ex-, es-, e-: descdndalo (sur) (eschdalo) ; descoja usd (escoja) (PINO, I, p. 68) ; descaso (escaso) ; desestimndo (estimado) (Chilenadas, p. 71) ; desage- mcidn (exageracibn) ; descarcelacidn (excarcelacibn) ; de